Translate

sábado, 15 de abril de 2017

ARGENTINA Y OTROS EJEMPLOS...

Réquiem por dos hombres sabios

Dos hombres sabios -ambos nonagenarios- han fallecido con pocos días de diferencia. El primero ha sido el filósofo, ensayista y editor Salvador Pániker, con quien mantuve más de una conversación esclarecedora en las reuniones de la Asociación Derecho a Morir Dignamente cuando él la presidía. Su vida se apagó en paz, precisamente cuando el Congreso iniciaba, pusilánime, el debate de un proyecto de ley descafeinada que no contempla los derechos individuales a la eutanasia y el suicidio asistido, derechos que Pániker siempre defendió ciñéndose a los principios del humanismo ilustrado.

Plaga de ignorancia

El otro hombre sabio que acaba de dejarnos es Giovanni Sartori, de cuyos juicios realistas, y por consiguiente pesimistas, se han hecho eco los medios de comunicación. La plaga de ignorancia que circula por las redes sociales, y que transforma al ya mentalmente disminuido homo videns en un descerebrado homo cretinus, ha sido uno de los temas que ha abordado con su singular lucidez y causticidad. 
Antes escribió páginas demoledoras contra el multiculturalismo, al que identificó como el caballo de Troya que los bárbaros infiltran en nuestra civilización. Y denunció el "pacifismo uterino" de los que él denominó "ciegopacistas", que "no entienden nada de los problemas y hacen más difícil su solución". Puso como ejemplo de irresponsabilidad a José Luis Rodríguez Zapatero y la retirada unilateral de Irak ("La Contra", LV, 19/10/2004).
Liberal y humanista hasta la médula, no vaciló en predicar la intolerancia contra los intolerantes que se valen de la estupidez de los buenistas y de la inescrupulosidad de los entreguistas para minar los cimientos de esta civilización y sumergirla en las tinieblas del Califato. Tampoco se sometió a los imperativos de la corrección política cuando agotó el arsenal de razonamientos contundentes para cortar las cabezas de la hidra totalitaria, populista y demagógica que nos transmite mensajes embrutecedores de odio religioso, clasista e identitario.

Involución populista

Todo esto se ha recordado en los artículos póstumos dedicados al pensador. Sin embargo, hay una faceta en la que no se ha puesto suficiente énfasis: la clarividencia con que Sartori describía la involución populista en América latina y, particularmente, en Argentina. La dejó explícita en la entrevista que Elisabetta Piqué le hizo en el 2004, cuando Hugo Chávez exportaba su caudillismo al resto del continente ("La Argentina debería librarse del peronismo", La Nación, Buenos Aires, 8/5/2004):
Como sucede con Italia, también América latina tiene en su ADN algo que no va (risas). Como hablo mal de Italia, también puedo hablar mal de América latina, y de la Argentina. En la Argentina existen todas las premisas para un país potencialmente rico, como es Suiza, y como era Uruguay. En cambio, fue destruida por la mala política, algo que también pasó en toda América latina. Y las clases dirigentes que vuelven a estar en el poder son populistas y demagógicas. Solo Chile aguanta bien, como siempre lo ha hecho. Pero los nuevos presidentes son unos descamisados…
Cuando la periodista le preguntó a quién se refería, Sartori respondió:
"Sobre todo al venezolano Chávez".

Diagnóstico contundente

El error garrafal que cometió Sartori a renglón seguido demostró hasta qué punto los caciques peronistas dominan las malas artes de la seducción. En este caso, el sabio italiano se dejó embaucar por un sinvergüenza que empezó a acumular su cuantiosa fortuna durante la dictadura militar gracias a una ley de desahucios que esta promulgó. Dijo Sartori, refiriéndose al entonces presidente Néstor Kirchner:
"Por ahora, el hombre es popular entre los argentinos, algo que también es necesario para obtener sacrificios. (…) Se combate [la plaga de la corrupción] combatiéndola. Kirchner hoy tiene la autoridad y la popularidad para poner verdaderamente en la cárcel a la gente corrupta, y será más popular si lo hace".
Un vaticinio que se cumplirá, en beneficio de los argentinos, si el combate contra la corrupción hace caer todo el peso de la ley sobre quien ostenta, igualmente, el apellido Kirchner.
El traspié fue pasajero. El diagnóstico, en cambio, fue contundente:
"La Argentina es una catástrofe de la mala política, que comienza con el peronismo, que sobrevive en la historia argentina. (…) La demagogia sindical peronista de la Argentina fue mortífera y este pasado nocivo que no logra morir, que aún controla votos y sindicatos, es un peso muy grande para la Argentina, del cual espero que se libere. (…) Hay que poner en orden la cabeza de los argentinos. Porque hay un dicho, que no es mío, sino vuestro: que en la Argentina nunca nadie se enriqueció trabajando, y esto no está bien. Trabajar es un deber también argentino, y el modo más inteligente de hacerse rico es trabajar".

