Translate

quarta-feira, 24 de março de 2010


El Viaje


Extraído de Gestae.com


Conmigo inicias, ¡oh viajero!, el camino.
Ahora principias el viaje de tu vida.
Sin origen, y sin destino.
Hacia el todo, y hacia la nada.
Muchos antes que tú lo han empezado.
No todos lo acaban.
Te encontrarás muchas mañanas en el tránsito hacia ninguna parte.
Y tu desidia será la inercia que te llevará a todos los sitios.
Esta será tu forma de vida.
Siempre partirás de un sitio para dormir en otro diferente.
Y todo ello sin moverte jamás.
Nunca tendrás tiempo de mirar atrás.
No lo hagas jamás.
Ni jamás des la vuelta.
Ni cambies el sentido de tu marcha.
Iniciarás rumbos que no te llevarán a ningún puerto.
Pero ello no ha de importarte.
Siempre saldrás de un lugar a otro sin hallar un lugar al que puedas llamar tu casa.
Porque siempre te hallarás de paso.
Tu casa será todo el mundo.
Tu mundo.
Esta es la única vida que has de conocer.
Porque la tuya es una lucha contra el tiempo.
No dispones de la eternidad para realizar tu proyecto.
Las reglas del juego solamente te dan un tiempo limitado.
Siempre has de encontrar una nueva montaña que escalar.
Y otro obstáculo que salvar.
Algún día sabrás quien eres en realidad.
Recuerda los versos del poema que conociste en tu juventud.
Solo una cosa puedes pedir de tu viaje.
Que éste sea largo.
Y que se presente repleto de aventuras y de conocimiento.
Habrás de buscar en tu recorrido lo que inició tu búsqueda.
Serás complacido si en tu camino son muchos tus despertares.
Conocerás gentes, visitarás ciudades.
Y al final descubrirás un lejano puerto que tus ojos no han visto, y que tu mente ahora ignora.
Pero nunca serás ciudadano.
Sólo serás un viajero.
Tu patria será sólo un anhelo, o un recuerdo.
Porque tu viaje no es más que un tránsito hacia tu propia vida.
El ansia te perseguirá siempre.
Y por más que conozcas países y ciudades, te encontrarás solo, en medio de tanta gente.
Algún día sabrás donde te hallas realmente.
Has de tener en todo momento conciencia de tu peregrinaje.
Es tu destino llegar al final de tu recorrido.
Sin embargo, no quieras hacer que tu camino sea ni más intenso, ni más prolongado.
Has de esperar que las cosas sucedan conforme su naturaleza.
La fruta será comestible cuando sea madura.
Tu travesía debería extenderse durante muchos años.
No puedes ni debes adelantar los acontecimientos.
Has de ser anciano cuando llegues al final de tu viaje.
Entonces tendrás un patrimonio.
El viaje te habrá proporcionado riquezas, que habrás acumulado durante todo tu camino.
No esperes en ese momento que tu búsqueda te aporte nada más.
Cuando te encuentres en el extremo de tu tránsito, todo cuanto poseerás se hallará contigo.
Algún día sabrás lo que tus experiencias significan.
Comprenderás que sin haberte nadie enseñado, sabes.
Comprenderás que el camino no está señalado, pero que sin embargo, existe.
El camino lo haces tú, cuando caminas.
Sabrás leer los signos de las cosas.
Las estrellas te enseñarán el rumbo a seguir.
Todo cuanto has de hacer es dejar pasar el tiempo.
El día y la noche se sucederán una y otra vez.
Cada vez que el sueño te domine, serás un poco más tu mismo.
Algún día comprenderás que la vida no es más que un sueño.
Cuando seas prisionero en el camino recuerda lo siguiente.
Tarde o temprano serás libre.
Tarde o temprano dejarás el pasado atrás y podrás continuar tu marcha.
Pero no creas que tienes garantizada tu victoria.
Has de ganarla.
No pienses jamás que algo no puede sucederte a ti.
Has de hacer que tu destino sea otro.
Porque son muchas las cosas que pueden sucederte.
Y entre ellas, esa que tú deseas que no suceda.
Algún día comprenderás que no todo lo bueno es tan benévolo, y que no todo lo malo es tan desfavorable.
El tiempo fluye, como un río.
Nada puedes hacer por detener su transcurso.
¿Volverás a ver a quienes se han cruzado en tu camino a lo largo de los años?
Nadie lo sabe.
El tiempo fluye sereno, imperturbable.
Como el río fluye hasta el mar.
Sin embargo, durante el viaje, puedes hallar tempestades.
O puede que el viento te venga de cara, impidiendo que navegues en la dirección que tú deseas.
Puedes perder miembros de tu tripulación
en tu travesía.
Puedes precisar incluso una nueva embarcación.
Habrás de reaprovisionarte en los puertos propicios.
Practicarás el comercio en tu ruta, y eso te enriquecerá.
Intercambiarás.
Sobornarás.
Tomarás por la fuerza.
Engañarás.
Hurtarás.
Prevaricarás.
Así te harás a ti mismo, viajero.
Y serás bendecido por los dioses.
Algún día sabrás si has hallado a los dioses en tu camino.
La búsqueda que te propones te ha dado la fuerza y el valor para iniciar tu viaje.
No hubieses partido sin tu ansia por ella.
Quizá cuando llegues al final del camino, te sientas decepcionado por lo que has obtenido.
Sin embargo, ser sabio es tu destino.
Y cuando sea el momento, entenderás el sentido de tu búsqueda.
Encontrarás dificultades.
Llorarás.
Sufrirás.
Te lamentarás mil veces de tu destino.
Pero todo él se halla escrito desde un principio, y se realizará fielmente.
Sentirás diez mil veces que no puedes avanzar más.
Que las circunstancias te aplastan.
Que no te permiten caminar.
Has de saber que tu deber es ir más lejos.
Tienes que remover esos árboles que te aplastan, y que no te dejan progresar.
Tienes que conseguir superar cada presente.
Tienes que conseguir superar el futuro que se acerca.
Y cuando consigas desligarte de tus ataduras, cuando hayas ganado la libertad frente a tus cadenas, has de tener bien presente que tienes que ir más lejos.
No puedes detenerte.
Tienes que avanzar más.
Tienes que encontrar nuevas sendas.
Porque iniciarás miles de senderos que habrás de abandonar.
Pero siempre retendrás algo de ellos.
Ninguno de los caminos por los cuales derives te dejará igual que antes de pisar su polvo.
Ganarás alguna cosa en cada una de tus experiencias.
Y esto te servirá en todo momento para iniciar mejor una nueva aventura.
Recuerda caminante: has de llegar más allá incluso del mañana que ahora se aproxima.
Recuerda el poema.
Y cuando creas que has llegado al final de tu recorrido, descubrirás que no haces más que iniciar tu viaje, y que existen muchos más caminos que desconoces, y que deberás explorar.
Algún día llegarás al final del camino.
Castigarás a tus enemigos.
Y destruirás para crear.
Porque en tu viaje habrás de tomar decisiones.
Tendrás que orientar tu velamen hacia los puertos que te esperan.
Vadearás los peligros.
Pero mil veces caerás en ellos.
Mantén firme entonces el timón.
Y si alguna injusticia cometes, procura repararla.
Los monstruos que te encontrarás deberán ser sacrificados.
Y a partir de su ejecución, viajarán contigo.
Te darán la fuerza necesaria para proseguir el viaje.
Si no matas a tus enemigos, ellos acabarán contigo, y con tu proyecto.
No tengas piedad con los traidores.
Y no seas uno de ellos.
Pero si alguna vez has de serlo, repara el daño.
Si no sientes dolor cuando seas tú quien traicione, entonces tu viaje habrá acabado.
Y estarás perdido en medio del océano.
Y los dioses permitirán tu destrucción por otro navegante.
Ten valor y no pierdas tu rumbo.
Aplica la fuerza cuando sea necesario.
Pero no te excedas en ella.
Y cuando hayas derrotado a tus enemigos, perdónales.
No guardes rencor en tu alma.
Sé puro de corazón para poder proseguir tu viaje.
Algún día comprenderás el gozo del viajero al fin de su travesía.
Nunca sabrás lo que hay al otro lado.
Tus acompañantes muchas veces no han de entenderte.
Alguna vez abandonarás tu realidad.
Porque en la fantasía has de encontrar la guía para tus pasos.
Cuando una voz te anuncie en tu interior el camino propicio, serás ya grande y sabio.
Pero hasta entonces caerás.
Una y otra vez, caerás.
Y habrás de levantarte siempre.
Una y otra vez habrás de levantarte.
Y otra vez caerás y habrás de levantarte.
Porque tu gloria no estará en tus aciertos.
Ni tu gloria estará en tus méritos.
Ni en tus bondades.
Ni en tus éxitos.
Sino en levantarte cuantas veces muerdas el polvo.
Serás hombre cuando llores por tus amigos, y por las oportunidades perdidas.
Serás bestia cuando calles tus sentimientos, y olvides el sentido de tu viaje.
Algún día comprenderás el sentido de tu pasión.
Has de buscar sucesores para tu proyecto.
La búsqueda no puede detenerse pase lo que pase.
Deberás crear las condiciones para que otros sigan el camino que tú has iniciado.
Tu mayor honor será conseguir que tu herencia no se pierda.
Porque tú también prosigues la tradición de otros muchos que navegaron antes que tú.
Tu trabajo será la continuación de la exploración de otros muchos viajeros que iniciaron su búsqueda antes que tú.
Y esta cadena no debe romperse jamás.
Debe extenderse hasta el infinito, más allá de las estrellas.
Así, tu participarás también en un viaje que te trasciende.
Tú serás el eslabón necesario de la cadena para que tu pueblo alcance la inmortalidad.
Deseo para ti un buen viaje, si además de virtuoso eres fiel a los tuyos y a tu pueblo.
Recuerda que en tu viaje siempre estarás solo.
Aunque en todo momento otros viajeros te acompañarán.
Espero que las circunstancias te sean propicias.
Y que encuentres el objeto de tu viaje a lo largo de tu peregrinaje.
Poco a poco, y quizás sin darte cuenta, te harás guerrero.
Como guerreros fueron muchos antes que tú.
Y serán después de que termines tu búsqueda.
Habrás de luchar en el combate más viejo del mundo.
En el combate más marrullero.
Espero que encuentres placer en tu recorrido, y que llenes alforjas de anhelos deseados.
Recuerda siempre el poema de tu juventud.
Espero que tu búsqueda se vea recompensada con muchas aventuras, y conocimientos.
Y que encuentres los caminos de los viejos anhelos de todos los guerreros.
La búsqueda, el camino, es todo cuanto posees.
No te engañes, viajero.
No existe nada más.
Sin embargo, abre bien los ojos en tu peregrinaje.
Porque puedes hallar sorpresas.
Y recuerda el viejo poema, que es sabio.
Que tu viaje sea largo.
Da siempre un paso más, y sé fiel a los tuyos, y a tu pueblo.

