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domingo, 20 de janeiro de 2013

PREMIOS LITERARIOS







Mil y un malentendidos acerca de los premios literarios
Por Maximiliano Tomas | Para LA NACION



Hace mucho, mucho tiempo, cuando estaba encargado de la sección Cultura de un diario de tirada nacional (¡siete años martillando la mente de los pobres lectores! No me he confesado aún por esos pecados), sabía que todas las primeras quincenas de octubre iba a tener la misma discusión con los responsables de aquel periódico: ellos estaban convencidos de que la tapa del suplemento debía estar dedicada al flamante ganador del Premio Nobel de Literatura, y yo insistía en que a nadie le importaba el Nobel ni ningún otro premio literario, y que como éramos un medio que se movía con libertad de compromisos ideológicos o comerciales, bien nos convendría a nosotros fijar la agenda, decidir qué vendría a ser lo relevante dentro de los estrechos márgenes del campo cultural. Muchas veces me tocaba perder (finalmente, para algo se inventaron las jerarquías), algunas otras ganar, pero nada me libraba de escuchar la misma argumentación una y otra vez: ¡nos debíamos a nuestro público! ¡A la hora del sumario teníamos que pensar en la gente más que en nuestros propios gustos! (Creo recordar que escuchaba "público", "gente", "consumidores", porque no me viene ahora a la mente la palabra "lectores"). ¿Cómo convencerlos de modificar una de esas antiguas y fatigosas convenciones del periodismo, cómo decirles que nada nos obligaba a celebrar sin discusión las decisiones de un comité radicado en Estocolmo, herederos financieros del inventor de la dinamita, que le habían negado el reconocimiento a escritores como Proust, Pound, Joyce, Nabokov o Borges?
Los premios literarios sirven, en general, para cosas muy diversas. Y son relativamente pocos los que están libres de sospecha. No digo ninguna novedad. Los fallos de los premios nunca podrán aparecer como la última determinación de un proceso impoluto, ajeno a las influencias y las maledicencias, porque bien que mal se trata del resultado de un juicio subjetivo (la valoración de un jurado) sobre algo tan permeable y ajeno al pensamiento científico como el gusto sobre las obras literarias.
En algunos casos, las empresas editoras utilizan estos certámenes (y el premio en metálico prometido como recompensa) como vía de contratación de autores que publican en sellos de la competencia, o como campaña de marketing para promocionar a alguno de sus bestsellers (se me ocurre ahora una regla de evaluación para premios literarios de cierta efectividad: cuanto más dinero hay en juego, menos transparente será el proceso de otorgamiento de ese premio). Tan difundido está todo el asunto, que se pueden escribir artículos en la prensa masiva española que comiencen de esta manera:"Que muchos de los premios literarios comerciales en España suelen tener poco de competitivos y mucho de precocinados no es ni siquiera un secreto a voces, sino una realidad constatada a menudo. Por cada autor revelación que se abre paso a través de los filtros de los lectores profesionales y, finalmente, de un jurado prestigioso, ¿cuántos responden a una estrategia de relanzamiento comercial, o a la necesidad de fidelizar a un autor de la casa garantizándole un plus, o son simplemente una forma de fichar a un autor de la competencia, que los implicados conocen muchos antes de que los originales lleguen a las manos del jurado, que queda digamos que en mal lugar? Muchos. Entre los fichajes vía premio, solo en lo que va del año, se pueden recordar los de Álvaro Pombo (de Anagrama a Destino vía Premio Nadal, operación que ya había efectuado anteriormente a través del Premio Planeta) o Javier Calvo (de Mondadori a Seix Barral vía Premio Biblioteca Breve)".
La finalidad más amable y menos controversial de los premios suele ser la de cuando sirven para descubrir autores nuevos o inéditos (el del Fondo Nacional de las Artes que se otorga como estímulo a la publicación, o el de editoriales más pequeñas como el Indio Rico), cuando sirven para iluminar la obra de un escritor desconocido por el gran público (el Herralde a Roberto Bolaño en 1998 por Los detectives salvajes, por poner apenas un ejemplo), el que reconoce la trayectoria de un autor a través de alguna de sus obras (el Premio de la Crítica que organiza la Fundación El Libro) o los Municipales y Nacionales, a través de los cuales los artistas de diversas disciplinas reciben una mensualidad para continuar haciendo lo que mejor saben.
En algunos casos, las empresas editoras utilizan estos certámenes (y el premio en metálico prometido como recompensa) como vía de contratación de autores que publican en sellos de la competencia, o como campaña de marketing para promocionar a alguno de sus bestsellers
El peor efecto, sin dudas, de estos mismos premios, es que por lo general sirven de alfombra para hacer que la literatura ingrese de lleno en el barroso terreno de las noticias del espectáculo, cuando no de las meramente policiales. Solo durante el año que pasó se tipearon miles de páginas y se invirtieron millones de bits para consignar las controversias sobre la adjudicación del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances por el peruano Alfredo Bryce Echenique (acusado de plagio), o el rechazo de Javier Marías (tímida emulación de la gambeta que Jean-Paul Sartre le hiciera al jurado del Nobel en 1964) a recibir el Premio Nacional de Narrativa que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España por su novela Los enamoramientos.
Hace dos días me llegó un mail de un amigo escritor, que me decía que quería compartir un link con "lo mejor que vi en televisión en los últimos años". Se trataba de la cobertura, por parte del noticiero de la Televisión Española, de la entrega del Premio Nadal, el galardón literario comercial más antiguo de aquel país, que se concede desde 1944. Esta vez le había tocado recibirlo al periodista y escritor catalán Sergio Vila-Sanjuán (director del suplemento Culturas del diario La Vanguardia), por su novela Estaba en el aire. Pero en la pantalla gigante detrás de la presentadora del programa, para ilustrar la reciente noticia, aparecía bien grande el retrato del tenista mallorquín Rafael Nadal.
Más allá del lapsus del pobre videographista del noticiero (que espero no se haya visto obligado a engrosar la larga lista de desocupados españoles; al fin y al cabo errores análogos se cometen en la prensa especializada argentina a diario: ¡Eugenio Nadal, Rafael Nadal, qué más da, si al final seguro que son parientes!), quizá no sea desacertado pensar en el episodio como un síntoma de la verdadera relevancia que el público en general le da a los premios literarios. Es decir, casi ninguna. Ahora que lo pienso, voy a reenviarles la noticia a mis compañeros de aquel periódico, para que los que pensaban como yo tengan un argumento a favor para la discusión que, seguro, deberán tener el próximo mes de octubre, cuando nos enteremos quién se ha llevado el Nobel esta vez..

Somos cada vez más inteligentes




Los coeficientes intelectuales en el mundo hoy son más elevados que en épocas pasadas. El autor de esta nota alerta sobre el buen uso de esta capacidad en momentos difíciles: “El talento es universal y la oportunidad no”.
POR NICHOLAS D. KRISTOF PERIODISTA Y COLUMNISTA DE “THE NEW YORK TIMES”.

