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domingo, 14 de outubro de 2012

CALIDAD Y TRADUCCIÓN (Primera parte)


Definición de calidad
En todas las ramas del saber existen dos clases de definiciones: aquellas que nunca se van a poder comprobar y aquellas que sí. Las primeras pertenecen al mundo de lo que podríamos denominar pseudociencia, y las segundas pertenecen al campo de las ciencias, en el que quisiera enmarcar este pequeño trabajo. Y en este campo, hacer una definición es adquirir un compromiso, puesto que lo que definamos se tendrá que poder medir después. ¿Confuso? Voy a decirlo de otra forma. Si decimos que una traducción es «bastante buena, aunque le falta algo de coherencia al texto y el estilo es mejorable», estamos hablando de la calidad de la traducción, pero en clave de pseudociencia. En realidad, nunca sabremos si esta traducción es mejor o peor que otra «bastante buena también, aunque con más sentido de la estructura, mejor articulada y menos vaga en los adjetivos». Si lo que queremos es saber la calidad que tiene una traducción, no nos queda más remedio que medirla, y dado que todo lo que se mide, se mide en relación con un patrón, habrá que hacer tres cosas: definir qué es calidad, decir con qué patrón se va a medir, y medirla.
En casi todas las actividades de producción, la tarea es relativamente sencilla. Se define la calidad como el grado de similitud entre lo que se fabrica y un patrón ideal, con sus dimensiones, su peso, su color y su composición química, por poner un ejemplo. A continuación se miden estas características en el producto acabado y listo.
Sin embargo, en el caso de la traducción, la tarea se complica un poco. En primer lugar, porque el texto cuya calidad queremos medir no tiene un patrón de referencia, sino dos: el texto original y el idioma de destino. En segundo lugar, porque algunas de las características que definen la calidad de la traducción son en cierto modo intangibles.
Voy a definir aquí la calidad de la traducción del siguiente modo:
«La calidad de una traducción es el grado de similitud entre los significados del texto terminal y el original, y el grado de ajuste entre el texto terminal y las normas lingüísticas del idioma de destino.»
Quizá alguien se haya preguntado por qué he tenido en cuenta las normas lingüísticas del idioma de destino a la hora de medir la calidad de la traducción. La respuesta parece sencilla: el traductor ha cometido errores en su propio idioma porque está traduciendo. Si esto fuese cierto, la cuestión estaría zanjada. Pero no siempre es así. Por poner un ejemplo, una falta de ortografía solamente será imputable a la traducción si el traductor no la comete cuando redacta en español. Dicho de otra forma, la diferencia entre el número de faltas de ortografía que comete un traductor cuando traduce y el número de ellas que comete cuando redacta en su propio idioma puede deberse con bastante probabilidad al proceso de traducción, y por lo tanto sería justo tenerlas en cuenta al medir la calidad. Sé que este planteamiento nos llevaría demasiado lejos y, como no es mi intención convertir la medición de la calidad en un trabajo de laboratorio, iré directamente al grano.
Cómo se mide la calidad de una traducción
Primer paso
Hemos dicho que la calidad se mide por referencia a un patrón ideal. Normalmente ese patrón no se toma como modelo en su totalidad, sino que de todas sus características se extraen como referencia solamente aquellas que resultan relevantes para lo que estamos produciendo, en este caso la traducción. En traducción, los patrones ideales son el texto original y el idioma de destino. Son patrones porque sirven como punto de referencia y son ideales porque el texto original es justamente lo que queremos reproducir fielmente, y el idioma de destino contiene todas las normas que deseamos que cumpla nuestro texto traducido.
Respecto al texto original, las características que nos interesa tomar como referencia son:
• los significados
• el número de unidades semánticas
• el estilo
Digo «los significados» en plural pensando en que un texto no solamente transmite el significado más o menos literal de sus palabras, sino también un significado intencional, simbólico, situacional, o como se le quiera llamar, que también tiene que estar presente en la traducción. El significado literal de una carta puede ser el de disculpa, y sin embargo la forma en que está redactada puede dejar en el lector la sensación de reproche.
El número de unidades semánticas es un criterio objetivo, y sin embargo discutible, con el que me refiero al número de significados diferentes expresados en el original. Por poner un ejemplo, alguien podría defender que «total y absolutamente» expresa dos ideas. Eso es cierto objetivamente hablando, puesto que lo total no es lo absoluto, pero puede discutirse si lo analizamos desde otros puntos de vista. Sería cierto si hablamos de un cantante que cautivó al público total (por ejemplo, del todo) y absolutamente (por ejemplo, él solo). Sin embargo, no sería cierto si decimos que «estoy de acuerdo total y absolutamente».
En cuanto al estilo, es necesario decir que la traducción deberá transmitir los mismos matices que el original, si bien adaptados a la mentalidad y a la cultura de los lectores. Un texto que diga The motor may produce noises that could interfere with the user's working no se debería traducir por «El motor hace un ruido del demonio, y así no hay quien trabaje», pero quizá tampoco sería acertado traducirlo por «El motor genera unos niveles acústicos que podrán interferir con la actividad ergonómica del usuario».
Respecto al idioma de destino, las características que nos interesa tomar como referencia son:
• Ortografía
• Gramática
• Sintaxis
• Terminología
Como errores no se prestan a mucho comentario, pero sí como síntomas. La experiencia que ya empiezo a acumular en este oficio me dice que los errores cometidos en este apartado se deben a una de las siguientes razones:
• El traductor no conoce su idioma suficientemente
• El traductor ha buscado una expresión «rara» para mejorar el texto
• El original era complicado y el traductor ha buscado una solución de urgencia
Segundo paso
Una vez definidas las características que nos servirán de referencia, tenemos que concretar qué unidades vamos a utilizar para medirlas en nuestra traducción y dividirlas en dos grupos: las que se pueden contar y las que no. Se pueden contar, por ejemplo, las faltas de ortografía, o las supresiones y añadiduras. Los errores de significado también se pueden contar, pero lo que nos interesa no es saber cuántos contiene una traducción, sino lo graves que son. Esto nos obliga a establecer un sistema de deméritos, que podría ser el siguiente:
Errores muy graves: el original y la traducción tienen significados opuestos (por ejemplo, traducir turn on the light por «apagar la luz»).
