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quarta-feira, 3 de fevereiro de 2016

LA PUNTA DE LA LENGUA

Resultado de imagem para erratas

“Aún así” o “aun así”

Puede ocurrir que cierre una publicación y que las erratas sigan escondidas bajo las mesas esperando al siguiente incauto

EL PAÍS - ESPAÑA
Todos los periódicos incurren cada día en algún que otro fallo ortográfico, y quizás no haya manera humana de impedirlo. Unas veces sucede por despiste de un periodista, y otras por despiste de dos o tres (pues todo texto debería ser supervisado).
Le oí a Arsenio Escolar, director del gratuito 20 minutos, contar la respuesta que le dio el periodista Manolo Saco a Fernando Lázaro Carreter en el consejo editorial del ya desaparecido El Sol, cuando el académico protestaba ante el responsable de edición por los fallos en ese diario: “Don Fernando, las erratas son las últimas que abandonan el barco”. En efecto: puede ocurrir que desaparezca una publicación y que las erratas continúen escondidas bajo sus mesas polvorientas, a la espera de asaltar a un nuevo incauto.
Pero hay maneras de reducir los desa­tinos. Una de ellas puede consistir simplemente en que los redactores más despistados se fijen en la diferencia entre “aún así” y “aun así”, casi con seguridad la mayor fuente de pifias ortográficas en la prensa.
Porque la fórmula “aún así” (con tilde en la primera palabra) viene desplazando desde hace algunos años a la locución “aun así”, que casi siempre es la que corresponde.
Y si el escribiente no se aclara, será mejor que tire por la calle de en medio y, en la duda, quite la tilde: reducirá sus errores
Veamos un truco para recordar y distinguir. El adverbio “aún” (con acento ortográfico) equivale a “todavía” (con acento también). Y el adverbio “aun” (sin la tilde) equivale a “incluso” (igualmente sin ella). Por tanto, aquí las tildes se excluyen y se arriman para facilitarnos la labor: “aun” no necesita tilde si se sustituye por una palabra que tampoco la lleva (“incluso”). Y sí precisa del acento ortográfico si se puede sustituir por un vocablo que también lo tiene (“todavía”). La locución “aun así” comparte además el valor concesivo de “a pesar de”.
Otra pista para vadear el error: los dos términos de “aun así” no se pueden intercambiar, pero cuando toque decir “aún así” podremos alterar el orden: “así aún”.
La oración “no te aprobaré aun si estudias dos meses” significa “no te aprobaré incluso si estudias dos meses” (o “a pesar de que estudies…”). Es decir: por mucho que te lo propongas no te voy a aprobar el curso de solfeo porque tienes un oído deplorable. Mientras que “no te aprobaré aún si estudias dos meses” quiere decir “no te aprobaré todavía si estudias dos meses”. Por tanto, en esta ocasión sí te aprobaré, porque tienes buen oído, pero estudia más, anda.
Y si el escribiente no se aclara con todo lo dicho, será mejor que tire por la calle de en medio y, en la duda, quite la tilde: reducirá sus errores, pues la alternativa “aún así” se emplea muy poco. Desde luego, eso no significa que esté en desuso. Podría incluirse, por ejemplo, en esta frase: “Ya han pasado 41 días desde las elecciones, y seguimos aún así: sin que se haya negociado nada”.
(Y aun así parecen todos tan tranquilos).

