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quarta-feira, 4 de julho de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

versus

es ‘frente a’ o ‘contra’

Recomendación urgente del día
La preposición versus, que significa ‘frente a’ o ‘contra’, no necesita destacarse con cursivas ni comillas, por considerarse ya una palabra propia del español.
En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Confidencialidad versus transparencia en las Administraciones públicas», «Banana “versus” plátano, ¿sabes cuál es más saludable?» o «Minuto a minuto del Panamá vs. Inglaterra».
La vigesimotercera edición del Diccionario académico (2014) ya incorpora versus en letra redonda y señala que, aunque en latín versus significaba ‘hacia’, la palabra ha llegado al español a través del inglés y con el significado de ‘frente a, contra’.
La Nueva gramática de la lengua española (2009) ofrece esa misma explicación y, si bien señala que el uso de versus con esos significados no es incorrecto, considera más adecuado usar frente a o contra,según los casos.
Por otro lado, la Ortografía de la lengua españolaseñala que la abreviatura de versus es vs., en minúsculas y con punto abreviativo.
Así pues, los ejemplos iniciales pueden considerarse válidos, aunque no era necesario marcar en ellos la palabra versus con cursiva ni entrecomillarla. También habría sido posible sustituir esa preposición por frente acontra, o, en el último caso, por un simple guion («Minuto a minuto del Panamá-Inglaterra»).
 
#puestaapunto. Esta recomendación sustituye a una anterior después de que el Diccionario académico haya incluido la palabra versus en redonda en su última edición (2014).

terça-feira, 3 de julho de 2018

EL IDIOMA ESPAÑOL

Ya somos 577 millones de hispanohablantes


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Los datos del Instituto Cervantes apuntan que EE UU superará en una década a España en número de nativos que usen el castellano


A finales de los años setenta, hubo un programa de televisión de variedades que se llamó 300 millones, en referencia al número de hispanohablantes en el mundo, que se emitía en España, América, incluido Estados Unidos, y Guinea Ecuatorial. Hoy, ese programa podría llamarse 577 millones, porque ese es el número de personas que hablan este idioma, según los datos del Instituto Cervantes, que en su primer curso de verano, que se celebra hoy, martes, y mañana, ha adelantado algunas cifras de su próximo anuario El español en el mundo, que presentará en octubre.
Los 577.246.327 de hispanohablantes son cinco millones más, el 0,87%, que en el anterior estudio, hecho público en noviembre de 2017, y representan el 7,6% de la población mundial. Estados Unidos, donde su presidente, Donald Trump, recela del idioma del autor del Quijote (en la campaña electoral llegó a afear al candidato Jeb Bush que lo usara), es donde "crece con más vigor, gracias sobre todo a una cuestión demográfica", ha señalado el director académico del Cervantes, Richard Bueno Hudson, en la conferencia inaugural del curso La evolución de la lengua española en el mundo.
El profesor de la Universidad de Alcalá David Fernández Vítores, doctor en lengua española y literatura, ha subrayado en su charla que, si caminamos por suelo estadounidense, nos encontraremos con que el 17,8% de la población es hispana, según datos de 2016, y que "más del 70% de las familias latinas usan este idioma en el ámbito doméstico, por lo que las nuevas generaciones no han perdido la lengua de sus abuelos". Fernández ha añadido que "hoy son 40 millones de hablantes, pero superarán a la comunidad nativa española en una década". El español estadounidense se concentra en el sudoeste: Arizona, Texas, Florida, California, Nuevo México…
Dos tercios de los estudiantes de español están en EE UU y Brasil
Fernández se ha encargado de desglosar la principal cifra, los 577 millones de usuarios de español, idioma oficial en 21 países. Procede de tres grupos: los nativos son 480 millones (eran 477 millones en el anterior informe), que a su vez están formados por los 434.875.921 que viven en el mundo hispánico, más los de fuera de ese ámbito, 45.353.721.

