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terça-feira, 21 de março de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

salida a bolsa


mejor que IPO

Recomendación urgente del día
Salida a bolsa, con be minúscula, es una alternativa en español a la sigla inglesa IPO (initial public offering).
En las noticias económicas pueden encontrarse frases como «En China, desde principios de año, la IPO que ha ido peor ha logrado doblar su precio», «Está previsto hacer un IPO en Nueva York o Londres entre el 2016 y 2017» o «Los problemas en Rusia y la caída del precio del petróleo han sido motivos más que suficientes para cancelar la IPO».
Pese a que la sigla inglesa IPO se halla extendida en los medios de información económica, el Diccionario del inversor, de la revista Finanzas e inversión, aconseja emplear la expresión salida a bolsa.
Se trata, tal como indica esta obra, de la «operación que realiza una empresa que decide entrar en el mercado bursátil, es decir, ofrecer sus acciones al público. Para ello, debe informar al mercado con la máxima transparencia y cumplir con una serie de requisitos exigidos por el regulador del mercado. A cambio, obtiene dinero por parte de los inversores que compran sus acciones. Con ese capital, la empresa puede realizar las inversiones necesarias para desarrollar adecuadamente su negocio».
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «En China, desde principios de año, la salida a Bolsa que ha ido peor ha logrado doblar su precio», «Está previsto salir a Bolsa en Nueva York o Londres entre el 2016 y 2017» y «Los problemas en Rusia y la caída del precio del petróleo han sido motivos más que suficientes para cancelar la salida a Bolsa».
Si se desea optar por alguna otra variante como recurso de enriquecimiento léxico, el Diccionario de términos de la banca, de José Mateo Martínez, también propone oferta pública inicial, traducción directa del desarrollo de la sigla inglesa.

segunda-feira, 20 de março de 2017

ADAM SMITH

El hombre que

revolucionó las certezas de 

su tiempo

Al "padre de Economía" lo apasionaban todas las ciencias, y él siempre se consideró un filósofo moral
PARA LA NACION
MADRID.- Antes que por su sabiduría, fue famoso por sus distracciones. Un día, el cochero de la diligencia de Edimburgo a Kirkcaldy divisó en pleno descampado, a varias millas de este pueblo, una figura solitaria. Frenó los caballos y preguntó al caballero si necesitaba ayuda. Sólo entonces, éste, mirando sorprendido el rededor, advirtió dónde estaba. Hundido en sus reflexiones, llevaba varias horas andando (mejor dicho, pensando). Y un domingo se lo vio aparecer, embutido todavía en su bata de levantarse, en Dunfermline, a quince millas de Kirkcaldy, mirando el vacío y hablando solo. Años más tarde, los vecinos de Edimburgo se habituarían a las vueltas y revueltas que daba por el barrio antiguo, a horas inesperadas, la mirada perdida y moviendo los labios en silencio, aquel anciano solitario a quien todo el mundo llamaba sabio.Lo era, y esa es una de las pocas cosas que conocemos de su infancia y juventud. Había nacido en Kirkcaldy un día de 1723. Es una leyenda falsa que lo secuestró una partida de gitanos. Fue a la escuela local y debió de ser un aprovechado estudiante de griego y latín porque la Universidad de Glasgow lo exoneró del primer año, dedicado a las lenguas clásicas, cuando entró en ella a los 14 años. Tres años más tarde obtuvo una beca para Oxford y de los seis años que pasó en Balliol College sólo sabemos que fue reprendido por leer a escondidas el Tratado de la naturaleza humana de David Hume -más tarde su íntimo amigo-, detestado por su ateísmo por la entonces reaccionaria jerarquía académica. Al salir de Oxford, pronunció célebres conferencias en Edimburgo, que sólo conocemos por los apuntes de dos estudiantes que asistieron a ellas. Desde entonces se lo consideraría una de las más destacadas figuras de la llamada Ilustración Escocesa.