Errores graves: el original y la traducción tienen significados diferentes (por ejemplo, traducir turn on the light por «darse la vuelta con ligereza»).
Errores leves: el original y la traducción tienen significados parecidos (por ejemplo, traducir turn on the light por «activar el interruptor»).
No obstante, si alguien considera que es peor omitir un acento que una 'h', puede establecer también el correspondiente sistema de deméritos para las faltas de ortografía. Mi opinión es que nos debe salir más económico medir la calidad de una traducción que hacerla. Por esa razón me parece suficiente establecer un sistema de puntos para las características que se pueden contar, y un sistema de deméritos para las que no.
Ejemplo práctico
Queremos medir la calidad de una traducción técnica. Si cumple todos los requisitos que hemos comentado anteriormente vamos a asignarle una calidad 100, y además la vamos a clasificar en el grupo A. De lo contrario, esa puntuación irá decreciendo de acuerdo con la siguiente tabla de evaluación:
Tipo de error Descripción del error Penalización por cada error
significados opuestos
diferentes
parecidos Grupo D
Grupo C
Grupo B
unidades semánticas omisiones
añadiduras -10 puntos
-5 puntos*
estilo parecido
diferente Grupo B
Grupo C
ortografía cualquier falta -5 puntos
gramática cualquier error -10 puntos
sintaxis cualquier error -5 puntos
terminología cualquier error -15 puntos*
imprecisiones cualquier error -5 puntos
* Normalmente, las añadiduras que encontramos en las traducciones son pequeñas aclaraciones que hace el traductor, como experto en el tema que traduce, a fin de hacer más comprensible un texto que quizá en el original resulte confuso. Por ese motivo, no se penalizan tanto como las omisiones. Por otro lado, los errores de terminología se penalizan más que otros por tratarse de un texto técnico.
La traducción es la siguiente:
Inform the user that the knocking sounds during the measurement are caused by switching the coils on and off.
Informe al usuario que los golpes que escuchará durante la medición son causados por la conexión y la desconexión de los debanados.
Tipo de error Descripción o cantidad Penalización
significados opuestos
diferentes
parecidos Grupo B
unidades semánticas omisiones
añadiduras -10 puntos
-5 puntos*
estilo parecido
diferente Grupo B
Grupo C
ortografía c1 -5 puntos
gramática 1 -10 puntos
sintaxis
terminología 1 -15 puntos
imprecisiones 1 -5 puntos
Esta traducción quedaría clasificada en el grupo B con 65 puntos.
En primer lugar, el traductor asume innecesariamente un riesgo al traducir knocking sounds por «golpes», pudiendo haber dicho algo así como «ruidos similares a golpes». Se comete un error ortográfico al escribir «debanado» con b, un error gramatical en «informe... que», cuando lo correcto es «informe... de que», un error de terminología en «devanados», que deberían ser «bobinas», y una imprecisión al decir que el usuario «escuchará» golpes, cuando habría sido mejor decir «oirá».
El sistema de puntuación que acabo de comentar asigna a los errores valores absolutos y los acumula en forma de puntuaciones directas. Una de las ventajas de este sistema es su sencillez, pero en cambio presenta algunos inconvenientes. El principal de ellos es el sesgo a favor de las traducciones cortas, que por efecto de la probabilidad contendrán menos errores que las largas. Este problema se podría resolver indicando el tamaño de la traducción junto a su nivel de calidad. Lo que ocurre es que comparar una traducción B 74 (250 palabras) con otra C 65 (380 palabras) puede suponer algo más que un simple trabajo rutinario. Mi opinión es que la calidad de dos o más traducciones se debe poder comparar de un vistazo sin necesidad de operaciones intermedias. Esto se consigue computando los errores en términos de porcentajes. Como los porcentajes se pueden comparar entre sí, también se podrán comparar los niveles de calidad obtenidos por diferentes traducciones, independientemente de su tamaño. Lo único que debemos definir claramente en este punto es la unidad de medida. Yo soy partidario de utilizar como unidad la palabra. Casi todos los programas que utiliza el traductor disponen de una función para contar palabras. Si el programa nos ofrece además la posibilidad de contar el número de frases, no habría inconveniente alguno en tomarlas como unidad de medida para calcular, por ejemplo, el porcentaje de errores de sentido.
La tabla que aplicaremos, tomando en este caso la palabra como unidad de medida, es la siguiente:
Tipo de error Cantidad Porcentaje Penalización Resultado parcial
Significados opuestos -50
Significados diferentes -30
Significados parecidos -20
Omisiones -10
Añadiduras -5
Estilo parecido -20
Estilo diferente -30
Ortografía -5
Gramática -10
Sintaxis -5
Terminología -15
Imprecisiones -5
____________________
Resultado total 100
Este podría ser el resultado de una traducción de 500 palabras que contiene dos omisiones.
Tipo de error Cantidad Porcentaje Penalización Resultado parcial
Omisiones 2 0,4 -10 -4
En la columna «Cantidad» hemos anotado «2». A continuación hemos calculado qué porcentaje suponen esos dos errores en un texto de 500 palabras (2 / 500 x 100) y hemos anotado el resultado (0,4) en la columna «Porcentaje». Después hemos multiplicado este porcentaje por su correspondiente penalización y hemos llevado el resultado (-4) a la columna «Resultado parcial». Por último, sumando todos los resultados parciales obtendremos un valor que reflejará el nivel de calidad de la traducción. Respecto a las penalizaciones, deseo aclarar que también puede adoptar el signo positivo, siguiendo la lógica de que «cuanto menos, mejor». En tal caso, la mejor traducción no sería la que obtuviera 100, sino 0 puntos. Si alguien prefiere seguir la lógica del «cuanto más mejor», puede otorgar de entrada 100 puntos a la traducción y restarle al final los obtenidos tras la evaluación.
El planteamiento de esta tabla es bien sencillo: los errores se expresan en porcentajes y, como no todos son igualmente graves, aplicamos a cada uno de ellos su correspondiente factor de penalización. Finalmente, si la calidad se mide con el objetivo de tomar decisiones, es aconsejable establecer unos valores límite de aceptación junto a aquellos errores que consideremos más graves. Así, aunque una traducción haya obtenido una buena puntuación general, no será aceptada si sobrepasa el límite de aceptación, por ejemplo, en el apartado «significados opuestos».
Nota final
Con esta pequeña aportación he pretendido solamente transmitir la idea de que la calidad de la traducción se puede medir, y he intentado dejar caer una gota de objetividad en un campo tan dado a la opinión como este. Nunca me ha parecido un disparate considerar la traducción como un servicio, con su cliente, su proveedor, su precio y, por qué no, su calidad.
Andrés López Ciruelos
Traducción médica. Alemania
minus3plus4@t-online.de
FUENTE: http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/85/pyc854_es.htm

