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quinta-feira, 23 de agosto de 2012
DON QUIJOTE DE LA MANCHA
Curiosidades en las traducciones del Quijote
La traducción de la obra cumbre de nuestra literatura, Don Quijote de la Mancha, ha estado llena de curiosidades. Así por ejemplo, Filleau de Saint-Martin, altera el final de la novela de modo que Don Quijote no muere, sino que sana. Esto deja abierta la posibilidad de una continuación, como la que efectivamente realizó el mismo Saint-Martin y que retomará posteriormente Robert Challe.
La traducción del Quijote a muchas lenguas se ha realizado en numerosas ocasiones, no a partir del original en castellano, sino a través de lenguas mediadoras (principalmente el francés). En muchas épocas ha predominado la convicción de que había que adaptar los textos traducidos a la cultura meta. Así, Friedrich Justin Bertuch convierte al hidalgo en un junker(noble terrateniente). Otro caso curioso es el de las traducciones italianas, que en muchos casos califican a don Quijote de cittadino (‘ciudadano’) desde que lo hiciera Lorenzo Franciosini en la primera traducción a esta lengua (1622).
Podemos comentar algunas curiosidades más, como que la traducción al esperanto se debió a la labor de españoles, primero parcialmente por obra de Vicente Inglada Ors, Frederic Pujulà i Vallès, Julio Mangada y Luis Hernándes Lahuerta, y luego de manera íntegra por Fernando de Diego.
Algo parecido podemos decir de la traducción al latín. La versión en latín clásico es obra de Antonio Peral Torres (1998). Antes de esto había aparecido la encantadora versión en latín macarrónico de Ignacio Calvo y Sánchez, quien en el subtítulo se califica a sí mismo de “cura de misa y olla”. Su traducción al latín macarrónico comenzó siendo en realidad un castigo. Estaba ordenado que todos los seminaristas tuvieran un crucifijo sobre su cama. Debido a que Calvo andaba escaso de dinero decidió construir un Cristo con pedazos de hojalata, bajo el que escribió:
“El que tenga devoción
verá en esto un crucifijo
pero el rector, ¡quiá!, de fijo,
cree que es el mal ladrón”.
El castigo fue escribir el Quijote en latín. Su primera versión fue publicada en 1905 y contenía sólo los 19 primeros capítulos. Comenzaba con la famosa frase de «In uno lugare manchego, pro cujus nomine non volo calentare cascos…».
Publicado por Euroverbum
UNIDRAE
Si cree que el diccionario está equivocado, escriba a UNIDRAE
La Unidad Interactiva del Diccionario de la Real Academia Española sirve para canalizar las críticas y quejas que los hispanohablantes tienen sobre este tumba burros
FUENTE: cultura@eluniversal.com.mx
MADRID.- Tiene un nombre tan largo que asusta un poco: Unidad Interactiva del Diccionario de la Real Academia Española (UNIDRAE) y acaba de cumplir su primer año con un balance positivo en su tarea de facilitar a los hablantes que sus objeciones y sugerencias para modificar el idioma sean escuchadas y, en su caso, aceptadas.
“La lengua es de todos y un diccionario es siempre una obra perceptible, por lo que estamos abiertos y solicitamos el concurso de nuestros lectores y usuarios, de toda la comunidad de hablantes” para mejorarlo, explica el secretario de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva.
Esta colaboración, que ahora se canaliza a través de UNIDRAE, ya ha dado sus frutos. Una de las primeras sugerencias que llegaron a esta unidad supuso el cambio de las definiciones de palabras tan comunes como “champú” y “loción”, además de una revisión del campo semántico de productos cosméticos y de higiene.
De champú a manga
El origen de todo ese cambio fue una mujer colombiana residente en Australia, quien hizo notar a la RAE que un champú no era una loción para el cabello, como figuraba en el diccionario, sino un jabón.
“Es extraordinariamente gratificante ver que la gente se interesa por su idioma”, señala Villanueva, para quien el caso de esta hablante es “una prueba clara” de que el español es una lengua global. “Esta señora sigue pensando en español y le manda a la Real Academia de la Lengua Española en Madrid una sugerencia, que es muy acertada y hace que mejoremos el Diccionario”.
Otro caso con mayor repercusión en los medios fue el de “manga”, en referencia al cómic japonés, acepción que fue incorporada hace un par de meses a la versión electrónica del DRAE y cuya definición, “género de cómic japonés de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos o fantásticos”, cayó muy mal entre los seguidores de este género, al considerarla no ajustada a la realidad.
