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sexta-feira, 6 de março de 2015

EL IDIOMA ESPAÑOL

Defendiendo mi idioma

Hasta el final de mi tiempo humano seguiré escribiendo, amando, riendo... en español




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RAFAEL DEL NARANCO |  EL UNIVERSA viernes 6 de marzo de 2015  12:00 AM
Es bien cierto: aguanta mi estructura espiritual y cada uno de los anhelos y quimeras de las que estoy cimentado. 

Con ella pronuncié el nombre de mi madre; de manera ineludible será una plegaria dicha en español el aval que me escoltará al valle de las sombras en el postrero lapso de la existencia. 

Gracias a esa conversa, he podido comunicarme con los seres amados; canté melodías, narré historia, escribí baladas, grité de alegría y maticé las primeras balbuceantes palabras en la niñez. 

Gracias a ella, he podido expresarle a una mujer, hoy solapada de brumas, la perenne cadencia refrendada desde los albores de la existencia humana: "Te amo".

Clavel reventón

Esa lengua ha servido como mástil erguido frente a todas las marejadas, y gracias a esos alisios de Occidente, recalé en Venezuela cuando el cuerpo era lozano, la mirada acuciosa, el deseo de aventura henchido, el corazón bombeaba desbordante de ímpetu y la mirada, fresca, limpia, más clara que la alborada. Era un clavel reventón. 

Nebrija, quien dijo en proverbial acento "atreveos a saber", nos puso la primera gramática en las manos, y hoy, a más de quinientos años del suceso, el trabajo del conventual filólogo ha germinado sobre medio mundo. 

En la actualidad, unos 540 millones de personas hablan español. 

Don Quijote y Sancho Panza han sido -con creces- los mejores embajadores, y aún siguen cabalgando sobre los labrantíos de la patria mía y mucho más allá, deshaciendo entuertos y enfrentándose a gigantes que, miedosos ante el empuje del Caballero de la Triste Figura, se convierten, cobardes ellos, en molinos de viento. 

Aquella obra del acucioso humanista Elio Antonio de Nebrija estaba dedicada a Isabel de Castilla; en sus páginas le dice los propósitos de su esfuerzo. La reina, guarnecida en Medina del Campo, entre la villa de Olmedo y Valladolid, le pregunta al gramático, profesor durante algunos años en Salamanca y Alcalá, la razón de ese tratado. 

Debió de parecer una extravagancia, dentro de los muros desguarnecidos del Castillo de la Mota, decirle a la soberana que regular el habla desde la cuna debería ser "cual respirar". Isabel era tozuda, y a su vez abierta de luces: comprendió, y le abrió su reino a las hermosas palabras que se enlazaban entre sí de forma prodigiosa. 

Y como el idioma español rico y preciso, tampoco soy quien para abusar del tiempo regalado en esta cuartilla; porque según Alfonso X, llamado el Sabio, el mucho hablar hace envilecer las palabras y, además, dice don Miguel -siempre, para bien, Cervantes -, no hay razonamiento que, aunque bueno, siendo largo lo parezca. 

Nuestro hablar está construido sobre muchos marmolillos, pero aquí, en América Latina, se consolidó, se hizo marea abierta entre páginas de incontables escritores, aunque uno, Pablo Neruda, fue el malecón que ayudó a sujetar la barcaza, ya que en nosotros siempre dominó la poesía sobre la prosa. 

Ahora mismo, a la par de ir escribiendo, tomo entre las manos el pequeño libro de pastas blancas -obra póstuma- con surcos y heridas en sus hojas, y leo los primeros párrafos con sabor a heno fresco... 

"No falta nadie en el jardín. No hay nadie: / sólo el invierno verde y negro, el día / desvelado como una aparición, / fantasma blanco, fría vestidura, / por las escalas de un castillo...". 

El poeta -rostro triangular, gestos de campesino, voz de trueno- todo él es un rayo encendido. Cuando grita, se agrieta la tierra cobriza, y el viento va a esconderse cabizbajo en las grutas más profundas de los Andes. 

En español rasgueó todos sus inmortales versos. Neruda es anchuroso y sublime a cuenta de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"

Nadie ha superado en lengua castellana a partir del inicio de su tradición en las Glosas Emilianenses en el siglo X, las primeras estrofas del poema 15: "Me gustas cuando callas porque estás como ausente / y me oyes desde lejos y mi voz no te toca / parece que un beso te cerrara la boca"

Como niño asustadizo

No haría falta decirlo: me desentierro en estos instantes como niño asustadizo mirando olas del mar bravío de mi lejana infancia, mientras don Baudilio, el magnánimo maestro, nos abría la primera página del abecedario de la vida. 

