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segunda-feira, 6 de maio de 2013

Fernando Savater:


“A cierta edad dejas de ser vendible y eres como un florero”
El filósofo y escritor español dialogó en Madrid con el periodista y narrador Juan Cruz Ruiz. El resultado es un mano a mano imperdible donde se habló de todo: el éxito, la felicidad, la aventura de abordar la ficción y la no ficción, la política, La educación, el paso de los años y la crisis actual.

POR JUAN CRUZ RUIZ

Savater básico
Fernando Savater está ahora jubilado, y jubiloso. Es pura alegría. Ha publicado la novela Los invitados de la princesa con la que ganó el premio Primavera, y que le ha divertido muchísimo escribir. Ha dejado la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió y fue catedrático. “En realidad, en mi vida me he movido como diez metros, del pupitre a la silla del profesor, pues siempre he estado en el aula donde terminé mi carrera académica”. Es inagotable y (casi completamente) feliz. Ha publicado también ahora É tica de urgencia , una secuela de su famosísimo Ética para Amador , que acaba de cumplir 20 años (y su hijo, Amador, ya tiene 35, pues lo escribió para él cuando el chico tenía quince años). Con ese motivo hablamos con él en su casa de Madrid, rodeados de sus libros y de sus mitos, los que tomaron cuerpo en uno de sus libros más felices, La infancia recuperada

-Juan Cruz: Eres tantos: dramaturgo, novelista, profesor, ensayista. Te hemos visto en todas las vertientes.
-Fernando Savater: Camilo José Cela decía que como España es un país pequeño, sólo cabe una opinión de cada persona. Si ya eres un ensayista, eres un ensayista, si escribes novelas, eres un novelista. Yo soy un escritor y es así como me considero, siempre lo he sido. Bueno, primero lector, pero como al lector no le pagan tengo que ser escritor (risas). En una de las primeras cosas que escribí decía que yo abordaba la filosofía como un género literario, y por supuesto el teatro o la novela. He escrito géneros distintos pero siempre dentro de un mismo trabajo, el de escritor. No he sido nada más. Dentro de todo siempre me ha gustado más la literatura, de hecho le leído mucha más literatura que filosofía o que cualquier otra cosa.

-Con respecto a tus ensayos Leonardo Sciascia me dijo que lo que más le interesaba era la capacidad literaria que había detrás. Y lo decía él que era un novelista, un ensayista y un periodista. Algo así como tú.
-Salvando las distancias... Siempre me ha gustado el escritor que no es el puro novelista, Borges, Valery, ese tipo de autor que tiene reflexión, arte, que toca otros temas, el que está en otro plano y no el que simplemente escribe una novela de 500 páginas. Es lo que siempre me ha gustado como lector y desde luego como autor. Lo que ocurre es que en este país el encasillamiento es casi forzoso. Si has tenido un cierto éxito en una cosa es dificilísimo que ya nadie te admita en otro campo. Como yo ya tenía cierto recorrido pensaba que las novelas estarían más apoyadas y la realidad es que en cierto sentido sí pero en otros no, porque cuando saco una novela la gente me pregunta: ¿Y cuándo saca usted otra Ética para Amador ? (risas)

-Pero pasa también con la gente letrada y con los críticos.
-¡Esos son los peores! Jardiel Poncela, hablando del doctor Marañón, decía: “Como médico es muy buen escritor”. Saco algo de ensayo y hay cierta atención, a veces exagerada, en cambio saco una novela y no me sacan ni una línea, aunque sea para decir que es malísima. Nada. Saco Ética de urgencia , en el que he hablado con unos chicos y que ni siquiera es un libro escrito propiamente sino hablado, transcrito, y sí se ocupan. En cambio la novela, a la que he dedicado dos años para escribirla, a nadie le importa un pito.

-Rodrigo Fresán, me contó que tenía dos ordenadores, uno para escribir ficción y otro para la no ficción. Y tú tienes dos cabezas, una dentro de la otra, la del ensayista y la del novelista.
-Yo tengo un solo ordenador que además se me estropea, aunque no como para que tenga que comprar otro. ¡Con lo torpe que soy con los ordenadores como para tener varios! Son cosas diferentes. Al tener muchas horas de vuelo no hace falta tener dos cabezas para saber que la escritura es un traje que se adapta a lo que quieres vestir. Si te piden una columna habitual la escribes de un modo.

-Tú estás imaginando siempre, eres pura imaginación y, por decirlo también con una frase de Muñoz Molina, eres pura alegría, y la transmites. ¿Cómo es tu estado de ánimo ante “Los invitados de la princesa”?
-Es el libro que más me ha divertido escribir y quisiera contagiar esa diversión. Soy muy impaciente y muy apresurado, lo que ha estropeado mi vida en muchos casos. Empiezo cualquier cosa con enorme entusiasmo y a las tres semanas ya estoy harto. Además como imagino los capítulos siguientes hasta el final, estoy deseando acabar. En cambio con esta novela fue al contrario, deseaba que durase porque me divertía y me servía como refugio para escaparme de las cosas cotidianas, estaba harto de presiones políticas, de la preocupación por la crisis y preocupado por las personas que quieres que la están sufriendo. Me metía en la isla con mis personajes y me encontraba como si me hubiera ido de vacaciones.

