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terça-feira, 30 de maio de 2023

La recomendación diaria:

 


LA RECOMENDACIÓN DIARIA
fitosanitario y zoosanitario,
sin espacio ni guion
 

Las voces fitosanitario y zoosanitario se escriben sin espacio ni guion, por lo que son inadecuadas variantes como fito-sanitario y zoo-sanitario, con guion, o fito sanitario y zoo sanitario, con espacio.



Uso inadecuado
  • El precio de producción del control fito sanitario se incrementa en un 20 %.
  • En el caso de mascotas, podrán ingresar con un certificado zoo-sanitario.
  • Tiene como objetivo salvaguardar la seguridad en los sistemas fito y zoo sanitario del país.


Uso adecuado
  • El precio de producción del control fitosanitario se incrementa en un 20 %.
  • En el caso de mascotas, podrán ingresar con un certificado zoosanitario.
  • Tiene como objetivo salvaguardar la seguridad en los sistemas fito- y zoosanitario del país.

Según el diccionario académico, fitosanitario se aplica a lo ‘perteneciente o relativo a la prevención y curación de las enfermedades de las plantas’. Con el reemplazo de fito-, que significa ‘planta’, por zoo-, que significa ‘animal’, se obtiene zoosanitario, que alude a las condiciones veterinarias, higiénicas, etc., de los animales domésticos. Dado que estos dos últimos elementos compositivos funcionan como prefijos, lo adecuado es que vayan unidos, sin espacio ni guion.

En determinados contextos, se tratan conjuntamente las condiciones de los animales y las plantas, en cuyo caso la grafía adecuada es fitozoosanitario o zoofitosanitario, también sin espacios ni guion. Si, por el contrario, se mencionan las dos disciplinas de modo separado y coordinadas por la conjunción y, lo más adecuado es fito- y zoosanitario o bien zoo- y fitosanitario, es decir, acortando la primera de las palabras con un guion al final. En cualquier caso, no son apropiadas variantes como fito-zoo-sanitariofito-zoo sanitario o fito zoo sanitario.

Ver también

➤ prefijos: siete claves para una buena redacción

segunda-feira, 29 de maio de 2023

PROPUESTA METODOLÓGICA PARA LA REVISIÓN DE TRADUCCIONES

b>¿Corrección o revisión?


Aunque pudiera parecer que corrección y revisión son dos sinónimos de la misma actividad profesional, en realidad definen dos profesiones bien diferenciadas. Siendo muy simplistas podemos decir que la particularidad esencial reside en que los correctores trabajan con un documento que fue redactado directamente en el idioma que el corrector lo recibe, mientras que el revisor trabaja con la traducción de un texto origen. 
El campo de acción de la figura del revisor se limita, por un lado, a la norma ortotipográfica y gramatical y, por el otro, a las directrices impuestas por el cliente. En cuanto a la identidad de ese «cliente» puede tratarse de una empresa de traducción, quien vaya a consumir la traducción final o el propio traductor del texto original. 

La relación entre el traductor y el revisor 

El trabajo del revisor como garante de la corrección de un texto final que debe cumplir con ciertos estándares de calidad y para ello se deben seguir ciertos principios como conocer el encargo de traducción, la naturaleza del texto original, el sector para el que va dirigido, la motivación del texto… y todo ello con la humildad por bandera. Al igual que ocurre en traducción, los profesionales de la revisión disponen de un amplio abanico de recursos tecnológicos para facilitar el trabajo, incluso para realizar un examen previo del estado del encargo. Entre otras cosas, cuáles son las herramientas que utiliza y qué pautas sigue para realizar los cambios en el documento que esté revisando. Al hilo de los cambios que los revisores realizan, existe la necesidad de justificar todas y cada una de las correcciones, y no modificar el texto si no existe un argumento de peso para ello. Esto nos lleva al principio de la rentabilidad de la revisión pues no nos deben colar un texto traducido mecánicamente o por personal sin cualificación, como si fuera un texto fruto de una traducción profesional. Debemos estudiar el tipo y el número de errores que detectamos a simple vista y estimar el tiempo que vamos a dedicar a esa revisión. Y si procede, devolver el texto al traductor u ofrecer el servicio de traducción del texto original, en lugar de la revisión, con su correspondiente tarifa. Quien tiene que ganar tras la traducción y la revisión no es otro que el propio texto. 

