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quinta-feira, 11 de junho de 2015

ESTRATEGIAS DE UNA TRADUCCIÓN LITERAL


    Estrategias de una traducción literal


    Al español. Willson tradujo las notas de los tres últimos cursos que dictó Barthes en el Colegio de Francia. Aquí cuenta su experiencia casi arqueológica.

    POR PATRICIA WILLSON





Entre 2003 y 2005 traduje las notas de los tres últimos cursos que Roland Barthes dictó en el Colegio de Francia: Cómo vivir juntos ; Lo neutro y La preparación de la novela (Siglo XXI Editores). La edición estuvo a cargo de Beatriz Sarlo y contó con prólogos de Alan Pauls, Nicolás Rosa y la propia Sarlo. Cuando ya había terminado una primera versión de Lo neutro , pedí y obtuve una beca del gobierno francés para consultar los manuscritos del Fondo Roland Barthes en París, en el Instituto Memoria de la Edición Contemporánea. Algunos documentos, sin embargo, no podían ser consultados; por ejemplo, los dictámenes de tesis de doctorado en cuyos jurados participó Barthes. A fines de 2004, el IMEC se mudó a la abadía de Ardenne en el norte de Francia, donde hoy funciona y alberga, entre muchos otros, los fondos de Eric Rohmer y de Raymond Queneau.

Desde 2010, la obra édita e inédita de Barthes se encuentra distribuida entre la sede François Mitterrand de la Biblioteca Nacional de Francia, en el barrio de Bercy de París, y la sede más antigua, la Biblioteca Richelieu, cuya entrada está justo frente a la Galerie Vivienne en el barrio de la Bolsa, allí donde el narrador de “El otro cielo” de Cortázar pasaba de la década del cuarenta porteña al segundo imperio francés. La conservadora general de manuscritos de la BNF, Marie-Odile Germain, en una breve entrevista, me explica el porqué del traslado. El IMEC es una entidad pública con participación de capitales privados, cuya sede está ahora en la región normanda. Si bien cumple una función crucial en la conservación de manuscritos de escritores, editores y artistas contemporáneos, el estado francés promueve dos ideas rectoras: la accesibilidad y la perennidad de los materiales; la BNF en París es la institución pública que mejor cumple con ellas. Barthes ya es patrimonio perenne de Francia, y tiene sus guardianes. En primer término, el hermanastro y heredero universal de Barthes, Michel Salzedo, cuyo albacea (y editor de las obras completas en Seuil), Éric Marty, es quien autoriza mi segunda consulta de los manuscritos en 2015, once años después de la primera.

En esos papeles guardados en carpetas de cartulina que volví a ver, ahora en la Galería Mazarina de la Biblioteca Richelieu, impresiona el orden de lo visual que Barthes controla sin fisuras, empezando por la distribución de la escritura en párrafos de tamaño prácticamente igual sobre el papel blanco, sin líneas. La letra es bella, inclinada hacia la derecha y legible en todo momento. Barthes escribe con tinta azul y agrega o tacha (relativamente poco) con birome. En el margen izquierdo, con lápiz, indica el tema general que articula el párrafo. En algunas páginas hay trozos de papel pegados con cinta scotch en los que se repite el esquema. Gracias a los registros sonoros en formato mp3 pude constatar una vez más que las notas de curso no difieren mucho de lo que Barthes finalmente dice ante los estudiantes en las aulas del Colegio de Francia. La improvisación es mínima y no agrega contenido sustancial. De vez en cuando, Barthes se levanta y escribe alguna palabra en el pizarrón; es lo que se infiere de la duración de las pausas, puesto que no se dispone de documentos visuales de esos cursos, sólo de algunas fotos generales y la voz. Lo que a menudo él llamó “histeria” (lo teatral, lo vehemente y también lo militante) está por completo excluido de su elocución. En dos de las biografías editadas o reeditadas recientemente, la de Tiphaine Samoyault y la de Louis-Jean Calvet, se documenta la especie de hipnotismo que la voz de Barthes producía en estudiantes y amigos: una voz profunda y pausada y, a la vez, como temblorosa, jamás enfática. Las entrevistas disponibles en Youtube permiten captar los levísimos gestos que acompañaban las inflexiones de esa voz, desde aquella primera grabada en un estudio de tv luego de la publicación de Mitologías hasta la que, en medio del humo de sus cigarrillos, concedió en su casa de la calle Servandoni para comentar El placer del texto .

