Translate
segunda-feira, 16 de janeiro de 2012
EL MERCADO GLOBAL DE TRADUCCIÓN 2012
10 Previsiones para el Mercado de Trabajo de Traducción en 2012.
Autor: Dave Grunwalt. CEO de GTS Translation
¡Feliz Año Nuevo y espero que 2012 sea exitoso para todos nosotros!.
Predecir el futuro es difícil. De hecho, el Talmud dice que desde el momento de la destrucción del Templo , la capacidad de profetizar se dio a los niños y los tontos.
Y eso suena bien, porque algunas de las predicciones que hoy podemos leer resultan bastante absurdas en retrospectiva.
¿Mi predicción para el año 2012 será una tontería? Tal vez, pero aquí va de todos modos...
El negocio será bueno.
El 2012 será un buen año para las empresas de traducción, después de un 2011 no tan bueno.
La economía de EE.UU. en un año de elecciones presidenciales se está recuperando y esto debe ser favorable para la mayoría de las personas en la cadena alimentaria.
Más y más contenido en línea se está traduciendo también lo que significa más negocio para todos.
La demanda de servicios de traducción de las páginas web superará al crecimiento de la industria. La explosión de contenidos en línea, la muerte de los libros y materiales impresos,
la mayor penetración de los teléfonos inteligentes y lectores móviles aumentará la demanda de traducción de páginas web y otros contenidos en línea.
Motores personalizables MT (*) en la nube.
La gente será capaz de crear sus propios motores de traducción automática con su corpus de entrenamiento propio, pero sin tener que invertir en costosos servidores y desarrollo de software. Microsoft ya cuenta con una traducción colaborativa, característica que pone un poco de personalización en la nube.
MT Vamos es una compañía europea que ya ha comenzado las pruebas beta de este concepto de sistema (y nos invitó a empezar a probar el sistema en noviembre pasado, mientras que aún no está listo un sistema más prometedor, que debería estar listo este año).
Otras compañías también han considerado el modelo MT SaaS y podremos ver algunos en el transcurso de 2012.
Una mayor concentración. Las grandes empresas como Transperfect, WeLocalize y SDL seguirán creciendo, a pesar de las fusiones y adquisiciones estratégicas.
Los grandes se harán más grandes, y algunos de los jugadores más pequeños desaparecerán.
Facebook continuará integrando su traducción automática en la red social. Ella se inició en 2011 mediante la integración del traductor Bing.
Seguirá añadiendo nuevas características del lenguaje para ayudar a romper la barrera del idioma.
Los precios de traducción seguirán disminuyendo.
La gente, especialmente los traductores que están en una posición opuesta, han discutido este punto conmigo, pero esperan que los precios de traducción humana continúen su caída como consecuencia de un mayor uso de los flujos de trabajo MT editados posteriormente, los que son adaptados por los grandes proveedores de servicios lingüísticos y compradores de servicios de traducción.
Más traductores desempleados.
Los traductores independientes que se niegan a adaptarse a los cambios en la industria y que se basan en los modelos antiguos pelearan por trabajar en el año 2012.
Algunos no lo conseguirán y puede ser necesario considerar un cambio de carrera.
Traducción Voz a voz.
No maduran totalmente los productos comerciales en 2012. Creo que la gente va a seguir hablando de un traductor universal , y que los avances en la tecnología no serán suficientes para que una aplicación asesina del voz a voz pueda ser liberada para su uso comercial.
Los traductores europeos y empresas de traducción serán más competitivos en sus precios.
El euro ha caído casi un 10% frente al dólar de EE.UU. en las últimas semanas. Si las predicciones se hacen realidad económica, el euro debería caer aún más en 2012. Eso hará que sea más viable, económicamente hablando, para las empresas de EE.UU. comprar los servicios de traducción en Europa.
SDL nueva versión del software después de la edición.
SDL ya está integrado al MT Trados Studio 2009, lo que permite a la máquina traducir un documento y después editar el contenido.