¿Cómo realizar una correcta revisión de traducciones? Las empresas que superan con éxito el reto de la internacionalización lo saben con certeza: contar con traducciones de calidad es esencial para ganarse la confianza de los nuevos clientes, asumir ciertas obligaciones legales y prevenir riesgos. Ahora bien, ¿cómo puedes asegurarte de que empleas traducciones de calidad? 
La manera de garantizarlo es a través de la revisión de traducciones. A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber. 

¿Qué es y en qué consiste una revisión de traducciones? 

La revisión de traducciones es un proceso en el que un traductor, diferente al que tradujo el texto original, examina con cuidado el texto traducido con el fin de detectar posibles inconsistencias o incorrecciones y subsanarlas. Se trata de revisar tanto el correcto empleo del idioma como el contenido del texto. Así, desde la ortografía y gramática hasta el vocabulario y el estilo, el revisor va refinando el texto para asegurar su sentido, su corrección, su precisión y su adecuación, y, en definitiva, garantizar la calidad de las traducciones. Por ese motivo, el revisor debe ser un traductor experto no solo a nivel lingüístico, sino también en relación al campo técnico o sector al que pertenece el texto. Tipos de revisión de traducciones La revisión de traducciones puede ser de dos tipos de acuerdo con las posibilidades de acceso a los textos originales: 

Revisión monolingüe: en este caso, el revisor no cuenta con el texto original. Por tanto, la revisión se hace teniendo en cuenta únicamente el contenido del texto traducido, del que se pueden corregir incorrecciones ortográficas o gramaticales en el idioma de destino, así como emplear la terminología más adecuada. También es posible, si se dispone de un manual de estilo o una Base Terminológica (base de datos de términos y expresiones validadas en varios idiomas), revisar que se hayan aplicado los requerimientos solicitados. 

Revisión bilingüe: en este tipo de traducción, la revisión se realiza comparando los textos originales con los traducidos. Se trata de una revisión que puede profundizar en mayor medida en el contenido, estilo, formato e intención original del texto. 

Revisión tradicional: La revisión es un proceso tradicional en el sector de la traducción, en el que se pueden señalar a grandes rasgos tres pasos: 

1. Primera aproximación 

En las agencias tradicionales, el profesional encargado de la revisión debe conocer bien el documento o documentos con los que va a trabajar. Inicia la tarea con una primera lectura para poder hacerse una idea global del texto, de su propósito, de cuál es su contenido completo. Luego se informará sobre el tema si detecta información que desconoce, buscando diferentes fuentes disponibles online que deberá validar o se basará en su propia experiencia profesional, aprendida a lo largo de años. 

2. Detección y subsanación de errores o inconsistencias 

En las agencias tradicionales, el traductor experto comienza a fijarse detenidamente en cada detalle del texto y se asegura no solo de que sea correcto, también de que sea preciso, y de que se hayan aplicado los requerimientos terminológicos, de estilo o de formato planteados. Para esto se basa en una guía de estilo que le han facilitado y que debe consultar a lo largo del proceso ya que es posible que no la conozca por no haberla utilizado antes o ser específica para ese cliente. Para intentar mejorar la experiencia del traductor, las agencias suelen mantener a ciertos traductores siempre en los mismos proyectos para que puedan reutilizar ese conocimiento adquirido y darles consistencia a las traducciones de un determinado cliente. También es posible que el traductor reciba un listado de vocabulario que debe consultar para determinar que se está utilizando correctamente y recordar en cada instancia de aparición del término. Muchas agencias utilizan herramientas de traducción asistida que indican estas instancias en el texto. En caso de encontrar inconsistencias, las corrige o mejora la traducción cuando es necesario. Muchas veces un pequeño cambio exige otras modificaciones a su alrededor, de modo que se avanza y retrocede las veces necesarias sobre el texto. 

3. Repaso final 

Por último, en las agencias tradicionales, cuando el revisor experto entiende que el proceso se ha completado, lleva a cabo un último repaso final que termina de garantizar la calidad del texto. 
Una nueva lectura y verificación. 

¿Cuándo solicitar una revisión de traducciones? 