EL PERFIL DEL TRADUCTOR







Esta lista define el perfil del traductor.
¿Se sienten identificados? Yo sí, ¡jajaja!, y mucho.


1. Pasión patológica por las palabras.
2. Obsesión por toda clase de diccionarios.
3. Curiosidad inagotable.
4. Pensamiento lateral. Aunque esto valdría para casi todas las profesiones, en general...
5. Conocimientos transdisciplinarios, cultura general.
6. Voluntad y paciencia para negociar con los clientes.
7. Una red de apoyo e intercambio de información (colegas, foros, etc.).
8. Visión crematística de la profesión.
9. Habilidad para la tecnología.
10. Ser un estudiante/estudioso crónico.
11. Equilibrio entre seguridad en sí misma y reconocimiento de aprendizajes pendientes y retos de cada texto.
12. Amor al detalle.
13. Capacidad de pensar más allá (think outside the box, para usar un cliché), de retar las normas establecidas, doblegarlas, investigarlas y sacar nuestras propias conclusiones, en oposición a aceptar las cosas como son «porque así son».
14. Amor por la lectura. (¿Está de más mencionarlo?).
15. ¡Saber dos o más lenguas! Y capacidad de utilizar activamente al menos una de ellas (¡nadie lo había mencionado todavía!).
16. Dominar a la perfección las lenguas de trabajo.
17. Pasión casi patológica por el trabajo (no hay lunes, no hay domingos... todos los días son laborables).
18. Muy buena organización de los tiempos.
19. Temple de acero para enfrentar a la Ley de Murphy (servidores que se caen, apagones de luz en todo el país, etc.).
20. Facilidad para transformarse en médico, ingeniero, agricultor, experto en moda, pastelero, viajero, historiador, etc.
21. Saber vender las 21 cualidades anteriores (y las que sigan).
22. Conocer (y bien a fondo) la cultura de los clientes para que el trato sea más positivo para las dos partes.
23. Conciencia del cuerpo y atención a la salud en general. Auto cuidado.
24. Sentido de autocrítica.
25. Capacidad de distanciarse del trabajo hecho y preguntarse: ¿pero realmente esto se diría así?
26. Amigos y familia comprensivos que entiendan que estar en casa NO significa estar ocioso y que te perdonen por no poder ir al cine un sábado porque tienes que trabajar (porque así lo has elegido). Si encima te preparan té en los momentos de agobio, entonces ya es lo máximo.
27. Respeto y fascinación por la diversidad cultural.
28. Sabiduría (y valentía) para relacionarse con los diccionarios: casi siempre nos ayudan, pero no debemos pegarnos a ellos dogmáticamente. A veces, no nos ayudan. A veces, nos entorpecen. Un traductor debe saber usar el diccionario.
29. Ser un buen escritor (en camino de convertirse en excelente).
30. Conocimiento profundo de la cultura de los idiomas que traduce.
31. Agilidad mental.
32. Dominio de por lo menos una especialidad.
33. Carrera universitaria y/o capacitación profesional de alto nivel y/o experiencia demostrada.
34. Habilidad para los negocios.
35. Adaptabilidad.
36. Mantenerse constantemente actualizado.
37. Respetarse y respetar la profesión.
38. Humildad para saber cuándo es mejor decir que no a determinada especialidad, a determinado par de idiomas, a determinado volumen en determinado plazo. No para decir que sí y cobrar menos "porque estoy empezando".
39. Dotes de investigación y documentación. Saber dónde buscar, cómo buscar, y cómo cribar fuentes.
40. Intuición para detectar las trampas de un texto, e incluso los errores conceptuales (ya estén en una frase, EN UNA CIFRA, O EN UN GRÁFICO).
41. Plantearse la sostenibilidad de la profesión. Actuar no solamente para vivir hoy, y mañana, y el mes que viene, sino pensar en poder seguir haciendo lo mismo en 10-20 años.
42. Capacidad para ponerse varios gorritos según la circunstancia: el gorrito de currante, el gorrito de secretario, el gorrito de vendedor, el gorrito de negociante... y el gorrito más importante de todos: el de gerente.
43. Apegarse fielmente a un código de ética (como el de la ATA, por ejemplo).
44. Ser conscientes en todo momento de por qué traducimos como traducimos y no vacilar en fundamentar y defender ante el cliente o el corrector el porqué de nuestras elecciones.

