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quinta-feira, 10 de novembro de 2016

EL IDIOMA ESPAÑOL

Español, idioma de negocios

espanol

Miércoles 9 de noviembre de 2016
https://elsemanario.com/estados/162805/espanol-idioma-negocios/

El español es un bien que tiene efectos multiplicadores en las actividades comerciales de los países de habla hispana y de aquellos que empiezan a incluirla.

El investigador José Luis García Delgado, señaló en su discurso sobre la investigación “El valor económico del español”, donde fue coordinador, que el español es una lengua con gran relevancia porque es hablada por 550 millones de personas en el mundo y mantiene un constante crecimiento en países de Europa y América.
Los resultados del estudio revelaron que esta lengua tiene implícito un factor multiplicador en determinadas actividades comerciales, las cuales son cuatro veces mayores en los países que tienen el español de base.
En tanto que los flujos financieros entre las fronteras tienen a multiplicar hasta por siete veces, aseguró ante alumnos, académicos e investigadores de Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
Resaltó que México es considerada la capital del español porque tiene 25 por ciento de los 550 millones hablantes, y expuso que entre 15 y 17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) es atribuible a su lengua.
A su vez, el director de la consultoría The CIU, Ernesto Piedras, argumentó que el español también ha cobrado fuerza en las tecnologías de la información -internet y redes sociales- es un medio de comunicación importante para el intercambio de información y una señal de identidad.
“Tiene una presencia magnifica y un porvenir si sabemos cuidar este bien porque desde la perspectiva económica tiene un extraordinario valor”, expresó.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

anti-Trump y 


pro-Trump


trumpismo...

Recomendación urgente del día
Los términos anti-Trump y pro-Trump se escriben con guion entre el prefijo y el nombre propio, y los sustantivos trumpismo trumpazo en minúscula y sin necesidad de comillas.
Con motivo de las elecciones presidenciales de Estados Unidos y la victoria de Donald Trump, en los medios de comunicación pueden verse frases como «Tiroteo cerca de protesta anti Trump», «Las camisetas machistas proTrump se han convertido en superventas», «Las portadas del “Trumpazo”» o «El triunfo del Trumpismo».
Pese a que los prefijos se escriben como norma general unidos a la palabra a la que modifican, la Ortografía de la lengua española señala que, como excepción, cuando estos se anteponen a una palabra que empieza por mayúscula o a un número, se intercala un guion, como ocurre en anti-OTAN sub-21.
Esta misma obra señala que los derivados de los nombres propios se escriben en minúscula y sin necesidad de resalte:shakespearianomourinhistacholismo… o, siguiendo esta misma pauta, trumpismo trumpazo.
Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Tiroteo cerca de protesta anti-Trump», «Las camisetas machistas pro-Trump se han convertido en superventas», «Las portadas del trumpazo» y «El triunfo del trumpismo».

quarta-feira, 9 de novembro de 2016

EL HABLA DE LOS ARGENTINOS

Un “carpetazo” con las palabras que hicimos populares

Tercera edicion del diccionario del habla de los argentinos
La obra se publicará el año que viene y  sumará 1.111 argentinismos y 328 modismos habituales. 




