Translate

terça-feira, 19 de novembro de 2013

ELENA PONIATOWSKA


La escritora mexicana Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013
Efe. Madrid.

La escritora mexicana Elena Poniatowska ha ganado hoy el Premio Cervantes 2013, considerado el galardón más importante de las letras hispanas, según el fallo dado a conocer hoy por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert.

En esta edición ha vuelto a cumplirse la ley no escrita que cada año reparte alternativamente el premio entre Latinoamérica y España, después de que en 2012 recayera en el escritor español José Manuel Caballero Bonald, que ha formado parte del jurado que ha fallado el premio.

Poniatowska, nacida en París en 1932 y autora de más de cuarenta obras, ha ganado numerosos premios, entre ellos el Nacional de Periodismo de México, el Mazatlán de Literatura, el Alfaguara de Novela, el Rómulo Gallegos y el Biblioteca Breve.

Bajo las alas de un avión

Autor: lenguamac - HOMERO VALENCIA 18/11/2013

En clase siempre resalto la importancia de que los periodistas utilicen bien ese extraordinario instrumento de su profesión que es el idioma español. En un país donde se leen pocos libros, los ciudadanos suelen hablar o escribir como oyen y leen que hablan o escriben los periodistas en los periódicos, en la radio y en la televisión. De ahí la enorme responsabilidad que recae sobre los periodistas, de ahí la gran importancia de que los periodistas escriban y hablen, al menos con corrección.

Para destacar la importancia de nuestro idioma, es un fácil recurso sacar a relucir las cifras: es la cuarta lengua más hablada en el mundo, la segunda en importancia internacional por el número de hablantes (unos 450 millones), la tercera en cuanto al número de países en que es lengua oficial (21), la más usada en instituciones internacionales junto al inglés y al francés, la que crecerá en las próximas décadas más que el chino, el francés, el inglés y el ruso; la segunda (tras el inglés) en número de diarios digitales, la primera lengua extrajera más estudiada en los Estados Unidos (lo hacen un 65 por ciento de universitarios), y donde es el segundo idioma más hablado (53 millones de personas)…

Pero hay una imagen más sugerente para que los estudiantes de periodistas lleguen a percibir la importancia y extensión de nuestro idioma, y es la que ofreció Manuel Alvar, que fuera director de la Real Academia Española cuando decía que le impresionaba pensar que un viajero podía volar durante 17 horas seguidas en un avión sabiendo que bajo sus alas del reactor se hablaba español.

Pues bien, para atender el creciente interés de los hispanohablantes por su lengua están apareciendo frecuentemente libros dedicados a que hablemos y escribamos mejor, surgidos principalmente de la Real Academia Española, del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente.

El último que acaba de aparecer es “Las 500 dudas más frecuentes del español”, del Instituto Cervantes, editado por Espasa, dedicado a resolver las cuestiones más apremiantes sobre la ortografía, la pronunciación, la gramática o el léxico, un manual que aparece un año después de “El libro del español correcto”, también del Instituto Cervantes y que obtuvo en su momento un éxito editorial con más de 15.000 ejemplares vendidos.

“El gran problema proviene de la lectura”, dijo en la presentación de “Las 500 dudas…” el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha. “La fijación de la norma y la riqueza de uso no se aprende de un libro, se aprende a base de leer; uno se va empapando. Más libros, más libres. Más libros, más cultos”, añadió.

Con gusto se suma uno a esta defensa apasionada del estudio del idioma español, mediante las explicaciones en clase o colocando constantemente en “UFV Virtual” advertencias sobre los errores que aparecen en los medios de comunicación, con el fin de que los actuales alumnos de Periodismo de nuestra universidad y futuros periodistas conviertan el buen uso del español en una de sus herramientas de trabajo de cara a sus lectores, oyentes y espectadores.

LA LENGUA VIVA






El humor se hace con palabras
Amando de Miguel


El humor se hace con palabras, con gestos, con movimientos del cuerpo, con imágenes. Pero todo ello no es más que distintas expresiones del lenguaje. Los animales más inteligentes carecen del sentido del humor porque no tienen un lenguaje.

Agustín Fuentes, tan prolífico, ha recopilado un centón de breves diálogos hilarantes. En ellos se demuestra que la base de la risa que provocan está en la polisemia de algunas palabras. Selecciono solo una pequeña muestra para que sirva de solaz a los angustiados lectores de periódicos:

-Nací en Nueva York en octubre de 1929.
-Pues vaya crack.