FUENTE:http://albatraductora.blogspot.com/2008/03/perfil-del-traductor.html

sábado, 13 de outubro de 2012

LA UNIÓN EUROPEA

Con 23 idiomas, la UE suele hablar inglés
11 de Oct., 2012




El Defensor del Pueblo europeo critica la política lingüística restrictiva
La reclamación de un abogado español remueve la política lingüística de la Comisión Europea. El Defensor del Pueblo le da la razón cuando argumenta que los ciudadanos no pueden participar en consultas públicas que no pueden entender, porque suelen estar disponibles solo en inglés o, como mucho, también en francés y alemán. Cuestión de tiempo y dinero, dicen en Bruselas.
Muy frecuentemente, antes de adoptar una iniciativa legislativa, la Comisión Europea abre consultas públicas para que opine cualquier ciudadano, asociación o institución. La web «Tu voz en Europa», disponible en español, remite a las consultas abiertas o ya realizadas, todas escritas en inglés y solo en algunos casos en otros idiomas oficiales de la UE, que habitualmente son francés y alemán.
En este caso, el reclamante español se refería a las consultas sobre una nueva iniciativa para apoyar a las pequeñas y medianas empresas y sobre la libre circulación de trabajadores. Adujo que la política lingüística de la Comisión era arbitraria y contraria a los principios de apertura, buena administración y no discriminación. No se puede esperar que los ciudadanos europeos participen en la toma de decisiones que no pueden entender.
El Defensor del Pueblo Europeo, Nikiforos Diamandouros, respalda su opinión y comparte la postura del Parlamento Europeo que ha adoptado recientemente una resolución por la que insta a la Comisión a revisar su restrictiva política
lingüística para salvaguardar los derechos de los ciudadanos. Se trata, dice, de la participación ciudadana en la vida democrática de la UE y eso está garantizado por el Tratado de Lisboa.
Por tanto, el Ombudsman acusa a la Comisión Europea de mala administración y anima al ejecutivo comunitario a publicar los documentos de sus consultas públicas en los 23 idiomas de la UE o a proporcionar traducciones previa solicitud.
La Comisión ya ha rechazado esa recomendación. Aduce que el principio de multilingüismo está condicionado por las limitaciones de tiempo y por los recursos económicos. Para Bruselas, los ciudadanos no tienen un derecho legalmente establecido de acceder a los documentos de consulta en todos los idiomas de la UE.

EL IDIOMA ESPAÑOL EN LA CIMA DEL UNIVERSO














La lengua de Cervantes reina tras el mandarín y, por vez primera, delante del inglés entre las 7.000 que existen
FUENTE: ABC. 11/10/2012 - ANTONIO ASTORGA / MADRID

El español como huso idiomático ha alcanzado ya el rango de segunda lengua franca en este siglo. Sin pinganillos, el español es una fiesta. Gracias al rápido crecimiento del número de personas que tienen el español como idioma materno y, sobre todo, al innúmero incremento de los que lo adquieren como segunda o tercera opción lingüística, el español no solo camina firme por fuertes y fronteras entre el póker de las lenguas mundiales o mayores —chino, inglés e indi—, sino que se afirma como segunda lengua de comunicación internacional o de intercambio.
Según el exhaustivo proyecto de investigación «El valor económico del español», que ha dirigido el catedrático de Economía José Luis García Delgado para la Fundación Telefónica, el detalle de la demografía del español distingue entre los hablantes como grupo de dominio nativo, formado por 402 millones de personas, y los que emplean el español con competencia limitada, en torno a los 25 millones. Si a estas cifras añadimos la estimación de los aprendices del idioma, los hablantes de español alcanzarían los 439 millones de personas. Unos seres humanos con un poder de compra —si le atribuimos la renta media de sus países— en torno al 9 % del Producto Interior Bruto mundial. El español reina.
Según la prestigiosa revista «Ethnologue, Languages of the World, 16th ed., 2009», el español (328.518.810) principia la segunda década del siglo XXI como segundo idioma en el ránquin internacional de lenguas: detrás únicamente del chino (1.212.515.844) y delante del inglés por primera vez (328.008.138). En Estados Unidos hablan español48 millones de almas, frente a los 35,2 millones en 2000. Hay más de 18 millones de estudiantes de español por el mundanal ruido.
El Instituto Cervantesha pasado de matricular a 104.000 hispano-amantes en 2005 a más de 210.000 hoy. El español tiene imán. Se han duplicado los Diplomas de Español como Lengua Extranjera, que concede el Cervantes: de 31.500 a 57.000 en cinco años. Desde hace nueve años, España es el país que acoge más estudiantes europeos del programa Erasmus para mejorar su español: 33.200 alumnos en 2008 (Francia 24.600 y Alemania, 22.000). La estancia media es de 6,5 meses dejando 135 millones de euros en las arcas.
Entre los años 2000 y 2007, el valor económico del español en elProducto Interior Bruto (PIB) aumentó en un punto porcentual —del 14,6 al 15,6 %—, lo que traducido al dorado metal significa un salto desde los 92.000 millones de euros (92 millardos) a los 164 millardos. Como conducto vehicular de comunicación, casi 500 millones de personas hablan español en 21 países. ¿Qué supone esta altísima clasificación para nuestro idioma? Por decirlo «al modo orteguiano», sostiene García Delgado, «esta segunda posición mundial supone un abanico enorme de posibilidades culturales y sociales, y una fuente caudalosa de oportunidades económicas. ¿Para quién? Para las industrias culturales, para los intercambios financieros, para la internacionalización empresarial, para los movimientos migratorios, para todas las actividades que están relacionadas con la enseñanza del español como lengua extranjera... Una lengua multinacional que equivale «a una valiosísima renta de situación y a una ventaja competitiva de extraordinario potencial».
La lengua franca que no duerme
Crece muy rápido el número de hablantes de español: «La ventaja del inglés como efectiva lingua franca no es, hoy por hoy, neutralizable por ninguna otra; a lo que sí puede aspirar el español es a la condición de segunda lengua franca, complementaria del inglés, objetivo ambicioso pero no irrealizable, señala el exrector de la UIMP. La lengua española está mejor situada en la parrilla de salida para alcanzar ese objetivo que el francés, alemán, ruso, italiano o árabe», ausculta García Delgado..
La enseñanza del español se desliza sin frenos. Hay más de 18 millones de estudiantes del idioma de Cervantes en todo el orbe, y se estudia en más de cien países (ochenta no hispanohablantes). Las principales economías que hablan español (mexicana, chilena, colombiana, argentina, peruana...) conocen vigorosos procesos de internacionalización empresarial. El desarrollo económico y desempeño democrático los hace más atractivos. Su stendhaliano espejo es la España que caminó hacia la democracia.
Para el año 2050 se calcula que el censo de hablantes de español en Estados Unidos será de 132.800.000 personas: se iluminará así el primer faro hispanohablante, por delante de México. La lengua que nunca duerme en la ciudad que nunca duerme, Nueva York. José Luis García Delgado sitúa a EE. UU. como la gran frontera-norte del español, el territorio de promisión más importante: «Que, en dos generaciones, un tercio del país más rico y poderoso del planeta hable español dibuja un horizonte magnífico. Habrá que trabajarlo. Hoy, el español en ciudades como Nueva York, que conozco bien, es ya lengua de calle, pero no lengua de despachos profesionales ni de negociaciones empresariales. Nada se regala, ni el estatus de las lenguas».
En Internet, el español es la lengua más usada: fuman la «pipa de la paz» del castellano más de 136 millones de personas, convirtiéndose así en la segunda lengua internacional en la Red. El español surca cual alféizar los países nórdicos, Europa Oriental, Italia Grecia...: aprenderlo allí es como el rayo de Miguel Hernández: no cesa. En América, sobre todo en Brasil, que constituye otra gran tierra de promisión para el español, según García Delgado, «afortunadamente ya plasmándose en hechos, en realidades, a partir de la apuesta del gobierno brasileño de incorporar obligatoriamente al «ensino medio» la oferta del español».
En Brasil se ha pasado del millón de estudiantes de español en 2006 a cinco millones en 2011. Está previsto que estudien español 11,5 millones de alumnos. Filipinas quiere recuperar la lengua que hablaban los últimos de... y ha incorporado la enseñanza del español en la Educación Secundaria: en 2013 se generalizará el español. Hoy, el español comienza a aportar ventajas salariales y laborales a quienes en Estados Unidos lo dominan bien a la vez que dominan bien el inglés. «Es ese doble dominio lo que da ventajas. Y acaso lo que comience a ser un elemento de distinción social entre las gentes con cierto nivel de formación», apunta el profesor García Delgado, que considera que el español no tiene techo: «No tiene por qué. No lo tuvo el latín en su época, ni lo está encontrando el inglés. Ojalá que hagamos lo necesario —en los terrenos cultural, económico, institucional— para que tampoco lo tenga el español».

