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quinta-feira, 28 de junho de 2018

EL IDIOMA ESPAÑOL


El idioma es también un reflejo de los cambios sociales



Karina GalperínPARA LA NACION - Buenos Aires


La irrupción de un tercer género gramatical sacude viejos hábitos y causa polémica, pero es además un intento de que el lenguaje se adecue a las nuevas realidades
La irrupción de un tercer género gramatical sacude viejos hábitos y causa polémica, pero es además un intento de que el lenguaje se adecue a las nuevas realidades
La irrupción de un tercer género gramatical sacude viejos hábitos y causa polémica, pero es además un intento de que el lenguaje se adecue a las nuevas realidades

Hace unas semanas, una estudiante secundaria habló por televisión en el contexto de la movilización por la legalización del aborto. El contenido no llamó la atención, pero sí algunas palabras que incluyó en su discurso, con una naturalidad pasmosa. Explicó que "les estudiantes" resolvieron tomar el colegio "hasta que termine la sesión de diputades".
Este novedoso uso consiste en la creación de un tercer género gramatical con desinencia en "e" en reemplazo del valor genérico, no marcado, que el masculino tiene en nuestra lengua para algunos pronombres, sustantivos y sus modificadores que refieran a seres animados. Dicho de otra forma, en español, como en muchos otros idiomas, el masculino cumple más de una función: en singular y en plural, sirve para referirse a hombres, pero también a la especie en su conjunto. Frente a esto, este tercer género propone limitar el masculino a la función específica de referirse solo a hombres, mientras ofrece otro -más preciso- para el valor genérico.
La entrevista se viralizó y tuvo al menos dos efectos. Mucha gente se enteró entonces por alguna pantalla de que hay en nuestra lengua algunas propuestas de cambio en marcha. Pero también, entreverado el nuevo uso con temas polémicos como aborto, tomas de colegios, feminismo y diversidades sexuales, dejó que quien así lo prefiriera pudiera confirmar sus prejuicios, apoltronándose en la idea errónea de que estaba ante un fenómeno nuevo, local y afectado.
No creo que sea así. La insatisfacción con el uso del masculino genérico lleva ya varias décadas. La solución con desinencia en e no es más que un mojón, no sabemos si el último, en un largo camino espontáneo de prueba y error. Vimos desdoblamiento ("diputados y diputadas"), que ofrece una alternativa pero duplica, en contra del principio de economía que suele prevalecer en la lengua. Vimos la x y la @ ("diputadxs", "diputad@s"), igual de compactos que el masculino como genérico, más precisos, pero impronunciables. Y ahora la e parece estar imponiéndose en una suerte de supervivencia lingüística del más apto, porque ofrece concisión y pronunciabilidad. Es, vale decirlo, incluso mejor que algunos usos aceptados desde hace mucho en nuestra lengua, como el "diputados/as", tampoco fácil de leer.
Por otra parte, basta un googleo para ver que el fenómeno no es solo porteño ni privativo de una orientación partidaria, sino que ocurre en otros lugares del país de modo transversal y también en otros países hispanoparlantes. Sin contar con que, además, algo parecido viene ocurriendo también en otras lenguas, como el francés, el portugués y el alemán, con similar adhesión y resistencia que en la nuestra.
Se le objeta a este nuevo género que pretende modificar un orden que, a los ojos de muchos, funciona bien. En pocos ámbitos de nuestra vida tiene el hábito tanta fuerza como en el idioma que usamos. El genérico en e (les diputades, les alumnes, nosotres) representa sin duda una violencia importante para nuestras costumbres. Leído o escuchado por primera (o segunda o centésima) vez, a muchos les suena "raro". Algunos, por ejemplo, señalaron jocosamente que "todes les diputades" les sonaba a "le mer estebe serene". Puede ser. Pero no más que "todas las diputadas" a "la mar astaba sarana" y "todos los diputados" a "lo mor ostobo sorono".
Hay también quienes nos recuerdan que el nuevo género es gramaticalmente innecesario, puesto que lo que esta novedad propone ya lo hace bien, y con pleno consenso entre los lingüistas, el uso no marcado del masculino. No me parece gran idea aducir la norma como argumento en contra de la propuesta de modificación de la norma, sobre todo cuando esa voluntad de modificación no parte ni de la ignorancia ni de la mala comprensión de la norma, sino más bien de un malestar con ella. Algo distinta, aunque se vea semejante, me parece la reacción de la RAE cuando afirma la norma ante la consulta frente al cambio. Está haciendo lo que debe hacer. Sería un error de su parte aceptar prematuramente cambios en proceso, incipientes, extendidos, pero todavía minoritarios.
