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quinta-feira, 12 de janeiro de 2012

¿La muerte del traductor?


Language Show Live 2011 es el mayor evento del Reino Unido para estudiantes, filólogos, profesores, traductores y demás profesionales interesados en lenguas.


Este año tuvo lugar del 21 al 23 de Octubre en Londres, Olympia.
Personalmente, pretendo visitar este evento todos los años.
El mismo es anunciado como "el mejor lugar para estudiantes de idiomas, profesores, filólogos profesionales y cualquier persona apasionada por las diversas lenguas." El problema es que yo desarrollo las cuatro actividades mencionadas y lo ideal sería que hubiese podido visitar cada pabellón, seminario y conferencia durante los tres días de la exposición.
Infortunadamente es imposible: hay más de 160 expositores de primer nivel, 80 cursos libres y 60 seminarios...
A lo largo de los años mi foco fue mudando de acuerdo con lo que yo estaba realizando en el momento. La traducción siempre fue una actividad de mi interés, pero también cambié el rumbo y lengua de publicación para enseñar inglés como lengua extranjera (EFL) y realizar conferencias. Este año, sin embargo, me concentré totalmente sobre los recursos e informaciones disponibles para traductores FreeLancer.
El resultado fue bastante previsible: es lógico, ITI e IoL estaban allí, así como las agencias de la Unión Europea, The Bigword e Imperio Language. Lo que encontré bastante informativo fue el seminario
¿La muerte del traductor?
El mismo fue realizado por Edward Vick, director gerente de EVS Translations. El señor Vick presentó algunas estadísticas muy interesantes:

- Cada día 75% de las traducciones en todo el mundo son realizada en forma automática (máquina) y no son pagas;
- 92% de todo el contenido traducido en el mundo es a partir de o para el inglés;
- Las combinaciones de idiomas, donde los precios de los traductores subieron en los últimos años son del francés para el inglés y del alemán para el inglés;
- 80% del contenido traducido por seres humanos es realizado por las 15 a 20 mayores empresas de traducción del mercado (Pareto);
- Y, finalmente, el mayor número de empresas de traducción está localizado en los EUA y en el Reino Unido.
Ello no permite una lectura muy feliz, especialmente para los traductores con combinaciones de idiomas no comunes o para aquellos que viven y trabajan fuera de los EUA y Europa.
A pesar del título amenazador el seminario acabó por ser una confirmación de lo que nosotros, traductores, sabemos muy bien: nuestra profesión nunca se va a extinguir.
La respuesta, según señaló el Sr. Vick es "especialización y habilidades CAT".
Utilizando sus palabras "aquellos traductores que no utilizan Trados no tienen futuro ". ¿Usted está de acuerdo?..
Yo, indudablemente, con la parte de especialización.

Artículo escrito por Lydia Strong.

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


la aguanieve, no el aguanieve

Aguanieve se construye con el artículo femenino la: la aguanieve, y no el aguanieve.

El hecho de que el artículo la se trasforme en el ante la palabra agua (por ser esta una voz femenina que empieza con a tónica) no implica que deba mantenerse ese cambio en aguanieve, pues en esta ya no es tónica la primera a, sino que el acento recae sobre el diptongo ie.

Por ello, al no ser tónica la primera a de aguanieve, ya no es necesario el cambio de la por el, de ahí que lo adecuado sea decir la aguanieve.

De este modo, en frases como «A pesar de la nieve, el aguanieve y el mal tiempo en general, la gente salió a la calle» o «El aguanieve y el viento impidieron a los escaladores llegar hoy a la cumbre», lo apropiado hubiera sido escribir «A pesar de la nieve, la aguanieve y el mal tiempo en general, la gente salió a la calle» y «La aguanieve y el viento impidieron a los escaladores llegar hoy a la cumbre».

Tampoco es adecuado decir mucho aguanieve, como en «La primera helada de la temporada en Chicago dejó granizos de tamaño considerable y mucho aguanieve », puesto que si se trata de una palabra femenina lo apropiado es que el adjetivo que la acompaña sea del mismo género: mucha aguanieve.

quarta-feira, 11 de janeiro de 2012

ELOGIO DEL TRADUCTOR



por Olga Sánchez Guevara1


Estos son los pensamientos de los hombres de todas las edades y de todos los pueblos: no son originales, no son míos solamente, si no son tuyos también, no son nada o casi nada...
Canto a mí mismo, Walt Whitman (Traducción de León Felipe)



