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terça-feira, 17 de outubro de 2017

IDIOMA ESPAÑOL

“El periodista tiene que aprender a dominar el lenguaje”

Conversamos con Judith González, filóloga y lingüista de la Fundación del Español Urgente (Fundéu).
“El periodista tiene que aprender a dominar el lenguaje”Judith González (Foto: Xosé Castro)
Judith González, filóloga y lingüista de la Fundación del Español Urgente (Fundéu) nos da algunos consejos sobre la importancia del buen uso de la lengua española y analiza cómo se debe mejorar el empleo del idioma en los medios de comunicación.
¿Cuáles son los errores en los que reinciden los periodistas?
Hay muchos problemas con los anglicismos. Quizá por la prisa o por la necesidad de la inmediatez. Hay otros problemas con los prefijos; se duda mucho a la hora de escribirlos juntos o separados o en qué caso llevan guion o en qué caso la palabra comienza con mayúscula o no. Hay problemas también con los neologismos; que sea un término nuevo no quiere decir que sea necesariamente incorrecto, que el diccionario no lo recoja no quiere decir que sea necesariamente incorrecto, quizá es simplemente un derivado que es posible formar, pero que no se ha ampliado hasta ahora y no se censura.
¿Cómo satisfacen a la comunidad periodística panhispánica?
La comunidad panhispánica es muy exigente y eso es bueno. Muchas veces, en las consultas te das cuenta de que estás hablando con alguien del “otro lado del charco” y tienes que cambiar ese chip. Tratamos de hacer un esfuerzo para que nuestras recomendaciones, primero, sean válidas en todo el ámbito hispánico y después se puedan sentir como propias en todo ese ámbito hispánico.
¿Qué les sugieren a los periodistas sobre el empleo del “lenguaje no sexista”? ¿Es correcto el uso de “las” y “los”?
Esto es un tema que genera mucha preocupación. Por una parte, lo primero que hay que decir es que la gramática considera que ese tipo de desdoblamientos son innecesarios en la mayor parte de los casos. La gramática los admite cuando por necesidades expresivas son necesarios, como los vocativos, ahí siempre se han admitido, damas y caballeros; pero no como una parte de la construcción habitual y general en la lengua. Ese desdoblamiento en general en todos los textos la Academia, en principio, no lo admite.
¿Cómo pueden lidiar los periodistas con lo “políticamente correcto”?
Lo políticamente correcto depende de muchas cosas: del contexto, de la situación comunicativa, de la sensibilidad del que escribe, de la sensibilidad del que lee… En ese sentido, gran parte está resuelta en los libros de estilo y manuales de cada medio. Ese es un debate periodístico, que el redactor y el medio tienen que acordar.
¿Cuál es la importancia de los medios de comunicación en el uso correcto del idioma?
No todos tienen libros en su casa; que se tengan no quiere decir que se lean; y que se lean no quiere decir que se entiendan. Sin embargo, todo el mundo ve televisión, tiene acceso a la radio o usa Internet. Ese registro de lenguaje es muchas veces el más elevado que le llega a muchas personas en su día a día. Si se cuela un error gramatical o de léxico en la portada, eso llega en un día a miles de personas y muchas de ellas van a reproducir ese error por desconocimiento, por asumir que está bien. Entonces hay una responsabilidad muy grande. El periodista tiene que aprender a dominar el lenguaje porque es su herramienta de trabajo y la calidad informativa entraña la calidad lingüística. La lengua es el soporte de la información.
¿Hasta qué punto el estilo periodístico debe primar?
El lenguaje tiene mecanismos que permiten la creatividad, la novedad. El genio creativo del lenguaje es grandioso y un periodista no debe llevar a gala la incorrección en su estilo. Hay que hacerlo dentro del margen que permite la gramática y las normas de una lengua, que es un margen amplísimo.
¿Los tuits y posts de los medios deberían pasar por un corrector?
Sí, sin duda, todo debería pasar por un corrector; porque indudablemente a todos se nos cuelan cosas.
¿Los peruanos se comunican con la Fundéu?
Sí, nos dicen soy de Perú, de tal zona, y he oído en la prensa de mi país esto. O también lo he oído y no lo encuentro en el diccionario. Nos han llegado dudas sobre cómo escribir los topónimos y términos específicos como huaico, del que sacamos una recomendación. Sí, son un público inquieto también.
¿Qué consejos les daría a los peruanos para mejorar el uso del idioma?
Leer, si uno lee cosas que están bien escritas, al final se le acaban quedando. Y preguntar sin miedo. También, acudir a los diccionarios y a los libros, pues están para eso.
DATO:
12 años tiene la Fundación del Español Urgente BBVA. Responde consultas a través de @Fundeu y su página web www.fundeu.es.
Por: Úrsula Velezmoro

