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sábado, 17 de outubro de 2015

LENGUAJE

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El diferente léxico del rugby de Argentina, Uruguay, Brasil y España

lainformacion.com

¿Scrum o melé? ¿Try o ensayo? ¿Tackle, placaje o placagem? 

El rugby encuentra un léxico diferente en Argentina, Uruguay, España o Brasil. En algunos lugares se ha impuesto la terminología inglesa y en otros la francesa.



En Argentina y Uruguay, debido a que los ciudadanos británicos que vinieron a trabajar en el ferrocarril de estos países y crearon muchos clubes, el léxico inglés es aplastante. Las palabras sajonas no se han traducido e incluso el término palabras 'rugby' se pronuncia en inglés.

En España, por la vecindad de Francia, se mantienen muchas palabras en el idioma galo y otras se han castellanizado, mientras que en Brasil, sin el legado inglés que llegó a Argentina y Uruguay, hay una mezcla de palabras sajonas, por la influencia de los países rioplatenses, y una traducción al portugués.

El hooker en Inglaterra lo es también en Argentina y Uruguay, mientras que en Francia es llamado 'talonneur', 'talonador' en España y de ambas formas (hooker y talonador) en Brasil.

Lo mismo ocurre con el 'tackle' en inglés, término que no cambia en Argentina y Uruguay, mientras que en Francia es 'placage', en España 'placaje' y en Brasil 'tackle' o 'placagem'.

Esa dinámica sigue con un término significativo como 'try' en inglés, que se mantiene en Argentina y Uruguay, pasando a ser 'essai' en Francia, 'ensayo' en España y 'try' o 'ensaio' en Brasil.

La palabra inglesa 'scrum' sigue igual en Argentina, Uruguay y Brasil, pasando a ser 'melée' en Francia y 'melé' en España.

Aunque no todas las formaciones tienen denominaciones diferentes. Por ejemplo, maul y ruck se mantienen del mismo modo en todos los países.


'Penalty goal' en inglés se convierte en penal en Argentina, Uruguay y Brasil, siendo 'coup de penalité' en Francia y 'golpe de castigo' en España.

El 'line out' inglés se mantiene en Argentina y Uruguay, donde muchas veces se la simplifica a 'line', mientras que en España al saque desde la banda se le llama 'touche', heredado del francés.

Esos paralelismos entre Inglaterra con Argentina y Uruguay se dan también en la palabra 'conversión', 'converçao' en Brasil, que pasa a ser 'transformation' y 'transformación' en Francia y España, respectivamente.

Los quince jugadores también son llamados de diferente manera en Latinoamérica y en España.

Los números 1 y 3 son pilares en Argentina, Uruguay, Brasil y España, lo mismo que los segundas líneas (4 y 5), segundas linhas en Brasil.

Los terceras líneas (6 y 7), el apertura (10) y los centros (12 y 13), son igual en Argentina, Uruguay y España, pasando a ser 'Asas', 'Abertura' y 'Centros' en Brasil.

Pero las diferencias llegan en el resto de los puestos, empezando en los números 2 y 8 que son respectivamente hooker y octavo o número ocho en Argentina y Uruguay, mientras que es talonador y tercera-ocho en España. Hooker o talonador y Oitavo en Brasil.

Por último, lo que en Argentina y Uruguay es medioscrum (9), wings (11 y 14) y fullback (15), términos muy ingleses, se convierten respectivamente en medio-melé, alas y zaguero, en el rugby de España.

En esos puestos, en Brasil se da una mezcla entre el inglés y el portugués, con diferentes denominaciones. Los wings son pontas, el fullback se mantiene y se alterna con zagueiro o defesa, mientras que utiliza más scrum-half, aunque también medioscrum o medio de formaçao.

¿Se mantendrán las diferencias de léxico en Argentina, Uruguay y Brasil con la llegada del torneo de las Seis Naciones americano, el año que viene, en el que participarán estos tres países, junto a Chile, Estados Unidos y Canadá?

