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terça-feira, 25 de maio de 2021

FUNDÉU - Puntos de vacunación masiva.

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LA RECOMENDACIÓN DIARIA puntos de vacunación masiva, no masivos Puntos de vacunación masiva, con el adjetivo en femenino y singular, y no puntos de vacunación masivos, es la forma adecuada de referirse a estos lugares de administración de vacunas contra la covid-19. Uso inadecuado Sanidad pone en marcha un punto de vacunación masivo contra la COVID-19 en Gáldar. Japón abrirá un centro de vacunación masivo de cara a los Juegos Olímpicos. El Camp Nou será un nuevo punto de vacunación masivo a partir del día 27. Uso adecuado Sanidad pone en marcha un punto de vacunación masiva contra la COVID-19 en Gáldar. Japón abrirá un centro de vacunación masiva de cara a los Juegos Olímpicos. El Camp Nou será un nuevo vacunódromo a partir del día 27. De acuerdo con las reglas de concordancia del español, masivo debe concordar con el nombre al que modifica. En este caso, el adjetivo se asocia indebidamente con la palabra punto, en lugar de hacerlo con el término vacunación. Lo que se hace de forma masiva es la vacunación, el adjetivo no indica la cantidad de centros en los que esta pueda realizarse. Existen alternativas para referirse a los lugares en los que se están inoculando las vacunas, como centros de vacunación masiva o el neologismo vacunódromos.