Después de ocho años de trabajo, la Academia Argentina de Letras (AAL) tiene lista una nueva edición del Diccionario del habla de los argentinos. Será la tercera versión de esa especie de biblia que captura las palabras que usamos acá: los argentinismos. Algunos de los 1.111 términos que se incorporan funcionan como una fotografía de los debates locales. ¿Un ejemplo? En la edición 2017 se agrega“carpetazo” y su significado: “Difusión de información comprometedora sobre una persona, en particular un funcionario público o un militante político y a partir de datos provenientes de una carpeta”. El debate caliente de los últimos años dejó huellas... Además, se suman 328 subentradas, modismos compuestos por varias palabras como “estar en el horno”.
La obra será interesante para los investigadores de la lengua. Podrán consultarla en los primeros meses del año que viene, cuando el volumen llegue a las librerías. De la crisis social a aquello que los teóricos llaman la “sociedad del espectáculo”, todo parece haber quedado reflejado en los términos que hicimos populares. Más ejemplos: el nuevo diccionario incorpora el verbo “cartonear” y el adjetivo “farandulero”. Otra palabra habla de la convivencia habitual de los argentinos con la inflación: “estoquear”. Una de las acepciones que propone aclara que se trata de “acopiar cualquier tipo de mercadería para su comercialización más ventajosa”.
Los modos de expresarse también captaron las transformaciones en la manera en que percibimos la igualdad entre hombres y mujeres. En el libro, que todavía no entró a los talleres de impresión, se agregan formas femeninas o masculinas para ocupaciones laborales que antes eran territorio exclusivo de un sexo. De ese modo, el diccionario define a quien maneja un micro como “colectivero, ra”. También, agrega la forma masculina “maestro jardinero” y la femenina “relatora”.
En el mismo sentido, esta tercera edición corregirá definiciones de la versión de 2008. Mientras que el modismo “tirar la chancleta” antes se explicaba como “transgredir inesperadamente una mujer costumbres sociales o familiares en materia sexual”, ahora se difundirá una acepción que puede destinarse a ambos sexos: “Transgredir costumbres sociales o familiares en materia sexual”.
La nueva versión requirió que un equipo de cinco investigadores lexicográficos de la AAL realizara una tarea detectivesca en los últimos años: monitorear la literatura recién impresa, los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales siempre en ebullición para capturar las expresiones jóvenes que ganaron espacio en los discursos. “Cada uno de nosotros escucha con atención conversaciones por la calle y en el transporte público, para después averiguar si ya se trata de voces de uso común”, le explicó a este diario Santiago Kalinowski, director de Investigaciones Lingüísticas de la AAL.
Pero más allá del registro de las palabras, ¿estamos hablando mejor o peor? El presidente de la AAL, el filólogo José Luis Moure, reflexiona: “Con independencia del diccionario, la informalidad y mayor recurrencia del hablante medio a expresiones coloquiales o más crudas es una marca de los últimos tiempos”. Y agrega: “El periodismo, aun el escrito, además de las innovaciones exigidas por nuevas realidades científicas, tecnológicas, económicas y culturales, ha incrementado el empleo de expresiones coloquiales y de registro bajo. La sociedad ejerce menor censura frente a ellas”. En esa línea, concluye: “El concepto de ‘mala palabra’ ha difuminado sus límites y, por lo tanto, las restricciones para su empleo”.
Hay más libertad para los neologismos, para lo estridente y, al mismo tiempo, menos ambiciones poéticas. Para Moure, esa realidad tiene un sabor agridulce: “Lo que se ha ganado en expresividad, se ha perdido en buen gusto”, opina.
La AAL es una de las 23 academias que estudian el español en los países que usan esa lengua y una de las que aporta más regionalismos a las actualizaciones del Diccionario de la Real Academia Española.
Pero, ¿para qué registrar cómo estamos hablando los argentinos? Moure contesta: “El idioma es parte de nuestro patrimonio nacional. Como cualquier información cultural referida a nuestro país y a su gente, sea histórica, geográfica o literaria, un diccionario de nuestra variedad lingüística sirve para conocernos mejor en uno de nuestros atributos nacionales más distintivos, como es la manera en que nos expresamos”. Según explica, la herramienta puede ayudar a entender cada palabra según su nivel de uso y contexto (coloquial, vulgar o despectivo, por ejemplo) y auxiliar, incluso, a quienes vienen a estudiar el español de acá, o a quienes deben estudiar documentos de distintas épocas. Es como un museo que, paradójicamente, está cambiando todo el tiempo.

Algunos términos que incorpora el diccionario
Cortamambo. Que arruina el clima positivo o el entusiasmo por hacer algo, aguafiestas.
Poguear. (De pogo). Saltar, empujarse y chocar al ritmo de música rock.
Surtir. Dar repetidos golpes a una persona.
Comer. No ~se una. No obrar con ingenuidad.
Noventoso, sa. Que es propio de los años noventa del siglo XX o que los evoca.
Boquear. Alardear, por lo común sin fundamentos.
Mandonear. Mandar alguien con excesiva vehemencia, tratando de imponer más autoridad de la que le corresponde.
Chumbazo. Disparo de arma de fuego. En deportes como el fútbol, envío violento de la pelota.
Banana. Embarcación inflable de recreo remolcada por una lancha y en la que los bañistas van montados.
Bombazo. En el fútbol: tiro muy potente.
Farolero, ra. Demasiado llamativo, ordinario.
Cabedor, ra. Que posee un óptimo aprovechamiento del espacio.
Tetra. Vino barato envasado en caja.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

hoja de ruta


pero también 


plan (de actuación),


agenda, programación...