Ante el público de profesionales, especialistas e interesados en la traducción como arte y como ciencia, reunidos en este encuentro y organizado por la editorial que más traducciones ha publicado en Cuba, parecería tal vez ocioso, banal o narcisista un «elogio del traductor»; más aún, si se considera que todo lo que aquí se expondrá se supone harto sabido, incluso para quienes no se relacionan directamente con el tema, sin embargo, vale la pena resaltar las virtudes de este oficio silencioso, paciente y anónimo a veces.
Las verdades, por conocidas, pueden llegar a perderse de vista. En nuestra época de altas tecnologías, Internet y viajes espaciales, ¿quién recuerda, digamos, la invención de la rueda? La rueda marca un hito en la historia del hombre; su utilidad es indiscutible hasta hoy y, sin embargo, es algo tan obvia que casi pierde su importancia. Un ejemplo más cercano: un personaje de una novela del siglo XIX muere de neumonía por desconocerse los antibióticos, hoy parte de la vida cotidiana. Pocos recuerdan cuántas muertes se producían un siglo atrás a causa de infecciones que cualquier antibiótico puede curar sin dificultades. Ante la interrogante de quién o quiénes inventaron la rueda; sus nombres se pierden en la noche del tiempo. El nombre de Alexander Fleming es, injusta y lamentablemente, mucho menos conocido que el de Napoleón.
Recordemos, además, que el descubrimiento de Fleming, como todos los grandes descubrimientos, pasó por el camino de la traducción antes de convertirse en patrimonio mundial. Según se dice, Sigmund Freud aprendió el español para poder leer el Quijote en su lengua de origen. ¿Cuántos psicólogos no germanófonos cuentan hoy con el tiempo necesario para aprender la lengua en que Freud escribiera? No muchos, seguramente. La mayoría depende de las traducciones. ¿Y quién recuerda los nombres de los traductores de Freud, aquellos que en sus respectivas lenguas acuñaron, para una ciencia entonces nueva, conceptos que forman hoy parte insoslayable del acervo de la psicología y hasta del lenguaje cotidiano? Y los traductores de Shakespeare, Dante, y de tantos autores de fama universal, cuya universalidad se hizo posible precisamente gracias a traducciones y traductores, ¿quién recuerda sus nombres?
En un evento semejante a este, una colega expresaba que sólo se haría justicia al traductor literario cuando el Premio Nobel de Literatura fuese concedido a un traductor «puro», es decir, no a un escritor que fuera también traductor, sino a alguien conocido sólo por sus traducciones. No estaría mal. Y me recuerda cierta idea infeliz según la cual «la poesía debería ser traducida únicamente por poetas». Como si todos no llevásemos dentro un poeta al que sólo es preciso despertar. ¿Por qué creer que sólo son poetas aquellos cuya obra se ha publicado y reconocido? ¿Quién sería capaz de calcular cuántas de las mejores páginas de la poesía universal se han perdido para la historia literaria, sólo porque sus autores no tuvieron la suerte de hallar un editor capaz de valorarlos, o por alguna otra razón? Los poemas de Emily Dickinson se publicaron póstumamente. Los del célebre poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer no fueron publicados en forma de libro hasta después de la muerte del autor, como también ocurrió con los de Konstantinos Kavafis, a quien se cuenta entre los grandes de la poesía griega del XX. Más cercano en el tiempo, es paradigmático el caso del novelista austríaco Robert Schneider. Su obra «Schlafesbruder» (La hermana del sueño, en traducción al español de Miguel Sáenz) fue rechazada por veintitrés editoriales antes de convertirse en resonante éxito de crítica y público, con traducciones a veinticuatro idiomas, ocho millones de ejemplares vendidos, versiones para teatro, ballet, ópera y cine. ¿Qué habría sucedido con esta extraordinaria novela si su autor hubiera desistido ante las reiteradas negativas de los editores, o no hubiese tenido la posibilidad de seguir insistiendo? Robert Schneider sería el mismo y su libro tendría el mismo valor, pero no lo conoceríamos.
Así pues, no hay por qué dudarlo: el traductor, quien asume a su cuenta y riesgo la ingente tarea de reescribir poesía, novela, teatro o cuento, ensayo o cualquier otro género literario, y cumple esa tarea con acierto y maestría, es con seguridad poeta, aun cuando no haya publicado una sola página como autor. Quien posea amplia cultura, sensibilidad y profundo conocimiento de las lenguas de partida y llegada, si se lo propone, traducirá con arte la literatura, y no debe negársele parejo reconocimiento que el otorgado al autor del texto primario. «El que saca de sí lo que otro sacó de sí antes que él, es tan original como el otro», dijo Martí.
Y si el traductor literario está capacitado para escribir su propia obra, ¿por qué dedicarse a traducir lo que otros han escrito? Porque el traductor, antes de serlo y siempre, es un lector enamorado. ¿Quién no ha llamado alguna vez la atención de otra persona sobre los valores de cierto poema, cuento o ensayo, de cierta novela, drama o comedia? Compartir su disfrute con otros, es la tentación a que nos induce la belleza. Y es, a mi parecer, la motivación fundamental de las mejores traducciones. Sin duda, y sobre todo en poesía y narrativa, el traductor deja su sello personal en la obra traducida: es él o ella quien selecciona equivalencias, aporta soluciones propias a las diversas dificultades que surgen en el proceso de la traducción: en suma, vuelve a escribir la obra en la lengua de llegada.
Sé que no soy la única en el gremio a quien molesta enormemente el viejo refrán italiano «Traduttore, traditore», infausta afirmación tan gastada como equívoca, consecuencia del absoluto desconocimiento de problemas discutidos durante largo tiempo por los teóricos de la traducción, como traducibilidad, fidelidad, equivalencia, etcétera. ¿Qué se entiende por «traicionar»? ¿Habrá que atenerse a una mal llamada «fidelidad» que omita las incuestionables diferencias entre los códigos de las distintas lenguas para expresar una misma cosa? No pretendo adentrarme en un análisis lingüístico del asunto.