psr/jt

ANGLOFILIAS Y ANGLICISMOS


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Anglofilias y anglicismos


Luis Méndez

Hay que reconocer que los anglosajones han sabido crear una imagen atractiva de su mundo. No obstante, las imágenes no siempre concuerdan con la realidad. El cine ha contribuido mucho a que esas ficciones lleguen a creerse verdaderas. Esta labor la había realizado antes la literatura, como avanzadilla cultural del Imperio. Seguramente ha habido mucha más gente que visitara Londres por el Sherlock Holmes de Conan Doyle que por el propio Londres. Es decir, esta es una labor antigua que continúa y que además es comprensible desde su punto de vista.
Lo que no es tan comprensible es que haya naciones que en vez de contemplar con reserva estas prácticas, se plieguen entusiasmadas a ellas. Es lo que, entre otros casos, está pasando en la actualidad con el idioma inglés.
Un pensador afirmaba que el pueblo que pierde su idioma, pierde su alma. Frente a esta afirmación, aparentemente anacrónica, muchos esgrimirán argumentos utilitaristas para defender tal anglofilia lingüística: es que el empleo, es que la investigación, es que la ciencia, es que las distintas literaturas, es que el mundo…
Ese es precisamente uno de los males de los reduccionismos, que llevan a coger el rábano por las hojas, haciéndole el juego a los más listos, que no los más inteligentes.
Nadie se opone a que se aprenda inglés, y si nos apuran, chino, finlandés y galés. A lo que nos oponemos es a que perdamos nuestra alma, tal como decía el pensador referido. Surgirá una sonrisa irónica e informada creyendo que se está haciendo una defensa cerrada de esas esencias pueblerinas que curiosamente en nada representan a nuestra verdadera esencia.
Pero no, no se está defendiendo ningún esencialismo, lo que se está diciendo simplemente es que una cosa es aprender un segundo, tercer idioma, y otra muy distinta destruir o suplantar, o ambas cosas a la vez, nuestro propio idioma.
Y es lo que está pasando: no es que cuando sea necesario se hable en inglés, sino que innecesariamente se trufe de inglés y se pode el español ¿hasta destruirlo? No olvidemos el precedente del spanglish. ¿Por qué decir nuestras o nuestros running shoes, -término ya muy frecuente, sobre todo entre modernos- cuando no hay ninguna laguna idiomática que nos obligue a ello. ¿Acaso no existen las palabras zapatilla y correr? Es más, si analizamos la expresión inglesa en sí, veremos que se identifican zapatos y zapatillas, cuando para nosotros son objetos distinguibles para mejor matiz.
Sucede lo mismo con la palabra correo electrónico. La RAE ha advertido insistentemente en que email es un anglicismo. Pues bien, ya no nos limitamos a decir email, sino mail; es decir, que junto a la progresiva privatización de Correos estamos suprimiendo por la vía de hecho la palabra española correo. Ya puestos, y para abreviar, mejor que se diga mail your Gracious Majesty the Queen
Es más, hace poco una articulista aconsejaba irónicamente que ante ese argumento falaz de que el inglés es más sintético que el español, mejor sería que aprendiéramos latín.
Finalizando: No es verdad que estemos frente a una cuestión funcional y utilitaria, sino ante una derrota cultural que afecta a lo más íntimo de nuestro ser. Por ausencia de pensar la lengua –cosa que si hacen en Hispanoamérica- no hemos apreciado lo que representa un idioma, especialmente si este es rico, o más rico que otros. No valoramos el idioma español y su capacidad expresiva, su capacidad de enriquecer nuestro pensamiento facilitándonos matices que nos lleven a nuevas ideas por la vía de la palabra. A esa activación del pensamiento es a lo que parece no nos importa renunciar.
Tal capacidad creadora se puede experimentar cogiendo simplemente un diccionario y analizando sinónimos y la riqueza que introduce en nuestra inicial visión. Más aún si se busca en un diccionario ideológico o se pone uno a estudiar la etimología de nuestra lengua.
No es exagerado decir que quien renuncia así a su originalidad idiomática es que no tiene inconveniente en ser simplemente una especie de protectorado mimético. Por eso, la importancia que tiene saber distinguir entre adición de un nuevo idioma y sustitución del propio, junto a la voluntad de querer oponerse activamente a que esta segunda opción se produzca. Lamentablemente, lo que se detecta es una gran desidia para el estudio del español y un gran entusiasmo para el inglés, con inmersiones incorporadas y todo, que ese sería otro asunto a tratar: la de libras esterlinas que puede producir esto de la enseñanza de idiomas.

