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quinta-feira, 16 de abril de 2015

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

tutorial


palabra recogida en 


el Diccionario

Recomendación urgente del día
El término tutorial se ha incorporado a la vigesimotercera edición delDiccionario de la lengua española.
La última edición del Diccionario académico ya recoge este sustantivo con el sentido, perteneciente al ámbito de la informática, de ‘manual de uso en soporte electrónico’. Esta voz tiene asimismo el significado, más general, de ‘perteneciente o relativo a la tutoría o a la persona que ejerce el cargo de tutor’.
De igual modo pueden seguirse empleando alternativas como instrucciones, programa instructivo, vídeo didáctico o manual, que venían conviviendo con el neologismo.
Por tanto, frases como «Tutorial de maquillaje y peluquería para Nochevieja», «Instrucciones: cómo desactivar el doble check de WhatsApp» o «Completo manual con útiles consejos de Photoshop» se consideran igualmente válidas.

quarta-feira, 15 de abril de 2015

LA LENGUA VIVA



Más allá del politiqués

el en Libertad Digital - España



Eso del politiqués empezó por una broma, pero es algo que empieza a cansar. Los caprichos nacionalistas han calado en la población. No solo en Cataluña, en toda España ya se dice "Estado" para no aludir a la ominosa España. La confusión es babélica. El otro día oí a un alto funcionario de la Generalidad de Cataluña que hablaba de establecer no sé qué protocolos en "todos los ámbitos territoriales del Estado". Creí entender que se refería a “todas las provincias españolas”. Habría bastado “las provincias”; no van a ser extranjeras. Lo de los “protocolos” empieza a ser fatigoso. Cualquier día el churrero de mi pueblo establece un protocolo para hacer los pedidos de antemano: cuántos churros o cuántas porras.
El politiqués no consiste solo en repetir los caprichos de las nuevas denominaciones. Se aferra a nuevas palabras de moda. Por ejemplo,empatía. Alguien ha descubierto que es la cualidad especial de los políticos. Pues nada, todos a la búsqueda de la empatía, sin saber muy bien qué significa la condenada palabreja.
Coral Morera me indica que va a más el capricho de la llamadacorrección política a propósito del odioso juego de "ciudadanas, ciudadanos". Para evitar las incómodas repeticiones, ahora se buscan palabras neutras. Por ejemplo, estudiantes en lugar de "alumnos/alumnas", o integrantes en lugar del horrísono "miembros/miembras". Añado más casos. En lugar de "padres/madres" se recurre a progenitores. El problema surge cuando el hijo o hija ha sido adoptado o adoptada. Sería absurdo hablar de "progenitores adoptivos".
El politiqués no es solo un vocabulario caprichoso sino una forma de razonar que puede resultar oscura. A. Rodríguez destripa la frase de uno de los implicados en los ERE fraudulentos de Andalucía: "Los ERE no eran un sistema para ocultar nada". Apostilla mi puntilloso corresponsal: "Ergo eran un sistema para ocultar algo". Entiendo que no hay que hilar tan fino. En la lógica del habla, en español toleramos perfectamente que dos negaciones no den una afirmación. La doble negación sirve para resaltarla todavía más. Pero, en fin, todo eso es discutible.
José Luis García-Valdecantos apunta, minucioso, que la famosa frase de Churchill, "sangre, sudor y lágrimas", no es la única que ha sido tergiversada por la Historia. Por ejemplo, la célebre triada "libertad, igualdad, fraternidad" de la Revolución Francesa fue realmente “libertad, igualdad, propiedad”. O también, la maldición primordial de “parirás con dolor” de Génesis (dirigida a Eva) es solo la primera parte. La frase completa es: “Parirás con dolor y buscarás afanosamente a tu marido, el cual te dominará”. Eso se escribió unos 4.000 años antes de que apareciera el feminismo. Pero no hay por qué censurar el Génesis. Ya de paso, añado que la frase entera de Churchill fue “sangre, sudor, lágrimas y brega” (toil en inglés). ¿Por qué hemos eliminado la cuarta virtud?

