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sábado, 5 de fevereiro de 2011

ACCESAR


«accesar», «acceder»



Recomendación de la Fundación del Español Urgente México (Fundéu México) sobre el uso inapropiado de la palabra accesar, palabra que se puede sustituir por el verbo acceder.
La palabra accesar, calco del inglés «to acces» que traducido quiere decir «oportunidad de alcanzar o usar», es empleada frecuentemente en frases como «accesar la información»,
«un camino difícil de accesar». Es un anglicismo innecesario que se puede cambiar por el verbo en español acceder, que tiene varios sentidos, como «ceder o consentir en lo que alguien solicita»,
«entrar o pasar por un lugar» y «tener acceso a una situación, condición o grado superiores, llegar a alcanzarlos».
Para ejemplificar estos significados se puede decir que «el profesor accedió a cambiar la fecha del examen», o bien «es un camino de difícil acceso».
Aunque es importante recordar que son los hablantes los que norman la lengua y el anglicismo accesar se usa más cada día, sobre todo en el lenguaje informático, así que tal vez
pronto forme parte de nuestros diccionarios. Por lo pronto, la Fundéu México recomienda evitar su uso.
Es importante señalar que se abusa del verbo acceder con el sentido de entrar. Se escucha en los medios frases como: «accedieron al edificio a las 6» o «la gente accedió al restaurante»,
incluso «los manifestantes impidieron el acceso de los legisladores», en todos estos casos es preferible usar el verbo entrar: «entraron al edificio a las 6», «la gente entró al restaurante»,
«los manifestantes impidieron la entrada de los legisladores».

sexta-feira, 4 de fevereiro de 2011

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día

"dar abasto", "no dar a basto"

Dar abasto es la manera adecuada de escribir la expresión que significa \'bastar, rendir lo suficiente\'; la forma dar a basto, en tres palabras, es incorrecta.


Aunque resulta frecuente leer frases en las que se escribe dar a basto, como en «Los helicópteros no dan a basto en el rescate de los turistas varados» o «Aseguran que todo está bajo control, pero no dan a basto para atender todos las llamadas», lo correcto es escribir dar abasto, ya que esta locución está formada por el verbo dar y por el sustantivo abasto (\'provisión de víveres\') y quiere decir \'rendir lo suficiente\'.

Así, en los ejemplos citados lo correcto hubiera sido escribir: «Los helicópteros no dan abasto en el rescate de los turistas varados» y «Aseguran que todo está bajo control, pero no dan abasto para atender todos las llamadas».

ISRAELÍ


hebreo, judío e israelita no corresponden a israelí

La Fundéu recuerda que estas palabras suelen usarse como gentilicios o como adjetivos sinónimos de los actuales derivados del actual Estado de Israel cuando no lo son.
Según el Diccionario de la lengua española (DRAE), el término hebreo como adjetivo se refiere al pueblo semítico que conquistó y habitó Palestina, y a las personas de ese antiguo pueblo. Hebreo es también la lengua semítica que se habla en Israel y otras comunidades judías del mundo: la lengua hebrea o el hebreo.
La palabra judío, procede del latín Iudaeus, y este del hebreo yehudi. Además de referirse también al pueblo semítico que conquistó y vivió en Palestina, judío es ‘perteneciente o relativo al que profesa la ley de Moisés’, ‘natural de Judea’ y ‘perteneciente o relativo a este país del Asia antigua’.
Israelita es sinónimo de los anteriores, tanto en sentido histórico como en sentido religioso.
Sin embargo no debe usarse ninguna de las palabras anteriores como gentilicio del moderno Estado de Israel, que es israelí. No debe decirse «el grupo de políticos israelitas viajó a Estados Unidos el pasado...» ni «el tenista hebreo fue eliminado en la primera ronda» sino «el grupo de políticos isralíes viajó a Estados Unidos el pasado...» y «el tenista israelí fue eliminado en la primera ronda».
La Fundéu México recuerda, por lo tanto, que debe emplearse el adjetivo israelí cuando se hace referencia al actual Estado de Israel y no confundirlo con los adjetivos hebreo, judió e israelita, que pueden funcionar como sinónimos cuando se refieren históricamente tanto al antiguo pueblo del Asia como a la religión.

quinta-feira, 3 de fevereiro de 2011

UMA MULHER...


Qualquer coisa que você de a uma mulher ela fará algo fabuloso
Dai esperma e ela te dará um neném.
Dai uma casa e ela te dará um lar.
Dai alimentos e ela te dará uma maravilhosa comida.
Dai um sorriso e ela te dará seu coração.
Ela multiplica e engrandece tudo o que você entregue....

Assim que se lhe dais problemas se prepara..cabrón!!! ...!!
Por que te faz uma confusão!!!


Publicado por Victoria Eugenia García...

