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terça-feira, 29 de março de 2016

IDIOMA ESPAÑOL



El idioma español es una de las riquezas culturales más importantes de Hispanoamérica, ya que, debido a su diversidad, nos permite expresarnos de múltiples formas, transmitir nuestras tradiciones y construir una identidad. Para marcar los usos de la lengua se elaboró una normativa, estructura y vocabulario, este último esencial para entender el significado de los mensajes.
El vocabulario español es el conjunto de palabras reconocidas por una entidad del idioma, en este caso, la Real Academia Española. A medida que crecemos y aprendemos a movernos en diferentes ámbitos lo vamos incrementando, mejorando así nuestra competencia comunicativa.
Para un hablante nativo, es imposible conocer todas las palabras que son parte de la lengua, ya que todos los idiomas están en constante evolución y su vocabulario se enriquece con el aporte de los hablantes. Sin embargo, es necesario conocer algunas palabras que resultan un tanto tramposas, como aquellas que cambian de significado dependiendo su escritura.
Para mejorar tu escritura y convertirte en un ejemplo a seguir para los demás, a continuación te contamos qué términos pueden escribirse juntos o separados a otros y varían su significado.
A bordo / abordo
El término “a bordo” indica que algo o alguien está dentro de un transporte como un avión, un barco, un tren, etc. En cambio, el término “abordo” es un sustantivo sinónimo de abordaje, que dice que “alguien aborda algo o a alguien”. Por ejemplo “Él abordó el problema”.
Aparte / a parte
Cuando se utiliza la palabra junta, puede funcionar como adjetivo, que significa que algo es singular; como adverbio, diciendo que “algo está separado o al margen”; o como sustantivo equivalente a una conversación apartada de otros. En cambio, cuando se escribe “a parte” significa una parte de algo, por ejemplo “Obligaron a parte de los alumnos a retirarse”.
Sinnúmero / sin número
Cuando escribimos la palabra “sinnúmero” junta, se hace referencia a algo indeterminado o ilimitado, en cambio, cuando se escribe separada, es que no tiene número, por ejemplo “Toca la puerta de la casa sin número”.
Sinsabor / sin sabor
Ambos términos suelen usarse como sinónimos, pero son palabras con significados bien distintos. “Sinsabor” hace referencia a algo que es una pena o un disgusto: “Los sinsabores de la vida”, sin embargo el término “sin sabor” cuando se escribe por separado, significa simplemente que algo no tiene sabor.
Quehacer / que hacer / qué hacer
Estos términos pueden escribirse de tres formas diferentes y cada uno tiene distinto significado. “Quehacer” se refiere a una labor o tarea que debe realizarse; “que hacer” es algo por realizar y cuando escribimos “qué hacer” estamos haciendo una pregunta indirecta o directa, por ejemplo “no sé qué hacer de comer”.
Sobretodo / sobre todo
Ambos tienen un significado muy diferente y son los términos que prestan a mayor confusión en cuanto a su escritura. “Sobretodo” quiere decir abrigo o chaqueta que utiliza una persona, en cambio, “sobre todo” es una palabra que se utiliza para marcar énfasis en algo que se dice.
Así mismo / asimismo / a sí mismo
Las mismas palabras tienen tres formas de escritura de significado diferente. Cuando escribimos “así mismo”, queremos decir “de esa misma manera”. La palabra “asimismo” en cambio, quiere decir “también” o “además”, por ejemplo: “Juan subrayó asimismo que los precios variaban de acuerdo a la demanda”. La frase “a sí mismo” quiere decir “sobre sí mismo o a él mismo”.
En torno / entorno
El término “en torno” va siempre acompañado de la preposición a o de y significa “alrededor de algo” o “aproximadamente”. Cuando se escribe junto “entorno” se hace referencia a los alrededores de algo, como por ejemplo, “conservar el entorno natural”.
Mal entendido / malentendido
Muy pocas personas entienden la diferencia entre estos dos términos. El primero, que se escribe separado, significa que algo fue entendido incorrectamente. En cambio, el término “malentendido”, cuando se escribe junto, quiere decir “error al entender algo”.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