Mi predicción es que la nueva versión del software SDL en el año 2012, que automatiza el MT pos-proceso de edición, tornará a la automatización de la traducción más rápida y fácil.
(*) MT: Machine Translation
FUNDÉU RECOMIENDA...
Recomendación del día
Fitur se escribe solo con mayúscula en la inicial
Con motivo de la Feria Internacional del Turismo (Fitur), que comienza en Madrid el próximo miércoles, se recuerda que cuando un acrónimo es un nombre propio y tiene más de cuatro letras lo recomendable es escribirlo con inicial mayúscula y el resto en minúscula.
Según las Asociación de Academias de la Lengua, «un acrónimo es, por un lado, el término formado por la unión de elementos de dos o más palabras (como teleñeco, de televisión y muñeco; Mercosur, de Mercado Común del Sur); y, por otro lado, también se llama acrónimo a la sigla que se pronuncia como una palabra (OTAN)».
De acuerdo con la Ortografía, se recomienda escribir con inicial mayúscula los acrónimos que sean un nombre propio, especialmente los que tienen más de cuatro letras: Fitur.
Sin embargo, si se trata de nombres comunes lo apropiado es escribir en minúscula todas la letras (ovni, sida).
Asimismo, se recuerda que la palabra estand, adaptación hispanizada de stand, ya está recogida en el Diccionario académico con el significado de 'instalación dentro de un mercado o feria, para la exposición o venta de productos', aunque se pueden usar otras alternativas como pabellón (cuando se trata de un edificio de un tamaño considerable), caseta o puesto (para instalaciones de pequeñas dimensiones) y expositor.
sexta-feira, 13 de janeiro de 2012
FE DE ERRATA
El día 10 de enero, reproduje en mi blog un artículo referido a la selección y evaluación de traductores, publicado oportunamente en Traductor Chile.
En él se detallan los atributos a ser considerados en la selección de un buen traductor, según la norma europea EN 15038:2006. Lo he hecho, porque comparto lo expresado en ese artículo.
Luego, me quedé pensando, que como en muchos otros casos, estas recomendaciones son necesarias, pero no suficientes, para garantizar un resultado de excelencia. El motivo, es que la traducción más que una técnica, siempre necesaria para el correcto ejercicio de la profesión, es una actividad artística.
Parafraseando a Schopenhauer creo que “la traducción, al igual que la lectura, es pensar con el cerebro de otro, en este caso, con el cerebro del autor”.
Probablemente, algunas personas afirmen que para traducir correctamente es suficiente conocer bien el idioma de partida y el idioma meta, aplicando métodos y técnicas de traducción; otros agregarían la necesidad de que el idioma meta sea el materno del traductor. No alcanza con aplicar solamente una técnica de traducción, tampoco es un problema de diccionarios o glosarios. Alguien dijo - y pido perdón por no recordar quien fue -, que:
“Una de las verdades más maravillosas y raras de la traducción es que cualquier articulación, aunque sea de una longitud trivial, no tiene una sola traducción. Todos los dichos tienen innumerables traducciones que son aceptables”.
El español es una lengua rica en expresiones, las cuales permiten al traductor reflejar las ondulaciones y matices del pensamiento; un lenguaje diáfano, con la fuerza necesaria para revelar, conocer y recrear el espíritu que el autor pretendió incorporar a su texto.
A su vez, la correcta aplicación de la teoría de la traducción permite que el traductor pase de transferir a reconstruir ideas.
No solo es preciso el conocimiento objetivo: vocabulario, expresiones, gramática… “sino que se necesita la “aptitud artística” que utiliza y combina los recursos técnicos adecuadamente, que da con la palabra justa, que colorea los paisajes, que perfuma los ambientes, que nos da escenas palpitantes llenas de sonidos o silencios; en definitiva produce una traducción con vida, humanizada, que cuando la leemos nos lleva a exclamar: ¡Ésta es una buena traducción!, transmite lo que el autor en la lengua original quiso contar” (1)
Es necesario asimilar plenamente el significado detrás de la palabra, para posteriormente utilizarlo en la representación o recreación de las ideas propias y ajenas.