Fragmentos de un discurso amoroso , su obra más difundida entre el gran público, fue el resultado de la conversión de un seminario suyo en libro. Luego, en 1978, cuando es elegido profesor en el Colegio de Francia, Barthes decide ya no darle forma definitiva a lo que estaba destinado a la provisionalidad: un curso. Lo dice en la clase introductoria de La preparación de la novela : ya no quiere “gestionar el pasado”, ya no quiere volver a escribir “mitologías”, como le siguen pidiendo. Este curso, el último, está marcado por un deseo de cambio (la “utopía del cambio de vida”, empieza a llamarlo en los dos cursos anteriores, Como vivir juntos y Lo neutro ), más concretamente por un deseo de escribir algo nuevo; quizás una novela. Sin embargo, Barthes explora lo que antecede esa escritura y se detiene en el umbral mismo de la conversión del verbo escribir en un verbo transitivo: escribir una novela. En todo caso, su muerte, ocurrida en marzo de 1980, y sobre cuyas causas verdaderas (más allá del accidente de tránsito) subsiste hoy cierta polémica, impidió para siempre saber lo que pudo haber habido del otro lado del umbral.

La traducción de las notas de Barthes fue una experiencia irrepetible. En primer lugar, porque no se trataba de un texto definitivo, destinado a la publicación. Esa provisionalidad producía la ilusión de estar captando el proceso de generación del texto barthesiano, el engranaje mental que, por ejemplo, ponía en relación el término scripturire (el “querer-escribir”), escrito una única vez en toda la historia por Sidonio Apolinar en el siglo V, según explica Barthes, con la preparación para la empresa novelesca. En segundo lugar, porque, como nunca antes en una traducción que hubiera hecho, se fue imponiendo como estrategia traductora la literalidad, que relacioné con el carácter a veces sinóptico de la escritura. Decidí no completar ni parafrasear.

Si bien la crítica de traducciones es la que debe interpretar y atribuir un juicio de valor a mi versión de ese último Barthes, la traductología aporta algunas de las razones que me di para haber traducido como traduje. En un artículo de la década de 1980, Berman sostiene que la práctica de la traducción está marcada por la experiencia de la traducibilidad y la intraducibilidad, de la similitud y la diferencia entre las lenguas de trabajo, y por una estructura de disenso: la restitución del sentido versus la reinscripción de la letra. Diversamente formulado a lo largo de los siglos, este disenso es el origen de las discusiones bizantinas sobre cómo hay que traducir cuando no se tienen en cuenta los marcos que condicionan la labor del traductor. En primer lugar, el proyecto que éste se fija en función de su lectura del texto original y de los rasgos de la colección en la que se publicará el libro traducido. En segundo lugar, lo que condiciona esta condición y es, por tanto, menos evidente para el propio traductor: las normas generales que rigen el ejercicio de las prácticas discursivas, entre ellas, la traducción, en un momento de una cultura determinada. Según Berman, todo proyecto de reinscripción de la letra en la lengua traductora sería un garante contra la traducción etnocéntrica, adaptadora o simplemente instrumental. Así entendida, la literalidad de mi versión de los cursos de Barthes corresponde a un proyecto “documental”, como lo llaman los teóricos funcionalistas de la traducción. Antes que parafrasear el texto barthesiano y volverlo más legible en el horizonte del lector argentino, me propuse recomponer una situación comunicativa no concebida para otros destinatarios que no fueran los asistentes a aquellos cursos de fines de la década del setenta. Todo el sistema de notas al pie, tanto de la edición como de la traducción, sustentó el buscado efecto documental de la traducción. Mis versiones de los tres últimos cursos de Barthes, por la resolución del disenso en favor de la letra, deben sin duda mucho a la consulta de los manuscritos, leídos en la materialidad inconfundible de una letra, y a la escucha de los registros sonoros, que daban a cada concepto, a cada análisis, la vibración específica de una voz.