Pero en este «elogio del traductor» quiero volver a referirme a hechos harto sabidos: ¿Existiría, por ejemplo, la historia de la filosofía sin la traducción? No sería, en todo caso, la misma historia: Marx, Kant, Hegel, Descartes, Voltaire, Kierkegaard, Aristóteles, Platón –por mencionar sólo unos pocos nombres, evocados sin orden ni concierto–, habrían permanecido aislados en el marco de sus lenguas de origen, privados del fructífero intercambio que sólo la traducción pudo propiciar. Me atrevería a afirmar que, en ocasiones, el acercamiento a una traducción con algún que otro desacierto es preferible al total desconocimiento de una obra capital.
Aprendí a leer muy niña. Comencé por Martí y su Edad de Oro, que todavía releo con deleite, y cuyo artículo «Músicos, poetas y pintores» despertó mi temprano interés por el arte y la literatura del mundo entero (no ha de olvidarse que Martí fue también traductor: lector enamorado que convoca). Le siguieron los cuentos completos de Hans Christian Andersen, traducidos directamente del danés por alguien cuyo nombre se me extravió hace mucho, junto con el libro de cuentos, pero a quien estaré siempre agradecida. Después vinieron las novelas, el teatro, la poesía; traducciones del francés, el inglés, el ruso, el alemán... ¿quién de nosotros sería capaz de calcular el número de traducciones que ha leído? En verdad, es inapreciable el aporte del traductor a la literatura universal –como los grandes autores, gracias a las traducciones–, así como a su conocimiento y difusión.
El oficio del traductor es, por lo general, mal remunerado y peor reconocido. Es bastante reciente la fecha en que se comenzó a ubicar en la portada interior de los libros el nombre del traductor, con el del autor. Un acto de elemental justicia. Hasta hace poco se incluía al traductor en los créditos generales de la obra, y sé de casos en que arbitrariamente se ha omitido el crédito del traductor. También sé de otros casos en que al de traducción se ha añadido un festinado crédito de «versión literaria», lo cual induce a pensar que el traductor entregó su trabajo «en bruto» para que otro lo retocara o le diera forma definitiva: sólo se puede hablar de una «versión literaria» cuando realmente el trabajo del traductor se ha limitado a la traslación literal del texto. Salvo en esos casos –los menos, según creo–, incorporar un crédito de «versión literaria» realizada por otro que no sea el de traductor equivale a menospreciar el trabajo de este último, a menos que la adaptación sea hecha de común acuerdo entre el traductor y el adaptador.
Al televisar conversaciones entre personas que necesitan de un intérprete para comunicarse, las cámaras casi nunca enfocan a la persona que posibilita el intercambio entre quienes, sin él o ella, con toda seguridad deberían intentar entenderse mediante la mímica, y es fácil deducir cuán pocas probabilidades de éxito tendrían. En reseñas (si es que aparece alguna) de obras traducidas, no se acostumbra incluir un comentario sobre la traducción y quien la ha realizado. He estado presente en uno que otro lanzamiento de algún libro traducido, donde no se ha dedicado una palabra al traductor del libro presentado, a estimular su trabajo de creación, tan valioso como el de cualquier autor. ¿Tendremos los traductores alguna posibilidad de romper el anonimato y ocupar el lugar que nos corresponde?
Vale la pena intentarlo. Buscar espacios –que ya se sabe son escasos– en publicaciones periódicas para escribir nosotros, traductores, sobre la traducción y sus problemas, perspectivas y alcance. No resignarnos al silencio. Que cuando se publique un libro traducido, este contenga, además de datos sobre su autor, al menos una breve nota sobre su traductor. Que el médico, el ingeniero, el científico, al leer en una revista especializada un novedoso artículo traducido, sepan el nombre de quien, con su esfuerzo, les ha tendido un puente desde el idioma ajeno hasta el propio. Que, por ejemplo, en los catálogos de ferias del libro donde se anuncian lanzamientos de obras traducidas, se consigne no sólo el nombre del autor, sino también el del traductor y su país de origen. Que nadie se aventure a opinar sobre traducción, ni sobre una traducción en particular, sin contar con el necesario saber, vale decir, conocimiento de las lenguas de partida y llegada en cada caso. Basta de repetir que «toda traducción es un intento de resolver una tarea imposible». La misma mano que escribió esa frase, escribió también esta otra: «La experiencia demuestra que en cualquier idioma se puede expresar cualquier secuencia de ideas» (Wilhelm von Humboldt).
Comencé estos apuntes citando un poema de Walt Whitman, en magistral versión de León Felipe, porque la traducción fue y es un modo de acercar entre sí «los pensamientos de los hombres de todas las edades y de todos los pueblos.» Los teóricos discuten desde hace largo tiempo si existe en realidad algún texto al que pueda llamarse estrictamente «original»; para el traductor, sin embargo, lo importante es recrear el texto de partida con dignidad artística y ética profesional, respetando sus valores formales y de contenido, y así ofrecer a muchos la posibilidad de acceso a la belleza y la poesía de obras que sin la mediación del traductor estarían vedadas.
Nadie duda el valor de los dramas de Shakespeare o del Fausto de Goethe porque sus argumentos se habían abordado antes por otros. Infinidad de piezas musicales son reconocidas como creaciones, aunque su tema se haya tomado de otras obras: pensemos, por ejemplo, en la Rapsodia sobre un tema de Paganini, de Rajmaninov; en tantas variaciones sobre un tema X... En un mundo donde la comunicación, vasta y múltiple, adquiere una importancia cada vez mayor, es hora ya de que se considere a la traducción como lo que realmente es, un género literario más: como todo género literario, trabajo de creación con sus características propias, que permite la comunicación entre culturas sin detrimento de ese inmenso caudal de memoria social e histórica que son las lenguas de cada país, de cada comunidad.
Una buena traducción es siempre, en mayor o menor medida, aproximación entre realidades que a la vez son distintas y las mismas: victoria sobre la confusión de Babel sin menoscabar la diversidad lingüística y cultural de los pueblos.
Recibido: 8 de mayo del 2001. Aprobado: 5 de junio del 2001. Lic. Olga Sánchez Guevara Instituto Cubano del Libro O´Reilly No. 4 esq. Tacón. Habana Vieja. Ciudad de La Habana. Cuba Correo electrónico: acti@esti.cu

