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sexta-feira, 9 de junho de 2017

GÉNERO

El forzado igualitarismo establecido en el lenguaje

Algunas precisiones sobre el buen uso de los géneros en el idioma español, las imposiciones de un género nuevo y el error pretender un igualitarismo confuso y forzado.
Imagen Google
Por Dante Galdona
Al calor de las discusiones sobre la capacidad de la lengua de ejercer violencia, hay algunas consideraciones que quienes trabajan con ella debieran tener. No estaría mal para periodistas y comunicadores darse una vuelta por algún libro de gramática de la lengua castellana antes de salir a defenestrar a alguien que sólo hace un uso correcto del idioma.
Quien cree ejercer una defensa del género femenino cuando asume que el español es un idioma sexista, quizá tenga buenas intenciones, pero de alguna manera está buscando problemas donde no los hay. Hay miles de hombres matando con sus manos, pero ninguno lo ha hecho, hasta ahora, con palabras. Es posible que esa energía loable esté siendo mal direccionada.
Mientras acusan al macho que dice “la cliente” y le dan lecciones de género y se internan en disputas del tipo “vos fomentás los estereotipos de género” y “la violencia machista mata”, hay violentos que quizá no digan una sola palabra mientras le clavan un cuchillo a su mujer. A esos tipos el lenguaje no les hace mella. Bien lo saben las miles de víctimas que no hay en el diccionario palabra que frene la ira incontenible de su homicida, el atroz golpe recurrente que una y otra vez, comienza en la nada y termina en su cara.
Pasa que están malgastando la energía, el lenguaje no mata. Quizá lastime, pero eso, en este estado de las cosas, lamentablemente es materia que se puede dejar para más adelante, a razón de las urgencias: dos mujeres muertas por día. Y contra eso, las palabras no alcanzan. No alcanzan para salvar, ni para consolar. Tampoco para matar.
Mientras tanto hay quienes ya no saben cómo hablar, porque hay reglas en el lenguaje que parecen volver violentas a las personas por el mero hecho de atenerse a ellas.
Así, es un violento quien utiliza el género neutro.
Es un violento quien aprendió que los participios activos, por derivar de verbos, no tienen género, son indeterminados.
Es un violento quien no tiene en su costumbre decir “las y los…”, asumiendo, como indican las reglas del buen uso del idioma, que en español existe el artículo neutro. Y neutro significa, en este caso, que no tiene género, que no es ni masculino ni femenino.
Así, hay quienes se debaten entre usar los participios activos o algún engendro que no incomode a nadie, pero que no existe en castellano.
Para no ser machista, se debe usar “clienta”, “gerenta”, porque hay quienes establecieron nuevas reglas para tildar de sexista el participio activo, que no tiene género, como los verbos.
La Real Academia Española no contribuye a la claridad y generalmente borra con el codo lo que escribe con la mano, aceptando barbarismos con la excusa de que su uso lo justifica.
Claro que el lenguaje evoluciona y es saludable que lo haga. Pero una cosa es aceptar elementos nuevos en su constitución y otra transgredir leyes ya escritas y consensuadas.
El participio activo deriva del verbo. El participio activo del verbo “ser” es “ente”, el que tiene entidad. Por lo tanto, a aquella persona que es sujeto activo de la acción que indica el verbo, independientemente de su propio género como persona, se la nombra con ese verbo con el sufijo “nte”. Quien “preside” es “presidente”, quien “gerencia” es “gerente”, quien “estudia” es “estudiante”, quien “gobierna” es “gobernante”.
No decimos que una persona es “independienta”, ni “estudianta”, pero algunos caprichos han permeado y términos como “gerenta” o “clienta” parecen ser la forma que conforma, aunque se cometa barbarismo y muchas mujeres caigan muertas bajo la mano hostil de su “atacante”.
El error radica, fundamentalmente, en que quienes atacan el uso sexista del lenguaje confunden el género de las personas de carne y hueso con el de las palabras. Los sustantivos sí tienen género. Pero no hay ninguna regla que indique que el sustantivo debe poseer el mismo género que el colectivo de personas que éste engloba y tampoco hay una preponderancia de sustantivos de género masculino.
Es largo el listado de profesiones u oficios cuyos sustantivos son de género femenino y las personas que ejercen esas profesiones u oficios son únicamente hombres, o cuyo sustantivo indeterminado es el femenino: “futbolista”, y todos los “deportistas”, “seminarista”, “oculista”, “analista”, y sigue la lista.
Nadie dice, por citar un ejemplo, que el lenguaje es “sexisto”, porque todo lo que suena femenino está bien y todo lo que suena masculino es satanismo antiprogresista.
De este modo, el hombre no es “periodisto”, es “periodista” aunque sea hombre, y ahí no parece haber violencia de género a la inversa.
Hay hombres de dudosa hombría a quienes se les dice “machistas” pero no “machistos”.
No hay “dentistos”, ni “artistos”, “ni plateístos”, hay gente de dudoso progresismo, que se dicen progresistas, y mientras esta gente da muerte al macho en la lucha semántica, miles de mujeres siguen muriendo por su ignorancia.

