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quinta-feira, 18 de dezembro de 2008

YO HABLO PORTUGUÉS

Al contrario de la mayoría de las personas - que entienden idiomas pero no los hablan - conmigo sucede con el portugués, que lo hablo pero no lo entiendo. Quiero decir, aprendí la música, mas me falta la letra. Y como saben que yo adoro el Brasil mis amigos me aconsejaron que tomase unas clases para aprenderlo como Dios manda. Pensé que fuese cabronada, pues el portugués y el español se parecen tanto que no precisaba tomar clases. Entonces un día resolví preguntar a una amiga. “Dime la verdad: siendo el portugués un dialecto derivado del español, “¿usted acredita que preciso tomar clases de portugués?” A lo que ella respondió: “en el corredor, al fondo a la derecha”. Fue una experiencia terrible. Allí mismo decidí comenzar mis clases, pues no había entendido nada.
Yo hallaba que el portugués era el idioma más fácil del mundo. Pero la primera lección que tomé es la de que es peligrosísimo justamente porque la gente encuentra que se trata apenas de “español sin hueso”. Marcamos una hora el día lunes en su escritorio. Escritorio no quiere decir escritorio, sino oficina; y oficina quiere decir oficina mecánica o de trabajos manuales - taller, en español, y talher es el utensilio de mesa con que comemos, sea el cuchillo, el tenedor o la cuchara. No me atreví a preguntar como se dice escritorio, pero mi amiga adivinó y fue diciendo “escritorio se dice escrivaninha”. “¿Escriba, niña?”...
Pedí un rato de descanso. “Un rato en portugués es un ratón” respondió inflexible.” Mira lo que me pasa por hablar como un loro”, trate de disculparme. “Un louro en portugués es un rubio”, dijo ella. “Y rubio seguramente se dirá papagayo”, comenté intentando hacer una broma...
-“Rubio es pelirrojo, y papagayo es loro”.
- “Perdóneme pero es que yo hablo mucha basura- “¿Vassoura, no?”
- “Lixo. Vassoura quiere decir escoba”.
- ¿y escova que significa?”
- “Escova significa cepillo”.
Era bastante para el primer día. En la lección siguiente retorné dispuesto a cometer la menor cantidad de errores posibles. Pedí a Norma que me diese un tinto, con la finalidad de comenzar con la cabeza despejada. Ella me trajo un café y yo le dije que estaba “exquisito”, sin saber que estaba cometiendo mi primer error del día.
-“Exquisito” quiere decir en portugués desagradable, extraño. Confundido eché la culpa en la “olla”. “La panela corrigió ella”. “No lo encontré dulce, comenté”.
• “La panela en portugués es olla”.
• “¿Y olla, no quiere decir nada?”, pregunté.
• “Olha quiere decir mira”, contestó ella.
• ¿Supongo que tendrán una palabra para panela?”, me atreví a decir.
• “Panela se dice rapadura”.

No quise preguntar como se decía raspadura. Fui al baño y solo volví una semana después... tan agobiado con el portugués que ya no recordaba ni mí apellido.
• “¿De su sobrenome, quiere decir?” “¿Apellido quiere decir apodo?”.

Intenté sonreír. Trataré de no ser tan torpe. Ella me dijo: no exagere, torpe es infame, inútil, es torpe. Con este nuevo desliz mi temperatura subía. Quise tomar un vaso de agua (vaso es florero, corrigió ella -copo es vaso...) y me justifiqué diciendo que el viaje hasta su escritorio había sido largo, porque venía de una finca.
• “Comprido, no largo; fazenda, no finca”.
• “Largo quiere decir ancho... ”

Me di por vencido y acepté que el portugués era un idioma difícil y pase a prestar atención en las diferencias: violeta se dice roxo, porque rojo se dice vermelho; escenario se dice palco, porque palco se dice camarote; cadeira no es cadera, es asiento, bilhete no es billete, es nota; maluco es loco y caprichosa es limpia; distinto es distinguido y presunto es jamón... Era demasiado.
Pedi permiso para no volver nunca más a las aulas de português porque estava “mamao”
• “... Mamão no. Mamão quiere decir papaya...” y así yo me fui...”

quarta-feira, 17 de dezembro de 2008

MORDERSE LA LENGUA.

No cabe duda que el de los médicos pasa por ser uno de los más incomprensibles e insólitos territorios lingüísticos que existen. Un lenguaje secreto al que nos acercamos siempre con la debida cautela, prevención y desdén, cuando no con una aprensión contagiosa, y nunca mejor dicho.

