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segunda-feira, 17 de abril de 2017

INTELIGENCIA ARTIFICIAL


La inteligencia artificial reproduce
el racismo y el sexismo del lenguaje



Los sistemas que "aprenden" el lenguaje copian los sesgos y los prejuicios

'Science' publica este estudio de científicos de EE.UU. y Reino Unido
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Los prejuicios raciales y de género que incorpora el lenguaje humano se transmiten a los sistemas de inteligencia artificial que tratan de imitarlo, según revela un estudio publicado este jueves en la revista Science.
Cuando Isaac Asimov formuló sus leyes de la robótica pretendía que el comportamiento de los robots hacia los humanos fuese moralmente correcto. Pero a veces la actitud de las personas hacia sus semejantes no es la adecuada, por ejemplo en el lenguaje, y eso se puede transmitir a los sistemas de inteligencia artificial (IA) cuando se los programa para aprenderlo.
Científicos de la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y de la Universidad de Bath (Reino Unido) han demostrado que, cuando estos sistemas aprenden un idioma a partir de textos ya existentes se ven contagiados de los mismos prejuicios raciales o de género incluidos en el lenguaje.
Los resultados del estudio aportan una importante herramienta para estudiar cómo se transmiten este tipo de sesgos en el comportamiento humano y la relación que tienen con el lenguaje y los estereotipos culturales.
Inteligencia artificial, o máquinas que aprenden por sí mismas

Los nombres femeninos, asociados a la familia

Los autores parten del denominado Test de Asociación Implícita (TAI), un método comúnmente utilizado para medir los prejuicios en los seres humanos. Se basa en que los sujetos del estudio asocien dos conceptos que consideren similares en contraposición con los que piensen son diferentes.
"Replicamos un espectro de prejuicios conocidos, como los que mide el test TAI, utilizando un modelo de aprendizaje automático, muy utilizado y puramente estadístico, entrenado con textos de la web", señalan los autores en su estudio
De esta forma observaron las asociaciones de palabras que hacía el sistema analizando más de dos millones de palabras, y descubrieron que retenía los mismos prejuicios humanos transmitidos a través de la lengua.
"Por ejemplo, los nombres femeninos se asociaban principalmente a términos relacionados con la familia, mientras que los masculinos lo hacían a términos relacionados con carreras profesionales", explica Aylin Caliskan, una de las autoras.
Un ejemplo de esta teoría es como un programa de traducción en línea traducía del turco al inglés la frase "él es enfermero". La traducción dio como resultado "ella es enfermera", mientras que la frase "él es médico" no sufría ningún cambio de género al obtener la respuesta en inglés.

Prejuicios raciales en el lenguaje

Y no solo se transmitían los prejuicios de género, también los raciales. Existen estudios sobre el comportamiento humano que muestran que un mismo curriculum tiene un 50% de posibilidades más de que el candidato pase a la fase de entrevista si su nombre es europeo-americano en lugar de afroamericano.
En el caso de la Inteligencia Artificial, también se asocian los nombres europeo-americanos con estímulos o términos positivos relacionados con el placer, como ‘regalo’ o ‘felicidad’.
Arvid Narayanan, otro de los autores, achaca la transmisión de estos prejuicios no solo a la programación de sus creadores sino también a los datos con los que se ha 'alimentado' al sistema. "Esos textos pueden venir directamente de la sociedad, de lo que escribe la gente on line", explica Narayanan.
"Lo que queremos comprobar simplemente es cómo el aprendizaje de una lengua puede influir en la transmisión de esos prejuicios, ver cómo absorbemos que una cosa es buena o mala según el uso que la gente hace de esas palabras", concluye Joanna Bryson, coautora del estudio.

HISPANOS PERDIDOS


Aula de un colegio público bilingüe de Madrid. rn


Perdidos

Nuestras hablas y formas siguen conviviendo con lo anglo como agua y aceite




La frase más citada del poeta Robert Frost es: “La poesía es lo que se pierde en la traducción”. Pero si el Sr. Frost hubiera vivido en Harlem (por ejemplo), y no en una granja de New Hampshire, su frase más citada sería: “Los hispanos en Estados Unidos son lo que se perdió en traducción”.





