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terça-feira, 30 de março de 2010

DESTINO


"


A mente é a criadora de Tudo. Portanto, você deve guiá-la para criar apenas o bem. Se você se apega a um certo pensamento com força de vontade dinâmica, este finalmente adquire uma forma exterior tangível. Quando você é capaz de empregar sua vontade sempre para propósitos construtivos, torna-se o controlador de seu destino."

Paramahansa Yogananda

segunda-feira, 29 de março de 2010


Reflexiones Bert Heringer

Lucidez

Con lucidez miramos a lo que es pasado, para siempre pasado. Con lucidez vemos lo que el futuro contiene y ofrece. Con lucidez reconocemos que estamos vivos, ahora. Con lucidez nos alegramos por nuestra vida. Con lucidez la tomamos tal y como es.
Con lucidez miramos a los otros tal como son y los amamos tal como son. Pues, lúcido es el amor.

Com lucidez olhamos ao que é passado, para sempre passado. Com lucidez vemos o que o futuro contém e oferece. Com lucidez reconhecemos que estamos vivos agora. Com lucidez nos alegramos por nossa vida. Com lucidez a tomamos tal e como ela é.
Com lucidez olhamos aos outros tais e como são e os amamos tal e como são. Pois lúcido é o amor.

El Amor

El amor es tolerante. No vuelve a considerar lo que otro nos ha hecho. En este sentido, la tolerancia se vive como bienhechora, más que todo porque no formula ninguna reivindicación. Lo acontecido tiene permiso para pertenecer al pasado, para siempre al pasado.

O amor é tolerante. Não volta a considerar o que o outro nos tem feito. Neste sentido, a tolerância se vive como bem-feitora, mais que tudo porque não formula nenhuma reivindicação.
O acontecido tem permissão para pertencer ao passado, para sempre ao passado.

El presente

¿Cuanto tiempo de nuestra vida vivimos ahí donde no vivimos y cuanto tiempo amamos ahí donde no amamos? ¿Cuándo pues estamos realmente aquí, presentes con amor? Sólo en el presente.

Quanto tempo de nossa vida vivemos aí onde não vivemos e quantos tempos amamos aí onde não amamos? Quando, pois estamos realmente aqui, presentes com amor? Só no presente.

domingo, 28 de março de 2010


Chistes budistas
por Pushuezhiwith

EL VACIO

En un monasterio Ch´an (Zen) le pregunta un joven laico a un monje.
-Maestro ¿Qué es el vacío?
-Mira hermano, debes ponerte a meditar tres días en lo más alto de la montaña y entenderás.
El muchacho se vá a la montaña y medita pacientemente. A los tres días regresa nuevamente.
-Maestro ¿Qué es el vacío?
-Reclúyete en esa pequeña celda sin luz ni ventanas con suficiente agua, y medita durante una semana
Después del terrible ayuno, el jóven sale de la celda y el maestro le pregunta.
-¿Has entendido lo que es el vacío?
-Sí maestro, pero ya de nada me sirve, mi exámen de física fué hace dos días.

Português

O VAZIO
Num monastério Ch´an (Zen) pergunta um jovem laico a um monge.
-Mestre ...Que é o vazio?
-Olha irmão, deves porte a meditar três dias no mais alto da montanha e perceberás.
O rapaz se vai à montanha e medita pacientemente. Aos três dias regressa novamente.
-Mestre ...Que é o vazio?
Enclausura-te nessa pequena cela sem luz nem janelas com suficiente água, e medita durante uma semana .
Depois do terrível jejum, o jovem sai da cela e o mestre lhe pergunta.
Tem entendido o que é o vazio?
-Sim mestre, porém já de nada me serve, meu exame de física foi faz dois dias.

LA MUERTE

"Preguntan a un monje zen:
Maestro, usted que es sabio, dígame, ¿qué hay después de la muerte?
No lo sé, responde el sabio.
Anda, creíamos que usted era un sabio.
Sabio puede que sí, pero muerto no".

A MORTE

"Perguntam a um monge zen:
Mestre, você que é sábio, me diga, ...que há depois da morte?
Não sei, responde o sábio.
Olha..., acreditamos que você era sábio.
Sábio pode que sim, porém morto “não”.

sábado, 27 de março de 2010

LA OSTRA


El animal al que más se parece el tipo... es el mono. Pero el animal al que más debería parecerse es, sin duda alguna, a la vaca.