Uno en Todo,
Todo en Uno...
Si sólo se comprendiese esto,
¡No te preocuparías más por no ser perfecto!
El libro de La nada

A VIAGEM








A Viagem
Extraído de Gestae.com –
Tradução ORG.



Comigo inicias, oh viajante! , o caminho...
Agora principias a viagem de tua vida.
Sem origem, e sem destino.
Rumo ao todo, e rumo a nada.
Muitos antes que você o tem começado.
Não todos o acabaram.
Encontrar-te-ás muitos amanhãs no trânsito
Rumo a nenhuma parte.
E tua desídia será a inércia que te levará a todos os sítios.
Esta será tua forma de vida.
Sempre partirás dum sítio para dormir em outro diferente.
E tudo isto sem te mover jamais.
Nunca terás tempo de olhar atrás.
Não o faças jamais.
Nem jamais deis a volta.
Nem troques o sentido de tua marcha.
Iniciarás rumos que não te levarão a nenhum porto.
Mas isto não há de te importar.
Sempre sairás dum lugar a outro sem achar um lugar à que possas chamar tua casa.
Porque sempre estarás de passagem.
Tua casa será todo o mundo.
Teu mundo.
Esta é a única vida que vais a conhecer.
Porque a tua é uma luta contra o tempo.
Não dispões da eternidade para realizar teu projeto.
As regras do jogo somente te dão um tempo limitado.
Sempre vais a encontrar uma nova montanha que escalar.
E outro obstáculo que salvar.
Algum dia saberá quem é você em realidade.
Lembra os versos do poema que conheceste em tua juventude.
Só uma coisa podes pedir de tua viagem.
Que esta seja longa.
E que se apresente lotado de aventuras e de conhecimento.
Haverás de buscar em teu percorrido o que iniciou tua procura.
Serás comprazido se em teu caminho são muitos teus despertares.
Conhecerás pessoas, visitarás cidades.
E no final descobrirás um porto distante que teus olhos não têm visto, e que tua mente agora ignora.
Porém nunca será cidadão.
Só será um viageiro.
Tua pátria será só um anelo, ou uma lembrança.
Porque tua viagem não é mais que um trânsito
Rumo a tua própria vida.
A ânsia te perseguirá sempre.
E por mais que conheças países e cidades, te encontrarás só, em meio a tanta gente.
Algum dia saberá onde te encontras realmente.
Têm de ter em todo momento consciência de teu peregrinar.
É teu destino chegar à final de teu percorrido.
Sem embargo, não ambiciones fazer que teu caminho seja nem mais intenso, nem mais prolongado.
Tens que esperar que as coisas aconteçam conforme sua natureza.
O fruto será comestível quando esteja maduro.
Tua travessia deveria estender-se durante muitos anos.
Não podes nem deves adiantar os acontecimentos.
Hás de ser ancião quando chegues ao final de tua viagem.
Então terás um patrimônio.
A viagem te haverá proporcionado riquezas, que terás acumulado durante todo teu caminho.
Não esperes nesse momento que tua busca te aporte nada mais.
Quando te encontres no extremo de teu trânsito, tudo quanto tenhas se encontrará contigo.
Algum dia saberá o que tuas experiências significam.
Compreenderás que sem te haver ninguém ensinado, sabes.
Compreenderás que o caminho não está sinalado, porém que embora, existe.
O caminho o faz você, quando caminhas.
Saberás ler os signos das coisas.
As estrelas te ensinarão o rumo a seguir.
Tudo quanto tens que fazer é deixar passar o tempo.
O dia e a noite se sucederão uma e outra vez.
Cada vez que o sonho te domine, será um pouco mais você mesmo.
Algum dia compreenderá que a vida não é mais que um sonho.
Quando sejas prisioneiro no caminho lembra o seguinte.
Tarde ou cedo serás livre.
Tarde ou cedo deixarás o passado atrás e poderás continuar tua marcha.
Mas não acredites que tens garantida tua vitória.
Terás de ganhar-la.
Não penses jamais que algo não pode acontecer a você.
Há de fazer que teu destino seja outro.
Porque são muitas as coisas que podem acontecer-te.
E entre elas, essa que você deseja que não suceda.
Algum dia compreenderá que não tudo o bom é tão benévolo,
e que não tudo o mal é tão desfavorável.
O tempo flui, como um rio.
Nada podes fazer por deter seu transcurso.
Volverás a ver aqueles que se tem cruzado em teu caminho ao longo dos anos?
Ninguém o sabe.
O tempo flui sereno, imperturbável.
Como o rio flui até o mar.
Sem embargo, durante a viagem, podes achar tempestades.
Ou pode que o vento venha de frente, impedindo que navegues na direção que você deseja.
Podes perder membros de tua tripulação em tua travessia.
Podes precisar inclusive uma nova embarcação.
Haverás de te re-aprovisionar nos portos propícios.
Praticarás o comércio em tua rota, e isso te enriquecerá.
Intercambiarás.
Subornarás.
Tomarás pela força.
Enganarás.
Furtarás.
Prevaricarás.
Assim te farás a você mesmo, viageiro.
E serás abençoado pelos deuses.
Algum dia saberá se tem achado aos deuses em teu caminho.
A busca que te propões te tem dado a força e a coragem para iniciar tua viagem.
Não haverias partido sem tua ânsia por ela.
Quiçá quando chegues ao final do caminho, sintas-te decepcionado pelo que tem obtido.
Sem embargo, ser sábio é teu destino.
E quando seja o momento, entenderás o sentido de tua busca.
Encontrarás dificuldades.
Chorarás.
Sofrerás.
Lamentar-te-ás mil vezes de teu destino.
Mas todo ele se acha escrito desde um princípio, e se realizará fielmente.
Sentirás dez mil vezes que não podes avançar mais.
Que as circunstâncias te esmagam.
Que não te permitem caminhar.
Tem de saber que teu dever é ir mais longe.
Tens que remover essas árvores que te esmagam, e que não te deixam progredir.
Tens que conseguir superar cada presente.
Tens que conseguir superar o futuro que se acerca.
E quando consigas te desligar de tuas ataduras, quando tenhas ganhado a liberdade frente a tuas cadeias, tem de ter bem presente que tens que ir mais longe.
Não podes deter-te.
Tens que avançar mais.
Tens que encontrar novas sendas.
Porque iniciarás milhares de trilhas que haverás de abandonar.
Porém sempre reterás algo delas.
Nenhum dos caminhos pelos quais peregrines deixar-te-á igual que antes de pisar seu pó.
Ganharás alguma coisa em cada uma de tuas experiências.
E isto te servirá em todo momento para iniciar melhor uma nova aventura.
Lembra caminhante: tens que chegar mais além incluso do amanhã que agora se aproxima.
Lembra o poema.
E quando acredites que tenha chegado ao final de teu percurso, descobrirás que não fazes mais que iniciar tua viagem, e que existem muitos caminhos que desconheces, e que deverás explorar.
Algum dia chegará ao final do caminho.
Castigarás os teus inimigos, e destruirás para criar.
Porque em tua viagem haverás de tomar decisões.
Terás que orientar tua velame rumo aos portos que te esperam.
Vadearás os perigos.
Porém mil vezes cairás neles.
Mantém firme então o leme.
E se alguma injustiça comete, procura reparar-la.
Os monstros que encontrarás deverão ser sacrificados.
E a partir de sua execução, viajarão com você.
Dar-te-ão a força necessária para prosseguir a viagem.
Se não matas a teus inimigos, eles terminarão com você, e com teu projeto.
Não tenhas piedade com os traidores.
E não sejas um deles.
Mas se alguma vez tem de ser-lo, repara o dano.
Se não sentes dor quando seja você quem traiu, então tua viagem haverá acabado.
E estarás perdido no meio do oceano.
E os deuses permitirão tua destruição por outro navegante.
Tem valor e não percas teu rumo.
Aplica a força quando necessário.
Porém não te excedas nela.
E quando tenhas derrotado os teus inimigos, perdoa-lhes.
Não guardes rancor em tua alma.
Se puro de coração para poder prosseguir tua viagem.
Algum dia compreenderá o gozo do viageiro ao fim de sua travessia.
Nunca saberás o que há ao outro lado.
Teus acompanhantes muitas vezes não haverão de te entender.
Alguma vez abandonarás tua realidade.
Porque na fantasia haverás de encontrar a guia para teus passos.
Quando uma voz te anuncie em teu interior o caminho propício, serás já grande e sábio.
Mas até então cairás.
Uma e outra vez cairás.
E haverás de te levantar sempre.
Uma e outra vez haverás de te levantar.
E outra vez cairá e haverás de te levantar.
Porque tua gloria não estará em teus acertos.
Nem tua gloria estará em teus méritos.
Nem em tuas bondades.
Nem em teus sucessos.
Senão em te levantar quantas vezes mordas o pó.
Será homem quando chores por teus amigos, e pelas oportunidades perdidas.
Serás besta quando silencies teus sentimentos, e esqueças o sentido de tua viagem.
Algum dia compreenderá o sentido de tua paixão.
Procurarás sucessores para teu projeto.
A busca não pode deter-se passe o que passe.
Deverás criar as condições para que outros sigam o caminho que você há iniciado.
Tua maior honra será conseguir que tua herança não se perda.
Porque você também prossegue à tradição de outros muitos que navegaram antes que você.
Teu trabalho será a continuação da exploração de outros muitos viageiros que iniciaram sua busca antes que você.
E esta corrente não deve se romper jamais.
Deve se estender até o infinito, além das estrelas.
Assim, você participará também numa viagem que te transcende.
Você será o elo necessário da corrente para que teu povo alcance a imortalidade.
Desejo para ti uma boa viagem, se ademais de virtuoso és fiel aos teus e o teu povo.
Lembra que em tua viagem sempre estarás só.
Embora em todo momento outros viageiros te acompanhem.
Espero que as circunstâncias te sejam propícias.
E que encontres o objeto de tua viagem ao longo de teu peregrinar.
Pouco a pouco, e quiçá sem te dar conta, te farás guerreiro.
Como guerreiros foram muitos antes que você.
E serão depois de que termines tua busca.
Haverás de lutar no combate mais velho do mundo.
No combate mais velhaco.
Espero que encontres prazer em teu percurso, e que enchas alforjes de anelos desejados.
Lembra sempre o poema de tua juventude.
Espero que tua busca se veja recompensada com muitas aventuras, e conhecimentos.
E que encontres os caminhos dos velhos anelos de todos os guerreiros.
A busca, o caminho, é tudo quanto tens.
Não te enganes viageiro.
Não existe nada mais.
Sem embargo, abre bem os olhos em teu peregrinar.
Porque podes achar surpresas.
E lembra o velho poema, que é sábio.
Que tua viagem seja longa.
Da sempre um passo a mais e seja fiel aos teus, e ao teu povo.