Existen diferentes situaciones en las que puede ser necesario o recomendable solicitar una revisión de traducciones. En cualquier caso, el motivo principal para hacerlo es querer asegurarse de disponer de traducciones de calidad. Esto es especialmente importante cuando se trata de traducciones técnicas debido a su especial complejidad, ya sea manuales, informes o documentos regulatorios o de carácter comercial, entre otros. 

La norma europea de calidad para servicios de traducción UNE EN-15038:2006 establece que «la traducción propiamente dicha es una más de las fases del proceso, que no garantiza la calidad sin una revisión por una persona distinta del traductor» y que, por tanto, «todo servicio de traducción conforme a la norma UNE EN-15038 tiene que incluir, al menos, traducción y revisión». 

Revisión como parte del proceso de traducción 

Cuando contratas una traducción a una agencia o traductor externo, es esencial que como parte del servicio de traducción solicites una revisión experta que garantice la calidad. 

Revisión tras un proceso de traducción 

Puede ser que hayas decidido traducir internamente o dispongas de traducciones que te ha facilitado algún colaborador o tercero en tu cadena de valor. Sin embargo, no estás seguro de que se haya mantenido el rigor en los aspectos lingüísticos o la precisión del contenido, o notas que no se lee de manera natural, por ejemplo. En este tipo de situación puedes solicitar una revisión profesional por separado que mejore los resultados a partir de la traducción que ya tienes, con o sin disponibilidad del texto original. 

Servicios de revisión de traducciones 

Un texto no está traducido hasta que la traducción se ha revisado. Sin embargo, como traductor, he recibido algunos informes de revisión que incluían cambios con los que no estaba en absoluto de acuerdo o que no eran estrictamente necesarios. 
En ocasiones, he tenido la sensación de que algunos revisores introducen cambios y correcciones para justificar una factura, para demostrar que efectivamente han revisado el texto… 
Pues, señores revisores, no hace falta; si la traducción es correcta, no hay por qué cambiarla. Aunque nosotros «lo habríamos dicho de otra manera», si la traducción no contiene errores, no tenemos por qué enmendar la plana a nadie. 
Hay muchas formas de decir una misma cosa y no debemos sucumbir a la tentación de reescribir el texto. 
El proceso de revisión debe ser justo y, para serlo, la objetividad debe estar garantizada. 
Es fundamental que basemos la revisión en parámetros objetivos y que seamos capaces de justificar cada cambio con argumentos certeros y más sólidos que los de una mera preferencia. 
En el ámbito de la empresa, resulta de gran ayuda establecer claramente estos parámetros, así como asignar cada uno de ellos a una categoría (precisión, coherencia, terminología, gramática, puntuación, etc.) y definir los niveles de «gravedad» de los errores. 
Asimismo, es de suma importancia determinar el nivel de calidad mínimo imprescindible por debajo del cual una traducción se considerará inadmisible. 
Todos vamos a ser revisores en algún momento y es indispensable que todos apliquemos los mismos criterios. 
Pero la tarea de revisión tiene otras dificultades más allá de las puramente lingüísticas.                          Muchas veces está limitada por un presupuesto o un plazo. En un caso así, es importante saber establecer el grado de exhaustividad de la revisión y atenerse a él, que no siempre es fácil. 