-¿Hay un chispazo que te lleva a escribir novela o no ficción?
-Cuando terminé La vida eterna , el libro de ensayo que iba aplazando, me dije: Ya está lo que tenía que haber hecho. Como también acabó mi vida como profesor tomé la determinación de que cuando acabara con La vida eterna me dedicaría a escribir ficción. Este libro surgió porque me pasó lo que es el hilo conductor de la novela. Me agarró el famoso volcán islandés de nombre impronunciable (Eyjafjalla) cuando estaba en Italia en una feria del libro. Se cerró el aeropuerto, no había forma de salir, tuve que tomar un coche con el novelista Francisco González Ledesma y su mujer y así recorrimos toda la Costa Azul hasta llegar a La Junquera. Me pareció graciosa esa idea de que un grupo de personas nos viéramos obligados a estar todo el día mirándonos a la cara porque no podíamos hacer otra cosa. Ese fue el marco y a partir de ahí las historias que cuenta cada uno fueron saliendo solas.

-Un profesor de ética, un ensayista, un periodista, un tipo obligado por su compromiso personal a estar en la política y a opinar sobre ello, un viajero infatigable. ¿Cómo parcelas esos mundos para escribir ficción?
-Todo va formando pozos. Nabokov sería la metáfora de que los escritores son como esos pajaritos cuando van a hacer un nido, que toman una ramita de aquí y otra de allá, juntándolo todo hasta que consiguen hacer el nido. Vas agarrando experiencias, disgustos, ideas... Siempre voy con una agendita apuntando todo lo que se me ocurre aunque a los dos días lo leas y te parezcan chorradas. Pero de vez en cuando hay algo que te sirve y lo metes en el libro. Todo son experiencias, es evidente que lo que escribes se parece a ti siempre. Hay autores que tienen el don de la impersonalidad, los muy grandes o muy puros, que desaparecen detrás de la obra. Yo no soy capaz. El lector encontrará preocupaciones, obsesiones y cierto gusto por lo fantástico porque el realismo me aburre.

-En “Ética de urgencia” hay una reflexión sobre la realidad que me ha remitido al mundo actual porque el presidente del gobierno español habla mucho de cómo la realidad lo ha hecho cambiar de posición. Y tú dices: “La realidad es lo que nos ofrece resistencia...”.
-Viene de un texto de María Zambrano que a su vez ella lo toma de Ortega. La realidad es lo que no cede a nuestro capricho porque en el sueño, por muy verosímil que sea, las cosas se van transformando, son fluidas mientras que, en la realidad, si hay un incendio es inútil que digas que no te gusta, va a seguir hasta que tengas que irte, no se puede cambiar de canal. Algo problemático cuando los jóvenes están educados en una realidad virtual que se modifica con facilidad. Es la deficiencia de la educación. Se les educa a los jóvenes en unas realidades que cambian, puedes cambiar de canal, utilizar el photoshop para quitar arrugas, pero la realidad no tiene mando ni zapping posible. Es importante manejar ordenadores pero también es importante la relación de tú a tú, por eso creo que el aula es más importante que todo lo que se enseña en ella. El hecho de estar ahí sentado con 40 personas a las que no conoces, a las que tienes que respetar pero con las que no tienes por qué tener ningún tipo de relación afectiva y que sean lo más variadas posible es muy importante. Separar a los niños de las niñas es un disparate. El aula debe darte esas divergencias que hay en la realidad, de género, de etnias, de estratos sociales, y cuanto más variados sean más te educan. No puedes modificar al otro como tú quieras. Hay algunas películas, tipo Tarantino por llamarlas de alguna manera, en las que parece que al que matan es menos persona que el que mata. El problema es que los seres humanos somos frágiles, vulnerables e irrepetibles.

-Utilizas un verso de Safo (“Una nube que pasa por delante de la luna, y en este momento yo estoy sola en la cama”) para decir que hay cosas que son verdaderamente inmutables, singulares y que cada uno las ve como le da la gana.
-Lo interesante de ese verso es que sigue siendo vigente aunque el mundo en el que vivía Safo es tan distinto como el planeta Marte para nosotros, y no digamos el nuestro para ella. Sin embargo, probablemente también ella entendería la poesía lírica de hoy. Esa manía de que como las cosas se transforman, los seres humanos nos reinventamos diariamente. Aunque sea verdad que nuestras vidas se modifican según se modifican los objetos que utilizamos, nosotros no formamos parte de esos objetos.

-Dices en tu libro que nosotros venimos con un buen hardware pero lo que se nos jode muchas veces es el software. La debilidad es muy manifiesta.

-Mientras que la técnica se preocupa de las cosas que pasan y se transforman, la ética se preocupa de lo que no pasa, de lo que está ahí permanentemente. Esos principios se ejercen sobre cosas que están modificándose. La ética de Aristóteles está llena de reflexiones importantes sobre la vida humana pero no habla de biogenética porque Aristóteles no la podía conocer. La combinación es que hables de biogenética pero sabiendo que en el fondo estás vinculado a Aristóteles. Esa es la diferencia entre Aristóteles y E tica para Amador . Cuando escribí ese libro me pidieron que hablara del divorcio, de la energía nuclear y de los temas que estaban sobre la mesa. Y lo que hice fue hablar sobre por qué hay que reflexionar sobre las situaciones desde el punto de vista de los seres humanos sin dar soluciones a ninguna de esas situaciones. Por eso E tica de urgencia no tiene esa pretensión de permanencia relativa que puede tener Etica para Amador . Etica de urgencia es hoy, aquí y ahora.