Um em Todo, Todo em Um... Se só se compreendesse isto, Não te preocuparias mais por não ser perfeito!
O livro do nada

ENFRENTAR LA VIDA


La vida es un desafío, afróntalo.
La vida es amor, compártelo.
La vida es un sueño, realízalo.
La vida es un juego, juégala.

A vida é um desafio, enfrenta o.
A vida é amor, compartilha o.
A vida é um sonho, realiza o.
A vida é um jogo, joga a.

SHATYA SAI BABA.

DESTINO


“No creo en un destino que cae sobre los hombres
por más que actúen, pero sí creo en un destino
que cae sobre ellos a menos que actúen”.

“Não acredito num destino que cai sobre os homens
por mais que atuem, mas sim acredito num destino
que cai sobre eles a menos que atuem”.

SIDDHARTA GAUTAMA.

terça-feira, 23 de março de 2010


O CHINÊS E O ARROZ


Um homem estava pondo flores no tumulo de sua esposa, quando viu a um homem chinês pondo um prato com arroz na tumba vizinha. O homem se dirigiu ao chinês e perguntou: -
'Desculpe senhor...de verdade acredita você que o defunto verá a comer o arroz?
-'Sim, responde o chinês, quando o de você venha a cheirar suas flores...'

Moral da História: Respeitar as opiniões do outro, é uma das maiores virtudes que um ser humano pode ter.
As pessoas são diferentes, pelo tanto atuam diferente e pensam diferentes.
No julgues... somente compreende, e se não o podes compreender ESQUECELO.

5 simples regras para ser feliz
Libera teu coração de ódio.
Libera tua mente de preocupações.
Vive singelamente.
Da mais.
Espera menos.

Envelhecer é obrigatório, crescer é opcional.
--
Jaume Guinot
Cidadão do mundo
http://www.adaip.es

EL CHINO Y EL ARROZ

Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina. El hombre se dirigió al chino y le preguntó: -
'Disculpe señor ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz?
-'Sí, responde el chino, cuando el suyo venga a oler sus flores...'

Moraleja: Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener.
Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente.
No juzgues... solamente comprende, y si no lo puedes comprender OLVÍDALO.

5 simples reglas para ser feliz
Libera tu corazón del odio.
Libera tu mente de preocupaciones.
Vive sencillamente.
Da más.
Espera menos.