¿De dónde viene el malestar con el masculino como genérico? ¿Tiene que ver con la militancia feminista y los movimientos por la diversidad? En parte sí. Seguramente sin estos movimientos no habríamos estado atentos a estas cuestiones. Pero me parece que solo con el impulso de estos grupos este fenómeno lingüístico habría quedado en jerga de nicho. Según yo lo veo, el tercer género no es resultado de un proyecto militante que busca cambiar el lenguaje para que el lenguaje cambie el mundo, sino más bien un intento espontáneo de que el lenguaje se adecue mejor a una realidad que ya cambió. Es cierto que cómo nombramos la realidad tiene efectos en cómo la percibimos, pero no es menos cierto que hay a veces también razones prácticas detrás del modo en que la lengua se configuró, así como también en el modo en que la seguimos usando.
No resulta difícil entender por qué el masculino funcionó siempre muy bien como genérico. Ni por qué, hasta hace poco, eso no llamó mayormente la atención de nadie y hoy sí. A lo largo de nuestra historia y hasta no hace tantas décadas, como resultado de la discriminación de la mujer, los grupos relevantes y más visibles en la vida cívica, pública y profesional de nuestras sociedades estaban compuestos exclusiva o mayoritariamente por hombres. En ese contexto tenía pleno sentido, por el principio de mayorías, utilizar el género numéricamente dominante para referirse al grupo, al hombre para referirse a la especie, más aún si muchas veces el grupo no incluía más que varones. Y tiene pleno sentido que a nadie eso le sonara discordante, como no suena discordante, tal como lo indica la última Gramática de la RAE, que en grupos históricamente con mayoría de mujeres -enfermeras, amas de casa, secretarias, azafatas- el género gramatical femenino pueda utilizarse como genérico.
Ignacio Bosque, gran lingüista y miembro de la RAE, nos da un ejemplo sugestivo. "Los directivos acudirán a la cena con sus mujeres", nos dice, es sexista, pero expresiones como "los trabajadores de la empresa", con un impecable masculino genérico, no lo es. Tiene razón, pero también veo evidencia ahí de por qué a algunos hoy les resultan insatisfactorias por imprecisas y muchas veces confusas las dos frases casi por igual. Hace, digamos, un siglo, las chances de que entre los directivos de cualquier institución hubiera mujeres eran casi nulas. Ahora ya no. El masculino como genérico hoy no implica, entonces, tanto un trato lingüísticamente discriminatorio o sexista, sino sobre todo un desajuste con una realidad que poco a poco, y ciertamente en las escuelas y universidades a las que asisten los jóvenes que han ido incorporando progresivamente el tercer género, ya ha dejado (y sigue dejando) en gran parte de ser así.
¿Es este cambio indispensable? No, de ninguna forma. ¿Es descabellado? Tampoco. Tenemos, como todos, una lengua hermosa. Una lengua en la que, como en todas, pugnan el impulso de conservar y el impulso de actualizar. Vivimos, creo, un momento de gran vitalidad en nuestras lenguas y en nuestras sociedades. Hay hace un tiempo un cambio gramatical grande en proceso, incipiente, pero -en cuanto incipiente- avanzado. No sabemos si quedará en intento pasajero o si terminará por modificar la estructura de nuestra lengua. No veo señales de alarma. Lo más cauto y sensato ahora es, creo, esperar atentos. Y mientras tanto disfrutar, tanto como a cada uno de nosotros nos lo permitan nuestros hábitos y resquemores, de este gigantesco experimento natural de final incierto que está pasando ahora mismo delante de nuestros ojos.
Doctora en Lenguas y Literaturas Romances; profesora de la Universidad Torcuato Di Tella

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Día Internacional del

Orgullo LGTB,

9 claves para una

buena redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de la celebración del Día Internacional del Orgullo LGTB, se ofrecen algunas recomendaciones sobre términos que pueden aparecer en las informaciones de este encuentro mundial.