A punto de finalizar estas líneas leo a Jurate Rosales haciendo un resumen de su libro "Las raíces de Europa" en el que taxativamente dice que el castellano llegó con la invasión de los godos a la península ibérica hacia el año 530. Todo es posible. Ya anteriormente, en otra obra de gran aceptación, titulada "Los godos", ya señalaba que lituanos, búlgaros, letones e ibéricos, tienen parientes comunes en sus idiomas, aunque sean remotísimos. 

Hasta el final de mi tiempo humano seguiré escribiendo, amando, riendo, tal vez alguna vez suspirando y pensando en el idioma de mi nacencia: el español.

rnaranco@hotmail.com

JESÚS CASTAÑÓN RODRIGUEZ

La inspiración del periodismo deportivo

Desde el siglo XIX, el periodismo deportivo en España ha estado presente en canchas, despachos, gradas y redacciones.

Jesús Castañón Rodríguez. Foto: ©Revista Gala Deporte Asturiano
Jesús Castañón Rodríguez. Foto: ©Revista Gala Deporte Asturiano
Desde 1910, ha vivido a diario las alegrías de los pequeños y grandes éxitos de los diferentes estamentos del deporte. Ha viajado con esta moderna forma de emigración en su afán por conquistar sus sueños en tierras lejanas. Ha hecho de aeropuertos, fuentes, avenidas y plazas, escenarios para expresar la alegría popular. No obstante, también ha tenido que describir numerosos momentos de confusión y decepción, de llantos inconsolables y aturdidos silencios.
Esta tarea ha creado expresiones originales y ha divulgado una cultura propia. Ha reunido el esfuerzo y la fantasía de las voces de los deportistas, las alegres expresiones de las tribunas, los términos de los medios de comunicación y las recreaciones artísticas de escritores. Ha generado un espacio de convivencia para sus manifestaciones cultas y populares y ha contribuido a hacer más agradable y valiosa la vida de sus seguidores.
Del tendido de los sastres a la recuperación de información en dispositivos móviles, del telégrafo a las redes sociales, del micrófono de carbón a estos tiempos de deportistas y entidades convertidos en marcas e iconos, el periodismo deportivo español ha puesto melodía a su relato, ha contado con un coro de múltiples voces para su análisis, ha llevado hacia el entusiasmo global a masas y ha creado una historia cultural que influye en comportamientos y valores sociales.
Su capacidad de transmitir alegría, fervor y esperanza ha hecho que sus expresiones saltaran de los recintos deportivos a la vida cotidiana de la gente y a los recursos para la redacción de otras áreas informativas. Esa es una de las principales claves de la calidad de esta forma especializada de periodismo.
Asturias no ha sido ajena a esta aventura de las gentes y palabras en movimiento y ha participado activamente desde la creación de los Juegos de la Era Moderna en 1894 hasta la actual diversificación de actividades rurales, olímpicas, paralímpicas, extremas, de aventura, de turismo activo… Favoreció su expansión por playas, explanadas junto a las plazas de toros, campos de maniobras y programas de festejos; también, por los despachos con la descripción de actitudes de chupópteros y abrazafarolas; y hasta ha sabido adaptarse para ir a toda velocidad con el fin de no dejar de parpadear y así no perderse la vuelta rápida.
Prensa escrita, radio, televisión y comunicación digital han ayudado a la gente a buscar la felicidad, han inventado soluciones con imaginación y bondad y han sido una historia de fantasía y esfuerzo por detener los momentos especiales para fijarlos en el recuerdo de la población.
En resumen, la labor del periodismo deportivo es, además, una fuente de inspiración para la información y el entretenimiento de todas las generaciones comprendidas entre el siglo XIX y el XXI.

FUNDÉU RECOMIENDA...