Envejecer es obligatorio, crecer es opcional.
--
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

segunda-feira, 22 de março de 2010


Lo que los budistas creen

Narada Maha Thera

Los budistas creen en las posibilidades, latentes del hombre tal como son reveladas por la vida excepcional del Buda Gotama, el fundador del sistema moral y filosófico conocido popularmente como Budismo. El hecho de que la Budidad, o ese estado supremo de perfección e iluminación, esté latente en todos, sirve como un gran incentivo para los individuos dispuestos al auto sacrificio, compasivos y dedicados a servir a otros y a perfeccionarse a sí mismos.
El hombre es una máquina poderosa que, a diferencia de los artefactos mecánicos ordinarios, es muy simple en su inicio y extremadamente compleja en su final. En esta compleja maquinaria que es el hombre, el factor más importante es la mente visible, cualquiera que sea su origen.
Es la mente la que eleva al hombre a un pedestal sobrehumano o lo degrada a un nivel subhumano. Al igual que la electricidad, la mente es una fuerza poderosa, al mismo tiempo constructiva y destructiva. Es el enemigo más cruel y el amigo más grande del hombre. Los budistas creen que esta mente poderosa es la creadora y destructora del hombre, y el arquitecto del propio destino. Es esta mente poderosa la que crea el cielo y el infierno sobre la tierra, y en esta mente invisible se encuentran el gusano, el bruto, el hombre, el superhombre y el dios. De hecho, el hombre es un mundo en sí mismo.
La razón no inspira a los budistas a creer en un creador arbitrario que controla el destino del hombre y que recompensa y castiga al hombre por hacer o no hacer su voluntad sobre la tierra. Los budistas no están convencidos de la omnipresencia, omnipotencia, omnisciencia de un Dios todopoderoso por encima del hombre, a quien éste debería temer, obedecer y amar. Tal y como afirma Voltaire, “Dios es la creación más noble del hombre”.
El consejo de Buda a sus seguidores es no temer a nadie y no inspirar miedo a nadie. Éste es un principio budista que debería ser cultivado en este mundo que incita a la guerra, donde la cosa más preciosa –la vida- es sacrificada en el altar de la fuerza bruta y donde los armamentos están creando miedo, recelo y odio.
Se espera que los budistas desarrollen esa dulce virtud en una bondad amorosa hacia todo, sin que importe la casta, el credo, el color o el sexo. ¡Cuán felices seríamos si todos pudiéramos vivir como ciudadanos de un mundo sin ningún sentimiento de separación! Un mundo fundado en el amor y la razón, que una el conocimiento científico de Occidente con la sabiduría de Oriente debería ser deseado por todos los hombres y mujeres de principios elevados.
Los budistas no tienen fe en las plegarias para pedir o interceder, sino creen en la importancia del auto esfuerzo y en la eficiencia de la meditación que está orientada hacia la auto conquista, el autocontrol, la auto purificación y la iluminación.
“La meditación no es un sueño silencioso ni un esfuerzo enérgico”. Ella sirve como un tónico para el corazón y la mente.
Los budistas no creen en las recompensas y los castigos dados por un ser superior, sino creen que el hombre cosecha lo que ha sembrado, y que lo que siembra lo cosecha en alguna parte, alguna vez. Saben que al hombre no le sucede nada que éste no merezca por una razón u otra. El dolor o la felicidad que experimenta el hombre es el resultado inevitable de su propio hacer. Esto los conduce a creer en la doctrina del kamma (en pāli=karma o karman en sánscrito), la ley budista de la causalidad moral y de la responsabilidad individual. El kamma, que algunos “interpretan como influencia de la acción”, es en sí mismo una ley que actúa en su propio campo sin la intervención de un agente gobernante que sea independiente o externo. No es ni fatalismo ni predestinación impuestos sobre nosotros por algún misterioso poder desconocido al cual debamos someternos ineludiblemente.
Esta ley del kamma explica el problema del sufrimiento, el misterio del destino y la predestinación de algunas religiones, el problema de los niños prodigio, y por sobre todo, la desigualdad de la humanidad. Esta creencia en kamma les da a los budistas consuelo, esperanza, autoconfianza y valor moral. Ella “convalida su esfuerzo, aviva su entusiasmo”, y los hace siempre amables, tolerantes y considerados, porque comprende que ningún ser humano es enteramente bueno o enteramente malo.
Kamma, o la acción causada por la ignorancia y el apego –dice Buda- condiciona el renacer. Las acciones pasadas condicionan el presente nacimiento, y las acciones presentes, en combinación con las acciones pasada, condicionan el futuro. El presente es hijo del pasado y, a su vez, se transforma en padre del futuro. En cierto modo, somos lo que fuimos, seremos lo que somos. Por ejemplo, un criminal de hoy podría ser un santo mañana: una persona virtuosa de hoy, debido a la debilidad humana o impelida por las circunstancias, podría ser mañana un criminal.
Los budistas no creen que el presente sea la única vida entre dos eternidades de miseria y felicidad; ni tampoco creen que este flujo de vida presente sea completamente aniquilado después de la muerte. Los budistas creen que “el hombre no es más que uno de un número indefinido de estados de ser y que esta vida terrestre no es más que un episodio entre muchos otros”. Hay que admitir que esta doctrina de la reencarnación no puede ser ni probada ni descartada experimentalmente, pero se acepta como un hecho verificable por las evidencias.
El nacimiento significa el surgimiento de fenómenos psicofísicos. El renacimiento, por lo tanto, significa sus surgimientos repetidos. Esta doctrina del kamma y de la reencarnación explica el surgimiento de genios y niños prodigio, las diferencias entre niños de la misma familia, las capacidades especiales en los hombres debido a sus tendencias prenatales, los gustos y rechazos instintivos a primera vista, las muertes prematuras, el surgimiento de grandes maestros religiosos como Buda, que poseen características físicas, mentales e intelectuales incomparables.