1. Día Internacional del Orgullo LGTB

Los nombres de los días internacionales se escriben con mayúscula en los términos relevantes. Por lo tanto, la escritura adecuada de esta festividad es Día Internacional del Orgullo LGTB y su mención abreviada: Día del Orgullo.
También es posible utilizar en español la traducción Orgullo Mundial así como la versión abreviada Orgullo (en ambos casos con el año, si se alude de modo específico a cada edición, o sin él). De modo más informal pueden emplearse denominaciones como fiesta o manifestación (mundial) del orgullo LGTB, en minúsculas por tener carácter descriptivo.

2. Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB)

Las siglas LGTB, correspondientes a este colectivo, se escriben en mayúsculas y sin puntos. En algunas ocasiones se pueden encontrar extensiones de esa sigla que añaden las letras I de intersexualA de asexual… (LGTBIA). Por otro lado, el orden de las letras que conforman esta sigla puede alterarse en función de distintas razones (GLTB, LTGB…).

3. LGTBfobia

Este término se escribe unido, sin necesidad de guion o de espacio: LGTBfobia. También está bien formada en español la forma elegetebefobia. Con este mismo sufijo se construyen sustantivos como lesbofobiahomofobiatransfobia y bifobia.
Para referirse a la persona que muestra rechazo a este colectivo se recomienda emplear la forma LGTBfóbico, también en redonda y sin comillas.

4. Gais, plural de gay

El plural del término gay es gais, se forma cambiando la y por i y añadiendo una -s. Cuando gay funciona como adjetivo, concuerda con el sustantivo al que califica, como en boda gaybodas gais.

5. Gais y lesbianas, mejor que homosexuales y lesbianas

Se recomienda usar la expresión gais y lesbianas, en lugar de homosexuales y lesbianas, ya que el término homosexual puede aplicarse tanto a hombres como a mujeres y es, por tanto, redundante.

6. Transgénero y transexual

Aunque en algunos contextos se emplean indistintamente para referirse a las personas cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que se les asignó al nacer, en otros transexual se aplica solo a quienes, además, han iniciado un proceso de reasignación mediante tratamientos como la hormonación o la cirugía.

7. Trans, acortamiento válido

Trans es un acortamiento válido tanto de transexualcomo de transgénero y, al igual que estas voces, es un adjetivo que se emplea en ocasiones como sustantivo («un/una trans»). La comunidad LGTB rechaza este uso y prefiere que se utilice como adjetivo («una persona trans»). En todo caso, no es preciso destacarlo con cursivas ni comillas.

8. Travesti y transexual no son lo mismo

Un transexual es una persona cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que se le asignó al nacer, mientras que un travesti (o travestí) es alguien ‘que se viste y caracteriza como alguien del sexo contrario’.

9. Arcoíris, mejor que arco iris

Se recomienda escribir arcoíris en una sola palabra y con tilde en la i, mejor que arco iris, en expresiones como bandera arcoírismanifestación arcoíris o liga arcoíris. Su plural es invariablearcoíris, aunque si usamos la forma arco iris su plural es arcos iris.

