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terça-feira, 7 de maio de 2013

La esquina del idioma


Piedad Villavicencio Bellolio

¿Pilotear y pilotar denotan la actividad de conducir un vehículo?
Los vocablos pilotar y pilotear suelen emplearse de manera indistinta para transmitir las acciones de ‘dirigir, conducir o manejar’. No obstante, dependiendo de la región, pilotear también se usa con el sentido de ‘hincar pilotes’. Verifiquemos esto.

El DRAE (2001) recomienda la forma pilotar para referirse a la actividad de ‘dirigir un buque, un automóvil, avión, etcétera’. Ejemplo: Carlos pilotará el auto más veloz en la competencia de Tocancipá. Y sugiere el uso de pilotear cuando se menciona la operación de ‘hincar pilotes para reforzar los cimientos de una construcción’ Ejemplo: La empresa constructora piloteará las bases del edificio.

Con el sentido de ‘dirigir o conducir’, en España se prefiere la forma pilotar; pero en América se difunde más la variante pilotear. Esto según el Diccionario panhispánico de dudas (2005).

Quizás la incertidumbre de este uso parte del Diccionario académico de 1914, año en que ingresó la palabra pilotear (originada de piloto) con los sentidos de ‘dirigir un buque, automóvil, globo, aeroplano’; y se ratificó en la edición de 1925, cuando se incorporó la variante pilotar con esas mismas acepciones.

Aunque hoy en el Ecuador estos vocablos funcionan con significados equivalentes, en aras de la unidad esta columna acoge las recomendaciones del DRAE (2001).

OTROS SENTIDOS DE PILOTEAR

Según el Diccionario de americanismos (DA), en el lenguaje popular, juvenil y espontáneo de algunos países americanos, pilotear se emplea para indicar que alguien está a cargo o al frente de un asunto. También se usa para denotar que en un examen se divaga sin desarrollar de manera precisa el tema.

Con pilotear asimismo se indica que una persona habla de forma incongruente. Incluso también se maneja con el significado de introducir en un país artículos de contrabando.

Retahíla y retafila
Una serie de muchas cosas es una retahíla: Déjate de tanta retahíla y dime de una vez por qué llegaste atrasado.

Se escribe con tilde sobre la vocal cerrada tónica para marcar el hiato. No es correcta la escritura sin tilde ni la articulación [rretáila].

La forma retafila no consta en el DRAE, pero figura en el DA con el significado de ‘retahíla’. En esta última obra también están registradas las palabras retajila y retagila, pero tienen la etiqueta de uso popular.

En el DA también se incluye retajila con la acepción de ‘canción popular en la que se repite la última palabra de cada verso en el siguiente’. Se indica que se emplea en República Dominicana y Venezuela.


FUENTES: NUEVO TESORO LEXICOGRÁFICO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS Y DICCIONARIO DE AMERICANISMOS, DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y LA ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA; DICCIONARIO CLAVE, DE GRUPO SM.

Marc Augé:


“Las redes sociales no harán la revolución”
La crisis tiene dimensiones planetarias que trascienden a la economía, dice el antropólogo francés Marc Augé. Además sostiene que los medios tecnológicos crean la sensación de estar viviendo en un tiempo ubicuo y simultáneo, pero en realidad son los artífices de una percepción ilusoria.

POR MONICA ANDRADE - Especial desde París

Futuro es el título del libro de Marc Augé que Adriana Hidalgo Editora se encargó de publicar en la Argentina. Allí, el antropólogo francés ofrece una visión menos pesimista de lo que cabría esperar en estos “convulsos tiempos de crisis” y propone el modelo científico como única vía para construir una sociedad en la que la meta sea el conocimiento. Augé conjuga ciencia y futuro para combatir los miedos que nos atenazan y nos hacen vivir en un eterno presente.

Después de acuñar términos como sobremodernidad y no lugar, defiende la búsqueda de la verdad para dominar el porvenir y dar sentido a la vida.

Infatigable viajero por Africa y América Latina, vive ahora en París y da continuos saltos a Italia, donde ha publicado primero su última obra. Los avances tecnológicos, la construcción de la identidad individual y colectiva y el papel de la educación en el progreso de la humanidad son los ejes de la conversación que Ñ mantuvo con él en el Jardin de Plantes parisino.

Su pensamiento fluye entre breves disquisiciones mientras continúa interrogándose por las cuestiones fundamentales del hecho humano. ­



¿Qué caracteriza a la sociedad en estos primeros años del tercer milenio y qué papel juega el arte dentro de ella?

Vivimos una crisis de dimensiones planetarias que trasciende la economía. No es sólo financiera o sólo política o sólo social, ni tampoco empezó ayer. El tercer milenio ha llegado cargado de miedos y no podemos excluir que en el futuro los historiadores hablen algún día de una Crisis de los Cien Años refiriéndose a este período. La escala de la vida es ahora planetaria pero sólo en algunos aspectos porque la sociedad no es planetaria y sí lo son la tecnología y la economía. Esa diferencia, que provoca grandes miedos, es la que hoy está mostrando el arte. El arte debe ser capaz de expresar a la sociedad, el mundo en el que vivimos. La gran dificultad estriba en tomar distancia con respecto a un estado de sociedad que, sin embargo, debe expresar para que pueda ser comprendido. Las formas de arte contemporáneo, al proponernos lo que vemos todos los días, nos perturban; transforman los objetos usuales y familiares en objetos de reflexión y, por eso, lejos de sublimar lo real, lo subvierten.

¿Qué nuevos rostros adopta la cultura hoy en Francia?

Detecto una gran vitalidad de la cultura y creo que los artistas están jugando un papel importante en el que proponen muchas preguntas y responden muy pocas. A menudo voy a exposiciones de arte contemporáneo, sobre todo de jóvenes artistas, y observo cómo están tomando conciencia de las contradicciones, de los aspectos problemáticos del mundo contemporáneo y cómo tratan de explicarlo a su manera. Me llama también la atención el hecho de que en el teatro se hagan más performances que obras en el sentido clásico de la palabra. En general, las artes plásticas están poniendo en escena los nuevos medios de comunicación e interrogándose sobre ellos. Algunos artistas resultan desconcertantes, sorprenden, no trasladan un mensaje, no ofrecen respuestas, sólo proponen preguntas y, además, lo hacen de manera indirecta. Son un poco como los etnólogos, se sorprenden, observan.

¿Cómo influyen los nuevos formatos en las características culturales en el nuevo milenio, en la sociedad de la información?

Por un lado, los medios tecnológicos nos hacen creer que vivimos en un tiempo en el que son posibles la ubicuidad y la instantaneidad. Son instrumentos muy potentes, una creación magnífica pero que, por otro lado, pueden suscitar ilusiones... enseñar cosas a quienes ya las saben. No son un instrumento pedagógico ni es posible que lo sean y, desde este punto de vista son una fuente de ilusión. Además son instrumentos de identidad pasiva y lo peor es que nos hacen perder la dimensión del tiempo y del espacio. Como dice Paul Virilio, la instantaneidad del tiempo está matando el espacio, el tiempo real de las transmisiones en directo devora el espacio, la geografía. En cierto sentido, son una negación del espacio y del tiempo.

