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terça-feira, 9 de maio de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

perdonazo, 


palabra bien formada

Recomendación urgente del día
La palabra perdonazo está bien formada a partir del sustantivo perdón, al que se añade el sufijo -azo, como ocurre en ivazo o tarifazo.
Con motivo de la decisión de la FIFA de perdonar a Messi los cuatro partidos de sanción para jugar con la selección argentina, en los medios de comunicación, especialmente chilenos, se encuentran frases como «La dura crítica de Patricio Yáñez al “perdonazo” de la FIFA a Lionel Messi», «Periodista peruano furioso tras el “perdonazo” a Messi» o «El abogado de Messi pidió a la FIFA un “perdonazo” a la sanción de cuatro partidos».
El Diccionario de americanismos señala que perdonazo es un sustantivo propio del español de Chile, el cual define como ‘perdón colectivo o condonación general de una deuda’.
Más ampliamente, la Nueva gramática de la lengua española indica que el sufijo -azo puede dar lugar a sustantivos que expresan «acciones o decisiones políticas o administrativas que poseen carácter público, generalmente actuaciones sonadas o sorpresivas de cierta trascendencia, unas veces autoritarias y otras reivindicativas», como sucede en tasazo, decretazo o catastrazo, términos por lo común connotados negativamente.
Dado que está recogido en el citado diccionario, que se trata de voces respetuosas con las normas de derivación y que su comprensión es transparente, los ejemplos iniciales, todos válidos, podrían haberse escrito sin necesidad de entrecomillar perdonazo.
Ver también la crónica De mecherazos y jugadorazos.

segunda-feira, 8 de maio de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

baipás, 


adaptación gráfica 


de by-pass

Recomendación urgente del día
El término baipás es la forma adaptada al español de by-pass o bypass, y así aparece recogido en la vigesimotercera edición del Diccionario académico.
En algunos medios de comunicación aparecen frases como estas: «A 50 años del bypass de Favaloro», «El bypass gástrico es una técnica empleada en la cirugía de la obesidad que consiste en realizar una reducción de estómago» o «Mañana adjudicarán las licitaciones correspondientes a la construcción de los bypass».
Baipás, plural baipases, es el resultado de la adaptación al castellano del inglés bypass, que significa, en el ámbito médico, ‘conducto alternativo por el que, mediante una operación quirúrgica, se desvía toda la corriente sanguínea o parte de ella para facilitar la circulación’.
Por su parte, el Diccionario de términos médicos (Real Academia Nacional de Medicina, España) registra el anglicismo bypass (o bay-pass) y su adaptación baipás, así como el término derivación, pero prefiere este último, sobre todo cuando se refiere a la derivación vascular o a la derivación coronaria.
El Diccionario académico recoge asimismo una segunda acepción de baipás con el sentido de ‘desvío hecho en un circuito, una vía de comunicación, etc., para salvar una interrupción o un obstáculo’.
Se recuerda que, cuando by-pass se emplea en obras públicas con el sentido de ‘vía que rodea un núcleo urbano’ y ‘tubería o canal para desviar una corriente de agua u otro fluido’, la adaptación baipás puede alternar con vía de circunvalación, canal de derivación, desvío provisional o desviación.
Así pues, en los casos antes citados lo adecuado habría sido escribir «A 50 años del baipás de Favaloro», «La derivación gástrica es una técnica empleada en la cirugía de la obesidad que consiste en realizar una reducción de estómago» y «Mañana adjudicarán las licitaciones correspondientes a la construcción de las vías de circunvalación».
Ver también estent, mejor que stent.

