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quinta-feira, 28 de julho de 2011

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


default: suspensión de pagos en español

Se recomienda evitar el uso del anglicismo default y usar, según el caso, las expresiones suspensión de pagos, cese de pagos o impagos.

En las informaciones económicas aparece a menudo el término default, como en las frases: «Moody's descarta un default en Irlanda, Portugal o Grecia», «El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, lo ha calificado como un default de autolesión con desenlaces desastrosos» o «El plan de emergencia contra el default se anunciará en agosto».‎

Ya que en español las expresiones suspensión de pagos, cese de pagos e impagos son los términos económicos equivalentes a la voz inglesa default, en los ejemplos anteriores hubiera sido más adecuado escribir: «Moody's descarta un cese de pagos en Irlanda, Portugal o Grecia», «El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, lo ha calificado como una suspensión de pagos de autolesión con desenlaces desastrosos» o «El plan de emergencia contra la suspensión de pagos se anunciará en agosto».

Asimismo, se señala que en algunos países de América, para referirse a la acción de dejar de pagar se utilizan incorrectamente verbos como defaultear o defoltear, que deben evitarse y usar en su lugar expresiones como suspender pagos o incurrir en cesación de pagos.

quarta-feira, 27 de julho de 2011

ARGENTINOS


Elogio de la doble moral argentina y la no sanción en el todos contra todos
Por Mempo Giardinelli
Especial para lanacion.com
Miércoles 27 de julio de 2011