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

miniván


junto y con tilde

Recomendación urgente del día
El término miniván, que se refiere a cierto tipo de vehículo, se escribe con tilde y en una palabra, mejor que minivan o que mini van.
En los medios de comunicación aparece este nombre escrito de muy diversas maneras: «Queman mini van en un intento de robo», «Los pasajeros de la minivan resultaron heridos de consideración tras el impacto de una camioneta» u «Ofrecen traslado a los refugiados desde las playas a los centros de recepción en autobuses y mini vans».
La voz inglesa minivan designa, según el diccionario Merrian-Webster, a una ‘pequeña furgoneta de pasajeros’. Por tanto, tiene un sentido más preciso que furgoneta, que suele aplicarse a vehículos de transporte de mercancías, y que monovolumen, que también designa a turismos de menor capacidad. Es una voz de amplio uso en los países hispanohablantes y es la forma asentada en parte de América para este tipo de vehículos.
Por ello, y dado que no presenta problema alguno en su adaptación al español, se recomienda escribirla en redonda y con la tilde que le corresponde. Su plural es minivanes, mejor que minivans, y el género mayoritario es el femenino, aunque el masculino no sea incorrecto.
En consecuencia, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir: «Queman miniván en un intento de robo», «Los pasajeros de la miniván resultaron heridos de consideración tras el impacto de una camioneta» y «Ofrecen traslado a los refugiados desde las playas a los centros de recepción en autobuses y minivanes».

terça-feira, 2 de fevereiro de 2016

EL INCA GARCILASO


El Inca Garcilaso, entre dos mundos

El escritor fue un hombre del Renacimiento con un valor añadido al del resto de humanistas de su época: su ascendencia cuzqueña


Madrid - El País

Inventario de bienes del Inca Garcilaso de la Vega. Archivo Histórico Provincial de Córdoba.
Inventario de bienes del Inca Garcilaso de la Vega. Archivo Histórico Provincial de Córdoba



Morir el 23 de abril de 1616 está de moda. Y aunque se vincula a los fallecimientos de Cervantes y Shakespeare, el que realmente pereció fue, en Córdoba, el Inca Garcilaso de la Vega. El autor del Quijote fue enterrado esa fecha, por tanto, murió el 22, como sostiene el académico de la lengua Francisco Rico en un artículo publicado cuando se cumplían 399 años de la muerte de Cervantes.Y el calendario por el que se regía el inglés era el juliano, luego, las fechas no coinciden con el gregoriano actual.

Día antes o día después, este año coincide la celebración del cuarto centenario de las muertes de estos importantes hombres de letras. Mientras los británicos ya han empezado con las suyas y las de Cervantes andan en un terreno desconocido, en la Biblioteca Nacional de España (BNE) ya se ha inaugurado La biblioteca del Inca Garcilaso de la Vega, una exposición que muestra los libros que poseía esta figura que se podría considerar escritor, historiador, filólogo, traductor, etnógrafo... Se tiene la seguridad de los volúmenes que guardaba ya que, el día después de su muerte, sus albaceas testamentarios levantan el listado de sus pertenencias entre las que aparecen 188 libros. Una gran cantidad para le época según explican los comisarios de la muestra, Esperanza López Parada, Marta Ortiz Canseco y Paul Firbas.

Cuando llegó a España fue a la corte para reivindicar los servicios prestados por su padre en América. Nunca se le otorgaron, alegaban que le había prestado un caballo al rebelde Gonzalo Pizarro en una batalla. Vivió entre Montilla, un pueblo de Córdoba, y en esta ciudad, donde perteneció a los círculos intelectuales y tuvo relación con el poeta y dramaturgo Luis de Góngora. Durante unos meses de 1570 combatió contra los moriscos en las Alpujarras, así consiguió los galones de capitán. En su biblioteca se conservan manuales del uso de la espada y de la cría de caballos. En los Comentarios reales II recuerda el impacto que los disparos de arcabuz tenía sobre sus compatriotas, nada acostumbrados a estos sonidos: “A todos tres juntos [sus dioses -el rayo, trueno y relámpago-] llaman illapa.Y por la semejanza tan propia dieron este nombre al arcabuz”.Sus libros casi funcionan como una prueba notarial de los datos que sobre él se conocen. El Inca Garcilaso nació en Cuzco en 1539, hijo de una princesa inca, Isabel Chimpu Ocllo, y del capitán Sebastián Garcilaso de la Vega que, siguiendo la ley española, nunca se casó con la madre de Gómez Suárez de Figueroa, nombre de bautismo del Inca Garcilaso. Aunque era hijo ilegítimo vivía en su casa y le dio una importante cantidad de dinero para que fuera a formarse a España. Partió de su país con 20 años. Nunca volvió, aunque en algunas cartas que se conservan manifiesta que le hubiera gustado hacerlo. En la memoria llevaba las tradiciones, las creencias incaicas, su orografía y su lengua -“el quechua que mamó en la leche”, no es una manera retórica de hablar, es como los moriscos y conversos mantenían la ley de sus ancestros, según la Inquisición -. Unos conocimientos que le dan un valor que no tenían los eruditos del Siglo de Oro. La condición de mestizo -que llevó a gala-, de haber vivido entre dos mundos, será un elemento fundamental en sus libros, tanto en los que escribió como en los que recopiló.