Recomendación urgente del día




La expresión hoja de ruta, de la que en ocasiones se abusa, puede alternar con sustantivos como plan (de

actuación), agenda,proceso, programación, planificación, cronograma…

En los medios de comunicación se encuentran numerosas frases como «Poroshenko anuncia una hoja de ruta para Ucrania», «¿Qué hoja de ruta debe seguir España para afrontar la transición energética?» o «La “hoja de ruta” del gobierno militar tailandés para restaurar el orden democrático no se verá afectada por la muerte del monarca».

Aunque el Diccionario académico solo define hoja de ruta como ‘documento en el que constan las instrucciones e incidencias de un viaje o transporte de personas o mercancías’, el uso ha ido ampliando su significado y el diccionario Clave ya recoge la acepción de ‘documento en el que se presenta paso a paso cómo debe hacerse un proyecto o cómo debe aplicarse una medida’.

En este último sentido, y dada la presencia continua de esta expresión, se recuerda que hoja de ruta puede sustituirse por plan (de actuación), agenda, proceso, programación, planificación, cronograma…

Así pues, aunque los ejemplos iniciales son válidos, también podría haberse escrito «Poroshenko anuncia un plan (de actuación) para Ucrania», «¿Qué proceso debe seguir España para afrontar la transición energética?» o «El cronograma del gobierno militar tailandés para restaurar el orden democrático no se verá afectada por la muerte del monarca».

En caso de optar por hoja de ruta, se recuerda que se escribe en minúsculay que no es necesario destacar dicha expresión con comillas ni cursiva.


terça-feira, 8 de novembro de 2016

EL IDIOMA ESPAÑOL


Los morfemas permiten crear más fácilmente palabras en español que en inglés



palabras-ingles-pixabay.jpg





Aunque sean un constructo social, las palabras parecen vivas. Muchas son flexibles para informar del género, número o tiempo en el que se produce una acción. Algunas interactúan entre ellas, o con alguna de sus partes como si fueran un mecano, para dar lugar a vástagos que definen nuevas realidades. Un equipo internacional, en el que ha colaborado la Universidad de Córdoba (UCO), ha empleado un modelo gramatical complejo para analizar estos procesos de formación de nuevas palabras, algo que ocurre en todos los idiomas del mundo y que permite que las lenguas sigan vivas.

Igual que un átomo se descompone en partículas menores, unas agrupadas alrededor de un núcleo y otras ligadas en capas más exteriores, las palabras pueden parecer compactas, pero disponen de partes diferenciadas. Se llaman morfemas. El morfema es la unidad mínima con forma y significado del análisis gramatical. El trabajo lingüístico en el que ha participado Carmen Portero, profesora de Estudios Ingleses, ha abordado cómo los morfemas actúan para crear nuevas palabras en un proceso similar al reciclado: se toma una parte útil de otra palabra, su raíz, y, combinándola con otros elementos, aparece otra nueva, por ejemplo: empoderamiento, donde la raíz es 'poder' y el resto, añadiduras necesarias.


"Como las lenguas estructuran la realidad, todas las elecciones que el hablante hace al utilizar una lengua y que tienen una motivación funcional se reflejan en la forma. La teoría intenta capturar formalmente todas estas distinciones", resume Portero.


El modelo teórico se denomina en inglés Functional Discourse Grammar y, según explica Portero, "es la arquitectura que pretende dar a conocer las distinciones funcionales en todas las lenguas". El trabajo es un ejercicio complejo de abstracción. Las lenguas son creaciones humanas y no se dan por sí mismas en la naturaleza. Por eso, en la ciencia que las estudia, la lingüística, conviven diversos modelos lingüísticos que aspiran a interpretar estos constructos. Los más conocidos quizá sean el estructuralismo de Ferdinand de Saussure o la gramática generativa de Noam Chomsky, aunque hay otros muchos.