-Hablando de cómo el software nos va ayudando a afrontar las cosas, señalas que estamos destinados a inventar nuestro destino sin segundas oportunidades: “Por eso los hombres nos equivocamos, nos defraudamos y cometemos atrocidades”, dices.
-Uno es peor cuanto más obsesionado está por la urgencia de la muerte porque te lleva a acaparar, a ponerte por encima del vecino, a darle una patada a la vieja para que se quite de en medio porque estás diciendo: me queda poco, tengo que tenerlo todo, tengo que formar una muralla para defenderme de la muerte porque entrará por cualquier grieta, como el Ciudadano Kane de Orson Welles. No, la muerte está contigo desde el principio. En cambio la visión ética más profunda es la que ve la parte invulnerable que hay en el hombre, el sentido de su vida. El entender que estamos amenazados por muchas cosas pero que en cambio en nosotros mismos hay algo que no va a pasar o que no va a morir. El que es generoso, solidario, tierno, está actuando desde el lado invulnerable que hay en él, no desde el lado de lo perecedero y asustadizo.

-Me pregunto si esa presencia urgente de la muerte no es también la que hace que el hombre quiera mandar sobre los otros hombres, la génesis del poder político.
-¡Claro! El afán de poder es enchufarse a cosas que te den inmortalidad. La propia importancia que le damos a nuestras sociedades humanas, a su permanencia, a las naciones, son prótesis de inmortalidad. Todos queremos enchufarnos a algo, ser famoso, como Horacio: Non omnis moriat, No moriré del todo. Es decir, en algo me voy a consolar, me enchufo a algo, mi nación será la más poderosa de todos los siglos, yo dejaré un legado para la humanidad... Es buscar esa perdurabilidad que nuestra condición y la naturaleza nos niega. Somos fugaces, aunque dejemos obras, la obra también será fugaz. El verso profético de Borges a un poeta menor: “La meta es el olvido, tú has llegado antes” (risas).

-A nuestra generación, la tuya, que es la mía, le satisfacía mucho en España la llegada de la política como conducta del ciudadano para cambiar las cosas, sin embargo en España y en el mundo se vive un descrédito de la política apabullante.
-Se ha olvidado la educación cuya primera base en una democracia es: el poder político somos todos. La gente habla de los políticos como las señoronas antiguas hablaban del servicio doméstico: “¡Cómo está el servicio, ya no hay criadas como las de antes!”, como si ellos no tuvieran nada que ver. Eso es la corrupción de la democracia. Ha habido políticos interesados en crear ese clima al transmitirle al ciudadano que no se debe preocupar de nada porque ellos se lo arreglarán y que sólo deben preocuparse de votarles, pagar impuestos y divertirse. Como luego no lo arreglan, el ciudadano ha dejado de ser ciudadano de verdad y no ha ganado nada a cambio. Esa misma desafección se extiende a España, a Europa, porque son realidades que la gente solo entendía como fuente de beneficios. La democracia no es una propuesta a partir de la cual puedes hacer cosas, si no que es un cheque que te van a pagar todos los meses, si no llega y no te lo pagan cuestionas la democracia. El Estado de pronto deja de garantizar cosas y en lugar de darnos cuenta de que efectivamente la política es importante y de que la única forma de recuperar un Estado que garantice, proteja y proyecte hacia el futuro es meternos todos en política, pues la mayoría se va. Creo que es un fracaso de la educación, lo que ocurre es que hablas de Educación para la Ciudadanía y te tiran una piedra porque dicen que eres totalitario. Vivimos una sociedad individualista en el peor sentido de la expresión, no individualista en el sentido de emprendedor, sino en el sentido de lo mío para mí y además salgo corriendo, no vaya ser que alguien venga a pedirme algo.

-Es un fracaso de la educación pero también de una generación. Nuestra generación llegó en 1976, muy joven, a alcanzar cotas de poder o influencia, tú ya publicabas tus libros, Javier Marías también, había aparecido El País, había elecciones, creíamos que iba a haber un cambio para siempre y de pronto nos hemos encontrado desinflados.
-Creo que la generación que en aquel momento salió de la dictadura e intentó colaborar en la democracia era menos burguesa que la de ahora. Nicolás Gómez de Avila, el pensador colombiano, dice que burguesía es todo conjunto de personas satisfechas por lo que son e insatisfechas con lo que tienen. En nuestra época estábamos descontentos con lo que éramos, en cambio no nos quejábamos tanto de lo que teníamos. No era una situación de querer tener más sino de querer ser otra cosa. Ahora la gente está contentísima de ser catalán, de ser joven, lo que es no le crea problemas, pero siempre le parece que tiene poco y que alguien se ha llevado lo que tenía. Por eso surgen voces contra la cultura de la Transición. Son las voces burguesas, de la gente que está muy contenta con lo que es y quiere más cosas. De ahí el rebrote del nacionalismo. El nacionalismo es el colmo de este pensamiento pequeño burgués: contentísimos por haber nacido al lado de una fuente y debajo de un árbol pero a los que les parece que alguien les ha robado su queso.

-Y la secuela más inmediata, el independentismo. En un continente donde se suponía que íbamos hacia instituciones más grandes, cada vez queremos instituciones más pequeñas.
-Y privilegios. Independentista es Bernard Arnault, el dueño de Vuitton, que cuando dijeron que iban a subir los impuestos a las grandes fortunas en Francia se plantó en el Eliseo diciendo que él quería un pacto fiscal propio porque él aportaba a la riqueza de Francia muchísimo más que los demás. Cuando le contestaron que no dijo: Bueno, pues entonces me hago belga (risas). Es exactamente lo mismo. Claro, la gente lo mira con mucha menos simpatía porque cuando lo hace un divo lo ven como una muestra de insolidaridad inaguantable. Cuando lo hace un colectivo, se animan unos a otros y lo ven como un acto de reivindicación histórica.

