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quinta-feira, 27 de agosto de 2015

NOTICIAS DEL ESPAÑOL

Ana Mengotti (Agencia Efe) - Fuente: Fundéu.


Presentan manual para los que tienen la escritura como asignatura pendiente

Convencido de que escribir es una asignatura pendiente para el 95 % de las personas, el periodista y escritor colombiano Andrés Hoyos se ha propuesto abrirles las puertas a «una relación afectuosa, incluso sentimental, con la escritura».

Portada del libro. Foto: ©elmalpensante.com
Portada del libro. Foto: ©elmalpensante.com
Hoyos presentó en Bogotá su Manual de Escritura (Libros-malpensante), un compendio de ideas y reglas sobre la escritura, amén de una aproximación al estilo literario, en solo 99 páginas.
Fundador de la revista cultural El Malpensante, de la cual fue director durante 12 años, y hoy en día uno de los articulistas más destacados de Colombia, confiesa que él mismo aprendió mucho al escribir el manual, pues debió sistematizar hábitos de escritura que ni siquiera era consciente de tener.
«Había cosas que no tenía tan claras hasta que me puse a escribir», dice Hoyos en una entrevista con Efe, horas antes de sostener una charla en público sobre su manual con el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, Premio Alfaguara 2011.
Esta clase de libros son más comunes en inglés que en español, recuerda el autor de Manual de Escritura, quien ha sido lector asiduo de obras como The Elements of Style, de E. B. White, la biblia de los manuales de escritura.
Después de dos novelas, un sinfín de cuentos y cientos de artículos para El Espectador y otros medios, Hoyos sabe que «uno no nace siendo escritor» y que «la escritura requiere un aprendizaje formal».
Hay una gran incapacidad para expresarse por escrito, que en algunas personas a veces no se nota cuando hablan. Son personas que hablan de manera razonable, pero cuando se sientan a escribir se le traban los cables, explica.
El manual de Hoyos es el libro de alguien que está hablando de los instrumentos de su trabajo. «Me he encontrado con una cantidad de cosas que no había interiorizado como hábitos», señala.
Según dice en la introducción del manual, solo se necesitan dos requisitos a la hora de sentarse a escribir: «hay que apreciar la lectura adquiriendo en ella habilidades por lo menos medianas y tener ganas. El resto corre por cuenta de un modelo pedagógico adecuado y de un buen manual de acompañamiento como ojalá lo sea este».
El manual está pensando para que le sirva desde a un estudiante de bachillerato o a un universitario hasta un profesional con ganas de hacer más atractiva, clara y comprensible su escritura.
Hoyos considera fundamental «en todos los niveles de escolaridad que a la gente le enseñen a escribir»; es una forma de aprender a pensar y además la escritura ha hecho explosión con las nuevas tecnologías y cada vez es más necesario saberse expresar por escrito.
Hoy cualquiera, no solo los pudientes o poderosos, deben escribir a diario, aunque ya no sean cartas, memorias o documentos, sino mensajes de texto, correos electrónicos o trinos en Twitter.
Antes de escribir este manual Hoyos dictó talleres de escritura y mucho antes cuando era el director de El Malpensante debió leer infinidad de textos que les enviaban personas deseosas de publicar en una revista que siempre se ha preciado de dar a conocer nuevos escritores y relatos inéditos.
El error más común se da en la regla mas básica de todas: en español las frases se construyen con sujeto, verbo y predicado y no hay que poner signos de puntuación entre estos elementos, a no ser que haya oraciones subordinadas, afirma.
El manual de Hoyos es todo menos dogmático, presenta infinidad de ejemplos concretos y graciosos de frases con mala y buena redacción y tiene un toque humorístico que ayuda al lector a desarrollar el afecto por la escritura de que él hace gala.
No es que Hoyos incite a no respetar las reglas académicas. La filosofía del manual es «aprende bien y luego cuando te sientas seguro empieza actuar por tu cuenta».
El Manual de Escritura es la segunda obra publicada por Libros-malpensante, una nueva editorial independiente colombiana creada en torno a la revista homónima, que en el 2014 cumplió 18 años.
El primero fue un libro de crónicas del escritor y periodista colombiano Alberto Salcedo y para los próximos el material saldrá seguramente de los nutridos archivos de la revista.
Las grandes editoriales han dejado cosas sin cubrir y las intermedias han desaparecido, por lo que creo que hay un publico para las pequeñas e independientes, señala Hoyos.
Uno de los consejos que da Hoyos a quienes se inician en la escritura lo tomó de Gustave Flaubert, el autor deMadame Bovary: siempre hay que leer en voz alta los textos, porque las palabras tienen sonido y «el oído de la mente no basta».