segunda-feira, 24 de maio de 2021

Lecciones urgentes de español para la inteligencia artificial

La escasa inversión en su adaptación y la ventaja del inglés como lengua innovadora por excelencia relegan al castellano a un papel secundario en esta tecnología El español es la segunda lengua materna del mundo tras el chino mandarín y cuenta con más de 585 millones de hablantes en todo el mundo, una realidad lingüística que contrasta con su escaso protagonismo como base para entrenar a los algoritmos de la inteligencia artificial (IA). Bajo esta etiqueta se engloban diferentes tecnologías, cada una de las cuales precisa un tipo de datos para funcionar. Las de imagen se nutren de los píxeles, las del lenguaje tienen como punto de partida el texto escrito y las de voz procesan las ondas sonoras para después convertirlas a texto, pero el denominador común a todas ellas es que necesitan aprender y, hasta ahora, lo han hecho de forma mayoritaria en inglés, siendo este el idioma en el que mejor funcionan. El castellano, por su parte, continúa como el eterno aspirante, ya que aún representa menos del 30% del mercado mundial de las tecnologías de procesamiento de lenguaje natural. El uso de este activo como lengua nativa de la IA es una mina de oro apenas explotada con la que España conseguiría una ventaja competitiva importante y recortaría distancias a Estados Unidos y China, actuales líderes en la batalla por el dominio de esta tecnología llamada a cambiar para siempre la economía global. El retraso frente al inglés no es atribuible a una única causa. Obedece, por un lado, a una razón histórica, pues las teorías pioneras en torno a esta disciplina surgieron en los años cincuenta del siglo XX en Estados Unidos, vinculadas a figuras como Marvin Minsky o Alan Turing. En nuestros días, se ha consolidado como la lengua de la investigación por excelencia. «Llama la atención que haya un mayor número de hablantes nativos del español que del inglés y sea este último donde más foco se pone. Es porque la comunidad científica toma como referencia el inglés», afirma Ricardo Moya, experto en inteligencia artificial de IMF. La lengua de Shakespeare copa, por consiguiente, los principales desarrollos y publicaciones científicas. «La mayor parte de los entrenamientos y de los sistemas más potentes se han realizado desde universidades americanas, aunque esta tendencia está cambiando en los últimos años porque el sudeste asiático, y en particular China, está tomando una relevancia impresionante tanto en investigación como en empresas», explica Elena González-Blanco, directora general de Coverwallet en Europa y experta en inteligencia artificial y tecnología lingüística. Por otro lado, las grandes tecnológicas –Google, Facebook, Amazon y Microsoft–, son estadounidenses. «Tienen una cantidad de datos más grande que nadie y cuentan con la capacidad para explotarlos. El resultado es que en áreas específicas de la IA, como la parte del lenguaje, hay unas diferencias enormes del funcionamiento de estas máquinas en inglés y en el resto de las lenguas», añade. El español todavía representa menos del 30% del mercado mundial de las tecnologías de procesamiento de lenguaje natural En el caso del español se suma la peculiaridad de sus variedades en América Latina, un aspecto en el que, tal y como señala la experta, queda camino por recorrer. «No se han hecho apenas trabajos para entrenar a las máquinas con las distintas variedades de español. De hecho, empresas de nuestro país que expanden allí su negocio con soluciones de lenguaje se encuentran con estas dificultades», cuenta. Sí se han concentrado esfuerzos, en cambio, en las lenguas peninsulares. «En España –dice– se ha hecho bastante en temas de traducción automática al gallego, euskera o catalán y existen empresas especializadas en ello». Las fuentes consultadas coinciden en que, en cualquier caso, las características propias del español no son un escollo para su introducción en el ámbito de la inteligencia artificial. «Otros idiomas, como el inglés, usan menos ‘stop words’ (preposiciones, artículos…), pero todos tienen un vocabulario muy rico y aceptan expresiones complejas. Si desde el principio se hubieran destinado los mismos recursos al español que al inglés, la situación actual sería perfectamente inversa», considera Luis de la Fuente, investigador principal del grupo de investigación 'DDS: Data Driven Science' de la Universidad Internacional de la Rioja (Unir). Escasa inversión El factor determinante es la inversión. «Las universidades y los centros de investigación beben del presupuesto que el Ministerio de Ciencia e Innovación o la Unión Europea ponen a su disposición en las diferentes líneas. El primer paso, por tanto, es que haya una apuesta decidida desde las entidades de financiación para que se genere ese conocimiento básico que después las empresas privadas llevarán a sus departamentos de I+D si consideran que puede ser beneficioso», expone. En este sentido se pronuncia Nieves Ábalos, fundadora de Monoceros Labs, un estudio de innovación especializado en las experiencias conversacionales que trabaja en la creación de aplicaciones de voz para hispanohablantes para asistentes como Amazon Alexa y Google Assistant. «En España no hemos tenido grandes empresas que empujen desde lo privado y, desde lo público, la investigación es difícil. Hay pocos recursos para crear corpus de datos o meter músculo para que podamos llegar más lejos. El español es una de las lenguas más importantes del mundo y aquí somos siempre los últimos», lamenta. Este estudio, puesto en marcha a finales de 2017, es responsable, entre otras, de aplicaciones como el juego infantil ‘Veo Veo’, adaptado para dispositivos de Amazon Alexa, o ‘Historias para recordar’, para Google Assistant, que ayuda a ejercitar la memoria a las personas mayores. «Entrenamos a los algoritmos en español y diseñamos toda la experiencia pensando en este idioma», detalla. Ábalos cree que es imprescindible crear soluciones en español y no solamente adaptadas al español, sobre todo en lo relativo a interfaces conversacionales. ¿La razón? «Si casi no vale una aplicación traducida del español de España al de México, menos del inglés al español. Para dar una solución satisfactoria a los usuarios y que puedan usar estas tecnologías en su día a día tenemos que hacer experiencias diseñadas desde el español», comenta. Cabe recordar que asistentes virtuales como Alexa o Google Assistant nacieron primero en inglés, en 2014 y 2016 respectivamente, y no se lanzaron en español hasta años después. La partida por el dominio de esta tecnología se libra en un tablero en el que el Viejo Continente está desposicionado y nuestro país apenas ha utilizado los datos del español para entrenar a los algoritmos. «Europa se preocupa por las cuestiones éticas y de regulación, pero cuenta con pocas empresas grandes que sean tractoras en el mercado. Es verdad que se ha trabajado muchísimo en los temas de traducción y multilingüismo por razones obvias de comunicación entre los países, pero ahora se está quedando atrás», comienza por destacar González-Blanco. Ante esta situación, cada país ha optado por centrar el tiro en determinadas áreas. Alemania, por ejemplo, ha vuelto la mirada a las tecnologías de IA aplicadas al sector automovilístico por el despliegue del coche autónomo, mientras que, a juicio de la experta, España carece de un posicionamiento claro. Retos pendientes Pero antes de pensar en cómo liderar el uso de la lengua española en la IA, nuestro país debe resolver problemas de base que lastran cualquier intento de progreso. El reto más acuciante es estrechar lazos entre las universidades y el sector empresarial. «Todo el conocimiento científico se tendría que materializar en emprendimiento, ayuda a las empresas, creación de puestos de trabajo, etc. Es esencial para retener talento técnico y para darle valor económico a los avances científicos porque en España hay grupos de investigación muy buenos en ese sentido», asegura González-Blanco. Otro de los obstáculos es la disponibilidad de datos. «Que no haya demasiados corpus públicos puede suponer un freno porque no se tiene el nutriente del que bebe la IA. El hecho de que hubiese corpus públicos y de fácil acceso sería un avance importante», defiende Moya. Es también una cuestión de mentalidad. «Aquí cada uno tiene sus datos bajo llave y no hay una cultura de compartir. Los