En apenas dos semanas los expertos analizaron el caso y rectificaron la definición de “manga” por la de “cómic de origen japonés”. Villanueva insiste en que la Academia está dispuesta a “reconocer errores o desenfoques que se hayan producido en artículos como estos y está dispuesta a corregirlos”.
Hace ahora un año que se creo UNIDRAE, pero antes la Real Academia de la Lengua Española ya recibía las sugerencias de los hablantes, aunque no de una manera sistematizada. “Antes esas propuestas y sugerencias llegaban por diversos conductos y no había un proceso regular para atenderlas”, pero ahora “todo esto está perfectamente ordenado”, señala el secretario.
La UNIDRAE ha recibido en un año 288 comunicaciones, la mayoría por correo electrónico (245), según su primer informe, y Villanueva indicó que están “muy satisfechos” porque les permite “tomarle mejor el pulso a la opinión de los usuarios sobre el Diccionario” y que estos sepan que su aportación “no va a caer en saco roto”.
Palabras con nombre y apellido
Pero Villanueva recuerda que “la decisión final” corresponde a la Real Academia, que es la responsable del Diccionario. “La Academia no engaña a nadie, hay propuestas que son muy razonables y otras que no son viables y se llega a esa conclusión después de estudiarlas”.
Recuerda el caso de un hispanohablante de Estados Unidos que propuso usar la palabra “desmuerzo” (como unión de desayuno y almuerzo) en lugar de la inglesa “brunch”. Pero la Academia “no es una fábrica de palabras ni un laboratorio de experimentación lingüística”.
Si una persona quiere promover una palabra y “consigue que los hablantes la acepten, no cabe duda que acabará incorporándose al Diccionario”. Y no es tan difícil como puede parecer pues “hay palabras que tiene un origen absolutamente individual”.
Villanueva recuerda el caso de “mileurista”, que se usa en España para describir la situación de las personas que ganan mil euros al mes. Este término tiene una inventora, Carolina Alguacil, que lo usó en 2005 en una carta al director de un periódico en la que se definía como tal y desde ahí su uso se generalizó en todo el país y se ha mantenido en el tiempo.
José Ortega y Gasset también inventó una palabra que hoy forma parte del lenguaje diario. Se trata de “vivencia”, que el filósofo ideó para traducir un término alemán y que ha llegado a nosotros gracias a su uso.
Las sugerencias y aportaciones al Diccionario surgen, sobre todo, de personas individuales. “El idioma es de todos y son tan dueños (los hablantes) cada uno de ellos como nosotros también lo somos”.
Sin embargo, Villanueva advierte sobre la tentación de querer hacer un Diccionario de palabras asépticas. “El idioma no es políticamente correcto y por lo tanto el Diccionario no puede serlo”. “Nosotros usamos las palabras para ser buenos pero también para ser canallas, utilizamos las palabras para agradar pero también para ofender. Utilizamos palabras bonitas y elegantes y utilizamos palabras obscenas y groseras. Si un diccionario censurara lo obsceno, lo grosero y lo canalla sería -dice el secretario- un diccionario pacato y un diccionario verdaderamente censurado. Eso es absurdo, no tiene ningún sentido”.
(EFE Reportajes)
FUNDÉU RECOMIENDA...
Recomendación del día
régimen y regímenes, no régimenes ni regimenes
La palabra régimen lleva tilde en la primera e por ser esdrújula, pero el acento cambia a la siguiente sílaba cuando forma el plural: regímenes.
Sin embargo, es frecuente encontrar frases en las que aparece el plural de régimen como sobresdrújula (régimenes) o sin tilde (regimenes): «Frente a las dietas milagro, regimenes que usen el sentido común », «La caída de régimenes autocráticos que llevaban decenios gobernando con mano de hierro».
Según el Diccionario panhispánico de dudas, al formar el plural de régimen el acento cambia de lugar, y en este caso también la tilde, pues la voz resultante sigue siendo esdrújula: regímenes.
De este modo, en los ejemplos anteriores lo adecuado hubiera sido escribir «Frente a las dietas milagro, regímenes que usen el sentido común » y «La caída de regímenes autocráticos que llevaban decenios gobernando con mano de hierro ».
quarta-feira, 22 de agosto de 2012
HABLEMOS DEL IDIOMA:
EL DISCURSO
Inés Izquierdo Miller
La Prensa.com (Nicaragua)
Redactar es un proceso complejo que requiere conocimientos gramaticales y ortográficos para lograr un texto claro, conciso y coherente.
Siempre es necesario antes de escribir que tengamos en la mente al destinatario. Eso ayudará a poner los ladrillos del discurso: verbos, sustantivos, adjetivos, conectores, etc.