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO









COMA EXPLICATIVA

Las comas explicativas encierran incisos, que son palabras o frases cortas no esenciales a la idea de la frase, pero convenientes para una mejor comprensión del texto.
«Pedro Pérez, estudiante de Derecho, ganó el Premio de Cuento ABC». Observe que en este ejemplo el modificador explicativo encerrado entre comas se puede eliminar, sin que lo esencial de la idea se pierda: «Pedro Pérez ganó el Premio de Cuento ABC».
Los signos equivalentes a las comas explicativas son los paréntesis y los guiones mayores o rayas: «Pedro Pérez (estudiante de Derecho) ganó el Premio de Cuento ABC» o «Pedro Pérez -estudiante de Derecho- ganó el Premio de Cuento ABC».
Si usted escribe primero el modificador, no debe marcar comas, pues este deja de ser explicativo: «El estudiante de Derecho Pedro Pérez ganó el Premio de Cuento ABC».
Aquí no cabe escribir «Pedro Pérez» entre comas, pues al quitarlo perdería parte esencial de la información. Por eso en la frase «el ministro de Vivienda, Vargas Lleras, busca lotes», el nombre va entre comas, pues en el contexto nacional hay un solo ministro de Vivienda, mientras que en «el ministro colombiano Vargas Lleras busca lotes» no hay comas, pues el modificador «ministro colombiano» es aplicable a varios.

sexta-feira, 12 de outubro de 2012

TRADUCCIÓN TÉCNICA






El mercado de la Traducción Técnica vive un momento de alza
FUENTE: Com Ciência – Revista eletrônica de jornalismo científico - http://www.comciencia.br/comciencia/?section=8&edicao=80&id=987
Autor: Rómulo Augusto Orlandini
10/07/2012