Sus libros casi funcionan como una prueba notarial de los datos que sobre él se conocen

La mayor parte de su vida la dedicó a las letras. En 1590 publica la traducción del italiano de Los Diálogos de Amor de León Hebreo, ya lo firma como el Inca Garcilaso de la Vega. Esta obra es una prueba de la importancia que tendrá el idioma para él. Ya en el siglo XVI ve en la lengua un arma de hermanamiento, un puente de unión entre América y España. El Inca Garcilaso fue uno de los pioneros en construir los cimientos de ese lazo que es el español, y que hoy 470 millones de personas tienen como lengua materna, la segunda del mundo después del chino mandarín.

Después de esta primera obra, el Inca Garcilaso se embarca en una de sus más importantes empresas literarias La Florida del Inca (1605), que narra la expedición a La Florida de Hernando de Soto, con una pega: no estuvo allí. Aunque su voluntad es historicista y la materia prima del relato es real, acaba siendo una narración que se podría catalogar de novela de aventuras. En el siglo XVII la frontera entre historia y literatura estaba difusa y parte de lo que cuenta son tan solo recuerdos. Lo mismo ocurre en Los comentarios reales (1609), en los que embellece la historia, borrando lo más bárbaro y dándole un tono pacífico.

El Inca Garcilaso fue un hombre del Renacimiento, se interesó por todos los ámbitos: la botánica, la literatura, la arquitectura... y además, tenía un componente más que el resto de humanistas: su parte inca, que siempre difundió.Se sabe que prestó un uncu (camisa tradicional inca) que conservaba a un amigo para una jornada festiva. “Era indio, mestizo, blanco, quechuahablante,hispanohablante, italianohablante, cuzqueño, montillano, cordobés, español y europeo. Un hombre universal”, en palabras de Vargas Llosa.

CELEBRACIONES PARA TODOS LOS PÚBLICOS


Para conmemorar la figura del Inca Garcilaso en el IV centenario de su fallecimiento, se han organizado exposiciones, conferencias, reediciones de sus obras, pero hay una celebración excepcional que tiene mucho en común con su personalidad, es decir, que afecta a los dos lados del Atlántico: la Ruta BBVA -anteriormente conocida como Ruta Quetzal-. El próximo verano, unos 200 jóvenes de 23 países conocerán en profundidad la figura de este mestizo que presumió de esta condición. Una de las paradas obligatorias será Montilla, el pueblo cordobés donde pasó gran parte de su tiempo en España.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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suite, en cursiva

Recomendación urgente del día

El sustantivo suite, plural suites, se escribe en cursiva, o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra, por tratarse de un galicismo no adaptado.
Esta palabra de origen francés significa literalmente ‘serie’, pero en español se emplea, conforme al Diccionario académico, con los significados de ‘habitación  de lujo de un hotel, con varias dependencias’ y ‘composición instrumental integrada por movimientos muy variados, basados en una misma tonalidad’.
Aunque no lo recojan aún los principales diccionarios, se usa también para referirse a un ‘conjunto de programas informáticos para uso doméstico o en oficinas que suele incluir, entre otros recursos, un procesador de textos, una hoja de cálculo, un programa para hacer presentaciones y un sistema de gestión de bases de datos’.
Aunque un avance de la vigesimotercera edición del Diccionario proponía su escritura en redonda, la versión definitiva de esa obra mantiene la cursiva como extranjerismo no adaptado, ya que la pronunciación más general es /suít/ y no /suíte/.
Así, en frases como «La velada arrancó con una suite de extractos del musical basado en la novela homónima de Víctor Hugo», «El entonces delantero del Lyon presuntamente mantuvo relaciones con la prostituta en una suite del hotel Le Méridien de París» o «Los usuarios van a poder ejecutar las aplicaciones de esta suite ofimática libre», habría sido preferible escribir el término en cursiva o entrecomillado.