Supera al inglés en nativos

El profesor Bueno, en la conferencia inaugural del curso, ha apuntado la preocupación de las autoridades del inglés porque en su idioma no crece en el número de nativos, “los que tiran del buque”, lo que no sucede con el español. Fernández ha dicho que en número de hablantes nativos, solo está por detrás del chino, que en 2017 eran 960 millones, “aunque la proyección internacional de esta lengua es mucho menor”. Y supera al inglés, que tiene 399 millones, con datos de 2018. Muy lejos queda el francés, con 78 millones.
Según los expertos, las claves de la franca expansión del español son su homogeneidad y que es internacional y geográficamente compacto
El segundo grupo de hablantes es el de la "competencia limitada”, que se manejan en el idioma aunque con cierta precariedad: son 75 millones, que salen de los 24.747.993 del mundo hispánico más los 50.453.412 de fuera de este. Aquí golea el idioma de Shakespeare por ser la lengua franca en el mundo: 1.047 millones, por 190 millones del francés. El último conjunto de hispanohablantes son los estudiantes, que en el orbe son 21 millones. Sobre estos, Fernández subrayó que dos tercios de ellos están en EEUU y Brasil.
Las claves de la “franca expansión del español”, según Bueno, son “su homogeneidad y que es internacional y geográficamente compacto”. Un habitante de Chihuahua puede entenderse con un zamorano y no hay dispersión del idioma porque muchos de los países que lo usan son fronterizos. Mientras que Fernández Vítores afirmó que el español ha soportado bien la globalización por, entre otras razones, los medios de comunicación transnacionales y la elaboración de diccionarios y gramáticas del idioma.
Francisco Moreno Fernández, catedrático de lengua española de la universidad de Alcalá y director del Observatorio del Cervantes en Harvard cerró una sesión que dejó una sensación de poderío lingüístico del español, aunque los expertos alertaron de varios escollos: la ofensiva del presidente Emmanuel Macron para que el francés gane terreno y la pobre presencia de palabras españolas en revistas científicas y técnicas. Fernández mostró en un gráfico, con datos de Google, que el índice de impacto de las 100 revistas de todos los ámbitos académicos más citadas por lenguas coronan al inglés, y dejan al español en sexto lugar, por detrás también del chino, portugués, ruso y alemán. La última advertencia viene del dato del PIB mundial vinculado a las lenguas oficiales: los países del español solo representan el 6,9% de la producción económica en la Tierra, muy lejos del chino, el 18,2%, y a años luz del inglés, el 55%. Como cualquier hispanohablante puede entender: poderoso caballero es don dinero y sin él no puede haber poderío cultural.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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nombres de las

medusas,

escritura adecuada

Recomendación urgente del día
Los nombres científicos de las medusas se escriben con mayúscula inicial en la primera palabra y en cursivaPelagia noctiluca, por ejemplo.
En los medios de comunicación se aprecia vacilación respecto al modo de escribir este tipo de nombres: «Las playas se han visto afectadas por una plaga de medusas ‘pelagia noctiluca’», «Otros tipos que frecuentan la costa malagueña son la ‘Cotylorhiza Tuberculata (aguacuajada)’ y la Chrysaora Hysoscella (medusa de compases)’» o «La Aequorea Forskalea, una medusa transparente que tiene como hábitat natural las aguas abiertas del Atlántico».
De acuerdo con las normas ortográficas e internacionales sobre la escritura de nombres científicos, «se escribe con mayúscula inicial el primer componente (designativo del género), mientras que el segundo (específico de la especie) o el tercero (específico de la subespecie) se escriben con minúscula».
Estas normas señalan asimismo que estos nombres científicos precisan cursiva y, por otro lado, que los nombres comunes de estas medusas llevan minúscula y no requieren cursiva ni comillas.
Por tanto, en los ejemplos iniciales lo recomendable habría sido escribir «Las playas se han visto afectadas por una plaga de medusas Pelagia noctiluca», «Otros tipos que frecuentan la costa malagueña son la Cotylorhiza tuberculata (aguacuajada) y la Chrysaora hysoscella (medusa de compases), así como «La Aequorea forskalea, una medusa transparente que tiene como hábitat natural las aguas abiertas del Atlántico».
Ver también banco de medusas, mejor que enjambre de medusas

segunda-feira, 2 de julho de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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estatus de asentado, mejor que
settled status