Por tal motivo considero que además de lo expresado en el referido artículo, se deberían agregar los siguientes atributos (2):
Conocimiento consciente (o sensibilidad o intuición exacta) de lo que supone e implica traducir: estar al día de las técnicas, recursos y tipos de ayuda para el traductor.
Conocimiento o especial sensibilidad de la naturaleza de (a) fenómenos lingüísticos y comunicativos; (b) las diferencias que pueden llegar a existir entre las lenguas y las culturas, así como la subjetividad de sus perspectivas; (c) una amplia gama de recursos retóricos.
Buena formación general académica e intelectual y la experiencia de haber leído una gran variedad de tipos de textos en más de una lengua. La experiencia de haberse relacionado con diferentes tipos de personas en diferentes ambientes, también en más de una lengua y cultura.
Educación formal en traducción y en análisis, interpretación y producción de textos sobre todo en la lengua materna incluyendo un componente contrastivo con otras lenguas y otras convenciones textuales y comunicativas.
Experiencia como traductor y/o en otros tipos de redacción de textos.
Cierto nivel de inteligencia y capacidad de razonamiento lógico e inferencial, junto con una memoria que permita sacar el máximo provecho a todas las experiencias y la capacidad de análisis y otras destrezas necesarias.
1.- sociedad biblica.org
2.- http://faculty.ksu.edu.sa- La didáctica de la traducción: desarrollo de la competencia traductora Patrick Zabalbeascoa - Universitat Pompeu Fabra
FUNDÉU RECOMIENDA...
Recomendación del día
trol, mejor que troll
Para referirse al provocador que actúa en internet se recomienda emplear la palabra española trol en lugar de troll.
La voz noruega troll, que pasó posteriormente al inglés y a otros idiomas, designa a un monstruo maligno de la mitología escandinava; en español fue recogida en los diccionarios en la forma adaptada trol durante la década de 1980.
Con la aparición de internet, esta palabra comenzó a utilizarse para referirse a los provocadores que actúan en las comunidades cibernéticas; puesto que existe la forma española trol, es preferible usarla también con esta nueva acepción.
En cuanto a su plural, aunque en el uso está extendida la forma trols, de acuerdo con las reglas de pluralización españolas debería ser troles.
quinta-feira, 12 de janeiro de 2012
¿La muerte del traductor?
Language Show Live 2011 es el mayor evento del Reino Unido para estudiantes, filólogos, profesores, traductores y demás profesionales interesados en lenguas.
Este año tuvo lugar del 21 al 23 de Octubre en Londres, Olympia.
Personalmente, pretendo visitar este evento todos los años.
El mismo es anunciado como "el mejor lugar para estudiantes de idiomas, profesores, filólogos profesionales y cualquier persona apasionada por las diversas lenguas." El problema es que yo desarrollo las cuatro actividades mencionadas y lo ideal sería que hubiese podido visitar cada pabellón, seminario y conferencia durante los tres días de la exposición.
Infortunadamente es imposible: hay más de 160 expositores de primer nivel, 80 cursos libres y 60 seminarios...
A lo largo de los años mi foco fue mudando de acuerdo con lo que yo estaba realizando en el momento. La traducción siempre fue una actividad de mi interés, pero también cambié el rumbo y lengua de publicación para enseñar inglés como lengua extranjera (EFL) y realizar conferencias. Este año, sin embargo, me concentré totalmente sobre los recursos e informaciones disponibles para traductores FreeLancer.
El resultado fue bastante previsible: es lógico, ITI e IoL estaban allí, así como las agencias de la Unión Europea, The Bigword e Imperio Language. Lo que encontré bastante informativo fue el seminario
¿La muerte del traductor?