EL IDIOMA Y SU GRACIA



Por Gloria Cepeda Vargas

http://www.diariodelhuila.com/


El 23 de abril, aniversario del fallecimiento de Cervantes, se conmemora el Día del Idioma.
Contamos con la suerte de hablar en bella forma. Nuestro idioma, originario de Castilla y expandido inicialmente en las graves o salerosas tierras peninsulares, como por arte de birlibirloque, surge envuelto en burdo ropaje para después crecer vestido con los aditamentos venidos allende las fronteras de entonces y erguirse hoy con la seguridad que dan trasiegos, expediciones y vigilias constantes.
Miguel de Cervantes pulió su arista en los caminos de La Mancha y Teresa de Ávila definió su grandeza sobre piedras y meditaciones seculares. Penosamente al principio y luego lleno de gracia y señorío, expresó las angustias de la Iberia batalladora. Castillos y templos, donde los pueblos calcinados por el fuego de la religión y de la guerra sembraron su tradición oral, hoy son motivo de asombro. Fue en Lope de Vega ardor cubierto por estameñas áridas y desplantes amatorios; catarata o cúpula barroca en Góngora, flexible vocablo en Quevedo, luz mística en San Juan de la Cruz. Grito de rebeldía o yunque de vasallo en las murallas medievales, burda expresión en soldados y abates, síntesis de grandeza en el verbo inflamado de oradores sagrados. El Siglo de Oro lo singularizó y legiones trashumantes lo enriquecieron con jergas tabernarias y vocablos camineros. Profundo sin desdeñar lo que de seductor tiene el barniz, depurado hasta la excelsitud sin olvidar la esencia, universal e individualizado, soez y puro, grande y pequeño, plasma con elocuencia esa amalgama desconcertante que define la comunicación verbal.
Durante casi ocho siglos se abrió para asumir el aporte arábigo. Giros casi palpables y llenos de una melodía acongojada, vigorizaron su ramaje. El árabe le entregó con su arquitectura de arabescos, fuentes, patios y minaretes, un aporte oral inapreciable. El idioma se dulcificó con esta nueva manera de cantar. La letra hache, erguida en la cintura de fonemas gustosos, confirió nuevo ritmo a las viejas palabras.
Este río  de piedras multicolores, desembocaría en el mar de la poesía andaluza. Y fueron entonces: Antonio Machado delirante en las arquerías de “un patio de Sevilla”, Miguel Hernández, hundido tras las rejas de una cárcel fascista, García Lorca, el andaluz de Antoñito y Preciosa, Juan Ramón de humo y sol, Aleixandre, Cernuda, Alberti, donde el mar no deja de clamar, sin olvidar a Bécquer, detenido para siempre en el ala de una golondrina.
En la voz de estos hombres el idioma español creció hasta hacer suyo el ámbito sonoro. Clamor forjado a golpes de martillo, doblegado en la espalda del galeote, restallante en el látigo del amo, adulterado en la queja del esclavo bozal, adoptado a regañadientes por el indígena, amado hasta el delirio por el conquistador, esgrimido como herramienta casi única por el estudioso y el sabio. En su vientre germinó una raza renovada con la savia venida de ultramar. La gracia intocada lo engendró y lo hizo gallardo en el talante de caballeros andantes, faenas de tronío e ideales profesados más allá de la muerte.
En el mar tenebroso llegó con las carabelas descubridoras para sembrarse y ramificarse en tierras de América. Aquí se convirtió en un híbrido garboso que unió en su acento de maíz y de azúcar la miel de las tierras primigenias y el deslumbramiento de los nuevos tiempos.
Hoy una lengua hablada por infinito número de pueblos jóvenes y no tan jóvenes, hierve en el hechizo de los desenfadados escritores caribeños o parpadea en el acento cauto de los hombres del sur.
Y sería Juana de América, fiel exponente de este mestizaje, quien diría de su plenitud delirante en el “Elogio a la Lengua Castellana”: “¡Oh lengua de los cantares!/ ¡Oh lengua del romancero!/ te habla Teresa la mística/ te habla el hombre que yo quiero!/ Lengua en que reza mi madre/ y en la que dije: “te quiero”/ una noche americana/ millonaria de luceros/ Lengua de toda mi raza/ habla de plata y cristal/ ardiente como una llama/ viva cual un manantial”.

Por: Gloria Cepeda Vargas

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

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activismo de salón


mejor que 


slacktivism

Recomendación urgente del día
Activismo de salón es una denominación adecuada para sustituir al anglicismo slacktivismque se emplea para aludir a una cierta forma de apoyar causas sociales, políticas, etc., con poco esfuerzo o sacrificio.
En los medios puede verse ese anglicismo o algunas de sus adaptaciones en frases como «La campaña ha sido acusada de ‘slacktivism’ —pequeñas acciones en línea que no se transforman en un cambio real—» o «Algunos ponen en cuestión esas formas que califican de slactivismo».
Slacktivism es una combinación del adjetivo inglés slacker (‘gandul’) y el sustantivo activism (‘activismo’), que se utiliza, en general de forma peyorativa, para referirse a una manera cómoda y poco peligrosa de mostrar apoyo a una causa.
En español, la expresión de salón tiene, según el Diccionario académico, un sentido peyorativo en la acepción de ‘puramente teórico, o que no entraña esfuerzo ni riesgo’, por lo que activismo de salón, que ya goza de cierto uso, constituye una alternativa fiel al anglicismo.
Así, en los ejemplos anteriores habría podido escribirse «La campaña ha sido acusada de activismo de salón —pequeñas acciones en línea que no se transforman en un cambio real—» y «Algunos ponen en cuestión esas formas que califican de activismo de salón».
Con una connotación menos negativa y en ese mismo contexto, la expresión inglesa clicktivism puede adaptarse al español como clictivismo. Aunque en ocasiones se intercambian los dos términos como si fueran sinónimos, el clictivismo no siempre es activismo de salón; puede serlo, si se usa como una forma única y aislada de apoyo a ciertas causas, pero no si es parte de una estrategia más amplia o es una fase de la misma.

