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segunda-feira, 31 de agosto de 2015

EL ESPAÑOL DE TODOS




Los cromosomas del periodismo

El castellano tiene la necesidad de llenar los espacios vacíos que su genio no ha colmado

  - El País - España

La expresión es de Álex Grijelmo: el periodismo tiene unos cromosomas, una composición genética que subraya lo que está dentro y lo que queda fuera, lo que se puede hacer con arreglo a un patrón, a un ADN formado por la historia, y aquello que solo puede ser fruto del abigeato lingüístico, que roba y camufla como lengua española lo que el prójimo ha inventado y solo tiene sentido en un sistema diferente al nuestro. Todo ello, de importancia crucial para el periodismo.
Unamuno dijo aquellas nefastas palabras de ¡que inventen ellos!, y a fe que los anglosajones hacen notar la hegemonía mundial de la lengua inglesa en las expresiones del castellano, a uno y otro lado del océano. Pero no nos confundamos, los préstamos, el abigeato culto entre lenguas ha existido y existirá siempre. El que fue director de la Real Academia de la Lengua, Fernando Lázarro Carreter, lo dijo muy claro: “Una lengua que nunca cambiara solo podría hablarse en los cementerios”. El castellano tiene por ello la necesidad de llenar los espacios vacíos, notablemente los de la tecnología, que su genio natural no haya colmado, aunque eso no signifique talibanismo ni aún lingüístico, por lo que no me molestaría en buscarle equivalentes a chip o chat —en lo que difiero de Grijelmo (Defensa Apasionada del Idioma Español)—, término este último que es siempre una charla, pero solo a través de un medio electrónico, con lo que una traducción precisa sería tan anti-periodística como escribir charla por medios electrónicos o por Internet. En estos casos nos moveríamos fuera del ámbito de la composición cromosómica de la lengua, pero no tendríamos otro remedio, lo que tampoco significa que todo valga. Decir downlodear, entre otros muchos, sería ofensivo, porque hay cromosomas suficientes en el español para llenar el hueco: descargar, sin ir más lejos.

No nos confundamos, los préstamos, el abigeato culto entre lenguas ha existido y existirá siempre
Inventemos, como Gabo, cuando dijo que prefería eternitud a eternidad, porque la primera implicaría el tiempo de vida de los interesados, mientras que la fórmula aceptada se prolongaría hasta el fin de los tiempos y, aun siendo grandísimo el elogio, presentaría el grave inconveniente de que no lo podría disfrutar después de muerto el agraciado. Y un caso de fabricación cromosómica impecable, que encontró por fin en los años 90 su camino al diccionario es el mexicanismo ninguneo y su correspondiente verbo ningunear, que hoy son patrimonio de todos los hablantes del español. He ahí los cromosomas en su mejor momento. Pero, igualmente, tampoco estoy diciendo que estos sean por definición infalibles. Con la mejor de las intenciones la Academia homologó en su día güisqui, y el hispanófono siguió pensando que el mejor nombre para el escocés era el que le dieron sus progenitores. Los cromosomas son, por tanto, condición necesaria, pero no siempre suficiente, para que inventemos dentro del sentido común.
¿Tiene derecho el periodista a inventar palabras? A mí me salió el otro día, justamente en esta serie de artículos, humedeces en lugar de humedades, y hubo quien, raudo, presto, célere, me corrigió, mientras que algunos preguntaban simplemente si existía la palabra y otros celebraban su utilización porque les parecía bella y adecuada. Pero pienso que sí, que los periodistas, como cualquier profesional y quizá algo más que la mayoría por razón de su trabajo, pueden probar a ver qué sale, aunque siempre con la caución final de que es el hablante quien dirá la última palabra.
La autoridad, con su obstinación por mandar prueba, sin embargo, a echar su cuarto a espadas. Y lo digo porque han menudeado en el mundo occidental los intentos de ponerle puertas al campo, como cuando en 1980 se adoptó en Colombia la disposición de que ‘todo establecimiento, negocio o servicio abierto al público’ se anunciara en español. Pero me temo que muy pocos se han sentido especialmente concernidos por la norma. Y lo que probablemente es peor, la falta o el mal entendimiento de los cromosomas lleva a autoridades y también periodistas a escribir lo que no entendería ni mi amigo el marciano, el que ha de comprender los periódicos desde el primer día en que llegue a la tierra, como cuando leo en un letrero colgado bien a la vista del público: “… que contamos desde agosto de 2015 con foto de detección móvil… en todos los ejes viales del aeropuerto”. ¿Cómo ha sido que eje vial, con grave caos cromosómico, ha sustituido a carretera o acceso? y ¿qué diablos será eso de la foto de detección móvil?
El desacato a los propios genes no es, en último término, sino complicación innecesaria, lo que he llamado el chip colonial, enfermedad, por otra parte, muy común al periodista latinoamericano. Pero el remedio siempre son los clásicos: “Llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala” (Retablo de Maese Pedro, Miguel de Cervantes)

