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quinta-feira, 4 de outubro de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

sin voz y sinvoz,

grafías adecuadas

Recomendación urgente del día
Sin voz y sinvoz son grafías adecuadas para aludir a quienes se les niega el derecho a expresar sus opiniones.
La Ortografía explica que, al igual que voces asentadas como sinsentido o sinfín, que son el resultado de la fusión gráfica de locuciones originariamente escritas en dos palabras, existen hoy en día otras locuciones sustantivas como sin techosin tierra y sin papeles, que pueden ya verse escritas como sintechosintierra y simpapelesLa escritura de estas voces con la grafía unitaria, aunque es todavía minoritaria, es perfectamente válida.
Este mismo razonamiento es también aplicable a sinvoz, cuyo uso extendido permite que se escriba ya en una sola palabra y sin ningún resalte tipográfico.
Al utilizar el plural, lo habitual es mantener el término invariable (los sinvoz). A pesar de que esta forma no se considera incorrecta, al tratarse de un sustantivo no hay motivo para no construir el plural sinvoces.
Por lo tanto, en una frase como «Yo preferiría hablar más de escuchar los silencios de los sinvoz que de dar voz a los olvidados», habría sido más adecuado escribir «Yo preferiría hablar más de escuchar los silencios de los sinvoces que de dar voz a los olvidados».
No obstante, también resulta válida la escritura en dos palabras (sin voz), siendo, en este caso, su plural invariable (los sin voz): «Su lucha contra la desigualdad la han convertido en la voz de los sin voz».

quarta-feira, 3 de outubro de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

aproximadamente unos,

combinación innecesaria

Recomendación urgente del día
En la expresión aproximadamente unoslos dos términos que la componen comparten y aportan la misma idea de proximidad, por lo que su uso conjunto es en general innecesario.
No es raro encontrar en las noticias de algunos medios de comunicación frases como «Aproximadamente unos 365 000 vehículos se van a desplazar por las carreteras aragonesas» o «Aproximadamente unos 1500 indígenas de San Ignacio de Velasco bloquean la carretera».
Sin embargo, aproximadamente significa ‘con proximidad, con cercanía’ y unos/unas, antepuesto a un número cardinal, ‘poco más o menos’. Ambos términos, por tanto, aportan la misma idea, por lo que su uso conjunto resulta redundante y la mayor parte de las veces evitable, como señala la Gramática académica.
Lo mismo ocurre cuando unos se combina con otras expresiones de valor aproximativo como cerca dealrededor demás o menos («Alrededor de unos 600 aficionados blancos animarán esta noche al equipo en Moscú»).
Así, en ejemplos como los anteriores habría sido más recomendable escribir «Aproximadamente 365 000 vehículos se van a desplazar por las carreteras aragonesas», «Unos 1500 indígenas de San Ignacio de Velasco bloquean la carretera» y «Alrededor de 600 aficionados blancos animarán esta noche al equipo en Moscú».

TRADUCCIÓN

Organizadores:
Faculdade de Ciências Sociais e Humanas, Universidade Nova de Lisboa
Tipo de actividad:
Congreso, jornada, encuentro
Fecha límite de solicitud:
Viernes, 19 octubre, 2018
Descripción: 
La Faculdade de Ciências Sociais e Humanas de la Universidade Nova de Lisboa celebra estas jornadas el 19 de octubre de 2018 en Lisboa (Portugal). El objetivo es profundizar en los estudios de la traducción tanto del español al portugués como del portugués al español, promoviendo una iniciativa académica inovadora en el panorama ibérico, para lo que se cuenta con destacados profesores e investigadores, traductores y editores con éxperiencia en el área. 

Comissão Organizadora:
Isabel Araújo Branco, Marco Neves, Beatriz Moriano, José Antonio Sabio Pinilla e Ana Díaz Ferrero.
Ciudad: 
Lisboa
País: 
Portugal
Fecha de inicio: 
Viernes, 19 octubre, 2018
Fecha de finalización: 
Viernes, 19 octubre, 2018
Dirección postal completa: 
Faculdade de Ciências Sociais e Humanas de la Universidade Nova de Lisboa (Portugal)
Correo electrónico: 
Materias de especialidad: 
Fecha de validación: 
Martes, 2 octubre, 2018

terça-feira, 2 de outubro de 2018

TRADUCCIÓN

Traducir una ética
En su reciente novela El último Hammett, Juan Sasturain recurre a una lengua neutra, de traducción, en la que resalta el tú, a la manera de las novelas negras que se leían en Argentina en los años 60 y 70. Pero aquí se conjetura que este gesto directo sobre el uso de la lengua va más allá del homenaje y se convierte en un experimento literario donde se juegan una visión y una ética.
Por Guillermo Saccomanno

