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segunda-feira, 22 de fevereiro de 2016

LENGUAJE

El pobre uso del lenguaje
Se dice con frecuencia que el idioma español es una lengua muy rica y muy sonora, hasta el punto que resulta difícil aprenderla, porque el vocabulario es muy amplio y el mismo asunto se puede expresar en formas tan variadas, que hace complejo llegar a dominarla.
TOMADA DE INTERNET - EL NUEVO DÍA
También se dice que los latinos – incluidos los colombianos- tenemos gran dificultad para concretar cuanto queremos expresar y que de allí resulta la tendencia a hablar muy largo. De ello señalan como una evidencia los discursos e intervenciones de los políticos y otros personajes cuando se dirigen al público.
Paradójicamente se observa hoy,  especialmente entre los jóvenes, una tendencia que parece ir al extremo opuesto,  y es la reducción del lenguaje a un mínimo de palabras, que algunos relacionan con el uso muy generalizado del Internet y del celular, que obligan a ser breves. Pero, más que eso, pareciera que se opta por un estilo de comunicación que pretende decir mucho con un mínimo de palabras que, no sólo resultan repetitivas, sino que empobrecen el lenguaje y evaden el esfuerzo de análisis. 
Ello es muy notorio cuando se trata de calificar, evaluar o emitir conceptos. Para muchos, sus respuestas se reducen a lacónicos: chévere, bacano, tenaz, sobrado, interesante o importante, y lo aplican en forma indiferenciada a cualquier cosa o situación.
Adicionalmente, son respuestas que tienden a cerrar la conversación; no esperan ni dan lugar a comentario del interlocutor. Peor aún, cuando escuchamos con frecuencia presentadores o reporteros de televisión que no sólo utilizan esas expresiones, sino que, además las utilizan mal; por ejemplo, hay quienes reportan sobre “un importante accidente que ocurrió en la carretera y dejó cinco muertos”, o “una inundación tenaz que afectó cien viviendas”. 
Tal parece que no se tiene claro que el manejo de un lenguaje rico, amplio y variado, así como la capacidad de análisis, son expresión del nivel cultural que se ha alcanzado y de la inteligencia desarrollada. Por ello, la importancia de estimular entre nuestros jóvenes, el uso correcto del lenguaje, como también el desarrollo de la capacidad para analizar, elaborar y profundizar las ideas y conceptos que emiten, aún sobre cosas que se consideren intrascendentes. Para lograr este propósito, nada mejor que inducir el gusto por la lectura y la conversación inteligente, que representa la mejor forma de comunicarse y entenderse con su entorno.
No se trata de que sea incorrecto utilizar las expresiones anotadas, pero no podemos empobrecer nuestro idioma reduciendo la comunicación a su uso reiterado, aún en condiciones en que resultan fuera de lugar. Tampoco es la forma de superar la tendencia a hablar más de la cuenta, lo que también resulta incorrecto. En consecuencia, es mucho lo que tienen que hacer en este tema, los maestros de escuelas, colegios y universidades; también los padres de familia y, los comunicadores de los diferentes medios que, con frecuencia y maltratan y empobrecen nuestra bella lengua castellana.
Publicada por
MARTHA CRUZ