domingo, 7 de maio de 2017

LA ESQUINA DEL IDIOMA

La esquina del idioma

 
Domingo, 7 de mayo, 2017 - 

Piedad Villavicencio Bellolio

piedadvillavicencio@gmail.com
¿Las disculpas  «se piden»  o  «se ofrecen»?
La locución verbal «pedir disculpas» se usa para disculparse o pedir indulgencia, por lo tanto, la persona que pide disculpas es la que presenta u ofrece las excusas por la falta cometida. Revisemos esto en detalle:
En el Diccionario académico está el sustantivo «disculpa» con el sentido de ‘razón que se da o causa que se alega para excusar o purgar una culpa’. Si nos atenemos a este significado lo lógico es dar, presentar y ofrecer disculpas.
Pero en la tercera acepción de «disculpar», del mismo diccionario, consta que este verbo significa ‘pedir indulgencia por lo que ha causado o puede causar daño’; es decir, denota ‘pedir disculpas o solicitar perdón’.
En resumen, no hay ningún problema con el uso de las frases  «pedir disculpas» y  «ofrecer disculpas». En cambio, si queremos que nuestro interlocutor se disculpe, tenemos que emplear otras construcciones, por ejemplo: Quiero que presente sus disculpas. ¡Exijo que se disculpe!  (Actualizado de La esquina del idioma  de agosto 9 de 2015).
¿La frase  «por ende» es un arcaísmo?
No es un arcaísmo. Es una locución adverbial que sirve como conector y significa ‘por tanto’. Esta locución ayuda a introducir el sustento o refuerzo de la idea que antecede.
No obstante, el término  «ende», solo  como adverbio, se   considera desusado. Se registra en el español antiguo con los sentidos de ‘allí, en aquel lugar, de allí, de aquí, de esto, más de, pasados de’.
«Por lo tanto»  y  «por tanto»
Estas locuciones tampoco se consideran arcaicas. Se emplean de manera indistinta, con los sentidos de ‘por consiguiente, por lo que antes se ha dicho, por el motivo o las razones que preceden’.
Por sencillez y economía de palabras se puede optar por la forma  «por tanto», pero esto no le resta validez al empleo de la otra variante. (F)
FUENTE:
Diccionario de la lengua española (2014), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

    sexta-feira, 5 de maio de 2017

    FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

    Agencia EFEFundéu - BBVA
    FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

    sticker, 


    alternativas 


    en español

    Recomendación urgente del día
    Las palabras pegatina o calcomanía son alternativas válidas en español al anglicismo sticker.
    En los medios se pueden encontrar frases como «Sticker que incita a la violencia machista genera el repudio de los pasajeros de autobús», «Un fiscal pide investigar el origen de un sticker en el metro que anuncia un atentado en tres días» o «Facebook ofrece muchas formas de decir que no con stickers».
    La palabra inglesa sticker alude tanto a los pequeños adhesivos que llevan impreso un texto o una imagen como, últimamente, a los pequeños dibujos que ilustran los mensajes en algunas redes sociales, en general más elaborados que los emoticonos y emojis.
    En español es posible emplear, para los dos sentidos, las palabraspegatina (habitual en España) o calcomanía, pegotín… (más usuales en América).
    Por tanto, en los ejemplos anteriores habría sido más adecuado decir «Pegatina que incita a la violencia machista genera el repudio de los pasajeros de autobús», «Un fiscal pide investigar el origen de una calcomanía en el metro que anuncia un atentado en tres días» y «Facebook ofrece muchas formas de decir que no con pegatinas».
    Para el uso específico de las redes sociales, se puede emplear por extensión la forma emoticono, que, aunque inicialmente aludía solo a las pequeñas caritas dibujadas con signos —como :-) o :-(, entre otras muchas—, ha ampliado su uso a los llamados emojis y ahora, a este otro tipo de pequeñas ilustraciones.
    Si se prefiere emplear el término en inglés sticker, lo adecuado es escribirlo en letra cursiva o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra.
    También es posible adaptarlo a la ortografía del español como estíquer, que figura en el Diccionario de Americanismos como utilizada en algunos países de América, y estíker, más acorde con las normas de adaptación que recoge la Ortografía de la lengua española y que se han empleado ya en voces como estándar, esnob, vikingo o kayak.

    quinta-feira, 4 de maio de 2017

    UN ERROR LLAMADO ESPAÑOL



    Y, cuando despertó, el español todavía estaba allí, con sus cosillas.
    POR ÁLEX HERRERO
    Cada vez me resulta menos sorprendente escuchar frases como «¿Has visto qué patadas le meten al idioma?», «¿Y es que esta gente que solo sabe inventarse palabras?» o «¡Hala, otro anglicismo! A ver si con el brexit y el murito de Trump dejan de invadirnos el idioma», y yo, desde hace un tiempo, me he currado una respuesta escatológica a la par que molona: «No creas. Antes hablábamos como el culo, ahora hablamos que te cagas».

    Muchos no saben qué responder y cambian de tema, otros sonríen con cara de póker y unos poquitos —no más de dos personas en un grupo de doce tomando cervezas— se atreven a preguntarme por qué pienso así.

