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sexta-feira, 14 de novembro de 2014

REVOLUCIÓN LINGÜÍSTICA



¿Futura revolución lingüística de la RAE?

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ANTONIO DOMÍNGUEZ REY (EL IMPARCIAL.ES)


Un diccionario no es mero repertorio o colección de vocablos. Su concepto deriva de la raíz latina dic-ere, el hecho de decir. Lo así producido es voz vuelta palabra, vocablo.

La matriz del Diccionario actual de la Real Academia Española (RAE), el Diccionario de Autoridades (Tomo III), ya advertía la distinción en 1732: «Distínguese el Diccionario del Vocabulario, en que este contiene solo las voces traducidas en otra Lengua o explicadas muy simplemente por algún sinónimo…». Bastaba con indicar la equivalencia de idiomas. Es idea también contenida en los precedentes culturales del decir, término pariente (cognado) del griego deíknymi, hacer ver, mostrar, y del sánscrito disati: él muestra.
La palabra «diccionario» encierra un gesto en su acción verbal, una deixis cognitiva. El conocimiento que efectúa la voz al decir algo. Contiene más sustancia mental que un compendio de listas verbales. Indica modos y maneras expresivas de un idioma. Y esto puede ajustarse más o menos a lo que se pretende significar expresando. Si un vocablo muestra mejor que otro lo que se dice, la lengua selecciona el término más idóneo. Y si no es así, evalúa algún otro aspecto peculiar, por lo que el término escogido resulta apropiado. Los idiomas tienden a optimar la intención refleja de los hablantes.
En el acto dicente hay una comparación explícita o implícita. Y al comparar, abrimos el mundo de la ciencia. Seleccionamos elementos. Establecemos prioridades, razones, principios. Procedemos describiendo, explicando y según aquel sentido de deixis vocal en lo expresado. Iniciamos un método.
La lexicología atiende al logos o razón del glosario así confeccionado. Delimita las unidades léxicas de un idioma o lengua. Estudia sus relaciones. Educe un sistema. El lexicógrafo las estampa en soporte fijo por unidad seleccionada. De ahí también la técnica lexicográfica, de donde derivan los procedimientos de confección de diccionarios y normas a que se atienen. Por eso la lexicografía forma parte de la ciencia del lenguaje o lingüística.
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Foto: ©Archivo Efe/Mariano Cieza Moreno   Recomendación del día:

taquilla, mejor que box office

El sustantivo taquilla es una alternativa en español al anglicismo box office.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «La comedia Ahí os quedáis se estrena en España y pasa a ocupar el sexto lugar de la tabla con 173 000 euros de box office» o «La apuesta segura para alzarse con el número uno en el “box office”: Torrente 5».
El diccionario Merriam-Webster define box office como ‘zona donde se venden entradas para una película, obra de teatro o concierto’ o ‘dinero recaudado por la venta de dichas entradas’. Ambas acepciones coinciden con dos de los significados que taquilla tiene en el Diccionario académico, por lo que el uso del extranjerismo resulta innecesario.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «La comedia Ahí os quedáis se estrena en España y pasa a ocupar el sexto lugar de la tabla con 173 000 euros de taquilla» y «La apuesta segura para alzarse con el número uno de la taquilla: Torrente 5».

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Foto: © Archivo Efe / Javier Etxezarreta   Recomendación del día:

los ERE o los eres, pero no los 

ERES ni los EREs

En la lengua escrita, a la sigla ERE (‘expediente de regulación de empleo’) no se le añade una spara formar el plural, a no ser que se le dé la consideración de sustantivo, es decir, que se lexicalice: el ere, los eres.
Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran en ocasiones frases como las siguientes: «Creada la plataforma de los afectados por EREs» o «Empleo dice que los EREs de extinción han pasado del 21 % al 15,9 % en un año».
Aunque en la lengua oral las siglas pluralizan con toda normalidad, la Ortografía académica no considera oportuno marcar su plural gráficamente, ya que, si se hace en mayúscula, ERES, puede parecer que la s forma parte de la sigla; y si se usa la minúscula, EREs, se recurre a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español.
La misma obra también precisa que muchas siglas que, como ERE, son pronunciables como palabras, acaban por convertirse en vocablos plenos (como ucimirpyme, etc.) y, como tales, pueden llevar una s para marcar el plural: ereplural eres.
De este modo, se recomienda escribir en plural las palabras que acompañan a ERE (los EREalgunos ERE, etc.) si se mantiene como una sigla, escrita en mayúsculas, o añadir una scuando la palabra se escriba en minúsculas, entendiendo así que se trata de una forma lexicalizada (eres).