Sin duda, los hispanos aquí estamos perdidos entre traducciones. A pesar de los siglos de historia compartida, y por más pocho, chicano, spic, cholo, pachuco, mojado o boricua, las corrientes de nuestras hablas y formas siguen conviviendo con lo anglo como agua y aceite.


El otro día, estaba yo en un pueblo algo terrorífico de Pensilvania: todos güeros, grandotes, con derecho constitucional a portar armas de fuego. Estaba en un restorán, en una sobremesa lenta (descafeinado, pastelitos), cuando alguien preguntó sobre los orígenes de los comensales, y una joven dijo que su ciudad natal —Scranton, Pensilvania— era conocida como “el sobaco de los Estados Unidos”. Todos se rieron e hicieron una u otra mueca desaprobatoria. A mí se me quedó flotando la imagen del sobaco, tan erótica. Dije: qué rico.


Pensé que nomás lo había pensado. ¡Pero lo había dicho en voz alta! (Y aún a través de la sordina políticamente correctora del inglés, mi comentario había sonado demasiado carnal, peludo y salado para ser aceptable en una mesa de Pensilvania). Me arrepentí, segura de que había lanzado una bomba de silencio al centro de la mesa. Pero no. Había estado tan fuera de tono mi comentario, que nadie ni acusó recibo. Fui intraducible. La señora en capotavola me flasheó una sonrisa prístina, y luego dijo, meneando la cabeza como si regañara a un perrito: “Sí, ya sé. Estos pastelitos, tan ricos. Son mi pecado. Sobre todo los de pistache”.


Los hispanos en Los United estamos perdidos en la traducción —perdidos entre el sobaco y el pistache de las sobremesas—. La pregunta que me obsesiona es ¿desde cuándo? Llevo años leyendo, tratando de juntar las piezas y armar el rompecabezas: los naufragios de Cabeza de Vaca, el Batallón de San Patricio, las crónicas de José Martí, el año 1898, los poemas de Lorca y Owen del Harlem de 1920, Bahía de Cochinos, César Chávez, los ensayos brillantes de Gloria Anzaldúa. ¿En qué momento se abrió la brecha de nuestra intraducibilidad?


Sospecho que la brecha no la abrimos nosotros —los de sobacos ricos— sino los que creen que el pastel de pistache es pecado.


Dear Mr. Frost: escuche, desde su tumba, a Hector Lavoe (y de paso la última de Kendrick Lamar) y busque un bello sobaco, y luego denos una nueva sentencia sobre lo que se pierde y se gana en la traducción.