El mismo fue realizado por Edward Vick, director gerente de EVS Translations. El señor Vick presentó algunas estadísticas muy interesantes:
- Cada día 75% de las traducciones en todo el mundo son realizada en forma automática (máquina) y no son pagas;
- 92% de todo el contenido traducido en el mundo es a partir de o para el inglés;
- Las combinaciones de idiomas, donde los precios de los traductores subieron en los últimos años son del francés para el inglés y del alemán para el inglés;
- 80% del contenido traducido por seres humanos es realizado por las 15 a 20 mayores empresas de traducción del mercado (Pareto);
- Y, finalmente, el mayor número de empresas de traducción está localizado en los EUA y en el Reino Unido.
Ello no permite una lectura muy feliz, especialmente para los traductores con combinaciones de idiomas no comunes o para aquellos que viven y trabajan fuera de los EUA y Europa.
A pesar del título amenazador el seminario acabó por ser una confirmación de lo que nosotros, traductores, sabemos muy bien: nuestra profesión nunca se va a extinguir.
La respuesta, según señaló el Sr. Vick es "especialización y habilidades CAT".
Utilizando sus palabras "aquellos traductores que no utilizan Trados no tienen futuro ". ¿Usted está de acuerdo?..
Yo, indudablemente, con la parte de especialización.
Artículo escrito por Lydia Strong.
FUNDÉU RECOMIENDA...
Recomendación del día
la aguanieve, no el aguanieve
Aguanieve se construye con el artículo femenino la: la aguanieve, y no el aguanieve.
El hecho de que el artículo la se trasforme en el ante la palabra agua (por ser esta una voz femenina que empieza con a tónica) no implica que deba mantenerse ese cambio en aguanieve, pues en esta ya no es tónica la primera a, sino que el acento recae sobre el diptongo ie.
Por ello, al no ser tónica la primera a de aguanieve, ya no es necesario el cambio de la por el, de ahí que lo adecuado sea decir la aguanieve.
De este modo, en frases como «A pesar de la nieve, el aguanieve y el mal tiempo en general, la gente salió a la calle» o «El aguanieve y el viento impidieron a los escaladores llegar hoy a la cumbre», lo apropiado hubiera sido escribir «A pesar de la nieve, la aguanieve y el mal tiempo en general, la gente salió a la calle» y «La aguanieve y el viento impidieron a los escaladores llegar hoy a la cumbre».
Tampoco es adecuado decir mucho aguanieve, como en «La primera helada de la temporada en Chicago dejó granizos de tamaño considerable y mucho aguanieve », puesto que si se trata de una palabra femenina lo apropiado es que el adjetivo que la acompaña sea del mismo género: mucha aguanieve.
quarta-feira, 11 de janeiro de 2012
ELOGIO DEL TRADUCTOR
por Olga Sánchez Guevara1
Estos son los pensamientos de los hombres de todas las edades y de todos los pueblos: no son originales, no son míos solamente, si no son tuyos también, no son nada o casi nada...
Canto a mí mismo, Walt Whitman (Traducción de León Felipe)
Ante el público de profesionales, especialistas e interesados en la traducción como arte y como ciencia, reunidos en este encuentro y organizado por la editorial que más traducciones ha publicado en Cuba, parecería tal vez ocioso, banal o narcisista un «elogio del traductor»; más aún, si se considera que todo lo que aquí se expondrá se supone harto sabido, incluso para quienes no se relacionan directamente con el tema, sin embargo, vale la pena resaltar las virtudes de este oficio silencioso, paciente y anónimo a veces.
Las verdades, por conocidas, pueden llegar a perderse de vista. En nuestra época de altas tecnologías, Internet y viajes espaciales, ¿quién recuerda, digamos, la invención de la rueda? La rueda marca un hito en la historia del hombre; su utilidad es indiscutible hasta hoy y, sin embargo, es algo tan obvia que casi pierde su importancia. Un ejemplo más cercano: un personaje de una novela del siglo XIX muere de neumonía por desconocerse los antibióticos, hoy parte de la vida cotidiana. Pocos recuerdan cuántas muertes se producían un siglo atrás a causa de infecciones que cualquier antibiótico puede curar sin dificultades. Ante la interrogante de quién o quiénes inventaron la rueda; sus nombres se pierden en la noche del tiempo. El nombre de Alexander Fleming es, injusta y lamentablemente, mucho menos conocido que el de Napoleón.