Foto: ©Archivo Efe/Casa real

realeza o miembros de la realeza, mejor que royals

Foto: ©Archivo Efe/Casa real
Las expresiones españolas realeza o miembros de la realeza, según los casos, son adecuadas para sustituir al anglicismo royals, que se usa con frecuencia en los medios de comunicación.
En las noticias es cada vez más frecuente ver frases como «Las fotos navideñas de los royals», «Lágrimas reales: los royals muestran sus sentimientos» o «Hubertus von Honhenlohe, un royal representando a México».
El sustantivo inglés royal se utiliza para referirse a los miembros de las familias reales y en los medios se emplea generalmente en plural y como nombre colectivo: los royals; en esos casos el término realeza es una alternativa válida en español.
Para mencionar, como en el último de los ejemplos, a una persona concreta de ese grupo, puede emplearse la expresión miembro de la realeza o miembro de la familia real, si se quiere restringir a una sola de las familias que forman la realeza.
Así, en las frases anteriores habría sido preferible escribir «Las fotos navideñas de la realeza», «Lágrimas reales: la realeza muestra sus sentimientos» y «Hubertus von Honhenlohe, un miembro de la realeza representando a México».

quinta-feira, 5 de março de 2015

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO

Resultado de imagem para nUMEROS ORDINALES      Números ordinales

Muy agradable oír estas lecciones de buen español en las transmisiones deportivas.

Diálogo en transmisión radial: “Cali va de once, y Junior, de doce… ¿O cómo se dice, Javier?
–¡Undécimo y duodécimo!
–¡Ah!, entonces, undécimo, Cali, y duodécimo, Junior”.
Comentario: Muy agradable oír estas lecciones de buen español en las transmisiones deportivas. Briceño Jáuregui, director a finales del siglo pasado de la Academia Colombiana de la Lengua, destacó en sus escritos el enriquecimiento que los narradores de fútbol y ciclismo de los años 70 y 80 le daban al idioma. Hoy se mantiene la tradición.
Efectivamente, los ordinales correspondientes a 11 y a 12 son undécimo y duodécimo. Se trata de dos adjetivos irregulares en la secuencia décimo, undécimo, duodécimo, decimotercero, decimocuarto, decimoquinto...
Martínez de Sousa, el más prestigioso ortógrafo de nuestro idioma, se preguntaba hace décadas en alguno de sus diccionarios por qué no admitir decimoprimero y decimosegundo, en vez de las formas tradicionales, poco conocidas y menos usadas, undécimo y duodécimo.
El Ejército colombiano, adelantándose a la norma, llamó siempre Décima Primera Brigada y Décima Segunda Brigada a dos de sus dependencias, y el hablante común olvidó funcionalmente las palabras undécimo y duodécimo hace años, pues en el lenguaje común se pasa de décimo a once: grado décimo, grado once; Pío Décimo, Pío Once, Pío Doce (papas); carrera décima, carrera once, carrera doce...
La Ortografía de la lengua española, OLE, 2010, admite estas dos palabras, decimoprimero y decimosegundo, como opciones de undécimo y duodécimo. Así que hoy, según la OLE, el ordinal correspondiente a 11 (once) puede escribirse undécimo, decimoprimero o décimo primero, si es masculino, y undécima, decimoprimera o décima primera, si es femenino.
El ordinal correspondiente a 12 (doce) puede escribirse duodécimo, decimosegundo o décimo segundo, si es masculino, y duodécima, decimosegunda o décima segunda, si es femenino.
Observe que la forma separada va con tilde en el primer término, décimo o décima, por ser esdrújulo, y con a final en ambos términos, mientras que la forma univerbal va sin tilde, por ser palabra grave terminada en vocal, y con la a del femenino solo al final de la palabra.
Lo mismo se aplica en los ordinales que les siguen: decimotercero, décimo tercero, decimotercera, décima tercera, etc.
No hay que confundir ordinales decimosegundo (12.°), que indican orden, y partitivos, doceavo (1/12), que indican parte.
FERNANDO ÁVILA
Especialista en redacción y creación literaria

EL IDIOMA ESPAÑOL


España es uno de los países donde peor se habla el castellano

Según el exdirector del Instituto Cervantes, los habitantes de ese país maltratan la lengua.


En 2014, más de 470 millones de personas hablaban el español como lengua nativa, lo cual corresponde a una cifra mayor que otros idiomas como el francés,  el ruso y el alemán. A pesar de su creciente expansión, los países que lo como su lengua materna son los que peor lo usan.

Según Jorge Urrutia, exdirector académico del Instituto Cervantes, España es el lugar donde más se maltrata el idioma. Así lo aseguró en el más reciente Congreso Internacional de la Lengua Española.  A pesar de que ese país es la cuna del castellano, Urrutia explica que los españoles han asumido términos sin tener en cuenta sus características y no depuran el lenguaje.