-¡Le parecerá bonito!
-Pues sí.
-Pues es rodaballo.

-Mi novia me dejó y, para colmo, se fue con mi mejor amigo.
-Te entiendo perfectamente.
-¿Te pasó a ti lo mismo?
-No, pero hablo español.

-Me siento solo.
-Yo también, sentarse es fácil.

Lo siento, se me ha evaporado el nombre de mi comunicante. Me envía un divertido repertorio de marbetes de bares en Oviedo: Santa Sebe (sebe es seto), La Tapita Sixtina, Paul&Cía, I+Drink, Cafeteo y Tapateo (Teo es el dueño), Donde siempre (contesta a la pregunta tópica de ¿dónde nos vemos?), Porrón y cuenta nueva, Guía Michigrín, Barmacia, John Lemon. Decididamente los de Vetusta son los sevillanos del Norte.

Gerardo García me envía la letra auténtica del famoso Himno de Riego que hizo suyo la II República. Desde luego, no es la letra más conocida de "Si los curas y frailes supieran…" (una pachanga), pero la auténtica no me parece muy civil. Se dirige solo a los soldados para que luchen y mueran. Más parece un himno de la Legión. Sería chocante que un himno así se impusiera otra vez como el de todos los españoles. Como broma puede pasar.

REDES SOCIALES




Redes sociales, muestra clara de que el lenguaje evoluciona, dice escritor

Notimex

Las redes sociales, en este momento, son tan libres que es reconfortante ver ese espíritu no solo de leer, sino que existe una comunidad que elabora mucho material de todo tipo, lo cual es una muestra clara de que el lenguaje evoluciona, aseguró anoche el escritor José Luis Zárate (1966).

Entrevistado previo a una charla que ofreció en el Centro Nacional de las Artes, como parte de las actividades de la XXXIII Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), que este día llega a su fin, el autor sostuvo que las redes sociales no solo sirven para comunicar, sino para crear lo que se llama “twitteratura”.

“Se trata de una nueva manera de hacer literatura, sobre todo de llegar a los lectores. En la actualidad muchas personas que ven su ´twitter´ en sus traslados, ven textos relámpagos, lo cual resulta asombroso, pues la literatura puede ser literatura en este medio”, dijo.

Indicó con las redes sociales han permitido una interrelación mucho más rápida con los lectores-escritores, y esto sucede cuando alguien lanza un escrito en la red e inmediatamente alguien comenta algo.

“Realmente se puede hacer literatura en ´twitter´, pero que quede claro que las redes sociales son solo herramientas. En ´twitter´ depende de cada uno de los autores cual es su propósito, pues esta red social tiene como fin comunicar a través de mensajes, mientras que en ´facebook´ es igual pero está presenta contenido visual como extra”, explicó.

Para Zárate, quien es considerado como uno de los más reconocidos y respetados escritores dentro del género de la ciencia ficción, esta nueva forma de comunicar y hacer literatura no remplazara a la tinta y papel.

Aclaró que más que remplazar a la tinta y al papel, es una forma novedosa de hacer literatura, aunque “lo cierto es que el libro tendrá que seguir modificándose.

“Lo que sucede ahora con el e-book es lo mismo que sucedió a la música con el MP3 y el resto, es parte del soporte electrónico. El soporte tarde o temprano va a cambiar a la industria editorial, pero los aportes físicos siempre han sido independientes del contenido. El libro como tal no morirá”, aclaró.

Refirió que las redes sociales han logrado romper barreras que antes eran insalvables, toda vez que cuando alguien lanza un texto hay alguien más, en otro país, que retoma esa idea.

“Incluso te la publican, como me pasó a mí, que me llevé la sorpresa de que uno de mis cuentos en ´twitter´, fue publicado por un diario griego”, mencionó.

A propósito del término “twitteratura”, señaló que se trata de un juego de palabras muy acorde a los tiempos actuales.

“Es un término que, al final de cuentas, forman parte del vocabulario. Nos hemos apropiado de lo que nos sirve para nuestro propio lenguaje, que está en constante cambio”, concluyó.