Recordemos, además, que el descubrimiento de Fleming, como todos los grandes descubrimientos, pasó por el camino de la traducción antes de convertirse en patrimonio mundial. Según se dice, Sigmund Freud aprendió el español para poder leer el Quijote en su lengua de origen. ¿Cuántos psicólogos no germanófonos cuentan hoy con el tiempo necesario para aprender la lengua en que Freud escribiera? No muchos, seguramente. La mayoría depende de las traducciones. ¿Y quién recuerda los nombres de los traductores de Freud, aquellos que en sus respectivas lenguas acuñaron, para una ciencia entonces nueva, conceptos que forman hoy parte insoslayable del acervo de la psicología y hasta del lenguaje cotidiano? Y los traductores de Shakespeare, Dante, y de tantos autores de fama universal, cuya universalidad se hizo posible precisamente gracias a traducciones y traductores, ¿quién recuerda sus nombres?
En un evento semejante a este, una colega expresaba que sólo se haría justicia al traductor literario cuando el Premio Nobel de Literatura fuese concedido a un traductor «puro», es decir, no a un escritor que fuera también traductor, sino a alguien conocido sólo por sus traducciones. No estaría mal. Y me recuerda cierta idea infeliz según la cual «la poesía debería ser traducida únicamente por poetas». Como si todos no llevásemos dentro un poeta al que sólo es preciso despertar. ¿Por qué creer que sólo son poetas aquellos cuya obra se ha publicado y reconocido? ¿Quién sería capaz de calcular cuántas de las mejores páginas de la poesía universal se han perdido para la historia literaria, sólo porque sus autores no tuvieron la suerte de hallar un editor capaz de valorarlos, o por alguna otra razón? Los poemas de Emily Dickinson se publicaron póstumamente. Los del célebre poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer no fueron publicados en forma de libro hasta después de la muerte del autor, como también ocurrió con los de Konstantinos Kavafis, a quien se cuenta entre los grandes de la poesía griega del XX. Más cercano en el tiempo, es paradigmático el caso del novelista austríaco Robert Schneider. Su obra «Schlafesbruder» (La hermana del sueño, en traducción al español de Miguel Sáenz) fue rechazada por veintitrés editoriales antes de convertirse en resonante éxito de crítica y público, con traducciones a veinticuatro idiomas, ocho millones de ejemplares vendidos, versiones para teatro, ballet, ópera y cine. ¿Qué habría sucedido con esta extraordinaria novela si su autor hubiera desistido ante las reiteradas negativas de los editores, o no hubiese tenido la posibilidad de seguir insistiendo? Robert Schneider sería el mismo y su libro tendría el mismo valor, pero no lo conoceríamos.
Así pues, no hay por qué dudarlo: el traductor, quien asume a su cuenta y riesgo la ingente tarea de reescribir poesía, novela, teatro o cuento, ensayo o cualquier otro género literario, y cumple esa tarea con acierto y maestría, es con seguridad poeta, aun cuando no haya publicado una sola página como autor. Quien posea amplia cultura, sensibilidad y profundo conocimiento de las lenguas de partida y llegada, si se lo propone, traducirá con arte la literatura, y no debe negársele parejo reconocimiento que el otorgado al autor del texto primario. «El que saca de sí lo que otro sacó de sí antes que él, es tan original como el otro», dijo Martí.
Y si el traductor literario está capacitado para escribir su propia obra, ¿por qué dedicarse a traducir lo que otros han escrito? Porque el traductor, antes de serlo y siempre, es un lector enamorado. ¿Quién no ha llamado alguna vez la atención de otra persona sobre los valores de cierto poema, cuento o ensayo, de cierta novela, drama o comedia? Compartir su disfrute con otros, es la tentación a que nos induce la belleza. Y es, a mi parecer, la motivación fundamental de las mejores traducciones. Sin duda, y sobre todo en poesía y narrativa, el traductor deja su sello personal en la obra traducida: es él o ella quien selecciona equivalencias, aporta soluciones propias a las diversas dificultades que surgen en el proceso de la traducción: en suma, vuelve a escribir la obra en la lengua de llegada.