-Cuando escucho la expresión “el problema catalán” me acuerdo de José María de Areilza, el embajador ante Perón. El decía: “El problema vasco no será tanto problema en el futuro, el problema que tendrá España en el futuro será el catalán”. Y lo decía cuando en Euskadi el problema terrorista era tremendo.
-En el País Vasco hubo un problema de violencia, de terrorismo y de carlismo irredento. En Catalunya lo que ha habido es una concepción política polémica. Catalunya es viable como nación, es evidente, mientras que el País Vasco no, habría que convencer a los amigos franceses, que no parecen estar por la labor. Pero en Catalunya hay una viabilidad y lo que hay es una disputa política. El problema es que esa disputa política se revierta con una especie de justificaciones mitológicas. Uno puede decir: Mire, prefiero ser catalán, no quiero ser español, pero inventar que son unas víctimas, unos perseguidos, es lo que resultaría más intolerable. Nadie se hace rico solo y la riqueza de Catalunya, como la del País Vasco, son las riquezas protegidas por el Estado. El proteccionismo estatal del siglo XIX se ejercía sobre la industria naciente en estos lugares. Ahora quieren levantarse de una mesa en la que van ganando pero es que el dinero que tienen es de los que han jugado con ellos. Se creó esa mentalidad fraccionaria que no solamente han tenido los nacionalistas sino todo el mundo, todas las regiones españolas creían que cuanto más hostilizaba a las demás más iba a sacar ella.

-Abordas en tu libro algo que me parece muy saludable, el tema de la piratería en Internet y cómo se ha instalado en la sociedad la idea de que la creación literaria o artística puede ser robada por otros impunemente.
-Se ha instalado porque hay un medio para hacerlo, porque es accesible, y lo cuentan como si la cultura fuera así. No, la cultura no es así, la cultura está basada en la comunicación y la comunicación tiene hoy un sistema que permite el acceso a cosas que antes estaban vedadas o por las que de debía pagar. Ocurre también con las patentes. Al señor que roba los planos de Renault lo meten en la cárcel. Acabar con la propiedad intelectual es acabar con la creación y volver otra vez a la época del mecenazgo. Pero lo gracioso es que ese planteamiento es el más reaccionario del mundo porque consiste en una cuestión: por qué pagar por algo que puedo obtener gratis. Esa mentalidad depredadora se ha extendido entre la juventud y alguien lo entendió como una muestra de progresismo o de avance cuando en el fondo es la visión más reaccionaria y explotadora que puede haber.

-Dices que esta moda de los 140 caracteres está limitando la argumentación, que cualquier cosa que te ha costado años elaborar, alguien te lo rebate en un tuit.
-Se ha perdido el hábito de escuchar una argumentación. Por eso siempre me he negado a ir al programa “59 segundos”. Lo que digo quizá lo pueda decir en 20” pero lo que no quiero es que si necesito 65” me tengan que cortar. O a usted le interesa o no le interesa; si no le interesa lo que voy a decir, me quedo en mi casa y si le interesa, déjeme que se lo cuente pero no me imponga 59”.

-Tu trabajo en general ha sido siempre una preocupación porque la gente lea y porque se dote de armas contra la banalización. Confluye con el ensayo de Mario Vargas Llosa sobre la sociedad en la que todo es espectáculo.
-En cierta medida sí, hay asuntos que Mario ve de otra manera pero la preocupación es que hay que formar a la gente para que sea capaz de una autonomía intelectual, no solamente económica. En ese sentido siempre me he considerado más maestro que otra cosa, me parece que el mundo está lleno de alumnos pero que faltan maestros. Todos los libros que escribo no pretenden ser puntos de llegada, son puntos de partida, sobre todo los que tienen que ver con temas educativos, para que a partir de esos libros se pueda ir a otros sitios. No he hecho nada definitivo sobre nada. El mejor elogio es cuando alguien me dice: Mira, leí tu libro y me descubriste quién era Cioran. Es lo que quiero, abrir caminos de razonamiento, de bibliografía, de lo que sea.

-“Coartar la libertad no es censurar, es corregir comportamientos, ofrecer alternativas a comportamientos inadecuados”, dices en el libro.
-La educación es corregir siempre cosas. La idea de que la libertad de expresión se debe dar desde niño no es viable porque simplemente no educaríamos. El asunto es quién lo va a educar, ¿las personas que lo quieren y que se van a preocupar por él o lo va a educar el medio ambiente, la banda del barrio, el tipo que quiere aprovecharse de ellos? Los que se aprovechan de los niños y los convierten en niños soldados y a los ocho años les dan un fusil también los están educando, los están educando para el horror, para la muerte o la esclavitud. Nosotros lo que queremos es educar para otras cosas. Eso naturalmente exige que al niño le quites el Kaláshnikov, y que si le ves que quiere estrangular a su hermanita le digas que no se puede hacer, y si quiere estar todo el día apretando un botón en vez de aprender a leer o a sumar, tienes que decirle que tiene que aprender a leer y a sumar. Los educadores tenemos que caer antipáticos porque el que halaga y da la razón no educa. Lo más repugnante para mí son los viejos que siempre se pasan la vida dándoles la razón a los jóvenes. Aquellos que decían: “¡El 15M me ha devuelto la alegría de vivir!”. Mire, usted es un gilipollas. No querer más que halagar a los jóvenes es lo contrario del educador.

-También existe el halago al viejo porque da la impresión de que por tener más de 80 años también se es inteligente y sabio.
-Probablemente no se les haga gran caso porque todos sabemos que a partir de cierta edad la gente te trata con afecto pero no les interesas un pimiento, ya has dejado de ser vendible y empiezas a ser un florero. En el momento en que se levanten y te dejen el asiento en el autobús, sabes que todo ha terminado (risas).