PROYECTO ARACNE


La prensa mantiene la misma riqueza léxica que hace cien años

Muchos creen que cada día se habla peor en los medios de comunicación, que el lenguaje utilizado es cada vez más pobre. Sin embargo, un estudio de la Fundación del Español Urgente concluye que la salud del idioma no se ha degradado en el último siglo
"Tanto estudiosos del idioma como ciudadanos de a pie están convencidos de la imparable decadencia del idioma y del decisivo papel que en ella juegan los medios de comunicación", asegura Javier Lascarían, periodista y subdirector de la Fundación del Español Urgente (Fundéu).
De la influencia de los medios en la evolución del idioma no le cabe ninguna duda a la Fundéu. Su objetivo es precisamente aconsejar a los profesionales de la comunicación sobre el buen manejo del idioma partiendo del supuesto de que cuanto mejor se escriba y se hable en periódicos, radios, televisión, revistas y páginas web, mejor hablarán y escribirán los ciudadanos que, también en los lingüístico, se miran en el espejo de los medios.
Lo que ya ofrece más dudas es la conclusión de que los medios llevan tiempo reduciendo su riqueza lingüística, mediante el uso cada vez de un ramillete más reducido de palabras. "Sin embargo, el lenguaje de los diarios españoles no se ha empobrecido a lo largo del último siglo, sino que su riqueza de vocabulario se mantienen asombrosamente estable", afirma Elena Álvarez Mellado, responsable del proyecto.
La prensa española ha mantenido a lo largo de los últimos cien años un mismo nivel de riqueza léxica, por lo que no se puede hablar de empobrecimiento del vocabulario en el último siglo en España, en cuanto a periodismo escrito se refiere.
Esta es una de las principales conclusiones a las que llega el proyecto Aracne, un primer estudio llevado a cabo por la Fundeú junto con la empresa Molino de Ideas, que, con el apoyo de BBVA, han analizado el uso del lenguaje en una muestra de la prensa española desde 1914 hasta el 2014.
El trabajo ha permitido también observar la desaparición radical de determinados usos lingüísticos como el de los tratamientos ("don", "doña", "señor", "señora"...); el declive progresivo del uso de superlativos; el auge, descenso y desaparición de términos sociales, económicos, ideológicos y políticos.
También muestra el estudio las diferentes asociaciones que puede tener una determinada palabra con otros términos en el transcurso del último siglo. Por ejemplo, "guerra" aparece asociada a "sida" y "terror" en el siglo XXI.
¿Qué es el proyecto Aracne?
El trabajo, explica el director general de Fundeú BBVA, Joaquín Muller, trata de comprobar con datos la idea generalizada de que el idioma vive un proceso de empobrecimiento del que son testigos, y hasta responsables, los medios de comunicación por el uso deficiente de la lengua. Una de las expresiones de ese deterioro sería una supuesta tendencia de los medios a usar un léxico cada vez menos variado.
"Nuestro objetivo es desarrollar un trabajo de investigación, en primer lugar, con el periodismo escrito en España durante los últimos cien años, que permita constatar cuánto de cierto hay en la idea de que cada vez el lenguaje de los medios es menos rico. Nosotros hemos hecho ahora un avance, modesto pero riguroso, que indicaría lo contrario", señala Muller, quien añade que, a partir de ahora, lo que se hará es buscar el apoyo financiero y del mundo universitario para ampliarlo y darle un mayor valor científico.
"Además, ya hemos sentado las bases de una nueva manera de estudiar la historia reciente a través del análisis de las palabras, que es realmente excepcional. Ver cómo el término "comunismo" tiene una presencia abrumadora en la década de los cincuenta y va desapareciendo en las siguientes dejando paso a la palabra "socialismo" es mucho más que un dato curioso", afirma el director de Fundeú.
Pero la principal conclusión del trabajo realizado es clara: el español que emplean hoy los medios analizados no es más pobre  (ni más rico) desde el punto de vista léxico que el que empleaban hace cuarenta, sesenta o cien años.
Método propio para medir la riqueza
Para llevar a cabo el estudio se han analizado 5167 artículos de cuatro diarios centenarios: La Vanguardia, El Norte de Castilla, El Heraldo de Aragón y el Diario de Mallorca. Los primeros de ellos de 1914 y los últimos de 2014. Con el material estudiado se ha constituido un corpus de casi dos millones de palabras, reunidas en una base de datos en la que cada una está identificada por sus características gramaticales y morfológicas, el medio, día, página, artículo y frase en que aparece, su posición precisa, las voces cercanas que la determinan y acompañan, etcétera.
"No conozco a nadie a quien no le interese el lenguaje", dice el psicolingüista Steven Pinker. Y es que la lengua nos construye y es el medio a través del cual observamos el mundo y nos observamos a nosotros mismos.
Las palabras que entran o salen del diccionario, los neologismos que se cuelan en nuestros medios o él último anglicismo de moda dan pie a debates encendidos que vuelven una y otra vez en torno al uso que hacemos del idioma. A pesar de la pasión con la que defendemos nuestras creencias lingüísticas, apenas tenemos información real que nos muestre de manera objetiva cómo usamos la lengua. En estos tiempos en que la disponibilidad del información llega hasta el empacho y la tecnología lingüística nos brinda las mejores herramientas posibles de análisis textual, las posiciones en torno a la lengua siguen siendo más propias de la alquimia que de la ciencia.