    Son muchas las ciudades que en los albores de su fundación construían aquí o allá sin tener un plan de ordenación urbanística ni nada por el estilo; el pueblo edificaba, derribaba y volvía a edificar según les interesaba: la iglesia, en el centro; el bar, cerca;el ayuntamiento, al otro lado… Sin tener en cuenta que con estas acciones estaban creando la estructura. Pero nada es eterno, y muchas veces las ciudades tienen que crear planes de urbanismo, reorganizarse o trasladarse por falta de espacio o porque algunos edificios o barrios dejan de tener un sentido práctico. Y esto es lo mismo que sucedió con el español: esta pronunciación es más difícil que encontrar ropa de nuestra talla en rebajas, o no la utiliza ni Jordi, o ya no se utiliza con el significado de antaño.
    En este caso, el primer toque de atención a la forma de hablar y escribir lo que sería más tarde el español tuvo lugar hace un montón de años —incluso dos montones—, entre los siglos iii y iv d. C., cuando los habitantes de Roma, que hablaban un latín algo diferente al que aprendimos en el instituto, se toparon con una obra bastante curiosa: el Appendix Probi, una lista de errores ortográficos y de pronunciación en latín con las correspondientes formas consideradas correctas, que fue redactada por un gramático posterior a Marco Valerio Probo.
    Por ejemplo, el gramático insistía en casos como «diga camera, no cammara; tabula, no tabla; mensa, no mesa…», y otros muchos que hoy damos por supuesto que son correctísimos. Interesante, ¿verdad? Sin embargo, también puede que nos llamen la atención otros del tipo «diga articulus, no articlus; aquaeductus, no aquiductus; pavor, no paor…».
    La ciudad del español se fundó sobre los pilares de distintos idiomas y dialectos —principalmente el latín y árabe— sobre los que se levantan distintos edificios: verbos, adverbios, sustantivos, adjetivos… Los cuales se emplazan en un lugar o en otro según los planes de ordenación lingüística —para entendernos—: la gramática y la ortografía.
    Estos edificios cambian según las necesidades de los vecinos. Por ejemplo, hace muchos años varios franceses quisieron comprar una palabra en la que veranear y hacerle una buena reforma por dentro y respetar la fachada, porque era lo suficientemente bonita para respetarla y mucho más barato y sencillo que hacer una nueva. Es el caso de lívido —que no se debe confundir con libido—, que hasta finales del diecinueve significaba estrictamente en español ‘amoratado’ y que, por la influencia de los nuevos inquilinos en los vecinos, también pasó a significar ‘intensamente pálido’, aunque al principio la Real Academia Española rechazara ese sentido. A día de hoy encontramos ambos sentidos en nuestro diccionario.
    Es curioso que, en muchas ocasiones, a la hora de remodelar edificios, nos hemos pasado con la capa de yeso y hemos corregido —más de lo necesario— términos que no hacía falta corregir y que hoy están más que asentados, como la palabra cocodrilo (del latín crocodilus) e incluso, según distintas hipótesis, el propio sustantivo español.
    Al igual que en nuestras ciudades físicas, en las de los idiomas también hace falta crear o adaptar nuevas palabras que designan realidades distintas que antes no teníamos —o que no nos hacían falta— y a las que llamamos neologismos: internet, pizza, hackear, remover…
    Según lo anterior, podríamos preguntarnos: «¿Significa eso que todo término ajeno al español debe quedarse?». La respuesta es clara: no.
    Al igual que muchas personas se van de vacaciones unos días y luego se marchan, o trabajan en un lugar concreto durante una temporada, algunostérminos vienen para pasar quince días metafóricos en el español y, más tarde, volver a su idioma correspondiente o a compartir significado con otro término y nadie lo vuelve a echar en falta.
    Sin duda, estas palabras que llegan a nuestras conversaciones y diccionarios son los nuevos edificios que hermosean nuestro idioma actualmente —y que lo harán durante muchos años— y se adaptarán a las necesidades que tenemos los hablantes para comunicarnos de forma adecuada.
    Dado que el español es una ciudad viva, atrevido lector, te diré dos cosas: no tengas miedo a construir, revisar y disfrutar de las palabras del español y no te olvides de que los jornaleros del idioma también pasamos sed y una cerveza siempre será bienvenida.

    FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

    Agencia EFEFundéu - BBVA
    FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