Patricia Willson es traductora y doctora en letras. Ha traducido a Barthes, Ricoeur, Rorty, Flaubert, Shelley, Lovecraft, entre otros.

FELIPE GARRIDO

Internet enriquece el lenguaje: Felipe Garrido
El escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua considera que no hay una merma de lectores
Por: Naldy Rodríguez


El Internet y las redes sociales enriquecen el lenguaje, porque aportan palabras que llegan de otras latitudes, consideró el escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua , Felipe Garrido.

La adopción de nuevas palabras, consideró, no debe “escandalizarnos”, porque ayudan a enriquecer el idioma español. Y no sólo hay un vocabulario asociado a la práctica sino una manera de escribir nueva, explicó.

“Nadie necesita defender al lenguaje, el lenguaje se defiende solo, lleva más de mil años y cada vez está mejor”, advirtió en entrevista para El Universal Veracruz.

El integrante de las comisiones de Lexicografía, de Consultas, de Comunicación e Informática opinó que más gente está escribiendo, quienes no lo hacían nunca. Por eso no ve que peligre el lenguaje con las nuevas tecnologías.

Lo que sí recomendó es que se tenga una precisión del lenguaje al escribir, porque lo más común es encontrar una redacción por aproximación en la que se dice una palabra similar, pero que no tiene el mismo significado.

“Es muy necesaria la precisión del lenguaje…Decimos una palabra que no queremos usar pero se parece”, dijo ante jóvenes universitarios que se dieron cita en el Salón Azul de la Facultad de Humanidades de la Universidad Veracruzana .


No hay merma de lectores

El director adjunto de la Academia Mexicana de la Lengua aseguró que la historia del país como “lector” ha sido siempre hacia adelante, pues antes los jóvenes no tenían el hábito de la lectura.

El autor de obras como Con canto no aprendido, Cómo leer (mejor) en voz alta: guía para contagiar la afición a leer, dijo que se debe diferenciar claramente entre los lectores –por gusto- y las personas que están alfabetizadas.




(Foto: Naldy Rodríguez/ EL UNIVERSAL Veracruz)


“A veces decimos que hay que recuperar la lectura, pero no, recuperarla de qué. Hay que seguir haciéndolos crecer, no hay ninguna época anterior que se haya leído más que ahora”, dijo.

Y lo explicó en cifras: En México en 2010 había 30 millones de personas alfabetizadas, que no eran lectores y solo un 10 por ciento aproximadamente tenían el hábito de leer por gusto.

“Los lectores siempre han sido una masa básicamente pequeña de la población. Un lector es alguien que lee por el placer de leer”, comentó.



Ahora, dijo el traductor, editor y académico, no basta con ser lector, se requieren personas con el hábito de la lectura que también escriban.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

anti-, uso adecuado

Recomendación urgente del día
El prefijo anti-, como todos los prefijos, se escribe por regla general unido a la palabra a la que precede sin guion.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como las siguientes: «Aceptará la instalación de un escudo anti-misiles en su territorio», «El organismo centraliza en Perú la lucha anti-droga» o «Unas 700 personas participaron en la manifestación anti-nuclear».
Sin embargo, como señala la última Ortografía académica, los prefijos se unen a la palabra a la que preceden sin guion, de modo que en los ejemplos anteriores debió escribirse «antimisiles», «antidroga» y «antinuclear».
Sin embargo, sí se utiliza el guion cuando el prefijo se une a una palabra que empieza con mayúscula (en general un nombre propio) o a una sigla:anti-PP, anti-Carmena, anti-OTAN.
Se recuerda asimismo que al terminar este prefijo con una vocal, si el segundo elemento empieza con erre, es necesario duplicarla para mantener su sonido fuerte: antirrecesión, antirrobo, antirretroviral.
Por otra parte, cuando anti- se une a una palabra que empieza por i-, es preferible simplificar la grafía -ii- (siempre y cuando esa simplificación no cree confusión o se pronuncien claramente las dos vocales): antincendios, antinflamatorio, antimperialista.
Ver también -ii-, simplificación del grupo vocálico.