Fue profesor en la Universidad de Glasgow, primero de Lógica y, luego, de Filosofía Moral y sus clases tuvieron tanto éxito que vinieron a escucharlas estudiantes de muchos lugares del Reino Unido y Europa, entre ellos James Boswell, quien ha dejado un vívido testimonio de su elegancia expositora. Mucho se hubiera sorprendido el señor Smith de que en el futuro lo llamaran el padre de la Economía. Él se consideró siempre un filósofo moral, apasionado por todas las ciencias y las letras, y, como todos los intelectuales escoceses de su generación, intrigado por los sistemas que mantenían el orden natural y social y convencido de que sólo la razón -no la religión- podía llegar a entenderlos y explicarlos

Su primer libro, que se publicaría póstumamente, fue una Historia de la astronomía. Y, otro, un estudio sobre el origen de las lenguas. Vivió fascinado por averiguar qué era lo que mantenía unida y estable a la sociedad, siendo los seres humanos tan egoístas, díscolos e insolidarios, por saber si la historia seguía una evolución coherente y qué explicaba el progreso y la civilización de algunos pueblos y el estancamiento y el salvajismo de los otros.

Su primer libro publicado, La teoría de los sentimientos morales (1759) explica aquella argamasa que mantiene unida a una sociedad pese a lo diversa que es y a las fuerzas disolventes que anidan en ella. Adam Smith llama simpatía a ese movimiento natural hacia el prójimo que, apoyado por la imaginación, nos acerca a él y prevalece sobre los instintos y pasiones negativos que nos distanciarían de los otros. Esta visión de las relaciones humanas es positiva, afirma que "los sentimientos morales" terminan por prevalecer sobre las crueldades y horrores que en toda sociedad se cometen. Libro curioso, versátil, que a ratos parece un manual de buenas maneras, explica sin embargo con sutileza cómo se forjan las relaciones humanas y permiten que la sociedad funcione sin disgregarse ni estallar.


Sólo una vez salió Adam Smith del Reino Unido, pero el viaje duró tres años -de 1764 a 1767- y, como tutor del joven duque de Buccleuch, lo llevó a Francia y Suiza, donde conoció a Voltaire, a quien había citado con elogio en La teoría de los sentimientos morales. En París, discutió con François Quesnay y los fisiócratas, a los que criticaría con severidad en su próximo libro, pese a la buena impresión personal que le causó aquél, con quien intercambiaría cartas más tarde. A su regreso a Escocia, se encerró prácticamente en Kirkcaldy, con su madre, a la que adoraba, y buena parte de los próximos años los pasó en su estupenda biblioteca, escribiendo Investigación sobre la Naturalezay Causas de la Riqueza de las Naciones (1776). La primera edición tardó seis meses en agotarse y con ella ganó 300 libras esterlinas. Hubo cinco ediciones más en vida del autor -la tercera con muy importantes correcciones y añadidos- y éste alcanzó a ver las traducciones de su libro al francés, alemán, danés, italiano y español. Los elogios fueron desde el principio casi unánimes y David Hume, convencido de que ese "intrincado" libro tardaría pero conquistaría una gran masa de lectores, lo comparó, en importancia, a Decline and Fall of the Roman Empire, de Edward Gibbon.


Adam Smith nunca sospechó la importancia capital que tendría su libro en los años futuros en el mundo entero, incluso en países donde pocas gentes lo leyeron. Murió apenado por no haber escrito aquel tratado de jurisprudencia que, pensaba, completaría su averiguación de los sistemas que explican el progreso humano. En verdad, él fue el primero en explicar a los seres humanos por qué y cómo opera el sistema que nos sacó de las cavernas y nos fue haciendo progresar en todos los campos -salvo, ay, el de la moral- hasta conquistar el fondo de la materia y llegar a las estrellas. Un sistema simple y a la vez complejísimo, fundado en la libertad, que transforma el egoísmo en una virtud social y que él resumió en una frase: "No obtenemos los alimentos de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero, sino de su preocupación por su propio interés. No nos dirigimos a sus sentimientos humanitarios, sino a su egoísmo, y nunca hablamos de nuestras necesidades, sino de sus propias ventajas".