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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refugiado 


no es lo mismo 


que


inmigrante

Recomendación urgente del día
El término refugiado se aplica al que huye por un conflicto o por persecución política, por lo que no equivale a inmigrante, que es cualquier persona que llega a un país para fijar su residencia en él.
En las noticias sobre la crisis que vive Europa con relación a la llegada masiva de personas procedentes de África y de Asia se encuentran ejemplos como los siguientes: «La Guardia Costera griega rescata a más de 700 inmigrantes en 48 horas», «Una crisis de inmigrantes sin precedentes obliga a la UE a buscar respuestas» y «Merkel y Rajoy preparan juntos la cumbre de los refugiados».
Como criterio general y según las definiciones del Diccionario académico,inmigrante es un término que incluye a todos aquellos que inmigran, es decir, que llegan a un país para establecerse en él; también puede hablarse de emigrante, si el punto de vista es el del país de salida, o migrante, que incluye a ambos y es más frecuente en el español de América.
Desde un punto de vista lingüístico, y con independencia de la definición precisa establecida en derecho internacional, un refugiado es aquel que ‘se ve obligado a buscar refugio fuera de su país a consecuencia de guerra, revoluciones o persecuciones políticas’.
Dado que no todos los refugiados buscan establecerse en otro país, sino que solo huyen por su propia seguridad, a menudo de modo temporal como se aprecia en los casos donde la protección la han encontrado en un campamento fronterizo con el país en conflicto, es impropio llamarlosinmigrantes. En la actual crisis de la Unión Europea hay claros indicios de que este desplazamiento obedece a una guerra y a la persecución política, por lo que lo preciso en los ejemplos anteriores había sido optar porrefugiados.

sexta-feira, 28 de agosto de 2015

PERILLÁN

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Palabras con mucho cuento: «perillán»

POR M. ÁNGELES GARCÍA
C


ierto es que nadie, hoy en día, a no ser que tenga ya una edad y las canas pueblen su testa, use la palabra que hoy nos ocupa. Pero hubo un tiempo en que «perillán» llenaba las conversaciones de unos y de otras, y en las calles de aquella España tan escarnecida por hambres y guerras, muchos perillanes se buscaban la vida.



«Perillán», para entrar en situación, es un adjetivo usado más en su forma masculina que significa «persona pícara, astuta». Pero como todo tiene un origen, el de esta palabra se remonta al siglo XIII, y alude en realidad a un nombre propio: Per (Pedro) Illán (Julián).

No debieron ser muchos los logros de este hombre que vivió en Toledo y del que solo se conoce la fecha de su muerte (1247). Como muchos en su época, dedicó su vida al servicio del rey y de su ejército, al que se entregó con pundonor. Y debió de ser un hombre orgulloso. Tanto, que no podía soportar la idea de que alguien le pisara siquiera después de muerto. Así que pidió al rey, como recompensa por los años y servicios prestados a la corona, ser enterrado en alto en la catedral. Y lo consiguió. Vaya que si lo consiguió. Su sepulcro se halla, según explica Felipe Monlau en su Diccionario etimológico, en la capilla de Santa Eugenia de la catedral de Toledo.

No hay crónicas que cuenten cuánto debió costarle al buen Pedro (o Per) conseguir su propósito, pero a ciencia cierta que se valió para conseguirlo de mucha astucia, mucha maña y mucha insistencia. Como la anécdota trascendiera y llegara al pueblo, pronto empezó a llamarse perillán a cualquier hombre que se caracterizara por ser «mañoso, cauto y sagaz en su conducta y en el manejo de sus negocios» y, en general, a todos los que conseguían sus propósitos por descabellados que fueran.

