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terça-feira, 21 de julho de 2015

TRADUTORES

Microsoft: ¿Qué ocurre con los traductores a Español (España)?

Opinión – Por todos es sabido que traducir Software no es fácil. La gran cantidad de elementos involucrados en las traducciones, como la interfaz o la experiencia de usuario hacen necesario una gran labor de campo sobre el producto en el que se está haciendo el cambio de idioma. Microsoft siempre ha tenido en cuenta esto, con unas traducciones excelentes y su Language Portal. Sin embargo, parece que últimamente las cosas han cambiado un poco. ¿Qué ha pasado con los traductores?
Tal y como ya hemos comentado alguna vez, parece que Microsoft está relajando los estándares de calidad en cuanto a traducción, al menos al Español de España, haciendo que ciertos productos parezcan inacabados o ofreciendo malas experiencias de usuario. ¿Dónde está el problema? Lo desconozco, pero tengo la intuición de que el problema es que los traductores no usan el software que traducen.

La “comunidad de Visual Studio”

Y aquí estaba esta tarde leyendo cómo Visual Studio 2015 ya es final y puede ser descargado, y claro, rápidamente me dispuse a ello, para encontrarme (nuevamente) con un error de traducción grave, que fue finalmente el que ha propiciado la creación de este artículo de opinión. Cuando vamos a descargar el conocido IDE de Microsoft, no nos ofrecen “Visual Studio Community“, si no la “Comunidad de Visual Studio”, que podemos descargar a nuestro equipo.
Por supuesto, la cosa no queda ahí, ya que podemos ver la “Matriz de características detalladas” o por el contrario si deseamos más información, podemos hacer click en “Para más información, visite“… ¿A quién?. Todo ello sin nombrar la falta de usabilidad que supone este caos, ya que un botón verde grande que pone “Comunidad” lo último que te indica es que vas a descargar algo.

RECICLANDO EL IDIOMA


Resultado de imagem para Congreso de Profesores de Español en Burgos

200 profesores de Español se dan cita para ‘reciclar’ el idioma

El Congreso de Profesores de Español se desarrolla en la Universidad Isabel I durante toda la semana / El uso del español, la cultura hispánica y El Quijote serán protagonistas