segunda-feira, 1 de fevereiro de 2016

CLAVES PARA UNA ESCRITURA EFICAZ


Lee mucho y (no) escribirás mejor

La falta de práctica y de corrección por parte de los profesores en la escuela, entre las causas de la mala escritura. No basta solo con leer


Madrid 1 FEB 2016 - EL PAÍS - ESPAÑA




En los años ochenta surgió en Reino Unido un movimiento que defendía un uso del lenguaje claro, breve y que evitara los tecnicismos y las frases hechas. Se llamó Plain English (en español, inglés sencillo), perseguía que las instituciones públicas se preocupasen por hacer más fácil al ciudadano la comprensión de cualquier información y denunciaba la inutilidad de los textos largos y confusos en defensa de lo simple y directo.

Desde su lanzamiento, en 1990, los integrantes de Plain English, en su mayoría profesores, han corregido más de 21.000 documentos de unas 1.600 organizaciones de todo el mundo, entre ellas varios departamentos del Gobierno británico.


La raíz del problema está en las escuelas, opina Janer, donde no se fomenta la escritura de narrativas que no sean puramente académicas y donde se pone el foco únicamente en la gramática y no en el estilo. “Si un alumno comete faltas de ortografía automáticamente se le pone la etiqueta de mal estudiante. La estructura y el orden de exposición de los argumentos no se valoran”, añade.En España, no existe ninguna iniciativa parecida, aunque las universidades confirman que hasta los graduados tienen dificultad para escribir buenos textos. “En este país parece que cuantas más subordinadas y más vocabulario técnico se use, mejor será el escrito”, asegura el profesor de escritura eficaz de la Universidad Internacional de La Rioja(UNIR) Miguel Janer.

CLAVES PARA UNA ESCRITURA EFICAZ


- Piensa antes de ponerte a redactar:hay que seleccionar la información relevante y ordenarla mediante un esquema. Siempre funcionará mejor una introducción breve y directa.

- Escribe tu texto es tres etapas:primero elabora un borrador con el orden de aparición de las ideas. Después revisa la sintaxis y los verbos y al final haz la corrección ortográfica.

- Usa un estilo sencillo: emplea frases cortas. Sigue el orden lógico de sujeto, verbo y predicado. Evita las frases de más de línea y media o con más de tres verbos.

- Simplifica los verbos: no cambies de tiempo verbal y persona dentro de una misma frase. Siempre es más recomendable utilizar formas simples que compuestas. Es preferible usar alguna forma personal que un infinitivo o un gerundio. No abuses de las oraciones impersonales o pasivas con el pronombre “se”.

- Acorta tu texto: acostúmbrate a recortar un 25% de tu texto una vez terminado. Repasa el vocabulario y evita repeticiones de palabras; usa sinónimos. Suprime los conectores innecesarios.

Estos consejos los ha proporcionado el profesor de escritura eficaz de la UNIR, Miguel Janer.


Otro de los problemas es, según este docente, la creencia de que cuántos más libros se lean, mejor será la escritura. “Es totalmente falso. Hace falta practicar y ser corregido una y otra vez”, apunta. Para aprender a redactar es necesario fijarse en las construcciones de las frases y ser muy consciente de lo que ha intentado hacer un autor para luego ponerlo en práctica. No basta con leer de corrido y quedarse solo con la trama de la novela.