El libro revolucionó la economía, la historia, la filosofía, la sociología. Estableció que gracias a la propiedad privada y a la división del trabajo se desarrollaron unas fuerzas productivas formidables y que la competencia, en un mercado libre, sin demasiadas trabas, era el mecanismo que mejor distribuía la riqueza, premiaba o penalizaba a los buenos y malos productores, y que no eran éstos, sino los consumidores, los verdaderos reguladores del progreso. Y que la libertad, no sólo en los ámbitos políticos, sociales y culturales, sino también en el económico, era la principal garantía de la prosperidad y la civilización. Mucho pueden haber cambiado el capitalismo, la sociedad y las leyes, desde que Adam Smith escribió ese interminable volumen de 900 páginas en el siglo XVIII. Pero, en lo esencial, ningún otro ha explicado todavía mejor por qué ciertos países progresan y otros retroceden y cuál es la auténtica frontera entre la civilización y la barbarie.


Era feo, torpe de movimientos y el lexicógrafo Samuel Johnson (a quien, en una discusión, Adam Smith mentó la madre) afirmaba que tenía una cara de "perro triste". Pero fue siempre un hombre modesto, de costumbres austeras y sin vanidades, ávido de saber. Nunca se le conoció una novia y probablemente murió virgen, en 1790.

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cloro y clorina 


no son lo mismo

Recomendación urgente del día
Cloro es el nombre apropiado del elemento químico usado, entre otras aplicaciones, para desinfectar y blanquear, y no clorina, que es una sustancia distinta.
En los medios de comunicación, sin embargo, no es raro que se emplee la denominación impropia, como en los siguientes ejemplos: «El régimen ha usado un tóxico industrial, probablemente clorina, que se puede adquirir en grandes superficies comerciales», «La entidad de salud dijo que el agua contaba con los niveles de clorina adecuados» o «Las normas de seguridad exigen lavarse repetidamente las manos con clorina al entrar y salir de cada dependencia».
El cloro es un elemento químico tóxico, relativamente abundante en la Tierra, que se usa sobre todo para blanquear, en la desinfección de aguas y en la industria de los plásticos. La clorina, por su parte, es un compuesto mucho menos abundante relacionado con la fotosíntesis, que se emplea en ciertas terapias contra tumores y que, a pesar de lo que pueda sugerir su nombre, ni siquiera contiene cloro.
El empleo de clorina para el elemento es influencia del inglés chlorine, con la terminación –ine que tienen en esa lengua los elementos de su grupo (bromineiodinefluorine). En español y con la excepción del flúor, estos nombres acaban en –obromo y no brominayodo y no yodinaflúor y no fluorina.
En consecuencia, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «El régimen ha usado un tóxico industrial, probablemente cloro, que se puede adquirir en grandes superficies comerciales», «La entidad de salud dijo que el agua contaba con los niveles de cloro adecuados» y «Las normas de seguridad exigen lavarse repetidamente las manos con cloro al entrar y salir de cada dependencia».
Ver también teneso y oganesón, mejor que tenesino y oganesson.

sexta-feira, 17 de março de 2017

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turistificación


neologismo válido

Recomendación urgente del día
El sustantivo turistificación es un término bien formado con el que se alude al impacto que tiene la masificación turística en el tejido comercial y social de determinados barrios o ciudades.
En la prensa se pueden encontrar frases como «La turistificación que incide de manera depredadora en los precios de la vivienda y en la configuración comercial» o «Numerosas organizaciones y colectivos estuvieron presentes en la manifestación contra la excesiva turistificación de Barcelona».
Este sustantivo y el verbo turistificar, que también se emplea habitualmente, se refieren al impacto que tiene para el residente de un barrio o ciudad el hecho de que los servicios, instalaciones y comercios pasen a orientarse y concebirse pensando más en el turista que en el ciudadano que vive en ellos permanentemente.
Con este sentido, también se emplea, aunque en menor medida, la alternativa turistización, que tampoco cabe censurar y que se usa además para indicar, de manera más neutra, que algo se hace más turístico, como en «Buscamos la turistización de los eventos que se celebran en la ciudad».
Se recomienda mantener esta especialización semántica que el uso parece apuntar entre una turistificación centrada más en el efecto, generalmente —aunque no solo— negativo, y una turistización más neutra, ya que puede resultar muy útil en las informaciones.

quinta-feira, 16 de março de 2017

LIBRO DIGITAL


El diccionario de la RAE ahora será un "libro digital"


La Real Academia Española cambió la concepción de su obra más emblemática

El diccionario de la RAE ahora será un "libro digital"


Concebido como libro digital, más abierto a lo panhispánico y actualizado cada año en Internet: esas son las novedades de la próxima edición del Diccionario de la lengua española adelantadas ayer por la Real Academia Española (RAE).