¿Qué consecuencias se derivan de esa negación?

Es decisiva para la identidad, sea ésta individual o colectiva, nacional o de cualquier otro género. La cuestión es importante porque estamos en un mundo global para las identidades colectivas y en un mundo donde la individualidad se expresa a través del consumo. Cualquier identidad se crea a través de una negociación perpetua con la alteridad. Tenemos padres, parientes, orígenes, relaciones de amistad, etc., y todo eso nos constituye pero, a través de lo que llamamos redes sociales, no establecemos relaciones de verdad sino comunicación, hechos de comunicación. Una relación se construye a través del tiempo y del espacio. La prueba es que incluso los grandes mandatarios del mundo, a pesar de que disponen de todos los medios tecnológicos, necesitan verse y reunirse de vez en cuando. Tienen la intuición de que eso significa otra cosa.

¿Estamos concediendo demasiado poder a esas redes sociales?

Les estamos otorgando unos poderes que no tienen. Esos medios de comunicación son medios, no son una finalidad, no crean un mundo por sí mismos. Por supuesto no hay que condenarlos pero sí entender qué podemos esperar de ellos. No te permiten ser más sabio, ni tomar más conciencia sobre tu propia vida. Lo cierto es que la identidad se construye a través de la alteridad y que las relaciones son hoy todavía más importantes porque tenemos que construir un mundo, un mundo planetario que todavía no lo es y que se va a construir a través de la historia, que todavía no ha acabado y que nunca fue una cosa simple ni tranquila ni pacífica. Por eso, tenemos que establecer relaciones a nivel local, nacional, internacional y necesitamos utilizar esos medios como lo que son, simples medios.

¿Cómo se construye ese mundo, con qué herramientas?

Esa construcción solo puede llevarse a cabo a través de una política sistemática de educación. Es lo que llamo la utopía de la educación. Nuestra aspiración debe ser que cada uno estudie lo que quiera y lo haga durante el mayor tiempo posible. Sé que el modelo que propongo cuesta mucho dinero, pero si no lo hacemos, al menos parcialmente, es probable que nos encontremos con una catástrofe. En Europa se dice a menudo que la universidad tendría que preparar para el trabajo. No es así. La universidad tendría que ser un lugar de formación, de reflexión, sin ningún interés concreto. Por supuesto que entiendo que los jóvenes tienen que trabajar pero el trabajo debe ser una consecuencia, no una finalidad inmediata. La universidad no es el espacio para aprender un oficio. Para eso ya están las escuelas profesionales y esas las hemos reservado a las clases pobres con la orientación cada vez más precoz. Esta es la desigualdad fundamental y por eso yo propongo esa especie de utopía en la que las personas puedan estudiar lo que quieran durante largo tiempo. Entiendo que alguien me diga que eso no es realista, pero podría ser real y dar paso a una realidad más justa, más plural y plena para todo el mundo... una utopía.

En Francia, el presidente François Hollande convirtió la educación en el eje central de su campaña y ahora ha anunciado la contratación de miles de profesores...

Sí, es verdad, pero esto no es suficiente. Es verdad que se puede empezar con pequeñas iniciativas pero yo hablo de la educación en el sentido del conocimiento. Detecto una terrible progresión de la ignorancia, incluso en países muy desarrollados como Estados Unidos. Algunos estudios han puesto de manifiesto una enorme ignorancia entre amplias capas de población. Esa ignorancia es la que luego da pie a las supersticiones, un fenómeno que se desarrolla a medida que desaparecen las enseñanzas de filosofía, literatura, cultura clásica...

¿Provoca también que se simplifiquen los mensajes políticos?

No estoy seguro de que los políticos lo hagan a propósito. Creo más bien que es una expresión de su tiempo. Me llama la atención el escaso nivel del debate político en los Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales. Se trata de elegir al jefe del mundo y, la verdad, da miedo. Por otro lado, creo que la tendencia a creer que todo el poder de un país o de una región está en manos de una sola persona es algo pueril. Hay algo no democrático en este fenómeno.

En “Futuro” habla de los nuevos miedos que caracterizan a nuestra sociedad.

Sí, ha desaparecido el miedo a una guerra convencional pero han aparecido otros. Miedos económicos, a las catástrofes ecológicas, al terrorismo informático... Además, la brecha social entre pobres y ricos se agranda cada día tanto en los países emergentes como en los denominados desarrollados y las clases medias temen perder su posición y entrar en la tercera clase. Esta es una de las caras más visibles de la contemporaneidad.

Una consecuencia más de la crisis económica...

Hemos otorgado el poder a la especulación financiera. Detrás de los mercados, tan frágiles y susceptibles, hay una realidad que es la especulación. La economía real no es la que domina el mercado sino las finanzas, su dimensión especulativa. Hace 30 años había una realidad más visible de la economía real y creo que hay una relación entre esa tecnología y la especulación financiera. He leído que es posible especular no sólo instantáneamente sino con una antelación, vender algo antes de comprarlo...Compras y vendes a través de ordenadores y, de vez en cuando, ocurre una catástrofe. Estas prácticas son escandalosas, provocan catástrofes sociales y no tienen nada que ver con la producción.

¿Podemos aprovechar esta crisis para extraer alguna consecuencia positiva?

Mucha gente ha tomado una conciencia más clara de lo que es la riqueza y observa con preocupación las enormes diferencias salariales. El salario ¿es acaso la medida del mérito? Hollande ha introducido un impuesto para rentas superiores al millón de euros anuales. ¿Un millón de euros? ¡Qué barbaridad, cuando el salario mínimo no llega en muchos casos a los 1.000 euros! ¿Qué pensamos de un profesor que después de 20 años de trabajo gana 2.000? ¿Lo despreciamos? Si nos moviéramos en un solo país y no en una escala planetaria, diría que estamos en una situación prerrevolucionaria. Pero ahora todo es más complicado; las redes sociales no van a hacer la revolución. Cuando se dice que estaban en el origen de los movimientos de la primavera árabe... es una afirmación muy parcial porque había mucha gente, muchos pobres que no tenían acceso a ninguno de estos medios y que pudieron ser movilizados por ejemplo por los imanes. Digamos, de manera muy general, que en los países árabes coexisten dos hechos contradictorios, el de una desigualdad social muy grande y una religiosidad que puede ser utilizada debido a la pobreza.

Propone la ciencia como modelo para la política y la vida social.

Es el único dominio a propósito del cual se puede hablar de progreso, de progreso en el conocimiento. A veces se habla de cientismo pero eso no es la ciencia. La ciencia es un modelo de modestia frente a muchas demostraciones de orgullo. La historia de la ciencia es la del desplazamiento progresivo de las fronteras de lo desconocido, con sus correcciones y rectificaciones. El único sector de la actividad humana donde la noción de progreso, en el sentido de acumulación de conocimientos, deriva de la evidencia es también aquel donde se cuestionan sin cesar las nociones de certeza, verdad y totalidad. Funciona un poco como un existencialismo, cuando la existencia precede la esencia. Podríamos utilizar este modelo en la vida política y proyectar un modelo de forma más empírica y científica a partir de unos principios y luego medir la progresión.