EL OFICIO DE CORRECTOR

Detrás de los textos: el oficio del corrector

Soledad Recagno, profesora en Letras de la UNR, explica cómo la vorágine de internet no deja tiempo para revisar lo que escribimos y  sostiene que el oficio del corrector no es muy reconocido actualmente pero sigue siendo muy necesario


    COMENTARIO
En tiempos donde los dispositivos corrigen lo que escribimos mientras escribimos (y hasta sugieren qué escribir), el oficio invisible del que observa, revisa y analiza los textos, sigue vigente y se hace cada vez más fuerte. Un rol poco valorado pero necesario, en una era visual donde lo que sobran son palabras.
La inmediatez de la publicación hizo mella en los medios de comunicación digitales, incluidas las redes sociales, donde encontramos todo tipo de incorrecciones ortográficas y léxico-semánticas. “Hay  una falsa creencia de que el Word corrige los errores y esto no es así: si escribo ´el árbol´ o ´él árbol´, para el programa es lo mismo y, sin embargo, la incorrección es evidente. Algunos creen que el rol del corrector es innecesario”, expresa Soledad Recagno, profesora en Letras de la Universidad Nacional de Rosario.
“No creo que el oficio se haya perdido. Sí creo que en algunos aspectos es un trabajo poco reconocido. La vorágine textual en la que vivimos a partir de la internet y las redes sociales hace que no se dé el tiempo suficiente a revisar y corregir lo que se va a publicar”, sostiene la especialista, quien además de trabajar como correctora dicta cursos de corrección de estilo.
La formación del corrector
Recagno explica que no existe la carrera de “corrector”, aunque sí pueden realizarse cursos o especializaciones: “Yo siempre digo que corrector se nace. El corrector es una persona fundamentalmente ordenada y perfeccionista. A partir de ahí se va formando: por un lado, tiene que manejar las competencias gramaticales y conocer la normativa de la lengua, y por otro lado, contar con competencias textuales (relacionadas con la organización del texto, conociendo las particularidades de cada uno de los géneros) y con competencias culturales que tienen que ver con la formación de cada profesional”.
Además la especialista resalta que cuanto más cultura general tenga el corrector, mejor podrá llevar adelante su trabajo. Además, para trabajar en el mercado editorial actual, es imprescindible que el corrector tenga conocimientos informáticos.
Un especialista del lenguaje
De centrarse en controlar la normativa y corregir las erratas (esta era la función del corrector en sus inicios y esa fue por mucho tiempo), actualmente quienes corrigen textos son especialistas del lenguaje que trabajan en distintos niveles.
“El corrector es una pieza fundamental en todos los ámbitos: periodístico, literario, publicitario, académico, científico. Como asesor lingüístico, el corrector agrega siempre un plus al texto con el que trabaja en tanto puede operar sobre los aspectos enunciativos, textuales y discursivos. Por ejemplo, el corrector que conoce de variedades lingüísticas puede decir si alguna expresión está bien usada y, en publicidad por ejemplo, si va a impactar o no en el perfil al que se busca llegar”, explica Recagno.
La enseñanza de la escritura
Consultada acerca de cómo se enseña a escribir a los niños en los ámbitos escolares, la especialista explica: “En primer lugar, considero que una de las maneras de aprender a escribir es escribiendo y en las escuelas los alumnos no escriben, o escriben poco. Los alumnos deberían escribir mucho en todas las materias y esto no ocurre. Los docentes no tienen demasiado tiempo para dedicar a corregir (y corregir concienzudamente) textos elaborados entonces es más fácil que los alumnos hagan multiple choice en las evaluaciones. Esto va en detrimento de la enseñanza-aprendizaje de la lectura y la escritura y de la escritura como posibilitadora del pensamiento”.
Recagno explica que, en general, se suele creer que enseñar a comprender y a producir textos sólo le compete al área de Lengua y desde esta concepción es imposible que se pueda ayudar a mejorar el desempeño de los chicos en este punto. “Los planes educativos en el área de Lengua y Literatura han dejado afuera la enseñanza de la gramática de la lengua por considerarla innecesaria. Esto ha sido un error enorme pues el desconocimiento de la gramática (cómo se estructuran las oraciones, para qué sirve un sujeto tácito, qué es una oración compleja y cómo se construye, etc.) impide que los alumnos puedan autocorregir sus textos y, en consecuencia, mejorar sus producciones”.
“El desconocimiento de la gramática de la lengua materna dificultad la comprensión de los textos. Comprensión y producción son dos caras de la misma moneda”, concluye la especialista.
¿Ortografía sí o no?
Quien armó un revuelo enorme respecto de la importancia de la ortografía, en el año 1997, en Zacatecas, fue Gabriel García Márquez, precisamente en el discurso inaugural del Primer Congreso de la Lengua Española. Muy provocadoramente habló de ´jubilar la ortografía surgieron críticas de distintos sectores de la sociedad, sobre todo, desde los lugares más conservadores.
“Quizás en su momento sonó desmedida la propuesta pero creo que no estaría mal llevar adelante, para los nuevos hablantes del español —las nuevas generaciones—, una simplificación ortográfica, unificando los signos gráficos con los sonidos. Para el corrector esta simplificación no perjudicaría su trabajo, ya que, como dije antes, su rol va mucho más allá de la detección de errores de ortografía”, finaliza Recagno.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

