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terça-feira, 17 de abril de 2018

ANGLICISMOS

‘Customizar’ el idioma: los anglicismos y el español

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AMHERST, Massachusetts — El Instituto Cervantes acaba de publicar un Diccionario de anglicismos del español estadounidense (DAEE) y su repertorio de palabras —unas 1250— incluye “áiscrin” para helado, “customizar” para personalizar, “mayor” para alcalde y “yonquería” para chatarrería.
Esta selección de palabras (otras igualmente hermosas son “bubi” para seno, “hevi” para duro o difícil y “laquear” para cerrar) le gustaría mucho al escritor que le da nombre al instituto, Miguel de Cervantes Saavedra. Contra el batallón de gente refinada que detesta este tipo de “barbarismos” —una palabra a veces usada como sinónimo de “anglicismo” y que sirve para desacreditar aquello que es a un tiempo indeseable y amenazante—, el autor del Quijote era partidario de hacer que el lenguaje fuera flexible e ilimitado. En su novela inventó un puñado de vocablos, por ejemplo “zonzo”, que a la postre se incorporaron al español.
Hoy, el contacto entre el español y el inglés es un fenómeno insoslayable y sin embargo se ha empleado mal el término “anglicismo”. El Diccionario de la Lengua Española lo describe como “vocablo o giro de la lengua inglesa empleado en otra”. Ejemplos comunes en nuestro idioma son “delivery” y “online”. El problema de esta definición es que sugiere que la presencia de estos términos es esporádica. Acaso sea así en muchas partes del mundo hispánico, pero en Estados Unidos, donde aproximadamente 57,5 millones de latinos nos forcejamos a diario en algo que se llama spanglish, esa frecuencia es todo menos ocasional. Aquí el español vive canibalizando al inglés, reconfigurándolo y reinventándose al tiempo que quiebra su estructura sintáctica. Establecer qué es un hispanismo y qué un anglicismo es una labor bizantina.
Según el autor del DAEE, Francisco Moreno-Fernández —académico de número de la Academia Norteamericana de la Lengua Española—, el diccionario ni es normativo ni escolar porque “no es un instrumento de aprendizaje o desarrollo de la lengua”. Tampoco es un léxico de dudas, “ya que no pretende dictaminar sobre lo que es o no apropiado, en caso de vacilación”. Y no aspira a recoger “las voces incluidas en los diccionarios que puedan compartir con este algunas de sus características”.
¿Qué es entonces? Un manojo de palabras a partir de un entendimiento bastante laxo del concepto de “anglicismo”, cuyo objetivo es diferenciar al español estadounidense del español de otras áreas geográficas.
A primera vista es un objetivo loable. Pero visto con profundidad en realidad no lo es. Basta una mirada paciente para advertir que el DAEEparte de una falsa premisa: las lenguas necesitan una nacionalidad para legitimarse. En realidad, no importa de dónde vienen ni adónde van; lo que importa es que digan algo que la gente entienda.
Porque toda comunicación es una negociación que no se mide en ganancias y pérdidas sino en el acto mismo de la supervivencia. Esto ha pasado con el español en Estados Unidos: se ha mezclado con gozo y exuberancia con el inglés y ha compuesto un código híbrido que fluye con naturalidad en un ir y venir de palabras en ambos idiomas. La línea de demarcación que separa los idiomas, como las líneas fronterizas entre un país y otro, siempre es artificial y caprichosa.
Muchas de las voces en el DAEE provienen de un léxico que preparé en 2002 titulado Spanglish: The Making of a New American Language, otras han dejado de circular y algunas presuponen un conocimiento limitado o erróneo del switcheo de lenguas. Un ejemplo es “obnoxio” para desagradable o repugnante. El uso que da Moreno-Fernández es “su discurso fue realmente obnoxio”, pero es un término que no he escuchado; tampoco “fone” para diversión o entretenimiento.
Moreno-Fernández no parece decidirse sobre la ortografía. Deletrea “focop” para algo que está dañado y “fokin” para jodido y confunde esta última voz con “puto”, un mexicanismo que tiene significados múltiples. O dice “tuistear”, con s, para el acto de escribir en Twitter pero “tuiteador” para la persona que participa activamente en Twitter. Esas imprecisiones pertenecen a los esfuerzos académicos que se hicieron en la primera década de este siglo. Hoy ya están resueltos en la mente de muchos usuarios. En este sentido, el DAEE va varios pasos atrás y no parece seguir el ritmo vivo y cambiante de la lengua entre sus usuarios, que vacilan cada vez menos en lo que respecta al arte de deletrear.
De algo servirá la existencia del DAEE a los investigadores futuros, pero su aproximación es desacertada. De hecho, la que podría opinar sobre estos asuntos y hasta resolverlos es la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que habría sido la institución más apropiada para publicar el DAEE. Creada en 1973 con sede en Nueva York, la ANLE es la más joven de las academias en funcionamiento. Tendría que estar a nivel de calle en Estados Unidos, ser más consciente de las pocas fronteras que tiene un lenguaje y de lo libre que es, pero es tan anacrónica y cerrada como el resto de las instituciones que regulan el lenguaje.
El idioma vive en una constante metamorfosis. Miguel de Cervantes no entendería muchas palabras del vocabulario que utilizamos hoy y eso le divertiría. El manco de Lepanto sabría ver en esa riqueza léxica no la señal de tiempos aciagos, sino una evidencia de una sociedad más abierta.
Para algunos pensadores aislar los anglicismos en un lexicón ha sido una actitud de “resistencia” ante la embestida colonialista del imperio estadounidense. Esta actitud se enlista en la línea ideológica de José Enrique Rodó, contemporáneo de José Ortega y Gasset. En Ariel(1900), Rodó compara a los estadounidenses con Calibán, personaje de La tempestad de William Shakespeare: impetuosos, agresivos y desafiantes. Esa perspectiva sigue siendo vigente para muchos, pero cada vez cae más en desuso. Hoy vivimos en un mundo en el que las migraciones son incesantes y las lenguas se enriquecen y dejan de pertenecer a un lado u otro de la frontera. Marginar palabras, como los anglicismos, no tiene sentido: son palabras que se usan en las calles de toda América.
Es ridículo e inútil restringir el lenguaje. Ponerle nacionalidad a las palabras es guetoizarlas. La poeta puertorriqueña Giannina Graschi, invocando ecos shakesperianos, habla del idioma como “una estética bound to double business”. Las palabras, como las personas, cambian y se trasladan de un lugar a otro sin importar los muros ni los diccionarios.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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estar relacionado con,