sexta-feira, 19 de fevereiro de 2016

ACEITE DE OLIVA


Agencia EFE

Piden a la RAE un cambio en las definiciones de los aceites de oliva

La Universidad y el Consejo Económico y Social (CES) de Jaén han remitido un escrito a la Real Academia Española (RAE) en el que solicitan un cambio en las definiciones de los aceites de oliva que aparecen en el diccionario al considerar que son erróneas e inducen a confusión a los consumidores.


Según ha explicado a Efe Manuel Parras, catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados y presidente del CES de Jaén, es un asunto que llevan tratando desde hace tiempo, ya que «la jungla semántica» que rodea a los aceites de oliva perjudica especialmente a los de mayor calidad.
El diccionario de la RAE define el aceite de oliva como «líquido graso de color verde amarillento, que se obtiene prensando las aceitunas» y el aceite virgen como «aceite de oliva obtenido por primera presión en frío», calificaciones, según Parras, «confusas y erróneas».
Manuel Parras cree que cuando el consumidor no acierta a conocer las diferencias entre los diferentes aceites deoliva «se refugia en las marcas de toda la vida o en las que les ofrecen mayor confianza», perjudicando el esfuerzo de calidad que está realizando el sector.
En el escrito remitido a la RAE, se argumenta lo poco apropiado de estas denominaciones y se hace referencia a que uno de los retos que el sector oleícola tiene por delante es que los consumidores distingan entre los distintos aceites de oliva y conozcan sus elementos diferenciales.
Asimismo, se adjuntan las definiciones de los aceites de oliva vigentes en la Unión Europea, en concreto en el Reglamento Comunitario de las normas de comercialización, así como unas definiciones más asequibles para la ciudadanía.
Así, se propone definir el aceite de oliva virgen extra como «aceite de oliva de categoría superior obtenido directamente de aceitunas y solo mediante procedimientos mecánicos; sus características organolépticas no muestran ningún defecto y es el aceite de oliva de más calidad».
Para el aceite de oliva virgen se propone: «Aceite de oliva obtenido directamente de aceitunas y solo mediante procedimientos mecánicos; sus características organolépticas son de calidad inferior al virgen extra».
Además, se incluye el aceite de oliva lampante como «aceite de oliva no apto para el consumo»; el aceite deoliva refinado como «obtenido del refinado del aceite de oliva lampante» y al aceite de oliva, como el que «contiene exclusivamente aceites de oliva refinados y aceites de oliva vírgenes».
Finalmente, se dice que el aceite de oliva es «el aceite constituido por la mezcla de aceite de oliva refinado y de aceites de oliva vírgenes».

FUNDÉU RECOMIENDA:

Foto: ©Archivo Efe/Martín Alipaz

referéndum en Bolivia, claves de redacción

Foto: ©Archivo Efe/Martín Alipaz
Con motivo de la celebración del referéndum sobre la reforma del artículo 168 de la Constitución boliviana, que regula el número de mandatos consecutivos que puede permanecer un mismo presidente al frente del Gobierno, se ofrecen las siguientes claves de redacción.

1. Referendo y referéndum

Las formas referendo y referéndum (con tilde) son adecuadas para referirse al proceso por el que se someten al voto popular leyes o decisiones políticas. Sus plurales respectivos son referendos y referéndums (con tilde por ser una palabra llana terminada en un grupo consonántico), no referenda.