Juicio lapidario

Giovanni Sartori, visitante asiduo de Argentina, nunca se desentendió de su discurrir político, social y cultural. Y la elección del papa Francisco le dio un buen pretexto para descargar su ironía con un juicio lapidario que incluye -todo hay que decirlo- un agravio infundado a la inmigración italiana ("Giovanni Sartori boccia tutti", Il fatto quotidiano, 30/6/2015, en la versión de Página 12, Buenos Aires, 2/9/2015)
El Papa tiene su responsabilidad. Es un gran pícaro. Cuando se verificaron las masacres de cristianos en África, se pronunció demasiado tarde y usando palabras poco consistentes. Y la Iglesia es la trinchera de quienes se oponen al control de la natalidad. Pero el fenómeno de la sobrepoblación es la crisis más dramática de nuestros tiempos. ¿Dónde los ubicamos? ¿Qué diablos les damos para que se alimenten? Escúcheme, para serle sincero tengo un prejuicio hacia los argentinos. Discúlpeme, pero es así. Por empezar él es un astuto y en segundo lugar es argentino. A todos los italianos malos los mandamos a Argentina.
Ni el hecho de ser "un gran pícaro" (bel furbacchione, en el original italiano, donde Sartori también se burla del "incapaz Obama" y el "astutillo Renzi") ni la nacionalidad del Papa son, por separado, argumentos suficientes para descalificarlo. Sí lo es que la picardía y la nacionalidad se amalgamen para convertirlo en portador de las taras congénitas del peronismo. Portador y, para más inri, vicario urbi et orbi de este desecho patógeno del populismo totalitario.

Fetiches tóxicos

El embajador argentino ante el Vaticano, Eduardo Valdés, premiado con ese cargo diplomático por su condición de clerical-kirchnerista, reaccionó con una jeremiada contra Sartori en Página 12, vertedero mediático de la nostalgia montonera. A continuación, Valdés dejó su cargo y volvió a Argentina para actuar como coordinador del contubernio vaticano-sindical-piquetero, amancebado con la ex presidenta enjuiciada por corrupción, para interrumpir el proceso de regeneración moral y recuperación económica que encabeza el presidente constitucional Mauricio Macri.
La barbarie que aborrecía Giovanni Sartori tiene mil caras y el quilombo peronista es una de ellas. Por ahora, la mayoría de los argentinos parece haber elegido un rumbo distinto del que justificaba el prejuicio que confesó tener el sabio, y ha exorcizado con sus votos -esperemos que sea definitivamente- los fantasmas de Perón y de Evita, y de las variopintas mafias antagónicas de izquierda y derecha que crecieron a la sombra de ambos fetiches tóxicos.