Pero como el tiempo va pintando las palabras con otros tonos y colores, los perillanes acabaron convertidos en pícaros unos siglos más tarde, puesto que también estos debían poner a funcionar toda su astucia para sobrevivir en la mísera España de los Siglos de Oro.

Aunque se cargó de connotaciones negativas en su viaje a través del tiempo, sin embargo no deja de ser una palabra simpática. Quizá porque ya solo se la oigamos decir, con apenas voz, a nuestro abuelo, cuando le visitamos de tarde en tarde. «¡Ay, perillán!», nos dirá con ojos tristes, mientras nos da cariñosas palmaditas en la cara. Como la misma palabra, también él se va muriendo.

R



La erre

Las palabras sin prefijo se escriben con una sola r inicial, ruta, retrato, región, robo, rectora.



Lo primero que hay que decir es que la letra r se llama erre y no ere, como antiguamente. Por ejemplo, RCN se lee erre-ce-ene, y no ere-ce-ene. La distinción entre la sencilla, de caro, coro, cero, y la doble de carro, corro, cerro, se indica diciendo “erre sencilla” (r) y “erre doble” (rr).
Es bueno que profesores y alumnos involucrados en los concursos de ortografía lo tengan en cuenta en sus participaciones.

La r tiene sonido fuerte al comienzo de palabra, rata, rezo, Rita, ropa, rubio, y entre consonante y vocal, Israel, enredo, Enrique, enroque, enruanado, y sonido suave entre vocales, cara, Cereté, maorí, toro, Barú. Para indicar el sonido fuerte entre vocales se escribe r doble, parra, Herrera, zurriago, arroz, arrullo.
El asunto es muy claro si las palabras que dicta el profe son vara, con r sencilla, y barra, con r doble, pero se complica si dicta palabras compuestas, como cliclorruta, autorretrato, ecorregión, biorregión, antirrobo, vicerrectora, que muchas veces se ven escritas con una sola r intervocálica, lo que lógicamente da otro sonido.
El error obedece a que esas palabras sin prefijo se escriben con una sola r inicial, ruta, retrato, región, robo, rectora.
Y la necesidad de duplicar la r surge al anteponerles a estas voces prefijos terminados en vocal, lo que exige duplicar la r para mantener el sonido fuerte.
Más sobre la ge y la jota
A lo ya dicho sobre la g y la j la semana pasada, podemos agregar otras pistas.
Algunas palabras escritas con g en francés e inglés pasan con j al español; por ejemplo, reportaje (de reportage), garaje (de garage), sabotaje (de sabotage), bricolaje (de bricolage), golaveraje (de goal average).
La palabra giba expresa la misma idea de joroba, y para rematar tiene el mismo comienzo de jíbaro, dos relaciones que podrían llevarlos a escribir jiba. El mismísimo Diccionario de la lengua española, en algunas de sus ediciones, lo hizo, pero hoy, y desde hace ya varias décadas, la única escritura correcta para esta voz es giba.
El verbo ingerir, ‘consumir líquido o sólido por la boca’, convive con su homófono injerir, ‘meter una cosa en otra’, ‘injertar una planta’, ‘entrometerse’. Si al ‘profe’ se le ocurre dictarla, habría que pedirle contexto: “No se injiera en mis asuntos” o “No ingiera carne cruda”.
Si el profe tiene la edición del 2014 del Dile, les puede dictar palabras nuevas como mánager, júnior, magíster, ángelus. La pronunciación española de esas voces es /mánajer/, /júnior/, /majíster/, /ánjelus/. Si dijera /mánayer/, /yúnior/, /mayíster/, ányelus/, estaría pronunciando las dos primeras en inglés, y las dos últimas, en latín.
FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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datos macro