YOLANDA PASCUALYOLANDA PASCUAL
21/07/2015
Burgos es la cuna del castellano y así lo confirma la Real Academia de la Lengua. Motivo suficiente para que la ciudad sea el escenario de la celebración del L Congreso Internacional de la Asociación Europea de Profesores de Español (AEPE), organización decana con 48 años de existencia a sus espaldas «pues es la más antigua del mundo» y con socios «de 80 años que están desde el principio», asegura Pilar Celma, presidenta de AEPE, quien matiza que existe otra más antigua «pero de castellano y portugués».
Con estos avales y la presencia de más de 200 profesores de todo el mundo que han acudido a la convocatoria, la Universidad Isabel I abrió ayer sus puertas para albergar un congreso que con el título ‘La Cultura hispánica: de sus orígenes al siglo XXI’ desarrollará más de 100 comunicaciones, 50 ponencias y casi 100 talleres, a lo largo de toda esta semana.
Un congreso que busca «reciclar» el castellano desde el punto de vista linguístico y cultural, además de conmemorar el 400 aniversario de la segunda parte de El Quijote.
Se pretende abordar los problemas actuales de la enseñanza del Español y profundizar en un mayor conocimiento de la cultura hispana. Al mismo tiempo, servirá de intercambio de experiencias didácticas entre alumnos y profesores y se abordará el «mal uso del lenguaje» motivado por las nuevas tecnologías. También se abordarán otros idiomas dentro del territorio español, si bien Celma aseguró que «la unidad de la lengua castellana está garantizada».
El acto inaugural contó con la presencia del Delegado de la Junta en Burgos, Baudilio Fernández Mardomingo, y el alcalde de Burgos, Javier Lacalle.
Fernández Mardomingo insistió en que Burgos es «la cuna del Castellano», y recordó el compromiso de la Junta en la promoción del castellano que, en la anterior legislatura desarrolló unos 125 proyectos. «Vivimos en la región en la que, según la Real Academia, nació el español y esto es nuestra seña de identidad», apuntó.
Por su parte, el alcalde de Burgos agradeció a los organizadores haber escogido Burgos para la celebración del congreso e invitó a que aprovecharan su estancia para conocer la ciudad y la provincia, «un territorio que puede presumir de ser la cuna del castellano», dijo.
La presidenta de AEPE, recordó que al congreso no se viene sólo a hablar del castellano. «Somos representantes de una cultura riquísima y universal» y tenemos un idioma que «hablan más de 400 millones de hablantes», siendo la segunda lengua más estudiada, después del inglés en el mundo. «Somos un mercado de millones de hablantes y en Asia quieren aprender español para acceder mejor a este mercado», aseveró Valero.
La elección de Burgos como sede del Congreso se decidió, según su presidenta no sólo por la importancia histórica del territorio, sino también por las inmejorables condiciones que ofrece la Universidad Isabel I. «La eficiencia ha sido espectacular desde los primeros contactos», explicó la presidenta de AEPE que agradeció a la universidad su «total colaboración».
En este sentido, el rector de la institución académica, Gómez Barahona aprovechó para agradecer la oportunidad que ha ofrecido esta iniciativa para «contribuir a la valoración de nuestra cultura y nuestro patrimonio».
Los trabajos del congreso comenzaron de la mano del escritor chileno de origen japonés y afincado en Sevilla, Fernando Iwasaki que con una referencia cervantina recordó a todas las personas que sin tener el español como idioma materno dan prestigio al idioma. «Hay un lugar de la Mancha que es extraterritorial», explicó Iwasaki. Añadió que «hay hispanohablantes que hacen del español una lengua literaria, de sentimientos y también profesional».
Hoy la jornada tendrá como ponencia principal la del académico de la Real Academia de la Historia, Alfredo Alvar, que versará sobre ‘Cervantes, cuatrocientos años después’

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


surtir efecto


no


surgir efecto

Recomendación urgente del día
La locución surtir efecto es la apropiada para indicar que algo ha dado el resultado esperado, y no surgir efecto.
No obstante, en los medios de comunicación se encuentran frases como «Las cifras podrían empezar a estabilizarse y a surgir efecto las medidas emprendidas», «El mandato tendrá una duración máxima de cuatro años y surgirá efecto a partir del próximo 1 de septiembre» o «La autoridad del técnico surgió efecto en el despertar del tercer set».
Puede que el cruce con surgir que se observa en estos ejemplos se deba a que ambos verbos siempre han sido sinónimos con el sentido de ‘brotar el agua hacia arriba’, aunque el Diccionario académico registra desde su primera edición la locución surtir efecto con el significado de ‘dar (una medida, un remedio, un consejo, etc.) el resultado que se deseaba’.
Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido emplear siempre el verbo surtir para formar la locución.