Recomendación urgente del día
La expresión estado estatus de asentado es una alternativa válida al anglicismo settled status, con el que se alude al estatus reconocido a los ciudadanos de la Unión Europea que lleven viviendo más de cinco años en el Reino Unido cuando se haga efectivo el brexit.
En los medios de comunicación pueden verse frases como «La Unión Europea le ha dado luz verde al Gobierno británico para implementar el settled status», «Más de tres millones y medio de europeos que se calcula que viven actualmente en las islas podrán empezar a pedir el ‘settled status’» o «Los que no han residido 5 años podrán quedarse hasta que alcancen el “settled status” y esperar los mismos beneficios».
De acuerdo con la base de datos terminológica que comparten las instituciones de la Unión Europea, settled status puede traducirse al español como estado de asentado
Este mismo corpus propone también estatus de preasentado como alternativa en español a presettled status, que hace referencia al estatus que recibirán los europeos establecidos en el Reino Unido que aún no llevan viviendo cinco años.
Así pues, en los ejemplos iniciales lo apropiado habría sido escribir «La Unión Europea le ha dado luz verde al Gobierno británico para implementar el estatus de asentado», «Más de tres millones y medio de europeos podrán empezar a pedir el estatus de asentado» y «Los que no han residido 5 años podrán quedarse hasta que alcancen el estatus de asentado y esperar los mismos beneficios».

sexta-feira, 29 de junho de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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elecciones en México, 10 claves de redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de las elecciones presidenciales que se celebran este fin de semana en México, se ofrecen algunos consejos específicos para una adecuada redacción de las noticias relacionadas con este acontecimiento.
Además, en esta otra recomendación pueden consultarse unas claves generales válidas para la cobertura de cualquier proceso electoral.

1. México, mejor que Méjico, y su capital, Ciudad de México

El nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos; sin embargo, habitualmente se emplea la denominación México, cuya x mantiene el sonido de j que esta grafía tenía antiguamente.
Su capital, antes denominada México D. F., se llama desde el año 2016 Ciudad de México, con la c mayúscula, puesto que la palabra ciudad forma parte del nombre.

2. Los partidos y las coaliciones, con mayúsculas iniciales

Las palabras significativas de los nombres de los partidos, las coaliciones y las iniciativas ciudadanas se escriben con mayúscula: Partido Revolucionario Institucional (PRI)Partido Acción Nacional (PAN)Todos por MéxicoEl Día Después

3. Priista, no priísta

El término priista, referido a los partidarios del Partido Revolucionario Institucional de México, se escribe sin tilde (no priísta), ya que dos vocales iguales juntas forman siempre un hiato, de modo que se trata de una palabra trisílaba, llana y terminada en vocal.
Para aludir a quien ya no milita en esa formación, lo adecuado es utilizar la voz expriista, en una sola palabra y sin guion (no ex priista ni ex-priista), siguiendo las reglas de escritura de prefijos.

4. Las mayúsculas también se acentúan

Las palabras escritas en mayúsculas se tildan siguiendo las normas generales de acentuación, igual que las minúsculas, por ejemplo: RICARDO ANAYA CORTÉS, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR…

5. República, minúsculas y mayúsculas

El término república se escribe como norma general con minúscula, excepto cuando forma parte del nombre de un país (no es el caso de México) o de una institución (Presidencia de la República). La Ortografía de la lengua española recoge la posibilidad de que algunos nombres comunes, como este, se empleen con mayúscula por antonomasia.

6. La presidenta, la vicepresidenta, la jefa de Gobierno…

Presidentavicepresidenta y jefa son los femeninos recomendados de presidentevicepresidente y jefe, por lo que lo preferible es emplear estos términos para referirse a una mujer que ocupe esos cargos.

7. Gobernatura/gubernatura

Tanto gobernatura como gubernatura son términos correctos para aludir al ‘ejercicio del cargo del gobernador’, como señala el Diccionario de americanismos, que indica que en México se usa con más frecuencia la forma con u.

8. De facto, en cursiva

La locución latina de facto, que significa literalmente ‘de hecho, sin reconocimiento jurídico, por la sola fuerza de los hechos’, se escribe en cursiva por ser un extranjerismo: «El Gobierno es una alianza de facto».