COMUNICACIÓN

Serios problemas de comunicación en Pepsi, United y la Casa Blanca

EN ESTOS TIEMPOS DE TANTA DIVISIÓN Y CONFUSIÓN LA COMUNICACIÓN ES MÁS IMPORTANTE QUE NUNCA.
El secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, responde preguntas sobre política exterior y gastos en Washington, DC.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/bernadette-pardo/article144684714.html#storylink=cpy
Dios los cría y ellos se juntan. Esta semana se juntaron tres protagonistas de los más atroces fracasos de comunicación desde que Paul Newman hizo la frase: “What we’ve got here is failure to communicate”, famosa en la película Cool Hand Luke (1967).
El primero fue el del comercial de Pepsi con la modelo Kendall Jenner, que fue fuertemente criticado en las rede sociales. El anuncio comienza con una escena de la modelo en una toma de modas, se acerca una protesta y Kendall marcha junto a los manifestantes con una lata de Pepsi. Cuando llegan ante un grupo de policías antimotín, la modelo le entrega la Pepsi a uno de los oficiales. Todos ríen, bailan y celebran como si fuera un carnaval. El anuncio logró ofender a todos por igual, policías, manifestantes de diversas causas y a todos los que tuitean. Tanto fue así que la compañía retiró el comercial al día siguiente y Kendall se refugió en París.
Es increíble que en una compañía tan grande nadie se dio cuenta del riesgo de trivializar y tratar de monetizar temas tan serios para tanta gente. Como tuiteó la hija de Martin Luther King, “Qué pena que mi padre no haya tenido una Pepsi a mano durante la lucha por los derechos civiles”. Al menos Pepsi reaccionó relativamente rápido cancelando el polémico anuncio.
En el segundo incidente inaudito de falta de comunicación, Oscar Muñoz, el CEO de la aerolínea United, demoró dos días en darse cuenta de que estaba sordo a los ayes e insensible al ruido. Tal parece que Muñoz no vio el video infame que muestra como un pasajero, el doctor David Dao, que había pagado su pasaje y estaba ya en su asiento, fue expulsado y arrastrado como un saco de papas, sangrando y gritando, por no ceder “voluntariamente” su puesto en el avión. En sus primeros comentarios el CEO defendió las acciones de la compañía y criticó al pasajero agredido. Solo luego de que las acciones de United perdieran millones en la bolsa fue que el Muñoz recapacitó, le pidió perdón al pasajero y prometió que esto no volvería a ocurrir. Un poco tarde, porque Dao ya ha contratado un equipo de abogados especializado en litigios por daños personales, y la gran mayoría del público que vio la horripilante escena preferiría volar con Malaysia Airlines que con United.
El tercer gran fracaso de comunicación esta semana fue nada más y nada menos que el del secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer. Spicer tuvo a bien defender a Hitler en el día más sagrado del calendario hebreo. Insistió en que Hitler no utilizó gases mortíferos “contra su propia gente”. Luego aclaró que judíos si fueron trasportados a “centros de holocausto” como si fueran centros comunitarios donde iban a comer pastelitos y jugar dominó. Dado que seis millones de judíos, incluyendo millones de niños cuyos nombres todavía nos queman la memoria fueron exterminados con gases letales en campos de concentración, los comentarios de Spicer dejaron atónito a medio mundo. Al menos en este caso el secretario de Prensa tuvo la decencia de pedir perdón públicamente solo horas después de su garrafal metida de pata. Si el presidente Trump está buscando un nuevo secretario de Prensa le recomiendo a Michael Hernández, el jefe de comunicaciones del alcalde Carlos Giménez, que es excelente.
En estos tiempos de tanta división y confusión la comunicación es más importante que nunca. La primera regla es que antes de hablar hay que saber escuchar a los demás con atención y respeto, algo que no hizo ninguno de estos protagonistas, La segunda regla es que antes de hablar hay que pensar. En el caso de Spicer eso requeriría también un mínimo conocimiento de la historia del siglo XX.
La tercera regla para evitar un fracaso de comunicación es usar el sentido común, el menos común de los sentidos en las altas esferas.



Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/bernadette-pardo/article144684714.html#storylink=cpy




Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/bernadette-pardo/article144684714.html#storylink=cpy

sexta-feira, 14 de abril de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

un Masters 1000


pero un 


máster

Recomendación urgente del día
Masters 1000 es la denominación oficial de cada uno de los ocho torneos profesionales de tenis que conceden mil puntos a sus ganadores, mientras que el sustantivo máster se escribe en minúscula y con tilde si se emplea como nombre común de cualquiera de estas competiciones.
En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Federer acorta distancias con Nadal en Masters», «Nadal es el tenista con más Masters y suma un total de 27» o «A buen seguro, este no será el último Masters que ganará».
Masters 1000con eme mayúscula, sin tilde y terminado en ese incluso en singular, es la grafía adecuada para esta clase de torneos de la ATP: «Roger Federer agiganta su leyenda con su victoria en el Masters 1000 de Miami», «El suizo confirmó que no participará en el Masters de Montecarlo».
Cuando la palabra no va seguida de 1000 o del nombre de la ciudad en que se disputa la competiciónse está empleando como nombre común y, por tanto, se aconseja escribir máster, con minúscula y con tilde (plural másteres), como ya sucede cuando esta voz funciona con el significado de ‘curso y título de posgrado’.
Así pues, en los ejemplos iniciales lo apropiado habría sido escribir «Federer acorta distancias con Nadal en másteres», «Nadal es el tenista con más másteres y suma un total de 27» y «A buen seguro, este no será el último máster que ganará».
Cuestión distinta es la denominación del campeonato que se disputa en Londres al final de la temporada entre los ocho mejores clasificados, llamado hoy ATP (World Tour) Finals en inglés, pero anteriormente Tennis Masters Cup o, simplemente, Masters.
En este caso, la traducción de la página oficial de este organismo es Finales ATP, si bien sigue siendo habitual optar por Torneo/Copa de Maestros, equivalentes de las denominaciones precedentes.