1 Licenciada en Lengua Alemana. Instituto Cubano del Libro.

Publicado sin autorización y con profunda admiración.

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


las batallas se presentan, plantean o dan, pero no se plantan

Las expresiones presentar, plantear o dar batalla tienen el sentido de ‘enfrentarse con decisión a un problema’, aunque en ocasiones se emplea en su lugar la forma inapropiada plantar batalla.

El origen de esta expresión puede encontrarse en el cruce entre las locuciones plantar cara, que significa ‘hacer frente a algo o presentar oposición o resistencia’ y presentar (o plantear) batalla.

Se recomienda no emplear la expresión plantar batalla y sustituirla por presentar, plantear o dar batalla o, de forma coloquial, plantar cara: «La empresa presentará batalla a las dificultades que puedan surgir», «El Comité de Empresa piensa continuar dando la batalla», «Se hará todo lo posible por plantar cara a la crisis».

terça-feira, 10 de janeiro de 2012

¿CÓMO EVALUAR A UN TRADUCTOR?







Cuando un cliente enfrenta la tarea de encontrar y contratar a un proveedor de servicios de traducción (ya sea una empresa, una agencia, un equipo de traductores o un traductor individual) surgen en su mente una serie de dudas. Posiblemente, la duda más importante para un cliente es sí el traductor es competente o no.