Imagen: Bernardino Avila
El mérito de El último Hammett de Juan Sasturain no reside en los años de trabajo y la voluminosidad del texto como en su experiencia de lenguaje puesto a prueba, un experimento que da que pensar, por ejemplo, en la fascinación de una generación por la narrativa negra, generación a la que pertenezco y pertenecen los escritores contemporáneos que el escritor suele citar generosamente entre sus pares, y todos, quien más quien menos, hemos incursionado en esta clase de literatura. Es sabido, en los 70 el género proporcionaba un prisma para leer una realidad social ensangrentada por la violencia política. Novelas sangrientas y baratas, rescatadas a la luz de los análisis de la literatura de masas, generaban un nuevo público y producían nuevos escritores. Sus lectores ya no eran los que habían leído en años anteriores a Goodis, Mc Coy y Ballinger en las colecciones Cobalto o Pandora. Se trataba ahora de lectores de una clase media más o menos culta que apreciaba la marxista y exquisita Serie Negra de Tiempo Contem-poráneo creada por Ricardo Piglia. En superficie y no tanto, se leía una literatura de otra parte que traducía los conflictos locales. Pero la nueva traducción no era un asunto sencillo. Recuérdese, por ejemplo, la traducción de Walsh de los cuentos de Chandler recurriendo al voseo, sonaba ortopédica, más ajena que la convención del tú, enfriaba la temperatura de los textos. Los enrarecía mal. Tal vez valdría preguntarse cuánto había de populismo y demagogia en ese gesto. 
El protagonismo de la traducción no es nuevo en Sasturain. En Los sentidos del agua,una novela anterior, ya se metía con la cuestión envolviendo a una pareja de exilados uruguayos que puchereaban en la España editora de novelitas bélicas de kiosco. Ahora, en El último Hammett,vuelve con el tema de la traducción pero desde el corazón del problema: la lengua. Lo primero que llama la atención en su relato –con sus tramas y subtramas– es que está escrito de tú, se lee como traducción cuidada, que quiere ser neutra, y a medida que se avanza en la lectura, el efecto de traducción se naturaliza, se torna en la única forma apropiada en su ajuste formal al propósito de la historia. El relato, documentadísimo, dueño de giros y modismos, en nada afecta su lectura y resulta consecuente goce para quienes, por supuesto, son lectores del género y han transitado las huellas de, en este caso, Samuel Dashiell Hammett. Es curioso el efecto que causa. Nada que ver, en su registro de traducción, con las inflexiones paródicas de Fontanarrosa. Tampoco su objetivo es el de Pierre Menard. Ninguna duda, Sasturain, con sagacidad, procura un elaboradísimo tributo a la escritura de su escritor fetiche. Lo que logra, que se escuche a Hammett. La trama, compleja y archielaborada, centrada en el período final y de bloqueo del escritor acosado por el macarthismo, se convierte en una vuelta de tuerca y resignificación de lo que Cervantes buscó al cargarse la novela de caballería. Lectura irónica de la escritura de un estilo, El último Hammett deviene rendevú brechtiano, distanciamiento pero no tanto. Se trata, por cierto, de un artefacto excéntrico que opera como composición post-deconstructiva de un andamiaje literario-ideológico que, un lector nada inocente de los pulps, recurriendo a esa lengua traducida, arma un tratado narrativo que funciona como arte poética e indagación de las sucesivas instancias de luces y sombras de un escritor que ya dio todo lo que podía dar o casi. Y es acá, en la escritura  tributaria de la recepción del noir donde Sasturain pone en tela de juicio la dialéctica entre lo leído y lo que se escribe. La profusión de citas y comentarios, parafraseando a Gelman, siempre como al pasar, convierte el relato en autobiografía intelectual y confesión de fervores acuñados en un período temprano de su formación de lector (no es casual que Sasturain escribiera alguna vez un poema dedicado al Sargento Kirk donde enuncia el cambio de los tiempos y la degradación de los códigos de heroísmo y solidaridad). En ese mismo sincro, el del acercamiento al maestro, debería tenerse en cuenta Triste, solitario y final, la primera novela de Osvaldo Soriano. Allí, el encuentro del joven periodista con Philip Marlowe. Acá, en la novela, hay un argentino que acude con una nouvelle a ver al autor de El halcón maltés tratando de resolver el conflicto del padre. En tanto, Sasturain, explora cuál era el sentido de lo que se leía en los pulps norteamericanos en un país sudamericano arrasado por la violencia política, la mecánica del capitalismo en la sociedad colonial de esos años 70 en que leíamos la Serie Negra en simultáneo con el Fanon de Los condenados de la tierra.
Artificio, de acuerdo. ¿Acaso toda literatura no lo es? Este es el punto: una escritura que, en su reconocimiento a un estilo de narrar, alude a otra y, en un movimiento doble, se juzga y da a entender las claves de una generación que formó su visión del mundo leyendo estas novelas una ética que, traducida, motorizaba el impulso a luchar por una sociedad más justa en un país dominado por el gangsterismo y una justicia corrupta. (Todo parecido con la actualidad es pura coincidencia.) Es que él último Sasturain no puede aislarse de aquel contexto de nuestra iniciación  literaria y política cuando el crimen estaba a la orden del día. Por tanto, la historia que ahora nos trae el escritor viene con otra por debajo, no menos crucial que aquella visible en la parte de arriba del iceberg. Por supuesto, El último Hammett es una pieza literaria sobre el arte de escribir. Pero no sólo. No sólo.
Fuente: Página 12 - Buenos Aires