quarta-feira, 10 de junho de 2015

FALSOS AMIGOS

por Antonio Torres del Cerro (Agencia Efe)


Comida «esquisita» o catedral «espantosa», ejemplo de equívocos hispano-lusos


Es cierto que el español y el portugués son lenguas hermanas con muchas semejanzas, pero también es verdad que su diferente evolución ha creado insospechados «falsos amigos» que pueden chirriar entre los hablantes de ambos idiomas y que crean más de una situación incómoda.

Fotografía facilitada por la cafetería Pastéis de Belém, de uno de los pasteles que elabora este establecimiento en Lisboa. Estos dulces de hojaldre y crema, convertidos ya en un emblema de la ciudad de Lisboa, solo se pueden degustar en la capital portuguesa. Foto: ©Agencia Efe
Fotografía facilitada por la cafetería Pastéis de Belém, de uno de los pasteles que elabora este establecimiento en Lisboa. Estos dulces de hojaldre y crema, convertidos ya en un emblema de la ciudad de Lisboa, solo se pueden degustar en la capital portuguesa. Foto: ©Agencia Efe

Cuando un hispano-hablante elogie una comida ante un luso-parlante y diga que es «esquisita» (raro, en portugués) o un hablante de portugués proclame que una catedral es «espantosa» (en portugués, imponente) las risas y la sensación de incomodidad brotan de inmediato en una conversación.
Con motivo de la celebración hoy, miércoles, del Día de Portugal y de las comunidades portuguesas, —la jornada en la que se evoca la muerte del padre de las letras lusas, Luís Vaz de Camoes (1524-1580)—, los especialistas recuerdan los conocidos como «falsos amigos».
Así se llaman los vocablos cuyo significado no es lo que parece y que conforman una categoría muy común para lenguas que procedan del mismo tronco.
«Son (lenguas) hermanas porque ambas proceden del latín iberrománico, pero su evolución histórica las ha convertido en dos lenguas diferentes, tanto a nivel fonético, como morfológico, sintáctico y, por supuesto, léxico», explicó a Efe José María Santos Rovira, coordinador de español de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa.
Para Santos Rovira, acostumbrado a trabajar con alumnos luso-parlantes, hay «multitud» de «falsos amigos». El profesor cita el caso de acordar (en español ‘llegar a una acuerdo’, en portugués ‘despertarse’) oembarazo/embaraço (‘quedar encinta’ en español, frente a ‘avergonzarse’ en portugués).
Otros son oficina, que en portugués es ‘taller mecánico’, secretária (‘mesa de trabajo’, en portugués), largo(‘ancho’, en portugués) o azar (‘mala suerte’).
El uso de estos vocablos ante hablantes que no estén alerta de sus diferentes significados propician, con frecuencia, situaciones, por lo menos curiosas, también en la lengua escrita.
Por ejemplo, a la hora de rellenar un formulario oficial en español, algunos luso-parlantes se enfrentan a equívocos como el de fecha, que en portugués es el imperativo del verbo ‘cerrar’.
Ambas lenguas, que juntas suman casi 700 millones de hablantes, están en plena refriega para combatir esos equívocos, pues han estrechado notablemente sus lazos en la última década, tanto en Brasil como en Portugal, donde se amplió el estudio del español en las escuelas.
En España el interés por aprender la lengua de Camoes lo lidera la fronteriza Extremadura.
Ya sea en los centros de primaria y secundaria, el Instituto de Lenguas Modernas, las Universidades Populares, las Escuelas de Idiomas, la Universidad de Extremadura o de manera privada, se calcula que hay más de 11 000 estudiantes de portugués en esa región.
Como gesto de acercamiento, este día 10 de junio, además de celebrarse el Día de Portugal y de las comunidades portuguesas, es oficialmente festivo en la comunidad de Extremadura desde el 2013.
Aunque es cierto que los portugueses, gracias a su fonética y a su permeabilidad a otras lenguas, aprenden a defenderse en español rápidamente, Santos Rovira descartó que los hispano-hablantes tengan obstáculos mayores.
«Depende del grado de conocimientos de cada uno. Los poco instruidos y que no hablan nada más que su propia lengua piensan que sí, pero quien ya aprendió lenguas o tiene profundos conocimientos lingüísticos nota que, para dominar cualquier lengua, hay que dedicarse a ello», anotó.