segunda-feira, 20 de julho de 2015

LÍNEA DIRECTA


 Aciertos o desaciertos en busca de la exactitud


La palabra exacta (le mot juste) que buscaba Gustave Flaubert, ¿hay algo más difícil de encontrar? Y esto ocurre tanto en el lenguaje académico como en el cotidiano o el muy coloquial. Basta tener entre las manos un diccionario de sinónimos y antónimos para comprobar con desilusión que la exactitud es, para cualquier lengua, una tarea digna de Sísifo.
Qué diremos entonces de las traducciones. Los lectores de esta columna saben que resulta muchas veces imposible ponerse de acuerdo, más ahora en el español de los más de 500 millones de hispanohablantes. En los últimos días dos textos llegaron hasta la mesa de trabajo de quien esto escribe sobre prácticamente el mismo tema. Uno, un mail de la lectora Cristina H. Rolleri, que, con el título de "Sobre las palabras", escribió: "Siempre, siempre, se trata de las palabras. Pero, en este caso, de las traducciones traidoras o poco analizadas. Los españoles, especialmente catalanes, han tomado como suya buena parte del mercado de la traducción y usan expresiones castizas o las que ellos así consideran que son, que nada tienen que ver con el escenario o el idioma que usarían los personajes del autor. Simplemente, nadie las usa fuera de España.
"Me han sorprendido especialmente las de las obras de John Banville, donde se utilizan expresiones impensables en irlandeses de los años sesenta. Por ejemplo; se lee (cito) «estar de rodríguez», que significa que la señora se ha ido de vacaciones con los niños y que el marido se convierte en viudo de invierno y queda suelto en plaza para divertirse. De hecho, en España se habla de los rodríguez como una especie estival en celo permanente, con sus bares, moteles, discotecas y otros entornos naturales propios. Pero ¿por qué rodríguez? Al parecer, la expresión tuvo su origen en El cálido verano del señor Rodríguez (1965), una película más bien ñoña donde José Luis López Vázquez encarnaba a un marido que soñaba con tener alguna aventura extraconyugal (en El País, 2014)".
El mail de Rolleri continúa con ejemplos igualmente interesantes y concluye: "El lector que quiere leer una buena traducción va perdiendo el sentido de lo que se dice, o bien tiene que adivinarlo en el contexto... ¡o bien buscará un diccionario de localismos ibéricos!"
Coincidió con este mail la aparición del artículo "Libros clásicos que cambian de título cuando se vuelven a publicar" en el blog que escribe el agente literario Guillermo Schavelzon (http://bit.ly/1THbgfC). Schavelzon, que ha sido editor antes de dedicarse a representar a los escritores, conoce bien el mundo editorial y sus estrategias, y nos actualiza, precisamente, sobre nuevas traducciones: "Escuchaba a un editor que explicaba cómo, ahora que la venta de libros en España ha caído un 40% y América latina con su crecimiento está cubriendo ese déficit, algunas editoriales comienzan a cuidar las traducciones de libros con gran potencial de venta, para que sean comprensibles en todos los castellanos, e incluso a hacer diferentes versiones para España, México o Argentina, los tres grandes mercados (...) La tendencia a no invertir en traducciones de calidad es una economía mal entendida, ya que la historia de la edición nos muestra cómo las buenas traducciones no tienen fronteras. Una editorial que pretenda llegar a los 500 millones de hispanohablantes de todo el mundo necesitará contar con excelentes traductores, a los que sin duda habrá que pagarles un poco más".
Este tema continuará, como en las series de cine con personajes de cómics o historietas (en español, hace años, les decíamos así).
Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

repunte


mejor que


rally

Recomendación urgente del día
Repunteen el lenguaje bursátil, es una alternativa en español a la voz rally.
En las informaciones económicas es habitual frases como «Las dos grandes cadenas de televisión han vivido un rally bursátil en los últimos meses», «Lo más probable es que este rally se agote pronto» o «La compañía gasística ha protagonizado un espectacular rally alcista en el último año».
Aunque la intuición del lector no especializado pueda sugerir que el anglicismo rally se está empleando como metáfora de la competición deportiva para referirse a una jornada bursátil múltiples ascensos y descensos de las cotizaciones, en el lenguaje económico equivale en realidad a repunte, alza subida (rápida), tal como indica el Diccionario de términos de la banca, de José Mateo Martínez.
Así pues en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir  «Las dos grandes cadenas de televisión han vivido un repunte bursátil en los últimos meses», «Lo más probable es que esta subida se agote pronto» o «La compañía gasística ha protagonizado un alza espectacular en el último año».
Si aun así se opta por emplear el término inglés, se recuerda que este ha de escribirse en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra entre comillas, y que, dado que el sustantivo rally ya encierra la idea de subida, la expresiónrally alcista resulta además redundante.

sábado, 18 de julho de 2015

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO



Me muero de la pena 

Consejos de ortografía de Fernando Ávila, delegado para Colombia de la Fundéu BBVA.