sexta-feira, 16 de outubro de 2015

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

para más inri,


en minúscula 


y sin comillas

Recomendación urgente del día
El sustantivo inri, que aparece en las expresiones coloquiales para más inri y para mayor inri, no precisa de ningún tipo de resalte tipográfico ni de la presencia de mayúsculas.
No es raro, sin embargo, que en los medios de comunicación se encuentren frases como «Para más Inri había apostados fotógrafos en las inmediaciones antes de la intervención», «Para más I.N.R.I., las elecciones coinciden con el puente de la Mercé» o «Para más Inri, el Málaga afronta el partido de hoy con la ausencia de Nordin Amrabat».
De acuerdo con el Diccionario académico, la palabra inri es el ‘acrónimo deIesus Nazarenus Rex Iudaeorum (Jesús de Nazaret, rey de los judíos), rótulo latino de carácter irónico que Pilatos grabó en la santa cruz’.
Según la Nueva gramática de la lengua española, las locuciones adverbiales para más inri para mayor inri se han lexicalizado en España en el habla coloquial. Consecuentemente, el término inri se ha convertido en un nombre común que forma parte de construcciones asentadas y no requiere mayúsculas ni ningún tipo de resalte.
Además, estas expresiones pueden sustituirse por alternativas ofrecidas por el Diccionario académico y los principales diccionarios de uso, como para mayor escarniopor si fuera pocopara remate o para colmo.
Así pues, en los casos anteriores habría sido preferible redactar «Para más inri, había apostados fotógrafos en las inmediaciones antes de la intervención», «Para más inri, las elecciones coinciden con el puente de la Mercé» y «Por si fuera poco, el Málaga afronta el partido de hoy con la ausencia de Nordin Amrabat».

quinta-feira, 15 de outubro de 2015

EDGAR ALLAN POE


Edgar Allan Poe en un daguerrotipo de 1848 | Cordon Press

Han pasado ya más de doscientos años desde que Edgar Allan Poe (1809-1849) vino al mundo, concretamente en Boston (Massachusetts, Estados Unidos de América del Norte), y no hay manera de pillarle la más mínima arruga en la cara. Dicho sea entre nosotros, y sin ánimo de faltar, pero lo cierto es que los psicópatas se conservan siempre muy bien, y Edgar fue un psicópata de tomo y lomo. Cortázar, que lo trató mucho y muy de cerca, pues tradujo su obra completa en prosa al castellano por encargo del maestro Francisco Ayala, lo dejó dicho en letras de molde: «Poe ignora el diálogo y la presencia del otro, que es el verdadero nacimiento del mundo. En el fondo tampoco le interesa que le comprendan los seres a los que ama: le basta con que le quieran y protejan». Si eso no es ser un narcisista límite, o sea, un psicópata, que venga el doctor Freud y me convenza de lo contrario.
Lo que ocurre es que a la buena literatura le da absolutamente lo mismo que quien la escriba tenga buenos o malos sentimientos, sea capaz de descargar el hacha varias veces con furibunda saña sobre su abuelita o haya fundado varias leproserías en Bangla Desh con derecho de pernada sobre las enfermeras, televisión y aire acondicionado. La literatura se sitúa siempre al margen de la moral. Pueden escribirla extraordinarios hombres ordinarios como Cervantes o Shakespeare, niños mimados por la sociedad de su época como Sófocles o Voltaire, buenísimas personas como Robert Louis Stevenson o auténticos canallas como Edgar Allan Poe (quien, entre otras lindezas, defendía la muerte de la mujer joven y bella como el espectáculo más grandioso de la estética universal). Con todo ello, gracias a Poe (y a Baudelaire, su traductor al francés, que también era un punto filipino, aunque no venga al caso) las letras del planeta Tierra posteriores a su muerte son como son, porque no hay invención lírica o narrativa en los últimos doscientos años que no beba, de alguna manera, de la obra del escritor estadounidense. Desde Melville, que rinde culto en Moby Dick a ese extraño ser de intensa blancura que aparece al final de Arthur Gordon Pym, hasta Lovecraft, cuyas criaturas innombrables proceden de las pesadillas del autor de El Cuervo, la literatura mundial de las dos últimas centurias depende de las invenciones, en prosa y en verso, del inmenso escritor e insoportable ciudadano que murió en Baltimore en 1849, víctima de sus propios excesos, dando un respiro a su pobre suegra, a quien tanta lata había dado mientras vivió.

