LA RECOMENDACIÓN DIARIA cara a cara, mejor que head to head
Las expresión (enfrentamiento)cara a cara es una alternativa adecuada a head to head, anglicismo empleado habitualmente en noticias deportivas.
El diccionario Merriam-Webster señala que head-to-headse emplea como adjetivo o adverbio con el significado de ‘en un encuentro o enfrentamiento directo, por lo general entre personas’, aunque también puede emplearse en enfrentamientos entre equipos.
Para expresar esta idea, en español es posible optar por (enfrentamiento) cara a cara, locución que el Diccionario general de la editorial Vox define tal cual: ‘encuentro o enfrentamiento que se hace cara a cara’.
De manera más amplia, la expresión head to head se utiliza también para referirse al cómputo o balance de partidos ganados y perdidos entre dos jugadores, esto es, al conjunto de sus enfrentamientos entre sí o enfrentamientos particulares.
Uso no recomendable
El head to head también da razones a Nadal.
Margaret Court superó a Billie Jean King en el head to head.
En el head to head, todos los precedentes son victorias de Federer.
Uso recomendable
Los enfrentamientos cara a cara también también dan razones a Nadal.
Margaret Court superó a Billie Jean King en el cara a cara.
En los enfrentamientos entre sí, todos los precedentes son victorias de Federer.
LA RECOMENDACIÓN DIARIA hay veces que o a veces, no hay a veces que ni aveces
Tanto hay veces que como a veces son expresiones adecuadaspara indicar que algo se produce en ocasiones, pero no el cruce hay a veces que.
Tal como señala el Diccionario del estudiante, de la Real Academia Española, para expresar que un hecho o una circunstancia se produce en algunas ocasiones lo apropiado es emplear la locución adverbial a veces, en dos palabras, no aveces. Con este mismo sentido, también es posible utilizar la construcción hay veces (en las) que, pero no el cruce hay a veces que
Uso incorrecto
Aunque la productora intenta que no se filtre ninguna información,hay a veces que es imposible conseguirlo.
Hay a veces que la productora se ve obligada a la cancelación obligatoria de alguno de sus programas.
Aveces se gana y aveces se pierde.
Uso correcto
Aunque la productora intenta que no se filtre ninguna información, hay veces quees imposible conseguirlo.
A veces la productora se ve obligada a la cancelación obligatoria de alguno de sus programas.
A veces se gana y a veces se pierde.
Finalmente, según indica el Diccionario panhispánico de dudas, se recuerda que tampoco es adecuada la variante en veces, por lo que en «Esto aviva aún más las llamas y en veces es necesario aplicar un cortafuegos», lo apropiado habría sido escribir «... y a veces es necesario aplicar un cortafuegos».
Y además... Durante la campaña electoral española, cada día ofrecemos también una recomendación añadida. Hoy recordamos que poselectoral y postelectoralse escriben en una palabra, sin espacio ni guion, y, aunque ambas son válidas, se prefiere la primera.
El sustantivo de origen latino némesis, que se ha empleado en ocasiones en textos sobre mitología con el significado de ‘venganza justiciera’, se usa actualmente, y es adecuado, con el sentido de ‘archienemigo’.
Uso válido
El Inter de Milán se impone a su némesis en el partido decisivo.
El otro papel protagonista (no se especifica si como compañero o némesis) podría recaer en Robert Pattison.
Se trata de un uso muy extendido, que se acerca semánticamente a uno de los significados que se le da en inglés a nemesis: ‘eterno rival’.
Es conveniente recordar que este término se escribe sin comillas, en minúscula y con tilde sobre la primera e porque es esdrújulo.
Aunque de manera general se utiliza como un nombre femenino («La némesis número uno de WikiLeaks ha sido el Pentágono»), es cada vez más frecuente su empleo como masculino («El némesis de Mario es lento en tierra y uno de los luchadores más pesados del juego»), probablemente por influencia del sustantivo enemigo.
#HOYTAMBIÉNSEHABLADE la muerte del gran duque (con minúsculas) Juan de Luxemburgo. FUNDÉU BBVA
Y además... Durante la campaña electoral española, cada día ofrecemos además una recomendación añadida. Hoy hablamos de que la palabra debacle, que se usa a veces en ese contexto en la expresióndebacle electoral, es femenina:la deblacle y noel debacle.
