El español es uno de los idiomas con mayor crecimiento y será el más hablado en el mundo, dijo el Instituto Cervantes en su Informe 2015.
Para 2015, casi 470 millones de personas tienen el español como lengua materna. El grupo de usuarios potenciales de español en el mundo alcanza casi los 559 millones de hablantes.
Según el Informe, el español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, se ubica detrás del chino mandarín. Más de 21 millones de alumnos estudial el español como lengua extranjera.
EL Instituto Cervantes sostiene que la proporción de hablantes de chino e inglés está descendiendo, mientras que, por razones demográficas, el porcentaje de población mundial que habla español como lengua nativa está aumentando.
Se estima que para 2030, los hispanohablantes serán 7.5% de la población mundial, superando al ruso con 2.2%; al francés y al alemán, ambos con 1.1%.
El reporte indica que 24 países tienen como lengua oficial el español. También otros 12 lo registran con el estatus de co-oficial y otros 30 países, entre ellos Japón, Brasil, Suiza e Israel, también lo dominan.
También se prevé que dentro de tres o cuatro generaciones 10% de la población mundial se entenderá en español.
En 2050, Estados Unidos será el primer país hispanohablante del mundo. Las estimaciones realizadas por la Oficina del Censo de los Estados Unidos hablan de que los hispanos serán 132,8 millones en 2050.
Lo anterior significa que 30% de la población estadounidense, casi uno de cada tres residentes,será hispano.
En México, 96.8% de la población (117,133,629 personas) habla de manera nativa el español, ubicándose como el primer país con mayor población hablante del idioma, seguido de Colombia y España.
Dos tercios del PIB vinculado al español se generan en dos grandes áreas. Por un lado Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá) y por otro la Unión Europea. Entre estas dos regiones suman el 78% del poder de compra de los hablantes de español en el mundo, mientras que los más de 200 millones de hispanohablantes de Hispano américa solo alcanzan el 22% del total.
*De Abraham Lincoln: “No haré nada con maldad. De lo que yo me ocupo es demasiado grande para manejarlo maliciosamente”. Camelot
¿Cuál de Todas es tu Preferida?
El Español es el tercer idioma que posee mayor población alfabetizada del mundo, y con un aproximado del 5.47% del total, es también la tercer lengua más usada para difundir información en los medios de comunicación, además de también tener el tercer lugar en usuarios de Internet con 182 millones, lo cual equivale al 8% del total.
En base a estos datos, aquí te dejamos 25 de las palabras más bonitas del idioma español, algunas son tan desconocidas que apenas y se pronuncian en la actualidad: Alma, Melancolía, Acendrado, Ojalá, Perenne, Nostalgia, Compasión, Bonhomía, Efímero, Infinito, Inconmensurable, son algunas de esas 25 que leí en Facebook.
LOS MUSICOS URBANOS
Suele uno encontrárseles por todos lados. Son como esas estatuas vivientes, de humanos que estáticos están para pedir un dinero, que les sirva para su supervivencia. Admiro a los músicos urbanos. Aquí en Orizaba, en la peatonal calle Madero, algunos llegan a expresar su talento, su música, y el otro día llamó mi atención uno que vi con su hijo al lado que tocaba una especie de tambor, mientras el padre le daba a la flauta con el clásico Recuerdos de Ipacaraí. Suele uno verles tocando lo mismo violín, que sax, algunos llegan con sus pianos portátiles, como el que llegó al sitio en Francia donde afuera del Bataclán, en horas de duelo mundial, tocó la gran ‘Imagine’ de John Lennon, un himno de la paz donde el Beatle imaginaba un mundo donde no había que matar y morir, un mundo donde la gente vivía por la paz. Esa imagen recorrió el mundo, y en Youtube tuvo millones de visitas. Donde una vez de hace muchísimos años les vi, fue en Barcelona en las Ramblas, allí había figuras de gente que parecen de cera, inmóviles y cuando se les da un dinero, se mueven, o bailan o brincan. Pasa uno por el Metro y no se voltea a verles, apenas se alcanza a escuchar la música.
