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quinta-feira, 12 de abril de 2018

EL IDIOMA ESPAÑOL

EL ESPAÑOL

TERESA GURZAResultado de imagem para TERESA GURZA

http://www.elheraldodesaltillo.mx/2018/04/11/el-espanol/

Todos los que nos comunicamos en español, que después del chino es el segundo idioma más hablado del mundo, conocemos su riqueza lingüística.

Y también, que no en todos los países las palabras significan lo mismo.

Lo que ahora parece no tener tanta importancia, porque la comunicación se hace a base de esos amarillos emojis, que todos entienden y con los que estamos regresando a la época de los jeroglíficos.

Hay, además, una generalizada tendencia a disfrazar las cosas; con lo que finalmente las palabras van perdiendo substancia.

Eso pasa mucho aquí en México con las agresivas palabras de Trump, que Peña Nieto había ignorado; hasta que esta semana respondió creo que, de forma tardía y débil, pero ha sido muy celebrado por simpatizantes y opositores.
Igual que su llamado a la unión de los mexicanos, que para mí sólo indica que no se ha dado cuenta que en relación a Trump, todos con excepción de él y de su canciller, hemos estado unidos.

Regresando al español y sus diferentes significados, en Chile la palabra regalona, por ejemplo, no define a una persona que obsequia mucho; sino a alguien mimado.

Y hacer un cariñito es allá, tener una atención o bajar el precio a algo.

Acaban de estar dos amigas chilenas en mi casa y las llevé a visitar pueblos cercanos; y en Tepoztlán una de ellas pidió al dueño de una tienda que le hiciera un cariñito en sus compras.

Extrañado, el tipo le acarició una mejilla y casi se lleva una cachetada; y cuando le expliqué la situación, respondió “cariñitos donde quiera y los que quiera, rebajas nada…”

Y al oír a mi resignada amiga decir que entonces cancelaría tal cual, empezó a regresar las cosas a los estantes; ignorando que en Chile, cancelar significa pagar.


Hay también algunas palabras inocuas en México, que son tomadas como insulto en algunos lugares latinoamericanos; como concha o papaya.

Y frutas netamente mexicanas, cuyos nombres no son respetados pese al derecho que debíamos tener de bautizarlas a nuestro antojo: como el aguacate al que en Sudamérica llaman palta; o el jitomate que se vuelven tomate.

Esa diferencia de significados, llegó a ocasionarme situaciones penosas o divertidas cuando recién casada con Matías, ignoraba yo muchos modismos.

Un día expliqué al personal de la casa, en que consistirían sus trabajos; y al decirle a Jovita la cocinera, que parte de su tarea era lavar los trastes, me miró horrorizada preguntó los de quienes y a qué horas.

Sorprendida, le respondí que los de todos los que estuvieran en la casa y después de cada alimento.

Aún más molesta, me pidió tiempo para consultarlo con su esposo Ernesto, que era el mozo.

Tras varias horas de espera, se presentaron los dos muy serios para decirme que por ser muy grande su necesidad de trabajo, aceptaban lavar los trastes de Matías y mío; pero solo esos y únicamente una vez al día y que si no se iban.

Rebatí diciéndoles que al contratarlos aseguraron que habían trabajado en varias embajadas; y me parecía raro, que ahí no hubieran lavado trastes.

¿Quién lo hacía? les pregunté y contestaron casi a gritos, “cada quien lavaba los suyos”.

Informé a Matías de la propuesta, inquiriendo si tomaríamos a alguien más solo para lavar trastes o si compraría una máquina.

Me miró azorado, preguntando porque quería yo que ellos lavaran nuestros trastes; después estalló en carcajadas y me dijo que trastes allá significa poto y que le parecía totalmente comprensible que no quisieran lavar los nuestros; ¿y qué es poto le pregunté? “culo” respondió.


En otra ocasión, compramos una canasta con fresas y cómo había invitados para “las once”, como en Chile se llama al té, pedí a Jovita: ´Láveme muy bien las fresitas, para servirlas a las visitas´..

Me preguntó cuántas lavaba, si las debía secar y en qué las debía poner; qué raras preguntas pensé, pero contesté que la mitad de las que había y que no las secara; y le entregué dos bonitas charolas mexicanas, para ponerlas.

Y ¡Ay Dios Mío!, a la hora de servir el té llega muy circunspecta, llevando sobre las charolas las cobijitas húmedas pero muy bien dobladitas, que estaban usando cuatro cachorritos nacidos pocos días antes.