9. Sobrerrepresentación, con doble erre

El término sobrerrepresentación, que hace referencia a la obtención por un partido político de un porcentaje de curules o escaños superior al porcentaje de votos obtenidos o permitidos por la ley, se escribe con doble r, de acuerdo con las normas de escritura de la grafía rr en palabras prefijadas y compuestas.

10. Cazamapaches, en una sola palabra

La expresión cazamapaches, utilizada para referirse a las personas que se dedican a detectar cualquier intento de compra o coacción del voto durante la jornada electoral, se escribe en una sola palabra y sin guion (no caza mapaches ni caza-mapaches), con minúscula inicial y no necesita cursivas ni comillas.

quinta-feira, 28 de junho de 2018

EL IDIOMA ESPAÑOL


El idioma es también un reflejo de los cambios sociales



Karina GalperínPARA LA NACION - Buenos Aires


La irrupción de un tercer género gramatical sacude viejos hábitos y causa polémica, pero es además un intento de que el lenguaje se adecue a las nuevas realidades
La irrupción de un tercer género gramatical sacude viejos hábitos y causa polémica, pero es además un intento de que el lenguaje se adecue a las nuevas realidades
La irrupción de un tercer género gramatical sacude viejos hábitos y causa polémica, pero es además un intento de que el lenguaje se adecue a las nuevas realidades