quarta-feira, 27 de junho de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

meteoro no es lo mismo que asteroide

Imagen: © Archivo Efe/Observatorio Astronómico de Mallorca

El término asteroide hace referencia a un cuerpo menor del sistema solar que orbita alrededor del Sol; mientras que meteoro y meteorito dan nombre a los cuerpos sólidos procedentes del espacio que entran en la atmósfera terrestre.
En los medios de comunicación es frecuente hallar casos en los que se confunden esos conceptos: «Este meteoro en realidad no significa ningún peligro, ya que en su momento de mayor proximidad estará a una distancia de 4,2 millones de kilómetros» o «Un meteoro de 40 metros de diámetro pasará por la Tierra».
El Diccionario de la lengua española explica que un asteroide es un ‘cuerpo menor del sistema solar, de dimensiones inferiores a 1000 km de diámetro y que frecuentemente gira alrededor del Sol entre las órbitas de Marte y Júpiter’.
Por su parte, un meteoroide es un cuerpo celeste que se desprende de otros de mayor tamaño, como planetas o asteroides. La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales explica que si es atraído por la gravedad terrestre y cruza la atmósfera dando lugar a una estrella fugaz se denomina meteoro, término también utilizado para nombrar a cualquier fenómeno que se origina en la atmósfera, como la nieve o el arco iris. Si este cuerpo llega a caer sobre la superficie de la Tierra, recibe el nombre de meteorito.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Este asteroide en realidad no significa ningún peligro, ya que en su momento de mayor proximidad estará a una distancia de 4,2 millones de kilómetros» y «Un asteroide de 40 metros de diámetro pasará por la Tierra».

terça-feira, 26 de junho de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Desativar para: espanhol
Agencia EFEFundéu - BBVA
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con todo y a muerte

mejor que

a full

Recomendación urgente del día
Con todo, a muerte, a tope y a por todas son alternativas válidas a la expresión a full (o a ful en su forma adaptada).
En los medios de comunicación se pueden ver frases como «Si no estoy a full, me tengo que ir», «Las autoridades policiales estarán a full laburando en los alrededores para evitar cualquier cruce entre las hinchadas» o «Es el partido. Vamos a ir ‘a full’ desde el inicio».
Esta expresión híbrida, formada por la preposición a y el adjetivo inglés full, se refiere a aquello ‘que se hace con mucha dedicación o intensidad’.
En español, este sentido ya tiene cabida en locuciones como a muerte, con todo, a tope y a por todas, que pueden suponer alternativas válidas en función del país y del contexto. Otras expresiones con esta misma significación serían a pleno rendimiento o al máximo.
También es posible emplear la adaptación a la ortografía del español a ful (con una sola l), que, como señala el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), se emplea en buena parte de América, en general en el registro popular.
Por esto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Si no estoy a tope, me tengo que ir», «Las autoridades policiales estarán laburando a ful en los alrededores para evitar cualquier cruce entre las hinchadas» y «Es el partido. Vamos a ir con todo desde el inicio».
Ver también expresiones con full que tienen traducción.

segunda-feira, 25 de junho de 2018

XV Congreso Internacional Traducción, Textos e Interferencias de la UCO



XV Congreso Internacional Traducción, Textos e Interferencias de la UCO

XV Congreso Internacional Traducción, Textos e Interferencias de la UCO


Fuente:http://www.aulamagna.com.es

La Universidad de Córdoba, en colaboración este año con el CSIC, la Universidad de Castilla – La Mancha y el Instituto Superior de Estudios Lingüísticos y Traducción (ISTRAD), organiza el XV Congreso Internacional Traducción, Texto e Interferencias del año 2018, bajo el título “La práctica de la traducción jurídica, literaturas traducidas y otras variedades traductológicas”. Así, el evento se celebrará los días 4, 5 y 6 de julio de 2018 en la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla – La Mancha.
A través de este congreso internacional se pretende crear un foro relevante del mundo de los Estudios de Traducción. La convocatoria de este XV Congreso está abierta a la comunidad científica en general, en especial a los especialistas que desarrollen su investigación en el campo de la traducción jurídica, de la literatura traducida, así como en otras variedades traductológicas. Por ello, concede prioridad a los trabajos que traten sobre traducción jurídica y sobre literatura traducida; de cualquier modo, estos temas no excluyen cualquier otro tipo de trabajos relacionados con el ámbito de los Estudios de Traducción.