“Follow the money”, la expresión que ganó fama en la década de 1970 en Estados Unidos, durante el esquema Watergate, ahora está siendo utilizada en otro contexto: el constante aumento de eventos internacionales realizados en Brasil, amplió un campo de trabajo influenciado directamente por las inversiones externas, el mercado de traductores e intérpretes. De acuerdo con la Asociación de Congresos y Convenciones (ICCA, por su sigla en inglés), en el país se realizaron 204 eventos internacionales en 2011, pasando de la 9ª para la 7ª posición entre las naciones sedes de este tipo de eventos. El número muestra un aumento del 10 % con relación al año anterior.
Según la consultora Common Sense Advisory, el mercado mundial de traducción debe movilizar en 2012, USD 33.500 millones. “Las expectativas de crecimiento de la economía están en alza debido a los eventos que están ocurriendo este año y por los eventos deportivos de los que Brasil será sede en los próximos años, que generarán mucho trabajo en esa área. Esto, una vez más, expresará la importancia de la industria de servicios multilingües para la economía brasileña, que desea moverse en un mundo globalizado”, afirma María Franca Zuccarello, profesora de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj) y presidente del Sindicato Nacional de Traductores (Sintra).
Para Zucarrello, los brasileños tienen la cultura de consumir literatura y películas extranjeras, lo que transforma al traductor en un profesional imprescindible, considerando que la mayor parte de la población no posee conocimientos suficientes de otras lenguas. Mientras tanto, con el reciente recalentamiento del mercado, la traducción con un perfil más técnico viene ganando espacio. Para proseguir en la ruta de la prosperidad, la economía también tiene que “hablar y entender” en portugués: “La demanda de traducción técnica está en continuo aumento, pues actualmente son muchas las empresas extranjeras radicadas en Brasil y tan importantes que precisan de traductores en todas las lenguas, principalmente aquellas empresas extranjeras relacionadas con Petrobras”.
“Prácticamente todos los nichos están en ascenso: traducción de videojuegos, de manuales, de películas, etc. No tengo conocimiento de ningún sector que actualmente esté en baja”: observa Heloisa Martins-Costa, profesional con 32 años de experiencia en traducción e interpretación de francés, inglés y español. La lista de posibilidades de trabajo es extensa: va desde el clásico subtitulado de películas, pasa por la traducción de contratos, artículos científicos, audios, interpretación de conferencias, trabajos en las áreas jurídica y tecnológica hasta el campo científico, médico y farmacéutico, como, por ejemplo, realizar la versión para el portugués de los prospectos de los medicamentos.
Para la traductora Michelle de Abreu Aio, que escribió un artículo sobre las trampas y desafíos de la traducción técnica (junto con la docente de la Universidad Federal de Santa Catarina, Silvana Polchlopeck), mientras la traducción literaria se destaca más por ser una actividad artística, la traducción técnica pasa desapercibida y solo es visible por eventuales errores. “El traductor de textos fuera del ámbito literario solo es percibido cuando hay un error lo suficiente notable para causar problemas en la ejecución de algo indicado por el texto – en la operación de un equipo o en un procedimiento quirúrgico, por ejemplo. De lo contrario, permanece invisible como si la inmensa cantidad de textos técnicos traducidos, presentes en nuestra actividad cotidiana, ya fuera redactada en el idioma de llegada”, afirma.
¿Formación práctica o académica?
No hay datos sobre el número de traductores existentes en el país o respecto del movimiento financiero del mercado, reflejo de la ausencia de una reglamentación – que la excluye de las estadísticas oficiales. En ellas, solo es posible contabilizar a los traductores públicos (conocidos como jurados, con registro en las juntas comerciales de los estados). En general, el perfil del profesional encontrado en el mercado de trabajo es mixto. Existen grados específicos para traductores, pero es habitual encontrar nativos o personas que vivían en el exterior traduciendo documentos. “Los cursos académicos en el área de traducción son relativamente recientes. Por ello, es usual encontrar en el mercado de traducción excelentes traductores que se formaron en otras áreas, como ingeniería, derecho, medicina, historia, psicología, etc.”, comenta Michelle Aio.
Agrega, también, que el traductor con formación académica está mejor preparado para enfrentar desafíos, porque la facultad incorpora discusiones sobre lengua, sociedad y cultura. “Sin duda, el traductor con formación académica está al frente, pues ingresa al mercado con un bagaje profesional indiscutiblemente más amplío que el traductor que solo posee el conocimiento de la lengua extranjera y cuyo dominio de todas las técnicas y herramientas, más allá de la muy necesaria conciencia lingüístico-cultural, corre el riesgo de ser adquirido en un tiempo considerablemente mayor”, dice.
La formación académica puede ser efectuada de diversas maneras: al cursar la graduación en letras con habilitación en lengua extranjera, al cursar directamente la licenciatura en traducción e interpretación, licenciatura solamente en traducción o por medio de cursos específicos, como los ofrecidos en las escuelas de idiomas. Heloisa Martins-Costa, formada en los Estados Unidos, Francia y Bélgica, señala que el solo hecho de hablar una lengua extranjera no significa que pueda traducir o interpretar en conferencias. “En cuanto a la técnica, es mejor procurar un curso serio, como el que es ofrecido por las universidades, a nivel de posgrado”, afirma.
La calidad de la traducción
Para ser un buen traductor, es preciso dominar dos o más lenguas, además de conocer nuevas expresiones y glosarios que van surgiendo a diario. “La persona debe entender, hablar y escribir en el idioma con el cual pretende trabajar. Lo ideal es que esa persona haya vivido algún tempo en el país del idioma elegido, pues la traducción no trata apenas de palabras. Incluye también la cultura”, aclara Heloisa Martins-Costa. La traductora nos da la orientación de aprovechar el precio bajo de los pasajes internacionales, cuando el dólar cae, para conocer el país y la lengua con la que se trabaja. Si el viaje no fuera viable, otra alternativa es a través de internet, donde se puede asistir a discursos de políticos, leer diarios y ver programas televisivos – además de poder conocer las bromas y chistes más actuales. Los valores practicados para traducción e interpretación son distintos, de acuerdo con cada tipo y tiempo de trabajo (ver tabla abajo). Pero, una cosa es cierta: cuanto más especializada el área, como, por ejemplo, la jurídica o la petrolera, mejor pago el traductor será.
Tipo de trabajo Valor
Traducción de texto de idioma extranjero para el portugués R$ 26,00/lauda (cerca de 2.100 caracteres por página, con espacios)
6 horas de traducción simultánea media de R$ 1.300,00
Traducción con libreto original completo R$ 180,00 por 10 minutos
Transcripción de 1 hora de audio en portugués R$ 423,00
Fuente: Sintra. Esta es una tabla de referencia. Sintra apenas difunde lo que establecen los propios afiliados y es practicado por el mercado.
No existen estudios específicos sobre la calidad de las traducciones. En general, los libros abordan solamente las técnicas y formas de dejar el trabajo más fidedigno al original. “Son muy pocas las publicaciones que se ocupan de la traducción técnica de modo general. Sobre técnicas de traducción, hay muchas, así como sobre la calidad de las traducciones literarias. Pero muy poco, de hecho, es dedicado al panorama actual de la traducción técnica en Brasil”, evalúa la investigadora Michelle Aio.
La profesora Zuccarello dice que existe una acreditación efectuada por la Asociación Brasileña de Traductores (Abrates) – lo que daría una cierta garantía al cliente. No obstante, ella afirma que la libre competencia es aún el mejor sello de idoneidad. “El verdadero control de calidad es efectuado por el mercado, que reconoce la calidad del traductor independientemente de ser él formado o no por cursos universitarios en el área o en otras disciplinas. La calidad del traductor pasa por la práctica, por el cuidado en el uso del lenguaje, por la capacidad de transmitir con claridad en una lengua las ideas y conceptos que fueron originariamente presentados en otra”, evalúa.

