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segunda-feira, 15 de julho de 2013

La ciudad de los poemas al viento


Más de 60 poetas de 45 países han tomado Medellín durante una semana para recitar poemas y cantar por la paz
Millares de personas asisten a los 150 escenarios


Poesías de paz para Colombia
JOSÉ ANDRÉS ARDILA en El País - España

El poeta noruego Jan Erik Vold, en el teatro al aire libre Carlos Vieco, de Medellín. / NATALIA RENDÓN


La mujer tras el micrófono se llama Nguyen Phan Que Mai. Es de Vietnam. He debido leer la programación para poder transcribir su nombre. Creo que soy incapaz de pronunciarlo correctamente. Ella acaba de leer uno de sus poemas en un inglés perfecto y ahora recita otro en vietnamita. No lee, canta. Canta con un algo muy sentido. Como desde dentro, ¿entienden? Tiene un vestido tradicional de su país en color naranja. Y cierra los ojos. Y creo que se ve hermosa.


En el otro extremo del escenario, una colombiana lee la traducción del poema. Nguyen canta un fragmento y la colombiana lee la traducción. Así trabajan. A veces, la colombiana canta también. Intenta replicar el efecto a su manera.

El poema de Nguyen tiene que ver con los vendedores de la calle. Antes, tuvo tiempo de recorrer el centro de Medellín y ahora que está en el escenario quiere dedicar el poema a los vendedores callejeros de Colombia y Vietnam.

Todo el teatro está en silencio. Pero es un silencio bonito. Como de maravilla por el efecto que producen esas dos voces alternándose, ¿ya? Como de esa tristeza que provocan las cosas demasiado bellas.

Ana está a mi lado. Diré su nombre completo para que la conozcan un poco más: Ana Carmona está a mi lado. Es una amiga.

Vimos cómo el teatro se fue poblando poco a poco. A las cuatro de la tarde, estaba al máximo de su capacidad: 3.800 espectadores
Llegamos al teatro al aire libre Carlos Vieco dos horas antes de que el evento comenzara. Entonces nos fuimos a caminar por el cerro Nutibara y luego el sol nos agotó y luego volvimos al teatro y nos sentamos bajo la sombra de un árbol. Vimos cómo el teatro se fue poblando poco a poco. A las cuatro de la tarde, estaba al máximo de su capacidad: 3.800 espectadores. Y ahora, ya caída la noche, Ana y yo oímos los poemas de Nguyen.

—Qué bonito —dice Ana—. ¿No?

Conozco poco a Medellín. Llegué a estudiar hace unos cuantos años y aún no me animo a conocer la ciudad del todo. Sabía del Festival Internacional de Poesía, pero, para mí, era algo que pasaba en otro lado, en lugares con los que tenía poca relación. Sin embargo, en 2006, por puro accidente, terminé asistiendo a uno de sus recitales. El festival tiene eventos en tantos lugares de la ciudad y el departamento —este año son 150, con poetas de 45 países— que dar con uno por accidente no es una cosa extraña. Recuerdo que el poeta leyó algo sobre la invasión estadounidense a Irak y que el público le aplaudió de pie. Aquello me impresionó mucho, porque tenía una falsa idea de que una lectura de poemas debía ser algo tremendamente aburrido y, debido a la euforia del público, el hombre en el escenario parecía más bien una estrella de rock.

En cambio, Ana asiste al festival desde que estaba en el colegio. En la versión de 2001 o 2002 o 2003 —no recuerda el año exacto—, oyó el poema más bonito que haya oído nunca —dice—. En el poema, alguien le habla a otro alguien que se ha salvado del alcohol. Y lo lamenta. Dice que, como ya no es un borracho, le es imposible amarlo. Algo así. A Ana el poema la tocó profundo porque le recordó a su padre. Le recordó que tenía un alcohólico como padre al que, pese a todo, consideraba el amor de su vida.

El festival, aunque tiene un riguroso registro en texto y video, es esencialmente oral, y tengo el presentimiento de que ahí radica buena parte de su fuerza
Sin embargo, Ana no recuerda un solo verso. Nada. Sólo que el poema lo leyó una mujer. Y que quizá era asiática. Ha esculcado en las memorias del festival desde el 2001 hasta el 2005, pero no ha podido hallar el poema que ha olvidado.