La vigéismo cuarta edición del diccionario de referencia en la lengua española "estará concebido como un libro digital desde su propio origen, aunque eso no descarta que podamos hacer ediciones impresas", explicó el director de la RAE, Darío Villanueva.


Al inaugurar en Burgos, centro de España, las sesiones que sentarán las bases del nuevo diccionario, Villanueva destacó el reto fundacional de hacer "el diccionario de los nativos digitales".


El teórico y crítico literario describió además la nueva edición como "una obra en donde la lengua es ya tratada como abierta, cosmopolita, ecuménica, y en la que ya no hay centro y periferias, sino muchos centros".


Esa descentralización se refleja ya en el título de la obra, que desde la última edición pasó de llamarse Diccionario de la RAE (DRAE) a Diccionario de la lengua española (DLE).


"Es una transformación que va mucho más allá de un cambio de sigla", destacó en la reunión el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), Francisco Javier Pérez, según el cual el nuevo diccionario reflejará la variedad y riqueza de una lengua "en la que no hay hegemonías, sino relaciones y acuerdos".


Fuente: DPA.

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uberización y 


uberizar


términos válidos

Recomendación urgente del día

El sustantivo uberización y el verbo uberizar están bien formados a partir del nombre de la empresa Uber Technologies Inc., que ofrece a sus clientes transporte privado mediante una red de contactos directos entre particulares.
En los medios de comunicación cada vez es más frecuente encontrar frases como «La “uberización” de la economía», «La empresa confirma que la “uberización” ha llegado para quedarse» o «Los bancos analizan cómo “uberizar” su negocio».
A partir del nombre propio de la empresa Uber, se han creado las voces uberizar, con el sufijo -izar, y, a partir de este verbo, uberización, a su vez con el sufijo -ción. Se trata de un proceso similar al experimentado en marcas registradas como WhatsApp, que ha dado lugar a wasapear, o Simonizde la que deriva el verbo simonizar, esto es, ‘encerar la carrocería de un automóvil’.
La uberización hace referencia a las cada vez más numerosas plataformas de economía colaborativa en las que, gracias a internet y las nuevas tecnologías, unas personas ponen a disposición de otros particulares, sin necesidad de intermediarios, diversos bienes y servicios: una casa o habitación en alquiler, un trayecto compartido, un coche o una plaza de garaje.
Dado que los términos uberización uberizar respetan las pautas habituales de derivación, no hay razón para entrecomillarlos, si bien el redactor puede optar por este recurso si desea destacar su novedad o cree que dicho resalte puede facilitar la comprensión por parte del lector.
Ver también carpooling es vehículo compartido y préstamo o uso temporal de vehículos, alternativas a car sharing.

quarta-feira, 15 de março de 2017

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invertir en valor


mejor que 


value investing

Recomendación urgente del día
La expresión invertir en valor es una alternativa en español al anglicismo value investing.
En las noticias económicas pueden encontrarse frases como «Hacia el value investing», «Una de las señas de identidad de la firma es que aplican el value investing no solo al análisis de las acciones de una compañía, sino también a su deuda» o «España ha comenzado a abrirse un camino en el mundo del value investing».
La inversión en valor es una técnica consistente en analizar los datos fundamentales de una acción con el fin de determinar su valor intrínseco y, a partir de este, decidir si su cotización bursátil está infravalorada. En tal caso, lo recomendable sería comprar dicha acción al estimarse que a largo plazo terminará alcanzando su auténtico valor y se conseguirá un beneficio.
Aunque la expresión inglesa sea conocida, no hay razón para emplearla cuando en español es posible decir invertir en valor, traducción sobradamente asentada en los medios especializados.
Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido preferible escribir «Hacia la inversión en valor», «Una de las señas de identidad de la firma es que aplican la inversión en valor no solo al análisis de las acciones de una compañía, sino también a su deuda» y «España ha comenzado a abrirse un camino en el mundo de la inversión en valor».

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