¿Cuáles deberían ser esos principios?

La igualdad de los individuos y el conocimiento. Dar absoluta prioridad al conocimiento que es algo que ahora no hacemos. Cuando hablamos de desarrollo nos referimos muchas veces a la investigación en las empresas y esta no es investigación fundamental sino algo que tiene que ver con la innovación, con la mejora de los productos para hacer progresar el consumo. Desde luego, no es la que va a responder a nuestras preguntas sobre nuestra presencia y actividad en el mundo. Hemos progresado mucho en el conocimiento sobre el universo pero, como decía Pascal, el silencio infinito de estos espacios infinitos me asusta.

¿Por dónde pasa hoy el verdadero conocimiento?

Pasa por la unificación de todos los saberes incluida la ciencia. No debemos oponer la literatura a la filosofía, a la ciencia. Estoy seguro de que los grandes sabios científicos son también filósofos. Debemos dirigirnos hacia una sociedad en la que el conocimiento sea la meta y la prosperidad una consecuencia. La ciencia avanza tan rápido que no podemos imaginar cuál será el estado de nuestro conocimiento dentro de 50 años pero lo que es seguro es que vamos a progresar en dos direcciones: el conocimiento sobre el universo y sobre la naturaleza del ser humano. El hecho humano permanecerá, sean cuales fueren los avances de la ciencia. ¿Qué es la vida?, ¿qué es la conciencia? Es una aventura fascinante y hablaremos de ello dentro de unos siglos.

¿Cómo ve el futuro de Europa?

Espero que de la crisis nazca una Europa más fuerte. No puedo imaginar un retroceso, sería algo terrible, un fracaso. Como el resto, Europa está mundializada y no puede existir fuera de las reglas del mercado capitalista. Ahora todos los desafíos son planetarios y Europa podría jugar un papel muy importante en el planeta pero a condición de que siga existiendo como tal. El problema de Europa es que se agrandó antes de saber lo que sería. La construcción se hace lentamente, Europa tiene que pensar su unidad. Es la historia, pero claro, un siglo no es nada en la escala de la historia aunque lo es todo en la escala de un individuo. Ese es nuestro problema, que no llegaremos a ver muchas cosas, aunque no se trate de utopías.



Publicado el 27.10.2012, Ñ 474

LA LENGUA VIVA


El idioma castellano sigue formándose
Amando de Miguel


El título de esta seccioncilla no es una metáfora vana. El idioma castellano o español no concluyó de formarse con Nebrija (1492), ni con el Quijote (1605), ni siquiera con la generación del 98. Sigue su evolución, ahora con el grueso de los hablantes al otro lado del Atlántico. Acabo de escribir un ensayo sobre el uso de esa lengua en España. No es una recopilación de los artículos vertidos en Libertad Digital, aunque naturalmente todo esté relacionado. El libro estará en la calle a mediados de septiembre. Lo edita Espasa. Espero que sirva para que establezcamos aquí algunas polémicas, pues muy ortodoxo no es.

El castellano se entiende bien hoy si lo comparamos con el inglés, que es algo así como el latín de nuestro tiempo. Anoto estas peculiaridades de nuestra lengua:

Mantiene una escasa diferencia entre el lenguaje escrito y el hablado, incluso entre el culto y el popular.
Es fácil de aprender por los hablantes de otras lenguas.
Se observan escasas variaciones territoriales, sobre todo en la forma escrita, aunque los hablantes estén separados por miles de kilómetros.
No hace falta que el diccionario nos diga cómo se pronuncian las palabras.
Abundan las voces llanas (las acentuadas en la penúltima sílaba), lo que produce una cierta monotonía en el habla. Se corrige con el acento y el gesto.
Se toleran mal las repeticiones de una palabra en el mismo párrafo.
En el idioma escrito predomina el gusto por las voces polisilábicas.
Repito que esas características lo son si comparamos el español con el inglés. También en el inglés escrito gustan las palabras polisilábicas, pero hay muchas menos.

La fuente de la constante evolución de la lengua está en el número de contactos entre los hablantes, ahora multiplicados por un factor creciente gracias al teléfono y a las redes sociales. Los cambios del idioma se registran normalmente en los medios de comunicación, cada vez más audiovisuales.

El gusto por las palabras polisilábicas se manifiesta, por ejemplo, en el proceso por el que un término se alarga con un nuevo verbo a partir del sustantivo. Veamos algunas ilustraciones: influir-influencia-influenciar; ofrecer-oferta-ofertar. El camino puede ser también ese mismo alargamiento a partir de un sustantivo. Por ejemplo, matiz-matizar-matización.

Una moda actual es la querencia por las palabras de carácter negativo formadas con los prefijos des-, dis- o de-. No siempre son neologismos (como descodificar). Hay un término tan castizo como degustar, que posee un carácter positivo. Ya en latín se decía degustare para probar algo y apreciar así su sabor.

Otra moda no tan plausible es la supresión del artículo determinado en muchas frases. Seguramente se ha impuesto por la necesidad de titulares cortos en los periódicos.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


desvirtualizar y desvirtualización, términos adecuados

El verbo desvirtualizar, con el significado de ‘conocer en persona a alguien con quien previamente se ha establecido una relación virtual’, está bien construido de acuerdo con las reglas de formación de palabras en español, por lo que su uso se considera adecuado.

Se trata de un término creado a partir del adjetivo virtual, ‘frecuentemente referido a un recurso informático que realiza la misma función que la cosa real de que se trata’, de acuerdo con el Diccionario del estudiante, de la Academia. A esta palabra se le han añadido, conforme a la Gramática, el sufijo -izar y el prefijo des- (dando lugar a desvirtualizar), y también el sufijo -ción en el caso del sustantivo desvirtualización.

En este sentido, frases aparecidas en los medios como «Es el momento de desvirtualizar a tus contrincantes de Apalabrados: búscalos y quedad para compartir anécdotas» están correctamente escritas tal cual, sin cursivas ni comillas.

Por otra parte, se recuerda que desvirtualizar y desvirtualización no son sinónimos de desvirtuar y desvirtuación, que se usan para señalar la ‘alteración de la verdadera naturaleza de algo’. Por tanto, en lugar de «La oposición acusó al presidente de desvirtualizar la institución y ponerla al servicio del partido», lo apropiado habría sido escribir «… acusó al presidente de desvirtuar la institución…».

segunda-feira, 6 de maio de 2013

Cavafis: poesía y destino


Por Estanislao M. Orozco |
Constantino P.(1) Cavafis (Alejandría, 1863-1933) nació y murió el mismo día, un veintinueve de abril. En consecuencia, este 2013, en esa fecha señalada, se cumplieron tanto los ochenta años de su fallecimiento como los ciento cincuenta de su nacimiento. La vida y la muerte conmemoradas al unísono. Como, en cierta medida, oblicuamente podríamos decir, hacen sus poemas. Piezas entre la solemnidad y la ironía, de indudable calidad poética, que se sustentan con frecuencia en la Historia: “Muchos poetas son exclusivamente poetas -dijo Cavafis en una ocasión–… Yo soy un historiador-poeta”.