Antes de pasar a los deprimentes debates presupuestarios de Washington, quiero anunciar una buena noticia: somos cada vez más inteligentes.
En el año 1900, el estadounidense medio tenía un coeficiente intelectual (CI) que para los criterios actuales sería de alrededor de 67. Dado que la definición tradicional de retardo mental comprendía un CI de menos de 70, eso nos lleva a la notable conclusión de que la mayor parte de los estadounidenses de hace un siglo hoy entraría en la categoría de discapacidad intelectual.
La tendencia a una creciente inteligencia es algo que se conoce como “Efecto Flynn”, en homenaje a James R. Flynn, el académico de Nueva Zelanda que fue pionero en ese campo de investigación. Innumerables académicos han replicado sus descubrimientos en todo el mundo, y en la actualidad se les reconoce categoría científica, si bien aún no hay coincidencias respecto de sus causas y su importancia.
El CI promedio de los estadounidenses experimenta un persistente aumento de tres puntos por década. El de los españoles se incrementó diecinueve puntos en veintiocho años y el de los holandeses lo hizo veinte puntos en treinta años. Los niños keniatas avanzaron casi un punto por año.
Las cifras proceden de un nuevo libro de Flynn de Cambridge University Press tituladoAre We Getting Smarter? (¿Nos hacemos más inteligentes?) Se trata de un libro optimista, un recordatorio de que la capacidad humana crece. Implica que en la actualidad hay posibles Einsteins que trabajan como agricultores de subsistencia en Congo o que abandonan los estudios secundarios en Mississippi y que, con ayuda, podrían convertirse en Einsteins reales.
El Efecto Flynn pondría fin a la soberbia de aquellos que tradicionalmente han quedado bien ubicados en las cifras globales de CI. Por ejemplo, si bien aún existe una brecha de raza, los estadounidenses negros avanzan a grandes pasos y en la actualidad les va mucho mejor que a los estadounidenses blancos de la “gran generación” en la década de 1940.
Otro problema para los racistas: el país que encabeza las cifras de CI no es Estados Unidos. Tampoco Europa. Es Singapur, con 108 (la razón podría relacionarse con el respeto confuciano de Singapur por el aprendizaje, así como con su excelente sistema escolar.) Nada de eso significa que en la actualidad la gente nace con más inteligencia. Si bien el CI mide algo vinculado con la agudeza mental, es una medición imperfecta y poco confiable. Experimenta una fuerte influencia del entorno: las posibilidades disminuyen cuando los niños tienen parásitos o cuando el aire está contaminado con plomo. El resultado, la eliminación del plomo de la nafta, podría haber sumado seis puntos al CI de los niños estadounidenses, según el Dr. Philip Landrigan, un pediatra y epidemiólogo de la Facultad de Medicina Mount Sinai.
Flynn sostiene que el CI crece porque en las sociedades industrializadas imponemos al cerebro un ejercicio mental constante que aumenta lo que podríamos llamar el vigor cerebral.
“El cerebro de los mejores taxistas y con más experiencia de Londres”, escribe Flynn, que cita un estudio de 2000, tiene “más grande el hipocampo, que es la zona cerebral que se utiliza para recorrer un espacio tridimensional.” De forma similar, sostiene, la vida moderna hace que el cerebro se ejercite más que cuando vivíamos en granjas aisladas.
No es que nuestros ancestros fueran tontos, y confieso que tengo ciertas dudas respecto del Efecto Flynn cuando contemplo la declinación que se produjo desde Shakespeare hasta el libro Cincuenta sombras . La política tampoco parece salir beneficiada. Un estudio académico concluyó que hubo un deterioro del debate económico en los debates presidenciales desde 1960 hasta 2008.
Pero Flynn sostiene que los programas de televisión modernos y otros entretenimientos pueden ser exigentes en términos cognitivos y es probable que videojuegos como los de la serie Grand Theft Auto exijan más reflexión que un solitario. (No, no llamen a la policía. Mis hijos adolescentes no me tomaron como rehén para obligarme a escribir este párrafo.) Volvamos a los debates en Washington. Para mí, la enseñanza de esa investigación es la magnitud del potencial humano disponible en el mundo si podemos estimular a los chicos a los que ahora se descuida.
Un desafío es preservar la asistencia extranjera. En el mundo hay unos 61 millones de niños que aún no asisten ni siquiera a la escuela primaria, y en la campaña de 2008 el presidente Barack Obama hizo bien en proponer un fondo global para la educación, en parte como alternativa a las escuelas religiosas radicalizadas. Espero que la idea no quede en el olvido.
Un desafío aun mayor es el proyecto de país en momentos en que se reducen los fondos destinados a escuelas, unos 7.000 estudiantes secundarios abandonan los estudios todos los días y hay largas esperas para acceder a programas de enriquecimiento de la primera infancia como Head Start. Los programas de alfabetización pueden contribuir a interrumpir los ciclos de pobreza y liberar el potencial de los Estados Unidos, y bastaría un solo avión de combate F-35 para pagar más de cuatro años del programa Reading Is Fundamental en todo el territorio de los Estados Unidos.
En momentos en que se toman decisiones presupuestarias difíciles, recordemos que un dato esencial del mundo es que el talento es universal y que la oportunidad no lo es. Espero que por fin seamos lo suficientemente inteligentes para remediarlo.
(c) The New York Times. Traduccion de Joaquin Ibarburu

DE PUÑO Y LETRA





Razones de puño y letra

En las cartas tocan temas afines a la amistad, el deporte, la economía, la política y el entretenimiento. La compilación hecha por Anagrama refleja el pensamiento íntimo de dos nombres fundamentales de la literatura contemporánea.


