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segunda-feira, 20 de novembro de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

conllevar


no


conllevar a

Recomendación urgente del día
El verbo conllevar se construye sin la preposición a.
Sin embargo, es frecuente escuchar y leer en los medios de comunicación frases como las siguientes: «Lo anterior conlleva a elevar las tasas municipales, pese a que en su campaña política prometió no incrementarlas» o «La pérdida de yodo en la dieta conlleva a que se presenten desórdenes en el organismo».
Conllevar es un verbo transitivo que significa ‘implicar o suponer’ y ‘sobrellevar o soportar’; así pues, no es sinónimo de llevar, por lo que, como indica el Diccionario panhispánico de dudas, no es adecuado utilizar la preposición seguida del verbo.
En estos casos lo adecuado habría sido escribir «Lo anterior conlleva elevar las tasas municipales, pese a que en su campaña política prometió no incrementarlas» y «La pérdida de yodo en la dieta conlleva la aparición de desórdenes en el organismo».
También conviene evitar la expresión conlleva consigo en lugar de lleva consigo, o simplemente conlleva, por ser redundante.

EL IDIOMA ESPAÑOL

De lenguas y bilingüismo

Los lingüistas se lo pasan en grande estudiando las infinitas modalidades y usos del español


Alumnos de Chino, en una escuela de idiomas.
Alumnos de Chino, en una escuela de idiomas. SANTI BURGOS
El bilingüismo es una parte fundamental de mi vida adulta, y las lenguas vivas, muertas, secretas o inventadas siempre me han fascinado. En el instituto estudié inglés británico, latín y griego clásico. Durante los años de la carrera me atreví con el portugués y el neerlandés, pues pasé un año de mi carrera en la ciudad de Groningen, en los Países Bajos. Después estudié un poco de hebreo y ahora ando de regreso con el portugués brasileño. Como tengo un oído pésimo, debo confesar que me cuesta muchísimo aprender la sonoridad y la pronunciación de todas esas lenguas. Las he estudiado con genuina alegría y un talante risueño, lo que me ha permitido comunicarme muchas veces con mis gestos y algunas palabras inventadas que se querían parecer a las que malamente había aprendido.
Lo irónico es que me dedico profesionalmente a compartir con los demás la ilusión y la riqueza de mi propio idioma materno: el español de corte madrileño con numerosos giros leoneses llenos de diminutivos cariñosos. En el aula de clase trato de ofrecer un español neutro con toques panhispánicos de los diferentes países del mundo. Luego, en las calles de Iowa City, me suelo manejar con el inglés del Medio Oeste, pero hago lo que se denomina code-switching,porque a veces empiezo en español y termino en inglés, o viceversa. Intento adaptarme al idioma de mi interlocutor, y si me hablan en una lengua híbrida que se podría llamar spanglish, yo misma me sumerjo en los coloquialismos y giros de esas lenguas mezcladas porque en algunos contextos sociales priorizo la comunicación inmediata por encima de todo. Eso sí, en el aula soy implacable e impecable usando el español, y en la mesilla de noche, mi biblia particular es el tomo del diccionario de la RAE que me regaló mi padre.
El spanglishno es un idioma reglado. Los lingüistas se lo pasan en grande estudiando sus infinitas modalidades y otros usos del español en contacto con el inglés. Yo lo vivo en la gente de la calle que me cuenta cosas, y me fijo en la forma que tienen de utilizar ambos idiomas. Creo que las lenguas están siempre en ebullición y se cocinan en el paladar de las personas. Pero tengo el diccionario constantemente a mano, para usarlo y prestárselo a los que tienen dudas gramaticales y quieren ampliar su vocabulario. Los que, como yo, lo hablan a su manera, lo mezclan, lo disfrazan, lo zarandean, lo aturden, pero al final del día lo quieren escribir bien para que también les entiendan los otros 500 millones de hablantes de español que están esparcidos por el planeta.