¿Fallecer y morir son sinónimos así nomás? 
Carlos Eduardo Helo
Sí y no. Los dos verbos coinciden en su sentido de ‘llegar al término de la vida’, pero cada uno de ellos tiene matices que vale la pena tener en cuenta. Fallecer tiene el mismo origen de desfallecer, que es ‘perder el aliento’, ‘disminuir las fuerzas’, lo que justificaba la norma del viejo manual de estilo de la UPI, 1981, escrito por Abel Dimant, según la cual fallecer se debía usar solo para referirse a quien deja de vivir a avanzada edad por causas naturales, mientras que morir era el verbo apropiado para referirse a víctimas fatales de accidentes o ataques.

Hoy esa distinción no se suele hacer, por lo que en las noticias se habla del hombre pájaro que falleció al estrellarse contra una montaña, de las personas que fallecieron en un ataque terrorista o del bomberito que falleció ahogado. La Fundación del Español Urgente le da la bendición a este uso: “Se pueden emplear los dos (fallecer y morir) indistintamente y se hace así desde antiguo”, con una salvedad, “Fallecer se suele reservar a personas, y es raro que se aplique a animales”.
Pero más allá de eso, no hay sinonimia. Imagínese usted el verbo fallecer en lugar de morir en frases como “¡Esta niña está que se muere del hambre!”, “¡Me muero por ir al concierto de Carlos Vives!”, “¡Se me murió mi celu!”. Y ni qué decir del exabrupto que sería cambiar el verbo en la clásica frase bogotana “¡Me muero de la pena, ala!”.
Quizá el uso y el abuso del verbo fallecer obedezca al tabú que hay en torno al verbo morir, por su dureza. Eso hace que se busquen sinónimos menos sensibles, lo que ha originado toda una serie de expresiones coloquiales que suavizan la verdad, a veces a través del humor, como “se fue al otro mundo”, “estiró la pata”, “pasó a mejor vida” o, la muy colombiana, “colgó los guayos”. Y a opciones serias apropiadas para la redacción informativa como expirar o perecer.
¿Es correcto el título de ‘Portafolio’ ‘Nostalgia por los dóberman de Kertzman’? ¿No debería escribirse los dóbermanes? 
Nubia Cortés
“Los dóberman” es lo correcto. Las palabras esdrújulas terminadas en n, como dóberman, polisíndeton, ínterin, son invariables para el plural: “Los dóberman son peligrosos”, “Abusa de sus polisíndeton en la novela”, “Acostumbra fumar durante los ínterin de los diálogos”. Excepcionalmente, el plural de hipérbaton es hipérbatos.
FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria 

EL ESPAÑOL DE TODOS



Las lenguas periodísticas (I)

                                      - el país - españa



La expansión histórica, cultural y geográfica de los idiomas condiciona el alcance de su prensa


Todas las lenguas son igual de válidas, no las hay mejores ni peores, y expresan, grandes o no tanto, una visión del mundo que es la que sirve a sus hablantes. Pero las hay con mayor capacidad de registros, probablemente a tenor de la realidad que han construido y que se ha construido a su alrededor, y mayormente por la irradiación que han alcanzado en la historia. Desde ese punto de vista hay tres lenguas mayores en el mundo occidental que son inglés, francés y español, las tres imperiales, con todas las atrocidades que ello pudiera acarrear. ¿Pero qué pasa con el alemán, el ruso, o el italiano, por ejemplo? En nada tienen que envidiar a las citadas, pero la gran trilogía anterior ha creado realidades por número de hablantes, expansión histórica y cultural, diversidad de condicionamientos geográficos, que le han dado una irradiación mayor que otras. Y por ello esas son las tres grandes lenguas periodísticas de un mundo que comprende Europa, América, de norte a sur, y parajes antiguamente británicos del resto del planeta. Un periodista alemán o búlgaro, pongamos por caso, puede ser técnica y culturalmente tan bueno o mejor que cualquiera, pero sus posibilidades de expansión y conocimiento internacional no son igual de grandes que la de un Tomás Eloy Martínez, argentino, pongamos por caso. El propio Ryszard Kapuscinski, reputado como el mejor o como uno de los mejores reporteros de nuestro tiempo, tuvo que aparecer en lengua inglesa —y hablaba bastante bien el castellano— para convertirse en quien fue.