Según el académico más del 67 por ciento de la población ibérica es incapaz de acentuar, el 72 por ciento tiene problemas con el uso de la h, y más del 53 por ciento confunde la ll con la y.
Según encontró un estudio de la Universidad de Chile, ese  país austral es donde peor se usa el castellano en Suramérica, mientras que quienes lo usan mejor son los peruanos.

Según  la Red de Filología Hispana, los verdaderos maestros de los españoles que llegaron a América, fueron los pueblos indígenas. Las palabras que aún hoy se usan en el continente americano fueron adoptadas por los conquistadores  de los  grupos arahuacos, náhuatl, cacao y taíno.

Los americanismos que se han impuesto en el léxico cotidiano de los españoles  hoy hacen parte del diccionario de la Real Academia de la Lengua. Algunas que desde hace siglos se viene usando son ají, barbacoa, cacique, caníbal, canoa, caimán, Haití, cocuyo, colibrí, hamaca, huracán iguana, manatí, maraca, papa, piragua, sabana, tabaco, tiburón, maní, maíz, yuca, entre otras.

El castellano dejó de ser una lengua nativa, ahora es un idioma híbrido que se sigue formando inclusive en los países americanos que adoptaron una cultura, pero que proporcionaron un sinnúmero de palabras al español.

DEFICIENCIAS EN EL USO DEL IDIOMA











Deficiencias en el uso del idioma
Octavio Rodríguez Araujo

Pudimos leer en La Jornada del martes pasado una alarmante nota: Los jóvenes mexicanos que ingresan a la universidad carecen de un dominio del español, lo que genera que no sean capaces de comprender lo que leen, no pueden desarrollar un texto con coherencia ni cuentan con elementos de abstracción que les permitan tener éxito en la escuela. Y más adelante se añadió: sólo 9 por ciento tienen un dominio adecuado de la ortografía y la acentuación, 43.2 por ciento carece de estrategias para dar forma a un texto.

Hace muchos años se hizo un estudio sobre el nivel de comprensión de textos en estudiantes de bachillerato. No recuerdo bien, pero creo que lo dirigió Raúl Cremoux. En ese estudio, si mi precaria memoria no me traiciona, el periódico más leído en los medios universitarios era Excélsior y con el vocabulario de un estudiante promedio de bachillerato no era fácil comprender una nota común del diario. Y no se hablaba de una crisis en la educación, como ahora.

En casi 50 años dedicados a la docencia en licenciatura y posgrado, he podido observar que mis alumnos, con excepciones notables, no suelen ser capaces de redactar coherentemente un párrafo. Peor todavía, pues en los años recientes usan computadoras para escribir sus ensayos y tienen faltas de ortografía que, en teoría, les marcan los procesadores de texto más comunes (Word, por ejemplo).

Hace también muchos años, en una reunión con autoridades de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, participé en un debate sobre los idiomas que debían dominar los estudiantes de licenciatura como requisito para titularse. Recuerdo que dije que el español debería estar en primer término y mis colegas me miraron como si estuviera diciendo una insensatez. Alguien argumentó que el español era la lengua materna de los estudiantes y que el inglés o el francés eran muy importantes para su aprendizaje. Cosa que no puse ni pongo en duda. Aun así, logré que se impartieran, por breve tiempo, cursos de redacción en español, además de la enseñanza de otros idiomas. Tenía claro que la licenciatura no era el nivel de educación para aprender español, la lengua materna de los estudiantes, pero que había que ayudarlos, dado que arrastraban muchas carencias desde la primaria. Aclaro, antes de ser criticado, que yo también fui víctima de malos profesores, que nunca aprendí realmente gramática y que lo poco que sé de español lo he aprendido leyendo y escribiendo.

No me sorprende, según otra nota en este diario, que el libro más vendido en la Feria del Palacio de Minería fuera La familia Burrón, de Gabriel Vargas. Obviamente yo leí también a Vargas y a otros moneros, como les llamamos ahora, pero al mismo tiempo, siendo niño, leí también a Salgari, Dumas, Zévaco y a algunos clásicos que mis maestros o mis padres me recomendaban. No había televisión, y cuando finalmente llegó a México su programación era tan mala que se ganó el título de la caja idiota –en la actualidad, debe decirse, muy mejorada y con muchas buenas opciones–. Por lo mismo, la tv no competía con la lectura, infinitamente más enriquecedora. En pocas palabras: antes leíamos más de lo que se lee ahora y gracias a ese ejercicio teníamos mayor capacidad de abstracción y de crítica que la televisión, por la fuerza de la imagen, inhibe en buena medida, sobre todo en noticias y en los sesgos de su programación normalmente mediocre, principalmente en la llamada televisión abierta.