Normalmente la forma más “simple” o directa de resolver esta duda es poner a prueba a los potenciales proveedores de servicios, haciéndolos traducir un texto breve. Lamentablemente, muchos clientes directos, que no realizan traducciones en forma regular y continua, no poseen los recursos humanos para evaluar traducciones, ni es práctico que los tengan (el costo encarecería mucho el servicio a evaluar). Sin embargo, hay otros medios que ayudan a evaluar la competencia de un traductor, entendiendo por competencia de un traductor la adecuada amalgama de
precio-rapidez-calidad-servicio al cliente.
La Norma europea EN 15038:2006(1) nos entrega una serie de elementos de juicio para evaluar la competencia de los prestadores de servicios de traducción. Creada principalmente para la certificación de empresas y agencias de traducción (que administran varios proyectos o trabajos de traducción simultáneamente) provee algunos criterios objetivos que también son aplicables a los traductores independientes o freelancer (quienes sólo deberían administrar un trabajo de traducción a la vez). Puede ser una buena guía para saber qué requisitos debería cumplir su Prestador de Servicios de Traducción para ofrecer servicios de calidad.
Según esta norma (y como ha sido práctica en la mayoría de las asociaciones de traductores en todo el mundo) los antecedentes mínimos que debe poseer un traductor para ser considerado un profesional son, poseer:
- un título reconocido de educación superior en traducción o relacionado con idiomas, o
- un título equivalente en otra área, más dos años de experiencia comprobada en traducción, o
- al menos cinco años de experiencia profesional en traducción.
Se asume que con estos requisitos de preparación formal o informal un traductor debería ser capaz de mostrar las siguientes competencias:
* Competencias de Traducción: deben ser capaces de traducir con un nivel adecuado en cuanto a la terminología, gramática, fraseología (expresiones idiomáticas, metáforas, frases hechas), estilo, localización (variedad del idioma) y público al que va dirigido.
* Competencia lingüística y técnica en ambos idiomas: deben tener un conocimiento completo del idioma del documento a traducir y un dominio experto del idioma hacia el cual traduce.
* Competencias en investigación lingüística, recolección y procesado de información: debe ser experto en el uso de las herramientas disponibles para ampliar sus conocimientos sobre las materias que traduce.
* Competencia cultural: debe trabajar para un público objetivo en función de sus sistemas de valores, normas de conducta y características locales.(2)
* Competencia técnica: debe dominar las herramientas de su profesión (componentes físicos y programas computacionales).
Obviamente, los requisitos indicados arriba son el mínimo aceptable y sólo deben ser usados como guía, porque como sabemos la calidad de la educación puede variar enormemente entre instituciones y entre países, y afecta especialmente a la competencia lingüística, y con ello la competencia en traducción e investigación lingüística. ¿Puede un traductor pasar 2 ó 5 años traduciendo sin que sea detectada su incompetencia en un nivel crítico? Tal vez sí, pero la probabilidad de que esto ocurra se reduce sustancialmente si dicho traductor está expuesto a rendir cuenta o hacerse responsable de sus actos, lo que se puede dar cuando ha trabajado como empleado de una empresa o agencia seria (enfocada efectivamente hacia la calidad) o ese traductor pertenece a un sitio donde está sujeto a evaluación de sus clientes (como www.proz.com, www.trabajoindependiente.cl o www.translatorscafe.com).
Tanto un título como los comprobantes de trabajo son datos objetivos, por lo tanto un cliente al menos podrá evaluar si un traductor cumple o no con estos requisitos.
Como ya se dijo arriba, y he analizado en detalle en otro artículo (ver ¿Cómo evaluar la calidad de una traducción?), es difícil que un cliente directo pueda evaluar si un traductor posee cada una de las competencias indicadas arriba. Sin embargo, hay otros elementos objetivos que sí pueden ser evaluados por un cliente directo. La Norma EN 15038:2006 los clasifica en cuatro grandes grupos: Herramientas profesionales, Control de Calidad, Trato con los clientes y Procedimientos.
Herramientas profesionales:
* Debe poseer las herramientas necesarias para realizar su trabajo.
* Debe tener las herramientas necesarias para proteger adecuadamente el material confidencial del cliente.
* Debe poseer herramientas de comunicación adecuadas.
* Debe tener acceso a fuentes de información y medios tecnológicos relevantes.
Control de Calidad:
* Debe poseer un sistema de control de calidad adecuado para el tamaño y estructura de su empresa.
* Debe poseer objetivos declarados para su sistema de control de calidad.
* Debe poseer un proceso para monitorear la calidad.
* Debe poseer un programa de medidas correctivas sólido.
* Debe poseer un procedimiento para manejar información y materiales recibidos de sus clientes.
Trato con los clientes:
* Un presupuesto debe incluir, además de otros acuerdos, el precio y el plazo de entrega.
* Debería haber un contrato entre cliente y proveedor de servicios que incluya términos legales y comerciales como: derechos de autor, responsabilidades, confidencialidad y solución de controversias.
* Es obligación del proveedor de servicios solicitar información del cliente para aclarar ambigüedades relacionadas con el proyecto.
* Toda información recibida del cliente debe ser manejada siguiendo el sistema de control de calidad.
* Todo proveedor debe tener un procedimiento para cerrar un proyecto: archivado, seguimiento y evaluación de satisfacción del cliente.
Procedimientos:
* Procedimientos de preparación de un proyecto.
* Mantener la comunicación entre las partes.
* Entregas.
* Debe tener protocolos de archivo y recuperación de información en caso de fallas de sistemas, o sea debe tener un sistema de respaldos.
- Dentro de esta categoría hay otros procedimientos propios de empresas, agencias y equipos de traductores, y no tienen relación con el tipo de trabajo que realiza el traductor individual:
* Monitorizar y supervisar los preparativos de un proyecto.
* Facilitación y monitorización de consistencia (glosarios, guías de estilo y memorias de traducción)
* Asignación de traductores.
* Asignación de editores (o revisores)
* Emisión de instrucciones
* Monitorización y supervisión del plan de trabajo.
Idealmente, todo traductor profesional debería tener todos estos elementos establecidos en forma expresa, por escrito, como un manual (o protocolo) que pueda ser examinado por cualquier cliente que lo solicite. Si no los tiene establecidos por escrito debería estar dispuesto a describir los procedimientos que utiliza. Estas pautas de trabajo deben reflejar hábitos profesionales saludables.
DETALLE CON EJEMPLOS PARA CADA CATEGORÍA
Herramientas mínimas para una eficiencia adecuada:
* Debe poseer las herramientas necesarias para realizar su trabajo
- Un computador con un programa editor de textos.
- Un programa CAT (Computer Aided Translation).
* Debe tener las herramientas necesarias para proteger adecuadamente el material confidencial del cliente
- Un buen software antivirus y anti espías.
- Un navegador con niveles altos de seguridad activados.
- Idealmente poseer un segundo computador no conectado con internet en el cual desarrollar los trabajos y almacenar archivos y documentos, o un disco duro externo donde almacenar documentos confidenciales.
NOTA IMPORTANTE: según los especialistas en computadores aunque uno elimine un archivo siempre quedarán rastros en el disco duro, de tal forma que una persona con los conocimientos suficientes (y generalmente un hacker cumple ese requisito) podría acceder a la información aunque uno crea que lo ha eliminado. Por esta razón, aquellos archivos confidenciales nunca deberían ser guardados en un computador conectado permanentemente a internet.