Y es que la salud aparece permanentemente amenazada por una lista interminable de enfermedades, infecciones y alteraciones que necesitan un diagnóstico preciso y temprano, lo que no siempre ocurre. La siguiente información, por ejemplo, narra cómo un soldado sufrió durante meses una extraña afección, hasta que finalmente un médico acabó acertando el diagnóstico: hernia fiscal. Y eso que fue el médico el que dio con la dolencia, porque podría haber sido un inspector de Hacienda, lo que habría complicado las cosas considerablemente.

No es por buscar justificaciones, pero lo cierto es que hay enfermedades verdaderamente complejas. Les invitamos a valorar el cuadro clínico de este oficial británico, veterano de guerra, aquejado —atención— de daños cerebrales en el hígado, intestinos y vejiga, aparte de pérdida de visión, entre otros males.

O esta otra enfermedad que afectó a un grupo de científicos, atrapados entre tímpanos de hielo. Igual que veíamos antes los singulares efectos del progreso en el mundo animal, nos enfrentamos ahora a este nuevo hombre biónico con nervios de acero, manos de hierro, pies de plomo, y tímpanos de hielo.

Y dando gracias que en esas latitudes geográficas los témpanos son de hielo, porque ha ocurrido (por ejemplo en Madrid) que las bajas temperaturas han formado placas de hierro en las calles, con lo difíciles que son de eliminar. Sobre todo con sal…

Después están los raros. ¿Qué me dicen de este deportista que tiene fracturado el dedo derecho del pie pequeño? Con esas indicaciones no hay facultativo que pueda hacer un diagnóstico adecuado.

Lo mismo que la siguiente información: un motorista que —se explica—, sufrió una fractura de vía aérea. Ya me dirán dónde se localiza eso.

No hay duda de que exigimos demasiado a la medicina tradicional que se enfrenta constantemente a nuevos retos. Como estos decapitados trasladados en las ambulancias de una Cruz Roja que nunca se da por vencida en su lucha contra la enfermedad y la muerte.

Otro caso extraño es el de este joven a quien en una operación de urgencia en un hospital público se le practicó una extirpación de abdomen. Tal vez una ojeada al diccionario nos aclare que el abdomen, «cavidad del cuerpo de los animales vertebrados y conjunto de los órganos contenidos en ella», no puede extirparse con facilidad, ni siquiera en la sanidad pública.

En todo caso, es un problema el de las extirpaciones abdominales que viene de lejos a juzgar por la siguiente noticia, donde se cuenta que fue Fernando I quien al dividir su reino provocó las guerras intestinales que tantos quebraderos de cabeza nos dan incluso en la actualidad.

Otras veces los problemas no tienen tanto que ver con las enfermedades como con lo que podrían denominarse accidentes laborales, los gajes del oficio, vaya. Como este fallecido por causas laborales sin especificar.

Porque el mundo del trabajo está lleno de riesgos que nadie ignora: los madrugones, los atascos, los jefes… La siniestralidad laboral, una auténtica lacra, sobre todo en aquellos trabajos de riesgo. Ahí tienen a este torero cogido por un astado que le disecó la femoral.

Lo que nos lleva a pensar en el taxidermismo como uno de los grandes enemigos del arte de Cúchares. El otro son los propios toreros, no ya por su falta de arte con los instrumentos del oficio —muletas, banderillas y estoques—, sino por su costumbre de aprovechar la mínima ocasión para quitarse competidores de en medio. Así, se dan casos como el siguiente, que ocurrió en la plaza de las Ventas, en Madrid, en la que un matador acabó con otros seis toreros que habían resultado cogidos, probablemente para evitarles sufrimientos, aparte de los toros que le tocaran en el reparto, naturalmente.

Y si así están las cosas en los toros, no vean cómo se las gastan en el de los rallies para demostrar, como leemos en la siguiente noticia, que las venas corren por su sangre, y no al revés, como ocurre con el resto de los mortales. Raro, ya les cuento.

Conocedores de todas estas cuestiones, no resulta extraña la proliferación de errores médicos de todo tipo que acaban, buena parte de ellos, en los tribunales, a veces con penas realmente elevadas. Lean la singular petición de la acusación particular en este caso, en el que se pide para el médico la condena a un año… ¡de cáncer! Una errata que, cuando menos, podríamos calificar de desafortunada.