En efecto, en sus versos abundan las referencias históricas, pero soslayando la evocación de las hazañas usuales, la Historia heroica. En cambio, su poesía escarba en las páginas que han quedado olvidadas o menospreciadas para, a través de ellas, iluminar el punto de confluencia, u oposición, entre el destino personal y el del devenir histórico. Para Cavafis, el ser humano ha de asumir con valor y libremente el propio destino ya que se juega en ese punto crucial gran parte de su dignidad; quizás, incluso, la única victorial real de su vida.

La muerte del padre, acaecida en 1870, cuando Constantino, que era el benjamín, tenía siete años, trastocó los planes de su familia. Poco tiempo después, en 1872, su madre, Khariklia, él y sus ocho hermanos se trasladaron a Liverpool, ciudad en la que vivieron durante siete años, hasta 1879 cuando regresaron a Alejandría. Esta estancia en Inglaterra resultó fundamental para la formación del poeta ya que aprendió inglés y conoció los textos de Shakespeare, Wilde y Robert Browning.

Cavafis salió una segunda vez de Alejandría, a raíz de los bombardeos ingleses de 1882. Permaneció tres años en Constantinopla (actualmente Estambul) acompañando a su madre. Cuando regresó, en 1885, con veintidós años, contó con el generoso apoyo de su hermano mayor para consagrarse a las Letras. Estudió literatura francesa, inglesa e italiana, aunque fue en los poetas alejandrinos Simónides y Calímaco en quienes halló su estirpe literaria.

Otra muerte, esta vez la de su hermano, en 1891, volvió a modificarlo todo, y hubo de procurarse un empleo con el que ganarse el sustento. Gracias a su dominio de distintas lenguas, encontró un puesto en las oficinas estatales de Alejandría. No obstante, Cavafis puso bastante cuidado en que tal desempeño profesional no se inmiscuyese con su vocación poética, con su verdadera vida:

Cuanto puedas…

Si imposible es hacer tu vida como quieres,

por lo menos esfuérzate

cuanto puedas en esto: no la envilezcas nunca

por contacto excesivo

con el mundo que agita movedizas palabras.

No la envilezcas nunca

en el tráfago inútil

o en el necio vacío

de los rostros diarios

y al cabo te resulte un huésped importuno.(2)


Poema de Cavafis en un mural en Leiden (Países Bajos) (Foto: Alfanje/wikimedia/DP)

La poesía de Cavafis tardó bastante tiempo en salir del estrecho marco local porque la repercusión de sus escritos fue escasa mientras vivió. De alguna manera, el poeta, que era un corrector incansable de su obra, respaldó su aislamiento literario, consciente de que no era del todo desfavorable, como afirmó en 1907: “Pero al lado de todo lo desagradable y hostil de la situación, cada día peor, déjenme anotar una ventaja. La ventaja es la independencia intelectual que se garantiza. Cuando un escritor sabe bien que unos pocos ejemplares serán vendidos, gana una gran independencia para su trabajo creador”.

El primer poema de Cavafis que fue traducido al inglés, El dios abandona a Antonio, apareció en un libro sobre la ciudad de Alejandría que escribió E. M. Foster, quien se convertiría en el divulgador de la poesía de Cavafis en Europa.

Es notable la influencia del poeta griego en otros escritores, como, por ejemplo, los novelistas Lawrence Durrell –cuyo cuarteto de Alejandría está impregnado de la figura del poeta griego– y Coetzee –léase su obra Esperando a los bárbaros–, o los poetas Luis Cernuda, Jaime Gil de Biedma y, sobre todo, W. H. Auden, que escribió: “Cavafis no ha dejado de influir en mi propia obra; pienso al decir esto en poemas que, de no haber conocido a Cavafis, habría escrito yo de modo muy diferente o no habría escrito en absoluto”.

Además del destino y lo histórico, las composiciones amorosas y eróticas son el tercer pilar de su estructura poética básica. El poeta cantó el amor homosexual, primero veladamente, y luego, a partir de 1912, sin ambages y con cierta tendencia al fracaso.

La publicación íntegra de la obra de Cavafis se realizó tras su muerte. Desde entonces, el atractivo y la repercusión de sus poemas(3) han ido en aumento. En realidad, no podía acontecer de otra manera, era su destino.

Cavafis vive, sin duda, en el Parnaso por poemas tan rotundos como este:

Jura una y otra vez que rehará su vida.

Mas al llegar la noche y sus consejos,

sus compromisos, sus ofrecimientos,

mas al llegar la noche con su propio poder,

el del cuerpo que quiere y pide, al mismo

fatal placer, perdido, se dirige de nuevo.


Estanislao M. Orozco (@g77en)
http://www.estanislaomorozco.blogspot.com.es

NOTAS

(1) El poeta quiso conservar esta letra en su nombre recuerdo de su padre, llamado Pedro (Petrou).

(2) La traducción de este poema de Cavafis fue realizada por Elena Vidal y José Ángel Valente y formó parte del primer libro de poemas de Cavafis traducidos al español, titulado Veinticinco poemas y editado en 1964 por Caffarena & León, en Málaga, con una introducción del propio Valente.

(3) La edición canónica de su Poesía Completa consta de ciento cincuenta y cuatro poemas.

“Si resurgen movimientos hispanófobos, el español en EE UU correrá peligro”
El director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española considera el ‘spanglish’ un fenómeno social antes que lingüístico
Los 'estadounidismos' entran en la Real Academia

EVA SAIZ Washington

Cuando en 1973 un grupo de pioneros, españoles del exilio, ecuatorianos, portorriqueños..., decidieron fundar la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), muchas de sus instituciones hermanas tomaron la iniciativa con escepticismo, considerando el proyecto algo anómalo e innecesario. Pero el tesón de sus miembros logró que, ocho años más tarde, la ANLE entrara a formar parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española. A diferencia de la Academia Española, la norteamericana no tiene un lema que la obligue a fijar y dar esplendor al idioma español, pero en estos años se ha encargado de afianzar la ortodoxia de una lengua que en EE UU hablan más 50 millones de personas, convirtiendo a este país en el segundo con más hispanohablantes del mundo, por detrás de México. La pujanza del español en este país es tan importante que en la próxima edición del Diccionario de la Lengua Española ya se incluyen estadounidismos, términos españoles acuñados en EE UU. El director de la ANLE, Gerardo Piña-Rosales, analiza en una entrevista para EL PAÍS la situación del idioma en EE UU, las características que lo hacen diferente y los retos a los que se enfrenta para consolidarse.

Pregunta. ¿Cuál es el estado del español en Estados Unidos?

Respuesta. Creo que está muy bien. Una clase media cada vez más pujante y educada en el español provoca que el el nivel del idioma mejore. Los números también hacen que sea optimista. Somos más de 50 millones de hispanohablantes y eso nos conviene, pero a la ANLE lo que nos interesa no es tanto la cantidad, sino la calidad del español que se habla.