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

garimpeiro 


no necesita comillas 


ni cursiva

Recomendación urgente del día
El término garimpeiro, que alude a un buscador de metales o piedras preciosas, no necesita ni comillas ni cursiva.
En los medios de comunicación no es raro encontrarse con frases como las siguientes: «Hizo de “garimpeiro”, un buscador de cristal de roca», «Muchos son ‘garimpeiros’ (los famosos mineros brasileños) de toda la vida que ahora buscan suerte en Colombia» o «Es azotado por la minería ilegal llevada a cabo por los conocidos Garimpeiros».
El vocablo garimpeiro ha sido incorporado a la vigesimotercera edición del Diccionario académico con el significado de ‘buscador de oro o de piedras preciosas en el Amazonas’. Tiene su origen en el portugués, pero al acomodarse a las pautas ortográficas del español y tener ya un uso extendido no necesita ni comillas ni cursiva, como tampoco mayúscula, pues es un nombre común.
En consecuencia, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir «Hizo de garimpeiro, un buscador de cristal de roca», «Muchos son garimpeiros (los famosos mineros brasileños) de toda la vida que ahora buscan suerte en Colombia» y «Es azotado por la minería ilegal llevada a cabo por los conocidos garimpeiros».

segunda-feira, 16 de outubro de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

incendios forestales, 


claves de redacción

Recomendación urgente del día
En las noticias sobre incendios forestales es frecuente el empleo inapropiado de algunos términos y expresiones. A continuación se hacen algunas precisiones al respecto:

1. Incendiario no es sinónimo de pirómano

Incendiario es quien ‘incendia con premeditación, por afán de lucro o maldad’; no es sinónimo de pirómano‘alguien que sufre una enfermedad por la que disfruta provocando fuegos y viendo las consecuencias del incendio’.

2. Provocado e intencionado, diferencias

Se aconseja emplear la expresión incendio intencionado para aquellos generados con la voluntad expresa de hacer arder una zona. La expresión incendio provocado es más amplia y se aconseja que vaya acompañada de la causa (provocado por una chispa, provocado por una quema de rastrojos,  provocado por un rayo…).

3. Los incendios se propagan, no se propalan

Los incendios se pueden propagar (‘extender, dilatar o aumentar algo’), pero en ningún caso se propalan, pues este verbo significa ‘dar a conocer o difundir algo oculto o poco conocido’.

4. Incendio controlado y estabilizado no son equivalentes

Un incendio controlado es aquel que se ha conseguido aislar y cuyo avance y propagación se ha logrado detener, y un incendio estabilizado es el que evoluciona dentro de unas líneas de control establecidas.

5. Orografía del terreno es redundante

La expresión orografía del terreno es redundante, puesto que la palabra orografía es ‘el conjunto de montes de una comarca, región o país’, y por lo tanto en ella ya está implícita la idea de terreno.