Dentro de dos días, Cristina Torres, alguien que asiste desde hace ocho años al festival, me contará una historia similar. En uno de los tantos festivales oyó a un poeta que le encantó pero cuyo nombre no recuerda. Y el poeta recitaba tan bien los poemas en su lengua extraña, que Cristina pensó que la mujer que leía las traducciones los arruinaba sistemáticamente con cada sílaba pronunciada en español. Así mismo, Elkin Naranjo, otro asistente, me hablará en especial sobre un surafricano y una cubana que hicieron una gran presentación con instrumentos musicales y que… Bueno, nada más.

Me pregunto si algo parecido me pasará con Nguyen Phan Que Mai. Con este recital que ha logrado conmoverme.

Cada año —esta es la versión 23 del festival de poesía—, en Medellín los poetas llaman a masas de entusiastas. Se habla de público más que de lectores.

El festival, aunque tiene un riguroso registro en texto y video, es esencialmente oral, y tengo el presentimiento de que ahí radica buena parte de su fuerza. Le devuelve al poema su naturaleza primigenia, oral, cercana al mito. El poeta colombiano Álvaro Marín dirá, en una charla que aún no sucede, que “el conocimiento entra por la boca”, que la poesía es una paráfrasis del mito, y que en las urbes modernas la conciencia mítica aparece cuando algo, de repente, adquiere cierto extrañamiento.

Pues bien, el poema, fuera del libro, en este festival, tiene calor, latido y, al mismo tiempo, cierta cualidad extraña, es efímero.

Hoy el teatro al aire libre Carlos Vieco ha obtenido una asombrosa similitud con los antiguos teatros griegos.

Nguyen Phan Que Mai ha acabado su presentación. El público ha roto su silencio y ha estallado en un aplauso.

Ana quiere comprar unas palomitas de maíz.

NUESTRO CEREBRO




La dieta mental para tener un cerebro sano
Por: Pilar Jericó


El cerebro funciona con energía bioquímica y si sabemos cómo funciona, podremos sacarle más partido. Pero al igual que cualquier otro músculo de nuestro cuerpo, necesitamos entrenarlo y esto solo se logra con una “dieta mental”, compuesta por distintas actividades, que no siempre incluimos en nuestro día a día. David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, junto con Daniel J. Siegel, describen lo qué tenemos que hacer para lograrlo. Lo han denominado “la bandeja de la mente saludable” y consta de siete actividades que hemos de realizar con frecuencia. Marta Romo la ha rebautizado como la agenda arco iris, que ha de convivir con nuestra agenda diaria para ser más creativos y desarrollar nuestro talento.