* Debe poseer herramientas de comunicación adecuadas
- Teléfono, Email, Skype, Chat, dirección física, sitio web, según sea el caso.
* Debe tener acceso a fuentes de información y medios tecnológicos relevantes
- Conexión rápida y confiable a Internet.
- Un programa de búsqueda de términos (Google, Intellisearch, etc.).
- Acceso a bases de datos con información confiable o verificable.
- Acceso a una red de especialistas.
- Un programa administrador de glosarios.
- Un stock de glosarios y diccionarios (preferiblemente en soporte electrónico).
Plan de Control de Calidad para garantizar su aptitud para el objetivo buscado:
* Debe poseer un sistema de control de calidad adecuado para el tamaño y estructura de su empresa
- Para la Norma EN 15038:2006, como mínimo, implica que la traducción sea revisada por un tercero.
- En algunos casos, por razones prácticas y de costos, cuando el traductor ha demostrado ser capaz de entregar un servicio que cumple el objetivo o posee escasos errores, en forma recurrente, probablemente no sea necesario implementar la revisión de un tercero.
* Debe poseer objetivos declarados para su sistema de control de calidad
- Los objetivos tienen que ver con el logro de ciertos niveles dentro de una medición de calidad. La medición cuantitativa de los niveles de calidad sólo se puede implementar en empresas cuyo tamaño permite la inversión en dichos recursos y sólo con fines comparativos (ver ¿Cómo evaluar la calidad de una traducción?). En una empresa o agencia pequeña, o en el caso de un traductor independiente, no es factible la contratación de tres o más revisores para calificar los distintos factores de calidad. En estos casos los objetivos solo se pueden contrastar con mediciones cualitativas. Por ejemplo: Completar una lista de verificación de controles de calidad lingüística, cumplir con las instrucciones del cliente, que sea inteligible para el cliente (cuando es hacia su idioma), cumplimiento de plazos de entrega, ausencia de errores críticos observados por un revisor, etc.
* Debe poseer un proceso para monitorear la calidad
- Lista de verificación (verificar acentos, verificar ortografía, verificar puntuación, verificar instrucciones, verificar consistencia, verificar la traducción de la totalidad del texto, verificar formato, consultas/respuestas al/del cliente, etc.).
- Hacer una auto revisión oportuna del texto traducido, verificar la inteligibilidad y la fidelidad.
- Hacer una revisión por un tercero.
* Debe poseer un programa de medidas correctivas sólido
- Debe tener procedimientos alternativos en caso de fallas (p.ej. caídas de sistemas, fallas de equipos, terremotos, inundaciones y otras situaciones de fuerza mayor), que permitan mantener un servicio continuo.
- Tomar nota de los errores encontrados, sus causas, y las medidas necesarias para no repetirlos en el futuro.
- Un plan de formación profesional continua para fortalecer las áreas donde presenta debilidades.
* Debe poseer un procedimiento para manejar información y materiales recibidos de sus clientes
- Procedimiento para transferir y proteger archivos confidenciales.
- Procedimiento para eliminar archivos adjuntos recibidos y enviados de emails sin perder información importante para su actividad.
- Procedimiento para registrar y ordenar instrucciones enviadas desordenadamente por un cliente.