NUESTRA LENGUA

Resultado de imagen para amando de miguel



 Amando de Miguel en Libertad Digital- España


La capacidad de hablar no es natural; no digamos la de escribir. Son habilidades que la especie humana adquirió penosamente tras muchos milenios de evolución. Si hubieran sido capacidades congénitas, en el mundo no habría ahora más de 6.000 lenguas, sino unas pocas. Fracasó varias veces la utopía de una lengua única.
Las capacidades de hablar y escribir derivan en una lengua cuando se acompañan de una verdadera gramática, esto es, de un sistema sintáctico, aunque no se halle formalizado. La lengua para sus hablantes es propiamente el idioma, es decir, literalmente "nuestra lengua". No aprendemos y utilizamos el idioma solo para comunicarnos, sino para distinguirnos de los que no lo entienden, los bárbaros, etimológicamente los que parece que balbucean al hablar.
La lenguas se convierten en dominantes cuando compiten ventajosamente con otras y se expanden. "La lengua fue siempre compañera del Imperio", escribió Nebrija en 1492. No se refería al incipiente Imperio Español sino al Romano. El latín acabó con cientos o miles de lenguas indígenas dentro de los límites del Imperio. De las primitivas lenguas ibéricas solo subsistió el vascuence (que ahora llaman euskera); nadie sabe por qué.
El latín se desmembró conforme se fue disolviendo el Imperio. De ese bajo latín se derivaron lentamente las lenguas romances, desde el rumano al portugués. En Hispania el último romance en aparecer fue el castellano, que logró arrinconar al leonés y al aragonés. La explicación está en que los castellanos surgieron como una cuña muy aguerrida que se hizo con la tarea primordial de dar fin a la Reconquista. Ese ímpetu supuso alejarse del latín más que los otros romances y adquirir muchas palabras arábigas. El castellano se convirtió en español al extenderse por una veintena de países.Solo el inglés ha conseguido una difusión más amplia gracias un doble imperio, el británico y el estadounidense. Para nosotros lo decisivo es esto: la lengua española es hoy la única en la que se pueden entender (y no entender) todos los habitantes de España y de Hispanoamérica.Se incluyen los hispanos o latinos de los Estados Unidos. El conjunto representa unos 500 millones de personas.
La cuña castellana surgió en el cuadrilátero que forman las actuales provincias de Vizcaya, Álava, La Rioja y Burgos. Es sabido que en esa zona se hablaba vascuence. Por eso se ha dicho que el primitivo castellano es realmente el latín hablado por los vascos. En efecto, tanto el vascuence como el castellano se distinguen por una fonética clara, con solo cinco vocales, y algunos sonidos fuertes (la jota, la erre doble, la che).
Una explicación para el mayor ímpetu guerrero de los castellanos y su primacía en la Reconquista es que sus instituciones se alejaron del feudalismo. Se consiguió así una relativa igualdad entre la población hidalga. Sus reyes no se coronaron nunca, sino que juraban los fueros o leyes fundamentales. Todavía sigue vigente esa tradición en la Monarquía española.
Lo que hoy nos concierne es la paradoja de que dentro de España algunos nacionalistas de otras lenguas intenten que el castellano pierda vigencia en sus respectivas regiones, cuando la gana por ahí fuera. No es solo que aumente el número de castellanohablantes en el mundo; lo fundamental es que se expande el núcleo de los que lo aprenden sin tenerlo como lengua materna. La simplicidad fonética (otra vez las cinco vocales) hace que los estudiantes progresen de forma satisfactoria, por lo menos para un nivel elemental. Al revés, a los castellanoparlantes les cuesta mucho aprender otras lenguas con más vocales, que son casi todas las dominantes en el mundo.
Ya se ha dicho muchas veces, pero habrá que insistir. Las lenguas no son propias de comunidades políticas, de territorios, sino de sus hablantes. Si se reconociera ese principio elemental nos evitaríamos muchas luchas lingüísticas, que suelen ser muy enconadas. De ahí que no convenga declarar oficial una lengua en un territorio, como tampoco debe hacerse con una religión. Claro que lo que yo diga no va a misa.