“Los jóvenes tratan de escribir barroco porque es el estilo que se les enseña en el instituto con los autores del Siglo de Oro”, continúa Janer, quien defiende que el programa académico de Lengua y Literatura debería modificarse e introducir lecturas de autores contemporáneos que animen a los alumnos a reproducir otro tipo de construcciones más sencillas. “Durante la ESO y Bachillerato solo se enseña a diferenciar el complemento directo del indirecto, pero a la hora de escribir bien de poco te sirve ser un as en análisis sintáctico”.

El catedrático de Lengua de laUniversidad Complutense Jesús Sánchez Lobato, autor del libro Escribir bien, publicado por el Instituto Cervantes, recuerda una frase del filólogo Américo Castro: “a escribir se aprende escribiendo”. “Las diferentes reformas educativas no han potenciado la escritura y han pasado por alto que es necesaria en todas las especialidades. El sistema es cada vez menos exigente. La práctica es imprescindible para escribir buenos textos”, sostiene.

Desde el ámbito empresarial, tampoco parece que se le dé mucha importancia a la redacción. En los procesos de selección de personal, menos del 50% de los candidatos incluye una carta de presentación. “Las compañías apenas tienen en cuenta las cartas de motivación, lo que más valoran es la entrevista”, explica Mariano Cañas, director de Experis, la unidad de la empresa de recursos humanos Manpower dedicada a la búsqueda de directivos.

Los antiguos informes de más de cien páginas han sido sustituidos por presentaciones en PowerPoint con menos texto y más gráficos, asevera Cañas. “En pocos trabajos se requiere una buena redacción, basta con saber comunicar resultados en un par de líneas con un email”, añade.

Eso es precisamente lo que critica el profesor de la UNIR Miguel Janer, que a diferencia de otros países como Estados Unidos o Reino Unido, donde la capacidad expresiva de los candidatos es una de las cualidades más valoradas, España todavía no haya dado ese paso. “He formado a más de 2.000 directivos que, pese a tener grados y másteres, no eran capaces de redactar un informe claro y directo”.

El problema parece afectar por igual a estudiantes de ciencias y humanidades. El profesor de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra Joan Corbellà da fe de que los estudiantes de Periodismo llegan a la universidad sin saber escribir. Desde su departamento no se está investigando el origen del problema. “Es sorprendente, pero la verdad es que no nos hemos planteado cómo atajarlo”. "Tal vez se esté haciendo algo al respecto en alguna facultad de ciencias de la educación o de pedagogía", apunta. Los expertos consultados lo desconocen.






En Estados Unidos, que también son conscientes de este problema, un estudiante de posgrado de la Universidad de Bekeley, en California, ha diseñado un programa basado en inteligencia artificial que ayuda a redactar buenos textos. “El problema es que los profesores no dedican el tiempo suficiente a explicar a los estudiantes por qué sus textos no son coherentes. Esa falta de feedback no se da en asignaturas como matemáticas o geografía, donde las correcciones son inmediatas “, expone Matthew Ramírez, fundador y CEO de Write Lab, unsoftware que desde su lanzamiento en 2013 ya utilizan 25.000 usuarios en todo el mundo y 53 escuelas de Estados Unidos.

Durante el posgrado en educación y tecnología que cursó en Berkeley, Matthew Ramírez tuvo que dar clases a alumnos de primer curso. Esa experiencia le sirvió para detectar las flaquezas en la escritura de los estudiantes. “No estabanseguros de si sus textos estaban bien enfocados. Estaban entrenados para no cometer errores gramaticales y no para sentirse cómodos y libres en el proceso”, explica. “Al imitar el formato académico que les enseñan en el instituto, pierden su voz”.