LETRA CURSIVA


Cursiva: una forma de escribir que se 

extingue dentro y fuera del aula


En cuarto grado, Candela trabaja en letra de imprenta y lápiz

LA NACION - BUENOS AIRES
Los alumnos hacen sus primeras letras en imprenta mayúscula y minúscula; los docentes priorizan la comprensión de textosCada vez que la maestra dejaba la tarea en el pizarrón, Candela no llegaba a copiarla en el cuaderno. Se le complicaba el trazado de la letra cursiva, tardaba mucho. Por eso, le pidió permiso a su maestra de 3er grado -este año cursa 4°- para transcribir el texto en imprenta; en su casa, lo pasaría a cursiva.
La vida cotidiana es en imprenta, y mucho más para los nativos digitales. Si la escritura manuscrita está siendo cada vez más relegada por las nuevas generaciones, con la letra cursiva esa tendencia se acentúa. Inclusive en su ámbito natural, las aulas de nivel primario, pierde vigencia. En las escuelas de Buenos Aires, el quiebre ya ocurrió: los maestros priorizan que los alumnos aprendan lo que escriben por sobre el tipo de letra con que lo hacen.
En Finlandia, desde el año pasado los chicos aprenden un tipo de escritura, la imprenta, y en Estados Unidos, desde 2014, la cursiva no es obligatoria. Valeria Romano, la madre de Candela, lo entiende como signo de una generalidad: a su hija, que asiste a un colegio privado en Pacheco, no le resulta natural escribir en cursiva. Le cuesta lograr la unión de las letras y la continuidad propia de su trazo. Cuenta, además, que en el grupo de WhatsApp del grado los padres suelen subir fotos de los cuadernos para que los ayuden a interpretar qué quisieron decir en esa cursiva muchas veces ilegible.
"Cualquier cartel que ven, la tele, la computadora... Todo está en imprenta. La cursiva murió casi por completo -dice Valeria-. En primer grado, empezaron con la imprenta. Ya a partir de segundo, y con menos frecuencia, arrancaron con la cursiva, con actividades en un cuadernillo especial para hacer en casa."
Al igual que en muchos otros colegios, en los siete de la red Vaneduc hasta hace unos años había dos hitos hacia el final de primer grado: la fiesta de la tinta (empezar a usar la lapicera) y la escritura con cursiva. Pero en los últimos años cambió el paradigma. Se prioriza la producción escrita por encima del tipo de letra. "En varios casos se vio a niños que hacían producciones muy interesantes en imprenta, pero que al pasar a la cursiva se empobrecían mucho. Lo que ocurría es que, al ser más compleja y dibujada, la cursiva les costaba mucho más y entonces resignaban producción", explican Edgardo De Vincenzi, asesor general de Vaneduc, y Diana Capomagi, asesora pedagógica de esa red de colegios.
"Las maestras siguen notando muchas dificultades en el pasaje de la imprenta mayúscula a la cursiva -dice Claudia Arcenillas, vicedirectora de primaria del Colegio Juan Bautista Alberdi de Castelar-. Desde este año el pasaje se hace de imprenta mayúscula a minúscula; consideramos que es más parecida a la letra cursiva en cuanto a la grafía."
Pero ¿qué se pierde si dejamos de escribir en cursiva? Julieta Fumagalli, investigadora del Instituto de Lingüística de la UBA y el Conicet, explica que la cursiva tiene una incidencia beneficiosa en el aprendizaje de la escritura por la palabra aislada, por los rasgos que distinguen las letras y eliminan ambigüedades, y por el gesto del trazo que ayuda a comprender la orientación de izquierda a derecha. Al mismo tiempo, observa un impacto positivo en la lectura: "La cursiva no se ha abandonado. Es cierto que los trazos de la imprenta son más fáciles para empezar a leer y escribir. Pero a los chicos hay que familiarizarlos con todos los formatos porque tienen que poder leer cualquier texto".
La regente de nivel primario de una escuela pública del distrito 1 de Capital no se resigna. Las maestras le piden no dar más la cursiva, le insisten en que este tipo de letra sólo sobrevive en lugares muy puntuales. Ella, como directiva, no les determina cuándo introducirla, pero sí les pide que la enseñen: "Hoy hay menos tiempo para la cursiva, pero no por eso debería dejarse. Es una letra que requiere tal cuidado en el trazo que ordena el pensamiento y da un plus de disciplina. Lo importante es que un alumno alcance los contenidos, y no importa con qué letra".
La directora del Instituto de Neurociencias & Educación de la Fundación Ineco, Florencia Salvarezza, cuenta que históricamente se consideraba que por la unión de sus letras la cursiva representaba de modo gráfico el flujo lingüístico. "Pero es una idea preneurociencia -sostiene-. Así como el latín existe en la literatura romana, hoy la cursiva no sirve más allá del aula."
Y se pregunta: si el mundo es en general imprenta mixta, y uno ya no lee cursiva después del colegio, ¿vale la pena el esfuerzo de enseñarla? "Hay países que no usan la cursiva y tienen excelentes sistemas de alfabetización -añade-. Incluso a los que les va mejor en las pruebas Pisa erradicaron la manuscrita." Se queda con una imagen que ve repetirse cada año cuando asiste al congreso Learning and the Brain, en Estados Unidos: un auditorio con 3000 personas que toman apuntes en la computadora.
Un momento híbrido de la alfabetización donde no está determinado el abandono de la escritura a mano y las pantallas conversan con los cuadernos. Así define el contexto actual la coordinadora de Proyectos TIC y Educación de la Unesco para América latina, María Teresa Lugo. Para ella, debe primar la prudencia al vaticinar el impacto que tendrán las pantallas en los chicos y la escritura. Pero no duda de que ni la enseñanza ni el aprendizaje se pueden pensar ya sin la tecnología.
La perito grafóloga y directiva del Instituto Superior Emerson Adriana Zilotto defiende la enseñanza de la cursiva a los 5 o 6 años porque estimula la capacidad de abstracción. "Cuando aprenden a escribir el nombre en imprenta lo hacen de forma independiente, cada letra en sí misma como una sumatoria de elementos separados y no como una abstracción. La cursiva, al ser ligada, promueve ese pasaje de lo concreto a lo abstracto."
Zilotto trabajó con la marca Éxito en un desarrollo singular para la época: un cuaderno de caligrafía apuntado a los docentes: "No se sabe cómo evolucionará la sociedad. La escritura manuscrita se transformó, con los monjes copistas, con Gutenberg... Pero no desapareció".