Si la vaca pudiera expresar sus conocimientos, asistiríamos a uno de los espectáculos más completos que pudieran tenerse de las cosas de este mundo. Los detalles del comportamiento de la vaca integran una contrafigura terminante de la improvisación. La vaca mira al tren lentamente, desde que lo ve aparecer hasta que lo pierde de vista, y mira, lentamente, al mismo tiempo, al viajero que se acerca a la costa del alambrado.
La vaca mira siguiendo directivas personalísimas, con una mirada de consistencia líquida, inyectable y abarcante. La vaca... es un ejemplo de formalidad. (...)
Em Português
O animal ao que mais se parece o cara... é o macaco. Porém o animal ao que mais deveria se parecer é, sim duvida alguma, a vaca.
Se a vaca pudera expressar seus conhecimentos, assistiríamos a um dos espetáculos mais completos que puderam ter-se das coisas deste mundo. Os detalhes do comportamento da vaca integram uma contra figura terminante da improvisação. A vaca olha ao trem lentamente, desde que o vê aparecer até que o perde de vista, e olha, lentamente, ao mesmo tempo, ao viajante que se acerca ao lado do alambrado.
A vaca olha seguindo diretivas personalíssimas, com uma mirada de consistência líquida, injetável e abarcante. A vaca... é um exemplo de formalidade. (...)

(...) Y después está el caso de la ostra. Siendo todavía muy pequeña, la ostra flota en la superficie del agua con la apariencia de un trocito de gelatina y sin valva alguna aún que la recubra.

Pero en cuanto, pasado el tiempo, la valva comienza a formarse, la ostra se sumerge y va a yacer en el fondo. Allí se pega a una roca y se dispone a vivir dejando que el agua le entre para alimentarse con los pequeños cuerpos que arrastra. A veces, junto con los cuerpos útiles, se introducen entre las valvas otros que solo sirven para causar molestias, como granos de arena, huevecitos de peces u otras cosas así.

Al sentirse incómoda por alguna de ellas, la ostra trata de expulsarla. Pero cuando no puede, se enoja, lo mismo que el tipo cuando no puede... Solo que la ostra comienza a segregar una materia muy fina, muy suave, con la que va envolviendo al objeto para hacerlo inofensivo. Y cuando el objeto ha sido envuelto, está transformado en una perla.

Decididamente, el tipo, que da el puñetazo sobre la mesa, el portazo a la puerta, el puntapié al perro, la mala contestación al inocente, debería aprovechar cualquier fugaz momento de lucidez para reconocer que tendría que mandarle a la ostra, por lo menos, una tarjeta de felicitación.

EM PORTUGUÊS

(...) E após, esta o caso da ostra. Sendo ainda muito pequena, a ostra frota na superfície da água com a aparência dum pedacinho de gelatina e sem valva alguma ainda que a abrigue.

Mas em quanto, passado o tempo, a valva começa a se formar, a ostra se submerge e vai a jazer no fundo. Aí se cola a uma rocha e se dispor a viver deixando que a água entre nela para alimentar-se com os pequenos corpos que arrasta. As vezes, junto com os corpos úteis, se introduzem entre as valvas outros que só servem para causar moléstias, como graus de areia, ovinhos de peixes ou outras coisas assim.

Al sentir-se incomoda por alguma delas, a ostra procura expulsar-la. Porém quando não pode, fica brava, o mesmo que o cara quando não pode... Só que a ostra começa a segregar uma matéria muito fina, muito suave, com a que vai envolvendo ao objeto para fazer-lo inofensivo. E quando o objeto foi envolvido, está transformado numa perola.

Decididamente, o cara, que da o soco sobre a mesa, a batida na porta, o pontapé ao cachorro, a contestação ruim ao inocente, deveria aproveitar qualquer fugaz momento de lucidez para reconhecer que teria que mandar à ostra, pelo menos, um cartão de parabéns.
Autor: Wimpi

sexta-feira, 26 de março de 2010


“Pregúntate siempre por qué y para qué haces las cosas. Si lo haces porque todo el mundo lo hace serás una estupenda candidata a la estupidez humana”.

CUENTO INDIO XVII:

LA CEREMONIA DE LA MUJER
POR ELENA G. GOMEZ
Cuando a los niños de la tribu les llega el momento de convertirse en hombres son preparados por otros hombres. Aprenden a luchar, a vencer el miedo y a descubrir su fuerza y para ello viven grandes entrenamientos y pruebas. Pero cuando a la niña le llega el momento de convertirse en mujer, es su abuela la que se encarga de llenarla de sabiduría, de conducirla hacia dentro, hacia la fuerza, hacia el valor y la belleza que hay en su interior para que la niña se vuelva una mujer poderosa y sabia.
Estas son las palabras que escuché yo, Arco Iris, cuando mi abuela me llevó a su lado. Nunca las pude olvidar porque en su sencillez y sabiduría me mostró lo que tenía que ser...
"Tus ojos tienen ya la mirada de la mujer que está naciendo en ti. No sabes lo que eres y tampoco lo que te pasa, pero eso no importa, lo único que importa es que sepas que este tiempo es el más importante para ti porque en él formarás las bases de ti, de tu comportamiento futuro, de la aventura que acabas realmente de comenzar".
Esas fueron sus primeras palabras, ella era así, era capaz de reírse en los momentos más serios y de darme un tratado de sabiduría cuando menos lo esperaba.
Mi abuela, aunque anciana, conservaba la vitalidad y la alegría de su juventud, en realidad nunca supe cuántos años tenía, tampoco me importaba, era capaz de ser niña cuando yo era niña y mujer cuando yo lo necesitaba.
"No me mires así, niña, yo soy tu abuela y sé leer dentro de tus profundos ojos azules, dentro de tu corazón y de tus deseos, dentro de todo lo nuevo que ahora tienes ante ti, por eso me siento feliz de poder acompañarte en tus primeros pasos.
Cuando de niña empezaste a caminar tenías miedo a soltarte y buscabas constantemente algo donde agarrarte, ese miedo al vacío, a caerte, a hacerte daño, es instintivo y normal, y sólo se vence cuando descubres que aunque te caigas no pasa nada y que tus piernas día a día se vuelven más fuertes, más seguras. La vida es igual, al principio todo es nuevo, todo es gigante ante tus ojos, todo te hace dudar, por eso es importante que sepas dónde te agarras, que busques unas manos amigas y, sobre todo, que utilices tu mente para comprender todo lo que sucede dentro y fuera de ti".
Aquella fue la primera vez, pero no la única, en que mi abuela me recordaba que lo más importante que tenía no era mi cuerpo ni mis vestidos, era mi mente y mis sueños.
"Si no aprendes a pensar por ti misma serás como todos los demás, te moverás según la corriente que otros para ti crearán y un día descubrirás que tu vida está vacía y que no eres nada ni nadie. Lo que diferencia al hombre de las demás creaciones es la mente pero ello no quiere decir que todos los hombres la usen".
Se rió, me guiñó un ojo y puso aquella mirada maliciosa que tenía y que sabía que tanto me gustaba. Había magia y complicidad entre nosotras y así lo sabíamos las dos, tal vez por ello me encantaba contarle todo cuanto me sucedía.
"Y, ¿cómo tengo que utilizar la mente?", le pregunté.
"Muy sencillo, pregúntate siempre por qué y para qué haces las cosas. Si lo haces porque todo el mundo lo hace serás una estupenda candidata a la estupidez humana. Si lo haces sólo pensando en ti, en lo que a ti te gusta o te apetece, te convertirás en una egoísta y tu vida se llenará de oscuridad y soledad. Si aprendes a utilizar tu mente creando lo que los demás necesiten, siendo generosa y agradecida de todo cuanto tienes, tu vida se llenará de color y movimiento. Pero, aunque te parezca muy sencillo, muy pocas personas hacen esto y con ello se pierden en una vida llena de conflictos y complicaciones y no aprenden nunca a vivir.
La primera lección que debes aprender es la de Amar, pero ésta no es la única, también debes aprender a disfrutar de todo lo que te rodea y, sobre todo, aprender a disfrutar de la dificultad".
La interrumpí, a pesar de que me había propuesto escucharla con atención, ¿cómo se puede disfrutar de la dificultad?.
"Eso pertenece a otro nivel superior que tendrás que demostrar que quieres conquistar. De momento puedo decirte, para que pienses sobre ello, que tú nunca serás como las demás, porque si hubieras querido ser como otras no habrías escogido nacer donde naciste, y yo no sería tu abuela, y no te enseñaría el camino hacia la Fuerza.
Así pues aprende la segunda gran lección: Todo lo que suceda en tu vida es porque así tú lo has convocado".
"Y ¿cuál es la segunda lección?", le pregunté.
"Que eres mente y sólo si aprendes a utilizar tu mente con amor podrás descubrir lo que es vivir".
Sería imposible deciros todo lo que mi abuela me enseñó, pero hay algo muy especial que me transmitió y es el orgullo de ser mujer. Ella, que amaba a los hombres y a las mujeres por igual, siempre me decía que había sido afortunada por nacer mujer porque en la mujer está la fuerza y el secreto de la vida.
"Siéntete digna, segura y bella, y transmitirás a los demás confianza y verás como todo el mundo te quiere.
Camina con sencillez y alegría. Sonríe a la vida y acuérdate de dar gracias todos los días por todo cuanto tienes".

“Pergunta-te sempre por que e para que fazes as coisas. Se o fazes porque todo o mundo o faz serás uma estupenda candidata à estupidez humana”.