Sé que no soy la única en el gremio a quien molesta enormemente el viejo refrán italiano «Traduttore, traditore», infausta afirmación tan gastada como equívoca, consecuencia del absoluto desconocimiento de problemas discutidos durante largo tiempo por los teóricos de la traducción, como traducibilidad, fidelidad, equivalencia, etcétera. ¿Qué se entiende por «traicionar»? ¿Habrá que atenerse a una mal llamada «fidelidad» que omita las incuestionables diferencias entre los códigos de las distintas lenguas para expresar una misma cosa? No pretendo adentrarme en un análisis lingüístico del asunto.
Pero en este «elogio del traductor» quiero volver a referirme a hechos harto sabidos: ¿Existiría, por ejemplo, la historia de la filosofía sin la traducción? No sería, en todo caso, la misma historia: Marx, Kant, Hegel, Descartes, Voltaire, Kierkegaard, Aristóteles, Platón –por mencionar sólo unos pocos nombres, evocados sin orden ni concierto–, habrían permanecido aislados en el marco de sus lenguas de origen, privados del fructífero intercambio que sólo la traducción pudo propiciar. Me atrevería a afirmar que, en ocasiones, el acercamiento a una traducción con algún que otro desacierto es preferible al total desconocimiento de una obra capital.
Aprendí a leer muy niña. Comencé por Martí y su Edad de Oro, que todavía releo con deleite, y cuyo artículo «Músicos, poetas y pintores» despertó mi temprano interés por el arte y la literatura del mundo entero (no ha de olvidarse que Martí fue también traductor: lector enamorado que convoca). Le siguieron los cuentos completos de Hans Christian Andersen, traducidos directamente del danés por alguien cuyo nombre se me extravió hace mucho, junto con el libro de cuentos, pero a quien estaré siempre agradecida. Después vinieron las novelas, el teatro, la poesía; traducciones del francés, el inglés, el ruso, el alemán... ¿quién de nosotros sería capaz de calcular el número de traducciones que ha leído? En verdad, es inapreciable el aporte del traductor a la literatura universal –como los grandes autores, gracias a las traducciones–, así como a su conocimiento y difusión.
El oficio del traductor es, por lo general, mal remunerado y peor reconocido. Es bastante reciente la fecha en que se comenzó a ubicar en la portada interior de los libros el nombre del traductor, con el del autor. Un acto de elemental justicia. Hasta hace poco se incluía al traductor en los créditos generales de la obra, y sé de casos en que arbitrariamente se ha omitido el crédito del traductor. También sé de otros casos en que al de traducción se ha añadido un festinado crédito de «versión literaria», lo cual induce a pensar que el traductor entregó su trabajo «en bruto» para que otro lo retocara o le diera forma definitiva: sólo se puede hablar de una «versión literaria» cuando realmente el trabajo del traductor se ha limitado a la traslación literal del texto. Salvo en esos casos –los menos, según creo–, incorporar un crédito de «versión literaria» realizada por otro que no sea el de traductor equivale a menospreciar el trabajo de este último, a menos que la adaptación sea hecha de común acuerdo entre el traductor y el adaptador.
Al televisar conversaciones entre personas que necesitan de un intérprete para comunicarse, las cámaras casi nunca enfocan a la persona que posibilita el intercambio entre quienes, sin él o ella, con toda seguridad deberían intentar entenderse mediante la mímica, y es fácil deducir cuán pocas probabilidades de éxito tendrían. En reseñas (si es que aparece alguna) de obras traducidas, no se acostumbra incluir un comentario sobre la traducción y quien la ha realizado. He estado presente en uno que otro lanzamiento de algún libro traducido, donde no se ha dedicado una palabra al traductor del libro presentado, a estimular su trabajo de creación, tan valioso como el de cualquier autor. ¿Tendremos los traductores alguna posibilidad de romper el anonimato y ocupar el lugar que nos corresponde?