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

habida cuenta


siempre con 


de

Recomendación urgente del día
La expresión habida cuenta siempre va seguida de un complemento encabezado por la preposición de.
Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Habida cuenta el alto número de indecisos, Macron y Le Pen no tienen asegurada la victoria frente al renqueante Fillon», «Habida cuenta que este culebrón en entregas domina la vida política» o «La responsabilidad de tipo penal podría recaer sobre este, habida cuenta que tal sujeto no goza de la inmunidad bajo cita».
La expresión habida cuenta de puede ir seguida tanto de un sustantivo como de una oración encabezada por que, pero no es adecuado en ninguno de los dos casos omitir la preposición de, como explica el Diccionario panhispánico de dudas.
Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Habida cuenta del alto número de indecisos, Macron y Le Pen no tienen asegurada la victoria frente al renqueante Fillon», «Habida cuenta de que este culebrón en entregas domina la vida política» y «La responsabilidad de tipo penal podría recaer sobre este, habida cuenta de que tal sujeto no goza de la inmunidad bajo cita».

domingo, 16 de abril de 2017

LA ESQUINA DEL IDIOMA

La esquina del idioma

http://www.eluniverso.com/vida/2017/04/16/nota/6138871/esquina-idioma

Piedad Villavicencio Bellolio

piedadvillavicencio@gmail.com
Es «sector ensamblador automotor», no «sector ensamblador automotriz»
El adjetivo motriz y todas las palabras compuestas con este adjetivo tienen género femenino. Las formas automotriz y electromotriz son dos ejemplos de este grupo.
No es recomendable usar este tipo de adjetivos para referirse a sustantivos masculinos, como «sector automotriz» y «sector ensamblador automotriz». En estos casos lo apropiado es «sector automotor» y «sector ensamblador automotor». Pero sí es adecuado decir o escribir «línea automotriz», «empresa automotriz», «lubricadora automotriz», entre otras expresiones que tengan género femenino.
El plural de «fan» es «fanes»
El sustantivo fan proviene del inglés fan, que es acortamiento de fanatic (fanático). Está asentado en el Diccionario de la lengua española como sustantivo común en cuanto al género.
Cuando se usa en singular no suele presentar problemas de escritura, pues resulta fácil decir, por ejemplo, «ese fan» o «esa fan», «el fan» o «la fan». Pero no es normal usar las expresiones «esa fana» o «la fana» para aludir a una mujer.
El problema se presenta cuando se emplea en plural, ya que muchos hablantes suelen preferir la forma «fans», pero hay que recordar que la grafía correcta en español es «fanes». Ejemplo: Tiene pocos fanes.
No se empata 1-1 ni 2-2, sino a 1, a 2...
En el ámbito deportivo, empatar es obtener una cantidad igual de puntos o de votos; por lo tanto se empata a 1, a 2, a 3, a 0, entre otros puntajes posibles. Es redundante decir que un equipo empató 1-1, 2-2, 0-0, etcétera.
No es cegueto ni cegueta: es cegato o cegata
Cegato es adjetivo y sustantivo. Se us a con matiz coloquial para referirse a una persona que tiene vista escasa. No hay que confundirse con cegueto, cegueta o segueta, pues los dos primeros son términos sin fundamento y el segundo se refiere a una sierra que se emplea en marquetería. (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2014), Diccionario panhispánico de dudas (2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

sábado, 15 de abril de 2017

EL GALLO DE MORÓN

Fuente:
http://enelcolimador.blogspot.com.br/2016/05/como-el-gallo-de-moron_3.html