Uno de los gravísimos problemas argentinos es la falta de sanción, la ausencia de castigo. O el incumplimiento cuando de responsabilidades se trata. Esto afecta a todo tipo de asuntos, públicos y privados: la Justicia, la Seguridad, la Economía, los Impuestos, el Periodismo, por donde se mire se encontrará el divorcio entre los principios y las acciones.
Ejemplos sobran, y cualquier ciudadano/a los conoce, en los ambientes más acotados o en el horizonte más amplio, sea federal, provincial o municipal. Excedería a este artículo la descripción de casos. No obstante, los que están a la mano son letales, dicho en sentido figurado.
La Asociación del Fútbol Argentino "salva" a un club de enorme tradición que ha descendido de categoría, inventando un intrincado sistema de unificación de torneos que, aunque en los hechos pueda ser satisfactorio para el devaluado balompié argentino, está mal, y muy mal, por la manera como se lo dispone, entre gallos y medianoche (y no es metáfora).
Esto, admitido por el propio vocero de la entidad , es la consagración de la impunidad, firmada por dirigentes que supuestamente tienen a sus cargos la seguridad en los estadios, que en realidad no es otra cosa que la seguridad de los barras bravas. Y cuyo resultado final es el pésimo ejemplo que transmiten a la sociedad, que de este modo queda desprotegida frente a la bestialidad manifiesta de las asociaciones ilícitas que todo equipo y club tiene, por lo visto sin excepción.
Uno de los gravísimos problemas argentinos es la falta de sanción
No importa si el resultado será positivo, y acaso lo sea, pero lo censurable es el modo, la oportunidad, el discurso quebrantador de principios que conlleva ese modo dictatorial al que es afecto el presidente de la AFA.
Claro que esto se inscribe en el contexto de otras, muchas, malas conductas argentinas. Ahora mismo asistimos a una especie de batalla por la interpretación de las elecciones porteña y santafecina. Las hipótesis acerca del voto popular son tan extremadamente opuestas, e interesadas todas, que alarman. Muchos comunicadores apuntan sus dardos exagerando apocalipsis y triunfalismos que, en realidad, no benefician al sentido común ni favorecen a la democracia. Los votos son los votos y el recuento resultante es siempre la voluntad suprema de la ciudadanía, guste o no, y sea para un triunfo en Catamarca o Misiones, como en Buenos Aires o Santa Fe. Todo lo que se califica de "aplastante", "arrasador" o "contundente" responde a posturas tan interesadas como petardistas. Los redactores en casi todos los casos responden a intereses con los cuales se mimetizan penosamente.
En la misma semana asistimos a otro festival de exageraciones en la Rural, de boca del señor Biolcatti. Y en Buenos Aires y Santa Fe los señores Macri y Del Sel engañan a la ciudadanía al sostener, con la complicidad de cierto intenso terrorismo periodístico, que "no son políticos". Se presentan como representantes de una "nueva política" cuando tienen detrás, aunque los ocultan vergonzantemente, a los señores Duhalde, Venegas, Barrionuevo, Amadeo o Toma, que de nuevos, precisamente, no tienen nada.
Asistimos a una especie de batalla por la interpretación de las elecciones porteña y santafecina
De igual forma, el señor Durán Barba, talentoso publicista y acaso padre del triunfo Pro en la primera vuelta porteña, aparece coludido junto con su asociado el señor Rodrigo Lugones, en una causa penal por enlodar al adversario mediante recursos ilegales. Pero el mismo señor Macri niega que eso sea "campaña sucia", pide infantilmente "basta de agresiones" y le reclama a Daniel Filmus que haga "alguna autocrítica", que es una materia que él mismo desconoce en lo absoluto.
Del lado del gobierno nacional también hay para decir. Porque si hay errores que se pagan, hay uno del que no se habla pero que se cometió en la ciudad-puerto. Me refiero al modo como se decidió la nominación de Filmus, un candidato excelente e intachable, pero que no debió ser producto de la exclusiva voluntad presidencial sino de un proceso interno que seguramente igual lo hubiese consagrado y legitimado mejor.
La masa de votantes que parece inclinarse por la reelección de la Presidenta seguramente se compone de gente no kirchnerista, ni siquiera todos peronistas, y muchos, muchísimos, la gran mayoría gentes del pueblo que simpatizan y apoyan una manera renovadora de recuperar el rol del Estado. Nada más que eso, ni nada menos.
Esa masa apoyó y apoya la recuperación de la economía y la política monetaria; el salvataje de la previsión social y la educación pública. Apoya una gestión cultural federalista y el nuevo perfil democrático de las fuerzas armadas sometidas al poder político. Apoya la Ley de Medios como apoyó la recuperación del Correo, y de Aguas, y de Aerolíneas Argentinas, y simpatiza claramente con la finalización de las "relaciones carnales" a cambio de una posición soberana. Y ni se diga del apoyo popular a la política de Derechos Humanos que ahora cierta oposición -monitoreada por dinosaurios de la Dictadura- quiere destruir. Pero esa masa, siendo un capital político fenomenal, no es inamovible ni su apoyo está blindado de acá a octubre.
Sería un gigantesco error del Gobierno pensar lo contrario. Nada está blindado en política, nada es irreversible y todo puede cambiar de la noche a la mañana. Bien sabe la Presidenta, por experiencia propia y por el compañero de vida que tuvo, que el poder se construye muy lentamente pero la destrucción es cosa de segundos y sin atenuantes.
La oposición que los argentinos padecemos -y elijo a conciencia el verbo "padecer"- es una oposición mezquina, que sirve más y mejor a los grupos monopólicos que al país, y entonces no se va andar con chiquitas ante los flancos débiles de ninguna gestión oficial. Bien haría el gobierno nacional en advertirlo, reconocerlo y corregirlo. Para que, por ejemplo, alguna vez los ciudadanos que apoyamos al Gobierno desde perspectivas independientes y críticas pudiéramos ver que alguien va preso por corrupción.
Nada está blindado en política, nada es irreversible y todo puede cambiar de la noche a la mañana
Los valores se quebrantan cuando las leyes sólo se aplican a los pobres y a los débiles, y no a los poderosos, como en este caso River Plate. O si acaso no hubiese esclarecimiento total y fehaciente del caso Schoklender. O de las escuchas telefónicas por las que está procesado el señor Macri. O ahora las groseras maniobras para enlodar al señor Filmus padre.
El problema está en la continuidad de la misma lógica perversa que se instaló en la Argentina hace tres décadas y desde la que se defiende todavía a los genocidas de la última dictadura. Y desde la que se dispara ahora contra la trayectoria ejemplar de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Es gravísimo que la sociedad tolere en silencio el quebrantamiento de las reglas morales. El acomodo y la mentira para beneficiar a los poderosos y/o para llevar aguas a molinos sectoriales, no son "oficialistas" ni "opositores", como no son nacionales, provinciales o municipales. Ni son de derecha o de izquierda. Son conductas perversas que atentan contra la esencia de la democracia misma.
Y es la falta de sanción ante esos engaños, triquiñuelas o incumplimientos de responsabilidades lo que alienta las peores conductas nacionales.