¿EL FUTURO DE LA TRADUCCIÓN?

Los voluntarios están cambiando el mundo de las traducciones con la ayuda de la Web
De la mano de Duolingo, la traducción on line realizada por voluntarios se posiciona como una alternativa a los trabajos profesionales; la opinión de los profesores y especialistas ante esta iniciativa
"¿Cuál será la forma más efectiva de traducir con precisión la Web?", se preguntó hace tiempo el guatemalteco Luis Von Ahn, profesor de ciencias de la computación en la Universidad de Carnegie Mellon, Estados Unidos.
La primera parte de la respuesta parece un sinsentido: "Que lo hagan personas que no manejan el idioma a traducir". La segunda parte aclara un poco más, pero tampoco tanto: "Y que lo hagan mientras aprenden ese idioma".

Para eso creó Duolingo , un servicio en línea que lanzó en junio pasado al público general (estuvo varios meses en beta cerrado) y a través del cual los usuarios de habla hispana y portuguesa pueden aprender -y traducir del- inglés. Por su parte, los que hablan inglés pueden aprender -y traducir del- español, alemán y francés.
A medida que avanzan en el proceso de aprendizaje, los estudiantes pueden enfrentarse al desafío de traducir oraciones sueltas. El sistema les da opciones para cada una de las palabras individuales y ellos deben elegir las que crean más acertadas y combinarlas de la manera en que creen que mejor representan el texto original.
También pueden ver traducciones de esa misma frase hechas por otros y calificarlas. La idea de Von Ahn y su equipo es que al tener a miles y miles de ojos revisando la misma oración, la precisión de la traducción vendrá no por el conocimiento individual -el que puede tener un traductor titulado- sino por la fuerza de la masa. Es el mismo principio que el científico aplicó en su anterior gran proyecto, reCAPTCHA .
"Tenemos alrededor de 500.000 usuarios" en Duolingo, le dijo Von Ahn a BBC Mundo, "100.000 de ellos están aprendiendo inglés desde el español". ¿Aprenderán mucho? ¿Traducirán con precisión?
QUIÉN TRADUCE
El elemento de la traducción viene primero, porque allí es donde está el negocio del proyecto, que consiguió 18,3 millones de dólares de inversionistas privados que, lógicamente, esperan ver ganancias en algún momento. Entre ellos el actor Ashton Kutcher y Union Square Ventures, que está detrás de inversiones en Twitter, Tumblr, Zynga y Foursquare.
"El negocio es cobrar por traducciones garantizadas", explica Von Ahn a BBC Mundo. "La idea es que los productores de contenido que quieran sus traducciones más rápido paguen por ello".
"Estamos haciendo pilotos para tres grandes agencias de noticias", dice, aunque aclara que "desafortunadamente no puedo divulgar sus nombres aún".
También lo harán gratis con textos que los usuarios suban a sus servidores o con material que no tenga restricciones de derechos de autor. El ejemplo más claro, y el que disparó la idea del proyecto, es Wikipedia. Como Von Ahn es hispanoparlante de origen pero vive en Estados Unidos, su idea fue utilizar Duolingo para traducir los artículos en inglés aún sin versión en español.
Durante el período de gestación del proyecto el investigador había calculado que sería capaz de completar esa tarea en cinco semanas si contaba con 100.000 hispanohablantes estudiando inglés, cifra que ya alcanzó. Pero las traducciones todavía no están publicadas.
"Estamos avanzando", dice, "pero no queremos empezar a subir artículos con errores a Wikipedia"; calcula que empezarán a hacerlo a fines de 2012.
De hecho, aún no han publicado ninguna traducción. Von Ahn le proveyó a BBC Mundo una del blog del proyecto, del inglés al español, de puede verse al final de esta nota. Saquen sus propias conclusiones.
Cada usuario traduce una o varias oraciones sueltas, "pero pueden ver las demás oraciones del documento y sus traducciones, lo cual hace que el texto final sea bastante consistente", cuenta Von Ahn.
Seán Keegan, responsable del servicio de enseñanza de inglés de la BBC ( BBC Learning English o Aprenda Inglés, en español), cree que el enfoque de Duolingo puede funcionar para palabras sueltas, oraciones simples y hasta varios párrafos, pero que en definitiva la traducción es un "área altamente especializada, para lo cual la gente estudia maestrías y más".
Pocos son más especializados que los profesionales nucleados en la Federación Internacional de Traductores. Su directora general Jeannette Orsted sostiene que así como "hablar un idioma y leer un idioma son dos cosas distintas", la traducción va aún más allá.
"Muchas personas bilingües no son capaces de traducir, porque es algo que requiere la comprensión profunda no solo de una palabra, sino también del tema, ni qué decir de la gramática", le dijo a BBC Mundo. Y agregó: "También se necesita comprender diferencias culturales y diferencias en las estructuras lingüísticas".
De todos modos, reconoce que la "traducción basada en crowdsourcing (subcontratación masiva y voluntaria, mayormente a través plataformas de internet) está aquí para quedarse, sin dudas". Aunque cree que siempre hará falta el trabajo de un profesional cuando se trate de traducir textos "complejos, legalmente vinculantes y de alto riesgo".
María Propato y Alejandra Jorge, de la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes lo resumieron de un modo más tajante en una carta que enviaron a una revista de ese país que publicó un artículo sobre Duolingo.
