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quarta-feira, 7 de janeiro de 2015

SERGIO WAISMAN:


 "El traductor jamás es invisible; no es un mero copista, eso es una falacia"

Académico argentino, vive en Estados Unidos y efectúa un trabajo de orfebre con textos nacionales que traduce al inglés, como Blanco nocturno, de Piglia, que se publicará en ese idioma a mediados de año
Por   | Para LA NACION- Buenos Aires

"Me incomoda el concepto de patria", dice el argentino Sergio Waisman, traductor al inglés de Ricardo Piglia, Leopoldo Lugones, Juana Manuela Gorriti y Sergio Chefjec, entre otros. Es también "profesor de español" en la prestigiosa Universidad George Washington, expresión en inglés que se usa en el mundo anglosajón para referirse a los docentes que dictan clases de Literatura Hispanoamericana, donde su materia bucea con interés en la literatura argentina. Cuando estaba en el vientre de su madre, en 1966, Waisman dejó el país. Sus padres, científicos, escapaban del régimen de Onganía. El primer destino fue Estados Unidos y luego, Francia. A comienzos de los 70, la familia regresó a Buenos Aires, donde permaneció hasta 1976. "Soy el resultado de esas dos partidas de mis padres", resume. Este universo de exilios y de una infancia signada por mudanzas inspiró su novela Irse.
Académico, teórico, artesano y viajero, Waisman realiza un trabajo casi de orfebrería con textos argentinos. A mediados de año se publicará su traducción de Blanco nocturno, de Ricardo Piglia, que será conocido en inglés como Target in the Night. Además, trabaja en la traducción de poesías del argentino Yaki Setton.
Del barrio porteño de Belgrano al Bronx, en Nueva York, a los 9 años comenzó a estudiar inglés en la escuela, idioma que hoy, paradójicamente, habla mejor que el castellano. "Crecí en una casa argentina, judía, aunque más bien laica, que estaba en varios países." Habla el dialecto y comprende las entrañas de su cultura. A su comprensión y difusión se ha dedicado de modo sistemático, a través de sus clases y de los textos que traduce.
Waisman destaca que en Estados Unidos sólo el 3% de los textos que se publican son traducciones. "La cultura norteamericana exporta, pero no importa, mientras que la argentina es importadora. Es una lucha constante publicar cualquier autor extranjero. Quizás el autor de América latina más importante hoy, el que más llama la atención de la crítica, sea el chileno Roberto Bolaño."
-¿Existe alguna particularidad en el dialecto argentino que haga compleja o repercuta en la tarea del traductor?
-Hay ciertas vueltas sintácticas, usos, expresiones y, por momentos, cierto ritmo, que varía de región a región y de escritor a escritor. Las diferencias léxicas existen, pero eso se puede superar consultando un diccionario. El traductor se sumerge en un idioma y en una realidad a la que debe aproximarse para no quedarse afuera. Es fundamental conocer las connotaciones del habla oral en la Argentina -y cómo ésta se inscribe en el estilo particular de un autor- para poder recrearlas en inglés. En otras palabras, la tradición.
-¿Es más sencillo traducir autores argentinos, siendo argentino?
-Si bien traduje al inglés a otros autores latinoamericanos, como al boliviano Nataniel Aguirre o al mexicano Mariano Azuela, cuando leo "en argentino" siento que realmente capto el tono y el ritmo de un texto, naturalmente empiezo a traducir y me encuentro imaginándome cómo sonaría esa voz en inglés. De hecho, he traducido toda mi vida, con los viajes cuando era chico y la experiencia de aprender francés y luego inglés como segunda (y tercera) lenguas. Con el castellano argentino me pasa más naturalmente que con ningún otro español. Me imagino que tiene que ver con mi lengua materna, con el hecho de que escribo en inglés y con la tradición a la cual, de algún modo, todavía siento que pertenezco.
-Usted dice que el traductor no trabaja de un texto a otro, sino con un universo de textos para sumergirse en el contexto del autor.
-El traductor, como el escritor, tiene todo un archivo de lecturas, una biblioteca a la que recurre cuando tiene que decir ciertas cosas. En un texto siempre están los ecos de las dos tradiciones, del autor y de su traductor. La escena de traducción se abre entre las dos lenguas, se trata de un espacio fronterizo y es siempre inestable, incierta, pero sumamente compleja, rica y, en el mejor de los casos, fértil y generativa.
-Cuando leo a Piglia traducido por usted, ¿leo a Piglia o a Waisman?
-Y la respuesta es sí (risas). Es decir, es una pregunta que no tiene respuesta. Pero hay que destacar que el traductor jamás es invisible. No es un mero copista, eso es una falacia.
-¿Qué opina de la publicación de Antología personal, de Piglia?