proyectos pequeños son muy caros y tienen resultados limitados, por lo que hay que montar grandes infraestructuras de IA donde los datos puedan abrirse y reutilizarse para tener una iniciativa de crecimiento que pueda empujar esta tracción. O se hace algo grande o no competiremos con corporaciones que pueden hacerlo muchísimo más rápido que nosotros», destaca. Partir de cero El 18% de las grandes empresas españolas –más de 250 empleados– han incorporado la inteligencia artificial a alguno de sus procesos, un punto por encima de la media europea, mientras que entre las pymes el porcentaje baja al 7%, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, adscrito a la entidad pública Red.es. Las compañías se van familizarando con la IA pero, según la experta Elena González-Blanco, en áreas como banca o seguros «apenas hay datos publicados en corpus abiertos que sirvan para entrenar a las máquinas» porque las empresas no suelen compartirlos. «Solo aquellas que han hecho entrenamiento de IA en sus propios sistemas han sido capaces de desarrollar estos algoritmos. Cada vez que se hace una implementación de este tipo de proyectos en una empresa es como si se empezase de cero». Queda margen de mejora. Para González-Blanco el lado positivo es que España ahora está en un buen momento para abordar estos desafíos porque cuenta con la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, encabezada por Carme Artigas, y con el dinero procedente de Bruselas. Dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, el Gobierno ha dedicado el componente 16 a la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, a la que destinará 500 millones de euros para el periodo 2021-2023, el 0,7% de los 70.000 millones que recibirá de Bruselas. Entre sus objetivos está situar a España como país puntero en este ámbito y liderar a nivel mundial el uso de la lengua española en la IA. Propone para ello el Plan de Tecnologías de Lenguaje Natural, dotado con 28 millones de euros en tres años, que incluye la creación de un centro de IA en español para poner a disposición de las empresas recursos que les permitan hacer uso de estas tecnologías y la elaboración de convenios con contenido económico con las principales instituciones generadoras de datos y corpus. Fuentes de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial matizan que a estos 28 millones habría que sumar inversiones en materia de I+D+i contempladas en otros componentes más horizontes que también se destinarán al uso del español en la IA. El Gobierno ha destinado 500 millones de euros para el periodo 2021-2023 a la inteligencia artificial dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Explican que la creación de un corpus del español es esencial para el desarrollo de la industria digital en español. «El hecho de que los algoritmos se estén entrenando con corpus primordialmente en inglés puede introducir sesgos que no tengan en cuenta las especificidades de la comunidad hispanohablante», resaltan. El impulso del español en la IA permitirá una menor dependencia de multinacionales o entidades privadas extranjeras, lo que tendrá «relevantes implicaciones en materia de acceso, calidad y seguridad». Y, en lo que respecta a la transferencia de la investigación basada en el procesamiento de lenguaje natural del español, «permitirá impulsar aplicaciones y productos desarrollados para diversos ámbitos y sectores de utilidad para España y para todos los países hispano hablantes», indican. Mercado amplio Las oportunidades de negocio son inmensas porque la explotación de los datos del español abriría las puertas a un mercado potencial con más de 585 millones de hispanohablantes. «Es una economía de escala muy grande, ya que una solución para el español puede venderse en un amplio espectro de países», subraya Luis de la Fuente (Unir). Esta universidad lidera el proyecto Plentas, basado en diseñar un sistema de IA que evalúe automáticamente la respuesta de los alumnos a una pregunta hecha por el profesor. «En un caso ideal, el sistema se conecta con una plataforma educativa, el profesor pide escribir en dos frases cómo fue el descubrimiento de América, por ejemplo, y a los diez minutos, independientemente del número de alumnos, estos reciben una respuesta con la nota y los motivos», detalla. Soluciones como esta –aún en fase de investigación básica– podrían comercializarse a un número elevado de centros educativos. «Si este despliegue lo llevásemos a América Latina, los alumnos que se podrían aprovechar sería brutal», subraya De la Fuente. Habría beneficios a varios niveles. «Desde un punto de vista tecnológico nos posicionaríamos como líderes en un área de la IA que todavía está virgen, en la que podemos aportar valor diferencial y, además, ser un puente con América Latina», dice Elena González-Blanco. Para millones de empresas con sede en España y en el continente americano supondría la posibilidad de automatizar procesos y aumentar su negocio. Y eso sin olvidar que España podría convertirse en un ‘hub’ de atracción de talento tecnológico. «Tenemos calidad de vida y condiciones que no solo atraen turismo, sino que pueden ser estratégicas para montar startups y atraer talento de investigación y tecnología que puede ser clave para que los proyectos crezcan y se vuelvan exponenciales», señala. El potencial del español como catalizador de la competitividad nacional en IA es incalculable. Supercomputación para captar todos los matices Un adjetivo como «brutal» puede tener distinto significado en función del contexto en el que se utilice. No es lo mismo decir «la serie es brutal» que «el brutal asesinato». Los hablantes de carne y hueso somos capaces de percibir la diferencia, pero ¿también la inteligencia artificial? Por increíble que parezca, la respuesta es que sí. Los modelos del lenguaje reproducen el uso de la lengua y permiten conocer el significado real de las palabras, incluso de las frases enteras. Hasta ahora se han hecho modelos del lenguaje sobre todo del inglés, pero este desequilibrio está cerca de cambiar gracias al trabajo conjunto de dos instituciones españolas. El Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC) y la Biblioteca Nacional de España (BNE) han unido fuerzas para generar un modelo del lenguaje del español y de otras lenguas del estado. Lo hacen por encargo de la ya extinta Secretaría de Estado para el Avance Digital, en el marco del Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje. «La BNE es una fuente muy rica y valiosísima para hacer un modelo del lenguaje por la cantidad ingente de datos que tiene, mientras que el BSC cuenta con el supercomputador MareNostrum para el procesado masivo. Ya que tenemos los recursos, es cuestión de aprovecharlos», subraya Quim Moré, investigador del departamento de CASE del BSC y uno de los responsables del proyecto en el centro. El Archivo Web de la BNE es la colección formada por los sitios web con dominio .es, incluidos documentos, imágenes, vídeos, etc. «Nosotros solo necesitábamos el texto. Desde la BNE aplicaron un proceso de extracción de los datos textuales, que ya se han transferido al supercomputador. Tiene almacenados un total de 45 terabytes», cuenta Moré. Completada esta fase, el siguiente paso es su procesado para generar el modelo del lenguaje a través de las tecnologías del procesamiento del lenguaje natural. La idea es crear lo que se ha hecho con Google Bert, la actualización del algoritmo de este motor de búsqueda. «El modelo del lenguaje lo que hace es que, según el contexto en que aparece una frase, interpreta su sentido. Esto tiene una aplicación a la traducción automática», indica Moré. Pero las posibilidades no se agotan ahí. «Pongamos por caso que tenemos un asistente autónomo de coche, se encuentra con una información lingüística que se puede interpretar de una forma u otra y el coche tiene que actuar según esta interpretación. El modelo del lenguaje ayuda a que tome la decisión correcta porque interpreta el sentido según el contexto», dice. Esta iniciativa supone, en palabras de Quim Moré, la oportunidad de «tener un modelo del lenguaje del español tan potente como los que puede hacer Google», lo que supone «un gran avance en la aplicación de la IA en español, sobre todo basada en conocimiento de la realidad con el lenguaje». Las bases para un futuro mejor empiezan a construirse.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