Especial atención requiere la claridad, llamada por algunos como la diosa de la redacción es un elemento importante que se apoya en los pilares de la concisión y la sencillez.
Recordemos que la concisión estriba en usar el menor número de palabras para expresar una idea con la mayor exactitud posible, lo contrario de ella es la vaguedad, la imprecisión, el exceso de palabras y de retórica.
No olvidemos la totalidad: cada palabra, frase párrafo está en función del resto. Es la red conexiones entre ellas la que da el significado al texto.
Otra de las cualidades que ayudará a la claridad es la simplicidad la cual parece ser fácil, pero puede convertirse en una tarea difícil porque casi siempre tratamos de complicar las cosas, algunos piensan que mientras más enredado escriban darán muestras de ser muy inteligentes. Criterio erróneo pues el mejor maestro, el mejor comunicador es aquel que logra una comunicación efectiva con sus receptores.
Traducir y corregir, oficios terrestres
Por Graciela Melgarejo | LA NACION
Twitter: @gramelgar | Mail: lineadirecta@lanacion.com.ar |
No es raro que sean los propios interesados, los traductores y los correctores, los que salgan a explicar por qué es tan importante lo que hacen. Aunque su tarea es fundamental y hasta imprescindible, poco se conoce de ella.
En el caso de los traductores, la norteamericana Edith Grossman pone un poco las cosas en su lugar en su libro Por qué la traducción importa (Katz Editores, 2011, traducción de Elvio E. Gandolfo), texto recomendado semanas atrás por adncultura, una recomendación que mucho se agradece. Grossman, que entre muchas otras obras tradujo al inglés el Quijote y la poesía del Siglo de Oro español -y a quien el crítico literario Harold Bloom llamó la "Glenn Gould" de la traducción-, dice que su intención es "estimular una consideración nueva de un área de la literatura que demasiado a menudo es ignorada, incomprendida o tergiversada", porque "la traducción siempre nos ayuda a saber, a ver desde un ángulo distinto, a atribuir un nuevo valor a lo que alguna vez puede haber sido desconocido". Se queja, y con bastante razón, de "la tendencia lamentable de demasiados editores a tratar a los traductores con displicencia o a desestimarlos como irrelevantes" y de que parezcan, los traductores, "ser una parte familiar del paisaje natural: tan comunes y habituales que corremos el riesgo de volvernos invisibles".
Si esto pasa con los "mediadores" en lenguas desconocidas para los lectores, qué ocurrirá con los correctores, que llegan siempre, como los bomberos, para apagar los fuegos de las erratas y los errores en los textos. Por eso fue tan oportuno el correo electrónico del lector Guillermo Bellotti, del 6/8, titulado "Sobre los correctores, su Congreso y Gabo". Escribió Bellotti: "Es interesante el dato sobre la realización del Congreso de Correctores de Textos en Español en Guadalajara. Me recuerda otro que da el propio Gabriel García Márquez, como testimonio de sus errores, no de sintaxis sino de ortografía. Él mismo se encarga de aclararlo en su libro Vivir para contarla (Debolsillo, 2005, pagina 174) al hablar de su paso por el bachillerato: «Hoy me doy cuenta de que (el Hermano Reyes) tenía razón. Sobre todo por la ortografía, que fue mi calvario a lo largo de mis estudios y que sigue asustando a los correctores de mis originales. Los más benévolos se consuelan con creer que son torpezas de mecanógrafo».
"La secreta y ardua tarea de estos trabajadores, que jamás son citados en los títulos de los libros, debe de estar llena de anécdotas y confidencias, que rara vez llegan a nuestros oídos, y mucho menos de puño y letra de un Nobel de Literatura. Sería interesante saber algo de ellos a través de un colega que reúna en un libro algunas de sus experiencias. La lección del maestro, del crítico y traductor norteamericano Norman Thomas di Giovanni, libro en el que cuenta sobre los años transcurridos al lado de Borges como traductor de su obra al inglés -y que le valieron tanto elogios como críticas- es una parte de la tarea previa a la edición, cercana al corrector pero no exactamente igual."
En Lecturalia (www.lecturalia.com), la red social de literatura, comunidad de lectores y comentarios de libros que también recomendamos hoy en esta columna, en una entrevista hecha al corrector español Juan Manuel Santiago, se le pregunta sobre los errores "más comunes" en textos literarios. Contesta Santiago: "Soy admirador incondicional de los textos escritos en español pero [están] repletos de falsos amigos, pasivas y mayúsculas provenientes del inglés. ¡Es como si el autor quisiera demostrar que solo lee en versión original!"