El escritor J. M. Coetzee mandó una carta a su par Paul Auster para proponerle un proyecto común -"en el que podamos sacarnos chispas el uno al otro"-, en un diálogo epistolar registrado entre 2008 y 2011 que da cuenta de la reflexión de ambos acerca de hechos cotidianos y acontecimientos de una época compartida.
En su mayor parte "Aquí y ahora" (Anagrama & Mondadori) son cartas mandadas en sobres con estampillas, en las que se habla de la amistad, los deportes -un tema que aparece sin cesar- las conflictivas relaciones entre árabes e israelíes, las arbitrariedades de un sistema económico injusto, comentarios de películas, libros, escritores, en fin, no queda nada sin comentar.
En las misivas repasan temas como la función de la crítica; la resistencia al uso de nuevas tecnologías y cómo éstas influyen en las ficciones; los recuerdos de infancia que irrumpen en el presente para reforzar una argumentación o por simple nostalgia.
"Ver deportes en la tele (subtitula Paul en una carta): Estoy de acuerdo contigo que es una actividad inútil, una absoluta pérdida de tiempo. Y sin embargo, ¿cuántas horas de mi vida he perdido precisamente de ese modo?", apunta.
MIRADA PARTICULAR
"Si miro en mi interior y me pregunto por qué en el crepúsculo de mi vida sigo dispuesto -a veces- a pasarme horas viendo el criquet por televisión -dice John-, tengo que admitir que, por absurdo y nostálgico que parezca, lo sigo mirando en busca de momentos de nobleza. En otras palabras, la base de mi interés no es estética sino ética".
Paul le cuenta a John que veinticinco años atrás vieron por televisión con su mujer, Siri Hustvedt, una comedia dramática ("Three Cornered Moon"), a la cual consideraron maravillosamente realizada y hace poco la volvieron a ver con "gran decepción", ya que ambos la recordaban mal.
"Me parece que la memoria quizá sea algo que podríamos investigar. O bien si resulta un tema demasiado amplio, las decepciones de la memoria", le escribe.
En otra carta, Paul le confiesa a su amigo que la primera mitad de su vida, no quiso saber nada de ceremonias. "Entonces, hace veintinueve años, entré de puntillas en el clan Hustvedt y descubrí los intrincados protocolos de la Navidad noruega".
"Siri y sus tres hermanas son gente seria, laica, libre de convencionalismos, y sin embargo, bajo la orientación de sus padres, igualmente laicos, demuestran los seis una fe absoluta e inquebrantable en la importancia de mantener esa tradición", escribe Auster.
TEMAS VARIOS
"Me parecía absurdo -agrega- que seis personas inteligentes se dedicaran a aquellos rituales infantiles, pero al mismo tiempo la felicidad y solidaridad entre los seis participantes causaba impresión (...) Y más adelante confiesa: "Yo mismo, el escéptico de entonces, estoy deseando que llegue ese día".
Sobre la crisis financiera, John cita a Borges: "Borges plantea la irrupción en nuestra historia (es decir, en el corpus de memoria histórica que compartimos en un sentido amplio) de una enciclopedia que, cuando se complete, tendrá la posibilidad de suplantar el viejo pasado con un nuevo pasado y, por consiguiente, un nuevo presente, dotado de potencial para rehacernos (...)".
"Aplicada a la crisis financiera -menciona Coetzee-, la propuesta de Borges me parece por lo menos factible, en teoría. Comparadas con el peso y la densidad de la historia humana, las cifras de las pantallas del ordenador no me llegan dejando tras sí demasiada estela de carga histórica; por lo menos no tanta como para que no pudiéramos, si quisiéramos de verdad, aceptar librarnos de ellas y empezar de nuevo con unos números nuevos".
A Coetzee lo llena de aflicción "la perspectiva de las bibliotecas del futuro (...) Pero sentimentalismo aparte, ¿qué puede justificar esa aflicción? ¿Un ansia de realidad en un mundo de sombras?, se pregunta, también "si poseer una copia física de un libro es mejor que tener el poder de descargarse una imagen de ese texto? Todas preguntas, infiere, típicas de "dos caballeros de edad avanzada".
MISION LITERARIA
"(...) Creo que nuestra obligación es refunfuñar y reñir, atacar las hipocresías, injusticias y estupideces del mundo en que vivimos", le contesta Auster.
A causa de una lectora que le escribe regularmente, Coetzee cree que "parece estar pidiéndome que yo le dé una vida nueva convirtiéndola en heroína", y más adelante confiesa: "Tengo que decir que prefiero inventarme los personajes de la nada. De esa manera producen la impresión de ser más reales".
Algo con lo que coincide Auster: "El hecho de escribir una novela se genera desde dentro, y no me imagino cómo podría un autor apropiarse de la vida de un desconocido en una novela".
"No hay una sola ocasión en que me haya fijado en una persona real para cambiarle el nombre y luego ponerla en la novela (...) y sin embargo, tal como acertadamente expones, continuamente robamos "rasgos o peculiaridades interesantes, utilizables (...) Todo lo demás parece surgir espontáneamente de los más profundos recovecos de la imaginación".

ARMAND DE FLUVIÀ



"Muchos reyes descienden de campesinos"
El genealogista y heraldista, que acaba de publicar '¿Quiénes eran mis antepasados?Nuevo manual de Genealogía' y 'Manual de nobiliaria catalana', destaca la importancia de conocer nuestros ascendientes