Si postulamos una vida pasada, presente y futura, entonces nos enfrentamos al mismo tiempo con el misterioso problema ya mencionado: “¿cuál es el origen último de la vida?”
Una escuela, en su intento por resolver el problema, plantea una causa primera, ya sea como una fuerza cósmica o como un ser todopoderoso. Otra escuela niega una causa primera, pues según la experiencia común, la causa siempre se transforma en los efectos y los efectos se transforman en la causa.
En una cadena de causa y efecto, la causa primera es inconcebible. De acuerdo con la primera escuela, la vida ha tenido un comienzo; mientras que de acuerdo con la segunda escuela, la vida carece de principio.
La ciencia moderna, al confinarse a los datos sensoriales, enfrenta el problema y nos dice que somos el producto directo de las células del esperma y del óvulo suministrados por nuestros padres. Pero la ciencia no da una explicación satisfactoria respecto del desarrollo de la mente, la cual es infinitamente más importante que la maquinaria del cuerpo material del hombre. Los científicos, mientras que afirman que omne vivum ex vivo, sostienen que la mente y la vida evolucionaron de lo carente de vida.
Algunos sistemas religiosos afirman que el alma (una esencia del hombre asumida como un hecho) brota del Dios, y que los padres sólo proporcionan las groseras vestiduras del alma. Desde el punto de vista científico, somos absolutamente nacidos de nuestros padres; como tal, la vida precede a la vida. En lo que respecta al origen del primer protoplasma de vida o “coloide” (como queramos llamarlo), los científicos alegan su ignorancia.
Según el Budismo, nacimos de la matriz de la acción (kamma-yoni). Los padres simplemente nos proporcionan un fundamento material; como tal, el ser precede al ser. En el momento de la concepción, es kamma, o la acción pasada, quien condiciona la conciencia inicial que vitaliza al feto. Es esta energía kámmica invisible, generada del nacimiento pasado, la que produce los fenómenos mentales y el fenómeno de la vida en un fenómeno físico ya existente, para completar así el trío que constituye al hombre.
Respecto al origen último de la vida, Buda declara positivamente: “Sin fin cognoscible, es este ‘continuo vagar’ (saṃsāra). No se puede percibir un primer comienzo de los seres que, obstaculizados por la ignorancia y encadenados por el deseo, vagan y deambulan en él”.
Esta corriente de vida fluye ad infinitud, mientras la alimentan las enlodadas aguas de la ignorancia y el deseo. Cuando estos dos son completamente detenidos, sólo entonces la corriente de vida deja de fluir; el renacer termina, como en el caso de los Budas y Arhants. No es posible determinar un comienzo último de esta corriente de vida, pues no se puede percibir una etapa en la que esta fuerza de vida no estuviera acompañada por la ignorancia y el deseo. Buda se ha referido aquí simplemente al comienzo de la corriente de vida de los seres vivientes. A los científicos les corresponde especular sobre el origen y la evolución del universo.
La doctrina budista del renacer debería ser diferenciada de las doctrinas de la transmigración y la reencarnación de otras religiones, puesto que el Budismo niega la existencia de un alma permanente o de una entidad inmodificable que transmigra de una vida a otra. Para justificar la existencia de la felicidad sin fin en un cielo eterno, es necesaria un alma inmortal.
El Budismo, con su análisis, reduce al ser vivo a mente y materia, que están en un estado de flujo constante, sin permanecer iguales por dos momentos consecutivos. Todo el proceso de estos fenómenos psicofísicos, que constantemente surgen y perecen, es a veces denominado por Buda, en términos convencionales, el Sí-mismo, o attā; pero lo así denominado es un proceso y no una identidad. El Budismo enseña una psicología sin psique.
El budismo no niega por completo la existencia de una personalidad en un sentido empírico. Niega, en un sentido último, un ser idéntico o una entidad permanente, pero no niega una continuidad en proceso. Este ininterrumpido flujo de vida dinámico o continuidad de los fenómenos psicofísicos condicionados por el kamma, carente de un origen perceptible en el pasado sin comienzo y de un fin a su continuidad en el futuro –con la única excepción del fin que puede procurarle el Noble Óctuple Camino- es el sustituto budista para el ego permanente o el alma eterna en otros sistemas religiosos.
Los budistas creen en este Noble Óctuple Camino, que consiste en Correcta Comprensión, Correctos Pensamientos, Correcta Palabra, Correcta Acción, Correcta Forma de Vida, Correcto Esfuerzo, Correcta Atención y Correcta Concentración, como el único Camino del Medio para liberarse de los males a los que todos estamos sujetos en el curso del “vagar por la vida”.
Este Camino del Medio no es ni un camino metafísico ni un camino ritualista; ni dogmatismo ni escepticismo; ni auto indulgencia ni auto mortificación; ni eternalismo ni nihilismo; ni pesimismo ni optimismo; y no es ni absolutamente de este mundo ni del otro mundo. No es ni pesimismo ni optimismo, sino realismo. Es un camino de iluminación, un medio de liberación del sufrimiento.
El Budismo no intenta racionalizar el sufrimiento, pero lo acepta como un hecho y trata de buscar la causa, para erradicarlo.
Con una confianza perfecta, los budistas siguen este camino único de vida practicado y enseñado por Buda, para alcanzar su meta última, Nibbāṇa (en pali= nirvāṇa en sánscrito), que se puede alcanzar en esta vida misma.
Desde un punto de vista ético, Nibbāṇa es la total destrucción del apego, la malevolencia y la ignorancia. Psicológicamente, es la total eliminación del llamado “Yo” o ego-ismo; metafísicamente, es la cesación del devenir o la aniquilación del sufrimiento.