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alejado de,

mejor que

alejado a

Recomendación urgente del día
El adjetivo alejado introduce con la preposición de el punto de referencia respecto al que alguien o algo se halla distante: alejado del centro, mejor que alejado al centro.
En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Isco colocó la pelota en el lugar más alejado a Olsen», «Nada más alejado a la realidad» o «Se trata de un proyecto totalmente alejado a lo que hemos visto de este colaborador de televisión».
Tanto el verbo alejar, con el significado de ‘llevar o poner a alguien o algo lejos o más lejos’, como el adjetivo alejado, equivalente a lejano distantevan seguidos de la preposición de, no atal como indica el Diccionario del estudiante, de la Real Academia Española.
Así pues, en los ejemplos anteriores lo recomendable habría sido escribir «Isco colocó la pelota en el lugar más alejado de Olsen», «Nada más alejado de la realidad» y «Se trata de un proyecto totalmente alejado de lo que hemos visto de este colaborador de televisión».

segunda-feira, 1 de outubro de 2018

AMANDO DE MIGUEL

Una estafa intelectual

Fuente: Libertad Digital - España.

No acostumbro a caer en la tentación de ponerme a leer los libros que dicen best sellers o superventas. Pero esta vez me sentí obligado a embaularme el tomazo de Yuval Noah Harari Homo Deus. Más que nada me atrajo lo provocativo del título (algo así como "el hombre como Dios") y el consejo de algunos amigos. El estímulo básico fue que me intriga la literatura que atrae a muchos lectores cultos.