Plataformas como Facebook y Twitter apelaron a la predisposición de los usuarios de Internet, que colaboraron como voluntarios en la traducción de sus sitios web. Foto: Reuters
"No es justo esperar que un grupo de estudiantes que trabaja gratis con el único incentivo de 'aprender idiomas' puedan traducir con la misma eficacia, precisión, preparación y calidad final con la que lo hacen los traductores profesionales", opinan Propato y Jorge.
Pero Von Ahn insiste en que "las traducciones son tan buenas como las de los traductores profesionales". ¿Se quedarán estos sin trabajo, entonces?
Orsted no lo cree. Al menos no cree que "este modelo en particular (Duolingo) se vuelva tan exitoso como para afectar nuestros ingresos".
Keegan, de hecho, asegura que "si tuviera que traducir documentos importantes, esperaría que la persona que hace el trabajo tenga una trayectoria y esté calificada", dice.
Y Von Ahn reconoce que según sus pruebas, Duolingo "funciona en todos los casos a excepción de dos: documentos legales y poesía".
"En el caso de documentos legales", explica, "es porque el usuario promedio no los entiende ni en su idioma nativo".
Y cree que "que para textos muy especializados como literatura, aspectos legales o confidenciales, los traductores profesionales seguirán teniendo trabajo".
Más aún, Duolingo todavía no ha descartado incorporarlos a su propia estructura. Aunque él piensa que no es algo que harán.
¿SE APRENDE?
Para los estudiantes el servicio es gratis, algo que enorgullece a Von Ahn. Pero también trabajan gratis, aunque traducir algunas oraciones cada tanto no parece un precio demasiado alto por aprender un idioma. Además, es parte del proceso de aprendizaje.
Adquirir una nueva lengua no es fácil. Requiere tiempo y dedicación, esfuerzo y constancia. Y un buen docente, o un buen sucedáneo. Estos son y han sido libros, discos, DVDs y, con la llegada de internet, servicios interactivos y páginas web.
"Para que alguien adquiera un nivel decente yo diría que necesita una gran exposición, a audio, video y texto, sobre todo para la lectura ya la comprensión", dice Sean Keegan.
Pero eso no es suficiente, explica. También es necesario que se practique y que haya una devolución que permita corregir errores y progresar. "La mayoría de los estudiantes que se preparan para rendir un nivel de intermedio a alto de inglés, han pasado varios años de estudio", explica.
En ese sentido señala que nada supera la interacción cara a cara entre docente y alumno, aunque considera que hoy en día los métodos de aprendizaje en línea de idiomas han evolucionado en gran medida, e incorporan herramientas que van desde el audio, al video y las teleconferencias. Para Keegan, su gran ventaja es que el ritmo del aprendizaje es definido por el estudiante.
Duolingo ofrece esto en una estructura que se asemeja a la de un juego de computadora, con niveles que superar y "vidas" que se van perdiendo a medida que se cometen errores.
El de Von Ahn no es el único servicio para aprender idiomas y, ciertamente, no el primero. La oferta es enorme, hay sitios pagos y sitios gratuitos.
Le preguntamos a usuarios de Twitter si tenían experiencia en aprendizaje en línea. En general todos estaban conformes con los servicios que utilizaron o utilizan.
De los 16 que respondieron, tres han aprendido con Duolingo (@juliangarzon25, @justohero y @oramirezlobo) y dijeron estar conformes con su experiencia. Aunque @juliangarzon25 reconoció que se "debe ser constante, y tener dedicación al máximo".
De hecho la constancia no es algo tan fácil de alcanzar. "El 30% de los usuarios lo usan semanalmente, por alrededor de 30 minutos al día", dice Von Ahn de Duolingo. Treinta minutos ciertamente es un tiempo alto de uso para un sitio web.
Además, algo que Duolingo no provee es la interacción con docentes reales, porque la idea del proyecto es que sea algo automático. Otras plataformas de enseñanza de idiomas en línea, de las que hay muchas, sí lo ofrecen (suelen ser las pagas). Eso puede ser visto como una falencia.
Keegan lo resume así: "En última instancia, no hay sustituto para el uso de la lengua en situaciones reales; los mayores avances se dan al vivir en un país en que se habla el idioma, o al utilizarlo en el trabajo o en situaciones en que una comunicación real es necesaria para poder operar"..
Cómo digitalizar libros con la Red

El proyecto más popular de Luis Von Ahn es reCAPTCHA. En varios sitios web, cuando uno quiere registrarse o completar algún formulario, se le solicita que transcriba dos palabras que se muestran en una imagen distorsionada, como medida de seguridad para comprobar que uno es un humano y no un programa informático. Eso es reCAPTCHA.
Una de esas dos palabras forma parte de un texto que ha sido escaneado y se está intentando digitalizar, pero que las computadoras no pueden entender porque la impresión es poco clara. Un humano sí puede entenderlo y aún si uno se confunde, el hecho de que muchísimos vean e interpreten la misma palabra (cada una se exhibe miles y miles de veces) hace que la precisión venga de la mano del volumen.

Fuente: La Nación - Buenos Aires, 12/10/2012





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