SEFARAD

El traductor que convirtió Sefarad en España

La traslación al arameo de la palabra, que aparece una sola vez en la Biblia, dio origen a la confusión

EL PAÍS - Madrid
Judíos conversos descendientes de sefardíes en Bello (Colombia).
Judíos conversos descendientes de sefardíes en Bello (Colombia). THE WASHINGTON POST/GETTY
¿Quién no conoce el nombre de España en hebreo: Sefarad? Remite a un pasado multicultural que cada vez genera mayor interés, como prueban las visitas a la Red de Juderías y la próxima apertura de un museo judío en Cuéllar (Segovia), posiblemente el próximo mes, y de otro en Lucena (Córdoba) antes de 2018. Hoy, la palabra da nombre a millones de judíos, los sefardíes, descendientes de los expulsados en 1492 y que estos días optan a la nacionalidad española.
Lo más probable, sin embargo, es que originalmente Sefarad no fuese España. Es decir, que la identificación entre ambas palabras provenga de un simple error, licencia o reinterpretación en una prestigiosa traducción bíblica efectuada hace dos milenios, según coinciden la mayoría de investigadores sobre el tema. Con el paso de los siglos, el cambio ha acabado convertido en una realidad sin vuelta atrás.
Siglos después, en el I de nuestra era y por motivos sobre los que los investigadores no se ponen de acuerdo, la palabra Sefarad (ספרד, en hebreo) fue traducida como Aspamia -uno de los nombres que los judíos daban entonces a la península Ibérica- en el Targum Jonathan, la traducción al arameo de una parte del Antiguo Testamento.Sefarad es lo que los lingüistas llaman un hápax legómenon, una palabra que solo aparece una vez en una lengua, autor o texto. En este caso, en la Biblia. Lo hace en Abdías, una profecía sobre un castigo divino que conforma el libro más breve del Antiguo Testamento. Está escrito en hebreo en torno al siglo VI antes de Cristo y contiene la frase: "La multitud de los deportados de Israel ocupará Canaán hasta Sarepta y los deportados de Jerusalén que están en Sefarad ocuparán las ciudades del Neguev". La única pista, pues, es que un grupo de judíos había sido expulsado en el período neobabilónico a un lugar llamado Sefarad, cuya ubicación no especifica. "Era una práctica habitual en los reinos orientales tras una victoria militar: deportar, no a toda la población, pero sí a las élites", recuerda José Ramón Ayaso, profesor de Historia de Israel y del Pueblo Judío en la Universidad de Granada.
Ahí empezó todo. "El Targum Jonathan era como el texto canónico y lo utilizaba la diáspora judía", señala Ricardo Muñoz Solla, profesor de hebraismo hispánico en la Universidad de Salamanca. El uso entre los judíos de la palabra Sefarad para definir a la península Ibérica comenzó a aparecer en escritos de la famosa edad de oro del judaísmo andalusí, en la Edad Media. Cuando estaba en el extranjero, el filósofo cordobés Maimónides firmaba sus cartas con la coletilla "el sefardí". No obstante, el "uso masivo" del término "como elemento identitario" no se produjo hasta la expulsión de los judíos en el siglo XV, explica la novelista y especialista en estudios sefardíes del CSIC Paloma Díaz-Mas. "Sefarad es un término polisémico que va evolucionando con el tiempo, adaptándose a realidades políticas y geográficas cambiantes. Según el momento, se ha empleado como equivalente hebraico de Al Andalus (e Hispania) o bien de toda la península y, más modernamente, de España", precisa Javier Castaño, investigador de historia judía en el CSIC y director de la revista Sefarad entre 2006 y 2015.