domingo, 19 de novembro de 2017

MANANTIAL DE PALABRAS

Manantial de palabras / Escritores en la cárcelEscritores en la cárcel
  • Diario de Xalapa
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  • en Cultura
Alberto Calderón P.
Muchos son los escritores en lengua española que por alguna causa o motivo han estado tras las rejas, más son los inocentes confinados a una prisión desde tiempos lejanos como el que ahora nos atrae, durante los siglos XVI y XVII.
Los turcos le llamaban baños a las prisiones en la época donde Cervantes pasó cinco años de su vida de 1575 a 1580, siendo rehén de unos piratas que lo llevaron a Argel, esperando el rescate del escritor, quien realizó varios intentos de escapatoria sin conseguirlo hasta ser liberado por los frailes trinitarios.
Su segundo ingreso, menciona Mata Herrero Gil en su artículo Entre rejas, fue 12 años después por vender trigo sin autorización. Más adelante nuevamente pisa la prisión por los malos manejos que hacía con la recaudación. En este tercer confinamiento se gestó la obra cumbre de la literatura en lengua española El Quijote de La Mancha.
El caso de Fray Luis de León estuvo rodeado de intereses religiosos cuando él se hizo a la orden de los agustinos y su figura tomó relevancia debido a sus conocimientos que le hicieron escalar las principales cátedras de teología llegando a ser la envidia de sus enemigos acusándolo ante la inquisición por la traducción de La Biblia a la lengua vulgar. Fue encerrado en una mazmorra por más de cuatro años, entre 1527 a 1591, soportó las adversidades gracias a su amor al conocimiento, al ser exculpado pudo salir de la prisión después de casi cinco años y al regresar a la Universidad pronunció e sus alumnos “decíamos ayer…” con ello borró su trágica experiencia como si lo acontecido hubiese sido sólo un instante en su vida.
Otro caso es el de Juan de la Cruz, quien nació en 1572; perteneció a los carmelitas descalzos, orden creada por Santa Teresa de Jesús. Centrado en su sencillez y humildad como uno de sus principios, fue injustamente juzgado por esa condición y encerrado durante nueve meses en un lugar antes usado como letrina, con una oscuridad profunda durante la noche y escasa luz de día, suficiente para que escribiera el reconocido Cántico espiritual, un extraordinario poema de calidad excepcional, una joya de la literatura española.
Francisco de Quevedo no escapó de las injusticias en su adultez. En su infancia para evadir a los molestos niños del reino en donde sus padres servían en altos cargos se refugió en los libros; al morir sus progenitores queda a cargo de un familiar, pasó por varios colegios hasta llegar a inclinarse por la teología que no culmina y donde también aprende lenguas antiguas y modernas. Diestro con los sonetos, la narrativa y el teatro pasa su vida cerca de la aristocracia hasta que a la edad de cuarenta años cae el duque de Osuna y él es desterrado a la Ciudad Real, casi veinte años después siendo él un anciano es acusado de espía de Francia, en ese entonces se le conocía como “murmurador y confidente”. Confinado en el convento de San Marcos pasó un poco más de cuatro años, inicialmente incomunicado y sin la posibilidad de escribir pero al paso del tiempo contaba con lo necesario para hacerlo al grado de lograr algunas de sus grandes obras en prisión como Providencia de Dios y Vida de San Pablo.
Como podemos ver en esta primera entrega que abarca los siglos XVI y XVII, la mayoría de los escritores presos tuvieron en la soledad del encierro forzoso el tiempo para la reflexión, la profundidad y el silencio donde las ideas fluyeron victoriosas rompiendo el cerco de la cárcel y sus obras ahora son referentes indiscutibles de la literatura en el idioma español.
Xalapa2000@hotmail.com

DRAE

“El ‘Diccionario de la lengua española'

 ya solo será digital”