AMANDO DE MIGUEL



El lenguaje socialmente correcto


 en Libertad Digital - España



Me arriesgo que, al opinar, merezca la reprimenda de algunos lectores. Por ejemplo, Cándido me envía una apocalíptica misiva sobre los peligros de abrir generosamente las fronteras a la ola de refugiados y emigrantes "económicos" (pobres). Su propuesta es la contraria a la mía: controles más estrictos, expulsión de los inmigrantes ilegales. Pregunto a mi corresponsal: ¿la valla de Melilla tendría que tener 10 metros de alta y estar electrificada? Su benévolo juicio sobre mi artículo es que "el mejor escribiente echa un borrón". Entiendo que mi manera de ver el asunto no es precisamente el socialmente correcto. No será la primera vez que me quede en minoría de uno.
Ignacio José Moreu tacha de "aberrante" mi propuesta de que deberían abrirse todas las fronteras del mundo para que la gente pudiera residir donde le pluguiera. Expone el peligro de que en España llegaríamos a que se extendiera la práctica de la ablación de las niñas. Supongo que no se refiere a la ablación de las amígdalas sino del clítoris. Opino que es una práctica degradante que debería ser prohibida en todo el mundo. Pero eso implicaría una verdadera Organización Mundial de la Sanidad (no de la Salud), algo muy lejano. En ningún momento he sostenido que la libertad de emigrar signifique oponerse al sistema jurídico del país receptor. Puede que mi enunciado parezca utópico. Al menos me conformaría con que el Gobierno español fuera un poco más generoso con la recepción de refugiados políticos de otros países. La historia de España está llena de episodios en los que los refugiados españoles han sido acogidos en otras latitudes.
Santiago Trancón me envía el dato. En Cataluña el apellido más común es García, seguido de Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, etc. Es decir, como en el resto de España. Problema: en la cúspide los que mandan en Cataluña no aparecen tales apellidos. En cambio, es corriente que los líderes de los partidos en España lleven esos apellidos de la zeta: Suárez, González, Rodríguez, Sánchez, Díaz. A mucha honra.
Luis García me plantea el origen y significado del verbo petar, que ahora se ha puesto de moda. Entiendo que significa dos cosas: 1) explotar, reventar, y 2) gustar, apetecer. En el primer caso es una voz onomatopéyica. En el segundo quizá proceda de la jerga de los drogotas, donde petar equivale a encender y aspirar un cigarrillo de mariguana.
José Luis García Valdecantos se refiere al lenguaje oral de algunos periodistas en la radio. La frase que emiten puede ser correcta, pero a veces la entonación despista y chirría. Supongamos que el signo </> significa pausa al hablar. Se pueden oír (más que escuchar) frases que empiezan así: "Las elecciones/ inglesas" o "El PSOE puede/ revisar los pactos". Supongo que es una forma de llamar la atención del oyente (mejor que escuchante). En la televisión se repite a veces el mismo error, pero se debe a que el presentador va leyendo la cúe o pantalla donde se visualiza el texto que tiene que decir. He comprobado muchas veces que la escritura de tales textos, al ser líneas muy cortas, inducen a pausas artificiales. No entiendo cómo puede darse el mismo fenómeno en la radio.