- See more at: http://pulsoslp.com.mx/2013/11/18/redes-sociales-muestra-clara-de-que-el-lenguaje-evoluciona-dice-escritor/#sthash.siTpwPbB.dpuf

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE





presidenta, femenino correcto

Recomendación urgente del día
La palabra presidenta está registrada en el Diccionario académico y es una forma válida para aludir a las mujeres que ocupan ese cargo.

En las noticias sobre la vuelta al trabajo de la presidenta argentina y sobre las elecciones presidenciales en Chile, se pueden encontrar las formas presidenta y presidente para aludir a las mujeres que ocupan o han ocupado estos puestos, como en «La presidenta retoma sus actividades con alto nivel de aprobación» o «Confía en que la expresidente Bachelet cambiará las cosas».

Dado que la mayoría de las palabras que han añadido el sufijo -nte son comunes en cuanto género (como el donante y la donante, del verbo donar), a menudo se plantea la duda de si sucede lo mismo en el caso de presidente y ha de ser siempre la presidente cuando alude a una mujer.

Sin embargo, la Gramática académica explica que la voz presidenta es un femenino válido en el que se ha cambiado la e final por a, al igual que ocurre con asistenta, dependienta o intendenta. Puesto que, además, presidenta ya tiene registro académico desde el Diccionario de 1803 y se emplea desde mucho antes, no parece que haya motivo para no usar o incluso para no preferir esta forma cuando el referente es una mujer.

Por esta razón, y recordando que el prefijo ex ha de escribirse unido y que los cargos se escriben con minúscula, el segundo ejemplo anterior es completamente correcto redactado del siguiente modo: «Confía en que la expresidenta Bachelet cambiará las cosas».

segunda-feira, 18 de novembro de 2013

LA LENGUA VIVA







Ideas sobre la novela
Amando de Miguel en Libertad Digital - España


Hay precedentes en el mundo clásico y en el medieval. Pero la novela como género literario se desarrolla con la imprenta. Hasta entonces la difusión de las obras literarias era muy escasa y el elenco de escritores todavía más. Con todo, la novela de la primera etapa de la imprenta (hasta los periódicos del siglo XIX) se escribe para ser leída en voz alta en el círculo familiar o escolar. El Quijote (la primera gran novela moderna) se difundió sobre todo de esa forma. A partir del siglo XIX los países occidentales alcanzan un grado suficiente de alfabetización. Además, los libros se abaratan y sobre todo muchas novelas se difunden a través de los folletones de los periódicos. Estamos ante la época de oro de la narrativa de figuración (mejor que ficción). Otra razón de ese auge es que el género novelístico permite la crítica social mediante el recurso de personajes imaginarios, un poco como ya se había hecho en el teatro.

En las obras dramáticas la verosimilitud se consigue porque el espectador ve y oye las situaciones y los personajes como si fuera todo la realidad. En la novela hay que figurarse esa realidad a través del texto. Surge un problema: ¿cómo es que el autor sabe tanto y con todo detalle de lo que hacen, dicen y piensan los personajes? Es lo que se ha llamado "autor omnisciente". Para resolver el misterio se han inventado diversos dispositivos estilísticos. El mejor es que el personaje central aparezca como el autor de los textos. Cito algunos ejemplos egregios: Cinco horas con Mario (Miguel Delibes), Juanita Tenorio (Jacinto Octavio Picón), Historia de una maestra (Josefina Aldecoa). Otro recurso es la historia de un texto auténtico de la novela, que encuentra casualmente el autor. El ejemplo clásico es el Quijote, escrito por un misterioso mago (Cide Hamete Benengeli), al que Cervantes compra el manuscrito. Un tercer procedimiento es apoyar el texto con cartas que emplean los personajes, por tanto, en primera persona. Una ilustración puede ser Pepita Jiménez (Juan Valera), por lo menos en su primera parte. Naturalmente, una misma novela puede mezclar esos procedimientos para hacer más verosímil el texto.

El inconveniente del estilo en primera persona (que es el que a mí más me convence) es que el lector piense que las ideas del personaje son realmente las del autor. No me parece un grave defecto. En muchas novelas de Pío Baroja aparece él mismo disfrazado de algún personaje, por ejemplo en Laura o en El árbol de la ciencia. Sus ideas son tan reconocibles que el lector no se lleva a engaño. En las novelas o nivolas de otro vasco, Unamuno, se percibe todavía más claramente esa identificación del autor con lo que dice algún personaje. No importa; el lector inteligente acepta, y aun agradece, esa identidad.