El programa que diseñó posteriormente, gracias a los 2,5 millones de dólares que consiguió en dos rondas de financiación con inversores, se basa en el cruce de textos de cientos de libros de diferentes campos (negocios, derecho, medicina…) y en una serie de algoritmos y estadísticas que recomienda un estilo u otro en función de las necesidades del usuario. “No corrige faltas de ortografía, hace sugerencias sobre el uso de otros verbos u otras construcciones que pueden enriquecer el texto o hacer que se entienda mejor”, explica Ramírez. En dos años, el programa estará disponible en español.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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caucus 


es invariable en 


plural: 


los caucus, no 


los caucuses

Recomendación urgente del día
La palabra caucus, que se emplea en el proceso de elección de candidatos a los comicios presidenciales de los Estados Unidos, es invariable en plural(caucus, no caucuses) y no es necesario destacarla con cursiva o comillas.
Sin embargo, es común encontrar en las noticias sobre este proceso de elección de candidatos frases en las que el término aparece escrito entre comillas («Ocho votos dan la victoria a Romney en los “caucus” republicanos») o con el plural caucuses («Mitt Romney ganó los primeros caucuses presidenciales republicanos»).
La palabra caucus procede de caucauasu, una voz amerindia que significa ‘reunión de jefes de tribus’ y que fue adoptada por el Partido Demócrata con el significado de ‘grupo de personas de la misma ideología que se reúnen para tomar decisiones’.
Su plural es invariable (caucus), pues en español la norma para formar el plural de los vocablos de origen extranjero que acaban en –s establece que solo varían cuando son palabras agudas o monosílabas, como en el caso del término vals (plural, valses).
Pese a ser un extranjerismo, caucus es un término ya muy asentado en el español y se ajusta a las pautas ortográficas y fonéticas del castellano, por lo que no requiere del uso de cursiva ni de comillas.

domingo, 31 de janeiro de 2016

FALACIAS

Ni la Torre es de Eiffel ni la Dánae es ya de Rembrandt

José Ramón Soraluce Blond pone en entredicho 54 obras en su «Historia del arte para incrédulos» y aboga por sacar a algunas de los manuales
«Dudo que Velázquez pintara originalmente a los Reyes en Las Meninas», dice


Reflejo de los Reyes en el espejo de Las Meninas de Velázquez - WIKIPEDIA
MÓNICA ARRIZABALAGA - Madrid - ABC

Ni Eiffel fue el verdadero autor de la emblemática torre parisina, ni la Dánae de Rembrandt debería exhibirse en el Hermitage. Tampoco el Buen Pastor debería figurar en los manuales de Historia del Arte como modelo de escultura paleocristiana. «Es un escándalo porque es un fragmento del relieve de una lápida sepulcral romana, que se transformó posteriormente en una estatua de bulto redondo. Ni siquiera tenía piernas. Era de medio cuerpo. Se las pusieron posteriormente», explica José Ramón Soraluce Blond, que en su «Historia del arte para incrédulos» (Andavira editora) pone en entredicho el relato que recogen los manuales tradicionales sobre 54 obras de arte, desde la muralla china hasta la obra de Richard Serra que desapareció hace apenas una década en Madrid.


El Buen Pastor
El Buen Pastor- WIKIPEDIA

«Llevo 40 años como profesor de Historia del Arte y siempre he dado clase con muchas dudas», explica este catedrático de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de La Coruña. Sus inquietudes le han llevado a profundizar durante años en otros planteamientos que no se han tenido en consideración o se han quedado aparcados, «en muchos casos por resultar incómodos».
Un tótem de la cultura occidental como la Victoria de Samotracia, continúa Soraluce Bond, «está más que recompuesta». «Es un puzzle incompleto. Habría que decirlo. Casi un 50% es añadido», subraya este académico de la Real Academia Gallega de Bellas Artes y de las Academias de Bellas Artes de San Fernando y de San Jorge de Cataluña. Tampoco se libran en este demoledor análisis Luperca, la famosa Loba del Capitolio, porque «no era etrusca», o el arco de Constantino, el más modélico e imitado de los arcos de triunfo antiguos, «reciclado de piezas con dudoso origen y constante manipulación».