Recomendación del día



Prime time en español es horario de máxima audiencia

Es habitual encontrar la expresión prime time en diversos medios de comunicación (sobre todo en televisión) para referirse a la franja horaria de mayor audiencia.

Así, pueden leerse frases como: «El partido del Barça y del Real Madrid se disputará en prime time»; «Jesús Vázquez salta de Telecinco a Cuatro para hacerse cargo de un programa semanal en prime time»; «Los candidatos José Montilla y Artur Mas, aspirantes a dirigir Cataluña, protagonizaron un debate cara a cara en prime time».

Sin embargo, prime time es un anglicismo innecesario que puede ser sustituido por la expresión española horario de máxima audiencia.

De esta manera, en los ejemplos anteriores hubiera sido más adecuado escribir: «El partido del Barça y del Real Madrid será en horario de máxima audiencia», «Jesús Vázquez salta de Telecinco a Cuatro para hacerse cargo de un programa semanal en horario de máxima audiencia», «Los candidatos José Montilla y Artur Mas, aspirantes a dirigir Cataluña, protagonizaron un debate cara a cara en horario de máxima audiencia».

ESPAÑOL 2011


LA ZONA FANTASMA
Discusiones ortográficas I


JAVIER MARÍAS 30/01/2011
Extraído de El País - España





No sé si una de las funciones, pero desde luego uno de los efectos y grandes ventajas de la ortografía española era, hasta ahora, que un lector, al ver escrita cualquier palabra que desconociera (si era un estudiante extranjero se daba el caso con frecuencia), sabía al instante cómo le tocaba decirla o pronunciarla, a diferencia de lo que ocurre en nuestra hermana la lengua italiana. Si en ella leemos “dimenticano” (“olvidan”), nada nos indica si se trata de un vocablo llano o esdrújulo, y lo cierto es que no es lo uno ni lo otro, sino sobresdrújulo, y se dice “diménticano”. Lo mismo sucede con “dimenticarebbero” (“olvidarían”), “precipitano”, “auguro” y tantos otros que uno precisa haber oído para enterarse de que llevan el acento donde lo llevan: “dimenticarébbero”, “prechípitano”, “áuguro”. Del francés ni hablemos: es imposible adivinar que lo que uno lee como“oiseaux” (“pájaros”) se ha de escuchar más o menos como “uasó”. El inglés ya es caótico en este aspecto: ¿cómo imaginar que “break” se pronuncia “breic”, pero “bleak” es “blic”, y que “brake” es también “breic”? ¿O que la población que vemos en el mapa como “Cholmondeley” se corresponde en el habla con “Chomly”, por añadir un ejemplo caprichoso y extravagante, y hay centenares?

“Con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su dicción”