6. Los incendios pueden ser violentos, pero no virulentos

Los incendios pueden ser violentos, pero no virulentos, pues violento significa ‘que tiene mucha fuerza o intensidad’, mientras que virulento se aplica a las ‘enfermedades malignas e intensas’, así como a los ‘estilos, discursos o escritos que son hirientes, sañudos, ponzoñosos o mordaces en sumo grado’.

sábado, 14 de outubro de 2017

PALABRAS

EL PAÍS - Madrid 
Burros en Atacama (Chile). GETTY IMAGES | EPV

BUCHE

De la oveja, el cordero, de la yegua, el potro, de la vaca, la ternera. De pequeños aprendemos a la madre y a la cría: el jabato, el lobezno, el pollito… ¿Por qué no incluimos en esta lista al pequeño buche?, propone Concha Maldonado González, autora de El uso del diccionario en el aula y profesora interina en la Complutense.
Se le ha propuesto que elija alguna palabra en desuso que no quiera perder y propone esta para llamar a la cría de la burra en el periodo en que está amamantando. “Con esta palabra quiero, además, rendir homenaje a mi padre, Francisco Javier, que cada Navidad, acompañándose solo del sonido de una cuchara contra una botella de anís, cantaba a la mesa este villancico manchego cuyo íntimo espíritu navideño, tengo que admitirlo, jamás conseguimos captar ninguno de los que le escuchábamos”.
Ahí va esa coplilla: Cuando lo vi de venir /dije: a por la burra viene/ La burra no te la llevas/ porque está mamando el buche/
Imagen de la película 'Los santos inocentes', basada en la novela de Miguel Delibes.
Imagen de la película 'Los santos inocentes', basada en la novela de Miguel Delibes.
Menciona también la profesora Maldonado González el término colodrillo, donde Miguel Delibes dejaba caricias a la Niña Chica. ¿Dónde? "En la parte posterior de la cabeza que tanto gusto da arropar cuando te arrebujas en la cama, bien encogidito, de lado...", describe Maldonado González, que también es responsable editorial de Lexicografía de SM. "Ese remolino de pelo en el que damos a nuestros hijos el último beso del día, ese lugar secreto en el que nuestros padres nos soplaban para hacernos cosquillas...".
Este mismo entretenimiento se le ha planteado a otros conocedores y amantes del lenguaje. Estas son las preferencias que nos han dejado:

GAYO

Entre las palabras olvidadas de la lengua, la nueva Académica de la RAE Paz Battaner sugiere algunos adjetivos como gayo (alegre, agradable) que “bien podría sustituir al vocablo inglés cool, que hoy se oye por todas partes”, dice.
Mis sentidos como gayos tamboriles/cantan en la entraña del azul cristal, se lee en un poema de Valle Inclán.
Tamborileros de todas las edad, durante la Semana Sana en Barcelona.
Tamborileros de todas las edad, durante la Semana Sana en Barcelona.  GETTY
“Entre los anglicismos que oímos en cualquier situación actual, encontramos generalmente muchos usados como adjetivos aunque no lo sean propiamente en la lengua de la que provienen, como kitschfriquiindiecrackfashionvintage,full. Sus usos en español son netamente de adjetivos: cine underground, cultura mainstream”, prosigue Battaner, filóloga y lexicógrafa, encargada de llevar el diccionario a la era digital.
“Dado que parecemos necesitar nuevos adjetivos, podríamos buscar entre los olvidados alguno que podamos revitalizar como hacino (avaro, miserable), infintoso (afectado, fingido); al teclear en el buscador este último adjetivo las primeras entradas son todas de diccionarios, no remite a un texto, jamás a un titular de un periódico. ¿No hay entre nuestros políticos un infintoso, entre nuestros escritores, periodistas, actores? Y más de un gofo, contestaría la propia Battaner, que recuerda que Góngora lo utiliza en un soneto y que hoy se aplicaría al ignorante o necio.