"Como el Gallo de Morón"

El origen de la frase 'como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando', se debe al siguiente hecho histórico:

Durante el siglo XVI existîan serios problemas de orden público en Morón de la Frontera. Las rivalidades polîticas y el nombramiento de autoridades provocaban disturbios. Se cometîan innumerables abusos con los moronenses por parte de jueces y receptores que despojaban a muchos de sus haciendas, llevándolos presos y cobrándoles altas contribuciones.

Uno de esos funcionarios que llegó a Morón cuando las pasiones estaban más caldeadas, comenzó a tratar a muchos con groserías y a decir que allí no había más gallo que él. Por tanto repetir esa amenaza, la población le puso El Gallo de Morón.

Cansado ya de tantos abusos, un dîa los vecinos sacaron a este individuo a las afueras de la población, le quitaron la ropa, dejándole solamente la camisa, y con unas flexibles varas le propinaron una tremenda paliza. Esto dio motivo a que los cantadores andaluces perpetuaran el hecho en una simpática coplilla que decîa:

Anda, que te vas quedandocomo el Gallo de Morónsin plumas y cacareandoen la mejor ocasión.
Se supone que desde el siglo XVIII la tradición del gallo se trasladó a nuestro Morón, por llevar este el mismo nombre del pueblo donde se desarrollaron los acontecimientos referidos, y existir en este territorio un fuerte núcleo poblacional de origen español.

Es cierto que desde las primeras generaciones de moronenses, el gallo se convirtió en un sîmbolo de nuestro pueblo, aunque la tradición evolucionó porque este fue concebido siempre como un gallo con plumas, diferenciándose asî de su abuelo nostálgico de Andalucîa.

Esta tradición prendió rápidamente en el sentimiento popular, y Morón comenzó a conocerse, primero como la tierra del gallo y después como la ciudad del gallo. A mediados de la década del 50 surge la idea calorizada por los doctores Augusto Venegas Muîñas y Benito Llanes Recino, este último periodista, abogado, Profesor del Instituto de Segunda Enseñanza e Historiador de la Ciudad, de erigir un monumento al Gallo. Esta idea fue respaldada por algunas instituciones de las existentes en aquel momento y por el pueblo.

Aprovechando este sentimiento legîtimo de los moronenses hacia su sîmbolo, los politiqueros de la época se apropiaron de la idea y concibieron la construcción del monumento. Buscaron al escultor y al resto del personal técnico y acometieron la obra, la cual fue inaugurada el 11 de septiembre de 1955 por el propio Presidente de la República, Fulgencio Batista y Zaldîvar, convirtiéndose aquel acto en uno de los tantos que efectuaban los politiqueros para ganarse el voto popular.



La tradición se trasladó a la ciudad de Morón de Cuba, donde existía un fuerte asentamiento poblacional español, pero no fue hasta la década de 1950 que se enarboló el proyecto de erigir un monumento a un gallo criollo, aunque este si con todo su lindo plumaje
Foto de la escultura original del autor Armando Alonso