no estar 

relacionado a

Recomendación urgente del día
La secuencia estar relacionado va seguida de la preposición con, no de la preposición a.
En algunos medios de comunicación se pueden observar frases como «Según esta declaración, la explotación de seres humanos está relacionada a actividades ilegales tales como la minería ilegal», «Estos convenios están relacionados a los programas de electrificación que se ejecutan en el país» o «El fiscal añadió que las denuncias están relacionadas a diversos delitos, como malversación».
Como indica el Diccionario panhispánico de dudas, no es adecuado emplear la preposición a después de relacionado (participio del verbo relacionar).
Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Según esta declaración, la explotación de seres humanos está relacionada con actividades ilegales tales como la minería ilegal», «Estos convenios están relacionados con los programas de electrificación que se ejecutan en el país» y «El fiscal añadió que las denuncias están relacionadas con diversos delitos, como malversación».
Por último, se recuerda que las locuciones en relación con y con relación ason preferibles a en relación a.

segunda-feira, 16 de abril de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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contracción del 

crédito,

mejor que

credit crunch

Recomendación urgente del día
La expresión contracción del crédito es una alternativa en español a credit crunch.
En las noticias económicas pueden encontrarse frases como «No hay una masiva huida a Letras del Tesoro, no hay nada de credit crunch», «Esos funcionarios sostienen que el verdadero problema es lo que denominan el credit crunch» o «Las empresas con sede en la Eurozona han visto mejoradas sus condiciones de acceso al crédito tras el credit-crunch de 2008».
El Glosario de términos y expresiones sobre la crisis económica, incluido en el boletín Puntoycoma y elaborado por los traductores españoles de las instituciones de la Unión Europea, propone las alternativas contracción del crédito o restricción crediticia. De las dos, la más recomendable es la primera: mientras que el sustantivo contracción implica necesariamente una reducción, la voz restricción es más ambigua, pues podría apuntar a una limitación voluntaria del crédito.
Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «No hay una masiva huida a Letras del Tesoro, no hay nada de contracción del crédito», «Esos funcionarios sostienen que el verdadero problema es lo que denominan la contracción crediticia» y «Las empresas con sede en la Eurozona han visto mejoradas sus condiciones de acceso al crédito tras la contracción del crédito de 2008».