terça-feira, 14 de abril de 2015

LA LENGUA VIVA





El arte de enfurruñarse

El hombre es el único animal que sonríe y se ríe abiertamente como un gesto habitual en la vida de relación. (La risa de las hienas es otra cosa, así como las muecas de los monos). La sonrisa es el saludo del lenguaje corporal cuando se encuentra uno con alguna persona cercana o que pretende serlo. Es una forma cortés de decirle "soy tu amigo" (o tu pariente, vecino, colega, conmilitón o profesional que va a atenderte). A veces cuesta que en las fotografías de grupo la gente se sonría. Hay que decir alguna tontería (como "patata") para abandonar el rostro de circunstancias. En inglés lo tienen más claro con decir "cheese" (queso), que exige adoptar la forma de una sonrisa.
Asombra la actitud de enfurruñarse o enfurruscarse que adoptan como pose algunas personas públicas. No es que lleguen a enfadarse del todo, pero parecen amenazar con llegar a ese estado. Al menos contienen la sonrisa que se espera de ellos. No tiene mucha explicación ese adusto gesto, pero es evidente que se cultiva de manera expresa. Véanse, por ejemplo, los rostros de los modelos de alta (o baja) costura o de perfumería en los anuncios publicitarios. No es que se pongan serios delante del fotógrafo o la cámara; es que hacen ver que están enfurruñados, como si protestaran de su privilegiada situación laboral. Quizá sea una instrucción del realizador del anuncio. El desfile de modelos en la pasarela para presentar atuendos más o menos extravagantes es una sucesión de rostros serios y hasta mal encarados. ¿Venderán más así?
Puede que estemos ante un convenido gesto aristocrático, el aire de disgusto que provoca la cercanía ocasional con las clases bajas o los animales de labor. Visto así, puede dar resultado. No hay más que ver cómo la famosa escritora Belén Esteban (se habla de ella para el Premio Nobel de Literatura) domina el arte de enfurruñarse, de arrugar los morritos. Sabe, incluso, excitar el lacrimal cuando conviene al primer plano. Buenos dividendos le proporcionan tales artes. Se trata de un resto infantil. Los niños aprenden en seguida a enfurruñarse por cualquier cosa. Adivinan perfectamente que de ese modo consiguen inmediatamente sus caprichos.
Ahora que nos encontramos sumidos en campañas electorales sin cuento, habrá que aconsejar a los candidatos (nada cándidos) que sonrían un poco más, por favor. Aprendan de las desventuras de Rosa Díaz, tan voluntariosa, pero con su cara permanentemente enfurruñada y el entrecejo fruncido. Se diría que se halla dispuesta a presentar una moción de censura al Papa, si hiciera falta.
No los sigo muy de cerca, pero me parece que algunos entrenadores o seleccionadores de fútbol adoptan un rostro enfurruñado, creyendo que así son más trascendentes las trivialidades que pronuncian. Me parece un gran error, aunque sus razones tendrán. Claro, se someten a un juego en el que la mitad de las infinitas veces se pierde. Con una cara enfurruñada ante las cámaras de la tele se disimula muy bien que tienen poco que decir.
Cuánto se agradece que algunos presentadores de la tele sepan sonreír de vez en cuando. Lo hacen muy bien los tertulianos de la sección de deportes, aunque para mi gusto gritan demasiado. Del grito hablaremos otro día.