LA RECOMENDACIÓN DIARIA alto el fuego, tregua y armisticio no son lo mismo Fundeu www.fundeu.es «Alto el fuego», «tregua» y «armisticio» no son lo mismo FundéuRAE LA RECOMENDACIÓN DIARIA alto el fuego, tregua y armisticio no son lo mismo Los términos alto el fuego, tregua y armisticio tienen significados diferentes, y no siempre se pueden emplear indistintamente. El alto el fuego es, según el diccionario académico, la ‘suspensión momentánea o definitiva de las acciones militares en una contienda’. Puede ser unilateral y no producirse necesariamente en una agresión entre dos partes (en el caso del terrorismo, solo una de las partes pone bombas y mata). En algunos contextos su significado es muy cercano al de tregua, ‘cese temporal de hostilidades’, aunque, como bien se indica en su definición, esta es siempre transitoria, con un principio y un fin. Estos términos no deben confundirse con armisticio, que es la ‘suspensión de hostilidades pactada entre pueblos o ejércitos beligerantes’. De acuerdo con esta definición, para lograr un armisticio se necesita que los dos contendientes lleguen a un acuerdo para interrumpir temporalmente las hostilidades, y que estas sean mutuas. Ver también ➤ alto el fuego y alto al fuego, ambas válidas