Los detalles de la muerte de Cervantes y otras cosas que no sabemos del autor del Quijote
En el aniversario 403 de su muerte, un día como hoy de 1616, un vistazo a los aspectos menos conocidos de la vida del escritor español
La Nación - Buenos Aires 22 de abril de 2019 • 17:34
"A Miguel de Cervantes , insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos, a quien llevaron los terceros de San Francisco a enterrar con la cara descubierta, como tercero que era". Así reza el epitafio del escritor más reconocido de las letras españolas, muerto de diabetes a los 68 años, el 22 de abril de 1616, después de una vida plena de " vicisitudes", por no hablar de desgracias. Escritor de escaso reconocimiento en vida, soldado de poca fortuna, que trató de incrementar quedándose con algunos dineros que el Rey le había encomendado recaudar (actividad que su ilustre colega inglés, William Shakespeare -muerto en la misma fecha por una trampa del calendario- daba en llamar "palma pruriginosa" Itching palm), por ese desliz, no solo fue excomulgado, sino que fue a parar a la cárcel, donde aprovechó el tiempo redactando la vida del ingenioso hidalgo.
Si bien el tiempo transcurrido en prisión fue corto, Don Miguel debe haber recordado los cinco años que pasó cautivo en Argel, rescatado gracias al pago de 500 ducados que los monjes trinitarios lograron reunir.
En reconocimiento a los favores concedidos por esta Orden, Cervantes decidió dejar su cuerpo al cuidado de los franciscanos terciarios, después de entregar su alma al Señor. Por esta razón fue enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas (Templo de San Ildefonso y San Juan de la Mata), muy cerca de su residencia madrileña.
Era costumbre que el cuerpo fuese amortajado con un sayal y a cara descubierta, como lo consigna Francisco de Urbina en el epitafio que escribiera: "A Miguel de Cervantes, insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos, a quién llevaron los terceros de San Francisco a enterrar con la cara descubierta, como tercero que era".
Tan poco conocido era, que su cuerpo se extravió a poco de ser enterrado, y aunque todos supiesen que había sido inhumando en tan célebre convento, nadie podía decir a ciencia cierta, en qué lugar de los 3.000 metros cuadrados de dicho monasterio estaba el afamado escritor, soldado y contable. Por 400 años sus restos fueron objeto de especulaciones, hasta que Luis Avial utilizó sus conocimientos de georradarista para localizar los muchos ataúdes dispersos por dicho convento. La idea era anunciar el hallazgo de los restos del autor como un atrasado homenaje, después de cuatro siglos de anónima sepultura. El encargado de estos estudios fue el Dr. Francisco Etxeberría.
En una hornacina ubicada a la izquierda de la entrada, que pasó a conocerse como Reducción 32, se hallaron 16 cuerpos, entre los que se sospecha podría hallarse Don Miguel y su esposa Catalina de Zalazar y Palacio, enterrada 10 años después del fallecimiento de su marido.
El entusiasmo inicial (que llevó a consignar un error ortográfico en la placa que se colocó en dicho convento) fue mermando, ya que no se dispone de ADN con quien comparar los restos del autor. A tal fin, se está buscando a su tío, Don Andrés de Cervantes, alcalde de la ciudad de Cabra (Córdoba, España), supuestamente enterrado en la ermita local y al abuelo de Don Miguel, un barbero sangrador, enterrado en un antiguo monasterio de Jesús Crucificado. La coincidencia entre el ADN del tío y el abuelo con los restos de un hombre de más de 60 años, en dicha Reducción 32, marcaría el parentesco y confirmaría la sospecha de identidad. Sin embargo, la falta de coincidencia de la prueba de ADN, no descartaría que los restos hallados en las Trinitarias sean los de Cervantes.