PATADAS AL DICCIONARIO

Letras, palabras, lengua e idioma.
RT

La ventana discreta

Patadas al diccionario

Periodista Digital, 13 de abril de 2015 a las 10:20
Cada vez se escribe y se habla peor. La puta red y el maldito ordenador están echando el resto para dejar la lengua española como unos zorros. Julián Marías definía la lengua como la primera interpretación de la realidad. Y el insigne Octavio Paz la contemplaba como origen, manantial y condición misma de existencia. Signo mayor de nuestra condición humana. Y así podíamos llegar hasta aquel orfebre del idioma español que fue el inolvidable Lázaro Carreter, que algunos -los analfabestias, que somos casi todos- creían que era un jugador de fúbol, vendía muchos "dardos en la palabra" pero pocos lo leían. Era, si se me permite el símil, como los documentales de la 2 de los que todo el mundo habla y nadie ve.
Criticaba el añorado académico las hordas balompédico-linenses, o sea, los montaraces cronistas deportivos. En efecto. Cuando me hice cargo de "Estudio Estadio", la mujer de Ramón Mendoza, la francesa, conociendo mi trayectoria periodístico-literaria me dijo: "A ver si a tus redactores les educadas el habla". Empresa harto difícil, señora, por no decir imposible. Es como si un entrenador que gusta del buen fútbol ve a sus jugadores dar patadones el balón. Sucede algo similar o parecido a los rimbombantes analistas (politólogos se autodenominan también, jo) de la actualidad pública. La caca de la vaca se extiende como un estercolero. Prensa y parlamentarios son miméticos en la vacuidad, en la oración del verbo, muerto y sepultado. Recuerdo que en la presentación de mi novela "La Cruz de la Santera", cuyo maestro ceremonias fue el genial Labordeta, un asistente al acto me preguntó si los padres de la Patria, un decir, hablaban correctamente. La respuesta fue no. A excepción de José Antonio Labordeta, que más que hablar oraba, además de andariego y cantautor. Y no digamos los catalanes con el dequeísmo que es una patada al diccionario español, aunque les joda. Porque no existe en el universo diccionario alguno Castellano-inglés, Castellano-francés, etc.
Por la vía del ejemplo, las expresiones político-periodísticas actuales son, entre otras:
- Evento: palabra adorada, idolatrada, publicitada... En lugar de acontecimiento, vocablo que pasó a peor vida.
- Poner en valor (en lugar de valorar, verbo ya inexistente). Expresión de los incultos políticos mimetizada por los colegas periodistas.
- Finde (forma sincopada de fin de semana, a base de tres palabras, joder qué cansancio).
- Apócopes: el Depor, el Geta, el Lega, el Recre...
- Comenzar: verbo en desuso. Sustituido por Inicio, tecla del ordenador, encender y apagar. De ahí que los árbitros, según los zafios comentaristas deportivos, hayan desterrado el comienzo del partido... 
- Espectacular: palabra única de los gacetilleros del fútbol exhibiendo su vasto conocimiento lexicográfico. Un decir. 
- Avanzar: Otro verbo en desuso. Ya no existe, por ejemplo, el ministro "adelanta", "advierte"... No. Avanza, regatea, centra, y ¡gol! 
- Detrás mía: en lugar de detrás de mí.
- Comenzar con el infinitivo impersonal sin sujetarse a la más elemental regla 
de sujeto, verbo y predicado. 
- Tema: todo es "tema", me duele el tema; no, insensato, te duele la rodilla, la tibia o el peroné. Aquí se demuestra la carencia lexicográfica del personal. 
- Nexo de unión (redundancia).
- Pausita: chorradita que han inventado los locutorcillos de medio pelo. 
- Etc.
Y luego tenemos el lenguaje sexista, que es para mear y no echar gota. Mejor dicho, la epidemia que impusieron las Aidos y las Pajines. O sea, la izquierda global. El movimiento que ha invadido nuestros oídos como los come-cocos a los vagos desinteresados y somnolientos. Periodista-periodisto, jóvenas y jóvenes, españolas y españoles... No me veo a Franco dirigiéndose: "Españoles y españolas..." Y así hasta la eternidad. Con lo que se demuestra que el genérico no existe, diríase que ni en farmacias.
Finalmente, la RAE es otro nefasto contribuyente a la destrucción del idioma. Con sus ocurrentes incorporaciones tales como "al loro", "abrefácil", "desminar" o "comedura de tarro"..., la institución ya no "limpia, brilla y da esplendor". La Academia es puro hollín en su afán de querer estar a la altura del progresismo imperante, que es lo que se lleva, maricón el último.
PD.- Guardo como oro en paño el Miranda Podadera que estudié de niño y que se cobija en mi biblioteca junto a los lomos del sabio Lázaro Carreter, genuino dardo en la palabra.

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los datos 


permiten constatar


no constatan

Recomendación urgente del día
El verbo constatar puede construirse con un sujeto agente («Pedro constató…») o de forma impersonal («Se constata que…»), pero no con un sujeto inanimado («Los datos constatan…»).
En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Los datos constatan la mejora del mercado laboral» o «Los resultados constataron la ausencia de diferencias en cuanto al peso, longitud o perímetro craneal de los neonatos».
Por su propia definición, el verbo constatar requiere de un sujeto que sea el que compruebe o establezca la veracidad de algo, papel que no pueden desempeñar sujetos como los datos los resultados. En esos usos el verboconstatar puede sustituirse por otros como demostrarmostrar, probar… o por expresiones como permite constatar o hace patente.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Los datos permiten constatar la mejora del mercado laboral» y «Los resultados demostraron la ausencia de diferencias en cuanto al peso, longitud o perímetro craneal de los neonatos».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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