Vale la pena intentarlo. Buscar espacios –que ya se sabe son escasos– en publicaciones periódicas para escribir nosotros, traductores, sobre la traducción y sus problemas, perspectivas y alcance. No resignarnos al silencio. Que cuando se publique un libro traducido, este contenga, además de datos sobre su autor, al menos una breve nota sobre su traductor. Que el médico, el ingeniero, el científico, al leer en una revista especializada un novedoso artículo traducido, sepan el nombre de quien, con su esfuerzo, les ha tendido un puente desde el idioma ajeno hasta el propio. Que, por ejemplo, en los catálogos de ferias del libro donde se anuncian lanzamientos de obras traducidas, se consigne no sólo el nombre del autor, sino también el del traductor y su país de origen. Que nadie se aventure a opinar sobre traducción, ni sobre una traducción en particular, sin contar con el necesario saber, vale decir, conocimiento de las lenguas de partida y llegada en cada caso. Basta de repetir que «toda traducción es un intento de resolver una tarea imposible». La misma mano que escribió esa frase, escribió también esta otra: «La experiencia demuestra que en cualquier idioma se puede expresar cualquier secuencia de ideas» (Wilhelm von Humboldt).
Comencé estos apuntes citando un poema de Walt Whitman, en magistral versión de León Felipe, porque la traducción fue y es un modo de acercar entre sí «los pensamientos de los hombres de todas las edades y de todos los pueblos.» Los teóricos discuten desde hace largo tiempo si existe en realidad algún texto al que pueda llamarse estrictamente «original»; para el traductor, sin embargo, lo importante es recrear el texto de partida con dignidad artística y ética profesional, respetando sus valores formales y de contenido, y así ofrecer a muchos la posibilidad de acceso a la belleza y la poesía de obras que sin la mediación del traductor estarían vedadas.
Nadie duda el valor de los dramas de Shakespeare o del Fausto de Goethe porque sus argumentos se habían abordado antes por otros. Infinidad de piezas musicales son reconocidas como creaciones, aunque su tema se haya tomado de otras obras: pensemos, por ejemplo, en la Rapsodia sobre un tema de Paganini, de Rajmaninov; en tantas variaciones sobre un tema X... En un mundo donde la comunicación, vasta y múltiple, adquiere una importancia cada vez mayor, es hora ya de que se considere a la traducción como lo que realmente es, un género literario más: como todo género literario, trabajo de creación con sus características propias, que permite la comunicación entre culturas sin detrimento de ese inmenso caudal de memoria social e histórica que son las lenguas de cada país, de cada comunidad.
Una buena traducción es siempre, en mayor o menor medida, aproximación entre realidades que a la vez son distintas y las mismas: victoria sobre la confusión de Babel sin menoscabar la diversidad lingüística y cultural de los pueblos.
Recibido: 8 de mayo del 2001. Aprobado: 5 de junio del 2001. Lic. Olga Sánchez Guevara Instituto Cubano del Libro O´Reilly No. 4 esq. Tacón. Habana Vieja. Ciudad de La Habana. Cuba Correo electrónico: acti@esti.cu
1 Licenciada en Lengua Alemana. Instituto Cubano del Libro.
Publicado sin autorización y con profunda admiración.
Assinar:
Postagens (Atom)
LA RECOMENDACIÓN DIARIA
LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que resistencia antimicrobiana Resistencia a los antimicrobianos , no...
-
Sistema de produção Toyota - Versão em Português Autor: M.C. Juan Alejandro Garza Rodríguez Eliminar t...
-
A Guerra da água começa: Os primeiros passos o dão as grandes empresas FONTE: TARINGA.NET Faz anos, cada certo tempo, surge timidamente uma ...
-
LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que resistencia antimicrobiana Resistencia a los antimicrobianos , no...