A CEREMONIA DA MULHER
POR ELENA G. GOMEZ
Quando aos meninos da tribo lhes chega o momento de se converter em homens são preparados por outros homens. Aprendem a lutar, a vencer o medo e a descobrir sua força e para isto vivem grandes treinamentos e provas. Porém quando a menina lhe chega o momento de se converter em mulher, é sua avó a que se encarrega de encher-la de sabedoria, de conduzir-la para dentro, para a força, até o valor e a beleza que há em seu interior para que a menina se transforme numa mulher poderosa e sabia.
Estas são as palavras que escutei eu, Arco Iris, quando minha avó me levou a seu lado. Nunca me esqueci porque em sua simplicidade e sabedoria me mostrou o que tinha que ser...

"Teus olhos possuem já a mirada da mulher que está nascendo em você. Não sabes quem você é, e tampouco o que te acontece, mas isso não importa, o único que importa é que saibas que este tempo é o mais importante para você porque nele formarás as bases de tua pessoa, de teu comportamento futuro, da aventura que acabas realmente de começar".
Essas foram suas primeiras palavras, ela era assim, era capaz de rir-se nos momentos mais sérios e dar-me um tratado de sabedoria quando menos o esperava.
Minha avó, ainda anciã, conservava a vitalidade e a alegria de sua juventude, em realidade nunca soube quantos anos tinha, tampouco me importava, era capaz de ser criança quando eu era criança e mulher quando eu a necessitava.

"Não me olhes assim, menina, eu sou tua avó e sei ler dentro de teus profundos olhos azuis, dentro de teu coração e de teus desejos, dentro de todo o novo que agora tens ante você, por isso estou feliz de poder acompanhar-te em teus primeiros passos.
Quando menina começastes caminhar tinhas medo de te soltar e procuravas constantemente algo onde te agarrar, esse medo ao vazio, de cair, a fazer-te dano, é instintivo e normal, e só se vence quando descobres que embora te caias não passa nada e que tuas pernas dia a dia se voltam mais fortes, mais seguras. A vida é igual, ao principio tudo é novo, tudo é gigante ante teus olhos, tudo te faz duvidar, por isso é importante que saibas onde te agarras, que busques umas mãos amigas e, sobre tudo, que utilizes tua mente para compreender tudo o que acontece dentro e fora de você".
Aquela foi à primeira vez, porém não a única, em que minha avó me lembrava que o mais importante que tinha não era meu corpo nem meus vestidos, era minha mente e meus sonhos.

"Se não apreendes a pensar por você mesma serás como todos os demais te moverão segundo a corrente que outros criarão para você e um dia descobrirás que tua vida está vazia e que você não é nada nem ninguém. O que diferencia ao homem das demais criações é a mente, mas isto não quer dizer que todos os homens a usem".
Sorrio, fez uma piscada de olho e aquela mirada maliciosa que tinha e que sabia que tanto eu gostava. Havia magia e cumplicidade entre nós e assim o sabíamos as duas, tal vez por isto me encantava contar-lhe tudo quanto me acontecia.
“ E, como tenho que utilizar a mente?", perguntei.
“Muito singelo, pergunta-te sempre por que e para que fazes as coisas. Se o fazes porque todo mundo o faz serás uma estupenda candidata à estupidez humana. Se o fazes só pensando em você, no que você gosta ou apetece, te converterás numa egoísta e tu vida se encherá de escuridão e solidão. Se aprendes a utilizar tua mente criando o que os demais necessitam, sendo generosa e agradecida de tudo quanto tens, tua vida se lotará de cor e movimento. Porém, ainda te pareça muito simples muitas poucas pessoas fazem isto e com isto se perdem numa vida cheia de conflitos e complicações e não aprendem nunca a viver.
A primeira lição que deves apreender é a de Amar, mas esta não é a única, também deves apreender a desfrutar de tudo o que te rodeia e, sobre tudo, aprender a desfrutar da dificuldade".

A interrompi, a pesar de que me havia proposto escutar-la com atenção, como se pode desfrutar da dificuldade?

"Isso pertence a outro nível superior que terás que demonstrar que desejas conquistar. De momento posso dizer-te, para que penses sobre isto, que você nunca será como as demais, porque se tivesses querido ser como outra não haveria escolhido nascer onde nasceu, e eu não seria tua avó, e não te ensinaria o caminho da Força.
Assim, pois aprende a segunda grande lição:
“Tudo o que suceda em tua vida é porque assim você o tem convocado”.

"E qual é a segunda lição?", perguntei.