Como esta otra noticia, que tiene que ver con la celebración del Día Mundial del Sida, en el que, como leemos (con mal disimulada aprensión) se realizará una actividad de difusión de la enfermedad. ¿Pero estamos locos?

Si desde el Gobierno de la nación se difunden enfermedades, a ver quién se atreve a señalar al sector de la restauración que, como ven, invitan a degustar un apetitoso plato de… ¡anchoas con salmonela!

Tanto rigor en unas cosas, y tanta relajación en otras. Fíjense en este pobre agente de la Benemérita enviado a prisión por comerse un bocadillo de guardia.

Así las cosas, tampoco llaman la atención titulares como el siguiente, en el que se narra el accidente en el que colabora una ambulancia local. Hay que ser malpensado: lo mismo colaboró recogiendo a los heridos y llevándolos a tiempo al hospital donde tal vez se encontrara con el siguiente panorama: una huelga de médicos y enfermos. Ahí tienen a facultativos y pacientes haciendo coincidir la justa lucha por sus reivindicaciones, lo que bien pensado no deja de tener cierta lógica.

No hay nada como ordenar las cosas.




© Instituto Cervantes (España), 2006-2008. Reservados todos los derechos.

Lembre...

" O mundo recompensa com mais frequência as aparências do mérito do que o próprio mérito"
Francois La Rochefoucauld.

quarta-feira, 10 de dezembro de 2008

NÃO PERMITA QUE VELHOS PARADIGMAS IMPEÇAM O SEU SUCESSO.

Os seus colegas de trabalho são abertos a novas idéias? Quando um novo assunto é abordado eles são flexíveis ou rechaçam de cara a proposta? Sempre que alguém sugere mudanças eles buscam meios para otimizá-las ou buscam derrubá-las? Como consultor, tenho participado de muitas reuniões ao longo de mais de três décadas de carreira profissional. O que mais me impressiona é constatar o grande número de pessoas dispostas a provar que novas idéias, por melhor que sejam, são falhas. Aliás, o meu parâmetro de rapidez atualmente e medido pela velocidade da resposta dada por alguém tão logo eu revele algo que pretendo fazer. A resposta é ligeira: isso não vai dar certo!

Conheci um camarada, muito gente-boa, que atendia pelo nome de Arruda. Ele era um verdadeiro companheiro quando o assunto fosse ir ao estádio assistir uma partida de futebol, tomar um chope ou mesmo organizar um churrasco no fim-de-semana. Porém, ele se transformava por completo quando convidado para participar de uma reunião na empresa. A sua expressão facial mudava e, antes mesmo do encontro começar, ele já se inteirava do que seria tratado para pensar em uma estratégia contrária. A reunião iniciava e ele não dava um pio se quer. Quando alguém abordava uma nova idéia ele ficava atento e não demorava muito para disparar um contra-argumento para provar que a sugestão era falha.


“Os paradigmas são inseparáveis do caráter. Na dimensão humana, ser é ver.”

Stephen R.Covey


O que sempre me impressionou muito também foi constatar que Arruda tinha bons argumentos para contrariar. Aliás, se ele recorresse a sua ótima capacidade criativa para examinar o lado positivo das questões, tenho certeza que se tornaria rapidamente o presidente da organização. Mas porque, afinal de contas, fatos assim acontecem? Por muitas razões, porém o que está por detrás desse comportamento, normalmente é o que chamamos de paradigmas, ou seja, as lentes através das quais vemos o mundo.

Alguns anos atrás, fui visitar um novo cliente e adivinhe quem estava dirigindo o departamento de vendas? Acertou se respondeu o Arruda. Lá estava ele, agora com mais cabelos brancos. Conversamos um pouco sobre os velhos tempos e, não demorou muito, fui convidado para a sala de reunião. Enquanto me preparava pegando o material em minha pasta, tente adivinhar quem se sentou bem ao meu lado? Acertou de novo se respondeu o Arruda.
Assim que iniciei a minha exposição, com um discreto olhar, percebi que ele mantinha aquele seu jeito peculiar de se comportar nas reuniões. Sorte minha que já o conhecia, daí ao invés de afirmações eu fiz perguntas direcionadas ao Arruda. Para o meu sossego, ele acabou sugerindo o que eu pretendia abordar. Todos ficaram muito impressionados como eu consegui tamanha façanha. Aliás, soube depois que havia até uma bolsa de apostas entre os funcionários sobre o “previsível” resultado do encontro.