¿Qué relación de parentesco tenía el pintor Diego Velázquez con algunos reyes de Europa? ¿Cuándo se formaron los apellidos? Son algunas cuestiones que responde con pasión el prestigioso genealogista y heraldista Armand de Fluvià i Escorsa (Barcelona, 1931), autor de los recientes libros publicados ‘¿Quiénes eran mis antepasados? Nuevo manual de Genealogía’, ‘Manual de nobiliaria catalana’ y ‘Manual de heráldica y técnica del blasón’, editados por la entidad, que fundó y actualmente preside, la Institució Catalana de Genealogia i Heràldica. Armand, licenciado en Derecho por la Universitat de Barcelona y Diplomado en Paleografía y Diplomática en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universitat de Barcelona, nos atiende en su casa, un sitio que respira mucha historia y en un lugar preferente del salón cuelga con orgullo su escudo familiar. A sus 81 años, continúa investigando los linajes de las familias, sobre todo las nobles: “Tengo la gran suerte de que mi trabajo es mi hobby y no me jubilaré nunca”. Armand, Creu de Sant Jordi en el 2000 y Medalla d’Honor de la Ciutat de Barcelona en el 2008, ha acabado una de las grandes obras de genealogía sobre la nobleza catalana, con unos 4.000 árboles genealógicos, pero está pendiente de que alguien se interese para que pueda salir a la luz.
-¿Cómo surgió su interés por la genealogía?
- En el bachillerato, cuando se estudiaba la historia por las listas de los reyes. Tenía una relación de los 18 reyes Luises de Francia, y todo empezó en saber el parentesco de cada uno.
-¿Cuál es su árbol genealógico?
- Lo sigo buscando pero tengo un gran problema. Uno de mis antepasados era de Granollers y durante la Guerra Civil se quemó el archivo parroquial, el registro civil, el archivo notarial y el archivo de la propiedad. Se quemó casi todo.
-¿Hasta dónde ha podido llegar?
- He podido saber cuándo se formó mi apellido. En un documento de 1040 aparece un descendiente mío llamado Bernardus Bernardi y unos años más tarde, en 1075, aparece como Bernardus Bernardi de Fluviano por lo que el apellido ya se había formado. A finales del siglo XII o principios del siglo XIII es cuando ya se han formado los apellidos de Catalunya. Pero no son importantes sólo los apellidos sino también el significado de los nombres. Mi nombre es de origen germánico y significa ‘hombre fuerte’.
- ¿Qué es lo que más le apasiona de la genealogía?
- Cuando estoy en un archivo parroquial buscando mis antepasados y encuentro uno tengo la sensación de que me lo agradece, es como si lo resucitara porque en cierta manera lo devuelvo a la realidad. La genealogía también es un trabajo de detective.
- ¿La genealogía da muchas sorpresas?
- La genealogía puede aportar muchas soluciones a un buen número de hechos históricos pero también tiene un interés en la historia social. Hay campesinos descendientes de reyes y, al revés, muchos reyes descienden de campesinos. Por ejemplo, los reyes de Rumanía y de Bélgica descienden de un campesino occitano, Pierre Murat, que fue padre de Joaquín Murat, mariscal de Napoleón y rey de Nápoles. La reina de Inglaterra, la de Dinamarca, el rey de Suecia y los reyes de Grecia descienden de una campesina, Marta Skavronska, que fue emperatriz de Rusia con el nombre de Catalina I.
- Interesante…
-Los Càrcer, la familia materna del penúltimo marqués de Castellbell, que se pensaba que eran feudales, descienden de un zapatero que en el siglo XVI vivía en Vic. Los Sarriera, que hoy son una de las familias más importantes de la nobleza catalana, descienden de un médico de Girona que hizo fortuna en el siglo XIV por ser médico del rey. Y otro caso inverso, lo tenemos en el gran pintor Velázquez que es ascendiente de reyes de Europa, entre los que está la reina Sofía de España.
-¿La genealogía nunca falla?
-Yo me propuse hacer de la genealogía una disciplina seria y científica. Muchos genealogistas han falsificado para halagar a sus clientes. La genealogía es muy importante como ciencia auxiliar de la historia.
- ¿Qué tipo de genealogías se han falsificado?
- A finales del siglo XIX, la Península ibérica está llena de falsificaciones de genealogías principalmente para ingresar en las órdenes militares y caballerescas donde hacía falta probar nobleza. Por ejemplo, el primer marqués de Casa Riera, un antepasado de la reina Fabiola de Bélgica, que era hijo de un galonero convirtió su segundo apellido Rosés en Rozes y lo hizo descender de unos hidalgos austriacos. O los Bofarull, de Reus, que para rehabilitar la baronía de Ribelles consiguieron entroncarse con los Ponç de Ribelles a base de informes ‘ad perpetuam rei memoriam’, una manera de conseguir nobleza.
- ¿Conoce más casos?
- También se decía que los Montcada descendían de los duques de Baviera, los Cardona de Carlomagno, los Oms del rey de los visigodos Ataúlfo o los Rocabertí de la dinastía merovingia. Y esto no era así. Cuánto más importante era la familia a la que le hacían la genealogía, más ilustres y más antiguos hacían los antepasados. En la edad media hubo una inflación de falsas genealogías y esto ha desprestigiado la genealogía.
- ¿Qué árboles genealógicos de familias le gustaría investigar?
- Hay una gran cantidad de condesas de Ribagorça, de Pallars, de Besalú o de Barcelona de las que sólo sabemos el nombre. Esta búsqueda se tiene que intensificar y promocionar. También sería interesante conocer las genealogías de personajes importantes como Bernat Metge, Francesc Eiximenis, el cronista Muntaner o el pintor Jaume Huguet. Las familias son muy importantes también desde el punto de vista social. La realidad es, que a diferencia de otros países europeos, en el campo de la investigación nos queda mucho por hacer.
- Usted también en sus investigaciones desmonta el mito de la sangre intacta, ¿no?
- La genealogía es la mejor manera de ver que las razas puras no existen. Si nos adentrásemos en las tablas de los ascendentes de los príncipes de Europa, encontraríamos personajes de todas las razas. Y si pasamos a la alta nobleza española tenemos que, por ejemplo, los actuales condes de Churruca, el duque de Veragua, el conde de Fuenrubia y el marqués de Cerralbo son descendientes de Moctezuma II, emperador azteca de México.
- ¡Menuda mezcla!
- Si todos descendemos de antepasados comunes, todos somos parientes, en uno u otro grado más o menos lejano. Rudolf Hess, el nazi muerto en la prisión de Spandau, era descendiente de Zwingli, el reformador suizo de la época de Lutero. Pues bien, por ser descendiente suyo resulta que era primo lejano de un judío norteamericano apellidado Kassowitz y, por tanto, también era pariente de judíos.
-¿Cómo ve el momento actual de la genealogía?
- Vive un momento dulce desde hace ya un cierto tiempo porque gracias a las instituciones que hemos creado la gente se está aficionando. Ahora cuando voy a un archivo también encuentro muchas personas buscando genealogías, algo que antes no sucedía. También estamos haciendo cursos de genealogía y heráldica con Òmnium Cultural y realizando conferencias en el Ateneu Barcelonès.
- ¿Qué le parece la nueva ley del Registro Civil que los padres puedan escoger el orden de los apellidos?
- ¡Me parece una barbaridad! Hasta ahora había una seguridad fantástica de que todos los antepasados de la primera línea son hombres y los otros apellidos los ha llevado una mujer. Esto conllevará a que si todos cambian sus apellidos de aquí a 50 años nadie sabrá quiénes eran los bisabuelos. Si querían hacerlo de una manera más feminista podrían haber hecho lo de Portugal, el primer apellido es el de la madre y el segundo el del padre, que es el que siempre se perpetua.
- Usted también ha publicado varios libros sobre heráldica y ha escrito sobre el escudo de Catalunya. ¿Cómo está esta cuestión?
- Lo del escudo de Catalunya es un escándalo. Catalunya tiene el escudo más antiguo de Europa y, evidentemente, de la península, pero Catalunya es el único país del mundo y la única autonomía del estado español que no tiene escudo. No tenemos escudo.
-¿Por qué?
- Como asesor de heráldica de Catalunya cuando se discutía el Estatut en el Parlament envié la descripción correcta del escudo y la bandera de Catalunya a todos los grupos parlamentarios y al presidente del Parlament. No me hicieron caso y resulta que los símbolos nacionales de Catalunya, tal como recoge el Estatut, son ‘la bandera, el himno y la fiesta’.
-¿Cómo tendría que ser el escudo de Catalunya?
- Es un escudo de oro con cuatro palos de gules. Es el escudo que era de los Condes de Barcelona, de la dinastía del Casal de Barcelona, y lo tenían desde 1150, es un escudo de Ramón Berenguer IV, el más antiguo que se conoce.
- ¿La genealogía no se entiende sin la heráldica?
- No necesariamente, pero todas las familias nobles tienen escudo. También hay que recordar que no hay escudos de apellidos sino de familias, que son cuestiones diferentes. Y no todas las familias tienen escudo.
- Un tema también controvertido es el de la heráldica en el ámbito deportivo. ¿Los clubs suelen respetar la heráldica?
- Es un desastre. El escudo del Barça, como muchos otros, heráldicamente no es correcto.
-¿Por qué motivo?
- La primera ley de la heráldica es la de los esmaltes, es decir, la de las coloraciones. El escudo del Barça tiene unos palos azules y rojos, y la primera regla es que no se puede poner metal sobre metal ni color sobre color. Si ves el escudo del Barça de lejos no distingues los colores que son porque el azul y el rojo se diluyen. Precisamente, la heráldica surgió en los campos de batalla para poder diferenciar enseguida al enemigo de los tuyos y, por eso, llevaban las señales en los escudos.
- Recientemente también ha publicado el ‘Manual de nobiliaria catalana’. ¿Se suele conocer las familias nobles de Catalunya?
- También hay mucho desconocimiento. Un día un funcionario de la Generalitat me preguntó sorprendido si todavía existían los títulos nobiliarios. También hay familias nobles que nunca han tenido títulos. Tenían privilegios nobiliarios, ya fueran de ciudadano honrado de Barcelona, de caballero de principado de Catalunya o de noble de principado de Catalunya.
- ¿Cuántas familias nobles catalanas hay?
- De forma general, en Catalunya hay poca nobleza en comparación, por ejemplo, con Castilla. Publiqué un artículo en mi página sobre un censo aproximado de familias residentes o no en Catalunya que actualmente pertenecen a la nobleza catalana y había entre 200 o 300 familias.
-¿Qué proyectos tiene ahora entre manos?
- Recientemente hemos creado un programa informático desde la Institució Catalana de Genealogia i Heràldica de todas las casas soberanas del mundo. La base de datos tiene más de 62.000 personas registradas con las genealogías desde los faraones de Egipto, los Incas y Aztecas hasta los emperadores de China, de Japón, las dinastías musulmanas o los reyes de Madagascar. Por ejemplo, puedes conocer la relación de Gengis Kan, el fundador del imperio mongol, con el actual Rey de España, Juan Carlos I. También tengo unos 4.000 árboles genealógicos de familias de la nobleza catalana esperando que una editorial los publique.
-¿Y por qué no se han publicado?
- Si estuviéramos en Aragón, Valencia, Navarra o Galicia ya se habrían publicado. Es una obra de cinco volúmenes de cuadros genealógicos. El primero se centra en las casas condales y vizcondales de la época carolingia, el segundo en las familias de la nobleza inmemorial.
-¿Inmemorial?
- Son aquellas familias que ya eran nobles antes de 1311, fecha de la primera concesión de un privilegio nobiliario por parte de un soberano catalán. Los dos siguientes volúmenes tratan de la nobleza rural y la del patriciado urbano. En el último, que se publicaría el primero, me centro sobre la abolición de la nobleza como estamento social público y oficial.
-¿Qué significa ser noble en el siglo XXI?
- Nada, no significa nada. Es puramente honorífico, un recuerdo de los antepasados y, por eso, creo que los nobles tienen que ser unos descendientes que siempre honoren a sus antepasados. Los nobles tienen que llevar una vida digna y ser siempre ejemplares.
- ¿Conociendo a nuestros antepasados nos conocemos mejor?
- Exacto. Gracias a nuestros antepasados estamos aquí y les debemos un cierto reconocimiento. Oscar Wilde, en ‘La importancia de llamarse Ernesto’, nos dice cómo se extraña lady Bracknell porque el señor Worthing no sabía el nombre de sus padres y decía que olvidar el nombre de uno de los padres podría ser considerado una desgracia, pero olvidar el de todos era un descuido.
- ¿Esto va cambiando?
- Afortunadamente sí, pero es una pena que la mayoría de la gente no sepa el segundo apellido de los abuelos. Tenemos que procurar saber todos nuestros orígenes. Además, la genealogía es una ciencia auxiliar de la medicina y de la genética. Es evidente que hay enfermedades genéticas y conviene saberlo. Por ejemplo, yo sé de qué murieron mis ocho bisabuelos, mis cuatro abuelos y mis dos padres. La genealogía es importante