Es que en Chile a las fresas se les dice frutillas; y como ella pensaba que yo seguía hablando pésimo el chileno, creyó que le dije fresitas, por decir frazaditas.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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VIII Cumbre de las Américas:

11 claves de redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de la VIII Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Lima los días 13 y 14 de abril de 2018, se ofrece una serie de recomendaciones sobre términos y expresiones relacionados con este encuentro:

1. VIII Cumbre de las Américas

VIII (u Octava) Cumbre de las Américas se escribe con mayúsculas iniciales, y su lema, «Gobernabilidad democrática frente a la corrupción», solo lleva mayúscula inicial en la primera palabra y se entrecomilla si aparece dentro de un texto.

2. Alianzas público-privadas

Uno de los temas destacados de esta edición serán las alianzas público-privadas, adjetivo compuesto que se escribe preferiblemente con guion, tilde en público y solo con el segundo elemento concordando en género y número con el nombre. No obstante tampoco es incorrecta la escritura sin guion y sin tilde: publicoprivadas.

3. Desarrollo sustentable o sostenible

Otro de los asuntos en los que se centrarán los debates es la puesta en marcha de un modelo de desarrollo consciente de la necesidad de no agotar los recursos, un concepto para el que son válidos los adjetivos sustentable(más usado en América) y sostenible (habitual en España).

4. Siglas y acrónimos

Se recomienda escribir con todas las letras en mayúscula las siglas de los organismos relacionadosOEA (Organización de los Estados Americanos), GRIC (Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres), CAN(Comunidad Andina de Naciones) o ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). En cambio, es preferible escribir solo con inicial mayúscula los acrónimos compuestos por cinco letras o más, como Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Onamiap(Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú), Mercosur (Mercado Común del Sur) o Caricom (Comunidad del Caribe).

5. Palabras con prefijos y elementos compositivos: anticorrupción, exconsejero,vicepresidente…

Los prefijos y elementos compositivos se escriben generalmente unidos a la palabra que acompañan (anticorrupción, exconsejero, vicepresidente); sin embargo, el prefijo se escribirá con guion cuando la siguiente palabra sea un número o comience por mayúscula (super-8 anti-ALCA) e irá separado solo si afecta a varias palabras que se comportan como una unidad (ex alto cargovice primer ministro).

6. Los cargos, en minúscula

Los cargos políticos se escriben con minúscula inicial por tratarse de sustantivos comunes: presidente del Gobierno, ministro de Exteriores… Por su parte, el término Gobierno se escribe con mayúscula inicial cuando se refiere al ‘conjunto de personas o instituciones que gobiernan una división político-administrativa’.

7. Mandatario, mejor que dignatario

Es frecuente aludir a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en este tipo de cumbres como dignatarios. Aunque es un término correcto (‘persona investida de una dignidad’), la palabra mandatario (‘persona que ocupa por elección un cargo muy relevante en la gobernación y representación del Estado’) resulta más adecuada en este caso.

8. Diferendo, americanismo válido

La palabra diferendo, propia del español de América y poco frecuente en otras zonas, alude a la ‘diferencia, desacuerdo, discrepancia entre instituciones o Estados’, como señala el Diccionario académico.

9. Nombres españoles de algunos países y ciudades

Al referirse a los países participantes, o a sus capitales, de nombre no hispano, conviene usar el exónimo españolBelice (mejor que Belize), San Vicente y las Granadinas (mejor que Saint Vincent and the Grenadines), Granada (mejor que Grenada), Surinam (mejor que Suriname) y Quebec(mejor que Québec).

10. Gentilicios

Algunos de los gentilicios menos frecuentes de los países participantes son antiguano (de Antigua y Barbuda), trinitense (de Trinidad y Tobago), guyanés (de Guyana), beliceño (de Belice), barbadense (de Barbados), sanvicentino (de San Vicente y las Granadinas), surinamés (de Surinam) y dominiqués (de Dominica), distinto de dominicano (de la República Dominicana). Asimismo, ya que en el contexto de la cumbre todos los países participantes son americanos, se recuerda que es recomendable emplear el gentilicio estadounidense (mejor que americanopara referirse a los habitantes de los Estados Unidos (que se abrevia como EE. UU. o con la sigla EUA).