REMOSTOSO

El profesor de Filosofía de la Universidad de Extremadura Isidoro Reguera se ha salido del diccionario en busca de una palabra en desuso y ha elegido dos: como la primera es remostoso la segunda ha venido pegada a ella: escachapado. “Remostoso suena y recuerda a mosto, remosto, a vino añejo, incluso a racimos podridos, maltratados, todo esto sí está en el diccionario”. El mosto es dulce y si se toca, las manos se quedan pegajosas, o sea, remostosas. El filósofo recuerda que “es palabra extremeña, como escachapado (roto), que es como escachar, escacharrar, despachurrar, cacharro (también todas ellas en el diccionario)”. Son, dice, “palabras libres, irreverentes, antiacadémicas, populares, auténticas. Su semántica es más general y con más matices, no está definida, delimitada, ni encorsetadas”. Tan es así que en algunos lugares de Extremadura escachapado significa de hermosa o abundante presencia, saludable, de buen año.
Niños comiendo uvas y melón, de Murillo.
Niños comiendo uvas y melón, de Murillo.
“Suenan bien, recuerdan a otros tiempos memorables y, pronunciadas con respeto tienen mucha gracia (cuidado, no chiste, no se puede hacer chiste o broma de ellas, hay demasiada historia, antropología y sabiduría popular detrás, demasiada sonoridad originaria para hacer eso)”, advierte Reguera.

ALCANCÍA

Hay que viajar más al sur para ubicar la palabra que ha elegido Pilar García Mouton: alcancía, una de las muchas heredadas del árabe, del árabe andalusí. “Alkanzíyya significa la ‘caja’ del tesoro, del árabe clásico kanz (tesoro). ¿Han caído ya? Pues una hucha. Alcancía es para García Mouton “palabra más sonora que el galicismo hucha, definido por el primer diccionario académico en 1934 como “cierta vasija de barro para guardar el dinero, que por otro nombre se llama alcancía”, recuerda la profesora de Investigación del CSIC.
García Mouton, autora de Cómo hablan las mujeres, reconoce que la palabra solo está en desuso al norte de La Mancha, por eso, suele sonar alcansía, más propio de Andalucía, Canarias y América. “Algunas personas recordarán alcaucil (alcachofa), aljofiya (bayeta) y les traerá recuerdos de su niñez; a otras, ecos literarios. Una buena herencia”.

TALCUALILLO

El poeta David Leo, que ganó el mayor bote del concurso televisivo Pasapalabra propone tres vocablos raros, dos de ellos de formación compuesta. Talcualillo, dicho de un enfermo, es aquel que inicia el camino de la mejoría. Ya no está tan cual estaba, pero apenas alcanza la categoría de talcualillo. "La riqueza de nuestro lenguaje es la riqueza de nuestro mundo. Pese a que la concepción utilitarista y mercantilista de la existencia haya permeado todos los ámbitos (incluso se habla de “economía lingüística”), se puede combatir con la conciencia de que la lengua también tiene peso, sabor y una precisión infinita. Así, se puede incluso ser impertinente con propiedad llamando a alguien fodolí (“entrometido”) o menospreciar algo con el vocablo ciegayernos (“cosa de poco valor que aparenta tenerlo grande”).

LEALTAD

Esta es la palabra poco utilizada que cree el traductor Miguel Sáenz que "debiera volver a utilizarse". Le vale con la primera acepción, dice: "Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien".  Por sus apariciones en el medidor de la RAE, el Corpes, "no parecería exacto llamarla desusada, pero casi nunca me tropiezo con ella", ironiza.  "Quizá porque a la gente se le cae la cara de vergüenza".
"Y además, se podría preguntar: ¿lealtad a qué? ¿A la Constitución,  a una persona, a símbolos e ideas, a principios? A principios no, porque Groucho Marx no estropeó el vocablo para siempre. Yo diría, aunque quizá parezca demasiado egocéntrico, que lealtad a uno mismo". 