Congreso Internacional de Estudios de Traducción

En este congreso se impartirán tres o cuatro Conferencias Plenarias a cargo de los siguientes profesores: Luis Arroyo Zapatero,  graduado en la Universidad de Castilla – La Mancha, es especialista en Derecho Penal Internacional, fundador y actualmente director del Instituto de Derecho Penal Europeo e Internacional, hablará de ‘Entre la Escuela de Traductores de Toledo y el Derecho de Bruselas’. Pedro Ruiz Pérez, de la Universidad de Córdoba, es catedrático de Universidad e investigador español, su programa tratará sobre ‘Traducción y edición: algunos paralelismos’. Y  Jesús Tronch Pérez es profesor de la Universitat de València, donde enseña literatura inglesa y traducción creativa, y su conferencia se referirá al  ‘Salto cultural en las nuevas traducciones para EMOTHE: los clásicos del teatro europeo de los siglos XVI y XVII’.

Secciones del congreso

Las contribuciones presentadas en el congreso internacional versarán sobre cualquiera de los siguientes apartados: Traducción especializada (traducción jurídico-económica, traducción humanístico-literario, traducción científico-técnica, traducción biosanitaria, traducción audiovisual y localización); Terminología, Lexicología y Lexicografía; Lenguas de especialidadTeoría e Historia de la TraducciónDidáctica de la traducciónDiccionarios Tesauros y Glosarios; Herramientas auxiliares para la traducción; e Interpretación en todas sus modalidades.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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endorsar

no es ‘apoyar’

o ‘respaldar’

Recomendación urgente del día

El verbo endorsar, al igual que su variante endosar, alude a la cesión de un documento de crédito o al traslado de una carga molesta, por lo que no equivale a apoyar o respaldar.
En los medios de comunicación se está extendiendo por influencia del inglés este uso impropio, como se comprueba en los siguientes ejemplos: «Einstein nunca endorsó la astrología y la criticó como superstición», «La cláusula prohíbe gastos de fondos públicos para promover o endorsar una fe» o «También cerca de medio millón de personas se endorsaron a esta petición».
Según el Diccionario académico, endorsar es una variante de endosar con los significados de ‘ceder a favor de alguien una letra de cambio u otro documento de crédito expedido a la orden’ y ‘trasladar a alguien una carga, trabajo o cosa no apetecible’. El empleo de endorsar, así como de endosar, con el sentido de ‘apoyar, respaldar’ tiene su origen en el falso amigo to endorse, verbo inglés de apariencia similar, pero de significado distinto.
El Diccionario de americanismos sí recoge como propia de Puerto Rico la forma endosar con el significado de ‘confirmar, apoyar, recomendar a alguien’. No obstante, se trata de un uso restringido geográficamente y con un sentido más limitado que el que se está dando a endorsar; al existir voces españolas de uso general que equivalen al inglés to endorse, no hay razón para no preferirlas.
Por ello, lo recomendable es emplear los verbos españoles citados u otros similares, como defendersustentar o auspiciar, de modo que en los ejemplos anteriores se podría haber dicho «Einstein nunca defendió la astrología y la criticó como superstición», «La cláusula prohíbe gastos de fondos públicos para promover o respaldar una fe» y «También cerca de medio millón de personas se sumaron a esta petición».

sexta-feira, 22 de junho de 2018

TRADUCCIÓN

El invisible papel de los traductores en el teatro

La adaptación para la escena de obras antes traducidas de otros idiomas genera conflictos entre los profesionales de la dramaturgia