"Que você é mente e só aprendendo a utilizar tua mente com amor poderás descobrir o que é viver".
Seria impossível falar de tudo o que minha avó me ensinou, mas há algo muito especial que me transmitiu que é o orgulho de ser mulher. Ela, que amava aos homens e às mulheres por igual, sempre me dizia que havia sido afortunada por nascer mulher porque na mulher está a força e o segredo da vida.
“Sente-te digna, segura e bela, e transmitirá aos demais confiança e verás como todo o mundo te quer.
Caminha com simplicidade e alegria. Sorri à vida e lembra-te de dar graças todos os dias por tudo quanto tens".

quinta-feira, 25 de março de 2010

PARA UMA PESSOA BONITA


Ouvir a Voz do Vale
Shundo Aoyama Rôshi
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A água do rio flui sempre, sem cessar. Flui rápida, não pára um só instante e se vai. Seu murmúrio evoca em mim o eco do tempo.
A água do tempo brilha no leito do Universo, sempre correndo, fluindo. Pedras, árvores, casas e cidades também fluem vagarosamente nesta correnteza, assim como os seres. tudo isso pode parecer imutável, mas na verdade essa idéia não passa de uma ilusão.
Apenas nós, seres humanos, acreditamos erroneamente que tudo é imutável. Esforçamo-nos para não sermos levados pela correnteza e lamentamos por tudo que se vai. No entanto, mesmo sofrendo e desdobrando-nos, caindo sete vezes e nos levantando oito, não há como parar o fluir, que envolve também nossa dor e nossa luta.
Ao invés disso, é melhor ver as coisas como são e nos juntarmos a essa correnteza, com suavidade. Apenas assim poderemos encontrar prazer na fugacidade das coisas, uma vez que é justamente essa fugacidade que tece as mais diversas figuras na tapeçaria da vida.
Quando o shijo [três toques do sino] anuncia o início do zazen [meditação sentada] e tudo está em silêncio, a voz do rio é alta e clara. Durante a caminhada kin'hin [meditação andando], seu som se atenua. E ao final da meditação, ao som do chukai [sinal do término da meditação], a voz do vale desaparece completamente. É muito interessante. Por que será? O som do rio do vale aumenta, diminui, desaparece, mas não é o rio que muda, quando as ondas de nossa mente se acalmam, podemos ouvir o sermão sem palavras da água, das gotas, da erva, das árvores, dos seixos e das montanhas nos ensinando a transitoriedade de todas as coisas. Quando surgem pensamentos, todos se calam. Na verdade, eles não deixam de falar; nós é que perdemos a capacidade de ouvi-los.
O que acontece com nossos ouvidos também acontece com nossos olhos. Quando o olhar da mente é límpido, vemos tudo como realmente é, de modo natural. Mas assim que os olhos se distraem com objetos externos, não vemos mais. Perdemos a capacidade de ver corretamente. Sons e imagens nos atacam, nos arrastam, nos puxam. Coisas que deveríamos ver, não vemos. Coisas que deveríamos ouvir, não ouvimos. Não é assim?
Se escutarmos o rio sem atenção, a água que corre parece ter um ritmo constante e ininterrupto. Entretanto, nenhuma gota d'água passa duas vezes sobre a mesma pedra. Não é nunca a mesma gota que forma o leito do rio ou o murmúrio da correnteza. A imutabilidade é apenas uma ilusão dos olhos e dos ouvidos humanos. Uma vez que tenha passado, a água não corre nunca mais no mesmo ponto do rio.
A vida humana não é diferente. Acreditar que ontem é igual a hoje é resultado de nossa ignorância e insensibilidade. São nossas mentes e nossos olhos deludidos que vêem o passado igual ao presente. Os olhos iluminados vêem claramente a imagem das coisas em eterno movimento e reconhecem que um instante é diferente de qualquer outro.