EL EXPERIMENTO EN EL METRO
Hubo un experimento que hizo un diario americano. Tocando de incógnito en el metro durante una hora, el afamado violinista tocaba y tocaba y la gente no se conmovía. No sabían que tenían al mejor del mundo. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el Metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. Tan sólo una mujer lo reconoció. Stacy Fukuyama, que trabaja en el Departamento de Comercio, llegó casi al final de su actuación. No lo dudó ni un segundo: el que tocaba el violín no era ningún artista callejero. Lo había visto hacía tres semanas en un concierto en la Biblioteca del Congreso. La entrada costaba cerca de los 100 dólares. Durante esa hora, Bell almacenó en la funda de su Stradivarius 32 dólares y algo de calderilla. “No está mal”, bromea, “casi 40 dólares la hora… podría vivir de esto. Y no tendría que pagarle a mi agente”. Actualmente tiene un violín Stradivarius de 1713 llamado el Gibson ex Huberman (dado a que antes le perteneció al violinista Bronislaw Huberman), por el cual pagó un precio cercano a los 3,5 millones de dólares.
EL SOLISTA
Se les ve haciendo lo que saben. Quien no recuerda aquella cinta de Jaime Foxx y Robert Downey Jr., El solista, una historia verídica de un músico callejero a quien el periodista encuentra viviendo en los túneles, en la miseria, y era un afamado alumno músico que había estudiado en la Academia Julliards, afamada. La Escuela Juilliard (en inglés The Juilliard School) es un conservatorio de artes situado en Nueva York. Se le identifica informalmente como Juilliard, e instruye en música, danza y teatro. Situada en la actualidad en el Lincoln Center, la escuela instruye a cerca de 800 estudiantes de pregrado y de grado. Está catalogada por el U.S. News & World Report como la institución de educación superior con la tasa de admisión más baja de los Estados Unidos (7,2 % en otoño de 2012), seguida por el Instituto Curtis, la Universidad de Yale y la Universidad de Harvard. Por eso mismo, cuando ustedes vean músicos callejeros tocando lo que aprendieron, dénles una moneda, a ellos les sirve porque así desarrollan su trabajo, y las calles siempre serán plenas cuando se oye la música, pues como lo decía Franz Liszt: “La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso”.
Las formas tosferina y tos ferina son adecuadas, aunque se prefiere la grafía simple, para referirse a la ‘enfermedad infecciosa, caracterizada por un estado catarral del árbol respiratorio, con accesos de tos convulsiva muy intensos’.
En los medios de comunicación se encuentran frases como «La media de fallecimientos por tos ferina en España de niños menores de tres meses oscila de media entre dos y cinco» o «La vacuna contra la tos ferina se administra en combinación con la de la difteria y el tétanos».
De acuerdo con la Ortografía de la lenguaespañola, las palabras que pierden su acento al pronunciarse junto a otras tienden a escribirse unidas, motivo por el cual tos ferina forma tosferina.
Tanto la vigesimotercera edición del Diccionario académico como elDiccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina de España, dan entrada a esta voz por la forma escrita en una sola palabra, reconociendo que la grafía original en dos palabras es también apropiada.
Así, y aunque los ejemplos anteriores pueden considerarse correctos, habría sido preferible utilizar en ellos la forma unida tosferina.
Otras formas de denominar esta enfermedad son coqueluche, tos convulsao pertusis —anglolatinismo innecesario, no recomendado por la Real Academia Nacional de Medicina, procedente del latinismopertussis (escrito en cursiva o entrecomillado)—.
El adjetivo preferido para indicar que algo es ‘de la tosferina o relacionado con ella’ es pertúsico, aunque también se usatosferínico: «Falta de suministro de vacunas con componente pertúsico», «antígeno tosferínico».
Las expresiones proceso de destitución y procedimiento de destitución son apropiadas para referirse al procedimiento conocido en inglés como impeachment, por el que un órgano legislativo procesa a un alto cargo para una eventual destitución, característico del algunos sistemas políticos.