Traducción al Español de Mariela Álvarez


Narada Maha Thera, respetado monje del Saṅgha o Comunidad budista de Sri Lanka (Ceylán). El término Thera (literalmente “anciano”) es una designación honorífica para monjes de mayor edad o jerarquía. Editó y tradujo al inglés el tratado, originariamente escrito en pāli, Abhidhammattha-Saṅgaha, atribuido a Anuruddha Thera (y que constituye una excelente introducción al Abhidhamma en pāli = abhidharma en sánscrito), Buddhist Publication Society, Kandy (Ceylán), 1968; The Buddha an His Teachings, Singapore, s.f.; The Life of Buddha (in His own words), Adyar, The Theosophical Publishing House, 1948. Tradujo al inglés el Dhammapada (Calcuta, Maha Bodhi Society of India, 1952; Londres, John Murray, 1954).




O que os budistas acreditam

Narada Maha Thera ●

Os budistas acreditam nas possibilidades latentes do homem assim como são reveladas pela vida excepcional do Buda Gautama, o fundador do sistema moral e filosófico conhecido popularmente como Budismo. O fato de que a Budidade, ou esse estado supremo de perfeição e iluminação, esteja latente em tudos, serve como um grande incentivo para os indivíduos dispostos ao auto-sacrifício, compassivos e dedicados a servir a outros e a se aprimorar a se mesmos.
O homem é uma máquina poderosa que, a diferença dos artefatos mecânicos ordinários, é muito simples em seu inicio e extremadamente complexo em seu final. Nesta complexa maquinaria que é o homem, o fator mais importante é a mente visível, qualquer que seja sua origem.
É a mente a que eleva ao homem a um pedestal sobre-humano ou degrada a um nível subumano. Ao igual que a eletricidade, a mente é uma força poderosa, ao mesmo tempo construtiva e destrutiva. É o inimigo mais cruel e o amigo maior do homem. Os budistas acreditam que esta mente poderosa é a criadora e destruidora do homem, e o arquiteto do próprio destino. É esta mente poderosa a que cria o céu e o inferno sobre a terra, e nesta mente invisível se encontram o verme, o bruto, o homem, o super-homem e o Deus. De fato, o homem é um mundo em se mesmo.
A razão não inspira aos budistas a acreditar num criador arbitrário que controla o destino do homem e que recompensa e castiga ao homem por fazer ou não fazer sua vontade sobre a terra. Os budistas não estão convencidos da onipresença, onipotência, onisciência dum Deus todo-poderoso por cima do homem, a quem este deveria temer, obedecer e amar.
Tal e como afirma Voltaire, “Deus é a criação mais nobre do homem”.
O conselho de Buda aos seus seguidores é não temer a ninguém e não inspirar medo a ninguém. Este é um principio budista que deveria ser cultivado neste mundo que incita à guerra, onde a coisa mais preciosa –a vida- é sacrificada no altar da força bruta e onde os armamentos estão criando medo, receio e ódio.
Espera-se que os budistas desenvolvam essa doce virtude numa bondade amorosa a tudo, sem que importe a casta, o credo, a cor ou o sexo.
¡Quanto mais felizes seríamos se tudos pudéramos viver como cidadãos dum mundo sem nenhum sentimento de separação! Um mundo fundado no amor à razão, que una o conhecimento científico de Ocidente com a sabedoria do Oriente deveria ser desejado por tudos os homens e mulheres de princípios altos.
Os budistas não têm fé nas orações para pedir ou interceder, senão acreditam na importância do auto-esforço e na eficiência da meditação que está orientada à auto-conquista, o autocontrole, a auto-purificação e a iluminação.
“A meditação não é um sonho silencioso nem um esforço enérgico”.
Ela serve como um tônico para o coração e a mente.
Os budistas não acreditam nas recompensas e os castigos dados por um ser superior, senão acreditam que o homem coleta o que tem semeado, e que o que semeia o coleta na alguma parte, alguma vez. Sabem que ao homem não lhe sucede nada que ele não mereça por uma razão ou outra. A dor ou a felicidade que experimenta o homem são o resultado inevitável de seu próprio fazer. Isto os conduz a acreditar na doutrina do kamma (em pāli=karma ou karman em sânscrito), a lei budista da causalidade moral e da responsabilidade individual. O kamma, que alguns “interpretam como influencia da ação”, é em se mesmo uma lei que atua em seu próprio campo sem intervenção dum agente governante que seja independente ou externo. Não é nem fatalismo nem predestinação impostos sobre nós por algum misterioso poder desconhecido ao qual devamos nos submeter iniludível mente.
Esta lei do kamma explica o problema do sofrimento, o mistério do destino e a predestinação de algumas religiões, o problema das crianças prodígio, y por sobre todo, a desigualdade da humanidade. Esta crença em kamma lhes da aos budistas consolo, esperança, autoconfiança e valor moral. Ela “convalida seu esforço, aviva seu entusiasmo”, e os faze sempre amáveis, tolerantes e considerados, porque compreendem que nenhum ser humano é inteiramente bom ou inteiramente mau.
Kamma, ou a ação causada pela ignorância e o apego –diz Buda- condiciona o renascer. As ações passadas condicionam o presente nascimento, e as ações presentes, em combinação com as ações passadas, condicionam o futuro.
O presente é filho do passado e, a sua vez, se transforma em pai do futuro.
Em certo modo, somos o que fomos, seremos o que somos. Por exemplo, um criminal de hoje poderia ser um santo amanhã: uma pessoa virtuosa de hoje, devido à debilidade humana ou impelida pelas circunstancias, poderia ser amanhã um criminoso.
Os budistas não acreditam que o presente seja a única vida entre duas eternidades de miséria e felicidade; nem tampouco acreditam que este fluxo de vida presente seja completamente aniquilado depois da morte. Os budistas acreditam que “o homem não é mais que um, dum número indefinido de estados do ser e que esta vida terrena não é mais que um episodio entre muitos outros”. Há que admitir que esta doutrina da reencarnação não pode ser nem provada nem descartada experimentalmente, pero se aceita como um fato verificável pelas evidencias.