domingo, 23 de maio de 2021

Noam Chomsky: "Nos encontramos en un período de extinciones masivas

Se publicó su libro más reciente, "Cooperación o extinción" Para el lingüista, filósofo y politólogo estadounidense, la clave reside en la movilización popular y constante. “El activismo puede llegar a ser muy influyente", sostiene. Por Silvina Friera en Página 12 23 de mayo de 2021
Chomsky pone el foco en algunos aspectos alarmantes vinculados con el medioambiente. La inminencia de la extinción es uno de los ejes centrales que aglutina al activismo del siglo XXI. Los niveles de carbono en la atmósfera, más elevados que en cualquier punto anterior de la historia humana, aumentaron con celeridad hasta más de cuatrocientas partes por millón, muy por encima de las trescientas cincuenta partes por millón hasta las que se considera que el nivel es seguro. La destrucción de la vida en la Tierra no es un relato apocalíptico, producto de la desmesurada imaginación medioambientalista o de un grupúsculo perturbado de la comunidad científica. “Cada año, cerca de treinta millones y medio de personas se ven obligadas a desplazarse por causas de desastres naturales como inundaciones y tormentas; se trata de una de las consecuencias vaticinadas del calentamiento global y significa casi una persona por segundo, es decir muchísimas más de las que huyen por causa de la guerra y el terrorismo. A medida que los glaciares se derritan y el nivel del mar aumente, algo que hará peligrar los suministros de agua de un vasto número de personas, estas cifras seguirán aumentando”, advierte Noam Chomsky, lingüista, filósofo y politólogo estadounidense, uno de los activistas más influyentes del mundo, en Cooperación o extinción (Ediciones B). El libro --que se puede leer junto a En llamas de Naomi Klein—despliega una recopilación de textos que surgieron a partir del “Encuentro con Chomsky”, celebrado en Boston a mediados de octubre de 2016, en el exterior de la histórica iglesia de Old South, donde se congregó una multitud de jóvenes que se extendió a lo largo de dos manzanas. La charla de aquella tarde tenía el título de “Internacionalismo o extinción”. El cuerpo principal del libro lo constituye el discurso original del autor de Hegemonía o supervivencia, Estados fallidos y ¿Quién domina al mundo? Entre los materiales se incluye la transcripción de una conversación en el mismo encuentro con Wallace Shawn, un activista comprometido, más conocido como dramaturgo y actor; y las preguntas que formularon los que asistieron al encuentro con las respuestas de Chomsky. Además de la emergencia climática, los otros dos temas fundamentales fueron la amenaza nuclear y el peligro que entraña el debilitamiento del sistema democrático en todo el mundo. Chomsky, que nació en Filadelfia el 7 de diciembre de 1928, adquirió su primera conciencia política estimulado por las lecturas en las librerías de los anarquistas españoles exiliados en Nueva York. Tenía once años cuando publicó su primer artículo sobre la caída de Barcelona y la expansión del fascismo en Europa. Su activismo político arrancó con la movilización contra la guerra de Vietnam. Si entonces llamó la atención, fue porque como profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), él pertenecía a una universidad que investigó bombas inteligentes y técnicas de contrainsurgencia para la guerra de Vietnam. Para Chomsky extinción e internacionalismo están asociados en “un funesto abrazo” desde una fecha precisa: 6 de agosto de 1945, cuando el presidente de Estados Unidos ordenó los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. A partir de aquel fatídico día la humanidad entró en una nueva era: la era atómica. “Lo que no se percibió entonces es que surgía una nueva época geológica que hoy conocemos con el nombre de Antropoceno, la cual viene definida por un nivel extremo de impacto humano sobre el entorno”, explica el lingüista estadounidense y agrega que la era atómica y el Antropoceno constituyen una amenaza dual para la perpetuación de la vida humana organizada. “Está ampliamente reconocido que nos encontramos en un sexto período de extinciones masivas; el quinto, hace sesenta y seis millones de años, se atribuye por lo general al impacto de un gigantesco asteroide contra la superficie de la Tierra, lo que supuso el final del 75 por ciento de las especies del planeta. Este acontecimiento puso fin a la era de los dinosaurios y allanó el camino al apogeo de los pequeños mamíferos y, en última instancia, de los humanos, hace unos doscientos mil años”. Hace tiempo que la capacidad de los seres humanos para destruirse unos a otros a escala masiva está fuera de duda. El Anthropocene Working Group confirma que las emisiones a la atmósfera de CO2 (dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero de origen humano) están aumentando a la tasa más elevada existente en sesenta y seis millones de años. Aunque Chomsky no se detiene a analizar cada uno de los datos disponibles, pone el foco en algunos aspectos alarmantes. “El deshielo de los glaciares del Himalaya podría acabar con las reservas de agua de toda Asia Meridional, es decir, de varios millones de personas. Solo en Bangladesh se espera que en las próximas décadas emigren decenas de millones por la única razón del aumento del nivel del mar, debido a que se trata de una planicie litoral costera. Será una crisis de refugiados que hará insignificantes las cotas actuales, y se trata nada más que del comienzo”, aclara el lingüista estadounidense y recuerda que los Acuerdos de París, alcanzados en la COP 21, en 2015, supusieron un desarrollo a los esfuerzos internacionales por evitar la catástrofe. Debería haber entrado en vigencia en octubre de 2016, pero la mayoría republicana en el congreso, conocida por su sistemático negacionismo, no estuvo dispuesta a aceptar ningún compromiso vinculante. Entonces acabó saliendo un acuerdo voluntario que Chomsky califica como “mucho más flojo” por el cual se llegó a una resolución para reducir de forma gradual el uso de hidrofluorocarburos (HFC), gases de efecto invernadero supercontaminantes. El Partido Republicano es la organización “más peligrosa en toda la historia de la humanidad” para el lingüista estadounidense. La envergadura de la ceguera es tan preocupante que Chomsky elige un fragmento para estimular el debate y a la vez sorprender: “No puedo imaginar límites a la osada depravación de los tiempos que corren, en tanto los agentes del mercado se erigen en guardia pretoriana del Gobierno, en su herramienta y en su tirano a la misma vez, sobornándolo con liberalidad e intimándolo con sus estrategias de opciones y exigencias”. Esta cita la pronunció James Madison en 1791, varios años antes de convertirse en el cuarto presidente de Estados Unidos (1809-1817). No se puede esperar que las soluciones lleguen de los sistemas de poder organizados, estatales o privados. Para Chomsky la clave reside en la movilización popular y un activismo constante. “El activismo popular puede llegar a ser muy influyente, lo hemos visto una y otra vez; el compromiso de los activistas desde hace cuarenta años ha puesto los problemas medioambientales en la agenda política, quizá no lo suficiente pero, con todo, de forma crucial y significativa”, reconoce Chomsky en una parte de Cooperación o extinción. Claro que del dicho al hecho hay un largo trecho. El propio autor revela cómo a pesar del cambio drástico en el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial una gran parte de la población se mantuvo como antes: tradicional en lo cultural y premoderna en muchos sentidos. “Para el 40 por ciento de los ciudadanos estadounidenses, el trascendental problema de la supervivencia de la especie no es demasiado relevante, ya que Cristo va a regresar entre nosotros en un par de décadas, de manera que todo quedará resuelto. Insisto; hablamos de un 40 por ciento”, resalta Chomsky para no perder de vista la importancia que tiene la religión en una porción significativa de la ciudadanía estadounidense. Chomsky comenta un libro de Arlie Hobschild (Strangers in Their Own Land), una socióloga que se fue a vivir a un área pauperizada de Luisiana durante seis años para estudiar a los habitantes desde dentro. Se trata de la zona profunda pro-Trump del país. “Los productos químicos y otros elementos contaminantes derivados de la industria petroquímica están causándoles graves daños, pero se oponen por completo a la Agencia de Protección Medioambiental (…) Ven a la Agencia como un grupo de gente de ciudad con un doctorado, que va hasta allí y les dice cosas como que no pueden pescar, pero que a la industria petroquímica ni le chistan. Así que, ¿qué utilidad tiene? No les gusta que les quiten el trabajo y les digan con su acento culto lo que pueden y no pueden hacer, mientras que ellos se ven asediados por toda la situación”, plantea Chomsky como ejemplo para que los activistas conozcan las profundas razones y reticencias que tendrán que vencer. En el reto sin precedentes por la supervivencia de la civilización no hay tiempo que perder.