El modelo de la Gramática Funcional Discursiva "es de una complejidad superior al de otros modelos lingüísticos que son más populares en el panorama de teorías lingüísticas actual", reconoce Portero. En este caso, se apuesta por establecer varios niveles de análisis, desde el discurso a la parte morfológica de las palabras, y se codifican mediante simbología parecida a las de las líneas de texto que emplean los informáticos los distintos elementos que intervienen en cada unidad lingüística. El trabajo científico ha aparecido recientemente publicado en la revistaLinguistics.


Portero ha analizado el papel de los diferentes tipos de morfemas en la creación de palabras en inglés. "El inglés es una lengua que se ha ido empobreciendo. El anglosajón era mucho más complejo, pero con el tiempo se ha ido simplificando", explica Portero. El idioma ha adquirido tal grado de flexibilidad que forma verbos, sustantivos y, en general, palabras nuevas, con gran simplicidad. Un ejemplo es el verbo 'to google' (rastrear algo usando el famoso motor de búsqueda del mismo nombre), formado desde el nombre comercial de la empresa tecnológica. "Su simpleza morfológica contrasta, sin embargo, con la complejidad fonológica. El inglés dispone de doce fonemas vocálicos simples frente a los cinco del castellano", advierte la profesora de morfología


Según la investigadora, "cuando una persona se dispone a hablar tiene que tomar una serie de decisiones para que el mensaje que quiere transmitir sea efectivo. Elige en la maleta cerebral una serie de elementos con los que vestirá el discurso. La teoría intenta llegar al fondo de todos estos ropajes empleados por el hablante, no sólo en un idioma, sino de forma universal".

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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bizarro 


también significa 


‘raro, extravagante’

Recomendación urgente del día
El término bizarro puede emplearse con el significado de ‘cosa extraña, rara, insólita’, tal como recoge el Diccionario de americanismos, de las Academias de la Lengua.
Aunque tradicionalmente se ha censurado este uso por considerarse influencia del francés, se encuentra extendido desde hace tiempo, y así lo refleja el diccionario mencionado, que indica que se trata de una voz utilizada principalmente en Puerto Rico, Chile y Argentina. Este valor se une así a los ya registrados en el Diccionario académico de ‘valiente’ y de ‘generoso, lucido, espléndido’.
También aparece recogido en el Diccionario del español actual, en el de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua y en el Diccionario de uso del español, de María Moliner, que ya en su primera edición señalaba que se empleaba con el sentido de ‘extravagante, sorprendente o gracioso’.
Según estas definiciones, no serían rechazables frases como las siguientes: «Son leyes bizarras, raras, exóticas, que se explican únicamente en el contexto autóctono», «Una creativa, austera y bizarra publicidad que está haciendo hablar a todos en la Argentina» o «La foto más bizarra de Hillary Clinton».
#puestaapunto. Esta recomendación sustituye a una anterior que censuraba el uso de bizarro como ‘raro o insólito’.

segunda-feira, 7 de novembro de 2016

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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creación de 


nombres


mejor que 


naming

Recomendación urgente del día
El anglicismo naming, que alude al conjunto de técnicas que se emplean en la creación del nombre de una marca, objeto o servicio, puede traducirse en español por creación de nombres o arte de nombrar.
Es habitual encontrar en los medios de comunicación este término inglés: «Naming: los doce autos con nombres de animal», «El presidente ha confesado que el naming es uno de los puntos más críticos», «Ella se encargó del naming, el diseño gráfico y la comunicación» o «Por primera vez en España, una empresa de naming puso nombre a un recién nacido».
Según el diccionario de la Universidad de Cambridge, el término naming se utiliza para referirse a la acción de darle nombre a alguien o a algo; en español puede traducirse por creación de nombres, referido a las empresas que se dedican a ello, o por el arte de nombrar, cuando se quiera poner de manifiesto el trabajo creativo que conlleva.
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado decir «El arte de nombrar: los doce autos con nombres de animal», «El presidente ha confesado que buscar el nombre es uno de los puntos más críticos», «Ella se encargó de la creación del nombre, el diseño gráfico y la comunicación» y «Por primera vez en España, una empresa de creación de nombres eligió el de un recién nacido».
Por último, si se opta por utilizar este anglicismo, lo adecuado es escribirlo en cursiva o entre comillas.
Ver también derechos de denominación (comercial), mejor que naming rights.

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