En los meses posteriores al triunfo de la Revolución, un oficial del Ejército Rebelde, destacado en esta ciudad, para desahogar sus frustraciones personales de poder, tomó como pretexto la participación que había tenido la tiranía la colocación del gallo y en la madrugada del 6 de febrero de 1960, acompañado de otras personas, arrancó el monumento, depositándolo en la vía pública frente al Ayuntamiento Municipal.
Al siguiente dîa un numerosos grupo de pobladores tomaron el sîmbolo y lo colocaron nuevamente en su pedestal, organizándose una enorme manifestación de protesta. Como consecuencia de lo ocurrido anteriormente, y debido a la inmadurez polîtica existente entonces, se identificó por algunos el sîmbolo del Gallo como representativo de la odiosa dictadura, por lo que un grupo de personas residentes en poblados aledaños e instados por algunos moronenses confundidos y resentidos, lo derribaron nuevamente, esta vez destruyéndolo para que el pueblo no lo pudiera volver a colocar en su sitio.
Alrededor del hecho se suscitaron intensas polémicas, las cuales llegaron, incluso, al conocimiento del Comandante en Jefe, Fidel Castro. Se comenzó a construir otro gallo, pero este no pasó de la intención, puesto que jamás llegó a concluirse.
A casi veinte años de los hechos referidos, el escritor e historiador moronense Larry Morales, complaciendo una solicitud personal de la inolvidable Celia Sánches Manduley, realizó una investigación profunda acerca del sîmbolo popular desde sus ancestros en España, la cual culminó en un libro. Esta investigación sacó a relucir nuevamente el tema del gallo, el que ya se habîha convertido en un imposible, en una especie de tabú.
En la Octava Sesión Ordinaria del Segundo Perîodo de Mandato de la Asamblea Municipal del Poder Popular, efectuada el 1 de marzo de 1981 y a propuesta del delegado José Manuel Hernández, se aprobó por unanimidad el acuerdo No.114, el que aprobaba la creación de una comisión para la reposición del Gallo de Morón.
El sîmbolo fue colocado nuevamente en su pedestal el 2 de mayo de 1982, pero esta vez materializado en una hermosa escultura de los autores Rita Longa y Armando Alonso (autor este último del primer gallo).





El gallo de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila,Completa la escultura una torre-reloj y los equipos de amplificación para reproducir el canto.
Foto José M. Correa

Se restituyó sobre un tronco en la entrada de la ciudad.
Foto José M. Correa




Se muestra atrevido y listo para la pelea. Foto José M. Correa

CAPITALISMO E GUERRA

Capitalismo e guerra
A guerra aumenta a venda de armas, mobiliza a construção civil, a indústria, o comércio e os serviços e, de quebra, elimina os excedentes populacionais, reequilibrando oferta e procura
LUIZ RUFFATO em el país - brasil


Resultado de imagen para Míssil tomahawk
Míssil tomahawk que os EUA lançou na Síria. 