Escrito durante a participação no Nehan Sesshin (retiro em memória à morte de Shakyamuni Buddha, realizado todos os anos em fevereiro) no Mosteiro Sede de Eihei-ji, em Fukui-ken.
(Shundo Aoyama Rôshi. Para uma pessoa bonita: Contos de uma mestra zen. Prefácio da Monja Coen, traduzido por Tomoko Ueno. São Paulo: Palas Athena / Zen do Brasil, 2002. Pág. 17-18.)
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Oír la Voz del Valle
Shundo Aoyama Rôshi
[Para una persona bonita]
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El agua del rio fluye siempre, sin cesar. Fluye rápida, no para un solo instante y se va. Su murmullo evoca en mí el eco del tiempo.
El agua del tiempo brilla en el lecho del Universo, siempre corriendo, fluyendo. Piedras, árboles, casas y ciudades también fluyen lentamente en esta corriente, así como los seres, todo esto puede parecer inmutable, pero en verdad esa idea no pasa de una ilusión.
Apenas nosotros, seres humanos, acreditamos erróneamente que todo es inmutable. Nos esforzamos para no ser llevados por la corriente y lamentamos por todo lo que se va. Mientras tanto, incluso sufriendo y desdoblándonos, cayendo siete veces y levantándonos ocho, no hay como parar el flujo, que envuelve también nuestro dolor y nuestra lucha.
Al contrario de ello, es mejor ver las cosas como son y juntarnos a esa corriente, con suavidad. Solo así podremos encontrar placer en la fugacidad de las cosas, considerando que es justamente esa fugacidad la que teje las más diversas figuras en el tapete de la vida.
Cuando el shijo [tres toques de carillón] anuncia el inicio del zazen [meditación sentada] y todo está en silencio, la voz del rio es alta y clara. Durante la caminata kin'hin [meditación andando], su sonido se atenúa. Y al final de la meditación, al son del chukai [señal del término de la meditación], la voz del valle desaparece completamente. Es muy interesante. ¿Por qué será? El sonido del rio en el valle aumenta, disminuye, desaparece, pero no es el rio que cambia, cuando las ondas de nuestra mente se calman, podemos oír el sermón sin palabras del agua, de las gotas, de la hierba, de los árboles, de los guijarros y de las montañas enseñándonos la transitoriedad de todas las cosas. Cuando surgen pensamientos, todos se callan. En verdad, ellos no dejan de hablar; nosotros somos los que perdemos la capacidad de oírlos.
Lo que acontece con nuestros oídos también acontece con nuestros ojos. Cuando el mirar de la mente es límpido, vemos todo como realmente es, de modo natural. Pero así que los ojos se distraen con objetos externos, no vemos más. Perdemos la capacidad de ver correctamente. Sonidos e imágenes nos atacan, nos arrastran, nos empujan. Cosas que deberíamos ver, no las vemos. Cosas que deberíamos oír, no las oímos. ¿No es así?
Si escuchamos al rio sin atención, el agua que corre parece tener un ritmo constante e ininterrumpido. Entretanto, ninguna gota de agua pasa dos veces sobre la misma piedra. No es nunca la misma gota que forma el lecho del rio o el murmullo de la corriente. La inmutabilidad es apenas una ilusión de los ojos y de los oídos humanos. Una vez que haya pasado, el agua no corre nunca más en el mismo punto del río.
La vida humana no es diferente. Acreditar que ayer es igual a hoy es resultado de nuestra ignorancia e insensibilidad. Son nuestras mentes y nuestros ojos engañados que ven al pasado igual al presente. Los ojos iluminados ven claramente la imagen de las cosas en eterno movimiento y reconocen que un instante es diferente de cualquier otro.

Escrito durante la participación en el Nehan Sesshin (retiro en memoria a la muerte de Shakyamuni Buddha, realizado todos los años en febrero) en el Monasterio Sede de Eihei-ji, en Fukui-ken.
(Shundo Aoyama Rôshi. Para una persona bonita: Cuentos de una maestra zen. Prefacio da Monja Coen, traducido por Tomoko Ueno. São Paulo: Palas Athena / Zen do Brasil, 2002)
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quarta-feira, 24 de março de 2010