Agréguense a la tv y la radio las computadoras e Internet, que casi nos resuelven todas las dudas que antes solucionábamos con la lectura de libros y artículos impresos, en casa o en las bibliotecas. ¿Cuántos libros se leen en promedio en México? ¿Cuántos mexicanos leen periódicos y revistas, y cuántos ven televisión o escuchan la radio como únicos medios de información y conocimiento? No son comparables. Los medios impresos están perdiendo la batalla y la consulta en la computadora, en la tablet y hasta en el celular (cada vez más versátil y poderoso) nos saca de apuros y nos hace, valga la expresión, más flojos, como diciéndonos ¿para qué saber tantas cosas si en segundos las puedo conocer consultando Google u otro motor de búsqueda?

Los jóvenes de ahora aprendieron a caminar casi al mismo tiempo que a usar las computadoras, saben manejarlas mejor que los viejos y les sacan provecho, sin duda. Pero no se han dado cuenta de la enajenación en que están cayendo y de la dependencia de que son víctimas. Y que conste que no me refiero a los que incluso dejan de dormir por estar jugando en Internet. Si se fuera la luz una semana o se cayera el sistema por un tiempo similar o mayor, millones de personas no sabrían qué hacer ni de día ni a la luz de una vela en la noche. ¿Leer un libro? ¡Qué flojera!, si acaso todavía hay libros en su casa.

Aclaro que no estoy en contra de las nuevas tecnologías. Al contrario, me provocan una enorme admiración, más que a los jóvenes, pues gracias a mi edad viví los tiempos en que los aviones sólo tenían hélices, la radio era nuestra compañera hasta para estudiar y para conectar un tocadiscos (con agujas que tenían que cambiarse después de cada disco). Otra cosa, ciertamente, pero gracias a esas vivencias es que sigo comprando libros, los leo o los consulto y hasta los escribo con la ilusión de que todavía tenga lectores.

¿A quién o a qué le echamos la culpa de los bajos niveles de conocimiento del idioma, tanto para comprender lo que leemos como para escribir? ¿A los profesores, a la televisión, a las computadoras y las nuevas tecnologías o a nosotros mismos por simple desinterés de comunicarnos con los demás apropiadamente y no en el cada vez más generalizado lenguaje abreviado de los WhatsApp, cuyos usuarios suman más de 10 por ciento de la población mundial?

Quizá debamos aceptar que en esta materia, como en otras, las cosas han cambiado, y así seguirán.

rodriguezaraujo.unam.mx

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

expatriado emigrante


matices de sentido

Recomendación urgente del día
El término expatriado es válido para referirse específicamente a las personas que salen de su país para trabajar en otro.
En los medios de comunicación se está extendiendo el uso de esta palabra y otras de la misma familia, como se comprueba en los siguientes ejemplos: «Los talentos expatriados se resisten a volver incluso con garantías de trabajo» o «La crisis económica ha favorecido el fenómeno de la expatriación».
Aunque por su sentido básico, recogido en el Diccionario académico,expatriado es simplemente el ‘que vive fuera de su patria’, en el uso se ha extendido la aplicación de este vocablo más en particular a los exiliados y al personal cualificado que una empresa o institución trasladatemporalmente a otro país para, por ejemplo, desarrollar una nueva actividad u ofrecer asistencia técnica. Es, por tanto, el punto de vista opuesto al del impatriado, que es la persona traída a un país para trabajar.
Por otra parte, tanto emigrante como inmigrante aluden más ampliamente a todos los que se desplazan a otro país o región con propósito de establecerse o radicarse en él.  El empleo ocasional de expatriado como mero sinónimo de inmigrante o emigrante, sin los matices arriba señalados, puede ser un intento de evitar las connotaciones negativas que estas últimas voces tienen entre algunas personas, aunque no sean de por sí palabras discriminatorias.
Se desaconseja el acortamiento expat, tomado directamente del inglés, pero que no se ajusta a las pautas de acortamiento propias del español.

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