Imposible no relacionar esta respuesta con una reciente experiencia personal en un avión. Ya listos para partir, la voz electrónica de una azafata invisible describe los pasos por seguir en una emergencia, mientras en una pantallita de TV un muñequito los ejecuta. Cuando la voz indica que, si la cabina se despresuriza, "Máscaras caerán", uno se acuerda de "Traducir esta página" en Google, y se encomienda al dios de los idiomas.
© La Nacion.
EL REFRANERO ESPAÑOL COMENTADO
El PAN Y EL REFRANERO
Por Ginés Rosa
Fuente: Totana.com
Una de las estampas que mayor impronta nos dejó nuestra España más clásica, la del siglo de oro de la pintura, de la literatura y de la mística, de pícaros, lazarillos, bachilleres, dómines y otros personajes de la plaza y el mesón, de títulos con sangre limpia y de cristianos viejos... fue, sin duda, la aventura diaria de comer.
Desde entonces, o quizá mucho antes, el noble acto de comer resultó un duro ejercicio para buena parte de la población, que se las veía y se las deseaba para acostarse sin retortijones de tripas. De aquella época en la que echarse algo sustancioso al estómago, por no decir comer, que resulta actividad más solemne, y no digamos a diario, no era cosa baladí se instaló en la parla diaria de los españoles constantes alusiones a esta incierta actividad que, por lo visto, estaba reservada a los agraciados que dirigían sus pasos en torno a la corte, a la religión y a la milicia.
Con semejantes cortedades, no resulta extraño que la comida y, como símbolo de máxima representación, el pan, alcanzara en el lenguaje cotidiano de los españoles un punto de referencia absolutamente permanente no ya para expresar aspectos relacionados con su función de primer alimento sino, y aquí es donde radica el gran papel desempeñado por el pan en la lengua española, como punto central para expresar sentimientos, conductas y valoraciones de todo tipo dentro de nuestra vida diaria. De este modo todo un mundo de sentencias, dichos, frases y proverbios en torno al pan llegó a alcanzar en España una gran difusión, sobre todo a partir del siglo XVI, alentado especialmente por el pensamiento erasmista. Este magnífico compendio de saber y filosofía que es el refranero tiene uno de sus mejores exponentes en el Refranero General ideológico español, de Luis Martínez Kleiser, editado por primera vez en 1953, bajo los auspicios de la Real Academia Española de la Lengua, donde se recogen más de 65.000 refranes españoles (y no están todos, ni mucho menos), de los que más de 300 se refieren directamente al pan.
Con el pan, el refranero español alcanza momentos de notable brillantez, distribuyéndose por todos los vericuetos del cuerpo y del ánima, hasta el punto de que refranes y adagios sobre el pan y, en general, el pan como sinónimo de todo o de cualquier alimento, pueden llenar nuestro verbo de todos los días y casi de todos los momentos. ¿Por dónde empezar? Veamos...
Yo creo que, haciendo honor a este alimento trascendente y trascendental, habría que decir que no hay mejor refrán que buen vino y buen pan, destacándose así, de modo rotundo, el papel fundamental, básico, de estos dos alimentos, los primeros y más genuinos dentro de nuestro patrimonio gastronómico. Y de aquí nada más sencillo que echar hacia adelante, puesto que con pan y vino se anda el camino, igualmente que con pan y ajo crudo se anda seguro, al decir del refrán, la mejor compañía que encontrarse pueda, si no faltara la del fiel perro a quien el refranero no olvida en estos menesteres al recordar al amo que bocado de mal pan, ni lo comas ni lo des a tu can.
Es difícil encontrar una palabra que exprese y diversifique de tal manera valoraciones y actitudes de todo tipo como lo hace el pan, cuyas sentencias, casi todas con categoría de ley, presiden nuestros juicios y apreciaciones de cada día. Así, la expresión pan bendito se refiere tanto a una persona que juzgamos excelente o, simplemente, buena, como a cualquier cosa de inmejorable calidad; si un pedazo de pan es el juicio que nos merece una persona bondadosa, el pan de munición se refiere a las personas de baja condición social. ¡Cuántas veces diremos aquello de eso es pan comido para expresar la facilidad de hacer una cosa! En ocasiones, nuestro pan de cada día, que también hace referencia a las cosas de carácter cotidiano, se entremezcla en otro tipo de expresiones como la que hace referencia a la famosa visita del fraile a una casa en el campo, claro está, a la hora de comer, donde tiene lugar el siguiente diálogo:
- ¡Dios sea loado!, saluda el fraile desde la puerta.