El español de EE UU será un español con estadounidismos, con palabras y expresiones que han nacido aquí"
P. ¿Cómo definiría el español que se habla aquí?

R. Lo definiría como un español internacional con influencia del inglés, no solamente en el léxico, sino también en la sintaxis. Hoy en día, hay determinadas expresiones o palabras que nos pueden parecer aberrantes, pero creo que con el tiempo ese español de EE UU se irá afianzando. Será un español con estadounidismos, con palabras y expresiones que han nacido aquí.

P. Precisamente, en la última edición del Diccionario de Lengua Española ya se van a incluir este tipo de términos....

R. Sí, se trata de palabras que han nacido en EE UU, aveces son traducciones literales de palabras inglesas pero que se han debido adaptar para la realidad cultural de este país.

Son las personas que no dominan la lengua española las que tienen que acudir al spanglish, lo cual supone una manera de automarginarse"
P. ¿Cómo afecta el spanglish a la hora de consolidar la calidad de la lengua española en EE UU?

R. La ANLE presta atención al spanglish, porque es un fenómeno interesante, pero no nos quita el sueño. No nos preocupa porque no se trata tanto de una cuestión lingüística como social. Son las personas que no dominan la lengua española las que tienen que acudir al spanglish, lo cual supone una manera de automarginarse.

P. Pero hay libros, incluso cuentas de Twitter que emplean el spanglish como un código de comunicación asentado

R. El rasgo más importante del spanglish es la alternancia y los cambios de código. Si se salta de idioma conscientemente no veo ningún problema, incluso puede ser interesante a la hora de escribir. Lo malo es cuando no se es consciente de que se está saltando de una lengua a otra. Pero incluso esos casos han sido objeto de estudio, por qué cuando una persona de origen hispano quiere expresar algo afectivo pasa al español, pero cuando habla de negocios, emplea el inglés.... Pero en ningún caso el spanglish se va a convertir en la lengua de EE UU.

En ningún caso el spanglish se va a convertir en la lengua de EE UU"
P. En las últimas semanas hemos visto cómo dos senadores, Bob Menéndez y Marco Rubio, presentaban en español su propuesta de ley de reforma migratoria y cómo éste último incluso pronunciaba en este idioma el discurso de réplica al del estado de la Unión de Barack Obama. ¿En qué medida eso es un síntoma de la pujanza del español en EE UU o se trata más de un guiño político para atraer al electorado hispano?

R. Me parece algo muy positivo, aunque hay que darse cuenta que cuando este tipo de políticos hacen estos actos en televisión lo que se busca en el fondo es la aprobación de la población hispana. Pero el hecho de que congresistas y senadores, tanto de origen hispano como de otras procedencias, estén haciendo un esfuerzo por hablar español, aunque sea para obtener votos, es una bendición para la ANLE.

P. Casi todas las grandes cadenas de televisión estadounidenses tienen un canal en español, la ANLE colabora un espacio en Mundo Fox para mejorar el habla del idioma pero ¿Qué opina de la iniciativa de la cadena ABC de crear un canal en inglés para hispanos que no hablan español?

El hecho de que congresistas y senadores, tanto de origen hispano como de otras procedencias, estén haciendo un esfuerzo por hablar español, aunque sea para obtener votos, es una bendición para la ANLE"
R. En la ANLE nos interesa promover la difusión de la lengua española y a las personas que sencillamente no entienden o no hablan el español será difícil rescatarlas. Ahora bien, lo que sí estamos observando es justo lo contrario. Jóvenes hispanos de tercera generación, que no hablan bien la lengua, que tenían prácticamente olvidado el español porque sus padres, por lo que sea, decidieron no emplearlo en casa, pero que ahora quieren recuperar el idioma y transmitírselo a sus hijos. En las Universidades se están impartiendo cursos para esos hablantes de herencia.

P. ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el español para consolidarse en EE UU?

R. Creo que el riesgo principal para el idioma dependerá de la atmósfera y el ambiente político. Si resurgen movimientos hispanófobos, como en los 80, que traten de limitar, rechazar o que amenacen a quienes hablamos español, será un peligro para la lengua y tendremos que estar alerta para contrarrestarlo. Este tipo de movimientos, como el English Only, son muy poderosos, han recibido mucho dinero y ahora parece que están de manera latente, pero estoy seguro de que si el clima político cambia y gira muy a la derecha, esas tendencias se van a recrudecer.

Fernando Savater:


“A cierta edad dejas de ser vendible y eres como un florero”
El filósofo y escritor español dialogó en Madrid con el periodista y narrador Juan Cruz Ruiz. El resultado es un mano a mano imperdible donde se habló de todo: el éxito, la felicidad, la aventura de abordar la ficción y la no ficción, la política, La educación, el paso de los años y la crisis actual.

POR JUAN CRUZ RUIZ

Savater básico
Fernando Savater está ahora jubilado, y jubiloso. Es pura alegría. Ha publicado la novela Los invitados de la princesa con la que ganó el premio Primavera, y que le ha divertido muchísimo escribir. Ha dejado la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió y fue catedrático. “En realidad, en mi vida me he movido como diez metros, del pupitre a la silla del profesor, pues siempre he estado en el aula donde terminé mi carrera académica”. Es inagotable y (casi completamente) feliz. Ha publicado también ahora É tica de urgencia , una secuela de su famosísimo Ética para Amador , que acaba de cumplir 20 años (y su hijo, Amador, ya tiene 35, pues lo escribió para él cuando el chico tenía quince años). Con ese motivo hablamos con él en su casa de Madrid, rodeados de sus libros y de sus mitos, los que tomaron cuerpo en uno de sus libros más felices, La infancia recuperada

-Juan Cruz: Eres tantos: dramaturgo, novelista, profesor, ensayista. Te hemos visto en todas las vertientes.
-Fernando Savater: Camilo José Cela decía que como España es un país pequeño, sólo cabe una opinión de cada persona. Si ya eres un ensayista, eres un ensayista, si escribes novelas, eres un novelista. Yo soy un escritor y es así como me considero, siempre lo he sido. Bueno, primero lector, pero como al lector no le pagan tengo que ser escritor (risas). En una de las primeras cosas que escribí decía que yo abordaba la filosofía como un género literario, y por supuesto el teatro o la novela. He escrito géneros distintos pero siempre dentro de un mismo trabajo, el de escritor. No he sido nada más. Dentro de todo siempre me ha gustado más la literatura, de hecho le leído mucha más literatura que filosofía o que cualquier otra cosa.