sexta-feira, 21 de maio de 2021

FUNDÉU RECOMIENDA: COMMODITIES

commodities, en español materias primas o productos básicos © Archivo Efe Materias primas o productos básicos son alternativas en español al extranjerismo commodities. Sin embargo, en noticias y artículos sobre economía y negocios se ha extendido el uso de la palabra inglesa commodities, plural de commodity, como puede verse en las siguientes frases: «La recuperación económica mundial subirá en 2021 el precio de los commodities» o «Además de las commodities agrícolas, suben y escasean el hierro y la madera». El Diccionario panhispánico de dudas considera que commodity y su plural commodities son anglicismos innecesarios, que deben sustituirse por los equivalentes en españolproductos básicos o materias primas, según los casos. También pueden ser válidas las alternativas bienes (o servicios) homogéneos. Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «La recuperación económica mundial subirá en 2021 el precio de las materias primas» y «Además de las materias primas agrícolas, suben y escasean el hierro y la madera».

quinta-feira, 20 de maio de 2021

LA TORRE DE BABEL

DISTOPIA Y ALEGORIA BIBLICA SE CRUZAN EN UNA NOVELA PROFETICA DE C.S. LEWIS Una moderna Torre de Babel Publicada en 1945, "Esa horrible fortaleza" alertaba sobre los peligros derivados de la ciencia y la tecnocracia. Veía en ellas la manifestación de un poder humano liberado de toda atadura moral. POR JORGE MARTÍNEZ 16.05.2021 LA PRENSA - BUENOS aIRES Agobiados en este extraño tiempo de tribulación planetaria, no fueron pocos los que en el último año acudieron a la literatura distópica en busca de orientación y esparcimiento. La lista previsible de novelas y autores (Orwell, Huxley, Zamyatin, Dick) fue revisada del derecho y del revés a la caza de posibles anticipos de la pesadilla que comenzó en China a principios de 2020. Pero un libro en especial ha estado sospechosamente ausente de ese muestrario. Un libro escrito por el británico C. S. Lewis en el último año de la Segunda Guerra Mundial, un libro tan agudo como estremecedor y profético. Esa horrible fortaleza es la última parte de la llamada Trilogía Cósmica, que también componen Más allá del planeta silencioso y Perelandra. Lewis, uno de los máximos autores cristianos del siglo XX, la escribió a mediados de 1944, casi en conjunción con su célebre ensayo La abolición del hombre, del que viene a ser su versión novelada. El tema de ambos es el mismo: desarrollar de qué modo la negación de la ley natural termina desembocando en el imperio de lo antinatural, y por qué el humanismo emancipado de toda atadura moral puede conducir a la completa deshumanización de la especie. En la novela Lewis (1898-1963) acertó al situar la acción en un College universitario, ambiente que conocía a fondo. Mucho de lo que sucede en la historia tiene que ver con la vanidad, el orgullo y el "carrerismo" típicos del medio intelectual, allí donde se maquina "una conspiración dentro de otra" y prosperan las "emboscadas y dobles emboscadas", los "embustes, sobornos y puñaladas por la espalda". Eligió ese territorio, además, como un microcosmos que permitiera ilustrar un conflicto que abarca a toda la humanidad en su historia tumultuosa y su destino último. Casi todos los personajes son académicos embarcados en un ambicioso proyecto científico que se irá develando de a poco. Quienes lo promueven integran el Elemento Progresista de la universidad, que en su lucha por el poder interno desplazan o captan a los colegas más escépticos o profesionales. Uno de ellos es el protagonista, el sociólogo Mark Studdock, quien no podrá resistir la tentación de sumarse al influyente Círculo Interno. El de su esposa, Jane Tudor, con la que no congenia, será el recorrido inverso: del orgullo "de género" hará un tránsito gradual hacia la aceptación de la misteriosa gracia que le permite "ver" el futuro. CUENTO DE HADAS Lewis decía que Esa horrible fortaleza era un cuento de hadas. Aludía al elemento fantástico de su trama, en la que no faltan rasgos de ficción científica, junto con ángeles, demonios y animales que están mucho más que domesticados. Pero la novela es, en esencia, una alegoría bíblica, como lo indica el título, que es una cita del poeta Sir David Lindsay (1490-1555) referida a la Torre de Babel y al desmesurado intento de levantar una construcción humana que llegue hasta el cielo. El Elemento Progresista trabaja en algo equivalente. Sus miembros, reunidos en el Instituto Nacional de Experimentos Coordinados (NICE es la irónica sigla en inglés), están seguros de que la ciencia y la planificación tienen la respuesta para todos los problemas del ser humano. Son ingenieros sociales y alquimistas de la biología. Combaten la superpoblación ("Hay demasiada vida de todo tipo, animal y vegetal. En realidad aún no hemos limpiado este planeta", avisa uno de sus mentores), y proponen tratamientos "terapéuticos" contra la delincuencia, "esterilizar a los incapaces", exterminar a las "razas atrasadas" y fomentar la "reproducción selectiva". Aborrecen a la naturaleza -hasta los árboles les repelen- y disponen incluso de un "falso profeta", un religioso hereje que bendice el plan por considerarlo un "instrumento irresistible" para la llegada del Reino "en este mundo, en este país". Todos juntos maquinan el mayor de los experimentos: crear un hombre nuevo que haya conquistado la muerte y reemplace la "vida orgánica" con un sustituto