la mayoría 


(de los ciudadanos) 


votaron o votó

Recomendación urgente del día
En la mayor parte de las construcciones del tipo la mitad de, el resto de, la mayoría de, etc., es adecuada tanto la concordancia con el verbo en plural (la mayoría de los ciudadanos votaron) como en singular (la mayoría de los ciudadanos votó).
En los medios de comunicación podemos encontrar ejemplos como «La mayoría de los conductores está a favor de prohibir circular a los coches más contaminantes», «La mitad de los jóvenes tendrán problemas de audición a los 40 años» o «Un grupo de jabalíes acaba con tres terroristas del Estado Islámico».
La Gramática académica explica que en estas construcciones partitivas la concordancia depende de si se considera como núcleo el propio cuantificador singular (la mayoría, la minoría, el resto, la mitad, un grupo…) o el sustantivo en plural que lo sigue introducido por la preposición de (los ciudadanos en la mayoría de los ciudadanos).
Así, todos los ejemplos anteriores pueden considerarse correctos, si bien lo más habitual es la concordancia en plural: la mayoría de los votantes decidieron.
La doble concordancia también se considera correcta si el complemento introducido por de se omite: la mayoría (de los ciudadanos) votaron/votó. 
En cambio, la concordancia con el verbo es obligada en plural cuando el verbo lleva un atributo o un complemento predicativo («La mayoría de los votantes están satisfechos») o si los cuantificadores (infinidad, cantidad, multitud…) se utilizan sin determinante, como en «Multitud de personas presenciaron el acto desde la plaza». 
Así pues, en caso de duda, cabe recordar que la concordancia en plural es siempre adecuada.
Ver también concordancia, nombres colectivos.

quinta-feira, 8 de junho de 2017

NOTICIAS DEL ESPAÑOL




Noticias del español





| Agencia EFE

Simposio de las lenguas pide más presencia de español y portugués en ciencia

El I Simposio de las lenguas española y portuguesa pidió hoy más presencia de estas lenguas en el ámbito de la divulgación científica, la innovación e internet, al tiempo que analizó el bilingüismo y la diversidad lingüística en Iberoamérica.