Ilustración para el poema 'The Raven'

A Poe lo apreciaban en los Estados Unidos de su época más como poeta que como narrador. The Raven, su composición más famosa, apareció por primera vez en enero de 1845 en The Evening Mirror de Nueva York, y desde el primer momento hizo las delicias de sus lectores, que admiraron sobre todo en ese poema el virtuosismo métrico y rítmico, podríamos decir que casi circense, de su autor. Baudelaire lo tradujo en prosa años después, como una especie de apéndice a su decisiva aportación al conocimiento del Poe narrador en Europa, que incluye cinco tomos aparecidos entre 1856 (Histoires extraordinaires) y 1865 (Histoires grotesques et sérieuses). Sin las magníficas traducciones de Baudelaire, probablemente no hablaríamos tanto y tan bien de Edgar Poe. Pasar por Francia supone un espaldarazo definitivo para algunos autores: baste citar a Hoffmann, Poe y Borges como ejemplos irrefutables. Pero es que Poe tuvo, además, la suerte de que otro gran escritor francés, Stéphane Mallarmé, se ocupase de difundir su obra poética en versiones en prosa ad hoc de enorme belleza, redondeando así la faena iniciada por Baudelaire.

Virginia Clemm Poe, prima y esposa de Poe

Junto al inmortal poemaThe Raven, muchas veces traducido con suerte desigual al castellano, Poe compuso otros poemas de gran impacto fónico por los míticos nombres de mujer que les dan título, llámense Ulalume,Lenore (mismo nombre que la amada muerta deEl Cuervo) o Annabel Lee, por citar tan solo tres ejemplos inolvidables. Recientemente (2010), la colección Visor ha rescatado, en edición bilingüe, la antigua y excelente traducción parcial de la obra poética de Poe a cargo del poeta argentino Carlos Obligado (1889-1949). Les recomiendo ese libro. Más reciente aún es la magnífica versión de los Poemas de amor de Poe al cuidado de la poeta Raquel Lanseros (Granada, Valparaíso Ediciones, 2013). Con esos dos tomitos debajo del brazo, puede uno adentrarse sin peligro en la selva selvaggia de la poesía del psicópata bostoniano.

MANUAL DE ESTILO

  Manual de estilo

Fuente: Wikilengua

Un libro de estilomanual de estilo o guía de estilo es un conjunto de normas para la escritura y el diseño de documentos, ya sea para de uso general o para una publicación específica, una organización, o una materia. La aplicación de un manual de estilo proporciona uniformidad en estilo y formato en un documento y en varios documentos que formen una serie homogénea. Normalmente adopta la forma de libro, pero también puede ser un documento más conciso y algunos de ellos están disponibles también en Internet.
Las guías de estilo son habituales tanto para el uso general y como especializado, para los autores y los lectores, y para los estudiantes y académicos de diversas disciplinas, como la medicina, el periodismo, el derecho, la política, la empresa y la industria.
Las organizaciones que defienden los derechos de grupos sociales minoritarios o marginados a veces establecen lo que ellos creen que es el tratamiento lingüístico justo y correcto de sus audiencias. Un ejemplo pueden ser los manuales de lenguaje no sexista.
Algunos libros de estilo se centran en el diseño gráfico, especialmente en puntos como la tipografía y los blancos. Los manuales de estilo de sitios web tratan aspectos técnicos y visuales de las publicaciones, además la redacción del texto.
Muchas guías de estilo se revisan ​periódicamente para adaptarse a los cambios en las convenciones y el uso. Hoy también son frecuentes las guías de estilo publicadas en Internet, que se pueden actualizar al instante.
José Martínez de Sousa distingue código tipográfico, que recoge normas esencialmente ortotipográficas, libro de estilo, que fija reglas, y manual de estilo, que es más un estudio que además explica sus fundamentos y su realización en función del contexto (DETAG, «libro de estilo», p. 276).


Contenido

Los manuales de estilo no son tratados de gramática y al contrario que estos últimos no determinan lo que es correcto o incorrecto desde el punto de vista lingüístico. Su principal función es establecer preferencias o matizar la normas en contextos determinados. Así, un manual de estilo periodístico puede rechazar el uso de las construcciones pasivas y un manual de lengua no sexista puede preferir la jueza a la juez.
Otros temas tratados a menudo en manuales de estilo son:

Características

Los manuales de estilo de las editoriales establecen reglas acerca del uso del lengua, tales como ortografía y ortotipografía, incluyendo cursiva y puntuación; su propósito principal es la coherencia. Son reglas pensadas para que los escritores usen un lenguaje coherente. A los autores se les pide (o incluso se les exige) seguir una guía de estilo en la preparación de su trabajo para su publicación; los correctores se encargan de hacer cumplir el estilo editorial.
Los manuales de estilo de las entidades académicas y universitarias suelen ser estrictos en el formato de las citas y las bibliografías utilizadas para la preparación de los artículos (más en el mundo anglosajón que en el hispano).
A los especialistas e investigadores se les recomienda seguir las pautas de estilo generales de sus disciplinas cuando entregan artículos y libros a revistas académicas y editoriales. Una vez que han aceptado la obra para su publicación, los editores proporcionan a los autores sus propias directrices, que pueden ser diferentes de las pedidas para la presentación, y los editores pueden ayudar a los autores a preparar su escrito para la imprenta.
Otras entidades, distintas de los mencionados anteriormente, producen guías de estilo de uso interno o externo. Por ejemplo, los departamentos de comunicación y de relaciones públicas de las empresas y las organizaciones sin fines de lucro tienen guías de estilo para sus publicaciones (boletines, comunicados de prensa, páginas web). Son los manuales de estilo corporativos.
Muchas publicaciones (sobre todo diarios) utilizan manuales de estilo sobre el diseño gráfico para establecer y dar ejemplos de los diseños preferidos y la maquetación de sus páginas. A menudo son muy detallados y especifican, por ejemplo, que fuentes y colores hay que utilizar. Estas guías permiten un equipo de diseño grande crear un resultado visualmente coherente que identifica de algún modo la organización.
En la comunicación técnica y científica las organizaciones internacionales han preparado diversos estándares que se utilizan como base para guías de estilo más específicas de una materia, una región o una organización.
Asimismo, algunas instituciones, como la UE, publican normas y convenciones de redacción para las instituciones, los órganos y los organismos de la Unión Europea.


Contenido de los manuales de prensa

Los apartados sobre normas lingüísticas pueden tratar cuestiones fonéticas (en los medios audiovisuales), gramaticales y de léxico. También son habituales los glosarios, como de términos económicos, y las listas de siglas, acrónimos, abreviaturas y símbolos
La mayoría de los manuales de estilo de medios de comunicación incluyen también apartados que tratan de la función social y comportamiento de los periodistas, cuestiones deontológicas, éticas, etc.
Entre los manuales de estilo más prestigiosos en lengua española, se encuentran los de la agencia de noticias EFE, en colaboración la Fundéu BBVA, El PaísLa Vanguardia, el ABCNotimexla NaciónSiglo 21El Informador, etc.


Otros idiomas

Entre los libros de estilo en otras lenguas, se encuentran los de la agencia de noticias AP (inglés norteamericano) y el de Reuters (en inglés británico), los de periódicos británicos como The Guardian, y el manual de estilo de la BBC.


Véase también


Enlaces externos

en español
en inglés
La versión original del artículo, o parte de él, procede de la Wikipedia (en), que edita bajo licencia Creative Commons cc-by-sa-3.0-es.
Este artículo fue seleccionado como destacado en 2013-07-01.

NOTICIAS DEL ESPAÑOL

por Eduardo Palacios (Agencia Efe)


Defienden la profesión de corrector frente a su desaparición en los medios


La profesión de corrector es necesaria en los medios de comunicación, a pesar de que cada vez desaparecen más de las redacciones y hay medios que abogan por que sean sustituidos por programas informáticos.