químico. Mark será convocado para "camuflar" la conjura y someter, con manipulaciones y engaños, a los "oscurantistas" que se interponen en el camino. Que son la gente de pueblo, los pequeños propietarios y, especialmente, el trabajador rural, al que definen como "muy recalcitrante en una comunidad planificada y siempre retrógrado". Primero los combatirán con una campaña de prensa dirigida a lectores cultos, porque "son los lectores cultos quienes pueden ser engañados". Después se organizarán disturbios amañados para forzar la imposición de leyes de emergencia en la ciudad universitaria donde funcionará el NICE, disturbios que la prensa estará en condiciones de condenar antes de que ocurran. Esta tarea se la asignarán a un Mark que todavía se niega a falsear la realidad. "¡Desde cuándo necesitas esperar que ocurra algo para escribir la historia!", será la cínica respuesta de sus superiores. APARECE RANSOM La última barrera frente a esos designios estará en el pequeño grupo que dirige el profesor Ransom, protagonista de las dos primeras novelas de la trilogía y que en Esa horrible fortaleza aparece hacia la mitad del libro. Ransom sabe que, en última instancia, el combate se librará merced a la intervención sobrenatural y con el auxilio de un personaje legendario: el mago Merlín. Lewis lamentaba que los primeros críticos de la novela no hubieran apreciado la inclusión del viejo mago en el argumento, una incomprensión que siguió hasta nuestros días. Su papel resulta crucial y se lo disputan los dos bandos en pugna. Merlín es despertado después de un sueño de quince siglos para sumarse a la contienda y, de paso, salvar su alma. En él está representado "aquel oscuro pozo de historia que se extiende entre los antiguos romanos y el comienzo de los ingleses", explica uno de los personajes. Es, agrega otro, "el último vestigio de un orden antiguo en el que la materia y el espíritu estaban, según nuestro moderno punto de vista, mezclados". Si Ransom es el Pendragon, con Merlín revive la mítica Logres del Rey Arturo, el bastión medieval que resurge para batirse frente al desvarío suicida de la modernidad. Como Merlín no es un hombre del siglo XX, antes de que entre en la refriega sus camaradas -entre los que se cuenta Jane, la esposa vidente de Mark- deben explicarle el mundo en el que le tocó despertar y las fuerzas a las que se enfrentará. Esa explicación contiene algunos de los pasajes más certeros del profundo sentido satírico que inspira toda la novela de Lewis. Merlín tarda en entender. Pregunta, por ejemplo, si no será posible encomendarse a la acción del rey de Inglaterra, y cuando le responden que es un rey débil, inquiere si su debilidad no será imputable a la mala influencia de sus "grandes hombres", de sus nobles, embajadores y prelados. Ransom aclara al mago que los poderosos de hoy no son los que él cree y sus poderes no se comparan ya con los del medioevo. "Tienen un instrumento que llaman prensa con el que engañan a la gente", precisa el profesor. La fe "está hecha pedazos y habla con voz dividida". Ya no quedan príncipes cristianos y ni siquiera el Oriente puede acudir en ayuda. "El veneno fue producido en estas tierras occidentales pero se ha lanzado en todas partes -advierte Ransom-. Por más lejos que vaya siempre encontrará las máquinas, las ciudades atestadas, los tronos vacíos, las falsas escrituras, los lechos estériles; hombres enloquecidos por falsas promesas y amargados por miserias reales, adorando las obras de acero de sus propias manos, apartados de su madre, la Tierra y del Padre del Cielo". El desenlace está a tono con la alegoría y el título. La maldición que cayó sobre los constructores de la Torre de Babel también se abate sobre los diabólicos manipuladores de la humanidad en una escena que está entre las más logradas del libro. El castigo divino sorprende a los malvados en el reducto que se proponían alzar contra el orden natural. "Había deseado con todo el corazón que no existieran la realidad ni la verdad -se dice de uno de ellos-, y ahora ni la inminencia de su propia ruina podía despertarlo". Esa horrible fortaleza se publicó en agosto de 1945, días después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, dos ejemplos del mal que se anticipaba en su trama. Desde entonces no ha sido el libro más frecuentado de Lewis, ni el más popular. Como se ha dicho, los primeros críticos fueron implacables en sus opiniones y no parecieron comprender los diferentes simbolismos de sus páginas, ni aceptaron su cruce de realismo y elementos sobrenaturales. El propio autor, según lo atestigua su correspondencia, debió explicar varios pasajes y aclarar dudas de lectores cercanos, amistosos. Pero al margen de las objeciones literarias, siempre discutibles, no fue un libro fallido. Leído siete decenios más tarde, en un tiempo pandémico por completo subordinado a la prepotencia de la ciencia y en manos de la tecnocracia de infectólogos y "expertos", Esa horrible fortaleza conmueve por la precisión en el diagnóstico y la puntería de sus advertencias. Describió como pocas obras de ficción la raíz del mal en las sociedades modernas y su inmenso poder, a la vez que detectó su punto débil, el talón de Aquiles que podría conducir a su derrota en el momento menos pensado. "En la lucha contra los que sirven a los demonios -se lee hacia el final- uno siempre cuenta con eso a favor; sus amos los odian a ellos tanto como ellos nos odian a nosotros". Jorge Martínez @JorgeGMar