Trato con los clientes:
* Un presupuesto debe incluir, además de otros acuerdos, el precio y el plazo de entrega
- Lo suficientemente detallado para que sea claro y, a la vez, didáctico (tal vez la única oportunidad para explicar la complejidad de un proyecto la
relación costo/beneficio).
* Debería haber un contrato entre cliente y proveedor de servicios que incluya términos legales y comerciales como: derechos de autor, responsabilidades, confidencialidad y solución de controversias
- Aunque en la mayoría de los casos no sea costumbre suscribir un contrato de traducción con un cliente directo, debido al tamaño de los encargos, es conveniente acompañar un presupuesto con información que delimite con claridad los deberes y derechos de las partes, para evitar malos entendidos y suspicacias, especialmente cuando muchos clientes directos desconocen cómo opera un traductor y la variedad de servicios de traducción existentes.
* Es obligación del proveedor de servicios solicitar información del cliente para aclarar ambigüedades relacionadas con el proyecto
- Debe tener establecido un procedimiento claro, ordenado y sencillo para solicitar información y aclarar dudas, especialmente considerando que generalmente el cliente directo no maneja uno de los idiomas que son parte de la traducción y no sabe que pedir datos contextuales hábito recomendable.
* Toda información recibida del cliente debe ser manejada siguiendo el sistema de control de calidad
* Todo proveedor debe tener un procedimiento para cerrar un proyecto: archivado, seguimiento y evaluación de satisfacción del cliente
- Un contrato de servicios de traducción debería incluir un período de evaluación en el cual el cliente pueda solicitar correcciones antes de dar por cumplido el contrato.
- Toda solicitud de recomendaciones o encuestas de satisfacción deben hacerse en el acto, al término de un trabajo.

Procedimientos:
* Procedimientos de preparación de un proyecto
- preparación y/o extracción de texto, determinación de campos/terminología apropiada, preparación de memoria de traducción y glosarios, post-alineamiento de textos, revisión de guía de estilo o especificaciones e instrucciones especiales,
* Debe tener protocolos de archivo y recuperación de información en caso de fallas de sistemas, o sea debe tener un sistema de respaldos
- Debe tener un procedimiento para respaldar los archivos e información de clientes, ya sea diario, semanal, al terminar un proyecto, etc. La probabilidad de falla de los sistemas computacionales es alta, la probabilidad que dos sistemas fallen al mismo tiempo es baja.
* Mantener la comunicación entre las partes
- Siempre será una buena práctica tener el hábito de responder a un mensaje (para confirmar su recepción), aunque sea con un simple “si”, “recibí” o “bueno”.
- Antes que los hábitos puedan serlo, puede ser útil tener un protocolo, y puede dar la impresión de manejar un negocio ordenado.
* Entregas
- ¿sabe que archivo le entregó a quién, cuándo y en qué orden? Esa es la idea. Podría necesitar la información si debe discutir algún inconveniente. Cuando un proyecto o varios proyectos están formados por numerosos archivos la memoria puede fallar.


(1) Norma de calidad UNE EN-15038:2006. www.en-15038.com/
(2) Conceptos de Competencia Cultural
www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0071-17132001003600010&script=sci_arttext
www.consumerstar.org/resources/pdf/recoveringtogether/STAR_Center_Recovering_Together_Spanish_Vol1_2009.pdf
Fuente: Traductor Chile:
http://www.sinclavos.cl/%C2%BFC%C3%B3mo-evaluar-a-un-traductor-.php






Fuente: Traductor Chile

EL ESPAÑOL NUESTRO...


Publicado 10/01/2012
Autora: María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba,




Diciembre del 2011 EL ESPAÑOL NUESTRO: ADOLECER



A solicitud de una lectora, reitero que, al contrario de lo que muchos piensan, adolecer no significa «carecer», sino «tener algún defecto», «caer enfermo» o «padecer algún mal». Etimológicamente, esta palabra procede de doler, y este del latín dõlêre. Nada tiene que ver con adolescente, del latín adolescens, -tis, «hombre joven», participio activo de adolescêre, del que también se deriva el término adulto. Muchas frases inadecuadas se construyen confundiendo el significado de ambas palabras.