2.  y no, sin cursivas

Los sustantivos  y no no necesitan resaltarse ni en cursiva ni con comillas en oraciones como «En el referéndum triunfó el sí». En el caso de , se recuerda que al utilizarse como sustantivo se escribe con tilde diacrítica.

3. Síes y noes, plurales adecuados

El plural del sustantivo  es síes, y el de nonoes: «Los sondeos muestran un porcentaje de síes y noes cercano al 40 %». No son adecuados los plurales sís y nos, que se ven empleados con frecuencia en los medios de comunicación.

4. Reelección, mejor con dos es

Reelección reelegir, con la vocal duplicada, son las grafías preferibles de estos dos vocablos, así recogidos en el Diccionario de la lengua española.

5. Escrutiniocómputorecuento

Para referirse al ‘reconocimiento y cómputo de votos’ en una consulta de este tipo pueden emplearse los términosescrutiniocómputoconteo y recuento, pero no cuenteo.

6. Posreferéndum, mejor sin t

Para aludir al periodo que sigue a la consulta lo recomendable es emplear la palabra posreferéndum (en una palabra y sin t), aunque también se considera válida la forma postreferéndum. Se desaconsejan, en cambio, post-referéndum y pos referéndum.

quinta-feira, 18 de fevereiro de 2016

FUNDÉU RECOMIENDA...

Foto: ©Agencia Efe/Gustavo Amador

se reforestan zonas, no árboles

Foto: ©Agencia Efe/Gustavo Amador
El verbo reforestar significa ‘repoblar un terreno con plantas forestales’, por lo que no es adecuado decir quese reforestan árboles.
Pese a ello, en las noticias se leen ocasionalmente frases como «El plan consiste en reforestar árboles autóctonos en la zona», «Una empresa riojana de calzado crea un bosque para reforestar 6000 árboles» o «Reforestarán un millón de árboles en los terrenos recuperados».
Si se emplea ese verbo, lo adecuado es decir que se reforesta un área, una zona, un terreno… con árboles u otras plantas forestales.
También es posible reformular la frase con los verbos plantar o replantar, que sí admiten sustantivos comoárboles o plantas como complemento directo: «Se plantarán/replantarán árboles».
Así, en los casos anteriores, lo adecuado habría sido escribir «El plan consiste en reforestar la zona con árboles autóctonos», «Una empresa riojana de calzado crea un bosque para replantar 6000 árboles» o «Reforestarán los terrenos recuperados con un millón de árboles».

quarta-feira, 17 de fevereiro de 2016

FUNDÉU RECOMIENDA:

Foto: ©Archivo Efe/Diego Azubel

desistir de algo, no desistir algo ni en algo

Foto: ©Archivo Efe/Diego Azubel
Desistir de algo, con la preposición de, y no desistir en algo, es la expresión adecuada.
Sin embargo, en los medios informativos es habitual encontrar frases como «El organismo invitó a quienes desean cruzar la frontera de manera ilegal a desistir en su intención» y «Barcelona, a punto de desistir en contratar a Juan Guillermo Cuadrado».
Tal como indica el Diccionario panhispánico de dudasdesistir, en el uso general, es un verbo intransitivo y, cuando lleva un complemento, este aparece introducido por la preposición de: «Aspiraba a recuperarse para el ciclismo profesional, pero ha decidido desistir (de su empeño)».
Así pues, en los ejemplos anteriores lo recomendable habría sido escribir «El organismo invitó a quienes desean cruzar la frontera de manera ilegal a desistir de su intención» y «Barcelona, a punto de desistir de contratar a Juan Guillermo Cuadrado».
El mismo diccionario señala que en países como México y Chile se utiliza también —y se trata de un uso válido— como pronominal: «Angélica Fuentes pide a Vergara desistirse de acusaciones y negociar».
Todo ello no quita para que desistir pueda ir seguido de en si el complemento que esta preposición introduceno viene regido o exigido por el verbo, sino que es un complemento circunstancial, como en «¿No iban a desistir en primera instancia?», equivalente a «¿No iban a desistir entonces?», donde no se especifica aquello que se abandona, sino el momento en que se desiste.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...