Esta es una de las ideas principales que se han defendido hoy en el debate «Manuales y correctores», con el que ha finalizado el X Seminario Internacional de Lengua y Periodismo «Manuales de estilo en la era de la marca personal», organizado por la Fundación San Millán y la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y BBVA.
Los participantes en el debate han analizado el trabajo de los correctores y su labor para velar por la aplicación de los manuales de estilo periodístico.
La presidenta de La Unión de Correctores UniCo, Beatriz Benitez, durante su intervención en el debate. ©Efe/Raquel Manzanares
La presidenta de La Unión de Correctores UniCo, Beatriz Benítez, durante su intervención en el debate. ©Efe/Raquel Manzanares
La presidenta de la Unión de Correctores (UniCo), Beatriz Benítez, ha considerado que, a los medios de comunicación, «una falta de ortografía les provoca vergüenza, un titular mal redactado pone en solfa su credibilidad y hasta un pie de foto mal escrito da una mala imagen».
«Un corrector es la red del trapecista, que es el periodista», ha asegurado, y, por ello, ha lamentado su paulatina desaparición de los medios, «a pesar de que no somos, ni mucho menos, lo más caro de una redacción».
También ha recalcado que «los correctores no cambian los textos, solo ayudan a que el mensaje final sea mas inteligible».
Intervención de Javier Bezos, coordinador del «Manual de Español Urgente». Foto: ©Efe/Raquel Manzanares
Intervención de Javier Bezos, coordinador del «Manual de español urgente». Foto: ©Efe/Raquel Manzanares
Javier Bezos, coordinador del Manual de español urgente, ha incidido en la importancia de que «haya alguien que alerte al periodista de que algo está mal, incluso si él no lo cree así».
Ha afirmado que «ya existen herramientas informáticas que hacen ese papel» y que, «incluso, avisan a quien escribe de si una palabra está mal empleada en un contexto».
«Eso ya está ahí, pero detrás tiene que haber alguien, los correctores humanos, vigilando», ha defendido y se ha mostrado partidario de que los medios de comunicación hagan, después de publicar, «un control de calidad» de corrección lingüística y de ajuste al manual de estilo.
Ha sido el director del servicio en español de la agencia Associated Press, Alejandro Manrique, quien ha incidido en que, dada la situación económica de las empresas periodísticas, «no es posible tener los correctores que harían falta».
La tendencia es, ha asegurado, recurrir a programas informáticos de corrección automática, algo «sobre lo que habría que hacer un gran debate», dado que «si la información es un servicio público, ¿está bien dejar en manos de robots el producto final?», ha cuestionado.
«Además, en las redacciones hay quien piensa que los correctores son personas que matan el estilo», pero «creo que no es así y hay que ayudar a que sea una profesión que se mantenga», ha concluido.
En este mismo sentido, el vicedecano de Docencia de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, Santiago Tejedor, ha explicado que ya hay una revista, Forbes, que hace artículos con máquinas, «algo que puede parecer interesante, pero, en realidad, los programas informáticos no saben contar historias ni saben contarlas bien».
Por eso, ha incidido en que, si el trabajo de corrección estilística en una redacción o, incluso, el de redactar noticias «se deja en manos de máquinas, se habrá perdido la batalla de una información de calidad», porque «las buenas historias las cuentan las personas».
El filólogo del departamento Practica Español de la Agencia Efe, Alberto Gómez Font, ha asegurado que «las herramientas no son un enemigo, ayudan, aunque, por mucho que se programen, no van a sustituir a la persona».
Además, ha advertido sobre la tendencia de que las grandes empresas cada vez contratan a más correctores en busca de que los textos que hacen públicos no contengan errores lingüísticos.
Algo a lo que también ha aludido la profesora de la Universidad del País Vasco María José Cantalapiedra, quien se ha referido a que esa tendencia «tiene que ver con el servicio público que es la información y con la democracia».
Porque «las grandes compañías pagan más a los correctores que los medios y también a los periodistas», frente a «contratos cada vez más precarios en las redacciones, donde solo hay tiempo para reproducir lo que llega de esas empresas».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

comicios 


electorales

es redundante

Recomendación urgente del día
La expresión comicios electorales es redundante, pues todos los comicios son elecciones para designar cargos públicos.
En las noticias políticas no es raro encontrar estas dos voces combinadas, como se ilustra en los siguientes ejemplos: «El PAN aspira a conformar un bloque opositor al PRI en los próximos comicios electorales» o «Las diferentes fuerzas políticas de Cataluña perciben los próximos comicios electorales como decisivos».
Según el Diccionario académico, comicios es una palabra que se usa en plural y que significa ‘elecciones para designar cargos políticos’. Además,comicios alude a una asamblea popular de la antigua Roma para tratar asuntos públicos, de donde deriva el sentido moderno, pues en ellas se podían elegir los cargos políticos.
Puesto que en su uso actual esta redundancia difícilmente puede tener valor expresivo, se desaconseja de modo general su empleo y por ello en las frases anteriores habría sido preferible, por ejemplo, escribir «El PAN aspira a conformar un bloque opositor al PRI en los próximos comicios» y «Las diferentes fuerzas políticas de Cataluña perciben las próximas elecciones como decisivas».
Aunque en la lengua general se prefiere usar comicios, que tiene valor singular, en parte de América se emplea desde antiguo la variante comicio.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...