Si nos centramos en el español —que no es de España, sino de todos sus hablantes— las cifras son elocuentes. Unos 550 millones de ciudadanos del planeta lo hablan como primera o segunda lengua, y de ellos tres cuartas partes como lengua propia, un 6,7% de la población mundial, al tiempo que 21 millones —según datos del Instituto Cervantes— lo estudian en el mundo entero. El Instituto Caro y Cuervo —¡qué haría la lengua castellana sin Colombia!— apunta que hacia 2025 habrá 30 millones de brasileños que conozcan el español, y si, con el inglés como indiscutible primus inter pares, todavía hay más estudiantes de francés que de español, la brecha no deja de colmarse. Como corolario de todo lo anterior, por fin se ha creado el mecanismo e institución que le da al castellano el mejor contenedor posible de cara al exterior: el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española, creado por el Instituto Cervantes, la Universidad Autónoma de México y la universidad de Salamanca, que, recordemos, junto con Bolonia, París y Oxford, fue una de las cuatro primeras universidades fundadas en Occidente, allá por el siglo XIII. Al igual que la titulación de la universidad de Cambridge, el llamadoproficiency, el sistema establece los niveles que garantizan que los ajenos a la lengua puede decirse que la conocen con el rigor y la academia necesarios.


Hacia 2025 habrá 30 millones de brasileños que conozcan el español

El español es una gran lengua periodística porque lo tiene todo: el amor, el odio, la fuerza, la ternura, la compasión, la paz y la guerra. Como las demás, se dirá, pero cada una, con sus características y oportunidades, difícilmente contienen, como el español, tanto la expansión reseca de Castilla como las humedeces del Mediterráneo; las frondosidades de la selva amazónica como la feracidad de la Pampa o el mar de la piratería, de la esclavitud y de los tesoros que en su fondo reposan de las naciones ribereñas del Caribe; y, de remate, la retícula de valles, cumbre y mesetas que constituye el mundo andino. Todo ello engendra literatura y periodismo.

El castellano, sinónimo perfecto de español, como en su día estableció la Academia, contiene originalidades poderosas como los sonidos de jota y erre, que le dan una dureza diamantina de la que me siento muy devoto y que América Latina ha mantenido. Y no nos pongamos nerviosos por los sonidos c o z, porque su variada pronunciación ceceante o tendiendo hacia la ese es tan española como latinoamericana. En mis clases de periodismo en tierra americana suelo advertir que en modo alguno piensen los alumnos que trato de imponer el español peninsular, sino que todos debemos escribir en la variante de nuestra área cultural, y no en un idioma abstracto y frío como un témpano. Tanto la gramática como el propio diccionario se han ido deslizando en los últimos tiempos de lo normativo a lo descriptivo, con lo que el uso es lo que hoy manda, parando mientes, si acaso, en lo que el diccionario panhispánico de dudas recomienda como uso preferente de cada término, pero en mi breviario particular, ustedes perdonen, excluyo del español periodístico aquellas aportaciones innecesarias procedentes de otras lenguas, cuando tenemos en la propia todo aquello que hemos menester.

El español es una gran lengua periodística porque lo tiene todo: el amor, el odio, la fuerza, la ternura, la compasión, la paz y la guerra

¡Periodistas de todo el mundo —hispánico—, uníos!, para hacer que la lengua nos identifique en nuestra variedad con todo aquello que de unitario contiene.

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