PERE GIMFERRER

ENTREVISTA

“El castellano ha perdido eficacia poética”

Pere Gimferrer lanza dos nuevos poemarios, uno escrito en italiano

 Barcelona - El País - España

Parece sorprendido Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) de que se le haga notar que aparece cuatro veces la palabra muerte en ocho estrofas de uno de sus recientes poemas. Coge el volumen y lee por encima de las gafas. A los dos segundos, murmura: “Ay, estaba mirándolo en castellano, voy al original italiano…”. Sí, el último libro del académico se titula Per riguardo (Fundación José Manuel Lara) y está escrito directamente en esa lengua (versión española de Justo Navarro). Y acompaña en el mercado a El castillo de la pureza(Tusquets), versión castellana (de José María Micó) de su último poemario en catalán El castell de la puresa, de principios de este año.
La sombra de la muerte y cierta añoranza por la juventud marcan el tono del más profundo y personal Per riguardo, temas que también aparecen en El castillo… si bien el cordón umbilical más fuerte es un trasunto crítico con la situación política y social, de una violencia latente --“nella città dei fiamme in rivoltelle” (“en la ciudad de llamas en revólveres”)-- y una vida aparente: --“Així vivim, com viuen els follets / o els focs follets, com la calamarsada / que noméssap que és la voluntat cega / d’escampar el foc o l’aigua destructiva” ("Así es como vivimos, como duendes / o como fuegos fatuos, o granizo / que solo sabe del designio ciego / de esparcir fuego o agua destructiva”).
Pere Gimferrer, en el ascensor del edificio del Grupo Planeta. / ENRIC VIVES-RUBIO
La culpa de los versos italianos la podría tener Dante, cuya Divina comedia ha leído seis veces (“por encima de Proust, al que he leído cinco”, constata como sorprendido de sí mismo), pero el hecho es que publicó por vez primera en castellano en 1966; en catalán, en 1970 y ahora en italiano. “No dejan de ser variables del latín. En una misma semana he escrito en los tres idiomas; también tengo alguna cosa en francés, pero no lo muestro porque es una lengua en la que es fácil hacer un pastiche”.
Lo dice con naturalidad abrumadora. “Hace años que no leo traducciones y eso ayuda, quizá de algún ruso u oriental sí, pero pienso y leo en diversos idiomas aunque no los hable”. Y repasa la génesis de los que le son propios: “El castellano es el idioma de mi formación, aunque en la escuela no aprendí nada de idiomas, solo latín; escribir en catalán en los 60 tenía un significado político, pero para mí era una cosa más: yo aprendí a nombrar las cosas en catalán y eso había de salir en algún momento; y del italiano he visto mucho cine, he estado muchas veces... El italiano es una lengua mía”.
A las causas terrenales hay que añadirle las poéticas, las que le permiten versificar directamente “Tutto questo azzardandosi all’esistere / la morte consisteva nell’insistere” (“Todo esto arriesgándose a existir: / la muerte consistía en insistir”). “Las palabras nacen como un núcleo rítmico que se concreta en unos sonidos que me llevan a un idioma determinado… Pero los poetas no pensamos en ningún idioma sino en imágenes e ideas. Las ideas no están formuladas en lengua alguna”.
Los poetas no pensamos en idiomas sino en imágenes e ideas
Pessoa, que escribía en portugués, inglés o francés; Carles Riba, Francisco Aldana y Rodolfo Wilcock, que lo hacían amén de en catalán o castellano, en italiano… La erudición de Gimferrer saca precedentes como de una chistera, la misma magia con la que explica que la culpa de todo la tienen las propias palabras. “Cada idioma tiene palabras que determinan la poesía; las palabras en un idioma tienen una eficacia poética que no tienen en otro. Fíjese en la sonoridad de morte: en italiano manda mucho, para empezar son las mismas sílabas que notte, son casi sinónimas…”. Redobla su didáctica: “Las palabras determinan en parte las temáticas y otras han dejado de ser poéticas por el abuso que se ha hecho de ellas; por ejemplo: ‘Unos labios rojos’ ya no funciona poéticamente, se ha de decir de otra forma. Hay muchas palabras catalanas del XV que no han envejecido, que se han preservado por su no uso, y en cambio otras del XIX y del XX, por la necesidad de construcción del lenguaje poético, han quedado totalmente inutilizadas para ello”. ¿También ocurre en castellano? “Claro: hay muchas palabras gastadas por la misma Generación del 27, recuperadas de Rubén Darío, Góngora o Garcilaso, que no funcionan sino como del 27. Fuera de ahí, no van. El castellano ha perdido eficacia poética por su alta actividad…”.