11. HispanoaméricaIberoamérica y Latinoamérica no son sinónimos

Latinoamérica o América Latina engloba los países del continente americano en los que se hablan lenguas derivadas del latín (español, portugués y francés). Sin embargo, Hispanoamérica hace referencia exclusivamente a los países de lengua española, e Iberoamérica a la suma de estos y Brasil, país de habla portuguesa.

terça-feira, 10 de abril de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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Estado federal

no es lo mismo

que estado federado

Recomendación urgente del día
La denominación estado federado alude, generalmente, a cada una de lasdiversas unidades territoriales que forman parte de una entidad más amplia, que recibe el nombre de Estado federal. 
En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «La Fiscalía del estado federal alemán de Schleswig-Holstein ha solicitado la extradición del expresidente» o «En México, sobre todo en los 32 estados federales, hay muchos medios que obtienen más de la mitad de su facturación en la publicidad del Gobierno».
El Diccionario de la lengua española recoge Estado federal como aquel en el que ‘las distintas competencias constitucionales son distribuidas entre un Gobierno central y los estados particulares que lo conforman’. Estos últimos se denominan de forma genérica estados federados, aunque en algunos países reciben denominaciones específicas, como entidades federativas en México.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «La Fiscalía del estado federado alemán de Schleswig-Holstein ha solicitado la extradición del ex presidente» y «En México, sobre todo en las 32 entidades federativas, hay muchos medios que obtienen más de la mitad de su facturación en la publicidad del Gobierno».
Ver también: estado, uso de mayúsculas y minúsculas.

segunda-feira, 9 de abril de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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virus, claves de escritura

Recomendación urgente del día
Ante la presencia en los medios de comunicación de noticias relacionadas con enfermedades causadas por diversos virus, se ofrece a continuación una serie de claves acerca de las diferentes formas de identificarlos.

Como nombre común o vernáculo

Esta es la forma más habitual en los medios de comunicación, que consiste en designaciones más o menos descriptivas y convencionales, como virus del papiloma humano o virus del Ébola.
Este tipo de denominaciones se escriben en minúscula, salvo los nombres propios que contengan, de modo que es virus del papiloma humano o virus del dengue, todo en minúscula por aludir a los nombres comunes de las enfermedades que provocan, pero virus del Ébola y virus del Zika, con mayúscula en Ébola y Zika por ser los nombres propios de un río y un bosque, respectivamente.

Como nombre científico

Son denominaciones neolatinas aplicadas a los niveles taxonómicos del género y superiores, que se escriben en cursiva y con la primera letra en mayúscula, casi siempre tras voces como género familia en textos periodísticos. En los virus no hay nombres científicos latinos para las especies.
De ellos se pueden formar —y a menudo es preferible— nombres vernáculos como papilomavirus (en minúscula, en redonda, en una sola palabra y con una sola ele), que procede del científico Papillomavirus (en mayúscula y cursiva). Así, en lugar de decir «un virus de la familia Papillomavirus» se puede optar por «un papilomavirus».

Como sigla

Es la identificación más detallada y en la prensa se emplea solo en ocasiones, aunque VIH está asentada para el virus de la inmunodeficiencia humana. Pueden contener caracteres como guiones o barras, e ir alternando mayúsculas y minúsculas, como por ejemplo PAdV-B o AvRV-F/A4. Se recomienda respetar estas grafías.

Virus frente a enfermedades

Se aconseja no emplear los nombres de los virus para las correspondientes enfermedades, ni a la inversa. Así, el sida es la enfermedad provocada por el VIH y las gastroenteritis suelen tener su causa en un norovirus.
Solo en un número reducido de casos han aparecido nombres de enfermedades basados en los de los virus, como ocurre con ébola, nombre popular para la enfermedad causada por el virus del Ébola y que técnicamente es fiebre hemorrágica del Ébola. Como otros nombres de enfermedades, se escriben en minúscula.