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sábado, 19 de janeiro de 2013

AMAR LA LENGUA









Pascual pide amar la lengua en "No es lo mismo ostentoso que ostentóreo"
Editado por Espasa, el libro refleja la pasión que siente el autor por la lengua castellana.

EL UNIVERSAL - Venezuela.

Madrid.- El filólogo y académico José Antonio Pascual facilita claves para no maltratar la lengua española en su libro "No es lo mismo ostentoso que ostentóreo", un ameno ensayo en el que comenta la azarosa historia de algunas palabras y anima a no desalentarse por los errores que se cometan al hablar o escribir.


"La lengua no es una enemiga a la que debamos combatir por sus normas extrañas, sino un entrañable instrumento que hemos de tratar de manejar cada vez mejor a lo largo de nuestra vida", afirmaba hoy Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, en la entrevista que concedía a Efe con motivo de la publicación de este libro.

Editado por Espasa, el libro refleja la pasión que siente el autor por la lengua española y también "es fruto de una tristeza": la muerte de su hermana Carmina, con la que, a lo largo de muchos veranos junto al mar, hablaba de dudas y errores lingüísticos.

Ella era "más purista" que Pascual, pero al final este "filólogo duro" -como él mismo se define-, que se dedica a "las sibilantes de la Edad Media, a los catalanismos en el siglo XV" y cuestiones similares, la convencía de que "lo importante es saber por qué se cometen los errores y cómo corregirlos".

El libro puede considerarse también "un manual de autoayuda". Los problemas que afectan a algunas palabras "no terminan en el diccionario", que Pascual considera "una especie de servicio de urgencia de la lengua, para salir del paso; una guía de teléfonos".

Hay otras muchas formas de solucionarlos, como acudir a la literatura, a los bancos de datos de la Academia o al Nuevo Diccionario Histórico del Español, dirigido por Pascual y cuyo corpus inicial se puede consultar en la página web de la RAE.

A lo largo de esta obra late el convencimiento de su autor de que no hay que darle demasiada importancia a algunos errores, como el "ostentóreo" que figura en el título y que utilizaba el empresario y político español Jesús Gil y Gil tras mezclar los adjetivos "ostentoso" y "estentóreo", manteniendo el significado del primero ("llamativo por su apariencia lujosa o aparatosa").

Lo curioso es que también el excelente novelista Juan Benet decía en un libro suyo: "Don Tertuliano, con su ostentórea presencia...", y lo hacía antes que Gil y Gil. Benet "cruzó esos términos a conciencia. ÑQué bonita idea!", afirma Pascual. "Yo creo que voy a decir 'ostentóreo' en el futuro, añade con humor este filólogo salmantino.

Y, si de errores va la cosa, el autor se detiene en otro que también comete mucha gente: utilizar "escuchar" con el significado de "oír". Es tan frecuente que caen en ello escritores como Vargas Llosa, Benedetti, Ricardo Piglia, Pérez-Reverte, Miguel Delibes, Juan Marsé, Rosa Montero o Manuel Vicent, y el libro contiene ejemplos de todos ellos.

También algunos autores confunden mirar y ver: "Mirando llover por los vidrios", dice Piglia.

Detentar es otro verbo que induce a error. Significa "retener y ejercer ilegítimanente algún poder o cargo público", y no se puede decir por tanto "detentar una cátedra". El error está tan extendido que Pascual pide que se incluya en el diccionario el significado que le da ya tanta gente.