LENGUAJE


¿Es Beijing o Pekín?
Ante el uso extendido de la primera forma en los medios de comunicación, es conveniente aclarar cómo debe designarse a la capital china en español. Qué dice al respecto la Ortografía de la lengua española.
Aun cuando algunos medios de comunicación prefieran Beijing, la capital de China es Pekín, nombre tradicional en español.
“Toledo no tuvo un buen día y terminó décimo en el Mundial de Beijing”, titula hoy la agencia de noticias Télam, en relación con la participación del atleta argentino, lanzador de jabalina, en la competencia internacional que se desarrolla en Pekín.
El nombre Beijing es resultado de la transcripción de los caracteres chinos al alfabeto latino según el sistema “pinyin”, desarrollado en China a partir de 1958, con el fin de unificar los diversos sistemas de transcripción del chino aplicados por distintos países, explica el Diccionario panhispánico de dudas.
Este sistema se puso en práctica oficialmente en 1979 y es hoy mayoritariamente utilizado por las agencias de prensa. No obstante, se recomienda usar en nuestro idioma el nombre tradicional español, Pekín, cuyo gentilicio es pekinés (o pequinés, si se utiliza la grafía minoritaria Pequín).
La Fundación del Español Urgente (Fundéu) dice que Pekín, en lugar de Beijing, “es la forma recomendada en español de este topónimo, tal como indica la Ortografía de la lengua española”.
Aunque no es inadecuada la forma Beijing, puesto que es la forma oficial del nombre en caracteres latinos, según el sistema pinyin, se prefiere Pekín por ser la forma tradicional en español de la capital china.
La transcripción intenta reproducir la sustancia fónica, buscando en muchas ocasiones equivalencias aproximadas para fonemas de la lengua original que no existen en la de acogida. Un ejemplo de transcripción es judo, grafía inglesa y francesa del japonés jūdō, también transcrito ŷūdō, que en español debe escribirse yudo. > F. P. > La República. > Imagen: Recorte de la tapa del diario español El País. 

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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contorneado facial


alternativa 


contouring

Recomendación urgente del día
La expresión contorneado facial (así como perfilado y modelado facialson alternativas en español para referirse a la técnica de maquillaje contouring.
El contouring es la técnica de maquillaje que consiste en aplicar colores oscuros e iluminadores en el rostro para conseguir un mayor relieve de las facciones y ocultar imperfecciones. Con ella se puede, por ejemplo, afilar una nariz, reducir el tamaño de la barbilla o mostrar un rostro más alargado de lo que realmente es.
Aunque es una técnica muy antigua entre los grandes profesionales, últimamente se ha popularizado y los medios de comunicación se están refiriendo a ella con el anglicismo contouring: «Trucos para lograr el ‘contouring’ sin acabar pareciendo un mapache», «El Contouring o la técnica para esculpir el rostro» o «“Contouring”: aprende a hacerte el maquillaje de moda paso a paso».
Los términos en español contorneado/modelado/perfilado facial son adecuados para evitar el uso de ese anglicismo, de modo que en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Trucos para lograr el contorneado facial sin acabar pareciendo un mapache», «El modelado facial o la técnica para esculpir el rostro» y «Perfilado facial: aprende a hacerte el maquillaje de moda paso a paso».
Si se prefiere optar por el extranjerismo lo adecuado es escribirlo en minúscula, ya que se trata de un nombre común, y en cursiva o entre comillas si no se dispone de ese tipo de letra.

quarta-feira, 26 de agosto de 2015

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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chikunguña


con minúscula 


y con eñe

Recomendación urgente del día
Chikunguña, con ñ, es una adaptación adecuada para la palabrachikungunya, que designa a un virus que provoca la fiebre o enfermedad del mismo nombre.
La adaptación del término original chikungunya a chikunguña es apropiada porque la secuencia ny se pronuncia en este caso con un sonido similar al de la ñ del español. Aunque la grafía chicunguña, con c, no puede considerarse incorrecta, se recomienda mantener la k, que, como señala la Ortografía de la lengua españolaestá presente en numerosos préstamos de muy diverso origen (bikini, kiwi, ukelele, kamikaze…).
En los medios informativos se aprecia vacilación respecto a la grafía de esta enfermedad: “Sanidad vigila el Chikungunya tras el primer caso de contagio dentro de España”, «El transmisor del chicungunya es el mismo que el del dengue» o «¿Cómo reconocer los síntomas de la fiebre chikungunya?».
La palabra procede, al parecer, del idioma makonde, hablado en el sureste de Tanzania y en el norte de Mozambique, significa ‘hombre que se dobla’ y se aplica a esta enfermedad debido a que esta se caracteriza por fuertes dolores en las articulaciones.
Se recuerda además que se trata de un nombre común, tanto cuando se utiliza aisladamente (chikunguña) como cuando forma parte del nombre de la fiebre o la enfermedad (fiebre/enfermedad del chikunguña), por lo que lo adecuado es escribirlo en minúscula.
Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir “Sanidad vigila el chikunguña tras el primer caso de contagio dentro de España”, «El transmisor del chikunguña es el mismo que el del dengue» y «¿Cómo reconocer los síntomas de la fiebre chikunguña?».
En algunos medios se emplea asimismo el acortamiento chik, que puede considerarse válido y que conviene escribir en minúscula.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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chárter