Insisto en que a mí me satisface más la novela escrita en primera persona. El autor omnisciente me produce cierto rechazo si no lo sabe hacer bien, por ejemplo, si deja de ser cronista para tratar de ser psicólogo. Lo anterior me sirve para justificar mi propio sesgo como autor de algunas novelas. Encima, para disfrazar esa posible identificación del personaje con el autor, me refiero a una protagonista femenina. En lo cual continúo una tradición de la gran novela contemporánea por la que los caracteres femeninos son los más interesantes. Ya he citado Cinco horas con Mario (el pobre Mario está de cuerpo presente). Recordemos a Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta, Anna Karenina, Lolita, La esfinge maragata, La Regenta, Pepita Jiménez y tantas otras. Los escritores y los lectores saben que los personajes femeninos dan más juego, son más complejos. ¿Por qué? No lo sé.

Chispitas de Lenguaje







Por Enrique R. Soriano Valencia en Periódico Correo - México

Palabras del pasado reciente


El idioma está en constante evolución. La lengua tiene el mismo dinamismo que la sociedad. El contexto social se modifica y las necesidades comunicativas también van cambiando. Los usuarios del idioma vamos enfocando nuestro interés en determinados elementos de la realidad y, por ello, se popularizan determinadas voces. Esto también provoca que otras muchas vayan perdiendo vigencia, queden en desuso y, con el paso del tiempo, en el total olvido.
Charlando con mis amigos José Alberto Briceño –de origen campechano– y Enrique Cabrera Tamayo –celayense– identificamos algunas palabras que hoy han dejado de ser regulares, casi en la totalidad, pero que en el pasado reciente se usaban con frecuencia.
La palabra ‘cuchilear’ es inexistente en el diccionario oficial. Según mis interlocutores la han escuchado lo mismo en el sureste que en el centro del país; y en Internet encuentro un foro donde dicen que en Durango también es usual. En todos los lugares aplica con el sentido de ‘azuzar’. Este vocablo, según el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, tiene dos significados: incitar a un perro para que embista e irritar, estimular. Yo también la he escuchado con este sentido, pero igualmente cuando hay la intención es alejar a un animal (o a una persona, en forma de broma): «¡Cúchile!, ¡cúchile!»
Otro vocablo extrañamente usado en la actualidad es la voz ‘guindar’. Al parecer fue un vocablo regular en el sureste, específicamente en lugares donde se usa la hamaca: «Dóblala y guíndala» (quitarla de donde se encuentra colocada y guardarla). Este vocablo aparece en el DRAE con los significados de «Subir algo que ha de colocarse en alto (…); Colgar a alguien en la horca (...) Lograr algo en concurrencia con otros (…) colgar // suspender (...) [en Cuba] catear». Es una voz de procedencia francesa. Y, según el doctor Briceño, en Campeche hay muchas voces con el mismo origen.
Otra palabra también común en varias zonas es ‘balde’. Esta tiene dos significados: como cubo o recipiente; pero también como algo gratuito, en vano o sin motivo. Como recipiente, el origen es incierto; pero como algo sin objeto («Trabajé de balde»), viene del árabe hispanizado bátil. Ambas acepciones están en el DRAE. En el sureste, en su acepción de recipiente tiene como sinónimo la palabra ‘caneca’. También está en el DRAE, como recipiente, pero en su primera acepción indica que se utiliza para la ginebra y en la segunda precisa que debe ser de madera.
Una voz del centro del país es ‘guaje’. Esta viene del náhuatl (uaxin) y tiene por significado ‘tonto’. Se usaba para indicar que alguien perdía el tiempo sin razón: «Se hace guaje». Este es un regionalismo pues se escuchaba más en el centro del país.
Un caso interesante es la voz ‘miriñaque’. En Campeche se usa para designar la tela de alambre en las ventanas para impedir el paso de los mosquitos. En el diccionario oficial no aparece esa acepción. Sin embargo, su uso podría deberse a que ese nombre reciben las telas rígidas –por almidonadas– del interior de los vestidos, en ocasiones con aros, para sostener vestidos femeninos amplios. Su parecido es evidente.
sorianovalencia@hotmail.com

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...