El País -Madrid 
'La comedia de los enredos' en una representación en el teatro Bellas Artes de Madrid en agosto de 2017.
'La comedia de los enredos' en una representación en el teatro Bellas Artes de Madrid en agosto de 2017.
"La traducción es fundamental, pero la  adaptación tiene una autoría distinta", dice Lluís Pasqual 
En1928 se estrenó en Berlín La ópera de los tres centavos y los carteles la anunciaban así: basada en La ópera de los mendigos, de John Gay; traducción de Elisabeth Hauptmann y adaptación de Bertolt Brecht. A todo ello seguían los créditos de la música. Hoy solo decimos La ópera de los tres centavos, de Brecht. Esta anécdota, que recuerda Juan Antonio Hormigón, secretario general de la Asociación de Directores de Escena (ADE), ilustra el escaso reconocimiento de los diferentes profesionales que intervienen en la subida al escenario de una obra de teatro. En 2014, Hormigón y Carlos Fortea, presidente de ACE Traductores, firmaron un código de buenas prácticas para que estos últimos cobraran el protagonismo y los derechos de autor correspondientes. No ha habido gran novedad desde entonces, a decir de unos y otros, puesto que este convenio solo apelaba a la buena voluntad de sus actores. Y de tarde en tarde surge un conflicto que pone de actualidad las tensiones entre traductores y los que se conocen en la escena como versionadores o adaptadores.
Uno de los últimos casos que ha salido a la luz enfrenta al traductor mexicano Alfredo Michel Modenessi con la adaptadora Carlota Pérez-Reverte a cuenta de un montaje sobre una obra de Shakespeare, The Comedy of Errors, traducida como La comedia de los enredos. Pérez-Reverte, de esto hace unas semanas, enterada del disgusto de los traductores debido a que no aparecían reseñados en los carteles ni en los programas de mano se disculpó sinceramente y dio todo tipo de explicaciones, como queda constatado en los e-mails privados que dirigió a Modenessi y que este ha hecho públicos. Pero el autor, “un profesional del teatro y la universidad con 30 y tantos años de experiencia y un académico shakespirista de primera”, como él mismo se define, no acepta un “lo siento”, exige una reparación económica y “una admisión pública de los hechos en medios de difusión españoles y mexicanos”. La obra ya hace tiempo que no está en cartel y en dos años, dice Pérez Reverte, “recaudó unos 10.000 euros, por tanto al señor Modenessi le corresponderían unos 300 euros, puesto que lo normal en el teatro es que el adaptador cobre el 7% y el traductor el 3%”, explica. La adaptadora habla de fragmentos, el traductor de plagio por tratarse de buena parte de la obra y no descarta “acciones de otra índole”.
Carlota Pérez Reverte explica que “era la primera vez que hacía una adaptación y no conocía muy bien el procedimiento, los permisos”. Así que se enteró por Internet del disgusto de los traductores. “Escribí a ambos, y Hugo Chaparro me vio agobiada y me disculpó, pero Miguel Modenessi no ha querido aceptar mis disculpas. Sé que ha sido algo horroroso pero no había mala fe. Está en su derecho de estar enfadado, pero le ofrecí cancelar la obra, poner su nombre en el cartel. Quiere que dé una rueda de prensa internacional para explicarlo”.
En este pequeño resumen afloran algunas de las espinas del problema: los recursos económicos, las interpretaciones de unos y otros sobre lo que es una adaptación y un plagio y las dificultades para que estos asuntos se diriman en tribunales. Sobre esto último se pronuncia así Ángel Luis Pujante, experto traductor de Shakespeare: “El plagiado siempre se piensa si acudir a tribunales, porque es un proceso complicado y suelen dejarlo correr. Algunas versiones de teatro tan siquiera se publican y otras sí se depositan en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)”, procedimiento primero para poder cobrar derechos por la obra. Pero esto no permite el cotejo por parte de los traductores que puedan sospechar de plagio, porque esos textos no se hacen públicos, como en alguna ocasión se le pidió a la SGAE. Consultada esta entidad, Jorge Sánchez Somolino, el gerente de Artes Escénicas, contesta que cabe la posibilidad de mostrar el texto a quien lo solicite y articular un procedimiento de conciliación, pero no ve tan factible “debido a la Ley Orgánica de Protección de Datos” publicarlos en Internet para que estén a disposición pública. Opina que son los implicados los que tienen que negociar.Michel Modenessi, por su parte, recuerda que el desconocimiento de la ley no exime su cumplimiento.