modus operandi,  


no


modus operandis

Recomendación urgente del día
La locución latina correcta es modus operandi, no modus operandis, tanto en singular como en plural.
Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «El modus operandis de la Gürtel y de tantos otros casos de corrupción que estamos sufriendo en este país y que nos avergüenzan» o «Estos son los modus operandis más utilizados por la delincuencia».
Esta expresión latina, que significa ‘manera especial de actuar o trabajar para alcanzar el fin propuesto’, funciona como sustantivo masculino invariable y se escribe en cursiva por ser un extranjerismo sin adaptar, como se recoge en la vigesimotercera edición del Diccionario académico.
Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Elmodus operandi de la Gürtel y de tantos otros casos de corrupción que estamos sufriendo en este país y que nos avergüenzan» o «Estos son losmodus operandi más utilizados por la delincuencia».
Ver también locuciones latinas, errores frecuentes

LA ESQUINA DEL IDIOMA

La esquina del idioma

Piedad Villavicencio Bellolio


piedadvillavicencio@gmail.com
Si usted dice «traime», le conviene revisar las siguientes recomendaciones
En el lenguaje espontáneo suele diptongarse la segunda persona del imperativo del verbo traer, de tal manera que se dice, por ejemplo, «traime el libro», «traime las compras», «traime las sandalias»; pero estas construcciones no son apropiadas.
Dependiendo del tuteo y del voseo, la fuerza de voz en esta forma verbal puede caer en las sílabas penúltima y antepenúltima. Así, los hablantes que vosean articulan[traEme] y los que tutean pronuncian [trAeme]. En este punto hay que hacer un paréntesis para explicar lo que es tuteo y voseo.
Tuteo es la acción y efecto de tutear (uso del pronombre tú para hablar con el interlocutor); voseo, la acción y efecto de vosear (dar a una persona el tratamiento de vos). Continuemos.
Con respecto a la acentuación ortográfica, en el voseo es palabra llana que termina en vocal; por lo tanto, no se marca la tilde en la escritura: traeme. En el tuteo se usa la tilde porque es palabra esdrújula y todos los vocablos de este grupo exigen el acento gráfico: tráeme.
Cuando se emplea sin el enclítico, no se tilda en el tuteo por ser llana terminada en vocal (trae); en cambio, en el voseo sí lleva la tilde por ser palabra aguda que finaliza en vocal (traé).
En el idioma español son enclíticos los pronombres que se escriben pospuestos al verbo, por ejemplo, en tráemelo y siéntensemelo y se son pronombres enclíticos.
Además de estas recomendaciones, deben evitarse las formas pertenecientes al español antiguo, que en la actualidad se consideran dialectales, como truje ytrujera. Asimismo deben obviarse expresiones como trajieratrajiese otrajiéramos, que suelen usarse en vez de trajeratrajesetrajéramos o trajésemos.
Etimología: El verbo traer procede del latín trahere, que significa ‘arrastrar’, ‘llevar arrastrando’, ‘traer hacia sí’.(F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2014), Nueva gramática de la lengua española(2009) y Diccionario panhispánico de dudas (2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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de cara a 


cara a


uso apropiado

Recomendación urgente del día
Las expresiones de cara a y cara a son en muchos casos innecesarias, por lo que se recomienda no emplearlas de manera abusiva.
En los medios de comunicación, especialmente en la información meteorológica, se encuentran muy frecuentemente: «Un frente frío afectará al centro peninsular de cara a la jornada de hoy» o «Google y Disney preparan las pantallas de cara a la nueva película de Star Wars».
Según la Gramática académica y diccionarios de uso como el del español actual de Seco, Andrés y Ramos, (de) cara a es una locución preposicionalque puede tener un valor de finalidad (‘con vistas a’, ‘ante’),intencional(‘con la intención puesta en’, ‘pensando en’), relacional (‘en relación con’) y de posición o dirección (‘mirando a’, ‘ante’).
Aunque tradicionalmente se consideraba inapropiado el uso de (de) cara acon los significados de ‘ante’ y ‘en relación con’ —y así aparece incluso en elDiccionario panhispánico de dudas del año 2005—, las obras citadas ya lo dan por bueno, de modo que oraciones que solían considerarse incorrectas son, en realidad, admisibles: «De cara a los votantes, ha mejorado su imagen» o «La actitud del Gobierno de cara a los sindicatos ha sido transigente».
En cualquier caso, se recomienda suprimir la expresión (de) cara a cuando no sea necesaria, ya que oscurece el significado de las frases, como sucede en los ejemplos anteriores, en los que podría decirse sencillamente «Un frente frío afectará al centro peninsular durante la jornada de hoy» y «Google y Disney preparan las pantallas para la nueva película de Star Wars».