La Dánae de Rembrandt, repintada
La Dánae de Rembrandt, repintada- MUSEO DEL HERMITAGE

Tan incómodo resultó a las autoridades soviéticas ver cómo había quedado la Dánae de Rembrand, tras el ataque con ácido de un demente en el Hermitage de San Petersburgo, que rechazaron de plano la propuesta de los restauradores del museo. «Éstos querían retirar el cuadro y guardarlo destruido para estudio de los expertos, pero la política cultural de la Unión Soviética ordenó su restauración. Sobre la base destrozada, se pintó encima», relata el experto en Historia del Arte. «Las nuevas pinceladas han dado al cuadro una luz y un color muy diferentes a los de Rembrandt», señala Soraluce en el libro, recordando las palabras del director del Hermitage: «Aquella Dánae que existió, ya no existe... se logró conservar su espíritu».
Soraluce recuerda casos de arquitectura tan restaurada, como San Martín de Frómista, que habría que sacarlos de los manuales. «Frómista sí debía haber aparecido» entre los casos de esta «Historia del arte para incrédulos» se lamenta.

El perro de Las Meninas

Sí recoge el ataque a martillazos que sufrió «La Piedad» de Miguel Ángel en 1972 o el de la «La Venus del espejo» de Velázquez, apuñalada por una sufragista británica en la National Gallery de Londres en 1914. Aunque del pintor sevillano no podían faltar «Las Meninas». «Es una obra que necesita un libro de instrucciones», dice este experto, que no se resiste a exponer su particular hipótesis del cuadro. «Dudo que originalmente los Reyes estuvieran pintados», subraya a ABC.


El perro de Las Meninas
El perro de Las Meninas

El estudio del espacio en perspectiva donde se desarrolla la acción de Las Meninas le descubrió que era imposible que los monarcas se reflejaran así en el espejo y la copia o boceto del cuadro de la colección Bankes, atribuida a su yerno Juan Bautista M. del Mazo le reafirmó en su idea ya que en ella no aparecen ni la cruz de Santiago, pintada posteriormente, ni los Reyes. Ese detalle llevó a Soraluce a fijarse en la figura del perro en primer plano. En una obra en la que «todo tiene un significado», el lugar más adelantado se reserva a un perro particular, el mastín de la jauría real que también aparece en otra obra de Velázquez junto al monarca. A su juicio, el perro representaba al propio Felipe IV, pero hubo que incluir después su reflejo en el espejo. «El perro somnoliento no fue suficiente motivo para justificar la presencia de un monarca abúlico en una corte aburrida, solo alterada por el ruido de los niños y los enanos», concluye en el libro.
Otra sorprendente idea es la que desliza Soraluce sobre «La Última Cena» de Da Vinci. El autor explica cómo Leonardo estudió la posibilidad de colocar a los apóstoles a ambos lados de la mesa, según se aprecia en un dibujo preparatorio y cómo realmente sólo cabían frontalmente sentados junto a Cristo unos siete u ocho discípulos. «Da la sensación que los apóstoles discuten entre ellos por un sitio en la mesa», apunta, resaltando así mismo la incongruencia de que Da Vinci pintara unos platos minúsculos en la mesa y de forma tan apretada que resultaría imposible servir a todos.


La familia de Carlos IV
La familia de Carlos IV- ABC

De «La familia de Carlos IV» también realiza Soraluce una relectura. «A a mujer del heredero Fernando, Goya le gira la cara en el gesto más impertinente de la historia de la pintura. Posiblemente se pactó que se la pintaría después, cuando se conociera quién era la elegida. Se negociaba su matrimonio con Carolina de Sajonia, a la que parece corresponder el busto de la retratada, pero después se acordó la boda con Mª Antonia de Nápoles, pequeña y poco agraciada, y no pudo encajarla en el cuadro pintando solo la cara».