Con motivo del anuncio de Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, de la apertura de este proceso contra la presidenta Dilma Rousseff, en los medios de comunicación están apareciendo frases como «La Cámara de Diputados de Brasil votará por el ‘impeachment’ de Rousseff» o «El Parlamento de Brasil autoriza el “impeachment” de Dilma Rousseff».
En estos ejemplos habría sido preferible escribir «La Cámara de Diputados de Brasil votará por el proceso de destitución de Rousseff» y «El Parlamento de Brasil autoriza el procedimiento de destitución de Dilma Rousseff».
En ocasiones se usa el término impeachmentpara la destitución en sí, peroes un uso inapropiado porque el proceso no siempre se resuelve con ella; así, en el caso de «Tras el impeachment del presidente de Paraguay, este país fue expulsado de Mercosur», realmente se quería hablar más específicamente de su destitución.
Otras alternativas, que pueden ser adecuadas en función del ordenamiento jurídico de cada país, son juicio político, juicio de desafuero o proceso político. De optarse por la palabra inglesa, se recomienda escribirla en cursiva o, en su defecto, entre comillas: impeachment.
José Jiménez Lozano, Luis María Ansón, Álex Grijelmo, Ignacio Camacho y Carlos Aganzo realizan su diagnóstico sobre el uso del idioma en los medios de comunicación. El abuso de anglicismos, uno de los males
Jiménez Lozano - M. MUÑOZ
Siempre quise montar una tertulia de escritores en torno al velador de un café «novísimamente demodé». Pero se ve que aquello ya no se estila y no me queda otra que reunir a algunas de las grandes plumas del periodismo nacional y organizar la tertulia en diferido. Cada uno en su casa o donde pude pillarles, a horas dispares. Procuro que no se interrumpan o se pisen y hay momentos en los que tengo que decir: Don Luis María, don José ha dicho tal. Y él, con elegancia, me mira y dice, «si lo ha dicho don José, qué voy a decir yo». Ya digo, querido lector, busqué una primera tertulia para hablar del idioma con los que lo construyen día a día; para diagnosticar su uso hoy en los medios de comunicación y salió este invento en diferido que, vaya usted a saber, quizá hasta llegue a ponerse de moda.
Ález Grijelmo
Dar cita a cinco titanes del periodismo como son José Jiménez Lozano, Luis María Anson, Álex Grijelmo, Ignacio Camacho y Carlos Aganzo -por orden de nacimiento- es complejo. Hablan aquellos a los que todo el mundo mira como faros luminosos en la materia.
Jiménez Lozano recibe en casa. En su Alcazarén remoto a donde le van llegando las noticias que se baten con su muralla de libros casi inexpugnable. Inicia él la tertulia en su despacho -el Cervantes, disimuladamente, coronando la estancia-, como para romper el hielo con su particular cruzada contra el intrusismo del inglés en los medios de comunicación españoles. «La lengua que hablamos hoy nosotros es una lengua anglizada, por un inglés que ha influido mucho en los medios de comunicación». Hay disparidad de opiniones en la afirmación. Grijelmo asiente. «He escrito mucho sobre eso. Opino que el abuso de anglicismos muestra un cierto complejo de inferioridad del hablante hispano. Creemos que si decimos palabras en inglés somos más importantes. Y eso es señal de que nuestra lengua nos parece inferior».
Ignacio Camacho
Se incorpora al fin Ignacio Camacho, que hasta el momento permanecía con gesto reflexivo: «No tenía que suceder así, pero lo han simplificado y jibarizado con gran descuido. Además de llenarlo de anglicismos y contaminaciones lingüísticas inaceptables».
Les pregunto si el lector se ha vuelto menos exigente con el cuidado de la lengua en la prensa escrita. «No, los lectores de periódicos siguen siendo muy exigentes con el diario. La mayoría de quejas que llegan en las cartas al director tiene que ver con errores de lengua», defiende Grijelmo. «Sí, en general, en la medida que él también usa y escucha un lenguaje menos cuidado», afirma Camacho, quien añade: «Pero por fortuna sigue habiendo lectores muy exigentes a los que irrita tanto un error lingüístico o una errata grave como una imprecisión informativa».