Por esa inconsistencia de las conductas humanas, que tan bien describe Don Miguel en sus libros, donde abundan los maridos celosos, las mujeres altivas e independientes (como las de sus "Entremeses", y el "El juez de los divorcios") no solo expresa sus dudas sobre fidelidades y lealtad, sino que la experimentó en carne propia, ya que a Don Miguel se le conoce, por lo menos una descendencia bastarda, llamada Isabel Rodríguez, hija de Ana Villafranca de Rojas, casada con un tabernero. No es la intención del que suscribe echar dudas sobre las virtudes de las mujeres de la familia Cervantina, sino señalar las sospechas y hesitaciones que ocasionan estos estudios genéticos.
La Real Academia, por su lado, decidió homenajear los restos de este gran hombre de letras, soldado valiente, luchador incasable, mal esposo y padre ausente, quien también fue un esclavo combativo y un prisionero inquieto que conoció alegrías, sufrió desventuras, y escribió los textos más conocidos de la literatura castellana, donde nos entrega una perspectiva entre escéptica y risueña de la vida.
Como nos recuerda la Real Academia en la placa que hizo colocar en la Trinitarias, "El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir". Este hermoso texto que se vio algo opacado en este homenaje, pertenece al libro "Los trabajos de Persiles y Segismunda" como quedó consignado en el mármol, aunque para Don Miguel se tratase de Sigismunda (con i). Este es uno de los muchos errores en los que solemos incurrir cuando citamos al Manco de Lepanto, al que no le faltaba un brazo, sino que este le quedó tullido por una desafortunada herida durante la célebre batalla.
Siete emociones que sentíamos los seres humanos y que ya no existen
En el pasado, las emociones se asociaban con más frecuencia a determinados momentos o lugaresCrédito: Getty Images
Cuando pensamos en las emociones, tendemos a pensar que son fijas y compartidas por todo el mundo. Sin embargo, no solo varían de país en país sino que también cambian con los tiempos. Aquí te explicamos algunas que eran muy comunes en el pasado y que ya no existen.
BCB News
En el pasado, las emociones se asociaban con más frecuencia a determinados momentos o lugares. Solemos pensar que las emociones son fijas y universales.
Sin embargo, estas varían de país en país (piensa por ejemplo en la palabraschadenfreude, que solo existe en alemán y que describe el disfrute ilícito de la mala fortuna ajena) y nuevas emociones aparecen todo el tiempo.
El cambio de los emoticones, que tanto usamos hoy día para expresar nuestros sentimientos, también refleja lo dinámicas que pueden ser las emociones. BBC Radio 3 conversó con Sarah Chaney, experta del Centro para la Historia de la Emociones, en Reino Unido, sobre las emociones del pasado que pueden ayudarnos a entender cómo nos sentimos hoy.
Estas son algunas de ellas.
1. Acedía
La acedía era una emoción muy específica experimentada por hombres de la Edad Media: monjes que vivían en monasterios. Esta emoción surgía, por lo general, a raíz de una crisis espiritual.
Se trataba de una emoción ligada directamente a los monjes de los monasterios.Fuente: LA NACION
Aquellos que la experimentaban sentían desazón, desgano, apatía y, sobre todo, un poderoso deseo de abandonar la vida santa. "Es posible que hoy día esto sea catalogado como depresión", explica Chaney. "Pero la acedía estaba específicamente asociada con una crisis espiritual y con la vida en un monasterio".
Seguramente esto era una fuente de preocupación para los abades, que se desesperaban por la indolencia que acompañaba a la acedía.
De hecho, con el paso del tiempo, el término "acedía" se fue volviendo intercambiable con el de "pereza", uno de los siete pecados capitales.
2. Frenesí
El frenesí iba acompañado de una agitación física: hubiera sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.Fuente: LA NACION
"Esta es otra emoción medieval", dice Chaney. "Es como la ira, pero es más específica que la ira que entendemos hoy. Alguien que experimentaba frenesí se habría sentido muy agitado. Habría tenido ataques violentos de furia, y habría hecho pataletas y mucho ruido".
Habría sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto. Esta emoción pone de relieve nuestra tendencia actual a pensar en las emociones como algo esencialmente interno, algo que podemos esconder si lo intentamos.
Esto sencillamente no podía aplicarse a la gente que experimentaba frenesí en el Medioevo.
Muchas emociones históricas están tan ligadas a un tiempo y a un lugar que es imposible sentirlas ahora.
3. Melancolía
Melancolía es una palabra que usamos para describir una especie de tristeza calma o un estado contemplativo.