Francisco Javier Pérez, secretario de las academias de la lengua, llega invitado por la organización costarricense
Por: Víctor Hurtado Oviedo Hace 18 horas
Francisco Javier Pérez dictará una conferencia sobre “La lengua española hoy” el miércoles 22, a las 5 p. m., en la Universidad de Costa Rica. Fotografía: Cortesía de la RAE para La Nación.
Francisco Javier Pérez dictará una conferencia sobre “La lengua española hoy” el miércoles 22, a las 5 p. m., en la Universidad de Costa Rica. Fotografía: Cortesía de la RAE para La Nación.
Ya no volverá a imprimirse el Diccionario de la lengua española (DLE), antes conocido como Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Ahora se trabaja en la próxima edición, pero será únicamente digital y se la escribe “desde cero”, informó Francisco Javier Pérez, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua (ASALE).
Pérez visitará Costa Rica invitado por la Academia Costarricense de la Lengua (ACL). El miércoles 22, a las 5 p. m., dictará una conferencia sobre “La lengua española hoy”; será en el auditorio de la Biblioteca de Ciencias de la Salud de la Universidad de Costa Rica.
Pérez es un lingüista venezolano y substituye al cubano Humberto López Morales. Fue elegido por unanimidad en México en el 2015 durante un congreso de la ASALE, que reúne a 23 academias nacionales. La Real Academia Española (RAE) y la ASALE han copublicado una Ortografía, una Gramática, un Diccionario de americanismos y el Diccionario panhispánico de dudas.
El visitante fue presidente de la Academia Venezolana y desarrolla una notable trayectoria como catedrático e investigador. Pérez ha publicado más de 15 libros de historia y de lingüística, entre los que figuran el Diccionario histórico del español de Venezuela y El lexicógrafo inadvertido: Alejandro de Humboldt y su exploración lingüística.
Conversamos con él:
–¿Cuáles son los motivos de su viaje a Costa Rica?
–El motivo central de mi viaje es cumplir con la visita institucional que el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española debe hacer a cada corporación para evaluar, junto a los académicos de cada país, las políticas panhispánicas de la Asociación.
–¿Cuál es la utilidad de la academias de la lengua?
–Las academias son instituciones que están llamadas a servir de orientación sobre el uso de la lengua. Ajenas a todo purismo, buscan describir y señalar las posibilidades expresivas de la lengua y proponer los mejores usos, que son siempre los que los hablantes privilegian dentro de las diversas opciones que una lengua como el español manifiesta.
“No será una versión en pantalla de lo hecho en papel, sino que se procederá desde cero a describir las voces, gracias a las muchas delicias que supone el formato digital de un diccionario”
–¿Cómo se admite una palabra en el DLE?
–El Diccionario de la lengua española se elabora siguiendo una metodología de trabajo que responde a criterios de aceptación de la diversidad, dentro de la notable igualdad del español. El camino de ingreso de una palabra en el diccionario puede ser rápido o muy demorado de acuerdo con los materiales que permitan documentar su uso y las maneras concretas en que ese uso se manifiesta.
”Cada propuesta es documentada y descrita en función de esas documentaciones y sometida a un largo proceso de revisión y estudio panhispánico que implica el reconocimiento de la voz en las distintas hablas nacionales y la propuesta de acepciones y modos semánticos en que esa misma voz se usa en los distintos países”.
–¿Se reimprimirá el DLE?
–Ya no. La edición 24 del DLE será digital y de nueva planta. Es decir, no será una versión en pantalla de lo hecho en papel, sino que se procederá desde cero a describir las voces, gracias a las muchas delicias que supone el formato digital de un diccionario: múltiples entradas, eliminación del orden alfabético, posibilidad de aportar muchas informaciones sobre las palabras y frases, imposible en el formato tradicional de los diccionarios.
–¿Qué es la pobreza lingüística?
–El uso pobre de la lengua es el desperdiciar las muchas opciones expresivas que la lengua nos ofrece. No lo veo como incorrecciones en el uso, sino el no entender las mejores posibilidades para el uso efectivo de la lengua. Todo lo que huela a purismo lingüístico queda descartado.
–¿Cuál es la diferencia que hay entre orientar al hablante y normar el idioma?
–La norma es un resultado de la lengua, en donde los hablantes nos reconocemos, frente a la orientación, que es un recurso didáctico para que la norma se mantenga.
–¿Prefiere las gramáticas descriptivas o las normativas, o hay un punto medio?
–Las descriptivas siempre. No hay punto medio pues representan extremos que no pueden congeniar.
–Si el DLE no es normativo, ¿en qué se diferencia del Diccionario Vox?
–Al contrario, al entenderse como el más representativo diccionario de nuestra lengua, el DLE es moderadamente normativo. La aceptación de voces está sujeta a criterios que reflejen que las voces que están allí deben permitir el más fiel retrato léxico de la lengua.