El dinero es relevante en este asunto y los traductores, lógicamente, quieren su parte, amén de su reconocimiento intelectual. “Esto hay que negociarlo, no es lo mismo pagar por un número musical que por cinco, por ejemplo. Hay traductores que piden un fijo por actuación independientemente de la taquilla que se haga en cada función. Pronto muchas otras figuras querrán también algo parecido”, explica la dramaturga Yolanda Pallín, experta en adaptar obras para el teatro. “El traductor tiene derecho a figurar siempre y a obtener un porcentaje equitativo y correcto, como el resto de los creadores”, añade. “Pero si todos los profesionales quieren cobrar el 10% llegará un momento en que no merecerá la pena”, advierte. Carlos Fortea asegura que los traductores repetidamente se han dirigido al Ministerio de Cultura para que regule sobre este asunto. “Siempre nos responden que hay una tutela legal y es cierto, pero no es razonable que para problemas de envergadura, que se repiten de forma recurrente, se fíe todo a los tribunales. Poner el cumplimiento de la ley en manos de particulares no es justo”, añade el presidente de la asociación de traductores. Son varios los que participan en este reportaje que también esperan del nuevo Gobierno algunos cambios.
En esto está de acuerdo otro de los grandes traductores de Chakespeare, Salvador Oliva. "No creo que cumplir con los derechos de autor sea oneroso en absoluto. Simplemente habría que ponerse de acuerdo, a lo mejor no cobrar el 10% sino otro porcentaje. Yo a veces les he dado permiso para usar mi traducción gratuitamente".
Director del Teatre Lliure de Barcelona y de completísima e internacional trayectoria teatral, Lluís Pasqual, opina que las traducciones han de ser revisadas cada 10 años porque cambia el lenguaje. "La traducción es fundamental, pero la versión o adaptación tiene una autoría distinta. Los ingleses convierten La Tempestad en un monólogo, por ejemplo y a la Gioconda se le pueden poner bigotes y sombrero pero seguirá siendo la Gioconda. Existe el derecho a tocar los textos que son patrimonio de todos”, dice. “Pero también existe la picaresca e incluso el plagio, por supuesto. Esto no es un debate intelectual, sino de derechos de autor. Traducir es más difícil que versionar, y sí, están mal pagados. Todo depende de la catadura moral de cada quien. Apropiarse de algo es robar”, añade.¿Hasta dónde llega la adaptación y dónde empieza el plagio? ¿Qué caracteriza el trabajo de los adaptadores? Yolanda Pallín reconoce que es un asunto “delicadísimo”, pero ella sostiene que un traductor, como un adaptador, “también suele manejar traducciones anteriores, porque sería irresponsable lo contrario y cuando es la primera traducción de un idioma actual, como el francés, por ejemplo, el resultado ha de ser a la fuerza parecido”. De ahí, la dificultad de si se ha plagiado un párrafo o media obra o solo se ha adaptado. Sigue Pallín: “Shakespeare necesita mucha traducción para la escena. En la comedia hay juegos de palabras y realidades contextuales. Nos reímos de lo cercano y esas circunstancias cambian. La ironía es un pacto entre el espectador y el dramaturgo, hay mucha investigación que hacer con esto”. La dramaturga también sostiene que a veces los traductores “no son muy permeables a esos cambios” que requiere la escena teatral. “Algunos, de hecho, nada,  y eso anima a hacer una traducción propia. Hay traductores caprichosos, adaptadores caprichosos, actores caprichosos y contingencias que van ocurriendo en los ensayos”.
Hay países en los que el director de escena también genera derechos de autor. “En Europa se respeta todo esto mucho más. La producción y la adaptación funcionan de forma distinta, y lo público tiene mucha entidad, no se saltan las normas”, concluye Hormigón. Por eso el cartel de La ópera de la perra gorda iba mucho más allá de Bertolt Brecht.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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