RAE


CULTURA
La RAE eliminará las acepciones peyorativas de «rural»

Piden a la RAE que «rural» deje de significar «inculto» y «tosco»
Palabras como «tosco» o «inculto» ya no formarán parte de su significado

EFE / VALLADOLID
Día 26/07/2011

La próxima edición del diccionario de la Real Academia Española (RAE) eliminará acepciones como «tosco» o «inculto» del significado del término rural, según han asegurado hoy las organizaciones agrarias UPA y COAG.

Estas organizaciones, en un comunicado, han explicado que el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, les ha manifestando que la REA «ha modificado y, por lo tanto, no aparecerá en la próxima edición del diccionario», cualquier acepción peyorativa de rural.

La próxima edición del diccionario, la vigésima tercera, está prevista para 2014.

Varios colectivos, entre ellos estas organizaciones agrarias, habían reclamado que se eliminaran las referencias «claramente discriminatorias hacia los hombres y mujeres que vivimos y trabajamos en los pueblos».

ELOGIO DE LA MENTIRA












Elogio de la mentira
FERNANDO COLINA
JESÚS FERRERO



La mentira es nuestro más inseparable compañero por los caminos de la vida. Su escolta nos asiste con más insistencia que nunca, pues hoy cuenta con tres espacios propiamente modernos que la necesitan: la publicidad, la información y la política. Si la modernidad admite el calificativo de época de la mentira, si su presencia es más contundente e intensa que en el pasado, es porque nos valemos de su autoridad en dominios imprescindibles de nuestra cultura que sin ella no existirían. Toda la ética moderna se concentra en un saber hacer con la mentira. No por nada la discusión entre Benjamin Contant y Kant, acerca de un presunto derecho a mentir por filantropía, inaugura y da sentido original a las discusiones morales de nuestro tiempo.

Sin embargo, a mentir hay que aprender, como aprendemos a caminar o a echar los primeros cálculos. De niños mentimos de continuo, pero no por mala intención o por un ánimo retorcido, sino para asear esas habitaciones interiores donde no dejamos que nadie entre sin permiso. La mentira es una herramienta imprescindible para construir un límite entre la realidad y uno mismo. Es la llave que cierra la alcoba más íntima y secreta de cada uno, el disfraz que evita la transparencia y que impide esa inconsistencia, propiamente esquizofrénica, de ser observado y adivinado de continuo. Cuando Simmmel acertó a decir que «el secreto es una de las grandes conquistas de la Humanidad», podría haber dicho lo mismo de la mentira sin pestañear, pues sin mentira no hay ninguna posibilidad de acceder a la ocultación y al silencio que nos custodian. El secreto nace de la mentira, y quizá por ese fructífero nacimiento se ha dicho a menudo que la vida secreta roza lo verdadero.

Como muestra de su necesidad nos basta recordar que sólo empezamos a hablar cuando nos sentimos capaces de mentir. Mentir y hablar son procedimientos simultáneos. La primera mentira no lo es por defecto ni por provecho sino por la obligación de aprender. Luego vienen las demás mentiras, las que dan cuenta de nuestro nivel moral, pero antes hay que haber aprendido a mentir para no tener que delirar, pues todo delirio no es nada más que una mentira fallida. Si el loco consiguiera mentir sobre las cosas que más le importan seguro que de inmediato se curaría. Al fin y al cabo, hay que reconocer que si los padres nos mienten con la patraña de los Reyes Magos es por higiene mental, para darnos ejemplo y tratar de evitar que enloquezcamos. Bajo la excusa de conservar su bella ingenuidad, se miente a los niños con descaro para luego poder desengañarlos. Toda la salud psíquica que podemos alcanzar se resume en esa breve palabra: desengaño. Ninguna ejerce con más peso el principio de realidad que necesitamos.