Jiménez Lozano sentencia con rotundidad que «la figura del periodista ya no queda como guardián del español. Porque no escribe ni habla como cuando está en la calle. Por eso digo yo que muchos periodistas han dimitido de sus obligaciones». Luis María Anson salta al ruedo de la discusión nuevamente para defender a los profesionales del periodismo: «El periodista es un hombre enamorado del idioma, que trata de cultivarlo de la mejor forma posible». Aganzo se une a Grijelmo: «No lo creo, si hablamos del lector del periódico de papel. Seguramente el lector de El Norte en nuestra web aprecia ahora otras cualidades por delante, como la inmediatez y la veracidad. Pero nunca faltan cartas de los lectores que nos riñen cuando no cuidamos suficientemente nuestra expresión».
Redes sociales
Para evitar que la discusión se encone, saco el tema de las nuevas tecnologías y las redes sociales y si éstas han empobrecido el idioma. Dice el premio Cervantes que él no sigue demasiado esos inventos de las redes sociales: «¡No me aclimato a ellos!».
«Inicialmente están estorbando, para qué nos vamos a engañar. Lo que pasa es que estamos en la prehistoria de la digitalización, vamos a ver lo que ocurre de aquí a un tiempo», sostiene Anson.
Grijelmo mantiene el tono optimista en esta cuestión: «Creo que las redes sociales o el correo electrónico tienen aspectos muy buenos, obligan a la gente a relacionarse con un teclado y con la palabra escrita, además sirven para que tengamos una percepción muy precisa de qué tipo de persona nos escribe. Si dispone de un vocabulario amplio o reducido… Las palabras nos visten o nos desnudan mucho más que la ropa».
Carlos Aganzo
Medita Aganzo sobre la cuestión: «El lenguaje es una materia viva, y concretamente las nuevas tecnologías le están dando al español un vuelo global que nunca antes había tenido».
Vuelve a intervenir Anson, siempre locuaz: «Os contaré que yo he viajado por todo el mundo cargando con los tres kilos que pesaba el Diccionario de Julio Casares, que era el que tenía sinónimos. Hoy gracias a internet en el teléfono tienes sinónimos, antónimos y el Diccionario de la Real Academia, citas, frases y lo que quieras. Por lo tanto yo creo que cuando nos acostumbremos a emplear lo que la digitalización nos proporciona me parece que será muy útil para el cuidado del idioma».
Las academias
Sobre esta cuestión de la globalización decía Cela que «castellano es el español que se habla en Castilla», no más. Les pregunto qué opinan acerca del papel de las academias hispanoamericanas y la incorporación de determinados vocablos a nuestro diccionario oficial.
Esta vez es Camacho el primero en expresar su opinión: «Entiendo que la Academia quiera ser inclusiva para recoger los usos de Hispanoamérica. Pero el hablante/escritor debe seleccionar los usos que corresponden a su comunidad cercana y a su propio criterio de la excelencia lingüística. Yo, por ejemplo, me niego a aceptar la supresión de la tilde diacrítica, porque en palabras como solo y sólo tiene una importancia fundamental, aunque a veces los editores de mis textos me hipercorrigen y la suprimen por su cuenta». Le sigue Grijelmo, que añade: «El lingüista mexicano Antonio Alatorre escribió que ‘el español es la suma de todas las maneras de hablarlo’. Y lo comparto. Yo veo el español de América muy rico. Y con creaciones tan legítimas o más que las nuestras».