    mientras y 


    mientras que, 


    significados

    Recomendación urgente del día
    Mientras y mientras que pueden significar ‘durante el tiempo en que’ y ‘en cambio’, excepto en el español culto europeo, donde no se considera adecuado el uso de mientras que con el primero de estos sentidos.
    Como explica la Gramática académica, mientras proviene de la reducción de mientras tanto y expresa simultaneidad, superposición temporal de dos situaciones. Mientras que es una locución conjuntiva que, con este mismo sentido, solo pervive en el español americano, pero no se encuentra en la lengua culta del español europeo.
    Por otro lado, mientras que y mientras expresan contraposición, contraste de dos estados de cosas o de dos propiedades, y su uso está asentado tanto en el español americano como en el europeo.
    Por tanto, son adecuadas en todo el ámbito culto hispánico frases consentido meramente temporal como «Mientras hacemos el amor» o «Mientras tuvo dinero tuvo amigos», y con sentido contrastivo como «Valdesquí abre 12 pistas, mientras que Navacerrada finaliza la temporada», «Vettel gana en Baréin, mientras que Alonso y Sainz abandonan», «Mientras los niños crecen con la capacidad para elegir la profesión que deseen, las niñas se ven limitadas desde pequeñas» o «Mientras los niños han visitado este curso el Santiago Bernabéu, las niñas han acudido a un comedor social».
    Además, en el español americano se considera apropiado el uso de mientras que con sentido temporal: «No es posible una solución política mientras que Asad siga en el poder».

    quarta-feira, 3 de maio de 2017

    ABELARDO CASTILLO


    Muere el argentino Abelardo Castillo, maestro de escritores

    Con él se va otro de los grandes de la literatura argentina del siglo XX

    Buenos Aires 
    El escritor argentino Abelardo Castillo en una foto de diciembre de 2016.
    “Arreció la muerte sobre la literatura argentina”, dijo Abelardo Castillo en una entrevista en enero pasado. Con dolor, enumeró a La Nación la lista de “amigos” que se habían ido sólo en 2016 y 2017: Alberto Laiseca, Ricardo Piglia, Josefina Ludmer. “Antes”, dijo, “Dalmiro Sáenz, David Viñas y Ernesto Sábato”. Ahora la muerte también lo ha alcanzado a él, apenas cumplidos los 82 años. Castillo fue uno de los protagonistas de la vida cultural argentina del último medio siglo, testigo y protagonista de una de las etapas más prolíficas de la literatura del país sudamericano, y su partida deja huérfanos de referente a decenas de escritores que año tras año se han formado en sus talleres literarios. Autores como Liliana Heker, Guillermo Martínez, Juan Forn o Gonzalo Garcés nacieron a las letras bajo la mirada de Castillo, pese a la insistencia del maestro de que estudiar para escritor “no sirve para nada”. La cultura argentina también debe a su nombre revistas literarias ahora legendarias: El escarabajo de oro, El grillo de papel y El Ornitorrinco.
    Castillo nació en Buenos Aires en 1935, pero se crio en San Pedro, una ciudad con costa al río Paraná. Allí comenzó escribir, cuando era un adolescente, sus diarios, publicados a modo de autobiografía no sistemática en 2014. Esos textos son un recorrido por su vida como escritor en ciernes, sus problemas con el alcohol y sobre cómo adquirió el hábito de la lectura en el colegio Wilfrid Barón, el mismo en el que estudió el papa Francisco. También son relatos de su compromiso político. Fue justamente su revista El Ornitorrinco, que dirigió junto con la escritora Silvia Iparraguirre, su pareja durante más de 40 años, uno de los pocos medios gráficos que en 1981, en plena dictadura, publicó la carta de las Madres de Plaza de Mayo pidiendo a los militares por sus hijos desaparecidos.
    Castillo escribió teatro, novela, ensayos y cuentos, pero fue también un gran orador. En 2014, recibió junto a Piglia el premio Konex de Brillante a las letras argentinas de la última década, un galardón que en 1984 mereció Jorge Luis Borges y diez años después Adolfo Bioy Casares. Castillo se excusó de ir a recibir el premio por una “contractura”, pero luego admitió que estaba “muy contento”. El jurado tuvo en cuenta una larga lista de obras singulares: Israfel, Cuentos crueles, Las panteras y el templo, El que tiene sed, Las maquinarias de la noche, Ser escritor, El oficio de mentir, El espejo que tiembla y Las palabras y los días. Castillo siempre dijo que esas obras eran su verdadero diario, mucho más que la prosa escrita adrede como recuerdo ordenado: “Las memorias suelen ser bastante novelescas y mentirosas. En cambio todo texto literario de alguna manera es un hito en un mapa autobiográfico”.
    Castillo se ha ido en silencio, pero no como esos artistas que con el paso de los años sienten curiosidad por la muerte y, poco a poco, parecen acostumbrarse a su inminencia. Hace sólo cuatro meses declaraba su rebeldía. “Odio a la muerte, la detesto”, dijo, “la vida es algo que sucede en un sentido. Todo lo que nace debería ser inmortal si aplicamos una lógica abrumadora. Sé que me voy a morir, pero también sé que mientras esté vivo soy inmortal”. Allí están sus libros, para no contradecirlo.

    LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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