sexta-feira, 13 de abril de 2018

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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el tictac o el zigzag,

en una sola palabra

Recomendación urgente del día
Las palabras tictac, zigzag, chachachá y otras semejantes, formadas por repetición de una sílaba (a veces con cambio vocálico), se escriben en una sola palabra cuando se usan como sustantivos: el tictac, mejor que el tic-tac o el tic, tac.
En los medios de comunicación pueden verse frases como «El tic-tac del despertador se vuelve insoportable», «Un auténtico desastre urbanístico en el que el zig-zag es casi siempre la forma más rápida de llegar a los sitios», «¿La culpa la tuvo el cha-cha-cha?», «El din don se repite y los devotos ingresan» o «Los futbolistas salieron al tran-tran y a los nueve minutos se vieron con un gol en contra».
Tal como señala la Ortografía de la lengua española, las palabras formadas por duplicación de una sílaba se escriben sin guiones intermedios en su uso como sustantivo: el tictac, el zigzag, el chachachá, el dindón, al trantrán, el runrún…
Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «El tictac del despertador se vuelve insoportable», «Un auténtico desastre urbanístico en el que el zigzag es casi siempre la forma más rápida de llegar a los sitios», «¿La culpa la tuvo el chachachá?», «El dindón se repite y los devotos ingresan» y «Los futbolistas salieron al trantrán y a los nueve minutos se vieron con un gol en contra».
Cuando estas voces se emplean como onomatopeyas, esto es, como imitación de sonidos, la Ortografía recomienda escribirlas con guion intermedio o entre comas, si bien también es válida su escritura en una sola palabra: «El reloj hace tic-tac», «El reloj hace tic, tac» o «El reloj hace tictac». 
Cabe señalar que, en cualquier caso, estas palabras llevan tilde o no conforme a las reglas generales de acentuación ortográfica, de modo que se escribe el dindón o el gluglú por ser agudas terminadas en vocal, pero «El timbre hice din-don» o «Se oía un glu-glu en el fregadero», sin tilde porque cada elemento, tomado por separado, es un monosílabo.

quinta-feira, 12 de abril de 2018

EL IDIOMA ESPAÑOL

EL ESPAÑOL

TERESA GURZAResultado de imagem para TERESA GURZA

http://www.elheraldodesaltillo.mx/2018/04/11/el-espanol/

Todos los que nos comunicamos en español, que después del chino es el segundo idioma más hablado del mundo, conocemos su riqueza lingüística.

Y también, que no en todos los países las palabras significan lo mismo.

Lo que ahora parece no tener tanta importancia, porque la comunicación se hace a base de esos amarillos emojis, que todos entienden y con los que estamos regresando a la época de los jeroglíficos.

Hay, además, una generalizada tendencia a disfrazar las cosas; con lo que finalmente las palabras van perdiendo substancia.

Eso pasa mucho aquí en México con las agresivas palabras de Trump, que Peña Nieto había ignorado; hasta que esta semana respondió creo que, de forma tardía y débil, pero ha sido muy celebrado por simpatizantes y opositores.
Igual que su llamado a la unión de los mexicanos, que para mí sólo indica que no se ha dado cuenta que en relación a Trump, todos con excepción de él y de su canciller, hemos estado unidos.

Regresando al español y sus diferentes significados, en Chile la palabra regalona, por ejemplo, no define a una persona que obsequia mucho; sino a alguien mimado.

Y hacer un cariñito es allá, tener una atención o bajar el precio a algo.

Acaban de estar dos amigas chilenas en mi casa y las llevé a visitar pueblos cercanos; y en Tepoztlán una de ellas pidió al dueño de una tienda que le hiciera un cariñito en sus compras.

Extrañado, el tipo le acarició una mejilla y casi se lleva una cachetada; y cuando le expliqué la situación, respondió “cariñitos donde quiera y los que quiera, rebajas nada…”

Y al oír a mi resignada amiga decir que entonces cancelaría tal cual, empezó a regresar las cosas a los estantes; ignorando que en Chile, cancelar significa pagar.