plural


chárteres

Recomendación urgente del día
Chárter, con tilde en la aes la adaptación gráfica del anglicismo charter, ychárteres su plural recomendado.
La palabra chárter se emplea en el ámbito del transporte para aludir a un vuelo ‘organizado con horario, recorrido y tarifa independiente de los vuelos regulares’, como señala el Diccionario académico.
En los medios de comunicación es frecuente el uso de ese término, ya sea como sustantivo («American Airlines establecerá charters de Los Ángeles a Cuba») o como parte de la expresión vuelo chárter («La Oficina de Convenciones y Visitantes se prepara para atraer vuelos charters de Canadá» o «Los equipos se desplazarán a la ciudad sede de la final en sendos vuelos charter»).
En el primer ejemplo, en el que se usa la palabra como sustantivo, se aconseja formar el plural añadiendo -es (chárteres). Cuando esa voz forma parte del giro vuelo chárter, puede interpretarse que se está empleando como adjetivo, en cuyo caso el plural adecuado es vuelos chárteres, o comosustantivo en aposición, y entonces son válidos los plurales vuelos chárter yvuelos chárteres. En todos ellos lo adecuado es tildar la a, tanto en el singular como en el plural.
Así en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir «American Airlines establecerá chárteres de Los Ángeles a Cuba», «La Oficina de Convenciones y Visitantes se prepara para atraer vuelos chárter/chárteres de Canadá» y «Los equipos se desplazarán a la ciudad sede de la final en sendos vuelos chárter/chárteres».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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temas a tratar, 


problemas a 


resolver


usos desaconsejados

Recomendación urgente del día
Construcciones como temas a tratar problemas a resolver resultan desaconsejables cuando la preposición a se puede reemplazar por paraquepor.
Las construcciones que se adaptan a la estructura sustantivo + a + infinitivo del tipo aspectos a tratar, cuestiones a resolver o asuntos a comentar constituyen un calco del francés. En español se emplean frecuentemente con sustantivos abstractos (tema, asunto, cuestión, cantidad, problema, etc.) y verbos como realizar, resolver, tener en cuenta, ingresar, deducir, comentar, etc.
Tal como señala la Gramática académica, esta construcción no es inédita en la lengua clásica, pero puntualiza que, a pesar de su extensión, goza de poco prestigio en la lengua actual y, por tanto, recomienda que en su lugar se empleen expresiones alternativas con las preposiciones por y para o con el relativo que, según resulte más apropiado.
De este modo, son preferibles frases como «Quedan diez partidos por disputar» o «Hay tres temas que/para discutir» a «Quedan diez partidos a disputar» o «Hay tres temas a discutir».
Menos recomendable aun es su uso cuando puede suprimirse el complemento formado por a + infinitivo sin modificar el significado de la frase: «Ese comportamiento no es un modelo» mejor que «… un modelo a seguir» y «Ese es el objetivo de la primera fase» mejor que «… el objetivo a cumplir en…».
No obstante, en el ámbito mercantil y contable no son raras expresiones como total a pagar o cantidad a recibir, que en estos contextos —a pesar de corresponderse con la estructura desaconsejada— se pueden considerar admisibles, pues permiten los acortamientos asentados de a pagar y a recibir.

segunda-feira, 24 de agosto de 2015

ARGENTINA

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La pobreza ya no es sólo un daño material, sino cultural