Este considerable obstáculo era inexistente en español –con muy leves excepciones– hasta la aparición de la última Ortografía de la Real Academia Española, con algunas de sus nuevas normas. Vaya por delante que se trata de una institución a la que no sólo pertenezco desde hace pocos años, sino a la que respeto enormemente y tengo agradecimiento. El trabajo llevado a cabo en esta Ortografía es serio y responsable y admirable en muchos sentidos, como no podía por menos de ser, pero algunas de sus decisiones me parecen discutibles o arbitrarias, o un retroceso respecto a la claridad de nuestra lengua. Tal vez esté mal que un miembro de la RAE objete públicamente a una obra que lleva su sello, pero como considero el corporativismo un gran mal demasiado extendido, creo que no debo abstenerme. Mil perdones.
Lo cierto es que, con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su correspondiente dicción o –aún peor– intentan obligar al hablante a decirlas de determinada manera, para adecuarse a la ortografía, cuando ha de ser ésta, si acaso, la que deba adecuarse al habla. Si la RAE juzga una falta, a partir de ahora, escribir “guión”, está forzándome a decir esa palabra como digo la segunda sílaba de “acción” o de “noción”, y no conozco a nadie, ni español ni americano (hablo, claro está, de mi muy limitada experiencia personal), que diga “guion”. Tampoco que pronuncie “truhán” como “Juan”, que es lo que pretende la RAE al prohibir la tilde y aceptar sólo “truhan”. De ser en verdad consecuente, esta institución tendría que quitarle también a ese vocablo la h intercalada (¿qué pinta ahí sí, según ella, se dice “truan” y es un monosílabo?), lo mismo que a “ahumado”, “ahuyentar” y tantos otros. O, ya puestos, y siguiendo al italiano y a García Márquez en desafortunada ocasión, ¿por qué no suprimir todas las haches de nuestra lengua? Los italianos escriben “ipotesi”, “orrore”, “eresia” y “abitare”, el equivalente a “ipótesis”, “orror”, “erejía” y “abitar”. Y dado que la Academia parece inclinada a facilitarles las cosas a los perezosos e ignorantes suprimiendo tildes, no veo por qué no habría de eliminar también las haches. (Dios lo prohíba, con su hache y su tilde.)
En cuanto a “guié” o “crié”, si se me vetan las tildes y se me impone “guie” y “crie”, se me está indicando que esas palabras las debo decir como digo “pie”, y no es mi caso, y me temo que tampoco el de ustedes. Hagan la prueba, por favor. Tampoco digo “guió” y “crió” como digo “vio” o “dio”, a lo que se me induce si la única manera correcta de escribirlas es ahora “guio” y “crio” (en la Ortografía de 1999 poner o no esas tildes era optativo, y no alcanzo a ver la necesidad de privar de esa libertad). En cuanto a “riáis” o “fiáis”, si yo leo “riais” y “fiais”, como ordena la RAE, me arriesgo a creer que he de pronunciar esas formas verbales igual que la segunda sílaba de “ibais”, lo cual, francamente, no es así. Y si leo “hui” en vez de “huí”, nada me advierte que no deba decir esa palabra exactamente igual que la interjección “huy” (tan frecuente en el fútbol) o que “sí” en francés, es decir, “oui”, es decir, “ui”. Si un número muy elevado de hablantes percibe todos estos vocablos como bisilábicos con hiato, y no como monosilábicos con diptongo, ¿a santo de qué impedirles la opcionalidad en la escritura? La RAE parece tenerle pánico a la posibilidad de elegir en cuestión de tildes (que es algo menor y que no afecta a la sacrosanta “unidad de la lengua”). Pero es que además es incongruente en eso, porque sí permite dicha opcionalidad en “periodo” y “período”, “policiaco” y “policíaco”, “austriaco” y “austríaco” (yo siempre las escribo sin tilde), lo mismo que en “alvéolo” y “alveolo”, “evacúa” y “evacua” y otras más. ¿Por qué no permitir que cada hablante opte por “truhán” o “truhan”, como aún puede hacerlo (por suerte) entre “solo” y “sólo”, “este” y “éste”, “aquel” y “aquél”? La posibilidad de seguirles poniendo tildes a estas palabras no es para mí irrelevante. ¿Cómo saber, si no, lo que se está diciendo en la frase “Estaré solo mañana”? Si se la escribe en un mail un hombre a su amante, la diferencia no es baladí: sin tilde significa que estará sin su mujer; con tilde que mañana será el único día en que estará en la ciudad. No es poca cosa, la verdad. Por menos ha habido homicidios.

FUNDÉU MEXICO RECOMIENDA...


Recomendación de la Fundación del Español Urgente México sobre el uso de las palabras restaurante, restaurant, restaurán y restorán.


Un restaurante es ‘un establecimiento público donde se sirven comidas para ser consumidas en el mismo local’; por ejemplo: «¿Por qué no vamos a un restaurante a celebrar tu cumpleaños». Esta voz procede del participio del verbo restaurar, que significa ‘recuperar o reparar’, y es el equivalente español del término francés restaurant(restorán). Por ello, al escribir restorán se está incurriendo en un galicismo, pues simplemente se está reproduciendo, con ortografía castellana, la pronunciación del vocablo restaurant (restorán). Tal galicismo es innecesario pues el vocablo restaurante es de vieja raigambre hispánica.
La Fundéu México aclara que deben evitarse la forma híbrida restaurán, que no es ni francesa ni española, y la forma restaurant que es la voz inglesa, también tomada del francés,
tanto en su ortografía cuanto en su pronunciación.

La Fundación del Español Urgente México (Fundéu México) recuerda que el género gramatical de azúcar es ambiguo en el español, pues es una de esas escasas palabras
para las cuales es válido su uso tanto en género masculino como en femenino: el azúcar o la azúcar.


Si se emplea la palabra azúcar sin ninguna otra frase que la acompañe, se refiere el género masculino, se dice: «Pásame el azúcar». Cuando lleva un adjetivo que lo especifica, puede ir en cualquiera de los dos géneros, aunque suele predominar el femenino, por ejemplo: «El pastel puede llevar azúcar morena o azúcar blanca».
En plural, lleve o no una palabra que lo especifique, se usa más en género masculino, se dice: «Incorporé los dos azúcares a la harina cernida».
La palabra azúcar tiene la particularidad de admitir su uso con la forma –el del artículo y un adjetivo en forma femenina, aunque no comience por –a tónica, como en el siguiente caso:
«Pon en la ensaladera el azúcar molida». Se trata de un resto del antiguo uso de la forma –el del artículo ante sustantivos femeninos que comenzaban por vocal, tanto átona como tónica,
algo que era normal en el español medieval.
La Fundéu México recomienda que la palabra azúcar es de género ambiguo, si se emplea solo, es masculino: el azúcar, pero si otra palabra lo acompaña, se usa el femenino: azúcar morena,
y en plural, es más común el masculino: los azúcares.

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