EL IDIOMA ESPAÑOL


'Español para andar por casa' o la vejación del idioma por los periodistas

Para Enrique Gallud Jardiel, nuestro idioma ha sido "ultrajado y manoseado" por los profesionales de los medios de comunicación.
RitmosXXI.com
/ 10 junio 2015
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¿Son los propios periodistas los verdaderos traidores del idioma español? Para Enrique Gallud Jardiel, nieto del famoso escritor Enrique Jardiel Poncela, sí, rotundamente. El escritor publica Español para andar por casa(Editorial Espuela de Plata), un polémico manual de estilo, lleno de ejemplos de cómo el español ha sido “vejado, ultrajado y manoseado” por los periodistas que “odian su herramienta de trabajo por la misma razón que los albañiles odian los ladrillos: porque les recuerdan que tienen que trabajar”.
 
A través de un humor absurdo, Son tantos y tan variados los temas que trata el libro que es difícil mencionarlos todos. Sin embargo, es imposible no señalar los capítulos destinados al panorama de idiotismos, la fábrica del idioma, por qué odiamos la gramática o consejos útiles para escribir sin tener ni idea de cómo hacerlo.
 
“Confiamos, probo lector, en que Español para andar por casa te será útil para luchar contra ese dragón de la canallería lingüística que ha nacido del huevo del postmodernismo”, como señala la propia sinopsis del libro.
 
Gallud Jardiel (Valencia, 1958) es Doctor en Filología Hispánica por las universidades Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi y Complutense de Madrid. Ha publicado más de 50 libros y es autor de numerosos artículos y conferencias. 

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Cumbre Celac-UE: 


claves para una 


redacción adecuada

Recomendación urgente del día
Con motivo de la Cumbre Celac-UE, se ofrece una serie de recomendaciones sobre algunos términos y expresiones que pueden plantear dudas:
1. Celac es el acrónimo de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Por tener más de cuatro letras, lo recomendable es escribirlo con mayúscula solo en la inicial (Celac, en lugar de CELAC), de acuerdo con lo que indica la Ortografía de las Academias. Lo mismo sucede con Mercosur(Mercado Común del Sur) o Caricom (Comunidad del Caribe).
2. El uso del guion es necesario en el nombre abreviado de la cumbre, Celac-UE, pues así se indica que se yuxtaponen dos nombres correspondientes a distintas entidades: Celac y UE (sigla de Unión Europea).
3. Se recomienda mantener las siglas invariables en plural en la forma escrita, de tal manera que se escribe el TLC y los TLC (no TLC’s ni TLCs), unaONG y ochocientas ONG (no ONG’s ni ONGs).
4. Los sustantivos que designan cargos o autoridades, como presidente, canciller, primer ministro, etc., se escriben con minúscula inicial.
5. Para referirse a que alguien cumple una función similar a la de otro lo apropiado es referirse a este como su homólogo, no su homónimo: «Piñera se reunió con sus homólogos americanos».
6. Alta representante es el femenino correspondiente al masculino el alto representante. La italiana Federica Mogherini (pronunciado /Moguerini/) es, pues, la alta representante, no el alto representante, de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.
7. La expresión latina pro tempore, habitual en frases como «Ecuador ejerce la presidencia pro tempore de la Celac», se escribe sin tilde y en cursiva, o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra, por tratarse de un latinismo no adaptado.
8. Uno de los principales temas que abordará la cumbre será el equilibrio entre el desarrollo y los recursos, lo que se conoce como desarrollo sustentable, principalmente en América, o desarrollo sostenible en España. Ambas denominaciones son válidas.
9. En las cifras de cuatro dígitos no se usa el punto de millar ni la coma: «La cumbre es cubierta por 1500 periodistas» (no «1.500» ni «1,500»). Además, en la escritura de los numerales compuestos de dos palabras no es apropiado mezclar cifras y letras y escribir «Los países participantes representan a 1000 millones de personas» en lugar de «… a mil millones…».
10. En la escritura de porcentajes el símbolo % se escribe separado de la cifra a la que acompaña, tal como indica la última Ortografía: «La economía de la región creció un 4,5 % en 2013».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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