Veamos qué tendría que incluir nuestra dieta:
Dormir, lo que refresca la mente, el cuerpo y consolida la memoria, asienta piezas de información que hemos ido aprendiendo durante el día. No es de extrañar que cuando nos levantamos nos vengan respuestas a problemas que antes de acostarnos no teníamos solución. Simplemente, el sueño ha hecho su trabajo. ¿Y cuánto hemos de dormir? Aunque habitualmente se piense que lo normal son ocho horas diarias, Rock y Siegel aseguran que depende de cada persona. Así pues, cada uno ha de saber cuánto tiempo es el adecuado para que su cuerpo y mente estén a pleno rendimiento. Por cierto, Albert Einstein dormía normalmente 10 horas diarias excepto en el caso de que estuviera trabajando en ideas que consideraba importantes, en ese caso dormía 11.
Jugar, para experimentar con la vida: hace unos días hablamos de la importancia del juego, importancia que reafirma la neurociencia. Gracias al juego, somos más flexibles en nuestras emociones y podemos ser más creativos. Esta es la explicación científica de por qué somos más permeables al aprendizaje cuando disfrutamos con lo que hacemos. Nuestras frecuencia de ondas contribuyen a ello.
No hacer: es posible que sea una de las más nos cuesta. No significa placer, sino tiempo para no focalizarse en nada en concreto, como cuando estamos en un avión y nuestra mente fluye sin objetivo específico u oímos música sin reparar ni en la letra. Son momentos que nos ayudan a que luego seamos más eficaces en alcanzar un objetivo. Por ello, a veces, antes de ponernos con una tarea compleja, es recomendable “perder” el tiempo haciendo otras cosas sin importancia. Es un preámbulo necesario para encontrar una solución.
Desarrollar la introspección o vivir en el momento presente: a los que accedemos a través de actividades como son dar un paseo en plena naturaleza, escuchar una música tranquila o realizar algún tipo de meditación o relajación sin juicio. Ayuda a rebajar el estrés y reduce la presión arterial y la tensión muscular. De algún modo, es un actividad antesala para ser mucho más eficaces en nuestro trabajo.
Conectar con los otros: es el tiempo dedicado a construir relaciones saludables, en las que disfrutemos de la compañía, de una buena conversación o de mantener un satisfactorio contacto físico. En alguna ocasión hemos hablado de la necesidad de la amistad como elemento que nos aumenta la esperanza de vida. Gracias a la conexión con otras personas somos capaces, además, de mejorar nuestro sistema endocrino, cardiovascular e inmunitario.
Hacer ejercicio físico: Todos sabemos que necesitamos hacer deporte para sentirnos sanos, pero lo que ha demostrado la neurociencia es que el ejercicio físico nos ayuda también a que nuestro cerebro sea más plástico para el aprendizaje y la creatividad. Potencia además las actividades neuronales que le protegen del envejecimiento o de cualquier otro daño que podamos hacerle. La variedad en el ejercicio es amplia: desde el deporte hasta caminar, bailar, senderismo…
Focalizarse en objetivos: es el tiempo que dedicamos a realizar tareas para ser eficientes. La tecnología nos ha ayudado a que encontremos cualquier momento a lo largo de un día para resolver problemas, emails, llamadas… sin embargo, para focalizarnos en las tareas de un modo más eficiente es recomendable que nos centremos en alguna, que no caigamos en la multitarea, que nos roba tiempo y energía.
Pues bien, de acuerdo con la neurociencia si queremos ser más eficaces y creativos debemos incluir una serie de actividades que musculen nuestro cerebro, como las del descanso, la reflexión o el contacto con amigos. En la medida que olvidemos a alguna de las anteriores, nuestro querido cerebro se sentirá cojo de alguno de los ingredientes que le permiten estar a pleno rendimiento.
Recetas
Toma tu agenda de las últimas semanas e identifica de la relación de actividades anteriores en cuáles te has centrado más y cuáles has dejado un poco de lado.
Reflexiona si tienes posibilidad, medios o personas para poder realizar todas y cada una de las siete actividades de la agenda arcoíris, como dice Marta Romo.
Define un plan de acción en aquellas que sientes que están un poco más aparcadas.
Fórmula
El cerebro funciona con la energía. En la medida que lo alimentemos con las siete actividades fundamentales podremos estar a pleno rendimiento.

Artículo basado y ampliado con la autorización de Marta Romo: "la agenda arco iris" y tomando como base la información de Rock, Siegel et al: "The healthy mind platter"

CONFUSIONES



Confusiones con resultados a veces crueles
Por Graciela Melgarejo | LA NACION
Twitter: @gramelgar | Mail: lineadirecta@lanacion.com.ar |


Resistirse a la influencia de los medios de comunicación, en todos los terrenos, parece tarea difícil para los usuarios; sobre todo, para aquellos a los que los temas del español interesan, ocupan y preocupan.

Por ejemplo, la lectora Esther Fernández Maiza describe así, por e-mail, ciertos sobresaltos experimentados al oír la radio: "Estaba muy concentrada oyendo a una periodista que daba su informe desde el Mercado Central sobre el variable precio del tomate. Lástima que todas las veces dijo * aprete y * apreten, en lugar de las formas correctas apriete y aprieten . Le aclaro que no es la primera vez que me ocurre; en televisión pasa todo el tiempo, e incluso con periodistas de los llamados «consagrados»". Lo único que le faltó a la lectora fue agregar al final de su correo electrónico un emoticono con carita de desazón.

Deberíamos decir aquí que "no hay nada nuevo bajo el sol", porque estas confusiones vienen arrastrándose desde la infancia, y todos los maestros y los profesores de castellano lo saben. Los verbos irregulares -aquellos que respecto de los verbos modelos ( amar, temer, partir ) presentan alteraciones en algunas de sus formas y tiempos- tienen, valga la paradoja, sus reglas, es decir, que las irregularidades pueden aparecer en la raíz, en las desinencias, o en ambas partes a la vez, y, en ocasiones, también pueden situarse en la vocal temática. (Ver Nueva gramática de la lengua española , en el tomo Morfología/Sintaxis I, apartado 4.9, "Los verbos irregulares").