-Con respecto a tus ensayos Leonardo Sciascia me dijo que lo que más le interesaba era la capacidad literaria que había detrás. Y lo decía él que era un novelista, un ensayista y un periodista. Algo así como tú.
-Salvando las distancias... Siempre me ha gustado el escritor que no es el puro novelista, Borges, Valery, ese tipo de autor que tiene reflexión, arte, que toca otros temas, el que está en otro plano y no el que simplemente escribe una novela de 500 páginas. Es lo que siempre me ha gustado como lector y desde luego como autor. Lo que ocurre es que en este país el encasillamiento es casi forzoso. Si has tenido un cierto éxito en una cosa es dificilísimo que ya nadie te admita en otro campo. Como yo ya tenía cierto recorrido pensaba que las novelas estarían más apoyadas y la realidad es que en cierto sentido sí pero en otros no, porque cuando saco una novela la gente me pregunta: ¿Y cuándo saca usted otra Ética para Amador ? (risas)

-Pero pasa también con la gente letrada y con los críticos.
-¡Esos son los peores! Jardiel Poncela, hablando del doctor Marañón, decía: “Como médico es muy buen escritor”. Saco algo de ensayo y hay cierta atención, a veces exagerada, en cambio saco una novela y no me sacan ni una línea, aunque sea para decir que es malísima. Nada. Saco Ética de urgencia , en el que he hablado con unos chicos y que ni siquiera es un libro escrito propiamente sino hablado, transcrito, y sí se ocupan. En cambio la novela, a la que he dedicado dos años para escribirla, a nadie le importa un pito.

-Rodrigo Fresán, me contó que tenía dos ordenadores, uno para escribir ficción y otro para la no ficción. Y tú tienes dos cabezas, una dentro de la otra, la del ensayista y la del novelista.
-Yo tengo un solo ordenador que además se me estropea, aunque no como para que tenga que comprar otro. ¡Con lo torpe que soy con los ordenadores como para tener varios! Son cosas diferentes. Al tener muchas horas de vuelo no hace falta tener dos cabezas para saber que la escritura es un traje que se adapta a lo que quieres vestir. Si te piden una columna habitual la escribes de un modo.

-Tú estás imaginando siempre, eres pura imaginación y, por decirlo también con una frase de Muñoz Molina, eres pura alegría, y la transmites. ¿Cómo es tu estado de ánimo ante “Los invitados de la princesa”?
-Es el libro que más me ha divertido escribir y quisiera contagiar esa diversión. Soy muy impaciente y muy apresurado, lo que ha estropeado mi vida en muchos casos. Empiezo cualquier cosa con enorme entusiasmo y a las tres semanas ya estoy harto. Además como imagino los capítulos siguientes hasta el final, estoy deseando acabar. En cambio con esta novela fue al contrario, deseaba que durase porque me divertía y me servía como refugio para escaparme de las cosas cotidianas, estaba harto de presiones políticas, de la preocupación por la crisis y preocupado por las personas que quieres que la están sufriendo. Me metía en la isla con mis personajes y me encontraba como si me hubiera ido de vacaciones.

-¿Hay un chispazo que te lleva a escribir novela o no ficción?
-Cuando terminé La vida eterna , el libro de ensayo que iba aplazando, me dije: Ya está lo que tenía que haber hecho. Como también acabó mi vida como profesor tomé la determinación de que cuando acabara con La vida eterna me dedicaría a escribir ficción. Este libro surgió porque me pasó lo que es el hilo conductor de la novela. Me agarró el famoso volcán islandés de nombre impronunciable (Eyjafjalla) cuando estaba en Italia en una feria del libro. Se cerró el aeropuerto, no había forma de salir, tuve que tomar un coche con el novelista Francisco González Ledesma y su mujer y así recorrimos toda la Costa Azul hasta llegar a La Junquera. Me pareció graciosa esa idea de que un grupo de personas nos viéramos obligados a estar todo el día mirándonos a la cara porque no podíamos hacer otra cosa. Ese fue el marco y a partir de ahí las historias que cuenta cada uno fueron saliendo solas.

-Un profesor de ética, un ensayista, un periodista, un tipo obligado por su compromiso personal a estar en la política y a opinar sobre ello, un viajero infatigable. ¿Cómo parcelas esos mundos para escribir ficción?
-Todo va formando pozos. Nabokov sería la metáfora de que los escritores son como esos pajaritos cuando van a hacer un nido, que toman una ramita de aquí y otra de allá, juntándolo todo hasta que consiguen hacer el nido. Vas agarrando experiencias, disgustos, ideas... Siempre voy con una agendita apuntando todo lo que se me ocurre aunque a los dos días lo leas y te parezcan chorradas. Pero de vez en cuando hay algo que te sirve y lo metes en el libro. Todo son experiencias, es evidente que lo que escribes se parece a ti siempre. Hay autores que tienen el don de la impersonalidad, los muy grandes o muy puros, que desaparecen detrás de la obra. Yo no soy capaz. El lector encontrará preocupaciones, obsesiones y cierto gusto por lo fantástico porque el realismo me aburre.

-En “Ética de urgencia” hay una reflexión sobre la realidad que me ha remitido al mundo actual porque el presidente del gobierno español habla mucho de cómo la realidad lo ha hecho cambiar de posición. Y tú dices: “La realidad es lo que nos ofrece resistencia...”.
-Viene de un texto de María Zambrano que a su vez ella lo toma de Ortega. La realidad es lo que no cede a nuestro capricho porque en el sueño, por muy verosímil que sea, las cosas se van transformando, son fluidas mientras que, en la realidad, si hay un incendio es inútil que digas que no te gusta, va a seguir hasta que tengas que irte, no se puede cambiar de canal. Algo problemático cuando los jóvenes están educados en una realidad virtual que se modifica con facilidad. Es la deficiencia de la educación. Se les educa a los jóvenes en unas realidades que cambian, puedes cambiar de canal, utilizar el photoshop para quitar arrugas, pero la realidad no tiene mando ni zapping posible. Es importante manejar ordenadores pero también es importante la relación de tú a tú, por eso creo que el aula es más importante que todo lo que se enseña en ella. El hecho de estar ahí sentado con 40 personas a las que no conoces, a las que tienes que respetar pero con las que no tienes por qué tener ningún tipo de relación afectiva y que sean lo más variadas posible es muy importante. Separar a los niños de las niñas es un disparate. El aula debe darte esas divergencias que hay en la realidad, de género, de etnias, de estratos sociales, y cuanto más variados sean más te educan. No puedes modificar al otro como tú quieras. Hay algunas películas, tipo Tarantino por llamarlas de alguna manera, en las que parece que al que matan es menos persona que el que mata. El problema es que los seres humanos somos frágiles, vulnerables e irrepetibles.

-Utilizas un verso de Safo (“Una nube que pasa por delante de la luna, y en este momento yo estoy sola en la cama”) para decir que hay cosas que son verdaderamente inmutables, singulares y que cada uno las ve como le da la gana.
-Lo interesante de ese verso es que sigue siendo vigente aunque el mundo en el que vivía Safo es tan distinto como el planeta Marte para nosotros, y no digamos el nuestro para ella. Sin embargo, probablemente también ella entendería la poesía lírica de hoy. Esa manía de que como las cosas se transforman, los seres humanos nos reinventamos diariamente. Aunque sea verdad que nuestras vidas se modifican según se modifican los objetos que utilizamos, nosotros no formamos parte de esos objetos.