Hasta escritores de primera fila -"son humanos también", dice Pascual- confunden pavés (un escudo) con pavesa (partículas ardientes que se desprenden de un fuego); égida (un tipo de escudo con que se representa a Júpiter) con "hégira", la era de los musulmanes.

En la azarosa vida de las palabras que cuenta el autor, el lector verá que "recordar" fue sinónimo de "despertar", y de ahí el comienzo de las "Coplas a la muerte de su padre", de Jorge Manrique: "Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte"). Ese "recordar" por despertar se oye hoy en algunos pueblos españoles y americanos, y está en Borges ("Hubiera preferido recordarse con el sol ya bien alto").

Y es que "las palabras van cambiando". Hoy se "adereza" una ensalada, pero en el Quijote se podía "aderezar" una lanza que estuviera estropeada, o "aderezar" a un niño para que saliese presentable a la calle, comenta Pascual.

Curiosa evolución de la de "avieso", que procede del latín "aversus" (desviado, apartado, torcido) y ese desvío es el que explica que hoy signifique "malo". O la del adjetivo "ejido" (el terreno que está a la salida del pueblo) cuando adquiere el significado de "loco", es decir "el que está fuera de sí mismo".

El verbo "divertir" significaba "apartar" y "apartarse", como el latín "divertere", y ese es el sentido que tiene cuando, en el ámbito de la guerra, se dice que hubo "una acción de diversión hacia el enemigo".

A veces, lo que algunos toman por error no lo es en realidad: "meterete" aparece en la traducción de un libro de Umberto Eco, y hay quien cree que deberían haber puesto "metomentodo". Pero esa voz se emplea con el significado de "meticón" en la Argentina y el Uruguay, y Pascual la recuerda de un libro de su niñez, "Las tribulaciones de Meterete".

La clave para solucionar todos estos problemas "está en la lectura, lectura, lectura", subraya Pascual.

RUBÉN DARÍO





Rubén Darío: los mejores versos del genio nicaragüense
MANUEL DE LA FUENTE - MANOLHITO / MADRID

Con motivo de su aniversario, recordamos el trabajo del padre del modernismo y a sus cisnes, musas, princesas, rosas, sus jardines y sus fuentes
Fuente: ABC - MADRID

Rubén Darío, andarás por ahí, en el cielo que tú pintaste más que nadie de «Azul», celebrando hoy tu cumpleaños, ciento cuarenta y seis tacos, nicaragüense, periodista y diplomático, siempre sin una perra y sobre todo poeta, tan grande, tan querido, tan admirado, tan aclamado, a este y al otro lado, el tuyo, del Atlántico. Cantaste a la Vida y la Esperanza, verso a verso y sorbo a sorbo, y hasta Juan Ramón te tuvo aprecio, tan caro viniendo del Jenio de Moguer, aunque Juan Valera dijera que usted sufría un grave, gravísimo, galicismo mental.
Pero es su modernista cumpleaños, don Rubén Darío, y por eso vamos a recordarle, también a sus cisnes, a sus musas, sus princesas, a sus rosas, sus jardines y sus fuentes, sus amores, sus adioses, sus clíos, euterpes, talías, eratos... Vamos pues, poeta, a por sus versos...

AMOR
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo;
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.

LAS MUSAS
No protestéis con celo protestante,
contra el panal de rosas y claveles
en que Tiziano moja sus pinceles
y gusta el cielo de Beatrice el Dante.
Por eso existe el verso de diamante,
por eso el iris tiéndese y por eso
humano genio es celeste progreso.
Líricos cantan y meditan sabios:
por esos pechos y por esos labios.
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

LA CARNE
¡Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla
-dijo Hugo-, ambrosía más bien, ¡oh maravilla!,
la vida se soporta,
tan doliente y tan corta,
solamente por eso:
roce, mordisco o beso
en ese pan divino
para el cual nuestra sangre es nuestro vino.
En ella está la lira,
en ella está la rosa,
en ella está la ciencia armoniosa,
en ella se respira
el perfume vital de toda cosa.

CISNES
El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y luego, en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, bañado de sol.

PRINCESA
La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.
¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!

TONI MORRISON










“Los afroamericanos mandan ahora en la cultura”

Toni Morrison emprende con éxito una nueva exploración: más contundencia con menos palabras sin perder su voz intemporal.
En 'Volver', la Nobel sigue rastreando la historia de los afroamericanos y mostrando las cicatrices de la sociedad.