El falsificador que engañó a Göring

No podía faltar en una recopilación para incrédulos el más famoso falsificador de la historia del Arte, el holandés Hans Van Meegeren, que logró engañar hasta a Herman Göring, mariscal de Hitler, con uno de sus falsos Vermeer. El «artista mediocre mejor valorado de la Historia del Arte» tuvo que delatarse cuando los aliados lo llevaron a juicio acusado de haber saqueado los bienes culturales de Holanda y haber colaborado con los nazis. Van Meegeren tuvo que mostrar al tribunal cómo había engañado al mundo durante décadas, pintando su último Vermeer «Jesús entre los doctores». «Las obras de Meegeren ya las han debido localizar todas, pero esto no quiere decir que no haya casos de éstos que aún puedan exhibirse como auténticos», apunta Soraluce Blond. «En el arte no está todo dicho y no es todo como se cuenta».


Van Meregeren pintó su última copia de Vermeer ante expertos
Van Meregeren pintó su última copia de Vermeer ante expertos- WIKIPEDIA

«Cuando vamos a un museo debemos preguntarnos ante cualquier obra: ¿Dónde estaba? ¿Cuándo la trajeron? ¿Cómo llegó?», aconseja el catedrático de la Universidad de La Coruña. «Los grandes toros alados asirios y persas corrieron mil y una aventuras para llegar hasta museos de Europa y Estados Unidos y «de la enorme cantidad de obra que se sacó de excavaciones, mucha no llegó a su destino», recuerda. Un cargamento de mármoles del Partenón se hundió por una tormenta en el Egeo, aunque pudo rescatarse un año después, pero «en la desembocadura del Elba aún espera su rescate el mayor pecio arqueológico de la Historia del Arte», resalta. La recuperación de estos u otros restos quizá obligaría a reescribir los libros de historia.

Los verdaderos autores de la Torre Eiffel

En ellos habría que hacer justicia a los autores del monumento más significativo de París, la Torre Eiffel. «Ha acaparado todo el protagonismo el empresario, pero ¿quién la creó, quién la proyectó, quién la diseñó? No fueGustav Eiffel, que era ingeniero químico». Soraluce Blond explica que fueron dos ingenieros de la empresa de Eiffel, el suizo Maurice Koechlin y el francés Naugier quienes idearon en 1884 la torreta parecida a un poste de alta tensión y que Eiffel desdeñó en un principio la idea, aunque les permitió seguir trabajando en ella. Estos recurrieron al arquitecto de la empresa, Stephen Sauvestre, quien le dio forma. El proyecto con el que se presentó la torre al concurso para la Expo de París de 1889 llevaba la firma de Eiffel y de Sauvestre, en igualdad de paternidad, pero su presencia se difumina después hasta desaparecer. «La historia lo ha metido en la nevera», dice Soraluce, como a Nouguier y Koechlin, después de Eiffel les comprara sus derechos de la patente para ser el único propietario de la misma.


Construcción de la Torre Eiffel
Construcción de la Torre Eiffel- ABC

«No le puedes suspender a un alumno que te dice que la Torre Eiffel no es de Eiffel», bromea el profesor gallego a quien esta relectura de la historia del Arte le plantea algún que otro pequeño conflicto en sus clases. «Hasta a (Ernst Hans) Gombrich le he puesto en tela de juicio porque todos van copiando de otros», dice.
Bernini «tenía una fábrica de esculturas y había contratado a todos los escultores de Roma», «Rafael no debió poner ni una pincelada en alguna obra que se le atribuye» al contrario que Miguel Ángel «mucho más heroico, que se enfrentaba a todo solo y si fracasaba, fracasaba él», las ideas de Cánova «pasaban luego a la cadena de montaje»... Soraluce salta entre casos que llenarían otro libro. Quién sabe si llegará a escribirlo en un futuro con la Dama de Elche, la Gioconda o Picasso. «En éste incluyo las 54 que tenía mejor documentadas, sobre las que podía hablar con propiedad», dice, «pero esta manera de releer la historia del arte se puede aplicar a todas las obras y detectar así nuevas visiones alternativas que la enriquezcan».

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