Segundo os seus colegas, o Arruda, depois que assumiu a direção do setor, tornou-se uma pessoa ainda mais radical. Durante o encontro percebi que os presentes evitavam contrariá-lo. Parecia que só ele tinha razão. Os seus colegas não desejavam se desgastar e evitavam abordar seus pontos-de-vista. Será as pessoas que têm dificuldade de lidar com novos paradigmas, um entrave para as organizações dos dias atuais?


Mude as suas crenças que os problemas mudarão juntos.


Vou recorrer a uma passagem descrita no magistral livro Os Sete Hábitos Das pessoas altamente Eficazes de Stephen R.Covey para ilustrar melhor a questão. O autor relata a história de dois navios de guerra que estavam há varias semanas no mar realizando uma missão de treinamento. O mau tempo dificultava as manobras. O sentinela do navio-líder tinha a visão quase nula devido ao forte nevoeiro. O capitão permanecia na ponte durante as atividades, tendo se envolvido na seguinte situação:
- Luz à proa, à boreste - disse o vigia.
- Parada ou movendo-se para a popa? – perguntou o capitão.
- Parada, capitão – ele retrucou. Significando que o navio estava em perigo. Em rota de colisão. Imediatamente o capitão chamou o sinaleiro:
- Avise aquele navio para alterar o curso deles em 20 graus, pois estamos em rota de colisão.
- É melhor vocês alterarem o curso em 20 graus. – veio a resposta.
- Envie a seguinte mensagem: “aqui é o capitão, ordenando que vocês mudem a rota em 20 graus imediatamente”.
- Logo chegou a resposta: “aqui é um marinheiro de segunda classe. É melhor vocês alterarem o curso em 20º graus”.
- O capitão já furioso, ordenou: “este é um navio de guerra. Mude o seu curso em 20 graus. Isso é uma ordem”.
- Ao que o marinheiro do outro lado sinalizou: “aqui é um farol terrestre. Mude a sua rota em 20 graus ou vai se chocar”.

E quanto a você, enxerga colorido? É aberto a novas idéias? Nas reuniões sempre que um colega apresenta uma sugestão de mudança você, imediatamente, pensa em como otimizá-la ou tentar encontrar um ponto falho? Pois, saiba que um bom líder evita sempre o comportamento reativo preferindo a proatividade. O verdadeiro líder se concentra na solução e não nos problemas.

Evaldo Costa - Escritor&Consultor.

segunda-feira, 8 de dezembro de 2008

COMO FAZER QUE AS COISAS ACONTEÇAM...

“As oportunidades não se perdem, simplesmente trocam de mãos.”

Perdem tempo... Perdem oportunidades... Perdem sua vida...
À espera do momento ideal e na busca da perfeição, um incontável número de pessoas vive adiando e apagando seu próprio sucesso.
Metas sem cumprir. Sonhos sem realizar. Oportunidades sim aproveitar. E o que é pior, na medida em que o tempo passa, parece que lhes é mais difícil tomar ação.
Conheces alguém a que isto lhe acontece? Acaso o conheces intimamente?