capitalismo tem como uma de suas mais impressionantes características a capacidade de se renovar constantemente, muitas vezes a partir de suas próprias contradições, transformando tudo em mercadoria, ou seja, em dinheiro. As drogas, que acompanharam a trajetória da Humanidade desde suas origens, só passaram a ser consumidas em massa a partir de sua associação à imagem dos jovens que as usavam como forma de contestação ao capitalismo na década de 1960. Daí para a frente, tornaram-se o mais lucrativo negócio da atualidade, movimentando estimados 320 bilhões de dólares por ano, segundo a ONU. (Em escala bem menor, vale a pena lembrar a utilização do rosto do revolucionário Che Guevara em camisetas, broches, ímãs de geladeira, cartazes, chaveiros, copos, canetas, e tantas outras tralhas, onipresente em todas as partes do mundo.)
De quando em quando, no entanto, o mecanismo de funcionamento do sistema entra em colapso, já que a possibilidade de ampliação do número de consumidores não é ilimitada. Nestes momentos, que são os temerosos períodos de crise, as empresas – a cujos interesses, a rigor, os estados nacionais estão submetidos – lançam mão de suas prerrogativas e pressionam os governantes por uma solução rápida para o retorno da circulação de capital: a guerra. A guerra não só aumenta de maneira considerável a venda de armas – foram 65 bilhões de dólares em 2015 -, mas principalmente mobiliza, em uma segunda fase, a construção civil, cuja cadeia produtiva envolve todos os demais setores, a indústria, o comércio e os serviços. De quebra, elimina os excedentes populacionais, reequilibrando oferta e procura.
Se tomarmos como marco do início do capitalismo a Revolução Industrial, ocorrida no fim do século XVIII na Inglaterra, observaremos que cíclicamente o mundo entra em conflito e dele o sistema sempre sai renovado e fortalecido. As guerras napoleônicas, entre 1792 e 1815, que opuseram a França ao resto da Europa, terminaram com o Congresso de Viena, que no início do século XIX impôs ao planeta a chamada Pax Britannica, garantindo à Inglaterra o controle das rotas marítimas e a livre circulação de seus produtos industrializados por todos os continentes.
Setenta anos depois, em 1885, a Conferência de Berlim repartiu, de maneira arbitrária e violenta, a África e a Ásia entre as principais potências europeias, com objetivo de garantir o fornecimento de matérias-primas a baixos preços e ampliar o mercado consumidor de artigos manufaturados. O despeito da Alemanha, que se sentiu desfavorecida nesta divisão, aliado ao crescente nacionalismo dos países eslavos subjugados ao Império Austro-Húngaro, foi uma das causas geradoras da I Guerra Mundial, que colocou no campo de batalha cerca de 70 milhões de soldados. O resultado foram 10 milhões de mortos – entre civis e militares – e 20 milhões de feridos, e o surgimento da União Soviética, que provocou uma nova correlação de forças na geopolítica internacional.
Menos de 21 anos após o término da I Guerra Mundial, com a Europa ainda em reconstrução, explodiu a II Guerra Mundial, motivada, por um lado, pelo impasse provocado por problemas não resolvidos na conflagração anterior, e, por outro, pelos conflitos de interesses econômicos, sob o verniz de posições ideológicas. O nacional-socialismo do ressentido Adolf Hitler e sua absurda concepção de supremacia ariana, o obscurantismo autoritário estalinista e os chamados “paladinos da democracia” (os países europeus e os Estados Unidos) lutavam para ampliar suas áreas de influência política – a política anda sempre a serviço da economia. Terminada a guerra com a derrota do Eixo (Alemanha, Itália e Japão) - 66 milhões de mortos, entre civis e militares, 35 milhões de feridos –, os Estados Unidos patrocinaram o Plano Marshall para reerguimento dos países europeus – menos aqueles sob influência soviética. Foram investidos cerca de 132 bilhões de dólares em alimentos, fertilizantes, matérias-primas, produtos semi-industrializados, combustíveis, veículos e máquinas – 70% desses bens eram de procedência norte-americana.
Os Estados Unidos saíram da guerra fortalecidos política e economicamente. Junto com seus aliados europeus (incluindo Alemanha e Itália, derrotados na guerra), de um lado, e a União Soviética, de outro, redesenharam o mapa-múndi, inaugurando a Guerra Fria – que, a partir da década de 1950, contaria com mais um protagonista, a China, fundada no absolutismo sanguinário maoísta. Passaram-se mais de 70 anos desde então – um dos maiores períodos de “paz” da história recente da Humanidade. Houve guerras regionais – Coreia, na década de 1950; Vietnã, na década de 1960; Bósnia, na década de 1990, entre vários outros conflitos -, mas nenhum deles opôs diretamente as forças armadas das grandes potências. Os embates da segunda metade do século XX foram, de certa maneira, terceirizados: a indústria armamentista disponibilizava o material bélico e os países em litígio ofereciam o campo de batalha e os soldados.
Hoje observamos o mundo novamente em turbulência. O cenário coloca em rota de colisão os interesses econômicos dos grandes conglomerados norte-americanos, conduzidos pelo midiático e arrogante Donald Trump; os interesses do também arrogante ex-chefe da KGB, Vladimir Putin, ansioso por recuperar o espaço geopolítico ocupado pela antiga União Soviética; e os interesses da ditadura sem rosto chinesa, que, com seu capitalismo de estado, baseado em salários irrisórios, desrespeito aos direitos humanos e ambientais, inunda o mundo com seus artigos baratos, causando impacto tanto na economia norte-americana quanto na geopolítica russa. Observamos ainda o crescimento preocupante do discurso xenofóbico e ultranacionalista da extrema-direita em todas as partes do mundo, particularmente na Europa; a instabilidade da representação democrática na América Latina, sufocada pela incompetência, corrupção e populismo; a derrocada dos países africanos, sucumbidos à corrupção, ao autoritarismo e aos conflitos étnicos e religiosos; a crise humanitária nos países do Oriente Médio e Ásia Central; o perigo atômico encarnado no mimado ditador norte-coreano Kim Jong-un; e o fenômeno típico do nosso século, o recrudescimento dos atentados terroristas fomentados pelo fundamentalismo islâmico.
Por tudo isso, já não temo pelo futuro dos meus netos – temo pelo presente dos meus filhos...

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...