-Dices en tu libro que nosotros venimos con un buen hardware pero lo que se nos jode muchas veces es el software. La debilidad es muy manifiesta.

-Mientras que la técnica se preocupa de las cosas que pasan y se transforman, la ética se preocupa de lo que no pasa, de lo que está ahí permanentemente. Esos principios se ejercen sobre cosas que están modificándose. La ética de Aristóteles está llena de reflexiones importantes sobre la vida humana pero no habla de biogenética porque Aristóteles no la podía conocer. La combinación es que hables de biogenética pero sabiendo que en el fondo estás vinculado a Aristóteles. Esa es la diferencia entre Aristóteles y E tica para Amador . Cuando escribí ese libro me pidieron que hablara del divorcio, de la energía nuclear y de los temas que estaban sobre la mesa. Y lo que hice fue hablar sobre por qué hay que reflexionar sobre las situaciones desde el punto de vista de los seres humanos sin dar soluciones a ninguna de esas situaciones. Por eso E tica de urgencia no tiene esa pretensión de permanencia relativa que puede tener Etica para Amador . Etica de urgencia es hoy, aquí y ahora.

-Hablando de cómo el software nos va ayudando a afrontar las cosas, señalas que estamos destinados a inventar nuestro destino sin segundas oportunidades: “Por eso los hombres nos equivocamos, nos defraudamos y cometemos atrocidades”, dices.
-Uno es peor cuanto más obsesionado está por la urgencia de la muerte porque te lleva a acaparar, a ponerte por encima del vecino, a darle una patada a la vieja para que se quite de en medio porque estás diciendo: me queda poco, tengo que tenerlo todo, tengo que formar una muralla para defenderme de la muerte porque entrará por cualquier grieta, como el Ciudadano Kane de Orson Welles. No, la muerte está contigo desde el principio. En cambio la visión ética más profunda es la que ve la parte invulnerable que hay en el hombre, el sentido de su vida. El entender que estamos amenazados por muchas cosas pero que en cambio en nosotros mismos hay algo que no va a pasar o que no va a morir. El que es generoso, solidario, tierno, está actuando desde el lado invulnerable que hay en él, no desde el lado de lo perecedero y asustadizo.

-Me pregunto si esa presencia urgente de la muerte no es también la que hace que el hombre quiera mandar sobre los otros hombres, la génesis del poder político.
-¡Claro! El afán de poder es enchufarse a cosas que te den inmortalidad. La propia importancia que le damos a nuestras sociedades humanas, a su permanencia, a las naciones, son prótesis de inmortalidad. Todos queremos enchufarnos a algo, ser famoso, como Horacio: Non omnis moriat, No moriré del todo. Es decir, en algo me voy a consolar, me enchufo a algo, mi nación será la más poderosa de todos los siglos, yo dejaré un legado para la humanidad... Es buscar esa perdurabilidad que nuestra condición y la naturaleza nos niega. Somos fugaces, aunque dejemos obras, la obra también será fugaz. El verso profético de Borges a un poeta menor: “La meta es el olvido, tú has llegado antes” (risas).

-A nuestra generación, la tuya, que es la mía, le satisfacía mucho en España la llegada de la política como conducta del ciudadano para cambiar las cosas, sin embargo en España y en el mundo se vive un descrédito de la política apabullante.
-Se ha olvidado la educación cuya primera base en una democracia es: el poder político somos todos. La gente habla de los políticos como las señoronas antiguas hablaban del servicio doméstico: “¡Cómo está el servicio, ya no hay criadas como las de antes!”, como si ellos no tuvieran nada que ver. Eso es la corrupción de la democracia. Ha habido políticos interesados en crear ese clima al transmitirle al ciudadano que no se debe preocupar de nada porque ellos se lo arreglarán y que sólo deben preocuparse de votarles, pagar impuestos y divertirse. Como luego no lo arreglan, el ciudadano ha dejado de ser ciudadano de verdad y no ha ganado nada a cambio. Esa misma desafección se extiende a España, a Europa, porque son realidades que la gente solo entendía como fuente de beneficios. La democracia no es una propuesta a partir de la cual puedes hacer cosas, si no que es un cheque que te van a pagar todos los meses, si no llega y no te lo pagan cuestionas la democracia. El Estado de pronto deja de garantizar cosas y en lugar de darnos cuenta de que efectivamente la política es importante y de que la única forma de recuperar un Estado que garantice, proteja y proyecte hacia el futuro es meternos todos en política, pues la mayoría se va. Creo que es un fracaso de la educación, lo que ocurre es que hablas de Educación para la Ciudadanía y te tiran una piedra porque dicen que eres totalitario. Vivimos una sociedad individualista en el peor sentido de la expresión, no individualista en el sentido de emprendedor, sino en el sentido de lo mío para mí y además salgo corriendo, no vaya ser que alguien venga a pedirme algo.

-Es un fracaso de la educación pero también de una generación. Nuestra generación llegó en 1976, muy joven, a alcanzar cotas de poder o influencia, tú ya publicabas tus libros, Javier Marías también, había aparecido El País, había elecciones, creíamos que iba a haber un cambio para siempre y de pronto nos hemos encontrado desinflados.
-Creo que la generación que en aquel momento salió de la dictadura e intentó colaborar en la democracia era menos burguesa que la de ahora. Nicolás Gómez de Avila, el pensador colombiano, dice que burguesía es todo conjunto de personas satisfechas por lo que son e insatisfechas con lo que tienen. En nuestra época estábamos descontentos con lo que éramos, en cambio no nos quejábamos tanto de lo que teníamos. No era una situación de querer tener más sino de querer ser otra cosa. Ahora la gente está contentísima de ser catalán, de ser joven, lo que es no le crea problemas, pero siempre le parece que tiene poco y que alguien se ha llevado lo que tenía. Por eso surgen voces contra la cultura de la Transición. Son las voces burguesas, de la gente que está muy contenta con lo que es y quiere más cosas. De ahí el rebrote del nacionalismo. El nacionalismo es el colmo de este pensamiento pequeño burgués: contentísimos por haber nacido al lado de una fuente y debajo de un árbol pero a los que les parece que alguien les ha robado su queso.

-Y la secuela más inmediata, el independentismo. En un continente donde se suponía que íbamos hacia instituciones más grandes, cada vez queremos instituciones más pequeñas.
-Y privilegios. Independentista es Bernard Arnault, el dueño de Vuitton, que cuando dijeron que iban a subir los impuestos a las grandes fortunas en Francia se plantó en el Eliseo diciendo que él quería un pacto fiscal propio porque él aportaba a la riqueza de Francia muchísimo más que los demás. Cuando le contestaron que no dijo: Bueno, pues entonces me hago belga (risas). Es exactamente lo mismo. Claro, la gente lo mira con mucha menos simpatía porque cuando lo hace un divo lo ven como una muestra de insolidaridad inaguantable. Cuando lo hace un colectivo, se animan unos a otros y lo ven como un acto de reivindicación histórica.