FUNDÉU - Conflicto palestino-israelí: claves de redacción

Con motivo de un nuevo recrudecimiento de la violencia en el conflicto entre Palestina e Israel, se recuerdan algunas claves de redacción para las noticias referidas a este enfrentamiento. 1. Conflicto palestino-israelí, con guion Para referirse al conflicto que enfrenta a los palestinos con los israelíes, lo apropiado es emplear el término palestino-israelí, mejor que israelí-palestino, ya que, cuando ambas palabras conservan sus formas sin modificaciones, se tiende a colocar en primer lugar la que termina en -o. Las dos palabras se escriben unidas por un guion y solo la segunda concuerda en género y número con el sustantivo (la primera permanece invariable): las relaciones palestino-israelíes, el acuerdo palestino-israelí, la paz palestino-israelí… 2. Nombres de protagonistas La grafía adecuada de los nombres propios de algunos de los protagonistas de la información son Mahmud Abás (y su sobrenombre, Abu Mazen), Riyad Mansur (no Mansour), Ismail Haniye, Guilad Shalit (no Gilad), Jaled Mashal (no Yaled Meshal) y Brahim Gali (no Ghali). 3. Nombres de lugares En cuanto a los lugares en los que se desarrolla el conflicto, el modo de escribir algunos de los más comunes es Ramala o Ramálah (no Ramla ni Ramallah), Rafa o Ráfah (mejor que la forma aguda Rafá), Jan Yunis (con esta pronunciación y no Yan Yunis), Nablus (mejor que Nablús), Yenín (no Jenin, Jenín ni Yenin). Hebrón, Golán y Sinaí son palabras agudas y se escriben con tilde. La Franja de Gaza (o la Franja, si se opta por la forma abreviada) es la denominación de uno de los territorios ocupados y Gaza es el nombre de su ciudad principal. 4. Gentilicios Respecto a los gentilicios, conviene recordar que israelí, pl. israelíes o israelís, es el que corresponde a las personas que viven en el moderno Estado de Israel (no israelita). Israelita, hebreo y judío tienen otros significados y usos. El gentilicio de los naturales de Gaza es gazatí, pl. gazatíes o gazatís, y el correspondiente a Tel Aviv, telaviví (pl. telavivíes o telavivís) o telavivense. 5. Organizaciones y grupos que intervienen Entre las organizaciones y grupos que intervienen en el conflicto, se encuentran algunas cuyos nombres aparecen en los medios de comunicación con formas diversas. Las adecuadas son Hamás (con tilde) y Brigadas de Ezedin Al Kasem (no Azedin —o Ezzedin— Al Qasam…). 6. Tregua y alto el fuego, diferencia Los términos tregua y alto el fuego no son sinónimos. El primero tiene un carácter más provisional, incluye condiciones concretas y carece de validez jurídica, mientras que el segundo suele preceder al cese de hostilidades y es el paso previo a la firma de la paz.

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