sexta-feira, 6 de abril de 2018

MARK TWAIN

El libro negro de Mark Twain
Mark Twain tenía un hermano gemelo en su infancia. Para diferenciarlos le ataban a uno una cinta a la muñeca. Un día los dejaron solos en la bañadera y uno se ahogó. El chapoteo en el agua había desatado la cinta, de manera que nunca se supo a ciencia cierta cuál de los dos había muerto. “Desde entonces no sé si yo soy yo o mi hermano”, remataba siempre la anécdota aquel hombre que adoraba tanto las historias apócrifas sobre su persona, que llegó a declarar alguna vez: “Mark Twain es un hombre hecho de partes, pero no todas pertenecen al mismo rompecabezas”. 
Hasta sus fechas de nacimiento y muerte parecen alimentar lo mítico: vino al mundo con el cometa Halley en 1835 y partió con él cuando volvió a pasar por la Tierra en 1910. A los doce años, luego de la muerte de su padre, dejó la escuela y entró a trabajar como aprendiz en una imprenta, luego fue grumete en aquellos barcos de rueda que recorrían el Mississippi. Evitó la Guerra Civil porque no quería pelear del lado de los esclavistas, partió a Nevada tentado por su hermano, en plena fiebre del oro. Ponerse a escribir fue el Plan B cuando fracasó el Plan A. 
El periodismo le dio dinero y alta exposición. En 1870 se casó, tuvo tres hijas y un varón que murió de difteria a los dos años. Con esas tres hijas y su esposa se mudó a un castillo en Connecticut, que pagó con las ganancias de su libro La edad dorada, donde retrataba la codicia de los millonarios norteamericanos. A partir de entonces comenzó su propia edad dorada: publicó Aventuras de Tom Sawyer, Príncipe y mendigo y Aventuras de Huck Finn (lo que llevó a William Faulkner a declarar, cincuenta años después: “Toda la literatura norteamericana viene de los bolsillos del chaleco blanco de Mark Twain”) y también dio rienda suelta a su falta de criterio comercial: además de dilapidar su fortuna financiando inventos que invariablemente fracasaban, llevó a la quiebra su propia editorial, algo que parecía imposible luego de los dos exitazos con que la había iniciado (su Tom Sawyer y las Memorias del general Grant). 
  A los cincuenta y seis años debió salir de nuevo a los caminos, a dar conferencias y escribir para los diarios que le pagaran más. Aceptó una gira por Europa que le permitiría pagar sus deudas. Partió con su esposa, sus hijas y una novela que estaba escribiendo. Ninguno de sus libros hasta entonces le había llevado más de seis meses; éste le llevaría trece dolorosos años.
La idea de Twain era contar la visita de un joven Satán a la Tierra. Dos veces debió abandonar la historia. La primera cuando su hija favorita, Susy, murió de meningitis en Connecticut (había viajado a ver en qué condiciones estaba la casa familiar; la encontraron muerta en esa misma casa, sola, junto a una carta ilegible de 47 páginas). La segunda cuando su esposa Livy murió en el palacio que alquilaban en Florencia (la propietaria del palacio, la condesa Massiglia, prohibió que la enferma yaciera en el dormitorio principal, por temor a futuros contagios).
Enloquecido de pena, furioso contra la religión en general y contra la Ciencia Cristiana en particular (su hija Susy se había puesto en manos de Mary Baker Eddy, la fundadora de la Christian Science), Twain reformuló la novela que estaba escribiendo: ahora no hablaba del Diablo sino sobre Lo Oscuro, aquello que yace en el fondo de todos nosotros, lo que vemos y lo que no vemos de nosotros mismos. Usando sus recuerdos juveniles como aprendiz de impresor y aquella estadía en Europa, ambientó su novela en un castillo de Austria, en los primeros tiempos de la imprenta, cuando la Inquisición aún castigaba con la hoguera todo lo que pareciese brujería. En ese castillo hay un taller de imprenta clandestino, adonde se presenta en las primeras páginas un misterioso aprendiz llamado simplemente 44. Así se titulaba el libro: 44.
Antes de partir a Europa, Twain se había fascinado con los hermanos siameses Chang y Eng del circo Barnum & Bayley. En sus diarios imaginaba a uno borracho mientras el otro bebía, a uno pensando mientras el otro hablaba. Años más tarde anotó en sus diarios: “Hay dos personas en nuestro interior: el que está despierto y el que aparece cuando dormimos, que se separa de nosotros y puede vagar por donde quiera, haciendo lo que no nos atrevemos a hacer despiertos. Los actos y las palabras de una persona son sólo una ínfima parte de su vida. Su vida verdadera se da en su cabeza y ni siquiera esa persona la conoce. Todos los días, durante todo el día, el molino de su mente muele y tritura esa masa que bulle sin descanso mientras duerme”.
De eso trataba su libro, debajo de toda la parafernalia de época. De eso y de su odio contra la religión. Twain usó 44 como catarsis y como respiro de aquella dolorosa catarsis: escondió, debajo de su proverbial encanto y maestría verbal, ese fuego negro que bullía en su interior contra la superstición, la codicia, la esclavitud, la prepotencia del poderoso y la propia ignorancia. Leerlo es ponerse en sus zapatos: uno puede deslizarse gozoso por su superficie como si patinara sobre hielo y al mismo tiempo ver con escalofríos los monstruos que yacen debajo de esa capa de hielo, en lo profundo de nuestro corazón. 
No fueron fáciles los últimos días de Twain: la menor de sus hijas murió de epilepsia y la única hija sobreviviente, Clara, abrazó la Ciencia Cristiana y se casó por esa iglesia. El libro quedó inédito a su muerte. Siete años más tarde, aquella hija convenció al albacea de Twain para publicar una versión del libro, que no alcanzó a cumplir su cometido (generar dinero): pasó sin pena ni gloria en Estados Unidos, aunque tuvo cierto éxito en traducción (en nuestra infancia se lo conocía como El forastero misterioso). Hubo que esperar medio siglo, hasta que esa hija pasó a mejor vida, para que se supiera que aquella versión no era el libro de Twain: había sido cercenada y manipulada por el albacea (Albert Bigelow Paine), con la anuencia de Clara y la ayuda de un editor religioso llamado Frederick Duneka. Entre los tres suprimieron el 25 por ciento del texto (las “profanidades” según ellos), inventaron un personaje que era astrólogo y le adjudicaron torpemente todas las acciones que en el libro realizaba un maligno cura de la Inquisición y todas las sospechas sobre lo diabólico que estremecen a los cándidos personajes del libro.
Lamentablemente, cuando 44 por fin se publicó, hace poco, fue en una editorial universitaria muy seria de California: nadie ajeno al mundo académico se enteró, razón por la cual hasta el día de hoy son más los lectores que conocen El forastero misterioso que los que saben de la existencia de 44. El último gran libro de Mark Twain, el lado más oscuro del hombre que nos dio las primeras alegrías literarias, lleva un siglo escondido debajo de una copia vil, que apesta a santurronería y a humo de Inquisición. Es un acto de justicia, además de una celebración, que hoy se dé por fin a conocer en nuestro idioma.
* 44, de Mark Twain, acaba de ser publicado por Tusquets, en su colección Rara Avis.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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aprendizaje 