sexta-feira, 13 de outubro de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

entreno y entrenamiento


formas válidas

Recomendación urgente del día
Los sustantivos entreno y entrenamiento son igualmente válidos para expresar la ‘acción y efecto de entrenar o entrenarse’.
En la prensa se ven escritas frases como «El equipo Yamaha de Moto GP concluyó el tercer día de entrenos bajo un enorme calor y una fuerte humedad», «Bárbara Latorre durante un entreno del Barça femenino» o «El holandés Nordin Amrabat recibió un golpe durante un entreno».
De acuerdo con el Diccionario académico, tanto entreno como entrenamiento son variantes válidas, del mismo modo que, junto al verbo adelantar, existe el doblete adelanto adelantamiento.
El sustantivo entrenamiento se incluyó en el diccionario en 1970, mientras que la voz entreno, más habitual en América, fue recogida posteriormente, en la edición del 2001.
En cualquier caso, en los ejemplos anteriores resulta igualmente válido optar por entreno o por entrenamiento.
Ver también los jugadores se entrena o entrenan, ambas válidas y la crónica Luis Aragonés, campeón de entrenamientos.

quinta-feira, 12 de outubro de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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cebismo


alternativa a 


feederism

Recomendación urgente del día
El término cebismo es una alternativa válida al inglés feederism, que designa un tipo de conducta en la que dos personas encuentran placer erótico en engordar o ser engordadas.
Este término se está empezando a emplear en noticias de estética y de salud, como se muestra en las siguientes frases: «El ‘feederismo’ vuelve a relegar a la mujer a un papel de sumisión», «El feederism puede llevar a ganar algunos kilos o muchos» o «En el “feederismo” las personas experimentan como marcadamente erotizantes las actividades y resultados de la ingesta».
Según el Diccionario del estudiante, de las Academias de la Lengua, cebarsignifica ‘dar comida (a un animal) para que engorde’. Aunque en su sentido propio alude a animales, es posible aplicarlo de modo figurado a personas, tal como refleja esta misma obra. Tomando como modelo el inglés feederism, puede formarse cebismo, teniendo en cuenta que el sufijo -ismo forma sustantivos que significan ‘actitud’, ‘tendencia’ o ‘cualidad’.
En la práctica del cebismo suele haber dos papeles, que se pueden llamarcebado o cebada (feedee en inglés) para la persona que aumenta de peso y cebador o cebadora (feeder en inglés) para la que da comida.
Por ello, en los ejemplos anteriores se podría haber escrito «El cebismo vuelve a relegar a la mujer a un papel de sumisión», «El cebismo puede llevar a ganar algunos kilos o muchos» y «En el cebismo las personas experimentan como marcadamente erotizantes las actividades y resultados de la ingesta».

quarta-feira, 11 de outubro de 2017

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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declinar 


es rechazar


no decantarse 


por algo

Recomendación urgente del día
El verbo declinar significa, entre otras cosas, ‘rechazar cortésmente una invitación’, no ‘decantarse por algo’, y no es adecuado emplearlo como pronominal como en declinarse por algo.
En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Los técnicos se han declinado por un trazado prácticamente paralelo a la actual carretera» o «EE. UU. se declina por aumentar las tropas o mantenerlas en el nivel actual».
Tal como indica el Diccionario académico, el verbo declinar significa ‘hacer que algo se incline’, ‘decaer’ o ‘rechazar una invitación o una responsabilidad’, pero no encierra el matiz de elección o preferencia que se aprecia en los ejemplos anteriores.
Se trata de un verbo transitivo (declinar una invitación) o intransitivo (el sol declina), pero no pronominal.
Este uso inapropiado puede obedecer a un cruce con los verbos inclinarse o decantarse, que sí son pronominales y adecuados para expresar preferencia por algo.
Así, en los ejemplos iniciales habría sido preferible escribir «Los técnicos se han decantado por un trazado prácticamente paralelo a la actual carretera» y «EE. UU. se inclina por aumentar las tropas o mantenerlas en el nivel actual».
Por otra parte, diccionarios de uso como el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, definen también declinar como ‘ceder (algo en favor de alguien)’. Más específicamente, en países como Venezuela este verbo se emplea a menudo —y es un uso no censurable— con el sentido de ‘renunciar alguien a un cargo y apoyar a la persona que lo va a sustituir’: «Leopoldo López declina en favor de Henrique Capriles».

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