-Cuando escucho la expresión “el problema catalán” me acuerdo de José María de Areilza, el embajador ante Perón. El decía: “El problema vasco no será tanto problema en el futuro, el problema que tendrá España en el futuro será el catalán”. Y lo decía cuando en Euskadi el problema terrorista era tremendo.
-En el País Vasco hubo un problema de violencia, de terrorismo y de carlismo irredento. En Catalunya lo que ha habido es una concepción política polémica. Catalunya es viable como nación, es evidente, mientras que el País Vasco no, habría que convencer a los amigos franceses, que no parecen estar por la labor. Pero en Catalunya hay una viabilidad y lo que hay es una disputa política. El problema es que esa disputa política se revierta con una especie de justificaciones mitológicas. Uno puede decir: Mire, prefiero ser catalán, no quiero ser español, pero inventar que son unas víctimas, unos perseguidos, es lo que resultaría más intolerable. Nadie se hace rico solo y la riqueza de Catalunya, como la del País Vasco, son las riquezas protegidas por el Estado. El proteccionismo estatal del siglo XIX se ejercía sobre la industria naciente en estos lugares. Ahora quieren levantarse de una mesa en la que van ganando pero es que el dinero que tienen es de los que han jugado con ellos. Se creó esa mentalidad fraccionaria que no solamente han tenido los nacionalistas sino todo el mundo, todas las regiones españolas creían que cuanto más hostilizaba a las demás más iba a sacar ella.

-Abordas en tu libro algo que me parece muy saludable, el tema de la piratería en Internet y cómo se ha instalado en la sociedad la idea de que la creación literaria o artística puede ser robada por otros impunemente.
-Se ha instalado porque hay un medio para hacerlo, porque es accesible, y lo cuentan como si la cultura fuera así. No, la cultura no es así, la cultura está basada en la comunicación y la comunicación tiene hoy un sistema que permite el acceso a cosas que antes estaban vedadas o por las que de debía pagar. Ocurre también con las patentes. Al señor que roba los planos de Renault lo meten en la cárcel. Acabar con la propiedad intelectual es acabar con la creación y volver otra vez a la época del mecenazgo. Pero lo gracioso es que ese planteamiento es el más reaccionario del mundo porque consiste en una cuestión: por qué pagar por algo que puedo obtener gratis. Esa mentalidad depredadora se ha extendido entre la juventud y alguien lo entendió como una muestra de progresismo o de avance cuando en el fondo es la visión más reaccionaria y explotadora que puede haber.

-Dices que esta moda de los 140 caracteres está limitando la argumentación, que cualquier cosa que te ha costado años elaborar, alguien te lo rebate en un tuit.
-Se ha perdido el hábito de escuchar una argumentación. Por eso siempre me he negado a ir al programa “59 segundos”. Lo que digo quizá lo pueda decir en 20” pero lo que no quiero es que si necesito 65” me tengan que cortar. O a usted le interesa o no le interesa; si no le interesa lo que voy a decir, me quedo en mi casa y si le interesa, déjeme que se lo cuente pero no me imponga 59”.

-Tu trabajo en general ha sido siempre una preocupación porque la gente lea y porque se dote de armas contra la banalización. Confluye con el ensayo de Mario Vargas Llosa sobre la sociedad en la que todo es espectáculo.
-En cierta medida sí, hay asuntos que Mario ve de otra manera pero la preocupación es que hay que formar a la gente para que sea capaz de una autonomía intelectual, no solamente económica. En ese sentido siempre me he considerado más maestro que otra cosa, me parece que el mundo está lleno de alumnos pero que faltan maestros. Todos los libros que escribo no pretenden ser puntos de llegada, son puntos de partida, sobre todo los que tienen que ver con temas educativos, para que a partir de esos libros se pueda ir a otros sitios. No he hecho nada definitivo sobre nada. El mejor elogio es cuando alguien me dice: Mira, leí tu libro y me descubriste quién era Cioran. Es lo que quiero, abrir caminos de razonamiento, de bibliografía, de lo que sea.

-“Coartar la libertad no es censurar, es corregir comportamientos, ofrecer alternativas a comportamientos inadecuados”, dices en el libro.
-La educación es corregir siempre cosas. La idea de que la libertad de expresión se debe dar desde niño no es viable porque simplemente no educaríamos. El asunto es quién lo va a educar, ¿las personas que lo quieren y que se van a preocupar por él o lo va a educar el medio ambiente, la banda del barrio, el tipo que quiere aprovecharse de ellos? Los que se aprovechan de los niños y los convierten en niños soldados y a los ocho años les dan un fusil también los están educando, los están educando para el horror, para la muerte o la esclavitud. Nosotros lo que queremos es educar para otras cosas. Eso naturalmente exige que al niño le quites el Kaláshnikov, y que si le ves que quiere estrangular a su hermanita le digas que no se puede hacer, y si quiere estar todo el día apretando un botón en vez de aprender a leer o a sumar, tienes que decirle que tiene que aprender a leer y a sumar. Los educadores tenemos que caer antipáticos porque el que halaga y da la razón no educa. Lo más repugnante para mí son los viejos que siempre se pasan la vida dándoles la razón a los jóvenes. Aquellos que decían: “¡El 15M me ha devuelto la alegría de vivir!”. Mire, usted es un gilipollas. No querer más que halagar a los jóvenes es lo contrario del educador.

-También existe el halago al viejo porque da la impresión de que por tener más de 80 años también se es inteligente y sabio.
-Probablemente no se les haga gran caso porque todos sabemos que a partir de cierta edad la gente te trata con afecto pero no les interesas un pimiento, ya has dejado de ser vendible y empiezas a ser un florero. En el momento en que se levanten y te dejen el asiento en el autobús, sabes que todo ha terminado (risas).

-¿Cómo te llevas con el tiempo?
-Es una preocupación. Siempre he querido vivir en el presente, nunca he tenido entusiasmo por el futuro, lo que me gustaba era la infancia. Mientras todos los niños querían crecer, yo quería seguir jugando y ser como Peter Pan. Y en cierta medida lo he hecho. Esa idea de que hay algo que viene luego y que es lo bueno la he tenido a veces, como todo el mundo, pero en menor medida. Envejecer es una experiencia divertida porque convierte la vida en un deporte de riesgo. Una caída o un resfriado pueden tener consecuencias fatales, cuando antes te caías, te emborrachabas y no pasaba nada. Que la vida sea un deporte de riesgo me asusta como a todo el mundo pero a la vez me divierte.

-Siempre te he visto tan alegre, tan feliz. ¿Hay sombras?
-Sí, claro. Recuerdo algo que me marcó. Mi madre me vio un día por la calle, no dijo nada y cuando llegué a comer me lo contó y me preguntó que qué me pasaba. Pues nada, no sé, dije. Y ella siguió: “Es que estabas muy serio y como nunca te he visto con esa cara...”. Me vio con la cara con la que yo voy normalmente por la calle. Una cosa es que uno trate de mantener la alegría y no ser sombrío y otra cosa es que seas tonto.


Publicado el 20/10/2012. Clarín – Revista Ñ 473










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