-¿Cómo te llevas con el tiempo?
-Es una preocupación. Siempre he querido vivir en el presente, nunca he tenido entusiasmo por el futuro, lo que me gustaba era la infancia. Mientras todos los niños querían crecer, yo quería seguir jugando y ser como Peter Pan. Y en cierta medida lo he hecho. Esa idea de que hay algo que viene luego y que es lo bueno la he tenido a veces, como todo el mundo, pero en menor medida. Envejecer es una experiencia divertida porque convierte la vida en un deporte de riesgo. Una caída o un resfriado pueden tener consecuencias fatales, cuando antes te caías, te emborrachabas y no pasaba nada. Que la vida sea un deporte de riesgo me asusta como a todo el mundo pero a la vez me divierte.

-Siempre te he visto tan alegre, tan feliz. ¿Hay sombras?
-Sí, claro. Recuerdo algo que me marcó. Mi madre me vio un día por la calle, no dijo nada y cuando llegué a comer me lo contó y me preguntó que qué me pasaba. Pues nada, no sé, dije. Y ella siguió: “Es que estabas muy serio y como nunca te he visto con esa cara...”. Me vio con la cara con la que yo voy normalmente por la calle. Una cosa es que uno trate de mantener la alegría y no ser sombrío y otra cosa es que seas tonto.


Publicado el 20/10/2012. Clarín – Revista Ñ 473










FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


En línea con, calco innecesario

En línea con es un calco innecesario del inglés que puede sustituirse por otros giros adecuados en español, como en consonancia con, conforme a, con arreglo a, según o de acuerdo con, en función del contexto.

Esta locución no aparece incluida en los principales diccionarios de uso ni en los académicos, y probablemente su empleo obedezca a una traducción de in line with (something), recogida en el Oxford Advanced Learner’s Dictionary con el significado de ‘similar a algo o estrechamente relacionado con algo’, para lo que ya existen en español las opciones mencionadas.

En los medios de comunicación, sin embargo, es muy habitual encontrar frases como «El IPC cae en línea con los mercados externos», «Esta decisión se ha adoptado en línea con los objetivos marcados» o «Este resultado está en línea con la encuesta de CNNExpansión».

En estos casos, lo apropiado habría sido escribir, por ejemplo, «El IPC cae en consonancia con los mercados externos», «Esta decisión se ha adoptado conforme a los objetivos marcados» y «Este resultado se ajusta a la encuesta de CNNExpansión».

domingo, 5 de maio de 2013

PALABRAS


Las palabras que la crisis trajo a nuestras vidas

JAVIER LASCURAIN. AGENCIA EFE

Austericidio, escrache, prima de riesgo, indignados, hombres de negro, recesión, crecimiento negativo, quita o miniempleos son palabras, expresiones y términos que han entrado en nuestras vidas diarias con la fuerza de un ciclón, con la fuerza de la crisis.


¿Cómo influye la situación que vivimos desde hace años en el modo en que hablamos? ¿Y cómo influye nuestra manera de hablar, de contar y de contarnos la crisis, en el modo en que la vivimos?

Sobre esas dos preguntas girará este año el Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que organizan la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Fundación San Millán los días 16 y 17 de mayo.

El seminario, que será inaugurado por la princesa de Asturias y cuya lección inaugural correrá a cargo del catedrático de Metafísica y exministro de Educación Ángel Gabilondo, reunirá a lingüistas, periodistas y economistas para debatir sobre aspectos como el uso de las metáforas y los eufemismos a la hora de hablar de la crisis o la creatividad del lenguaje de la contestación.

Los problemas para explicar una realidad compleja a un público heterogéneo y el dilema entre el catastrofismo y la corrección política serán otros de los asuntos sobre los que se hablará en San Millán.

Salvador Gutiérrez, catedrático de Lingüística General de la Universidad de León y miembro de la Real Academia Española, señala que «las crisis no solo constituyen un fértil humus para la filosofía, sino también para la lengua. Surgen nuevas realidades, problemas con diferente fisonomía, circunstancias que aportan angustia, reacciones no conocidas…».

«Ante estas situaciones, el hombre, que es ante todo hablante, necesita nuevas denominaciones para nombrar y comprender mejor lo que está viviendo».

En la misma línea, el catedrático de Lingüística General de la Universidad de Valencia, Ricardo Morant, subraya que «la crisis es una buena oportunidad para demostrar que el lenguaje no es ajeno a la realidad de los que lo emplean, sino que está en constante ebullición y se adapta a las necesidades expresivas de sus hablantes».

Y pone ejemplos concretos: «La situación económica actual ha comportado la introducción de términos como precariado, minijob, austericidio o ha incrementado el uso de adjetivos como anticrisis».

Del lenguaje económico a la vida cotidiana
A menudo, los términos que ahora afloran en las conversaciones cotidianas habían estado escondidos para el gran público en el lenguaje especializado, en la economía o el derecho (dación en pago, prima de riesgo, deuda soberana, rating, recesión…).

Otros son creaciones de origen más o menos actual como mileurista o precariado. Y formados con mayor o menor fortuna, como austericidio, que se emplea para hacer referencia a la ‘muerte por austeridad’, cuando en realidad significa ‘muerte de la austeridad’.

Algunos términos han ampliado su significado original, como desahucio, que inicialmente hacía referencia solo a los casos de desalojo de un inquilino y no al de un propietario en apuros.

Otros han pasado, en ciertos contextos, a tener significados muy concretos (indignados, como nombre de un colectivo y un movimiento; marea, para referirse a cierto tipo de protesta, o acampada, que ya no remite solo a una actividad de ocio).