El Manual de revisión de la Comisión Europea es un documento de la Dirección General de Traducción, particular de ese servicio. Sin embargo, podemos hacer nuestra mucha de la información que contiene. Según este manual, los objetivos de la revisión son tres: mejorar la calidad de la traducción, servir como instrumento de control de calidad y actuar como medio de formación profesional tanto para el traductor como para el revisor. 
Los servicios de revisión de traducciones te ayudan a garantizar traducciones coherentes, rigurosas, que cumplen las normas lingüísticas y que pueden entenderse con claridad. 
En definitiva, son la solución para ayudarte a asegurar la calidad de tus traducciones para que puedan cumplir con éxito su cometido. 
El primer objetivo está claro: la función primordial del revisor es detectar y corregir posibles errores y mejorar así la calidad final del texto traducido. En cuanto a que puede servir como instrumento de control de calidad, la revisión y evaluación periódicas o sistemáticas de un recurso sin duda contribuirán a determinar la calidad del recurso evaluado.
Por último, la revisión puede ser un proceso muy enriquecedor tanto para el traductor como para el propio revisor: al primero se le señalan errores que efectivamente ha cometido y que presumiblemente no volverá a cometer; el segundo, por su parte, probablemente aprenda de las dudas que el texto original y la traducción le plantean. Hagamos referencia una vez más al Manual de revisión de la Comisión Europea para enumerar los principios teóricos de la revisión. La adopción de estas premisas por parte del revisor no solo contribuirá a que su labor le resulte más sencilla, sino que además redundará en beneficio del resultado final. 
Partir de la presunción de buena calidad de la traducción. 
Dedicar a la revisión un esfuerzo proporcional a la importancia del texto. 
No dudar en rechazar toda traducción que considere muy deficiente. No reescribir una traducción. 
No erigir en norma sus preferencias personales. 
Intervenir siempre que, entendiendo el original, no entienda la traducción. 
Hay que considerar que cuantos menos cambios introduzcan, mejor. 
Argumentar mediante referencias a fuentes concretas toda corrección que no se justifique por sí misma. Asegurarse de la pertinencia de sus correcciones.
Señalar los casos dudosos. 
Entender que el diálogo con el traductor es fundamental. 
Considerar siempre la revisión como un acto de aprendizaje, tanto para el revisor como para el traductor. 
Hasta aquí esta breve introducción a la figura del revisor y la tarea de revisión como parte del proceso completo de la traducción.

domingo, 28 de maio de 2023

La recomendación diaria:

síndrome del trabajador quemado, mejor que burnout Las expresiones síndrome dedesgaste profesional o, más coloquialmente, del trabajador quemado son alternativas en español al anglicismo burnout. Uso no recomendado Síndrome de Burnout, ¿qué es y cómo se puede prevenir? El burnout es oficialmente una enfermedad de trabajo reconocida por la OMS. El agotamiento o burnout ya es oficialmente un diagnóstico médico legítimo. Uso recomendado Síndrome del trabajador quemado, ¿qué es y cómo se puede prevenir? El síndrome de desgaste profesional es oficialmente una enfermedad de trabajo reconocida por la OMS. El agotamiento o síndrome del quemado ya es oficialmente un diagnóstico médico legítimo. De acuerdo con el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, síndrome de desgaste profesional es la traducción apropiada de esta voz inglesa que literalmente equivaldría al sustantivo quemado. El diccionario académico recoge, entre las muchas acepciones del verbo quemar, la de ‘dejar a alguien en condiciones poco adecuadas para seguir ejerciendo una actividad o desempeñando un cargo’ y lo ejemplifica con «Ese puesto quema mucho» y «Se quemará si sigue dedicando tantas horas al trabajo». En esta misma obra, este sentido del verbo quemar, extensible a su participio quemado, figura con la marca de coloquial, por lo que en ese mismo registro son también válidas las traducciones síndrome del profesional quemado, del trabajador quemado o, simplemente, del quemado, que ya cuentan con cierto uso en la prensa. Asimismo, se recuerda que, si se opta por emplear la voz inglesa, lo adecuado es escribirla en cursiva o entre comillas. Además, al tratarse de un sustantivo común, se escribe con minúscula inicial. Los principales diccionarios de lengua inglesa lo recogen en una sola palabra, sin espacio ni guion: burnout, y no Burnout, burn out, burn-out, etc.

TITIVILLUS

Titivillus Fuente: Wikipedia
Representación de Titivillus en una miniatura del siglo XIV. Titivillus o Tutivillus es un demonio que durante la Baja Edad Media se creía que trabajaba en nombre de Belfegor, Lucifer o Satanás para introducir errores en el trabajo de los escribas. La primera referencia a Titivillus, por su nombre, fue en el Tractatus de Penitentia, c. 1285, de John Galensis (Juan de Gales).1 También ha sido descrito como el demonio que recuerda y que produce, principalmente durante el servicio religioso y el tiempo de oración, la charla ociosa, la mala pronunciación, murmuración u omisión de palabras, para que los que caigan en sus tentaciones puedan ser llevados al Infierno. Igualmente, se le ha llamado el «demonio patrón de los escribas», puesto que proporciona una fácil excusa para los errores que se arrastran en los manuscritos, ya que se van copiando unos a otros. Marc Drogin señala en su manual Medieval Calligraphy: Its history and technique (1980) que «durante el último medio siglo, todas las ediciones del Oxford English Dictionary han incluido alguna referencia de página incorrecta con una primera mención de Titivillus a pie de página». En el Monasterio de las Huelgas de Burgos existe una tabla de c. 1485, atribuida a Diego de la Cruz, donde sobre el manto protector de la Virgen de la Misericordia aparecen dos diablos, uno de los cuales lleva un hatillo de libros a la espalda, que para el profesor Joaquín Yarza Luaces representaría a Titivillus.2 Titivillus adquirió un amplio papel como figura subversiva en la comedia, mediante comentarios satíricos sobre las vanidades humanas, en las representaciones de misterios de finales del medievo inglés, como el Iudicium que termina el Ciclo de Towneley.3 En un tratado devocional inglés anónimo del siglo xv d. C., Myroure of Oure Ladye, Titivillus se presenta a sí mismo como (I.xx.54): «Mi nombre es Tytyvyllus ...» y habla con errores, comiéndose sílabas y palabras enteras.