 


En una jornada de diálogo, inaugurada por los ministros de Asuntos Exteriores de España y Portugal, Alfonso Dastis y Augusto Santos, respectivamente, y por el de Educación y Cultura español, Íñigo Méndez de Vigo, varios expertos de la lengua compartieron experiencias y opiniones sobre el papel de ambos idiomas y sus perspectivas de futuro.
En la inauguración del simposio en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), en Madrid, el canciller portugués, Augusto Santos, abogó por que ambas naciones promuevan más la enseñanza de la lengua del otro en el sistema educativo así como por hacer un mayor esfuerzo para que estos idiomas sean más utilizados en el ámbito de la divulgación científica y la innovación.
«El español y el portugués están entre las cinco lenguas más usadas en internet, son lenguas demográficamente vivas, son instrumentos de comunicación muy próximos entre sí, pero también lenguas globales siendo dos de las más habladas e internacionalizadas en el mundo contemporáneo», añadió.
Por su parte, el titular de Educación español se refirió a la expedición Magallanes-Elcano, que en 2019 cumplirá cinco siglos y que, a su juicio, significó la «conversión» del español y el portugués «en lenguas globales».
Esta expedición marítima, que tuvo lugar en el siglo XVI al mando de Fernando de Magallanes y, tras su muerte en Filipinas, de Juan Sebastián Elcano, estuvo financiada por la Corona española y figura en los anales de la náutica como la primera circunnavegación de la Tierra.

El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis (d); su homólogo portugués, Augusto Santos Silva (2-i); la secretaria general iberoamericana, la costarricense Rebeca Grynspan, y el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva, durante el «I Simposio de las lenguas española y portuguesa». Foto: EFE/Mariscal
En la primera de las mesas del simposio, que abordó el bilingüismo en la región iberoamericana, el director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet, valoró las influencias a las que el español y portugués se habían visto expuestas, tras el contacto con otros idiomas en América Latina.
«Ya somos más de quinientos millones de hispanoparlantes, pero solo el 10 % están en España», reconoció Bonet, quien también pidió «una mayor colaboración» entre los institutos de la lengua de España y Portugal, algo, a su juicio, «absolutamente importante a efectos de futuro».
El director del ISCTE Business-School-Instituto Universitario de Lisboa, José Paulo Esperança, insistió en el factor económico y el peso del portugués en la economía nacional, mientras que el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense José Luis García hizo lo propio con el español.
Por su parte, Mario Antonio Sandoval, director de la Academia Guatemalteca de la Lengua, trató la diversidad lingüística en Iberoamérica, donde criticó la falta de recursos que tiene su institución para poder defender a los idiomas indígenas.
«La Academia de las lenguas mayas tiene una asignación de cuatro millones de euros al año y un canal de televisión que nunca ha hecho un retransmisión, mientras que los fondos de la Academia Guatemalteca han quedado reducidos a la irrisoria cantidad de 9.000 dólares», se quejó Sandoval.
Por su parte, la directora del Instituto Camoes, Marisa de Mendonça, insistió en la necesidad de que ambas lenguas se esfuercen por ser referencia en el ámbito científico, sobre todo para que el inglés, lengua dominante en este ámbito, no las relegue a una segunda posición.
«La ciencia es el aspecto donde tenemos que trabajar más, en la movilidad, en la creación de redes de investigación», pidió Mendonça, antes de reivindicar la importancia del portugués frente a otros idiomas más utilizados, sobre todo en el turismo.
Mediante un mensaje grabado, la novelista brasileña Nélida Piñón, premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2005, hizo un recorrido por la presencia del español y el portugués en la historia de Brasil, mientras que el músico Carlinhos Brown invitó a los expertos a seguir explorando las conexiones entre ambas lenguas.
Asimismo, en otro vídeo, el profesor de la Universidad de Kenia Javier Serrano argumentó la necesidad de que el español y el portugués diseñen una estrategia común para desarrollarse en África.
Las mesas estuvieron ambientadas también por varias piezas musicales que invitaban a viajar por la región iberoamericana y la historia de las lenguas de la misma.

RECOMENDACIONES DE FUNDÉU

Guía para hablar correctamente en 2017: las dudas más recientes, resueltas

Durante los últimos meses se han utilizado mucho determinados nombres que no siempre escribimos bien. Aquí presentamos algunos de los términos que más nos confunden