Hay también algunas palabras inocuas en México, que son tomadas como insulto en algunos lugares latinoamericanos; como concha o papaya.

Y frutas netamente mexicanas, cuyos nombres no son respetados pese al derecho que debíamos tener de bautizarlas a nuestro antojo: como el aguacate al que en Sudamérica llaman palta; o el jitomate que se vuelven tomate.

Esa diferencia de significados, llegó a ocasionarme situaciones penosas o divertidas cuando recién casada con Matías, ignoraba yo muchos modismos.

Un día expliqué al personal de la casa, en que consistirían sus trabajos; y al decirle a Jovita la cocinera, que parte de su tarea era lavar los trastes, me miró horrorizada preguntó los de quienes y a qué horas.

Sorprendida, le respondí que los de todos los que estuvieran en la casa y después de cada alimento.

Aún más molesta, me pidió tiempo para consultarlo con su esposo Ernesto, que era el mozo.

Tras varias horas de espera, se presentaron los dos muy serios para decirme que por ser muy grande su necesidad de trabajo, aceptaban lavar los trastes de Matías y mío; pero solo esos y únicamente una vez al día y que si no se iban.

Rebatí diciéndoles que al contratarlos aseguraron que habían trabajado en varias embajadas; y me parecía raro, que ahí no hubieran lavado trastes.

¿Quién lo hacía? les pregunté y contestaron casi a gritos, “cada quien lavaba los suyos”.

Informé a Matías de la propuesta, inquiriendo si tomaríamos a alguien más solo para lavar trastes o si compraría una máquina.

Me miró azorado, preguntando porque quería yo que ellos lavaran nuestros trastes; después estalló en carcajadas y me dijo que trastes allá significa poto y que le parecía totalmente comprensible que no quisieran lavar los nuestros; ¿y qué es poto le pregunté? “culo” respondió.


En otra ocasión, compramos una canasta con fresas y cómo había invitados para “las once”, como en Chile se llama al té, pedí a Jovita: ´Láveme muy bien las fresitas, para servirlas a las visitas´..

Me preguntó cuántas lavaba, si las debía secar y en qué las debía poner; qué raras preguntas pensé, pero contesté que la mitad de las que había y que no las secara; y le entregué dos bonitas charolas mexicanas, para ponerlas.

Y ¡Ay Dios Mío!, a la hora de servir el té llega muy circunspecta, llevando sobre las charolas las cobijitas húmedas pero muy bien dobladitas, que estaban usando cuatro cachorritos nacidos pocos días antes.

Es que en Chile a las fresas se les dice frutillas; y como ella pensaba que yo seguía hablando pésimo el chileno, creyó que le dije fresitas, por decir frazaditas.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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VIII Cumbre de las Américas:

11 claves de redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de la VIII Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Lima los días 13 y 14 de abril de 2018, se ofrece una serie de recomendaciones sobre términos y expresiones relacionados con este encuentro:

1. VIII Cumbre de las Américas

VIII (u Octava) Cumbre de las Américas se escribe con mayúsculas iniciales, y su lema, «Gobernabilidad democrática frente a la corrupción», solo lleva mayúscula inicial en la primera palabra y se entrecomilla si aparece dentro de un texto.

2. Alianzas público-privadas

Uno de los temas destacados de esta edición serán las alianzas público-privadas, adjetivo compuesto que se escribe preferiblemente con guion, tilde en público y solo con el segundo elemento concordando en género y número con el nombre. No obstante tampoco es incorrecta la escritura sin guion y sin tilde: publicoprivadas.

3. Desarrollo sustentable o sostenible

Otro de los asuntos en los que se centrarán los debates es la puesta en marcha de un modelo de desarrollo consciente de la necesidad de no agotar los recursos, un concepto para el que son válidos los adjetivos sustentable(más usado en América) y sostenible (habitual en España).

4. Siglas y acrónimos

Se recomienda escribir con todas las letras en mayúscula las siglas de los organismos relacionados: OEA (Organización de los Estados Americanos), GRIC (Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres), CAN(Comunidad Andina de Naciones) o ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). En cambio, es preferible escribir solo con inicial mayúscula los acrónimos compuestos por cinco letras o más, como Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Onamiap(Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú), Mercosur (Mercado Común del Sur) o Caricom (Comunidad del Caribe).