Hace unas semanas, una estudiante secundaria habló por televisión en el contexto de la movilización por la legalización del aborto. El contenido no llamó la atención, pero sí algunas palabras que incluyó en su discurso, con una naturalidad pasmosa. Explicó que "les estudiantes" resolvieron tomar el colegio "hasta que termine la sesión de diputades".
Este novedoso uso consiste en la creación de un tercer género gramatical con desinencia en "e" en reemplazo del valor genérico, no marcado, que el masculino tiene en nuestra lengua para algunos pronombres, sustantivos y sus modificadores que refieran a seres animados. Dicho de otra forma, en español, como en muchos otros idiomas, el masculino cumple más de una función: en singular y en plural, sirve para referirse a hombres, pero también a la especie en su conjunto. Frente a esto, este tercer género propone limitar el masculino a la función específica de referirse solo a hombres, mientras ofrece otro -más preciso- para el valor genérico.
La entrevista se viralizó y tuvo al menos dos efectos. Mucha gente se enteró entonces por alguna pantalla de que hay en nuestra lengua algunas propuestas de cambio en marcha. Pero también, entreverado el nuevo uso con temas polémicos como aborto, tomas de colegios, feminismo y diversidades sexuales, dejó que quien así lo prefiriera pudiera confirmar sus prejuicios, apoltronándose en la idea errónea de que estaba ante un fenómeno nuevo, local y afectado.
No creo que sea así. La insatisfacción con el uso del masculino genérico lleva ya varias décadas. La solución con desinencia en e no es más que un mojón, no sabemos si el último, en un largo camino espontáneo de prueba y error. Vimos desdoblamiento ("diputados y diputadas"), que ofrece una alternativa pero duplica, en contra del principio de economía que suele prevalecer en la lengua. Vimos la x y la @ ("diputadxs", "diputad@s"), igual de compactos que el masculino como genérico, más precisos, pero impronunciables. Y ahora la e parece estar imponiéndose en una suerte de supervivencia lingüística del más apto, porque ofrece concisión y pronunciabilidad. Es, vale decirlo, incluso mejor que algunos usos aceptados desde hace mucho en nuestra lengua, como el "diputados/as", tampoco fácil de leer.
Por otra parte, basta un googleo para ver que el fenómeno no es solo porteño ni privativo de una orientación partidaria, sino que ocurre en otros lugares del país de modo transversal y también en otros países hispanoparlantes. Sin contar con que, además, algo parecido viene ocurriendo también en otras lenguas, como el francés, el portugués y el alemán, con similar adhesión y resistencia que en la nuestra.
Se le objeta a este nuevo género que pretende modificar un orden que, a los ojos de muchos, funciona bien. En pocos ámbitos de nuestra vida tiene el hábito tanta fuerza como en el idioma que usamos. El genérico en e (les diputades, les alumnes, nosotres) representa sin duda una violencia importante para nuestras costumbres. Leído o escuchado por primera (o segunda o centésima) vez, a muchos les suena "raro". Algunos, por ejemplo, señalaron jocosamente que "todes les diputades" les sonaba a "le mer estebe serene". Puede ser. Pero no más que "todas las diputadas" a "la mar astaba sarana" y "todos los diputados" a "lo mor ostobo sorono".
Hay también quienes nos recuerdan que el nuevo género es gramaticalmente innecesario, puesto que lo que esta novedad propone ya lo hace bien, y con pleno consenso entre los lingüistas, el uso no marcado del masculino. No me parece gran idea aducir la norma como argumento en contra de la propuesta de modificación de la norma, sobre todo cuando esa voluntad de modificación no parte ni de la ignorancia ni de la mala comprensión de la norma, sino más bien de un malestar con ella. Algo distinta, aunque se vea semejante, me parece la reacción de la RAE cuando afirma la norma ante la consulta frente al cambio. Está haciendo lo que debe hacer. Sería un error de su parte aceptar prematuramente cambios en proceso, incipientes, extendidos, pero todavía minoritarios.
¿De dónde viene el malestar con el masculino como genérico? ¿Tiene que ver con la militancia feminista y los movimientos por la diversidad? En parte sí. Seguramente sin estos movimientos no habríamos estado atentos a estas cuestiones. Pero me parece que solo con el impulso de estos grupos este fenómeno lingüístico habría quedado en jerga de nicho. Según yo lo veo, el tercer género no es resultado de un proyecto militante que busca cambiar el lenguaje para que el lenguaje cambie el mundo, sino más bien un intento espontáneo de que el lenguaje se adecue mejor a una realidad que ya cambió. Es cierto que cómo nombramos la realidad tiene efectos en cómo la percibimos, pero no es menos cierto que hay a veces también razones prácticas detrás del modo en que la lengua se configuró, así como también en el modo en que la seguimos usando.
No resulta difícil entender por qué el masculino funcionó siempre muy bien como genérico. Ni por qué, hasta hace poco, eso no llamó mayormente la atención de nadie y hoy sí. A lo largo de nuestra historia y hasta no hace tantas décadas, como resultado de la discriminación de la mujer, los grupos relevantes y más visibles en la vida cívica, pública y profesional de nuestras sociedades estaban compuestos exclusiva o mayoritariamente por hombres. En ese contexto tenía pleno sentido, por el principio de mayorías, utilizar el género numéricamente dominante para referirse al grupo, al hombre para referirse a la especie, más aún si muchas veces el grupo no incluía más que varones. Y tiene pleno sentido que a nadie eso le sonara discordante, como no suena discordante, tal como lo indica la última Gramática de la RAE, que en grupos históricamente con mayoría de mujeres -enfermeras, amas de casa, secretarias, azafatas- el género gramatical femenino pueda utilizarse como genérico.
Ignacio Bosque, gran lingüista y miembro de la RAE, nos da un ejemplo sugestivo. "Los directivos acudirán a la cena con sus mujeres", nos dice, es sexista, pero expresiones como "los trabajadores de la empresa", con un impecable masculino genérico, no lo es. Tiene razón, pero también veo evidencia ahí de por qué a algunos hoy les resultan insatisfactorias por imprecisas y muchas veces confusas las dos frases casi por igual. Hace, digamos, un siglo, las chances de que entre los directivos de cualquier institución hubiera mujeres eran casi nulas. Ahora ya no. El masculino como genérico hoy no implica, entonces, tanto un trato lingüísticamente discriminatorio o sexista, sino sobre todo un desajuste con una realidad que poco a poco, y ciertamente en las escuelas y universidades a las que asisten los jóvenes que han ido incorporando progresivamente el tercer género, ya ha dejado (y sigue dejando) en gran parte de ser así.
¿Es este cambio indispensable? No, de ninguna forma. ¿Es descabellado? Tampoco. Tenemos, como todos, una lengua hermosa. Una lengua en la que, como en todas, pugnan el impulso de conservar y el impulso de actualizar. Vivimos, creo, un momento de gran vitalidad en nuestras lenguas y en nuestras sociedades. Hay hace un tiempo un cambio gramatical grande en proceso, incipiente, pero -en cuanto incipiente- avanzado. No sabemos si quedará en intento pasajero o si terminará por modificar la estructura de nuestra lengua. No veo señales de alarma. Lo más cauto y sensato ahora es, creo, esperar atentos. Y mientras tanto disfrutar, tanto como a cada uno de nosotros nos lo permitan nuestros hábitos y resquemores, de este gigantesco experimento natural de final incierto que está pasando ahora mismo delante de nuestros ojos.
Doctora en Lenguas y Literaturas Romances; profesora de la Universidad Torcuato Di Tella