Y no faltan los que han viajado desde lejos para sembrar la polémica, como escrache, una palabra usual en el español de la Argentina y Uruguay y cuyo desembarco en España, de la mano de los activistas contra los desahucios, ha sido y es objeto de discusiones que van más allá de lo lingüístico.

Una lengua viva
Muchas de estas palabras pasarán, como tantas otras, y no serán sino una moda. Otras habrán llegado para quedarse, habrán ampliado sus significados o habrán recuperado los que tuvieron y se habían olvidado.

¿Preocupa eso a la Real Academia Española, la encargada de velar por la pureza del español?

En absoluto. Salvador Gutiérrez, que ocupa el sillón S de esa institución, lo tiene claro: «Todo lo contrario: es síntoma de que la lengua sigue viva, de que se renueva y se enriquece».

Ya lo decía Horacio, apunta Gutiérrez: «Renacerán muchas palabras que ya habían muerto, perecerán otras que hoy gozan de prestigio, si así lo decide el uso, del que dependen la ley, el arbitrio y la norma del habla».

Eufemismos para disimular
Las metáforas como modo de explicar mejor una realidad compleja y los eufemismos que tratan de suavizar o disimular la realidad son dos de las figuras que encuentran su máxima expresión en momentos de crisis.

Para Elena Gómez, coordinadora del VIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que organizan la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Fundación San Millán, «el uso de los sustitutos eufemísticos en el terreno económico puede contribuir a que determinadas decisiones, difíciles de justificar, queden disimuladas».

«De este modo, los daños que esas decisiones pudieran causar —añade— a la imagen de sus promotores quedan también minimizados».

Gómez, profesora de Redacción Periodística de la Universidad Europea de Madrid, explica que uno de los procedimientos más utilizados es «el uso de unos términos más genéricos que otros, a los que sustituyen, pues esto contribuye a disminuir su concreción y, por tanto, su claridad».

Es el caso de reformas o ajustes en lugar de recortes; planes de saneamiento y viabilidad o redimensionamiento de la red para obviar despidos o reducción de plantilla; devaluación competitiva de los salarios por bajadas salariales; crecimiento negativo por recesión, o ticket moderador del gasto en vez de copago o repago.

Pero si hay un término que los políticos evitan cuidadosamente y para el que buscan sin descanso alternativas menos dolorosas es subida de impuestos. Recargo temporal de la solidaridad, modulación del esfuerzo fiscal, novedad tributaria y cambios en la ponderación fiscal son solo algunas de las que han podido escucharse en los últimos tiempos.

Metáforas para entender
Si los eufemismos tratan de disimular la realidad, las metáforas intentan explicarla.

Como señala Carmen Llamas, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, «el funcionamiento de la economía y, por ello, la crisis económica, no son realidades fáciles de entender, por lo que se explican por medio de la metáfora, un procedimiento que tiene como base la analogía, esto es, la semejanza que nuestra mente percibe entre dos realidades».

«Ahora bien —aclara—, las metáforas interpretan la realidad desde una determinada perspectiva, y ahí reside su poder. Quien las emplea puede tener la intención de explicar mejor la crisis, pero también puede ofrecer intencionadamente una determinada visión».

Las metáforas sobre la crisis recurren a todo tipo de imágenes. Así, la crisis es una fuerza natural (una tormenta, un tsunami financiero…), un ser vivo (la crisis amenaza, sigue un proceso, crece…), un espacio cerrado (del que se entra y del que se espera salir), una enfermedad (que se diagnostica y para la que se aplican remedios).

O hasta un animal bravo frente al que otros nos ayudan («Alemania echa un capote a España ante la crisis de deuda»).

¿Quién asesinó al diccionario?



Una tras otra van cayendo las ediciones en papel de los grandes diccionarios y enciclopedias. Las obras de referencia son ahora digitales. En caso de cataclismo –¡toquemos madera!– buena parte de nuestra cultura se perderá.

Antes que nada, una pinceladas de historia. En 1985, Grolier, una de las más importantes editoras mundiales de enciclopedias, publicaba la primera obra de consulta en CD-ROM. Solo ofrecía el texto reducido de la Academic American Encyclopaedia, con unas 30.000 entradas, pero supuso una revolución.

Cuatro años después, en 1989, Comptons desarrolló la primera enciclopedia multimedia –con gráficos e imágenes–, en colaboración con la Encyclopaedia Britannica, un referente internacional desde el siglo XVIII. Microsoft presentó en 1993 su propia enciclopedia en CD-ROM, la popular Encarta, que dejó de fabricarse en 2009.

Hacia 1980, la Encyclopaedia Britannica rechazó una oferta de Microsoft para desarrollar la primera enciclopedia multimedia
Abro un paréntesis. Un chascarrillo empresarial. No es un muy conocido que, a principios de la década de 1980, Bill Gates se dirigió a los responsables de la Britannica para ofrecerles su colaboración. Los ingleses arrugaron la nariz y rechazaron la oferta del advenedizo norteamericano. ¿Una enciclopedia en disco? ¡Por Dios!

¿Quién podía imaginarse entonces el desarrollo posterior de las obras de consulta digitales? La versión inglesa de la Wikipedia incluye hoy más de cuatro millones de artículos y la española pronto llegará al millón. La Gran Enciclopedia Planeta, la última gran obra de referencia impresa en castellano, ofrece 145.000 entradas. Un abismo.