O nascimento significa o surgimento de fenômenos psicofísicos. El renascimento, pelo tanto, significa seus surgimentos repetidos. Esta doutrina do kamma e da reencarnação explica o surgimento de gênios e crianças prodígio, as diferencias entre crianças da mesma família, as capacidades especiais nos homens devido a suas tendências pré-natais, os gostos e rejeições instintivas à primeira vista, as mortes prematuras, o surgimento de grandes mestres religiosos como Buda, que possuem características físicas, mentais e intelectuais incomparáveis.
Se postularmos uma vida passada, presente e futura, então nos enfrentamos ao mesmo tempo com o misterioso problema já mencionado:
“qual é a origem última da vida?”
Uma escola, em seu intento por resolver o problema, propõe uma causa primeira, já seja como uma força cósmica ou como um ser todo-poderoso. Outra escola nega uma causa primeira, pois segundo a experiência comum, a causa sempre se transforma nos efeitos e os efeitos se transformam na causa.
Numa cadeia de causa e efeito, a causa primeira é inconcebível. De acordo com a primeira escola, a vida há tido um começo; em tanto que de acordo com a segunda escola, a vida carece de principio.
A ciência moderna, ao confinar-se aos dados sensoriais, enfrenta o problema e nos diz que somos o produto direto das células do esperma e do óvulo subministrados por nossos pais. Mas a ciência não da uma explicação satisfatória respeito do desenvolvimento da mente, a qual é infinitamente mais importante que a maquinaria do corpo material do homem. Os cientistas, em tanto que afirmam que omne vivum ex vivo (tudo ser vivo provêm de outro ser vivo), sustêm que a mente e a vida evolucionaram do carente de vida.
Alguns sistemas religiosos afirmam que a alma (uma essência do homem assumida como um fato) brota do Deus, e que os pais só proporcionam as grosseiras vestiduras da alma. Desde o ponto de vista científico, somos absolutamente nascidos de nossos pais; como tal, a vida precede à vida. No que respeita a origem do primeiro protoplasma de vida ou “colóide” (como queiramos chamar-lo), os científicos alegam sua ignorância.
Segundo o Budismo, nascemos da matriz da ação (kamma-yoni). Os pais simplesmente nos proporcionam um fundamento material; como tal, o ser precede ao ser. No momento da conceição, é kamma, ou a ação passada, quem condiciona a consciência inicial que vitaliza ao feto. É esta energia kámmica invisível, gerada do nascimento passado, a que produz os fenômenos mentais e o fenômeno da vida num fenômeno físico já existente, para completar assim o trio que constitui ao homem.
Respeito à origem última da vida, Buda declara positivamente: “Sem fim cognoscível, é este ‘continuo vagar’ (saṃsāra). Não se pode perceber um primeiro começo dos seres que, obstaculizados pela ignorância y encadeados pelo desejo, vagam e perambulam nele”.
Esta corrente de vida flui ad infinitud, em tanto a alimentam as enlodadas águas da ignorância e o desejo. Quando estes dois são completamente detidos, só então a corrente de vida deixa de fluir; o renascer termina, como no caso dos Budas e Arhants. Não é possível determinar um começo último desta corrente de vida, pois não se pode perceber uma etapa na que esta força de vida não estivera acompanhada pela ignorância e o desejo. Buda se ha referido aqui simplesmente ao começo da corrente de vida dos seres viventes. Aos científicos corresponde especular sobre a origem e a evolução do universo.
A doutrina budista do renascer deveria ser diferenciada das doutrinas da transmigração e a reencarnação de outras religiões, embora que o Budismo nega a existência duma alma permanente ou duma entidade imodificável que transmigra duma vida a outra. Para justificar a existência da felicidade sem fim num céu eterno, é necessária uma alma imortal.
O Budismo, com sua análise, reduz ao ser vivo a mente e matéria, que estão num estado de fluxo constante, sem permanecer iguais por dois momentos consecutivos. Tudo o processo destes fenômenos psicofísicos, que constantemente surgem e perecem, é às vezes denominado por Buda, em términos convencionais, o Se-mesmo, ou attā; porém o assim denominado é um processo e não uma identidade. O Budismo ensina uma psicologia sem psique.
O budismo não nega por completo a existência duma personalidade num sentido empírico. Nega, num sentido último, um ser idêntico ou uma entidade permanente, mas não nega uma continuidade em processo. Este interrompido fluxo de vida dinâmico ou continuidade dos fenômenos psicofísicos condicionados pelo kamma, carente duma origem perceptível no passado sem começo e dum fim a sua continuidade no futuro –com a única exceção do fim que pode lhe procurar o Nobre Óctuplo Caminho- é o substituto budista para o ego permanente ou a alma eterna em outros sistemas religiosos.
Os budistas acreditam neste Nobre Óctuplo Caminho, que consiste na Correta Compreensão, Corretos Pensamentos, Correta Palavra, Correta Ação, Correta Forma de Vida, Correto Esforço, Correta Atenção e Correta Concentração, como o único Caminho do Meio para liberar-se dos males aos que todos estamos sujeitos no curso do “vagar pela vida”.
Este Caminho do Meio não é nem um caminho metafísico nem um caminho ritualista; nem dogmatismo nem cepticismo; nem auto-indulgência nem auto-mortificação; nem perpetuismo nem niilismo; nem pessimismo nem otimismo; e não é nem absolutamente deste mundo nem do outro mundo. Não é nem pessimismo nem otimismo, senão realismo. É um caminho de iluminação, um meio de liberação do sofrimento.
El Budismo não intenta racionalizar o sofrimento, porém o aceita como um fato e trata de buscar a causa, para erradicá-lo.
Com uma confiança perfeita, os budistas seguem este caminho único de vida praticado e ensinado por Buda, para alcançar sua meta última, Nibbāṇa (em pali= nirvāṇa em sánscrito), que se pode alcançar nesta vida mesma.
Desde um ponto de vista ético, Nibbāṇa é a total destruição do apego, a malevolência e a ignorância. Psicologicamente, é a total eliminação do chamado “Eu” ou ego-ismo; metafisicamente, é a cessação do devir ou a aniquilação do sofrimento.