El Viaje


Extraído de Gestae.com


Conmigo inicias, ¡oh viajero!, el camino.
Ahora principias el viaje de tu vida.
Sin origen, y sin destino.
Hacia el todo, y hacia la nada.
Muchos antes que tú lo han empezado.
No todos lo acaban.
Te encontrarás muchas mañanas en el tránsito hacia ninguna parte.
Y tu desidia será la inercia que te llevará a todos los sitios.
Esta será tu forma de vida.
Siempre partirás de un sitio para dormir en otro diferente.
Y todo ello sin moverte jamás.
Nunca tendrás tiempo de mirar atrás.
No lo hagas jamás.
Ni jamás des la vuelta.
Ni cambies el sentido de tu marcha.
Iniciarás rumbos que no te llevarán a ningún puerto.
Pero ello no ha de importarte.
Siempre saldrás de un lugar a otro sin hallar un lugar al que puedas llamar tu casa.
Porque siempre te hallarás de paso.
Tu casa será todo el mundo.
Tu mundo.
Esta es la única vida que has de conocer.
Porque la tuya es una lucha contra el tiempo.
No dispones de la eternidad para realizar tu proyecto.
Las reglas del juego solamente te dan un tiempo limitado.
Siempre has de encontrar una nueva montaña que escalar.
Y otro obstáculo que salvar.
Algún día sabrás quien eres en realidad.
Recuerda los versos del poema que conociste en tu juventud.
Solo una cosa puedes pedir de tu viaje.
Que éste sea largo.
Y que se presente repleto de aventuras y de conocimiento.
Habrás de buscar en tu recorrido lo que inició tu búsqueda.
Serás complacido si en tu camino son muchos tus despertares.
Conocerás gentes, visitarás ciudades.
Y al final descubrirás un lejano puerto que tus ojos no han visto, y que tu mente ahora ignora.
Pero nunca serás ciudadano.
Sólo serás un viajero.
Tu patria será sólo un anhelo, o un recuerdo.
Porque tu viaje no es más que un tránsito hacia tu propia vida.
El ansia te perseguirá siempre.
Y por más que conozcas países y ciudades, te encontrarás solo, en medio de tanta gente.
Algún día sabrás donde te hallas realmente.
Has de tener en todo momento conciencia de tu peregrinaje.
Es tu destino llegar al final de tu recorrido.
Sin embargo, no quieras hacer que tu camino sea ni más intenso, ni más prolongado.
Has de esperar que las cosas sucedan conforme su naturaleza.
La fruta será comestible cuando sea madura.
Tu travesía debería extenderse durante muchos años.
No puedes ni debes adelantar los acontecimientos.
Has de ser anciano cuando llegues al final de tu viaje.
Entonces tendrás un patrimonio.
El viaje te habrá proporcionado riquezas, que habrás acumulado durante todo tu camino.
No esperes en ese momento que tu búsqueda te aporte nada más.
Cuando te encuentres en el extremo de tu tránsito, todo cuanto poseerás se hallará contigo.
Algún día sabrás lo que tus experiencias significan.
Comprenderás que sin haberte nadie enseñado, sabes.
Comprenderás que el camino no está señalado, pero que sin embargo, existe.
El camino lo haces tú, cuando caminas.
Sabrás leer los signos de las cosas.
Las estrellas te enseñarán el rumbo a seguir.
Todo cuanto has de hacer es dejar pasar el tiempo.
El día y la noche se sucederán una y otra vez.
Cada vez que el sueño te domine, serás un poco más tu mismo.
Algún día comprenderás que la vida no es más que un sueño.
Cuando seas prisionero en el camino recuerda lo siguiente.
Tarde o temprano serás libre.
Tarde o temprano dejarás el pasado atrás y podrás continuar tu marcha.
Pero no creas que tienes garantizada tu victoria.
Has de ganarla.
No pienses jamás que algo no puede sucederte a ti.
Has de hacer que tu destino sea otro.
Porque son muchas las cosas que pueden sucederte.
Y entre ellas, esa que tú deseas que no suceda.
Algún día comprenderás que no todo lo bueno es tan benévolo, y que no todo lo malo es tan desfavorable.
El tiempo fluye, como un río.
Nada puedes hacer por detener su transcurso.
¿Volverás a ver a quienes se han cruzado en tu camino a lo largo de los años?
Nadie lo sabe.
El tiempo fluye sereno, imperturbable.
Como el río fluye hasta el mar.
Sin embargo, durante el viaje, puedes hallar tempestades.
O puede que el viento te venga de cara, impidiendo que navegues en la dirección que tú deseas.
Puedes perder miembros de tu tripulación
en tu travesía.
Puedes precisar incluso una nueva embarcación.
Habrás de reaprovisionarte en los puertos propicios.
Practicarás el comercio en tu ruta, y eso te enriquecerá.
Intercambiarás.
Sobornarás.
Tomarás por la fuerza.
Engañarás.
Hurtarás.
Prevaricarás.
Así te harás a ti mismo, viajero.
Y serás bendecido por los dioses.
Algún día sabrás si has hallado a los dioses en tu camino.
La búsqueda que te propones te ha dado la fuerza y el valor para iniciar tu viaje.
No hubieses partido sin tu ansia por ella.
Quizá cuando llegues al final del camino, te sientas decepcionado por lo que has obtenido.
Sin embargo, ser sabio es tu destino.
Y cuando sea el momento, entenderás el sentido de tu búsqueda.
Encontrarás dificultades.
Llorarás.
Sufrirás.
Te lamentarás mil veces de tu destino.
Pero todo él se halla escrito desde un principio, y se realizará fielmente.
Sentirás diez mil veces que no puedes avanzar más.
Que las circunstancias te aplastan.