Foto: No lo estás haciendo mal, pero podrías hacerlo mejor. (iStock)
No lo estás haciendo mal, pero podrías hacerlo mejor. (iStock)
La lengua se encuentra en constante evolución, casi al mismo ritmo que la realidad social. Este año se llevan, cual prenda de moda, las palabras construidas con el prejijo “post-”, como “posverdad” o “postcensura”, que siempre son útiles para darle un nuevo barniz a un viejo concepto. De ahí que los diccionarios de referencia como el de la Real Academia de la Lengua no sean siempre lo mejor para guiarnos ante el nuevo léxico que utilizan los medios de comunicación. Su ritmo es mucho más lento.
De especial ayuda puede ser la Fundéu BBVA, creada a partir del Departamento de Español Urgente de la agencia Efe y que cada día incorpora en su página web nuevas entradas que resuelven dudas puntuales de un campo concreto relacionado con la actualidad (por ejemplo, el atentado en París), proponen alternativas a anglicismos o nos recuerdan esas pequeñas incorrecciones que cometemos día tras día, asesorados por la RAE.
Mejor “proceso de destitución” que “impeachment”; “plan casero” o “quedarse en casa” que “nesting”; “cadena de bloques” que “blockchain”
A continuación recogemos algunas de las recomendaciones que la organización ha realizado durante los últimos meses, y que en la mayoría de casos, aluden a temas de vigente actualidad. No solo sirven para hablar de manera más correcta; también, como todos hemos hecho alguna vez, para dárnoslas de listos y soltar aquello de “pues la Fundéu dice que...”

Adiós a los extranjerismos

Los lectores habituales de la página saben bien que una de sus señas de identidad es proponer alternativas en castellano a los términos que se ponen de moda en los medios, heredados directamente del inglés. En los últimos tiempos, la Fundéu nos ha recordado que es mejor utilizar “engaño pederasta” que “grooming”; “pegatina” o “calcomanía” que “sticker”; “proceso de destitución que “impeachment”; “plan casero” o “quedarse en casa” que “nesting” (aunque no se puede negar que el inglés es más contundente); “invitación” en lugar de “wild card”, muy empleado en el mundo del tenis; y “cadena de bloques”, mejor que “blockchain”. La sonoridad no lo es todo.

Procesionar

Hace ya casi dos meses que terminó la Semana Santa, lo cual quiere decir que faltan unos 10 para la próxima: ese día estará bien recordar que “procesionar”, es decir, “salir en procesión” o “sacar una imagen religiosa en procesión” es adecuado en español y aparece recogido en el diccionario.

San Petersburgo

¿Notan algo raro en la segunda palabra? ¿No? Enhorabuena, entonces, porque como recuerda una entrada de Fundéu, es muy habitual que el nombre de esta ciudad se escriba sin “r” o sin “s”, es decir, “San Peterburgo” o “San Petesburgo”. La confusión viene dada porque la transcripción directa del ruso es “Sankt Peterburg”. ¿Gentilicio? Fácil, petersburgués.

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mensajear y textear, 


términos adecuados

Recomendación urgente del día
Los verbos mensajear y textear, con el significado de ‘utilizar un dispositivo móvil para escribir mensajes u otro tipo de textos’, son derivados correctos.
En los medios se encuentran frases como «Hablar o mensajear mientras se conduce aumenta el riesgo de morir», «Sánchez reconoció que se mensajea con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera», «Textear mientras se conduce implica más probabilidades de sufrir un accidente» y «Diariamente vemos a varios conductores texteando o hablando por el celular».
Los verbos mensajear y textear se han formado a partir de los sustantivos mensaje y texto, respectivamente, y el sufijo -ear, como ha ocurrido con escanear, parpadear, teclear o tuitear, por ejemplo. De hecho, mensajear ya se recoge en el diccionario de uso Clave. 
Así pues, los ejemplos anteriores pueden considerarse correctos. Se recuerda asimismo que no es necesario destacar estos verbos en cursiva o con comillas.
Ver también: un wasap y wasapear, adaptaciones adecuadas al español.

quarta-feira, 7 de junho de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

consigo mismo, 


no 


con sí mismo

Recomendación urgente del día
Lo adecuado es decir consigo mismo y no con sí mismo en expresiones como «estar contento consigo mismo».
Sin embargo, no es extraño encontrar esta expresión en los medios de comunicación: «Blind admitió que tenía que ser honesto con sí mismo», «Todo creador tiene un compromiso con sí mismo y el mundo en el que vive» o «El niño se encuentra con sí mismo, aprende a conocerse a sí mismo».
Según queda recogido en el Diccionario panhispánico de dudas, el pronombre tónico sí ha de ir precedido de una preposición (hablar de sí mismo, defenderse por sí mismo, culparse a sí mismo) y, cuando esta es con, el pronombre toma la forma consigo. Esto mismo sucede con los pronombres mí y ti, cuyas combinaciones adecuadas son conmigo y contigo respectivamente.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Blind admitió que tenía que ser honesto consigo mismo», «Todo creador tiene un compromiso consigo mismo» y «El niño se encuentra consigo mismo, aprende a conocerse a sí mismo».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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