As coisas não se dão por si só. Você sabe. Requer um elemento fundamental: à ação.
Se a ação é à base do logro, à postergação - ou o que em termos práticos é o mesmo, a paralisia— é o sabotador principal do sucesso.
Soa elemental, porém é impressionante o atrito, as frustrações e o conformismo produto de um hábito que empobrece a milhões: esperar que tudo esteja perfeito.
Não sai o produto, não se envia a proposta, não se da o passo, não se fecha o capítulo, não se inicia o caminho, não se realiza a chamada, não se abre a conversação, não se assume a decisão ‘até que as condições sejam perfeitas.’
Acaso existe tal coisa como as condições perfeitas? Não!
Parece que muitos viveram hipnotizados pela ilusão de uma garantia que nunca chega: uma vida 100% livre de erros. E desde essa situação, o medo a cometer um erro - a que não seja perfeito, a que não seja exatamente o que se procurava— se come os dias, as semanas, os meses e os anos daqueles que se paralisam por ele.
Tem estado esperando pelas condições “perfeitas” - o momento ideal, a certeza total, a claridade absoluta— para dar-te a permissão de avançar ou de provar algo?
Se for assim, te entendo. Eu também tenho estado aí, freado por minha própria busca do melhor. Porém como se fala, o melhor é muitas vezes inimigo do bom.
Permites-me uma dica? Esquece da perfeição!
Não estou falando que adotes a mediocridade; muito menos que deixes de superar-te. Busca a excelência - o processo de dar cada vez o melhor de você— porém solta as amarras de um patamar que é inalcançável.
Assume um dos segredos fundamentais para avançar rumo a tuas metas é lograrem que as coisas sucedam:
Não tem que fazer perfeito, só tem que pôr em movimento.
Volta a ler a frase anterior. Se quiser escrever grande numa folha de papel e colar num local que vejas freqüentemente. Porque essa só idéia pode fazer a diferença entre uma vida limitada e a realização de tuas metas.
O poder dessa filosofia é simples: movimento - o que geras quando te pões em ação— é a chave que abre a cela da paralisia. Movimento é o motor do aprendizado. Movimento é o que faz que as coisas dêem.
Pode haver talento, capacidades e conhecimento, porém se não se por em prática servem de muito pouco. As oportunidades se abrem e se fecham a cada dia diante de ti, porém só são tais quando você decide aprovei talas. Seguro que há grande potencial, porém sem movimento não há desenvolvimento.
A Microsoft, a famosa empresa do mega milionário Bill Gates, foi criticada muitas vezes por lançar produtos ao mercado lotados por erros ou defeitos de programação. Porém há algo que não se lhes pode negar: por mais de duas décadas tem estado em pleno movimento e fazendo que as coisas aconteçam. E isso os tem levado a se constituir como uma das companhias mais poderosas do planeta.
Você imagina que seria do mundo se a Microsoft ainda estivesse esperando que o sistema operativo Windows se encontrasse 100% perfeito antes de lançar ao mercado? Ou se eu decidira não publicar este artigo ante minha duvida se estava gramaticalmente perfeito ou não?
Uma coisa é a implementação organizacional de filosofias como a de Qualidade Total e políticas Zero Defeitos. Outra é que você, no pessoal, esteja freando seu progresso por condicionar seu avance a umas condições de perfeição não práticas e inatingíveis.
Um dos segredos dos tremendamente exitosos, dos financeiramente prósperos e dos espiritualmente plenos, é este: Não pretenda fazer o perfeito, só pôr se em movimento.
A maneira de “aperfeiçoar” algo é melhorar o que já está. Porém, se não há algo ainda.. que vá melhorar? Primeiro tens que ter algo-no papel, na mente de outros, no mercado, em tua experiência e resultados— para logo poder aperfeiçoar lhe.
Não podes melhorar o que não hás iniciado. Assim que a fórmula é simples: Arranca já com o que tens! ¡Inicia o caminho com o que sabes! Já somarás, aprenderás e melhorarás sobre a marcha.
Não significa que tomes decisões sem avaliar alternativas e conseqüências. Porém assegura-te de que o perfeccionismo não te impeça acercar-te dos teus objetivos.
Vais te equivocar? Pode que sim. Vão sair-te as coisas mal? De vez em quando Outros criticaram tua falta de “perfeição”? Sim porque a crítica é o hobby preferido daqueles que não se movem.
Pensa na alternativa: seguir postergando, perdendo tempo, abrindo lhe cada vez mais espaço ao medo ao fracasso e aumentando a distancia entre tu e tuas metas.
Qual é a chave? Novamente: não procures fazerlo perfeito, tão só assegura te pôr em movimento.
Se não sabes como, acharás a resposta no caminho.
Porque é quando as coisas estão andando que as respostas aparecem e as oportunidades se manifestam. É ao avançar rumo ao que procuras que tuas metas se acercam a ti.
Alguns aguardam o momento perfeito, sem enxergar de que se lhes escapa uma realização liberadora:
O momento perfeito se pode criar em qualquer instante, quando decides passar da inação à ação, da paralisia ao movimento e do temor à excitação de saber te em movimento.
O momento perfeito para atuar é agora. Sim ¡agora mesmo! Com o muito ou pouco que sabes; com a pouca o grande confusão que possas ter; com a incerteza a certeza que estejas sentindo.
Toma a melhor decisão que possas assumir com a informação que tens. Segue tua intuição. Porém ¡decide! Lembra que a pior decisão é a inação.
Tem estado teu perfeccionismo limitando teu sucesso?

Encontras-te postergando?

Paralisado por não contar com as condições “perfeitas”?
A oportunidade de avançar a tens agora. O momento é já. Este é o instante para passar da paralisia a ação.
Porque o que faz a diferença - e permite que as coisas aconteçam— não é a perfeição “¦ senão a ação.
Acaso estás esperando por algo ou já decidistes te pôr em movimento?

sexta-feira, 5 de dezembro de 2008

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...