En el caso que nos ocupa, aclara el Diccionario panhispánico de dudas: "apretarse(se ). ?Oprimir o estrechar' o ?juntar(se) estrechamente'. Verbo irregular: se conjuga como acertar , esto es, diptongan las formas cuya raíz es tónica ( aprieto , aprietas , etc.), pero no aquellas cuya raíz es átona ( apretamos, apretáis, etc.). Son, pues, incorrectas las formas sin diptongo cuando la raíz es tónica: *apreto, *apretas , etc." Es decir que la vocal e tónica diptonga en ie , en Presente de Indicativo: aprieto, aprietas, aprieta, aprietan; en Presente de Subjuntivo: apriete, aprietes, apriete, aprieten, y en Imperativo: aprieta (tú), apriete (usted), aprieten (ustedes).

Hay una lista bastante larga de verbos que se conjugan como apretar y acertar . Por ejemplo, hay una muy completa en el libro Escribir en español. Claves para una corrección de estilo ( Santiago Arcos Editor, 2011), de la doctora María Marta García Negroni, cuya lectura es siempre útil y placentera, por lo que vale la pena consultarlo en momentos de incertidumbre.

Otra confusión, bastante frecuente también (muy leído, últimamente, en Twitter), se produce con el verbo regular enredar , conjugado como irregular, así que no estará de más aclararla. En el DPD se define así: " enredar(se) . Liar(se). Es regular: enredo, enredas , etc.; son, pues, incorrectas las formas con diptongo *enriedo, *enriedas, etc."

La lengua natal puede ser cruel con sus hijos. En su poema "En esta noche, en este mundo", Alejandra Pizarnik dice de ella: "Nunca es eso lo que uno quiere decir / la lengua natal castra / la lengua es un órgano de conocimiento / del fracaso de todo poema / castrado por su propia lengua...".

© LA NACION.

LA LENGUA VIVA

No sé lo que significa
Amando de Miguel


A veces me siento como el alguacil alguacilado. Tanto pontificar sobre el politiqués y ahora resulta que me encuentro con muchas palabras y giros de ese dialecto que ignoro lo que significan. Daré algunos ejemplos que me tienen perplejo para ver si algún libertario se compadece y me ayuda a entender a los politiqueses. Y no digo "de una vez por todas" porque eso es ya politiqués.

Todos los días en las ansiadas noticias económicas nos dicen cómo están los "puntos básicos" de la prima de riesgo. ¿Por qué son básicos? ¿Hay puntos que no son básicos? Lo más interesante sería la diferencia de esos puntos con los de Portugal o Italia. De esa forma sabríamos determinar mejor si ese medidor nos da esperanzas o tribulaciones.

Otra cantinela cotidiana es la "utopía" como algo no solo deseable sino asequible. Pero ¿no quedamos en que la utopía es lo que no existe ni puede existir?

Más perplejidades. En los partes del tiempo atmosférico nos dicen que hay "nubes de evolución". Pero ¿no evolucionan todas las nubes? ¿Hay nubes que no evolucionan? ¿No será lo que antes (en tiempos de Mariano Medina) decían "nubes de evolución diurna"? Pues que lo digan así.

Tampoco entiendo lo de la "doble vara de medir". ¿Es que alguna vez hubo una sola vara de medir? Además, mejor sería las "distintas varas" que la "doble vara". ¿Quién puede saber cuál es la auténtica vara de medir? Ya sé, lo que dice la ley. Pero las leyes se interpretan. ¿No es eso la doble vara de medir? Me siento confundido.

Acabo de oír (ahora se dice "escuchar") en una tertulia lo de "un plus más". Un poco pleonasmo ya me parece, como decimos los vascos. ¿Podría haber "un plus menos"?

Veo que algunos políticos sueltan mucho lo de "en relación a". Sería mejor "con relación a" o "en relación con". Bueno, tampoco es grave la cosa.

Ya nadie habla de los "empresarios", y no digamos de los "gerentes", los "directores" o los "industriales". Ahora tienen que ser "emprendedores". Lo último es "operadores económicos". ¿Es todo lo mismo? ¿Hay operadores que no son económicos?