Que no te permiten caminar.
Has de saber que tu deber es ir más lejos.
Tienes que remover esos árboles que te aplastan, y que no te dejan progresar.
Tienes que conseguir superar cada presente.
Tienes que conseguir superar el futuro que se acerca.
Y cuando consigas desligarte de tus ataduras, cuando hayas ganado la libertad frente a tus cadenas, has de tener bien presente que tienes que ir más lejos.
No puedes detenerte.
Tienes que avanzar más.
Tienes que encontrar nuevas sendas.
Porque iniciarás miles de senderos que habrás de abandonar.
Pero siempre retendrás algo de ellos.
Ninguno de los caminos por los cuales derives te dejará igual que antes de pisar su polvo.
Ganarás alguna cosa en cada una de tus experiencias.
Y esto te servirá en todo momento para iniciar mejor una nueva aventura.
Recuerda caminante: has de llegar más allá incluso del mañana que ahora se aproxima.
Recuerda el poema.
Y cuando creas que has llegado al final de tu recorrido, descubrirás que no haces más que iniciar tu viaje, y que existen muchos más caminos que desconoces, y que deberás explorar.
Algún día llegarás al final del camino.
Castigarás a tus enemigos.
Y destruirás para crear.
Porque en tu viaje habrás de tomar decisiones.
Tendrás que orientar tu velamen hacia los puertos que te esperan.
Vadearás los peligros.
Pero mil veces caerás en ellos.
Mantén firme entonces el timón.
Y si alguna injusticia cometes, procura repararla.
Los monstruos que te encontrarás deberán ser sacrificados.
Y a partir de su ejecución, viajarán contigo.
Te darán la fuerza necesaria para proseguir el viaje.
Si no matas a tus enemigos, ellos acabarán contigo, y con tu proyecto.
No tengas piedad con los traidores.
Y no seas uno de ellos.
Pero si alguna vez has de serlo, repara el daño.
Si no sientes dolor cuando seas tú quien traicione, entonces tu viaje habrá acabado.
Y estarás perdido en medio del océano.
Y los dioses permitirán tu destrucción por otro navegante.
Ten valor y no pierdas tu rumbo.
Aplica la fuerza cuando sea necesario.
Pero no te excedas en ella.
Y cuando hayas derrotado a tus enemigos, perdónales.
No guardes rencor en tu alma.
Sé puro de corazón para poder proseguir tu viaje.
Algún día comprenderás el gozo del viajero al fin de su travesía.
Nunca sabrás lo que hay al otro lado.
Tus acompañantes muchas veces no han de entenderte.
Alguna vez abandonarás tu realidad.
Porque en la fantasía has de encontrar la guía para tus pasos.
Cuando una voz te anuncie en tu interior el camino propicio, serás ya grande y sabio.
Pero hasta entonces caerás.
Una y otra vez, caerás.
Y habrás de levantarte siempre.
Una y otra vez habrás de levantarte.
Y otra vez caerás y habrás de levantarte.
Porque tu gloria no estará en tus aciertos.
Ni tu gloria estará en tus méritos.
Ni en tus bondades.
Ni en tus éxitos.
Sino en levantarte cuantas veces muerdas el polvo.
Serás hombre cuando llores por tus amigos, y por las oportunidades perdidas.
Serás bestia cuando calles tus sentimientos, y olvides el sentido de tu viaje.
Algún día comprenderás el sentido de tu pasión.
Has de buscar sucesores para tu proyecto.
La búsqueda no puede detenerse pase lo que pase.
Deberás crear las condiciones para que otros sigan el camino que tú has iniciado.
Tu mayor honor será conseguir que tu herencia no se pierda.
Porque tú también prosigues la tradición de otros muchos que navegaron antes que tú.
Tu trabajo será la continuación de la exploración de otros muchos viajeros que iniciaron su búsqueda antes que tú.
Y esta cadena no debe romperse jamás.
Debe extenderse hasta el infinito, más allá de las estrellas.
Así, tu participarás también en un viaje que te trasciende.
Tú serás el eslabón necesario de la cadena para que tu pueblo alcance la inmortalidad.
Deseo para ti un buen viaje, si además de virtuoso eres fiel a los tuyos y a tu pueblo.
Recuerda que en tu viaje siempre estarás solo.
Aunque en todo momento otros viajeros te acompañarán.
Espero que las circunstancias te sean propicias.
Y que encuentres el objeto de tu viaje a lo largo de tu peregrinaje.
Poco a poco, y quizás sin darte cuenta, te harás guerrero.
Como guerreros fueron muchos antes que tú.
Y serán después de que termines tu búsqueda.
Habrás de luchar en el combate más viejo del mundo.
En el combate más marrullero.
Espero que encuentres placer en tu recorrido, y que llenes alforjas de anhelos deseados.
Recuerda siempre el poema de tu juventud.
Espero que tu búsqueda se vea recompensada con muchas aventuras, y conocimientos.
Y que encuentres los caminos de los viejos anhelos de todos los guerreros.
La búsqueda, el camino, es todo cuanto posees.
No te engañes, viajero.
No existe nada más.
Sin embargo, abre bien los ojos en tu peregrinaje.
Porque puedes hallar sorpresas.
Y recuerda el viejo poema, que es sabio.
Que tu viaje sea largo.
Da siempre un paso más, y sé fiel a los tuyos, y a tu pueblo.

Uno en Todo,
Todo en Uno...
Si sólo se comprendiese esto,
¡No te preocuparías más por no ser perfecto!
El libro de La nada

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