sábado, 18 de novembro de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

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grupos ultras


mejor que 


grupos ultra  

Recomendación urgente del día
La expresión grupos ultras se escribe con el adjetivo ultras en plural, concordando en número con el sustantivo grupos.
En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Batalla campal de grupos ultra en Barcelona por el 12-O», «Grupos ultra revientan la manifestación nacionalista en Valencia», «Dos manifestaciones ultra coinciden en una plaza de Tetuán» o «Algunos de los ultra cantaron himnos y consignas a favor del grupo Yomus, un colectivo violento y radical».
La voz ultra puede funcionar como sustantivo (el ultra) o como adjetivo: el grupo ultra. En ambos casos, su plural es regular: los ultras y, respetando la concordancia de número, los grupos ultras.
Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Batalla campal de grupos ultras en Barcelona por el 12-O», «Grupos ultras revientan la manifestación nacionalista en Valencia», «Dos manifestaciones ultras coinciden en una plaza de Tetuán» y «Algunos de los ultras cantaron himnos y consignas a favor del grupo Yomus, un colectivo violento y radical».
Ver también Ultras Sur, mejor que Ultra Sur.

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les dijo a ellos


no 


le dijo a ellos

Recomendación urgente del día
El pronombre le se escribe en plural (les) cuando el complemento al que se refiere también es plural: «El funcionario les dijo a los asistentes que se fueran» y no «El funcionario le dijo a los asistentes que se fueran».
Es común encontrar en la prensa casos en los que se descuida esa concordancia, como los siguientes: «A diferencia de Rajoy e Iglesias, yo no le voy a decir a los españoles lo que quieren escuchar» o «Yo no le voy a decir a los publicitarios cómo comunicar».
Lo adecuado es emplear le cuando el complemento al que se refiere es singular («le dijo a él»), y les cuando el complemento es plural («les dijo a ellos»), tal como explica el Diccionario panhispánico de dudas
Por su parte, El buen uso del español, publicado posteriormente por la Asociación de Academias de la Lengua Española, señala que utilizar le cuando su referente es plural produce una clara discordancia que da lugar a oraciones incorrectas.
En consecuencia, en los ejemplos citados lo adecuado habría sido escribir: «A diferencia de Rajoy e Iglesias, yo no les voy a decir a los españoles lo que quieren escuchar» y «Yo no les voy a decir a los publicitarios cómo comunicar».

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lacrimógeno, no 


lagrimógeno

Recomendación urgente del día
Lacrimógeno, y no lagrimógeno, es la forma adecuada del adjetivo que alude a lo que irrita los ojos y produce lagrimeo.
En los medios es común encontrar frases como «La policía lanzó gases lagrimógenos a los asistentes», «Los manifestantes arrojaron bombas lagrimógenas a las fuerzas de seguridad» o «Es la típica película lagrimógena».
El Diccionario académico explica que lacrimógeno (‘dicho especialmente de ciertos gases: que irritan los ojos produciendo lagrimeo’ y, en sentido despectivo, ‘que mueve a llanto’) proviene del latín lacrĭma.
Esta c latina original evolucionó en español a una g, surgiendo palabras, en este caso, como lágrima, lagrimear o lagrimoso. Sin embargo, también era habitual que se mantuviera en paralelo la c etimológica y formara derivados cultos, como ocurre con lacrimógeno (de lacrĭma, ‘lágrima’), lacustre (de lacum, ‘lago’), dominical (de dominĭcus, ‘domingo’) o clerical (de clerĭcus, ‘clérigo’).
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «La policía lanzó gases lacrimógenos a los asistentes», «Los manifestantes arrojaron bombas lacrimógenas a las fuerzas de seguridad» y «Es la típica película lacrimógena».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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