WINSTON MANRIQUE SABOGAL Nueva York

Desde la esquina donde vive Toni Morrison se ve el pasado y el futuro de Estados Unidos: el Empire State y el ya casi terminado One World Trade Center, o Torre de la Libertad. Es uno de los pocos puntos donde a pie de calle, y con solo girar la cabeza a lado y lado, Nueva York regala este privilegio. Es mediodía, y mientras el mítico edificio de los años treinta se ve neblinoso, el remplazo de las malogradas Torres Gemelas y los rascacielos del sur de Manhattan son engullidos por la bruma.
No así el edificio donde vive Toni Morrison, una antigua y restaurada construcción de solo 13 plantas. Allí, la escritora, a sus 81 años, otea la vida de sus 12 novelas que son la historia sociopolítica de su raza que va entrelazada a la de su país: la de los esclavos, la de los afroamericanos y la de las influencias recíprocas entre ellos y el resto de la sociedad. “Lo que hago es quitar las tiritas para que se vea la cicatriz, la realidad. No hay que tener miedo de mirar al pasado porque sólo así se sabe quiénes somos”. Pasado y presente fundidos en sus palabras serenas que resumen parte de su trayectoria desde que empezó a publicar en 1970. Tenía 39 años. Un poco tarde para algunos. Naderías. Tras aquel debut, titulado Ojos azules, la escritora pronto se puso al día y echó por tierra varias teorías sobre las supuestas rutas que deben acompañar a un gran autor cuando en 1993, con seis novelas, obtuvo el premio Nobel de Literatura. Fue como una cerilla que encendió su lado más proteico porque desde entonces no ha dejado de explorar nuevas formas de escribir, rastrear las huellas de la Historia y dialogar con el lector. Su penúltimo desafío es Volver(Lumen), una condensación de su universo temático y estilístico: decir más con menos palabras.
¡Ding!... Y el ascensor se abre, Toni Morrison aparece y camina un poco hasta entrar sonriendo al salón de visitas de luz ambarina y chimenea de llamas silenciosas. Su rostro moreno resalta entre el pañuelo azul de arabescos blancos que cubre su cabellera grisacea hecha de rastas y el jersey burdeos combinado con un pantalón gris y unas ballerinas negras de punta cobriza. Nadie diría que tiene 81 años. Se sienta en un sofá beige y deja a su derecha las gafas antes de empezar a hablar de su evolución literaria en cuatro décadas y del peregrinaje emprendido:
En Volver busco llevar luz sobre temas como la segregación, las secuelas de guerras como la de Corea, racismo, prejuicios
“Estoy escribiendo mucho mejor ahora, con la habilidad de poder decir más en menos páginas. Volver le encantó al editor, al igual que Una bendición, mi anterior novela. Pero cuando leyó las galeradas me dijo que quería más páginas. Volví a casa, escribí algo más, revisé la novela y me di cuenta de que no necesitaba más. No quería molestar la estructura, me gustaba mucho y paré".
"Siempre he buscado producir un impacto poderoso en el lector con lo que escribo. Y con la brevedad como norma hay que ser muy cuidadoso en las descripciones para preservar lo que se desea transmitir. No quiero que la gente se distraiga ni un instante. Busco que el lector se entregue y quiera pasar las páginas rápidamente. El arranque de una novela es lo más importante para mí, al igual que el final. Me interesa una literatura con imágenes, con un lenguaje y unas palabras intensas donde cada una de ellas tenga su fuerza y su lugar preciso”.
“Escribo de esta manera porque me gusta leer historias así. Como las novelas de Dickens o Víctor Hugo que cuando uno empieza a leer ya está entregado y no quiere parar. Ese es el ritmo de lectura que siempre me ha llamado la atención. Antes de comenzar a escribir suelo saber cómo va a empezar y terminar la historia. Lo que no sé es cómo van a ser los personajes o los escenarios, aunque tengo una idea y la sigo. Entonces, lo que queda entre el comienzo y el final ya lo voy escribiendo”.
De lo que se trata es de ser dueño de alguien y ese poder lo ostentan aristócratas y políticos
Y ríe con verdadera alegría, de manera contagiosa. Nacida en Lorain (Ohio, 1931) y bautizada como Chloe Anthony Wofford, evoca su acercamiento a la escritura mientras su mano derecha juguetea con sus gafas sin mirarlas, y la izquierda sigue cerrada desde que llegó. Solo la abre un poco cuando entrecruza las manos sobre el vientre y hace girar los pulgares entre sí... Criada en un ambiente pobre, es una de los cuatro hijos de un obrero del acero y un ama de casa, y ella misma fue asistenta en su adolescencia. Luego se graduó en filología inglesa y trabajó como editora de Random House en Nueva York. En esa época fue cuando publicó su primera novela y creó su nuevo nombre recuperando su apodo familiar y el apellido de su exmarido: Toni Morrison. Así ha pasado a la historia de la literatura no solo por ser laprimera mujer negra en recibir el Nobel, sino también por el Premio Nacional de la Crítica a La canción de Salomón (1977), el Pulitzer aBeloved (1987), el éxito de público y crítica con Jazz (1992) y ser miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras y del Consejo Nacional de las Artes. Una vida literaria en la cual ha contado Historia y dura realidad desde sus propias raíces en un lenguaje lírico impregnado de intemporalidad y con estructuras singulares, a veces como para ser leído en voz alta. Volver es eso. Busca desmitificar y desenmascarar los años cincuenta mostrando las manzanas del supuesto paraíso:
“Quiero descubrir una verdad sobre la vida cotidiana de Estados Unidos, la vida de los afroamericanos viviendo en un contexto histórico crítico que se ha ocultado. Existe la idea de que los años cincuenta eran como un cuento de hadas donde todos tenían trabajo, la sociedad iba bien, había programas de televisión con familias felices y una buena vida social y política. Ha proliferado la idea de unos años maravillosos, pero no era así. La verdad es que había luchas visibles y subterráneas. EnVolver busco llevar luz sobre temas como la segregación, las secuelas de guerras como la de Corea, racismo, prejuicios, persecuciones por temas como el comunismo, desigualdades... Temas que la sociedad ha querido ocultar y olvidar”.
Si uno no reconoce su propio pasado, ¿de dónde va a sacar sus valores?
“A los países les gustan los cuentos de la patria porque le da seguridad a las personas. La realidad es una triste verdad donde tenemos mucho que ocultar y avergonzarnos. Lo que pretendo es mostrar que el conquistador es el que ha escrito siempre, no el que fue conquistado. Yo hice eso en Una bendición, enAmor y en mis otros libros. Busco hacerlo desde el lado del conquistado. Lo que hago es quitar las tiritas para que se vea la cicatriz de la sociedad, la realidad. No hay que tener miedo de mirar al pasado porque sólo así se sabe quiénes somos”.
Sentada allí, inmersa en luz ambarina, recordando la intrahistoria de su país y cómo la ha escrito, Toni Morrison podría ser Baby Suggs, la abuela de su novela Beloved. La matriarca que tras obtener la libertad evangelizaba armonía en un claro del bosque y que en sus últimos años tenía hambre de colores. Hoy sería el rojo. Por los rojos de la decena de plantas de pascua y los rojos brillantes de los adornos navideños del salón y el burdeos de su jersey. Ahora, empezará a desvelar las claves de sus principales temas, de sus obsesiones sin dejar de analizarlos en su situación actual. Su voz baja y nítida sobrevuela: la esclavitud, el racismo, la memoria, el pasado y lo oculto, la mujer y lo femenino, la amistad y el amor; todo bajo una presencia ausente: la muerte.
“En Una bendición, por ejemplo, indago en la esclavitud y la cultura afroamericana antes de que el racismo se institucionalizara. El racismo no tiene nada que ver con nuestra raza como seres humanos. Y sí tiene todo que ver con el poder, siempre ha sido así. La esclavitud tiene raíces en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, también en España, Grecia, Rusia e Inglaterra. De lo que se trata es de ser dueño de alguien y ese poder lo ostentan aristócratas y políticos. La cuestión es la separación de la pobreza. Aunque en esa época había blancos que eran pobres, los políticos los separaron para debilitar a los negros y tener el control. ¡Siempre lo han tenido! Ellos se han beneficiado de los pobres y los han hecho sufrir, no importa la raza. Las raíces de esa estructura se aprecia en el sistema social actual”.