- El pan comido y el corral cagado, contesta el labrador desde la mesa donde llevaba a cabo su colación.
Diálogo que hace una clara alusión a que el fraile iría derecho a la mesa, primero, y más tarde a aliviar su estómago en el corral, para beneficio de los animales.
Proseguimos.
Si algo resulta excesivamente caro o desproporcionado, cuesta la torta un pan, mientras que algo muy laborioso y arduo es más largo que un día sin pan. Si queremos mostrar indiferencia, decimos que con su pan se lo coma; si nos referimos a algo con mucho contenido, eso tiene miga; si deseamos expresar un claro desinterés o manifestar nuestro amor, desinteresado, recurrimos al famoso contigo, pan y cebolla, mientras la amistad y la unión entre dos personas tiene su mejor expresión con no haber pan partido entre ambos.
Para los momentos de necesidad, ya se sabe que a buen hambre no hay pan duro, mientras que la falta de previsión y la inminencia de una inevitable carestía se sanciona con pan para hoy y hambre para mañana. La tacañería, la intransigencia y el menosprecio hacia el prójimo tiene su mejor expresión en la frase negar el pan y la sal, la inteligencia y la astucia se encierran en lo de dame pan y dime tonto, mientras la avaricia se sintetiza de forma contundente: el pan, aunque sea duro, más vale para mí que para ninguno. En el lado opuesto, en el despilfarro o en el abuso con que se tratan las cosas ajenas, el refranero nos dice, entre otros que aluden a las sopas, que de pan ajeno, cada sopaza como un huevo. El pan también ha sido utilizado por el refranero para ocuparse de las cuestiones materiales con las que nos toca enfrentarnos a diario, de ahí que los duelos con pan son menos y donde no hay harina todo es mohína.
Finalmente, algunos ejemplos del refranero referidos al pan:
PAN: Donde no entra grasa, entra pan sin tasa
PAN DE AYER: El huevo del día, el pan de ayer y el vino de un año, a nadie hace daño
PAN DE TRIGO:Pan de trigo y leña de encina y vino de parra, sustentan la casa
PAN DE CENTENO: Pan de centeno, con hambre es bueno
PAN BLANCO: Quien quiera más blanca la hogaza, que amase en su casa
OTRAS CLASES DE PAN: Pan de centeno, para tu enemigo es bueno; pan de mijo, no se lo des a tu hijo; pan de cebada, comida de asno disimulada; pan de panizo, fue el diablo el que lo hizo; pan de trigo candeal o tremés, lo hizo Dios y mi pan es.
PAN CASERO: Pan casero, de ése sí quiero.
PAN DE PANADERÍA: Pan de panadería y vino de taberna, ni harta ni gobierna.
PAN RECIENTE: Pan reciente, mucho en la mano y poco en el diente.
PAN DURO: A pan de quince días, hambre de tres semanas.
PAN CALIENTE: Pan caliente, hambre mete
PAN CON ACEITE: Al pan caliente, abrirle un hoyito y echarle aceite.
EL PAN COMO ALIMENTO: Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrá en peso.
EXCELENCIAS DEL PAN:
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Pan de ayer, carne de hoy y vino de antaño.
Ni mesa sin pan, ni mocita sin galán
Pan a hartura y vino a mesura
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo
Muchas más cosas se podrían decir del pan. Basten, por esta ocasión, las que traemos hoy aquí, que esperamos ir completando con otros alimentos básicos de nuestra cocina. Mientras tanto, como una precaución del mayor interés, estaremos lo más alerta posible para que nadie intente llevarse la llave del cajón del pan.
FUNDÉU RECOMIENDA...
Recomendación del día
extradición, no extradicción
El término extradición, que significa ‘entrega de una persona por parte de las autoridades de un Estado a las de otro que la reclama judicialmente’, se escribe con una sola c, según el Diccionario panhispánico de dudas.
Con motivo del caso Assange, es frecuente ver escrito en algunos medios de comunicación, de manera inapropiada, extradicción con dos ces, confusión debida probablemente a la influencia de dicción.
Así, se pueden leer frases como «Rafael Correa habría decidido ofrecer asilo político al fundador de Wikileaks para evitar su extradicción a Estados Unidos», «Londres no está dispuesto a facilitar un salvoconducto para su extradicción».
Extradición se escribe con una sola ce, de modo que lo apropiado en los ejemplos citados hubiera sido: «Rafael Correa habría decidido ofrecer asilo político al fundador de Wikileaks para evitar su extradición a Estados Unidos», «Londres no está dispuesto a facilitar un salvoconducto para su extradición».
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