mejor que datos 


macros

Recomendación urgente del día
Macro, mejor que macroses el plural preferido del acortamiento macro(de macroeconómico) cuando esta voz funciona como adjetivo, como ocurre en datos macro, mejor que datos macros, forma también válida.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Los datos macros evidencian que la recuperación ha llegado hace varios trimestres», «Esta corriente ha permitido también enriquecer a la economía en términos macros» o «A niveles macros no parece una ecuación justa, particularmente para los países más pobres».
De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, cuando losacortamientos se emplean como adjetivos se aprecia variación respecto al modo de crear los plurales: se dice películas porno, invariable, a partir de películas pornográficas, pero personas progres, con plural regulara partir de personas progresistas.
El plural regular en ese tipo de expresiones suele verse favorecido por la difusión del plural de dicho acortamiento como sustantivo: es habitual decir los progres, donde progres es sustantivo plural, de modo que se tiende a pluralizar también el acortamiento adjetivo y decir las personas progres; pero no se emplea las pornos como sustantivo para referirse a las películas pornográficas, por lo que tampoco se dice las películas pornos,sino las películas porno, con plural invariado.
Eso mismo sucede con macro (no se usa los macros como sustantivo en ese sentido), lo que ha dado lugar al uso mayoritario del plural invariable respecto al regular (datos macro frente a datos macros).
Así pues, aunque todos los ejemplos iniciales pueden considerarse válidos, habría sido más adecuado escribir «Los datos macro evidencian que la recuperación ha llegado hace varios trimestres», «Esta corriente ha permitido también enriquecer a la economía en términos macro» y «A niveles macro no parece una ecuación justa, particularmente para los países más pobres».
Cuestión distinta es el sustantivo macro, empleado en informática tanto enfemenino como en masculino como acortamiento de macroinstrucción, que sí forma el plural regularmente: «Las macros se pueden organizar en un diagrama de árbol o en una tabla» o «Los macros son utilizados para automatizar procesos y unificar tareas».
Ver también macrofiesta, en una sola palabra.

quinta-feira, 27 de agosto de 2015

NOTICIAS DEL ESPAÑOL

Ana Mengotti (Agencia Efe) - Fuente: Fundéu.


Presentan manual para los que tienen la escritura como asignatura pendiente

Convencido de que escribir es una asignatura pendiente para el 95 % de las personas, el periodista y escritor colombiano Andrés Hoyos se ha propuesto abrirles las puertas a «una relación afectuosa, incluso sentimental, con la escritura».