Admite Gimferrer que sus poemas en italiano “quizá son más oscuros porque el vocabulario me lleva a concentrar más lo que quiero decir; es la suma de Dante y Ungaretti y Montale… El catalán de El castell de la puresa también lleva a ello, pero el estilo lo camufla”. De joven, tras una primera redacción, Gimferrer eliminaba nexos de asociación de ideas de sus composiciones. “Ahora lo hago automáticamente durante el proceso de escritura mismo; hoy tengo más confianza de que el lector me siga”. ¿Y si no lo hace? “La poesía consiste en la asociación de palabras y sonidos que sólo existen en el poema. Querer entenderla como se entiende el argumento de una novela eso está descartado en poesía. Nadie va a leer las Soledades de Góngora para enterarse de lo que hacen los cazadores y pescadores; se lee por otro motivo: uno busca la asociación de imágenes y palabras que hace Góngora con el pretexto de esos cazadores y pescadores”.
Lo ideal para España sería la confederación; pero da miedo decirlo”
Hay en Per riguardo y en El castillo de la pureza una notable presencia de la parca (“está también ya enArde el mar o en Hora foscant; puedo morir mañana o en 10 años pero esa presencia de la muerte ya la tenía a los 20 años”, arguye) y una notable nostalgia de una juventud (“La bella addormentata”) añorada: “Ens fan mal les estelles del temps adolescent: / s’han esberlat els vidres de tanta primavera” (“Nos duelen las astillas del tiempo adolescente: / se ha quebrado el cristal de tanta primavera”)… “También estaba en Arde el mar, en Rapsodia y en Alma Venus, y en unos poemas castellanos inéditos… Veía esa juventud como si no la viviera de muy chico: a los 13 años, en 1958, había leído a Blas de Otero, que acababa de publicar Ancia, donde había una angustia existencial que quizá no me marchó”.
Hay nostalgia camuflada, pero en cualquier caso con una exuberancia de colores muy visible. “Lo aprendí de Joao Cabral de Melo, que en 1967 mantenía que un poeta no puede decir una cosa que no sea visualizable; puede formular cosas que no sean aceptables en el terreno de la realidad; tiene razón: Gonzalo de Berceo habla sobre la Virgen en un prado y puedes no creerlo pero lo puedes visualizar y eso me lleva a una poesía de imágenes y colores…”.
Es difícil que domine bien el catalán o el castellano quien no ha aprendido sólidamente latín
Pero la realidad es más sucia: ambos libros y su predecesor, Alma Venus, están escritos entre 2012 y hoy, momentos de ebullición política y baja catadura moral en el imperio de lo material. “Si per tant de dolor i per tantes gemmes / no hem sabut viure més que de biaix..” (“Si por tanto dolor y tantas gemas / hemos sabido solo vivir de refilón…”). La sociedad y la gente está manchada (“Si tots nosaltres som una mascara –“Si todos nosotros somos solo un tizne”) y el nacionalismo exacerbado, el fascismo y el terrorismo hacen aflorar versos en los que cita desde la marcha sobre Roma de Mussolini a las Brigadas Rojas. “De la situación política ya he hablado claramente en Alma Venus: ahí ya salían Paesa e, indirectamente, Urdangarin. No creo que éstos sean años más graves que otros ya vividos: Roldán, los GAL y, antes, la matanza de Atocha… Hay mucho de eso en la historia reciente”. ¿Y le afecta como poeta? “Como persona más bien y, a veces, como poeta, pero la persona es el poeta, ¿no?”.
La consulta popular soberanista del lunes en Cataluña es “una jugada más de una partida de ajedrez que no sabemos cómo evolucionará”, pero que a diferencia de otros movimientos nacionalistas en Europa, llega con el factor de “una crisis económica que también explica la subida de Podemos”. Pero la clave vuelve a estar en una palabra: “Nadie quiere pronunciarla: confederalismo. Da miedo a todos. Sería lo mejor, pero es más fácil pedir federalismo o, incluso, independencia”. En El castillo… recoge: “Tants homes morts per l’or d’una senyera /per una llum apócrifa potser” (“Tantos muertos por el oro de una bandera/ por una luz apócrifa quizá”).
Cualquier libro que llega de América está mejor escrito que el que llega de España; el castellano de aquí vive una degradación extraordinaria
Pero la preocupación mayor de Gimferrer es la lengua. Sobre el catalán, cree que ha de optar entre un uso extensivo o de prestigio: “El uso de prestigio es importante porque si no parece que estés defendiendo una lengua secundaria. Pero el solo uso de prestigio nos podría llevar a chino mandarín. A la inversa, el uso en los mass-medianos lleva a un catalán xaró” (chabacano). También le inquieta el castellano: “El que se usa en la península no muy bueno; es mucho mejor en México, Colombia o Buenos Aires”. Y no es bueno por un tema escolar: “Es difícil que domine bien el catalán o el castellano quien no ha aprendido sólidamente latín; suena reaccionario pero estoy absolutamente convencido de ello; cualquier libro que llega de América está mejor escrito que el que llega de España, el castellano de aquí vive una degradación extraordinaria, pero también veo faltas de ortografía en diarios franceses como nunca antes…”.