Narada Maha Thera, respeitado monje do Saṅgha ou Comunidade budista de Sri Lanka (Ceylán). O termo Thera (literalmente “ancião”) é uma designação honorífica para monjes de maior idade ou jerarquía. Editou e tradujo ao inglés o tratado, originariamente escrito em pāli, Abhidhammattha-Saṅgaha, atribuido a Anuruddha Thera (e que constituie uma excelente introducción ao Abhidhamma em pāli = abhidharma em sánscrito), Buddhist Publication Society, Kandy (Ceylán), 1968; The Buddha an His Teachings, Singapore, s.f.; The Life of Buddha (in His own words), Adyar, The Theosophical Publishing House, 1948. Tradujo ao inglés o Dhammapada (Calcuta, Maha Bodhi Society of India, 1952; Londres, John Murray, 1954).

domingo, 21 de março de 2010

BUDA


“Não acredite em algo simplesmente porque ouviu. Não acredite em algo simplesmente porque todos falam a respeito. Não acredite em algo simplesmente porque este escrito em seus livros religiosos. Não acredite em algo só porque seus professores e mestres dizem que é verdade. Não acredite em tradições só porque foram passadas de geração em geração. Mas depois de muita análise e observação, se você vê que algo concorda com a razão, e que conduz ao bem e beneficio de todos, o aceite e viva-o”.


“No crea en algo simplemente porque lo escuchó. No crea en algo simplemente porque todos hablan al respecto. No crea en algo simplemente porque está escrito en sus libros religiosos. No acredite en algo porque sus profesores y maestros dicen que es verdad. No acredite en tradiciones solo porque fueron pasadas de generación en generación. Pero después de mucho análisis y observación si usted ve que algo concuerda con la razón, y que conduce al bien y beneficio de todos, acéptelo y vívalo”

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...