Adiós, papel, adiós

Puestos en la Gran Enciclopedia Planeta –heredera de la famosa Larousse–, Editorial Planeta Grandes Publicaciones ha dejado de imprimirla. En 2014 publicará el último volumen de su actualización anual en papel. Mientras tanto, ha facilitado a sus clientes el acceso a una enciclopedia online. La próxima semana, el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, presentará un nuevo megaproyecto digital que, aseguran, puede dar un vuelco al mercado español de obras educativas. Veremos. Hay nervios en la competencia.

Las enciclopedias Planeta y Británica y los diccionarios Oxford y MacMillan han dejado de editarse en papel. ¿Qué pasará con el de la Real Academia?
El caso de Planeta no es único. Los directivos de la Encyclopaedia Britannica han anunciado que su edición de 2010 sería la última en papel, tras más de 240 años de historia. En 2005, protagonizaron un desagradable intercambio de acusaciones con la revista Nature, que evaluó artículos científicos de la Britannica y de la Wikipedia sin hallar excesivas diferencias entre ambas. Un golpe mortal para una obra que se vendía a unos 2.000 euros.

El acceso libre a diccionarios online muy completos ha dinamitado el sector. MacMillan, uno de los mayores grupos editoriales del mundo, también ha anunciado que, desde este año, dejará de imprimir sus famosos diccionarios de inglés y desarrollará sus productos en red.

"El formato de libro tradicional limita las obras de referencia", asegura Michael Rundell, su editor jefe. "Los libros quedan desactualizados en cuanto se imprimen y las limitaciones de espacio ponen en riesgo nuestros objetivos de claridad y exhaustividad”.

Los responsables de diccionario Oxford, considerado con sus 600.000 entradas el más completo del mundo, tampoco piensan en el papel para su próxima edición, prevista para esta década.

En España, en 2014 se publicará la 24.ª edición del Diccionario de la Real Academia con la que se conmemorará, de paso, el 250.º aniversario de la institución. ¿Será también la última en papel? Probablemente.

Hace dos años se celebró en Eslovenia el eLEX –una bienal sobre lexicografía electrónica– cuyo tema central fue un debate sobre el futuro de las enciclopedias y de los diccionarios. Se habló, sobre todo, de las herramientas de referencia en línea y de los llamados UGC –por el nombre en inglés de Contenidos Generados por los Usuarios–.

Las herramientas de referencia online son cada vez más completas y perfectas. Acompañan al usuario cuando escribe, corrigen sus errores, proponen alternativas y ya hay programas en fase experimental que son capaces de detectar la mala colocación de una palabra en su contexto. Además, los sistemas aprenden de lo que los usuarios hacen y escriben.

Las obras de consulta más potentes están realizadas por los propios usuarios con la supervisión de un equipo de editores
Usuarios. Esa es la palabra mágica. Los usuarios van construyendo las nuevas obras de referencia. Basta con un equipo de editores para supervisar el trabajo de esos voluntarios. Wikipedia es el ejemplo más conocido pero hay muchos más. Wordnik, por citar uno, es un potente diccionario online construido, en buena parte, por los propios usuarios; ofrece casi mil millones de ejemplos de frases y siete millones de definiciones. Pagar ese trabajo a expertos lexicógrafos supondría un dineral al que muchas editoriales no podrían hacer frente.

Sin una supervisión científica, ¿quién puede garantizar la calidad de una obra?
La viabilidad económica de estas nuevas obras de consulta es harina de otro costal. La publicidad, las donaciones y las suscripciones Premium son, de momento, las salidas más socorridas. Tampoco está muy claro qué pasará en unos años, cuando el furor del voluntarismo mengüe y haya menos gente dispuesta a trabajar por la cara o disminuya la calidad de sus aportaciones.

¿Qué dejaremos a nuestros descendientes?

El hecho de que las obras de referencia más importantes dejen la imprenta y se estén pasando a Internet plantea dilemas cuanto menos interesantes. Acongojantes –por ser fino–, si nos ponemos en plan apocalíptico.

Umberto Eco, pensador y escritor italiano de prestigio mundial, fue quién levantó la perdiz con la publicación de No esperéis libraros de los libros.

¿Qué pasaría con toda la información digital en caso de cataclismo?
"Desde luego", comentó Eco en una entrevista, "si tuviera que dejar un mensaje de futuro para la humanidad, lo haría en un libro en papel y no en un disquete electrónico. He visitado la Biblioteca Nacional y he visto libros que tienen 500 años de antigüedad. Si además considero los manuscritos, he contemplado ejemplares escritos hace 1.000 años. Ahora bien, no sabemos cuánto puede durar un disquete de ordenador. Los llamados discos flexibles han muerto antes de agotar su capacidad de almacenamiento de datos.”

Si en un futuro más o menos lejano un cataclismo –¡toquemos madera!– limitara o impidiera el acceso a los datos colgados en la nube, buena parte de los conocimientos actuales se perderá para siempre. Nuestro presente se quedaría en el limbo. Digital, eso sí










sábado, 4 de maio de 2013

LA LENGUA VIVA


Humor se escribe con hache
Amando de Miguel
Fuente: Libertad Digital - España


Miguel Celdrán Iniesta (Suiza) señala que ahora se mezclan dos significados del verbo chocar. No es lo mismo la colisión o choque entre dos o más objetos o personas que la forma reflexiva por la que, si me choca algo, es porque me llama la atención. Don Miguel observa la confusión en frases como esta: "Los dos patinadores se chocaron entre sí". Tiene razón el hombre: bastaría decir que chocaron. Añado que el verbo latino jocare significa "chocar". Es claramente onomatopéyico, como en inglés shock (= golpe) y joke (= chiste, broma). Ese parentesco explica que las situaciones cómicas provengan muchas veces de una sorpresa, algo que nos resulta chocante. Recuérdese el efecto hilarante de los autos de choque en las ferias. En las películas cómicas se repite mil veces el efecto de risa que producen los golpes, las caídas, los encontronazos.