Comprendo la necesidad de formar "comisiones de expertos" o "de sabios" para plantear ciertas reformas de la Administración Pública. Creo que sería más barato echar mano de la cantera de altos funcionarios que dependen de quien crea esas comisiones. Los cuales podrían sustituir con ventaja a muchos asesores. Todo en nombre de la austeridad, que –como la caridad– empieza por uno mismo.

Otra cosa que no entiendo. ¿Qué es eso de "en el medio plazo"? Resulta tan impreciso como el "ahorita" de los mexicanos. Por lo mismo, sigue siendo un galimatías "en el corto plazo" o "en el largo plazo". ¿Por qué la insistencia en el adjetivo delante? Por lo menos antes se decía "a largo plazo". La preposición en causa estragos. Ya no se dice "al principio" sino "en el minuto cero", que tampoco sé lo que quiere decir.

Más difícil de precisar es el límite para definir una "pequeña empresa" de una "mediana empresa". (Sigo preguntándome por qué anteponemos tantos adjetivos). Peor es cuando se dice que un empresario lo es de una "pyme", es decir, de una "pequeña y mediana empresa". Las dos cosas al tiempo no pueden ser. Nunca se separan las pequeñas de las medianas empresas, como nunca van por separado Comisiones y UGT. Si tan de acuerdo están, ¿por qué no se unen?

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



veterano no es sinónimo de longevo

Recomendación urgente del día

Longevo significa ‘muy anciano, de larga edad o que puede vivir mucho tiempo’, por lo que no es adecuado emplearlo en lugar de veterano para decir que alguien tiene antigüedad o experiencia en una profesión, oficio o actividad.

Así pues, no son apropiadas frases como «Oltra, con 64 partidos consecutivos en esa categoría, es el entrenador más longevo del CD Tenerife en segunda división» o «Ferguson batió el récord de longevidad como entrenador del Manchester United».

Lo apropiado en estos casos hubiera sido: «Oltra, con 64 partidos consecutivos en esa categoría, es el entrenador más veterano del CD Tenerife en segunda división» o «Ferguson batió el récord de permanencia como entrenador del Manchester United».

domingo, 14 de julho de 2013

EL IDIOMA ESPAÑOL

Nuestro idioma se llama español, no castellano
El oficio de escribir: http://oficiodescribir.blogspot.com.br/2013/07/nuestro-idioma-se-llama-espanol-no.html

Este idioma en el que ahora escribo se llama español. Antaño, sólo antaño, se llamó castellano. Hoy, quienes creen que la manera natural y ortodoxa de ser España es no ser España, piensan que se debe volver al nombre que el idioma tuvo en torno al año mil. El idioma hoy llamado español nació con una vocación aglutinante extraordinaria. En principio no tuvo nombre, pero podemos bautizarlo como “el latín que hablaban los vascos”; entendiendo por vascos a todos los habitantes del triángulo Soria-Cantabria-Lérida. El abuelo del Cid Campeador hablaba este idioma. Y el mismo Cid, denominó como “Minaya” (mi hermano, en vasco), a su mejor amigo: Alvar Fáñez. Los iberos, con su racimo de idiomas, ya se habían inseminado mutuamente con el vasco (o los idiomas vascos), y con el latín. Hay, por tanto, en el primer castellano dos substratos para el tronco latino: euskera e ibero. Algo dejaron, sobre todo en el léxico, los visigodos.
Empero, apenas terminado el año mil, este idioma admite muchas soluciones expresivas del idioma de los francos del Camino de Santiago. Y cuando Toledo, a mitad del s. XI se convierte en capital castellana, el idioma de crisol que allí nace, con árabes y mozárabes (descendientes de los hispanorromano-visigodos), se pule aún más alejándolo de aquel castellano puro en su mixtura. Casi que ya podemos llamarlo pre-español. Alfonso X, (mitad del s. XIII) se fija en las soluciones toledanas para escribir su obra, y no en las burgalesas, más puristas de lo medular castellano. Y la obra regia es modelo de escritura y dicción para todos.
Llega el Renacimiento, y la lengua se exporta a Sudamérica. Nebrija escribe la primera ‘Gramática Castellana’, en 1492, pero luego, en 1517 titula ‘Reglas de Ortografía Española’, a su nueva obra. Podemos decir que es la partida de nacimiento oficial del español.
Este idioma vive de cambiar según va encontrando idiomas…
Así pues, llamar castellano al español actual, o se hace por decadente cultismo snob, o es dolosa mención para invocar a una pre-España que conviene a los intereses de quienes logran que su denominación como “idioma castellano” triunfe. Este es el caso actual. Nacionalistas vascos y catalanes, también gallegos, impusieron a la pusilanimidad oficial posterior a Franco, la denominación “castellano”, para aludir al idioma de todos, y dejar con una equivocada apariencia de imperialismo, a la denominación de ‘español’, para aludir al idioma de Cervantes.
No diga castellano, diga español. Es la verdad histórica.