-Me alegra mucho la publicación del libro. Es importante para Piglia y para los lectores. Esta antología parecería ser un puente posible entre su literatura visible (los libros de Piglia que podemos leer) y una literatura más bien clandestina y secreta, casi invisible (que existe en los diarios de Piglia y en los diarios de su personaje Emilio Renzi) [Waisman elaboró una teoría sobre estos dos aspectos en la obra del autor, publicada en Revista Iberoamericana del IILI, en el ensayo "La obra invisible de Emilio Renzi: Lugar incierto, tradición clandestina"]. Tengo expectativas muy altas para este libro.
-¿La literatura de Piglia está asociada con una gran complejidad. ¿Cómo lo afecta como traductor?
-La complejidad de Piglia, para el traductor, tiene que ver con el sofisticado y extenso trabajo que él realiza con la tradición. Cuando traduje Nombre falso, o Assumed Name, hubo un reto en particular con el relato apócrifo, Luba, atribuido a Roberto Arlt, en el cual Piglia imita el estilo de Arlt. Es complicado para el traductor al inglés, ya que el texto de Piglia trabaja con el eco de otros estilos que no existen en inglés, no existen antes de la traducción. Hasta su hija, Mirta Arlt, pensó que se trataba de un texto de su padre. En la biblioteca del Congreso de los EE.UU. está mal catalogado el libro, como si estuviese escrito por ambos. Allí es donde el traductor puede realizar un gran aporte para trasladar de un idioma a otro y para reconstruir un contexto y recrear el potencial de la literatura.
-¿Cuáles son los autores argentinos más conocidos en el exterior?
-El más conocido es Borges, pero, ¿cuál Borges? [Waisman escribió Borges y la traducción, un estudio que fue traducido al italiano]. Principalmente se conoce el Borges metafísico, el escritor de una nueva literatura fantástica. Un Borges universal. Lo que se pierde en general es el Borges "de las orillas", como lo define Beatriz Sarlo. Tiene que ver con la traducción, con qué y cuánto se puede traducir de esa tensión. Algo parecido ocurre con Cortázar. En mi experiencia, el autor argentino que más cautiva a los alumnos es Manuel Puig. Porque él llevaba a Hollywood sus novelas, y por la participación que tenía en la realización de sus traducciones. También empiezan a ser traducidos César Aira, Alan Pauls y Andrés Neuman, entre otros, aunque los circuitos son diferentes para cada uno. Los grandes escritores argentinos han dedicado momentos de sus vidas a traducir. Desde Borges (a Kafka y a Faulkner, entre otros) hasta Cortázar (Edgar Allan Poe), esta labor buscaba acercar estas obras monumentales a los lectores hispanoamericanos, tarea no siempre reconocida por el alcance y las consecuencias positivas que posee.
-¿Cómo aborda enseñar literatura argentina a extranjeros?
-Los estudiantes, en su mayoría, no hablaban español y lo aprendieron para estudiar una carrera. Llegan a estas clases después del desafío de haber adquirido la lengua. Este hecho tiene ciertos efectos, que noto como profesor y traductor, con respecto a qué textos y autores "viajan", cuáles son los que se enseñan, conocen e interesan.
-¿Qué textos argentinos pertenecen al canon de estudio?
-Se sabe que existe el Martín Fierro y la gauchesca, pero hace años que casi nadie lo enseña en los EE.UU. Del siglo XIX sobrevive Domingo Faustino Sarmiento, con el Facundo, El matadero, de Esteban Echeverría, porque a ambos se los puede vincular con textos de historia y ciencias políticas. Para Martín Fierro hace falta un glosario léxico para que el alumno pueda entenderlo. Lo he hecho, pero enseguida que te detenés, el alumno pierde interés. A este canon me alegra haber contribuido con la traducción de Juana Manuela Gorriti.
-Recién me hablaba de Puig, de la atracción que genera su obra.
-Es siempre un gusto enseñar El beso de la mujer araña. Los alumnos quedan cautivados con la historia y con los dos personajes, con la cuestión de género y sexualidad, con la política de represión y liberación, y con el poder de la narrativa. Puig maneja de manera estupenda el deseo de los cuerpos con palabras. Y no tiene que ver con el musical, porque mis alumnos no lo conocen. Cuando les paso la película de Héctor Babenco quedan encantados, pero al final dicen que prefieren la novela.
-¿Y cuáles son los textos que "no viajan", como dice usted?
-El más importante que no viaja es Arlt. Rodolfo Walsh recién ahora empieza a ser traducido al inglés. La poesía argentina se conoce muy poco en los EE.UU. A Juan José Saer se lo conoce sólo por El entenado, aunque en los últimos años empiezan a aparecer algunas traducciones más. Y apenas existen en inglés algunos textos de Juan Carlos Onetti. A mí me gusta muchísimo Arlt. Sí se tradujeron El juguete rabioso y Los siete locos, pero Arlt no ha circulado mucho en inglés. Ojalá obtenga una beca para traducir los cuentos de Arlt, haría falta hacer un tipo de traducción para que pueda funcionar en inglés, de un modo análogo a como funciona en castellano

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