Escribió Agustín en su célebre 'De mendacio' que «la cuestión de la mentira es oscura en extremo y rehúye la intención del investigador con sinuosos culebreos». Tan oscura y deslizante resulta que, en el fondo, la sinceridad no es nada más que el ejercicio inteligente de la mentira. Ser sincero es ascender a ese nivel superior donde no se puede probar, lo que se dice probar, que hemos mentido. De otro modo, la sinceridad se convierte en un ajuste de cuentas, en la amenaza calamitosa de contar la verdad a quien corresponda para negarle toda promesa. Cuando alguien amenaza con que nos va a contar la verdad, más vale salir corriendo de inmediato. Creerse dueño de la verdad es sospechoso. La verdad es tan escurridiza que basta que cualquiera confiese su posesión para que sepamos que ya está perdida. Por ese motivo a los amigos hay que rogarles que nos mientan y, si son amantes, exigírselo como prueba legítima.

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Recomendación del día


hoja de ruta: uso y abuso

Se advierte del uso abusivo de la expresión hoja de ruta en el lenguaje político y periodístico y se recomienda que se alterne con otras expresiones equivalentes como planes, agenda, programación, planificación.

Cada vez es más frecuente encontrar esta expresión en informaciones como: «Llega la reunión clave para fijar la hoja de ruta que salve la zona euro», «Nueva hoja de ruta del Pentágono en Pakistán y Afganistán», «La oposición critica la falta de una hoja de ruta del Gobierno», «El Barça seguirá su hoja de ruta para conseguir el regreso de Cesc Fàbregas al Camp Nou».

A pesar de que para hoja de ruta el Diccionario de la Real Academia Española solo recoge el significado de ‘documento en el que constan las instrucciones e incidencias de un viaje o transporte de personas o mercancías’, el uso ha dado a esta expresión un significado nuevo tomado de la expresión inglesa roadmap: las fases que se establecen para alcanzar un objetivo.

Sin embargo, los medios de comunicación la emplean de forma abusiva por lo que en los contextos señalados se recomienda sustituir hoja de ruta por otras expresiones; así en lugar de escribir «En busca de una hoja de ruta para la oposición siria», se podría optar, por ejemplo, por «En busca de un plan para la oposición siria».

terça-feira, 26 de julho de 2011

ELOGIO DE LA MENTIRA


"Sin mentira no cabe imaginar ninguna relación social"




Lo dice Ignacio Mendiola, Profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco, en el libro Elogio de la mentira. En torno a una sociología de la mendicidad (Lengua de Trapo)