Puede que la cosa sea bien sencilla. Ahí está el caso de otro autor (o quizá el editor) más listo que el hambre: Stephen Hawking, otro inglés que fue un éxito de ventas. Se consigue una enorme popularidad cuando se escriben libros que no se entienden. El antecedente egregio fue El capitalde Karl Marx.
El mamotreto de Harari se subtitula "Breve historia del mañana". Ahí empieza la primera desilusión, pues el texto apenas se refiere al futuro. Casi todo es historia, antigua o moderna, pero hecha a pedazos, como si su principal fuente hubiera sido la Wikipedia. Es algo que vende mucho.
No es difícil calificar el género al que pertenece este libraco: fantasías con apariencia científica. Por ejemplo, el abuso de ciertos términos altisonantes, como genes o algoritmo, y la abundancia de signos de interrogación.
Lo malo no es tanto la forma como el contenido. El avispado autor se propone demostrar que la sociedad actual se halla en trance de derrotar a la muerte y garantizar la eterna juventud de los humanos. El resultado es que, tras un largo proceso, por fin, los hombres serán como dioses; se entiende, como dioses griegos. Pues ya se sabe, sostiene el autor, que "Dios ha muerto", según el famoso dicho de Nietzsche. El argumento práctico de Harari es el de un ateísmo cientificista. Entiendo que es una ideología bastante vieja, pero ahora vertida en odres nuevos, los que se presentan como nuevas tecnologías.
Al final, el profesor Harari propone que su ateísmo cientificista se presente con la apariencia más vulgar de un nuevo humanismoFenecido Dios, se trata de sustituirlo por la Humanidad. La verdad es que para este viaje no necesitábamos alforjas.
No me da espacio para describir la serie de disparates que deja caer un historiador tan renombrado como Harari. Da por supuesto que la epidemia de gripe de 1918, la más mortífera de la historia, fue realmente la epidemia española. Especifica que "un virus español puede abrirse camino hasta el Congo o Tahiti en menos de veinticuatro horas" (P. 20). Falso; la epidemia no se originó en España. Se llamó "española" porque la enfermedad afectó a Alfonso XIII y la noticia dio la vuelta al mundo. Los países beligerantes de la Guerra Europea ocultaron la incidencia de la gripe en sus respectivos países por razones de seguridad. Cierto es que el virus viajó rápidamente, pero tardó algunos meses en desplazarse por todo el mundo. A Canarias llegó un año después que a la Península Ibérica.
Narra el autor el magnífico episodio de un cónsul portugués que salvó la vida de muchos judíos durante la II Guerra Mundial, otorgándoles pasaportes falsos (p. 186). Podría haber añadido que la hazaña la realizaron también algunos cónsules españoles.
Harari afirma enfáticamente que uno de los fenómenos más influyentes del siglo XX ha sido el feminismo (p. 305). No es así, pues el feminismo es del siglo XIX.
La verdad es que todas estas minucias que digo palidecen al lado de la tesis fundamental de Harari: en el siglo XXI la ciencia está consiguiendo que los hombres sean dioses. De momento, nos aproximamos a la inmortalidad
Se comprende que para vender un libro valga todo.

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Agencia EFEFundéu - BBVA
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Corte Internacional de Justicia,

7 claves para una buena redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo del veredicto de la Corte Internacional de Justicia en el litigio entre Chile y Bolivia por el acceso de este segundo país al Pacífico, se ofrecen a continuación las siguientes claves lingüísticas:

1. Corte Internacional de Justicia

El nombre oficial en español del organismo judicial encargado de dirimir este caso es Corte Internacional de Justicia, y su sigla es CIJ. Otras denominaciones, como corte de La Haya tribunal de La Haya, se escriben con inicial minúscula por no ser nombres propios de la institución.

2. La Haya, con el artículo en mayúscula

La ciudad holandesa donde tiene sede este organismo se llama La Haya, y su gentilicio es hayense.  En este caso, el artículo definido la se escribe con mayúscula, pues forma parte del nombre propio de la ciudad, como señala la Ortografía de la lengua española.

3. El océano Pacífico, con océano en minúscula

En el nombre océano Pacífico, la primera palabra va con minúscula por tratarse de un sustantivo genérico.

4. Tratados, convenios y guerras: mayúsculas y minúsculas

Los nombres oficiales de los tratados y convenios se escriben con mayúscula inicial en todos sus elementos significativos: Pacto de Bogotá. Sin embargo, en las denominaciones de conflictos bélicos, solo es necesaria la mayúscula en los elementos específicos, mientras que el sustantivo genérico guerra se escribe con inicial minúscula (guerra del Pacífico), conforme a la Ortografía académica.

5. RR. EE., con espacio intermedio, abreviatura derelaciones exteriores

La abreviatura de relaciones exteriores en alusión a ministerios y organismos se escribe RR. EE., con un espacio entre las dos partes y con punto al final de cada una de ellas, no R.R.E.E. ni RR.EE.

6. Las expresiones latinas, en cursiva

Las expresiones latinas usadas en el ámbito judicial, como ad hocinter partesius cogenspacta sunt servanda, entre otras, se escriben en cursiva o entrecomilladas, de acuerdo con la última edición de la Ortografía académica.

7. Términos formados con prefijos, en una sola palabra

Los términos formados con prefijos, como coagentecontramemoriaredúplica, etc., se escriben generalmente en una sola palabra.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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