automático,

mejor que

machine learning

Recomendación urgente del día
La expresión aprendizaje automático es una alternativa al anglicismo machine learning.
En los medios de comunicación cada vez son más frecuentes frases como «Qué es “machine learning” y por qué será tan grande como la llegada de internet», «Dentro de la inteligencia artificial, uno de los campos prioritarios es lo que se conoce como machine learning» o «Los cibercriminales también emplearán métodos de machine learning para potenciar sus ataques».
De acuerdo con la base de datos terminológica compartida por las instituciones europeas, la expresión machine learning, con la que se hace referencia a una rama de la inteligencia artificial cuyo objetivo es desarrollar técnicas que permitan a las computadoras aprender, equivale en español a aprendizaje automático.
Aunque la forma inglesa se traduce a menudo como aprendizaje de máquinasse trata de un calco menos extendido y no recomendable, pues su significado es menos transparente al resultar ambiguo si las máquinas son las que aprenden o estas son objeto de aprendizaje por parte de las personas.
Así pues, en los ejemplos anteriores lo recomendable habría sido escribir «Qué es el aprendizaje automático y por qué será tan grande como la llegada de internet», «Dentro de la inteligencia artificial, uno de los campos prioritarios es lo que se conoce como aprendizaje automático» y «Los cibercriminales también emplearán métodos de aprendizaje automático para potenciar sus ataques».

quinta-feira, 5 de abril de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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flexiseguridad,

acrónimo válido

Recomendación urgente del día
El término flexiseguridad es un acrónimo válido a partir de flexibilidad y seguridad, con el que se hace referencia a un tipo de política laboral que pretende combinar la flexibilidad en contratos y despidos con la seguridad o protección durante el tiempo de desempleo.
En los medios de comunicación pueden verse frases como «La flexiseguridad como motor de la reforma laboral europea», «Rivera aboga por la flexiseguridad» o, con la variante flexiguridad, «El sistema de flexiguridad de Dinamarca, por ejemplo, muestra cómo los marcos regulatorios pueden brindar protección y flexibilidad al mismo tiempo».
El acrónimo flexiseguridad alude a un tipo de mercado laboral sin restricciones para el contrato o el despido, pero con elevada protección de desempleo y políticas activas para la formación continua.
Se trata de un modelo que tiene su origen en Dinamarca a principios de los años ochenta y que ha sido adaptado posteriormente a países como Holanda, Austria o Alemania.
También se ve en ocasiones la variante flexiguridad, que, sin ser incorrecta, es menos recomendable que flexiseguridad, que puede resultar más transparente en su significado y goza de mayor uso.
Por tanto, los ejemplos anteriores son correctos, aunque en el último habría sido preferible escribir «El sistema de flexiseguridad de Dinamarca, por ejemplo, muestra cómo los marcos regulatorios pueden brindar protección y flexibilidad al mismo tiempo».

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