sábado, 26 de março de 2016

TRADUCCIÓN

ENTREVISTA A JAVIER CALVO
Foto: El escritor y traductor Javier Calvo (EFE)

Todas las maneras de matar a un traductor: 

en la hoguera, apuñalado, de hambre...

El escritor barcelonés revisa en un ensayo la historia de un 
oficio fantasma: la traducción
Foto: El escritor y traductor Javier Calvo (EFE)
El escritor y traductor Javier Calvo (EFE)
AUTOR
Año 1535: queman en la estaca al intelectual protestante William Tyndale. ¿Su delito? Una traducción. No, Tyndale no fue ajusticiado por perpetrar una traducción horrible, sino más bien por el sentido religioso de su trabajo: la autoridad competente consideró que su traducción del Nuevo Testamento era demasiado afín al luteranismo.

Homicidio que hubiera hecho las delicias de Thomas Bernhard, escritor y atizador profesional, que dijo lo siguiente sobre el oficio de traducir: “Un libro traducido es como un cadáver mutilado por un coche hasta quedar irreconocible. Se puede buscar los pedazos pero ya no sirve de nada. La verdad es que los traductores son algo horrible. Pobre gente que no recibe nada por su traducción, los honorarios más bajos, algo que clama al cielo, como suele decirse, y ellos hacen un trabajo horrible, así que en cierto modo todo se equilibra. Cuando se hace algo que no vale nada no se debe recibir nada”.
'El fantasma en el libro'Si Bernhard pudiera leer el nuevo libro de Javier Calvo (Barcelona, 1973), quizá atenuaría su odio hacia el oficio de traductor. "Aunque sinceramente creo que la muerte es un castigo excesivo para la actividad que desempeñamos, no fingiré que los traductores estamos exentos de culpa”. Lo escribe Javier Calvo en 'El fantasma del libro', ensayo sobre la historia de la traducción que publica ahora Seix Barral.

Calvo, traductor al español deFoster Wallace, Coetzee, DeLillo y Rushdie y autor de novelas como'El jardín colgante', viaja de la edad heroica de la traducción -cuando era un oficio de príncipes y sabios en el que destacaban “traductores estrella” como Cicerón- a su actual conversión en “profesión liberal de segunda fila” afectada por los vaivenes económicos; aunque su pérdida de peso cultural no haya librado del todo a los traductores de protagonizar cruentos sucesos: Htoshi Iragashi, traductor japonés de 'Los versos satánicos' de Salman Rushdie, fue asesinado a puñaladas en 1991.

No obstante, los riesgos que corren hoy día los traductores no tienen que ver con los enviados del ayatolá Jomeini, sino con las dinámicas mercantiles de la industria editorial.

Calvo fantaseaba hace años con la posibilidad de jubilarse como traductor profesional, pero ahora ya no… “Desde que comenzó la recesión, a los traductores nos está pasando lo mismo que al resto de trabajadores del sector: que hay menos lectores, que se publican menos libros y que los libros tienen tiradas más cortas”, explica.

Bienvenidos al club

Paradójicamente la crisis económica ha dado un plus extra de glamour al oficio de traducir: 
“Cuando yo empecé estaba mal visto que un escritor dijera que trabajaba de traductor, pero la crisis ha invertido la tendencia: hay un gran trasvase de escritores a la traducción para ganar algún dinero”, explica Calvo.

Lo que no significa precisamente que vivir de escribir fuera pan comido antes de la recesión. “No es que en España no se pueda vivir ahora de la literatura, es que nunca se pudo. De lo que se vivía era de las actividades literarias periféricas: conferencias, artículos de prensa, clases en la universidad... Lo que te daba de comer era lo que rodeaba a la literatura, y eso en la época de las vacas gordas”, razona.