quinta-feira, 13 de novembro de 2014

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Foto: ©Fundéu/Judith González

tic o marca, dos alternativas a check



La palabra tic o la más genérica marca son algunas de las alternativas adecuadas al anglicismo check, con el que se alude al signo gráfico similar a una uve que se utiliza para dar por hecho, comprobado o válido algo en una lista o en otro texto. Con motivo de la aparición en el sistema de mensajería instantáneo WhatsApp de un nuevo doble signo azul que indica que un mensaje no solo ha sido recibido, sino también abierto por el receptor, se está empleando en muchas informaciones la expresión inglesa double check, como en «La aplicación empieza a probar el “double check” azul para identificar los mensajes leídos» o «Advierten de un fraude que utiliza como reclamo el double check azul de WhatsApp».

Aunque no aparece recogida en los diccionarios con ese significado específico, la palabratic, adaptación de la voz inglesa tick, viene empleándose desde hace tiempo para aludir a ese tipo de señal de aprobación o verificación en exámenes, listas y otros ámbitos, por lo que resulta adecuada en este mismo contexto (tic, doble tic, dos tics, doble tic azul…).

Por otra parte, la palabra española marca (doble marca, doble marca azul, etc., en este caso), más genérica que la anterior, es igualmente válida.

Asimismo, el Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, recoge el término chulo con ese mismo significado (‘signo gráfico, similar a una V, que se pone al margen de un escrito para indicar que ha sido revisado’) y explica que se emplea en la lengua popular de Colombia.

Además de estas dos alternativas, la propia aplicación WhatsApp recurre en sus textos en español al término metafórico palomita, que alude a la forma del signo, que puede considerarse también válido y que goza, de hecho, de bastante uso, en especial en algunas zonas de América.

La forma visto, con la que también se denomina en ocasiones a este signo en otros contextos, puede en este caso concreto conducir a error, ya que en el citado sistema de mensajería no necesariamente implica que el contenido haya sido visto.

Así, en los ejemplos anteriores podría haberse obviado el anglicismo escribiendo «La aplicación empieza a probar el doble tic azul para identificar los mensajes leídos» y «Advierten de un fraude que utiliza como reclamo la doble marca azul de WhatsAspp».
Foto: ©Agencia Efe/Esa/Atg Medialab

aterrizar es posarse en tierra firme


El vocablo aterrizar significa ‘posarse sobre tierra firme o una superficie similar’ y por tanto es una voz apropiada para aludir a la operación de la sonda Philae en el cometa al que se ha aproximado la nave Rosetta.

En principio, no hay necesidad de crear nuevos términos para aludir a los aterrizajes en otros planetas u objetos astronómicos, pues esta voz no alude al planeta Tierra, sino al suelo, tal como se comprueba en la definición de aterrizar en el Diccionario académico: ‘posarse tras una maniobra de descenso, sobre tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin’.

Sin embargo, en el uso han aparecido algunas palabras basadas en nombres propios específicos, como alunizar, a partir de Luna, y amartizar, a partir del planeta Marte, ambas recogidas en la 23.ª edición del Diccionario académico. En este caso concreto y ante la dificultad de una formación similar a partir del nombre propio del cometa (67P/Churyumov-Gerasimenko), se está optando por hacer la derivación, también válida, a partir del nombre del objeto: acometizar.

Para referirse a la acción de aterrizar, son también válidos los sustantivos alunizaje,amartizaje y acometizaje, formados de modo similar a aterrizaje; este último, de nuevo, es plenamente adecuado incluso si no se refiere al planeta Tierra.
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GLOBALIZACIÓN MEDIÁTICA

El habla de los madrileños pierde peculiaridades por globalización mediática

 | 
AGENCIA EFE





La globalización mediática está propiciando la pérdida de algunas peculiaridades y rasgos idiosincrásicos de los madrileños, según una investigación desarrollada por profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).