El verbo decidir no tiene en su familia un sustantivo que signifique 'persona que toma las decisiones', de modo que, cuando se quiera expresar esa idea, hay que usar la frase. Ni decisores, ni decidores figuran en el diccionario, por lo menos hasta hoy, y creo que por algún tiempo, pues no aparecen tampoco en los avances de la vigésimo tercera edición del DRAE publicados en internet. Sin embargo, sí existe el adjetivo decisorio, 'que tiene virtud para decidir', el cual no debe ser confundido con decisivo, 'que decide o resuelve', porque aquello 'que posee la virtud para…' no siempre se concreta. El adjetivo decisivo cuenta con numerosos sinónimos: concluyente, definitivo, determinante, irreversible, irrevocable, terminante, categórico, indiscutible, perentorio, absoluto, básico, cardinal, central, esencial, fundamental, resolutivo, supremo, crucial, crítico.

Director, -a. (del latín director, -ōris)puede funcionar como sustantivo oadjetivo y significa 'que dirige', 'persona a cuyo cargo está el régimen o dirección de un negocio, cuerpo o establecimiento especial'. Por su parte, el adjetivo directivo, -a, 'que tiene facultad o virtud de dirigir' también se usa con frecuencia como sustantivo. Como se aprecia, ambas palabras son sinónimos.

Me preguntan si existe la palabra baca… Pues sí, procede del francés bâche, y este del galo bascanda; aunque inicialmente era el 'sitio en la parte superior de las diligencias y demás coches del camino, donde se colocan equipajes y otros efectos, que se resguardan con una cubierta', hoy se aplica a todo 'artefacto en forma de parrilla que se coloca en el techo de los automóviles para llevar bultos'. Su sinónimo es portaequipaje.

Entre los remanentes de las lenguas bantúes, traídas a Cuba por esclavos africanos, se encuentran palabras de uso común por parte de toda nuestra población como bemba 'labios gruesos', bilongo 'brujería', macuto 'bulto', sandunga 'picardía', así como muchas otras, cuyo uso se encuentra más localizado en las áreas centrales del territorio nacional.

Muchos critican el uso de abreviaturas «inventadas» en mensajes a través de celulares o correos electrónicos. En ambos reducir (texto, tiempo de conexión…) puede ser una necesidad. Lo que si me parece imperdonable es que el Festival de Teatro se haya anunciado como Ktorce Festival. ¿Dónde quedó el respeto por el idioma?

El sustantivo azar, del árabe hispano azzahr, y este del árabe, «dado», significa 'casualidad, caso fortuito', 'desgracia imprevista'. La locución o frase adverbial al azar quiere decir 'sin rumbo ni orden'. Su parónimo azahar, también del árabe hispánico azzahár, y este del árabe clásico zahr, «flores», da nombre a la flor blanca, y por antonomasia, la del naranjo, limonero y cidro.

Aprovecho para precisar que antonomasia, del latín antonomasĭa, y este del griego, se refiere a la figura que consisteen poner el nombre apelativo por el propio, o el propio por el apelativo; por ejemplo, Nerón, por un hombre cruel; Apóstol, por José Martí. La frase adverbial por antonomasia denota que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa.

Como se sabe, cuando el artículo la va inmediatamente antes de un sustantivo femenino que comienza por a tónica, aquel se sustituye por la forma el, de modo que se dice: el águila, el agua, el alma. En concordancia con esta norma, la Fundacióndel Español Urgente recomienda, en lo que a las siglas se refiere, tener muy en cuenta la sílaba tónica del primer sustantivo del nombre abreviado en la sigla. Por eso, debe decirse la ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), porque el sustantivo femenino alternativa no comienza con vocal tónica —la sílaba tónica es ti—;sin embargo, se dice el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), porque área sí comienza con a tónica.

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


tachar de y tildar de siempre tienen carácter negativo

Las construcciones tachar de y tildar de se emplean para 'atribuir a alguien o a algo una característica o cualidad negativa', no una característica positiva o neutra.

Por lo tanto, son inapropiadas frases como las siguientes: «Duran i Lledia tacha de excelente el nuevo gobierno de Rajoy»; «El democristiano ha tildado al nuevo gabinete de "mucho mejor" que los anteriores ejecutivos», pues ni excelente ni mucho mejor tienen una connotación negativa.

Estos errores se habrían evitado empleando otro verbo más apropiado, como calificar o considerar: «Duran califica de excelente el nuevo gobierno de Rajoy»; «El democristiano considera al nuevo gabinete "mucho mejor" que los anteriores ejecutivos».

Por otra parte, aquello de lo que se tilda o tacha a alguien o algo viene introducido por la preposición de, y no se considera apropiado emplear, en estos casos, la preposición como. Lo adecuado, por tanto, es decir «lo tachó (tildó) de cobarde», y no «lo tachó (tildó) como cobarde».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...