Portada del libro. Foto: ©elmalpensante.com
Portada del libro. Foto: ©elmalpensante.com
Hoyos presentó en Bogotá su Manual de Escritura (Libros-malpensante), un compendio de ideas y reglas sobre la escritura, amén de una aproximación al estilo literario, en solo 99 páginas.
Fundador de la revista cultural El Malpensante, de la cual fue director durante 12 años, y hoy en día uno de los articulistas más destacados de Colombia, confiesa que él mismo aprendió mucho al escribir el manual, pues debió sistematizar hábitos de escritura que ni siquiera era consciente de tener.
«Había cosas que no tenía tan claras hasta que me puse a escribir», dice Hoyos en una entrevista con Efe, horas antes de sostener una charla en público sobre su manual con el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, Premio Alfaguara 2011.
Esta clase de libros son más comunes en inglés que en español, recuerda el autor de Manual de Escritura, quien ha sido lector asiduo de obras como The Elements of Style, de E. B. White, la biblia de los manuales de escritura.
Después de dos novelas, un sinfín de cuentos y cientos de artículos para El Espectador y otros medios, Hoyos sabe que «uno no nace siendo escritor» y que «la escritura requiere un aprendizaje formal».
Hay una gran incapacidad para expresarse por escrito, que en algunas personas a veces no se nota cuando hablan. Son personas que hablan de manera razonable, pero cuando se sientan a escribir se le traban los cables, explica.
El manual de Hoyos es el libro de alguien que está hablando de los instrumentos de su trabajo. «Me he encontrado con una cantidad de cosas que no había interiorizado como hábitos», señala.
Según dice en la introducción del manual, solo se necesitan dos requisitos a la hora de sentarse a escribir: «hay que apreciar la lectura adquiriendo en ella habilidades por lo menos medianas y tener ganas. El resto corre por cuenta de un modelo pedagógico adecuado y de un buen manual de acompañamiento como ojalá lo sea este».
El manual está pensando para que le sirva desde a un estudiante de bachillerato o a un universitario hasta un profesional con ganas de hacer más atractiva, clara y comprensible su escritura.
Hoyos considera fundamental «en todos los niveles de escolaridad que a la gente le enseñen a escribir»; es una forma de aprender a pensar y además la escritura ha hecho explosión con las nuevas tecnologías y cada vez es más necesario saberse expresar por escrito.
Hoy cualquiera, no solo los pudientes o poderosos, deben escribir a diario, aunque ya no sean cartas, memorias o documentos, sino mensajes de texto, correos electrónicos o trinos en Twitter.
Antes de escribir este manual Hoyos dictó talleres de escritura y mucho antes cuando era el director de El Malpensante debió leer infinidad de textos que les enviaban personas deseosas de publicar en una revista que siempre se ha preciado de dar a conocer nuevos escritores y relatos inéditos.
El error más común se da en la regla mas básica de todas: en español las frases se construyen con sujeto, verbo y predicado y no hay que poner signos de puntuación entre estos elementos, a no ser que haya oraciones subordinadas, afirma.
El manual de Hoyos es todo menos dogmático, presenta infinidad de ejemplos concretos y graciosos de frases con mala y buena redacción y tiene un toque humorístico que ayuda al lector a desarrollar el afecto por la escritura de que él hace gala.
No es que Hoyos incite a no respetar las reglas académicas. La filosofía del manual es «aprende bien y luego cuando te sientas seguro empieza actuar por tu cuenta».
El Manual de Escritura es la segunda obra publicada por Libros-malpensante, una nueva editorial independiente colombiana creada en torno a la revista homónima, que en el 2014 cumplió 18 años.
El primero fue un libro de crónicas del escritor y periodista colombiano Alberto Salcedo y para los próximos el material saldrá seguramente de los nutridos archivos de la revista.
Las grandes editoriales han dejado cosas sin cubrir y las intermedias han desaparecido, por lo que creo que hay un publico para las pequeñas e independientes, señala Hoyos.
Uno de los consejos que da Hoyos a quienes se inician en la escritura lo tomó de Gustave Flaubert, el autor deMadame Bovary: siempre hay que leer en voz alta los textos, porque las palabras tienen sonido y «el oído de la mente no basta».

LENGUAJE


¿Es Beijing o Pekín?
Ante el uso extendido de la primera forma en los medios de comunicación, es conveniente aclarar cómo debe designarse a la capital china en español. Qué dice al respecto la Ortografía de la lengua española.
Aun cuando algunos medios de comunicación prefieran Beijing, la capital de China es Pekín, nombre tradicional en español.
“Toledo no tuvo un buen día y terminó décimo en el Mundial de Beijing”, titula hoy la agencia de noticias Télam, en relación con la participación del atleta argentino, lanzador de jabalina, en la competencia internacional que se desarrolla en Pekín.
El nombre Beijing es resultado de la transcripción de los caracteres chinos al alfabeto latino según el sistema “pinyin”, desarrollado en China a partir de 1958, con el fin de unificar los diversos sistemas de transcripción del chino aplicados por distintos países, explica el Diccionario panhispánico de dudas.
Este sistema se puso en práctica oficialmente en 1979 y es hoy mayoritariamente utilizado por las agencias de prensa. No obstante, se recomienda usar en nuestro idioma el nombre tradicional español, Pekín, cuyo gentilicio es pekinés (o pequinés, si se utiliza la grafía minoritaria Pequín).
La Fundación del Español Urgente (Fundéu) dice que Pekín, en lugar de Beijing, “es la forma recomendada en español de este topónimo, tal como indica la Ortografía de la lengua española”.
Aunque no es inadecuada la forma Beijing, puesto que es la forma oficial del nombre en caracteres latinos, según el sistema pinyin, se prefiere Pekín por ser la forma tradicional en español de la capital china.
La transcripción intenta reproducir la sustancia fónica, buscando en muchas ocasiones equivalencias aproximadas para fonemas de la lengua original que no existen en la de acogida. Un ejemplo de transcripción es judo, grafía inglesa y francesa del japonés jūdō, también transcrito ŷūdō, que en español debe escribirse yudo. > F. P. > La República. > Imagen: Recorte de la tapa del diario español El País. 

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