Sobre la globalización decía Cela que «el castellano no es el español que se habla en Castilla»
José Jiménez Lozano es el más dispar en la materia. Opina que las academias hispanoamericanas no tienen gran criterio por estar subvencionadas. Y en esa línea crítica se muestra Aganzo cuando afirma: «Verdaderamente no creo que el trabajo de fijar, que figura en el frontispicio de las tareas de la Española, se pueda traducir en esto. Sobre todo cuando se trata de modas pasajeras, que acceden al diccionario sin ninguna garantía de quedarse. Me parece más bien que se trata de un gesto de falsa modernidad y apertura de la docta casa. Que los medios de comunicación, fieles a la actualidad, se hagan eco de estas modas lingüísticas tiene su lógica, pero que lo haga la Academia es casi una broma».
Luis María Anson
Entonces Anson, en su condición de académico, tercia diciendo: «Nosotros somos el diez por ciento del idioma español. Hay que partir de esa base. El resto del español se hace, en ocasiones, con una calidad excepcional, no olvidemos que México ha producido a Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura; Centroamérica ha producido a Miguel Ángel Asturias, también premio Nobel. Y no nos vamos a olvidar del chileno Pablo Neruda. Es decir, tenemos que tener la humildad suficiente para asumir que hoy la literatura hispanoamericana, el periodismo, es no ya la mitad, sino más del cincuenta por ciento de la literatura y el periodismo en lengua española».
Espacio obliga a ir cerrando esta primera tertulia. Aunque, querido lector, se podrían haber apurado un poco más los sorbos últimos del café. Los cinco periodistas coinciden para concluir que, a fin de cuentas, «la literatura es la expresión de la belleza por medio de la palabra».
El sustantivo poliamor es un neologismo válido creado a partir del elemento compositivo griego poli– (‘pluralidad’) y el término amor.
Es habitual leer en los medios de comunicación frases en las que se incluye dicho término, como «La escritora defiende que el poliamor es una forma alternativa de vivir las relaciones amorosas», «El poliamor se ha convertido en una subcultura con argot propio» o «Tres mujeres formalizan su unión poliamorosa ante un notario».
La palabra poliamorderiva del anglicismo polyamory y, según el Diccionario del sexo y el erotismo de Félix Rodríguez González, se define como relación afectiva, sexual e íntima establecida entre tres o más personas con el conocimiento y consentimiento de todos los implicados. Formada por la unión de poli– (‘pluralidad’) y amor, sigue el modelo de otros términos como politeísmo, politraumatismo, polifacéticoo polivalente. De igual modo, es válido su adjetivoderivado, poliamoroso, que se obtiene añadiendo el sufijo –oso.
Asimismo, se recomienda la forma poliamor frente a la variantepoliamoría, ya que la palabra amoría no se contempla en español.
Finalmente, cabe decir que, aunque todavía no aparece recogido en los diccionarios de referencia habituales, el sustantivo poliamor sigue los procesos de formación propios del español,por lo que no es necesario resaltarlo con cursiva ni entre comillas.
El adverbio adonde es una variante gráfica de a donde, es decir, la preposición a y el adverbio de lugar donde. Con verbos de movimiento a menudo se suprime la preposición y se dice solo donde. Funciona como preposición cuando significa ‘al lugar de o a casa de’, como en Vamos donde Osvaldo.
Como adverbio interrogativo o exclamativo es tónico y siempre debe escribirse con tilde. Significa ‘a qué lugar’. Se utiliza para introducir enunciados interrogativos o exclamativos directos y subordinadas interrogativas o exclamativas indirectas: «¿Adónde vas con tanta prisa?» [~ A dónde]; «No me dijo adónde iba con su hermano» [~ a dónde].
Algunos autores como José Martínez de Sousa en su Diccionario de usos y dudas del español actual de 2001, Manuel Seco en Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española y el diccionario Clave sostienen que este adverbio debe escribirse en una sola palabra (adónde). Sin embargo, el DPD defiende que no hay razones para censurar su escritura en dos palabras, documentada desde siempre en todo tipo de textos y que, por tanto, son igualmente aceptables las grafías adónde y a dónde.
En el español actual debe evitarse el uso arcaico deadónde / a dónde en construcciones con verbos que no indican movimiento. En estos casos debe usarse el adverbio dónde, opcionalmente…