Tribuna.Jorge Ossona en Clarín - Buenos Aires

Aproximarse a la temática de la pobreza significa adoptar los recaudos en cuanto a su definición. El término es controversial porque, como bien lo señala la socióloga Alicia Gutiérrez, “se trata de una categoría descriptiva y no explicativa: pobre es aquel que en comparación con otros individuos de su sociedad alcanza, de una serie de rasgos tomados como categorizadores, los más bajos niveles”. El concepto, además, debe ser planteado en términos espacio-temporales e históricos. Luis Alberto Romero concibe que la pobreza “estructural” comienza cuando la sociedad argentina, a partir de mediados de los 70, “perdió su homogeneidad y relativa integración … fundada en el empleo para casi todos, así como oportunidades para mejorar y ascender, con seguridad concretadas en los hijos y en los nietos”. Todas ellas, garantizadas por políticas universales por un Estado potente. Se trata, entonces, de un fenómeno no solo material sino también -y fundamentalmente- cultural. Recorramos su evolución histórica en una gran pincelada de secuencias básicas.
La des-salarización comenzada por el “rodrigazo” determinó que las familias y diversas organizaciones comunitarias debieran asumir las funciones orientadas a sostener la subsistencia de sus miembros. El consiguiente tránsito de la formalidad a la informalidad se registró no solo en el orden laboral sino en el habitacional como lo prueba la sustitución del sistema de loteos suburbanos por las ocupaciones territoriales compulsivas desde los 80. Los barrios populares devinieron en “asentamientos”. El desempleo, por su parte, afectó a los trabajadores de mediana edad, arrojando al mercado laboral a mujeres y jóvenes ocupados menos en el sector industrial que en los servicios. 
Los sindicatos dejaron de ser el eje vertebrador de la organización laboral, sustituidos por organizaciones comunitarias de base barrial. El “gremio” fue relevado por el “barrio” en donde se organiza ya menos el progreso comunitario que la subsistencia. El eventual apoyo de organizaciones no gubernamentales tendió a modificar el estado de derecho social por el deber moral y un filantropismo rayano en la caridad. De ahí, el papel importante y reforzado de las instituciones religiosas. El cambio supuso, a su vez, hondas transformaciones subjetivas en las que ser obrero, católico y peronista fue sustituido por las identidades ofrecidas por el culto, la familia, la nacionalidad –en el caso de los inmigrantes- o las expresiones estéticas y deportivas. Estas condensaron pasiones “totales” cuyos “códigos” terminaron siendo más fuertes que la propia ley.
El Estado, por último, contribuyó al nuevo filantropismo sustituyendo las políticas universales por los programas “focales” administrados por funcionarios especializados. Los criterios de los nuevos tecnoburócratas se contagiaron a la sociedad civil, en la que surgieron líderes dotados de saberes específicos. Con el tiempo, devinieron en un elenco estable de gestores de planes que abarcaban desde la urbanización y vivienda hasta bolsas de alimentos. 
Los sectores empobrecidos se estratificaron horizontal y verticalmente: en el primer caso, entre barrios, según la capacidad operativa de sus jefes; en el segundo, entre las categorías de vecinos próximas a estos. El resto, organizado en diferentes peldaños, debió conformarse con prebendas marginales y diferenciadas. Estas abarcaban, en el tope, un empleo público –también privados por indicación de las autoridades municipales a empleadores con deudas o al borde de la legalidad-; y en la base, espacios en la vía pública para el comercio informal de sucesivos contingentes. 
Por último, los grandes espacios de usufructo colectivo se fracturaron en ámbitos escindidos entre sí. En el caso de villas y asentamientos -así como en los exclusivos countries- primó una suerte de “encierro” defensivo pletórico de recaudos y sospechas, así como el imperio de normas subculturales específicas. La mejor metáfora del nuevo estado de cosas la ofrece la idea que allí por donde antes “se pasaba”, desde entonces “se entra o se sale”. Este escenario se reprodujo en escuelas, hospitales, plazas y hasta cementerios evocando, además, la crisis de un Estado impotente.
Hemos aquí enumerado solo algunos caracteres culturales de la realidad social de la nueva pobreza. Por cierto, solo unas pinceladas porque el proceso fue mucho más complejo. Hubo viejos pobres que se tornaron más pobres; así como segmentos que habían salido de la pobreza y se re-empobrecieron. Importantes fracciones de las clases medias también cayeron, cambiando sus expectativas vitales y sus visiones del mundo. En ese contexto se modificaron ideas y valores como el trabajo, la educación, la salud, la familia, la propiedad, el futuro, el poder, y la política. La desmoralización abrió cauce a la naturalización y a un conformismo agradecido aunque al mismo tiempo rencoroso respecto de benefactores sociales o políticos –los famosos “efectores de bienestar”-, oportunistas y explotadores de las necesidades apremiantes.
Sea tal vez allí que estribe la naturalización que conduzca a estos últimos a desconocer la pobreza, una actitud negadora indiscernible de otras negaciones históricas como de infame memoria. Por suerte, aún contamos, como en su momento lo fueron las hoy degradadas organizaciones de derechos humanos, con el Observatorio Social de la UCA que periódicamente se encarga de sacudirnos de la modorra a la que nos acostumbró la nueva oligarquía política, tan sólida y arraigada en la defensa de sus prerrogativas como desertora de sus deberes sociales. 
Jorge Ossona
Historiador (UBA), miembro del Clib Político Argentino

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