5. Palabras con prefijos y elementos compositivos: anticorrupción, exconsejero,vicepresidente…

Los prefijos y elementos compositivos se escriben generalmente unidos a la palabra que acompañan (anticorrupción, exconsejero, vicepresidente); sin embargo, el prefijo se escribirá con guion cuando la siguiente palabra sea un número o comience por mayúscula (super-8 o anti-ALCA) e irá separado solo si afecta a varias palabras que se comportan como una unidad (ex alto cargo, vice primer ministro).

6. Los cargos, en minúscula

Los cargos políticos se escriben con minúscula inicial por tratarse de sustantivos comunes: presidente del Gobierno, ministro de Exteriores… Por su parte, el término Gobierno se escribe con mayúscula inicial cuando se refiere al ‘conjunto de personas o instituciones que gobiernan una división político-administrativa’.

7. Mandatario, mejor que dignatario

Es frecuente aludir a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en este tipo de cumbres como dignatarios. Aunque es un término correcto (‘persona investida de una dignidad’), la palabra mandatario (‘persona que ocupa por elección un cargo muy relevante en la gobernación y representación del Estado’) resulta más adecuada en este caso.

8. Diferendo, americanismo válido

La palabra diferendo, propia del español de América y poco frecuente en otras zonas, alude a la ‘diferencia, desacuerdo, discrepancia entre instituciones o Estados’, como señala el Diccionario académico.

9. Nombres españoles de algunos países y ciudades

Al referirse a los países participantes, o a sus capitales, de nombre no hispano, conviene usar el exónimo español: Belice (mejor que Belize), San Vicente y las Granadinas (mejor que Saint Vincent and the Grenadines), Granada (mejor que Grenada), Surinam (mejor que Suriname) y Quebec(mejor que Québec).

10. Gentilicios

Algunos de los gentilicios menos frecuentes de los países participantes son antiguano (de Antigua y Barbuda), trinitense (de Trinidad y Tobago), guyanés (de Guyana), beliceño (de Belice), barbadense (de Barbados), sanvicentino (de San Vicente y las Granadinas), surinamés (de Surinam) y dominiqués (de Dominica), distinto de dominicano (de la República Dominicana). Asimismo, ya que en el contexto de la cumbre todos los países participantes son americanos, se recuerda que es recomendable emplear el gentilicio estadounidense (mejor que americano) para referirse a los habitantes de los Estados Unidos (que se abrevia como EE. UU. o con la sigla EUA).

11. Hispanoamérica, Iberoamérica y Latinoamérica no son sinónimos

Latinoamérica o América Latina engloba los países del continente americano en los que se hablan lenguas derivadas del latín (español, portugués y francés). Sin embargo, Hispanoamérica hace referencia exclusivamente a los países de lengua española, e Iberoamérica a la suma de estos y Brasil, país de habla portuguesa.

terça-feira, 10 de abril de 2018

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Estado federal

no es lo mismo

que estado federado

Recomendación urgente del día
La denominación estado federado alude, generalmente, a cada una de lasdiversas unidades territoriales que forman parte de una entidad más amplia, que recibe el nombre de Estado federal. 
En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «La Fiscalía del estado federal alemán de Schleswig-Holstein ha solicitado la extradición del expresidente» o «En México, sobre todo en los 32 estados federales, hay muchos medios que obtienen más de la mitad de su facturación en la publicidad del Gobierno».
El Diccionario de la lengua española recoge Estado federal como aquel en el que ‘las distintas competencias constitucionales son distribuidas entre un Gobierno central y los estados particulares que lo conforman’. Estos últimos se denominan de forma genérica estados federados, aunque en algunos países reciben denominaciones específicas, como entidades federativas en México.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «La Fiscalía del estado federado alemán de Schleswig-Holstein ha solicitado la extradición del ex presidente» y «En México, sobre todo en las 32 entidades federativas, hay muchos medios que obtienen más de la mitad de su facturación en la publicidad del Gobierno».
Ver también: estado, uso de mayúsculas y minúsculas.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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