No es que en España no se pueda vivir ahora de la literatura, es que nunca se pudo

Por otro lado, la creciente mercantililzación ha tendido a “homogeneizar” las traducciones por la vía del “aplanamiento” del lenguaje. Calvo analiza en el libro las consecuencias de la imposición de un “español para todos los públicos” (apto, por tanto, para todos los mercados). El “español neutro” -escribe- ha “destruido una parte importante del contenido del original, que son los elementos de oralidad o regionalidad” y ha creado “una versión neutralizada y por lo tanto empobrecida del español”.

El “español estándar” exigido por la editoriales ha acabado por obrar asombrosos milagros estilísticos. “Que dos escritores tan diferentes como Martin Amis e Ian McEwan, uno verborreico y el otro solemne, se parezcan sospechosamente entre sí. Hasta el punto de que el lector español tiene problemas para reconocer las diferencias de estilo entre uno y otro”, razona Calvo.

El escritor pone otro ejemplo concreto de las modas editoriales respecto a las traducciones. Si en la literatura británica suele jugar un papel relevante el modo en el que hablan los personajes, del pijo al lumpen, en las traducciones españolas se produce una extraña superación de la lucha de clases por la vía de la neutralidad estilística. “Se tiende al castellano neutro, pero es que nadie habla un castellano neutro”, zanja Calvo. 
He aquí la paradoja final: la proletarización del traductor es inversamente proporcional a la desproletarización de sus personajes. Curioso fenómeno cultural.

ESPAÑOL - PORTUGUÊS

Javier Neira 

Vaya millonada

26.03.2016 | 05:30
Vaya millonada
Vaya millonada
En este planeta azul hay 560 millones de personas que hablan español, que tal es su idioma nativo, y otros 210 millones, portugués, así que considerando como foco común a la península ibérica se pueden contabilizar 770 millones de personas. El foco es singular porque las diferencias entre las dos lenguas son mínimas, sobre todo si se piensa en la variante brasileña, que es la mayoritaria en el universo de Camões. Considerando el panorama de los teléfonos móviles inteligentes, esa suma de español-portugués transita por el cuarto lugar planetario y para el año 2020, como quien dice pasado mañana, estará en la segunda posición. El español es el segundo idioma ya en Facebook. Y lo mismo en Twitter. Y creciendo más que cualquier otro bloque similar. La potencia de nuestro idioma y del hermano lusitano es colosal y por eso mismo llaman poderosamente la atención dos hechos luctuosos.
1) La negra actitud de los separatas que odian a España y al español cuando es su principal valor. Sólo cabe tacharlos de suicidas. Y lo mismo vale para sus cómplices que, en términos de casta, son todos.
2) Las jeremiadas de los editores que de tanto vivaquear en los monopolios son incapaces de ver o, mejor, de entender un futuro que ya es presente. Uno de los mayores negocios del mundo es la edición en español y en red, pero entrampados en las monsergas vegetales –sin capacidad de responder a esos horizontes espléndidos que ya se tocan con la mano– los editores no logran superar las lágrimas y las quejas de los adolescentes.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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comprensivo y comprehensivo



matices de significado

Recomendación urgente del día
Los adjetivos comprensivo y comprehensivo tienen matices de significado que conviene respetar.
La forma comprensivo, sin hache, significa tanto ‘dicho de persona, inclinada a comprender o encontrar razonable algo o a alguien’ («Era un maestro respetuoso y comprensivo»), como ‘que comprende’ en el sentido de que ‘contiene o incluye’ («Un estudio comprensivo de toda la obra del pintor»).
Por otra parte comprehensivo, con hache, se usa fundamentalmente con el segundo de los sentidos, esto es, ‘que abarca, contiene o incluye’ («El pacto debería renegociarse a partir de un diagnóstico más comprehensivo, en clave europea y global, y tratar de incluir a todos los grupos parlamentarios»).
Pese a que el Diccionario académico remite de una a otra palabra, el uso ha mantenido esta diferenciación, como se atestigua en el Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos, y en el Diccionario de uso del español de María Moliner, sobre todo en ámbitos especializados como la filosofía y la literatura en los que se sigue utilizando el término con hache.
Respecto al verbo, los dos significados se expresan generalmente concomprender, aunque el Diccionario académico recoge, como desusada, la forma con hache comprehender.

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