"Pero en el pasado, la melancolía era diferente", señala Chaney. "A comienzos del período moderno, se pensaba que la melancolía era una aflicción física que se caracterizaba por el temor".
Antes, se pensaba que la melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.Fuente: LA NACION
Hasta el siglo XVI, se creía que la salud se veía afectada por el equilibrio de cuatro fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.
La melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra. "Uno de los síntomas de la melancolía en ese entonces era el miedo. En algunos casos, la gente tenía terror de moverse porque pensaba que estaba hecha de cristal y se rompería", cuenta Chaney.
El rey Carlos VI de Francia sufría de melancolía y por ello había hecho coser varas de hierro en su ropa para evitar hacerse añicos de forma accidental.
4. Nostalgia
Esta es otra emoción que quizás creas que ya conocés. "Usamos la palabra 'nostalgia' de manera muy frecuente en las conversaciones hoy día, pero cuando empezó a usarse, se refería a algo que se pensaba que era una enfermedad física", afirma Chaney.
La melancolía estaba asociada a los marineros que extrañaban su hogar en tierra firme.Fuente: LA NACION
"Era una enfermedad del siglo XVIII de los marineros: algo que les pasaba cuando estaban muy lejos de su casa, y estaba vinculada al anhelo de regresar".
Un caso severo de nostalgia podía incluso llevar a la muerte.
No se compara realmente con nuestra definición actual de nostalgia, que describe la añoranza por los buenos tiempos.
5. Neurosis de guerra
Muchos habrán escuchado hablar de la neurosis de guerra, una condición que afectaba a los soldados en las trincheras durante la I Guerra Mundial.
Los soldados que sufrían neurosis de guerra a veces perdían la facultad de ver o escuchar pese a que no tenían un problema físico que se lo impidiera.Fuente: LA NACION
Al igual que la melancolía, la nostalgia y muchas otras experiencias emocionales a lo largo de la historia, la neurosis de guerra fue considerada a veces una emoción y otras una enfermedad, por la forma en la que se hablaba de ella y por cómo se trataba.
"La gente que sufría neurosis de guerra tenía extraños espasmos y con frecuencia perdía la capacidad de ver y escuchar, pese a que no tenían ningún problema físico que se lo impidiera", explica Chaney.
"Al principio de la guerra, se pensaba que estos síntomas se debían a que las explosiones les habían sacudido el cerebro. Pero más tarde, pensaron que todos los síntomas eran provocados por las experiencias que había vivido el paciente y su estado emocional".
6. Hipocondría
La hipocondría era otra condición médica que para el siglo XIX había adquirido asociaciones puramente emocionales.
"Era básicamente la versión masculina de lo que los médicos victorianos llamaban histeria", dice Chaney.
"Se creía que causaba cansancio, dolor y problemas digestivos. En los siglos XVII y XVIII, se pensaba que la hipocondría estaba ligada al bazo, pero más tarde se la asoció a los nervios".
Los victorianos creían que los síntomas eran causados por la hipocondría, o por la preocupación obsesiva por el cuerpo (a pesar de que se notaban los síntomas físicos, era la mente y las emociones las que se creía que estaban enfermas).
7. Demencia moral
El término "demencia moral" fue acuñado por el doctor James Cowles Prichard en 1835.
"Efectivamente, significa 'locura moral'", explica Chaney, "porque por mucho tiempo la palabra 'moral' significaba 'psicológica', 'emocional' y también 'moral' en el sentido en el que usamos la palabra ahora".
El término que servía para describir muchas emociones extremasFuente: LA NACION
Los pacientes que Prichard consideraba "dementes moralmente" eran aquellos que actuaban de forma errática o poco usual sin mostrar síntomas de un desorden mental".
"Él sentía que había un gran número de pacientes que podían funcionar como cualquier otra persona, pero que no podía controlar sus emociones, o cometían crímenes de forma inesperada".
La cleptomanía, por ejemplo, en mujeres educadas de alta sociedad, podía ser visto como un signo de demencia moral porque eran mujeres que no tenían motivos para robar.
Era un término que servía para describir muchas emociones extremas y se aplicaba con frecuencia a niños difíciles.