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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Día Internacional del

Orgullo LGTB,

9 claves para una

buena redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de la celebración del Día Internacional del Orgullo LGTB, se ofrecen algunas recomendaciones sobre términos que pueden aparecer en las informaciones de este encuentro mundial.

1. Día Internacional del Orgullo LGTB

Los nombres de los días internacionales se escriben con mayúscula en los términos relevantes. Por lo tanto, la escritura adecuada de esta festividad es Día Internacional del Orgullo LGTB y su mención abreviada: Día del Orgullo.
También es posible utilizar en español la traducción Orgullo Mundial así como la versión abreviada Orgullo (en ambos casos con el año, si se alude de modo específico a cada edición, o sin él). De modo más informal pueden emplearse denominaciones como fiesta o manifestación (mundial) del orgullo LGTB, en minúsculas por tener carácter descriptivo.

2. Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB)

Las siglas LGTB, correspondientes a este colectivo, se escriben en mayúsculas y sin puntos. En algunas ocasiones se pueden encontrar extensiones de esa sigla que añaden las letras I de intersexualA de asexual… (LGTBIA). Por otro lado, el orden de las letras que conforman esta sigla puede alterarse en función de distintas razones (GLTB, LTGB…).

3. LGTBfobia

Este término se escribe unido, sin necesidad de guion o de espacio: LGTBfobia. También está bien formada en español la forma elegetebefobia. Con este mismo sufijo se construyen sustantivos como lesbofobiahomofobiatransfobia y bifobia.
Para referirse a la persona que muestra rechazo a este colectivo se recomienda emplear la forma LGTBfóbico, también en redonda y sin comillas.

4. Gais, plural de gay

El plural del término gay es gais, se forma cambiando la y por i y añadiendo una -s. Cuando gay funciona como adjetivo, concuerda con el sustantivo al que califica, como en boda gaybodas gais.

5. Gais y lesbianas, mejor que homosexuales y lesbianas

Se recomienda usar la expresión gais y lesbianas, en lugar de homosexuales y lesbianas, ya que el término homosexual puede aplicarse tanto a hombres como a mujeres y es, por tanto, redundante.

6. Transgénero y transexual

Aunque en algunos contextos se emplean indistintamente para referirse a las personas cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que se les asignó al nacer, en otros transexual se aplica solo a quienes, además, han iniciado un proceso de reasignación mediante tratamientos como la hormonación o la cirugía.

7. Trans, acortamiento válido

Trans es un acortamiento válido tanto de transexualcomo de transgénero y, al igual que estas voces, es un adjetivo que se emplea en ocasiones como sustantivo («un/una trans»). La comunidad LGTB rechaza este uso y prefiere que se utilice como adjetivo («una persona trans»). En todo caso, no es preciso destacarlo con cursivas ni comillas.

8. Travesti y transexual no son lo mismo

Un transexual es una persona cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que se le asignó al nacer, mientras que un travesti (o travestí) es alguien ‘que se viste y caracteriza como alguien del sexo contrario’.

9. Arcoíris, mejor que arco iris

Se recomienda escribir arcoíris en una sola palabra y con tilde en la i, mejor que arco iris, en expresiones como bandera arcoírismanifestación arcoíris o liga arcoíris. Su plural es invariablearcoíris, aunque si usamos la forma arco iris su plural es arcos iris.

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