“Por eso, la memoria es esencial. Si uno no reconoce su propio pasado, ¿de dónde va a sacar sus valores? Si yo no recuerdo mi vida de hace diez o cinco años cómo voy a saber de dónde vengo, quién soy, qué es importante para mí. Tengo que conocer y reconocer el pasado porque algunos de esos aspectos me pueden guiar...”.
En 'Volver' están las mujeres del pueblo a quienes admiro como la esencia de lo que es la amistad desinteresada
“Abordo lo que las personas ocultan de su pasado, porque tiene que ver con la búsqueda de la verdad. Ocultar elementos del pasado perturba toda la vida y debe confrontarse en un momento dado para aspirar a una vida digna y feliz…”.
“La presencia de la mujer y lo femenino es esencial en mi obra. EnVolver está en varios planos. Quise usar un hermano y una hermana porque en mi pensamiento la relación entre hermanos es pura, no tiene obstáculos como un hijo y su madre o un marido y su mujer. Frank observa a su hermana Cee y sabe que ella forma parte de la época más feliz de su vida. Así es que cuando él llega de la guerra de Corea y empieza un viaje para salvarla en realidad está buscando su propia salvación, reconciliarse con la verdad. Y aunque Cee no aparece, representa el aliento de Frank todo ese tiempo”.
Los pájaros cantan, el perro ladra, pero el lenguaje es lo que nos separa de poder comunicar ese amor…
“En Beloved, en cambio, puse una mujer como protagonista porque no estaba de acuerdo con alguna idea del feminismo en las grandes ciudades de los años ochenta. Una de sus banderas era el derecho a no tener hijos, a ser dueña de su propio cuerpo, y, bueno, mirando al pasado descubrí que las mujeres de entonces buscaban tener hijos como un derecho. Justo lo contrario. Buscaban el derecho de poder criarlos, cuidar de ellos. En Beloved hay una mujer que es tan dueña de sus hijos que hasta los puede matar y esa es una idea revolucionaria…”.
“Muestro la amistad en sus diversas facetas. En Amor la uso como un elemento dramático: dos amigas que se quieren mucho, se separan y cuando se reencuentran se odian. En Zula, donde dos amigas crecen juntas, una traiciona la otra y surge el odio pero cuando una muere aparece una tristeza profunda. En ellas se pueden observar los límites de la amistad. En Volver están las mujeres del pueblo a quienes admiro como la esencia de lo que es la amistad desinteresada”.
No hay duda, Toni Morrison es Baby Suggs, deseosa de un color cada día. Es ella, la esclava libre, ella misma, Chloe Anthony, y todas las mujeres. Es el turno de uno de sus temas cruciales, del que, tal vez, mejor reflejan al ser humano, el amor:
“Nosotros como seres humanos somos las únicas criaturas de este mundo que aman… Los animales pueden proteger sus crías, pero no saben qué es amar, no lo pueden expresar y el lenguaje es algo exclusivo de nosotros, el lenguaje es nuestra herramienta para poder expresar ese amor. Los pájaros cantan, el perro ladra, pero el lenguaje es lo que nos separa de poder comunicar ese amor… Hay muchas formas de amor: a Dios, a la familia o a tu país, pero de todos ellos el amor a la pareja es el más real. Aunque hoy en día, en nuestra sociedad, observamos el amor más por los lentes del sexo. En mis libros empleo el sexo como un impulso, un incentivo, pero no es suficiente, entonces lo uso más como un guía… Hoy en día si uno se fija, las mujeres están mas desnudas. Hay una distorsión debido a que se ve como entretenimiento, demasiado fácil y económico, es puro capitalismo… Por ejemplo, en la promoción de la nueva versión cinematográfica de Anna Karenina, de Tolstói, lo que anuncian son las imágenes de cama, y roban la esencia de la historia”.
Es esa mezcla de comida, música, lenguaje la que le va a dar una riqueza a este país en los años venideros...”
Se deja caer suavemente sobre su lado derecho mientras las llamas mudas de la chimenea hacen emerger de su cara diminutos y fugaces destellos dorados que delatan la coquetería de una fina capa de polvo. Sus palabras se enrutan por la situación de los inmigrantes, del futuro de su país frente al tema del mestizaje y de la economía…
“Algo que representa a este país es la llegada de los inmigrantes, que muchas veces se olvidan de su pasado. Tal vez es una necesidad de buscar una clase de inocencia, de empezar; en lugar de aceptar la madurez que es requerida para seguir adelante como adultos. EnVolver, por ejemplo, no sabíamos cómo titularla en Francia. El título original es Home que en francés no tiene el mismo sentido que en inglés, que significa de dónde soy, comunidad, hogar, mientras en francés esa palabra significa casa, estructura. En fin. Home, es ese deseo, ese hambre de recordar, de regresar, de buscar a donde uno pertenece, de dónde somos los norteamericanos. Cuando los africanos llegaron aquí como esclavos fueron separados y no permitieron que se casaran, que tuvieran hijos, los separaron por dialectos para que no pudieran comunicarse. Les robaron cualquier idea de hogar, de comunidad. Pero hoy los afroamericanos han infiltrado el sistema. Ahora son ellos quienes mandan en la cultura, el lenguaje, la música, el estilo y lo han hecho como un virus saludable para la sociedad porque han podido impulsar sus creencias y su cultura… Los republicanos tienen miedo porque ven que este país está cambiando. Les asusta la idea de perder el Estados Unidos tradicional según sus convenciones”.
Todo trata de la riqueza, y es difícil analizar el valor de un ser humano con el precio de existir como ser humano.
“La riqueza de este país es esta mezcla. Todos somos inmigrantes. Los indios ya no existen porque los mataron. Es esa mezcla de comida, música, lenguaje la que le va a dar una riqueza a este país en los años venideros...”.
"La situación de crisis económica que afrontamos tiene que ver con la valoración que hacemos de la riqueza. Quién tiene dinero, quién nunca va a tenerlo, de dónde viene... Todo trata de la riqueza, y es difícil analizar el valor de un ser humano con el precio de existir como ser humano. Requiere mucha creatividad y fuerza ser una persona pobre y empobrecida. Yo crecí en una familia pobre y nadie tenía vergüenza de ser pobre porque todos éramos así. A mi pueblo llegaron italianos, húngaros… Allí la gente se dedicaba al hierro y compartíamos, inventábamos cómo crecer. Algunas características de una comunidad pobre deberían resonar en esta vida. No deberíamos esperar a que haya una tragedia como el huracán Sandy para que seamos justos y mostremos los colores de un ser humano, nuestra solidaridad. Deberíamos ser así siempre. Estamos en peligro de representarnos la vida valorándola solo a través de la riqueza, y ese es uno de los peligros del presente: afirmar que eso significa vivir una vida buena. Hay pobrezas extremas, gente que no tiene acceso a agua y servicios básicos de salud o educación que ya forman parte de la estructura social. Hay personas que se están quedando con los recursos de un país. Hay riqueza pero les conviene mantener pobres a los pueblos. Eso es el capitalismo… El cambio climático, además, va a cambiarlo todo”.
Toni Morrison respira profundamente y agradece no haber hablado de un tema sobre el que ya lo ha dicho casi todo: Hilary Clinton y Barack Obama, que asumirá su segundo mandato pasado mañana, y cuya primera victoria la hizo sentir verdaderamente estadounidense, por primera vez. Sonríe y su mano va al pequeño dije de su cadena con forma de corazón sacado a una piedra amarilla sin nombre conocido. Pertenecía a uno de sus hijos fallecido hace un par de años. Sin dejar de hablar de la esperanza en que su país saldrá de la crisis, sale del salón para tomar el ascensor. ¡Ding! Entra en él y cuando se gira se despide con la mano izquierda de donde escapa un tímido y fugaz tintineo de las llaves de su apartamento. Afuera, la bruma ha devuelto la nitidez a los rascacielos y el Empire State y el One World Trade Center alcanzan a mirarse de nuevo.

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