sábado, 27 de maio de 2023

La hegemonía anglófona en la ciencia.-

Tenemos que trabajar intensamente en la producción y socialización de los saberes y conocimientos POR NOEL AGUIRRE LEDEZMA / 26 de mayo de 2023 / 08:32 Según la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, 2023), “en el espacio iberoamericano convergen dos lenguas de origen común, el español y el portugués, con amplia proyección y diferenciación internacional: que juntas representan una comunidad de 850 millones de hablantes repartidos por cuatro continentes, con especial presencia en América, África y Europa. Según las estimaciones demográficas de las Naciones Unidas, el español y el portugués alcanzarán cerca de 1.200 millones de hablantes a mediados del siglo XXI.” Es más, la presencia de estos idiomas en el espacio digital es bastante espectable, “siendo actualmente el español la 3ª lengua en Internet tras el inglés y el chino, y el portugués la 5ª.” No solo eso, sino que, desde una perspectiva geopolítica, la proximidad lingüística y cultural del español y portugués, además de afirmarlas como lenguas globales las posiciona en el mundo con grandes potencialidades. Sin embargo, existe una problemática que debe preocuparnos, “solo un 1% de la producción científica indexada globalmente se publica en estos dos idiomas. Es más, el 96% de los científicos portugueses, el 91% de los mexicanos, brasileros o españoles y más del 80% de los colombianos, argentinos o peruanos publican en inglés…” (Ruiz Juan José, 2021) De acuerdo con un estudio encargado por la OEI y el Instituto Elcano a Ángel Badillo (2021) sobre el portugués y español en la ciencia, “la hegemonía del inglés como lengua vehículo de la ciencia es apabullante”. A manera de ejemplo, recurriendo a información proporcionada por el mencionado estudio, el 90% de los trabajos científicos publicados en la Web de la Ciencia (WoS, por el inglés), en los últimos 20 años, están escritos en inglés. Nótese que la plataforma WoS, previo pago, por internet brinda acceso a múltiples bases de datos que contienen información de revistas académicas, actas de congresos y otros documentos académicos. Esta tendencia desplaza las lenguas propias a favor del inglés “con las preocupantes consecuencias que ello genera para la vitalidad de las lenguas, la diversidad lingüística del campo científico y académico y el acceso al conocimiento.” Así surge el supuesto, que termina en convencimiento, que el conocimiento basado en el método científico debe ser, en el mejor de los casos, en idioma inglés. Este panorama nos plantea muchos interrogantes: La hegemonía del inglés en el manejo de la ciencia, ¿es otra forma de la división de roles en la producción de conocimientos científicos?, ¿mientras unos producen conocimiento científico otros deben restringirse a consumirlos? Los países cuyo idioma oficial no es el inglés, ¿no producen conocimientos científicos?, ¿deben adecuarse a las condiciones definidas por quienes asumen estos roles hegemónicos? El predominio del inglés, ¿qué efectos tiene en la valoración de los otros idiomas, la diversidad lingüística del campo científico-académico y el acceso, producción y socialización del conocimiento? Ante esa situación, ¿qué acciones debemos desarrollar para facilitar el acceso, producción y socialización del conocimiento?, ¿erigimos barreras que protejan nuestros idiomas o generamos la inclusión y pluralidad en el mundo de la ciencia?, ¿qué rol deberían tener los sistemas educativos? Más allá de los lamentos proteccionistas, ¿qué políticas lingüistas y científicas debemos generar en la región? Con relación a los pueblos indígenas, ¿qué efectos y perspectivas tienen sus idiomas respecto a la ciencia? No tiene sentido “desgarrarse las vestiduras” ni solo protestar. Tenemos que trabajar intensamente en la producción y socialización de los saberes y conocimientos, intensificar la formación en capacidades vinculadas a la ciencia, crear y potenciar centros de investigación, fomentar con mayor énfasis la investigación aplicada, promover el diálogo interciencias entre lo social y económico, entre el saber y el conocimiento universal con el local, comunitario y popular, incrementar las inversiones para la innovación, investigación y desarrollo científico, resignificar desde nuestra cosmovisión lo que se comprende por ciencia. Y, fundamentalmente, valorar nuestros idiomas, como el español, portugués y de los pueblos indígenas en la perspectiva de garantizar la valoración de la diversidad y promover el acceso universal al conocimiento. Al final de cuentas, el conocimiento —en todas sus expresiones— es de toda la humanidad y es un derecho de todos. (*) Noel Aguirre Ledezma es educador popular, maestro y pedagogo. Director de la oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos en Bolivia