Ignacio Frías reivindica la figura del político catalán (lerrouxista) Joan Pich i Pon, famoso por sus retruécanos. Por ejemplo, cuando hablaba de "la batalla de Waterpolo" o del "conflicto nipojaponés". Eran tan continuos los retruécanos o calambures del que fuera alcalde de Barcelona que se acuñó el término piquiponada, equivalente al del inglés spoonerism. Advierto que ese término nada tienen que ver con spoon (= cuchara); proviene de una figura equivalente de Pich i Pon, el escritor inglés W.A. Spooner.

Julio Iglesias de Ussel sigue rastreando testimonios de la sabiduría popular a través de dichos, carteles, retruécanos y otras manifestaciones del ingenio anónimo. En este caso se trata de un cartel sumamente ingenioso: "En Cuba manda el hermano de un muerto. En Argentina manda la esposa de un muerto. En Corea del Norte manda el hijo de un muerto. Venezuela es la campeona: allí manda el muerto". La verdad es que el histrionismo del presidente Maduro alcanza niveles hilarantes. Nada menos que se le aparece el fantasma del difunto Chávez bajo la especie de un pajarico que revolotea sobre su cabeza. Parece una escena inventada para que el respetable se divierta.

José Luis García Valdecantos echa su cuarto a espadas en la cuestión de la rareza de la acción de dimitir en España. Es una coplilla que se decía en tiempos del franquismo: "En el camino de El Pardo/ algo antes de la ermita/ hay un letrero que dice:/ ¡Maricón el que dimita!". La verdad es que Franco impuso la costumbre de que ninguno de los nombrados por él se atrevía a dimitir. Hubo algún caso raro, como el de Arrese, pero se trató de una extravagancia. Quizá quede el recuerdo subconsciente de esa norma y ahora, en plena democracia, seguimos con la resistencia a dimitir.

SHAHNAMEH


Traducción al español del Shahnameh

La 26ª Feria Internacional del Libro de Teherán organizó el viernes una ceremonia, donde se presentó una traducción al español del “Shahname” (Libro de los Reyes), obra maestra del poeta épico persa Hakim Abul Qasem Ferdosi.

Al evento asistieron el embajador venezolano en Teherán, Amenhotep Zambrano; la traductora, la doctora Beatriz De Salas; el ministro iraní de Cultura y Guía Islámica de Irán, Mohamad Hoseini, y un gran número de funcionarios, según informó el viernes la agencia iraní de noticias ISNA.

La doctora Salas, en un discurso durante la ceremonia, aseguró que la traducción de esta obra cumbre de la literatura persa le ha llevado más de tres años.

Asimismo, la catedrática, que da clases en el Departamento de Español de la Universidad Azad, en Teherán, desde hace más de dos décadas, reconoció que al elegir la epopeya nacional persa buscaba poner de relieve la unidad entre las naciones.

También comentó que la traducción del Shahnameh le ha ayudado a conocer el poder y el progreso de Persia en la antigüedad.

En su intervención, el diplomático venezolano también hizo hincapié en que la traducción al español del Shahnameh es un tesoro para el mundo español y que tiene la intención de llevarse un ejemplar a su país.

La traducción al español del Shahnameh está actualmente en el stand de Venezuela, país que expone en la XXVI edición de la feria, abierta al público del 1 al 11 de mayo.

El Shahnameh, conocido como el “Libro de los Reyes” en inglés, es la célebre obra del poeta épico Ferdowsi, con quien la epopeya nacional persa encontró su forma definitiva y duradera. Esta magnífica obra se compuso en 1010 y, tras un milenio, aun hace estremecer a quienes la escuchan o leen.

De acuerdo con las fuentes históricas de la literatura persa, Ferdowsi dedicó 30 años de su vida a escribir el Shahnameh, compuesto por cerca de 60.000 versos.

El Shahname, esta cumbre de la literatura, es un libro único que mantuvo el persa o farsi vivo, también la historia antigua persa.

sexta-feira, 3 de maio de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


ojo de halcón, en redonda y con minúsculas

La expresión ojo de halcón (del inglés hawk-eye), que hace referencia al ‘sistema informático que se aplica en algunos deportes para determinar la trayectoria de una pelota y el punto exacto en el que toma contacto con el suelo’, se escribe con minúsculas y sin cursivas ni comillas.

Sin embargo, en los medios informativos se observa vacilación respecto al modo de escribirlo: «David Ferrer para el partido con 6-5 y 30-40 a favor para pedir el ‘ojo de halcón’», «Berdych pide la revisión, pero el ojo de halcón corrobora que la pelota tocó la línea» o «El “Ojo de Halcón” llega a la liga inglesa».

Ojo de halcón sigue el modelo de compuestos como, por ejemplo, ojo de buey, que se recoge en el Diccionario académico, y se halla plenamente consolidada por el uso como locución nominal (con forma fija y significado unitario pese a escribirse en palabras separadas), por lo que lo apropiado es escribirla sin ningún tipo de resalte y, al no ser un nombre propio, en minúsculas.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido optar por «David Ferrer para el partido con 6-5 y 30-40 a favor para pedir el ojo de halcón», «Berdych pide la revisión, pero el ojo de halcón corrobora que la pelota tocó la línea» y «El ojo de halcón llega a la liga inglesa».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...