La investigación, que analiza los rasgos que caracterizan sociolingüísticamente a la capital de España, arroja dos conclusiones: el habla de los madrileños tiene cada vez menos particularidades con respecto a la del resto de hispanohablantes y los adolescentes tienen un vocabulario muy rico en algunos ámbitos.
Los profesores participantes en el estudio, Ana María Cestero, Florentino Paredes e Isabel Molina, ofrecerán detalles del estudio este jueves en una conferencia que tendrá lugar a partir de las 12.00 horas en la Facultad de Filosofía y Letras, ha informado la UAH en un comunicado.
La investigación, centrada en los distritos madrileños de Salamanca y Vallecas, recoge algunas expresiones típicas de la capital —aunque ahora en retroceso entre los jóvenes— como ‘estar al loro’ (estar atento); ‘molar cantidad’ (gustar mucho) o ‘comerse una rosca’ (tener éxito en una relación amorosa), entre otras.
A nivel fonético, el habla de los madrileños se distinguiría por la aspiración de la ‘s’ y la pérdida de la ‘d'; mientras que en gramática sus señas de identidad serían el laísmo, el leísmo y el loísmo, así como el uso de los diminutivos, según el estudio.
Los ponentes dedicarán un apartado especial en el coloquio al léxico de los estudiantes madrileños, con el objetivo de presentar las diferencias detectadas entre sexos, así como entre los jóvenes y los mayores.
En lo referente al léxico, la evolución apunta a un proceso de igualación lingüística, de manera que los hispanohablantes usan cada vez más las mismas palabras para designar los mismos conceptos, según los investigadores.
Así, en el caso de los jóvenes madrileños, apenas se detectan dialectalismos propios de la región, y su léxico coincide en gran medida con el utilizado por jóvenes aragoneses, andaluces o castellano-leoneses, concluye el estudio.
Sobre la tendencia, los investigadores creen que puede explicarse por la globalización mediática, que propicia la pérdida de algunas peculiaridades y rasgos idiosincrásicos.
En relación a ese proceso, el profesor Florentino Paredes sostiene que «no hay nada que lamentar, mientras la igualación facilite la comunicación entre todos los hispanohablantes y no sirva para empobrecer el lenguaje».

ESPAÑA

España 

debe su nombre a la presencia masiva de conejos

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JALED ABDELRAHIM (YOROKOBU.ES)

Crees que tienes muy claro de dónde vienes. Conoces tu bandera, tu idioma, tus fronteras y hasta el nombre del tipo que gobierna en el Estado que tiene el mismo escudo que tu pasaporte.

Primera prueba de certificación patria: ¿por qué tu país se llama como se llama?*
Es probable que solo con esa pregunta ya se te hayan bajado los humos nacionalistas.
Topónimo: una disciplina onomástica que resulta del proceso histórico requerido para la denominación de un lugar. Sus orígenes son diversos y sirven para recorrer la historia de cualquier sitio -hacía atrás- desde multitud de perspectivas. La hidronimia designa nombres de lugares derivados de masas de agua que corren o corrieron por aquellos lares; la limnonimia, de agua estancada; talasonimia, de mares; litonimia, de formaciones rocosas; oronimia, de accidentes del relieve y la antroponimia engloba sustantivos propios derivados de objetos, santos, dioses o etnias. También están los tautopónimos, que son los topónimos que repiten la denominación del accidente geográfico que tengan los términos que designan a ese lugar, como sería el caso de la localidad de Cantalapiedra. Quizás no te imagines la razón tan noble, o tan ridícula, que dio origen al nombre de tu patria.
Por poner algún ejemplo, es probable que el español, hijo de tierra de conquistadores, viva sin saber que la raíz de su denominación nacional no es debido a otra cosa que a la masiva presencia en la península de inofensivos conejos. Los fenicios traducían hispania por tierra de hyraxes. En realidad los conejos que allí había ni siquiera eran hyraxes (unos duros roedores asiáticos de las rocas que los comerciantes fenicios conocían), sino conejos de campo de los de toda la vida. Ellos fueron los que acabaron por darle nombre a esta nación del sur de Europa.
De igual forma, puede ser que los australianos no sepan que en latín terra australis incognitas significa «tierras desconocidas del sur»; y que los sudafricanosdesconozcan que en griego aphriké quiere decir «sin frío» y en latín «soleado»; y que a los habitantes deEstados Unidos se les escape que el nombre de su país se desprende de una frase de su constitución (1776).
Los argentinos se quedaron con ese nombre porque en su tierra corría la plata o la «argentum» peruana; Bután en butanés significa «tierra del dragón-trueno» en referencia a sus numerosas tormentas eléctricas, y Nepal, por algo tan simple como que en nepalí se traduce «mercado de lana», lo que un día fue.
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