sexta-feira, 26 de maio de 2023

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

26 de mayo del 2023 LA RECOMENDACIÓN DIARIA intercalar no es lo mismo que alternar Alternar es el verbo adecuado para expresar una variación sucesiva de cosas, no intercalar, que es ‘poner algo entre otras cosas’. Uso inadecuado Es normal que la gente sea capaz de hablar ambos y los intercale a conveniencia. Podemos intercalar ambos procesos para no perder el bronceado. El joven de Madrid intercaló los dos idiomas en un tema escrito por él mismo. Uso adecuado Es normal que la gente sea capaz de hablar ambos y los alterne a conveniencia. Podemos alternar ambos procesos para no perder el bronceado. El joven de Madrid alternó los dos idiomas en un tema escrito por él mismo. El Diccionario de la lengua española indica que el verbo alternar significa ‘variar las acciones diciendo o haciendo ya unas cosas, ya otras, y repitiéndolas sucesivamente’. Así, en «Se trata de un joven de 16 años que alternará el juvenil y el primer equipo», se habla de alguien que cambiará de un equipo a otro de forma sucesiva. Por su parte, intercalar se recoge como ‘interponer’, sentido apreciable en frases como «El violinista intercaló entre pieza y pieza el relato de varios episodios de su vida». No es adecuado, por tanto, emplear intercalar en lugar de alternar cuando nada se dispone entre otras cosas, sino que simplemente se suceden de manera continua.

quinta-feira, 25 de maio de 2023

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

La recomendación diaria | 25 de mayo del 2023 74 000 espectadores, no 74 mil ni 74 000 mil espectadores En la escritura de los numerales compuestos, lo adecuado es 74 000 espectadores, no 74 mil ni 74 000 mil espectadores. Uso inadecuado Los presuntos responsables dieron 28 mil pesos y el municipio de Tepeji les otorgó el perdón. Más de 7000 mil estudiantes de la Unach se capacitarán ante sismos. Más de 5000 mil visitantes, talleres y conferencias y todo en 7000 metros cuadrados de exposición. Uso adecuado Los presuntos responsables dieron 28 000 y el municipio de Tepeji les otorgó el perdón. Más de 7000 estudiantes de la Unach se capacitarán ante sismos. Más de 5000 visitantes, talleres y conferencias y todo en 7000 metros cuadrados de exposición. Como se indica en la ortografía académica, en la escritura de los numerales compuestos de dos o más palabras, no es apropiado mezclar cifras y letras. Cuando se trata de cantidades expresadas en más de dos palabras, mil no funciona como sustantivo, sino que forma parte de un adjetivo numeral que no resulta apropiado escribir combinando cifras y letras. Tampoco es adecuado escribir la cantidad numérica completa y añadir después mil. Es diferente el caso de millón, billón, trillón y cuatrillón, ya que, al ser sustantivos, sí pueden aparecer junto a cifras: «14 millones de personas». Por otro lado, su condición de sustantivos hace que el elemento al que cuantifican deba ir precedido por la preposición de: «un millón de personas», «2 billones de euros», y no «un millón personas», «2 billones euros». Ver también ➤ miles y millones, claves de escritura

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...