El lugar más lejano de Jerusalén

¿Qué llevó al traductor a identificar Sefarad con España? Díaz-Mas cree que no se trata de un error, sino de una adaptación voluntaria como las que experimentaron otros términos de la Biblia. "Usa la palabra para reflejar el extremo del mundo conocido, el lugar más lejano de Jerusalén. Y eso era entonces la península Ibérica", señala. Una idea en la que abunda Ayaso: "Es absolutamente imposible que Sefarad fuese España porque en el siglo VI antes de Cristo los imperios de la zona no deportaban más lejos del Mediterráneo Oriental o de Próximo Oriente. Lo que pasa es que, cuando ya existe el Imperio Romano, el traductor piensa: ¿dónde sería lo más lejos para mandar a un deportado? Pues lo que se creía en aquella época: la península Ibérica".
En 2014, Mariona Vernet, investigadora Ramón y Cajal de la Universidad de Barcelona, publicó un artículo académico en el Journal of Semitic Studies de la Universidad de Oxford en el que sugiere que el traductor asoció la palabra Sefarad con las Hespérides, las ninfas de la mitología griega que habitaban un jardín en algún lugar al oeste y que el geógrafo Estrabón ubicó en Tartesos, en el sur de la península Ibérica. Aunque el término Hespérides no aparece en la literatura en hebreo de la época, sí lo hace en textos en griego de autores judíos, por lo que no es raro pensar que conociese la palabra Hespérides y le viniese a la cabeza al traducir Sefarad al arameo. "Las dos palabras tienen las mismas consonantes. Al traductor, con su bagaje de época alejandrina, la palabra debió de remitirle rapidamente, no tanto al concepto mitológico de las ninfas, como a la idea del extremo más occidental", explica hoy Vernet por teléfono.
Interior de la antigua sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo, el pasado febrero.
Interior de la antigua sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo, el pasado febrero. 
Entonces, ¿dónde estaba en realidad la Sefarad bíblica? Hay basicamente cuatro hipótesis, pero la que genera mayor consenso académico es que se trataba de Sardis, una desaparecida ciudad en la actual Turquía. Sardis era la capital de Lidia, un imperio que existió en Asia Menor en el primer milenio antes de Cristo. En unas excavaciones allí se encontró una inscripción con el nombre de la ciudad en arameo: s-p-r-d, las mismas cuatro consonantes que en el texto bíblico en hebreo. En las lenguas semíticas, como el hebreo o el arameo, no se suelen escribir las vocales. Además, se han encontrado allí restos de una gran sinagoga del siglo II, lo que podría indicar la llegada de judíos a la zona siglos antes. Otras hipótesis sitúan Sefarad en lo que hoy es Libia o en el extinto imperio asiático de Media.
Pero a lo mejor Sefarad sí que era España. Lo defendió hace medio siglo el investigador estadounidense David Neiman en un artículo en el Journal of Near Eastern Studies. Su tesis era que los tirrenos, uno de los denominados "pueblos del mar", lograron llegar a la península Ibérica gracias al control que ejercían sobre el oeste del Mediterráneo desde sus bases en Italia, Cerdeña y Córcega. Allí, cerca de la actual Tarragona, establecieron un lugar mencionado por Estrabón como "Tierra de Esparta". Esparta, argumenta Neiman, bien podría ser una evolución de Sfarda. "Los judíos que se instalaron en España en tiempos del Imperio Romano estaban familiarizados con el país, especialmente con sus puertos (...) Por alguna razón aún desconocida, emplearon el nombre de una localidad en particular para designar a todo el país. No es un proceso excepcional: Asia recibe su nombre de una pequeña región de Anatolia y Grecia el suyo del asentamiento de Magna Graecia en Italia", defendía el investigador.
Pese a que no hay pruebas de presencia judía en la península Ibérica hasta época romana, la idea de que la Sefarad mencionada en el Antiguo Testamento se correspondía con España fue promovida por los propios judíos de la zona. Primero, como signo de distinción y para independizarse de Babilonia, otro gran centro de pensamiento hebreo de la época. "Insistían en la idea de que procedían de Jerusalén, de la casa del rey David, y por tanto de estratos más altos, con una mayor cultura", explica Ayaso. Luego, en los tiempos de persecución previos a la expulsión, para tratar de salvar la vida. El argumento era que, dado que sus descendientes ya residían en la península Ibérica antes del nacimiento de Jesús, no podían ser culpados de que éste fuese condenado a morir en la cruz, acusación colectiva que persiguió a los judíos hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965), recuerda Muñoz Solla.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...