Ignacio Mendiola (Santurtzi, 1970) defiende que las personas tenemos derecho a la mentira, un lugar donde encontrar refugio frente a los demás. Profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco (UPV), ha recogido sus reflexiones en el libro Elogio de la mentira. En torno a una sociología de la mendacidad (Lengua de Trapo)
Pregunta. ¿Qué le llevó a reflexionar sobre la mentira?
Respuesta. El tema de la mentira entronca con mi tesis sobre los procesos de subjetivación en las sociedades contemporáneas, las formas a través de las cuales el sujeto va tomando una identidad. Estaba escribiendo un libro sobre transgénicos y decidí meterme con la mentira. Fue casi una necesidad de dejar lo que estaba haciendo y ponerme a escribir sobre la mentira. Lo que vi es que la mentira es importante para vivir, no es algo periférico ni algo sobre lo que puedes optar. Sin mentira no cabe imaginar ninguna relación social, no cabe imaginar una sociedad en la que la mentira estuviera negada. La mentira es un refugio en el que el sujeto puede hacer habitable el vivir en sociedad y relacionarse con los demás. Permite que lo social funcione.
P. ¿Es una aproximación cínica o amoral?
R. Pretende ser mucho más amoral que cínica. Me he preocupado de enfatizar que el elogio de la mentira no es cínico o banal, ni da pie a emitir cualquier mentira. No es nunca una legitimación de la mentira. Hay que elogiar lo que nos da la mentira, pero siempre tiene que ir en conjunción con la pregunta, con cuestionar qué tipo de escenario abre la mentira, poner en cuestión el relato que abre cada mentira.
P. ¿Por ejemplo?
R. La mentira siempre va dirigida a otra persona o un colectivo. Hay una política de la mentira, un intento de que el otro actúe o piense de una determinada forma. Lo que demanda un elogio es que la mentira nos permite relacionarnos con los demás. Si no, en las relaciones sociales estaríamos completamente expuestos a los demás, seríamos totalmente transparentes, y eso es invivible, pero yo creo que se debe poner todo en cuestión. El pensamiento crítico es cuestionar lo que se presenta como evidente.
P. ¿Qué mentiras quedan fuera del elogio?
R. Las que convierten al otro en un objeto, las que borran el rostro de la persona a la que se miente, las que le convierten en un mero instrumento para conseguir un objetivo.
P. ¿Mentiras públicas o en la esfera privada?
R. Yo creo que recorre los distintos órdenes sociales, tanto de cuestiones genéricas, como cuando se construye una identidad colectiva, con un pasado para legitimarla, o en cuestiones más concretas, como el amor. Es palpable que todos mentimos. El libro no es tanto una apología de la mentira, que llevaría a un ámbito que bordearía el cinismo, que legitimaría cualquier tipo de mentira, sino partir de un hecho evidente y ver qué hay detrás.
P. En estos tiempos las mentiras han tenido un alto coste político, en la invasión de Irak o en el 11-M, por ejemplo.
R. En ningún caso entrarían en el elogio de la mentira. Si elogiamos esos comportamientos abrimos la puerta al todo vale. Hay que enfatizar que el elogio de la mentira va con la tarea de desmentirnos, de ver qué escenario se abre con cada mentira. Cuando se legitima una guerra con una serie de mentiras se está ensombreciendo la capacidad de los ciudadanos para decidir y valorar la información, se está cercenando la potencialidad de los ciudadanos para pensar. No cabe en esos casos un elogio de la mentira.
P. ¿No le interesa escribir un elogio de la verdad?
R. Yo creo que la mentira y la verdad son difícilmente diferenciables. No funcionan como compartimentos estancos, sino que muchas veces son realidades que se superponen.
P. Si se superponen cabe un elogio de la verdad.
R. Lo que pasa es que hay una tradición de condena moral de la mentira y eso va a acompañado de algo que no se dice tanto, que es una especie de proyecto político disciplinario, de tal forma que el sujeto no debe mentir, porque si lo hace, oculta algo.
P. ¿Por qué no le interesa escribir un elogio de la verdad?
R. Es necesario combatir la condena moral que históricamente la mentira acarrea. Sí que hay una mentira en la condena moral de la mentira, negar la necesidad de la mentira.
P. Su libro tiene casi un centenar de referencias de obras literarias y cinematográficas.
R. La sociología se tiene que abrir a diferentes campos intelectuales y artísticos, más allá de las cuestiones que la propia sociología dice. Son textos que nos confrontan con nuestra realidad.
Fuente: El País.

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Recomendación del día


crac, terminado en c, mejor que crack

Se recomienda escribir crac, terminado en c, en vez del extranjerismo crack.

Con frecuencia se emplea la palabra crack con significados distintos: ‘quiebra comercial’ («No hay evidencia de que el crack financiero haya extinguido la codicia, la arrogancia y la ignorancia en Wall Street»); ‘droga derivada de la cocaína’ («Los consumidores de crack tienen tres veces más riesgos de contraer el VIH que el resto de la población»); ‘deportista de extraordinaria calidad’ («Muñoz también comentó que al River no lo distraía un crack más o un crack menos»), y ‘persona excepcional’ («Afirmó que el músico es un crack y que lo demuestra en su último disco»).

Según indica el Diccionario panhispánico de dudas, se recomienda utilizar también la grafía crac (plural, cracs) para adaptar la voz inglesa crack.

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