Defensa apasionada del español

Por Jorge Planelló Carro
Especial La Estrella Digital

“Las mismas letras sobre las que han descansado sus ojos millones de personas en cinco continentes, en Guinea, en Filipinas, en El Salvador o en Miami”.

En su libro Defensa apasionada del español, Álex Grijelmo se refiere a la pobreza de un idioma que evolucione desde el deterioro. Carteles de aviso, subtítulos en películas y artículos de prensa son ejemplo del poco cuidado que en ocasiones se presta a la ortografía. En los programas de televisión infantiles, el empeño por usar expresiones modernas reduce a una sola palabra todos los matices.

Al utilizar los jóvenes las nuevas tecnologías como teléfonos móviles o Internet, el deseo de comunicar prevalece sobre las reglas gramaticales. Es interesante cómo compensan mediante el lenguaje la impersonalidad de una conversación en un chat o con mensajes telefónicos. Más que empobrecer el idioma lo adaptan a las nuevas circunstancias. Dos personas frente a frente comunican además de con la palabra con los gestos y los cambios de tono. Mediante onomatopeyas, abreviaturas o la supresión de las vocales, los jóvenes pretenden ganar inmediatez e intensidad en su mensaje. Se trata de decir lo máximo en el menor espacio posible.

Nada sucede si se concibe esta forma de expresión como algo independiente de la lengua común. “El problema no es la tecnología, sino la ignorancia”, ha dicho el escritor y académico de la lengua Antonio Muñoz Molina. Los diferentes medios tecnológicos pueden coexistir. Ni la televisión ha desplazado a la radio, ni los soportes electrónicos al libro. Tampoco una conversación por chat o a través de mensajes puede competir con aquella en la que las dos personas de cualquier edad se hallan presentes porque son formas de interacción complementarias.

Por ello el riesgo para la riqueza del idioma no es este uso lingüístico. Más bien que se utilice sin distinción, como cuando un alumno escribe en un examen igual que en un mensaje de móvil, lo que pone de manifiesto una carencia educativa. En España más de la mitad de los hogares tienen menos de 100 libros, 3 de cada 10 personas de entre 14 y 24 años no leen y todavía menos, 6 de cada 10, entre los alumnos de primaria. Ante este panorama, la responsabilidad del idioma se delega en gran medida a los medios de comunicación.

De una manera u otra los jóvenes siempre han buscado registros propios para diferenciarse de los más mayores. Lázaro Carreter se refería a “la sensación de vejez que rodea a ciertas palabras, y la necesidad que sienten las generaciones jóvenes de sustituirlas por otras de faz más moderna”.

“Los idiomas cambian, inventando voces, introduciendo las de otros o modificando las propias”, escribía. Con las nuevas tecnologías se precisan diferentes formas de utilizar el lenguaje. Igual que nadie escribe como habla, tampoco es adecuado escribir para los internautas como en el papel o mantener el estilo de una carta en un correo electrónico o un mensaje por el móvil.

Pero los jóvenes no son el único motor de cambio del lenguaje. La comunicación no es privilegio de unos pocos. Para Lázaro Carreter “se requiere la máxima unidad en los cambios”. Así, se ha de facilitar el acceso a las nuevas tecnologías a personas de todas las edades.

En el cuarto centenario de la genial obra de Miguel de Cervantes, el lenguaje aparece como algo vivo. Somos capaces de padecer las fatigas de Don Quijote y gozar de sus andanzas, aunque el estilo del texto de Cervantes resulta lejano. Esta evolución es un síntoma de salud, en la medida en que se adapta el idioma a los últimos avances tecnológicos y necesidades. Pero ha de progresar con la aportación de sus hablantes, no con el deterioro. Perderíamos el vínculo cultural si se suprimiesen, por ejemplo, las vocales.

Jorge Planelló Carro es periodista ccs@solidarios.org.es Twitter: @jorgeplanello.

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