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domingo, 4 de maio de 2014

LA GENERACIÓN WHITMAN

ABC Cultural ha reunido a nueve poetas españoles -una nueva generación- a la sombra del bardo de West Hills y su «Canto a mí mismo», poemario del que se acaba de publicar una selección






«Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman, he dejado de ver tu barba llena de mariposas, ni tus hombros de pana gastados por la luna, ni tus muslos de Apolo virginal, ni tu voz como una columna de ceniza». Son los versos de Federico García Lorca (1898-1936) en su«Oda a Walt Whitman», el homenaje que el poeta de Fuente Vaqueros dedicó al bardo de West Hills en «Poeta en Nueva York».
Se trata de un canto al amor puro y sincero, sin complementos ni definiciones. Libre. Como la poesía de Whitman. Como el hombre al que Whitman amó y cantó. Como la vida de uno de los más grandes poetas de la historia. Esa historia que hoy, más de un siglo después de la muerte del autor de «Hojas de hierba», le hace justicia con tantos y tantos poetas que, sedientos de carnalidad y pasión, bebieron sus versos como sangre derramada del maestro. También en español, cómo no, lengua que acuna a grandes y grandiosos poetas. La tradición contempla al mencionado Lorca, pero también a León Felipe, Pablo García Baena, Ernesto Cardenal, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, Vicente Núñez y a la esencia misma de la Generación del 27.
Pero, ¿qué hay de las nuevas generaciones, esas jóvenes voces llamadas a seguir cantando a Whitman? ABC Cultural ha reunido a nueve de estos poetas españoles para invocar el espíritu del bardo estadounidense: Antonio Lucas, Elena Medel, Manuel Vilas, Carmen Camacho, María Eloy-García, Juan Andrés García Román, Antonio Portela, Alberto Santamaría y Julieta Valero. Nueve pájaros flotando de nuevo en la inspiradora barba de Walt Whitman.
Un Whitman que para Antonio Lucas(Madrid, 1975), reciente premio Loewe de Poesía por «Los desengaños», es «una galaxia abrazadora, un ser titánico que canta la vida como se canta a sí mismo, aquel que quiso reunir en el poema las pulsiones del mundo, la majestad quebrada de los hombres». «Su lírica es un canto seminal y fecundador de un país que se está confeccionando. Y él se adelanta a darle forma escribiendo la gran epopeya americana».
Y es que, «ese rayo necesario de vigorosa poesía dentro de la ‘ordenadísima’ tradición norteamericana sólo puede venir de Walt Whitman», cuya obra es, a juicio del periodista y poeta, «uno de los cantos más anchos y universales de la poesía occidental». Esa poesía que a Lucas le «ancla mejor a la tierra, incluso a la más abstracta, me tiene sujeto al aquí y veo mejor». Porque puede que la poesía sea eso, «una actitud ante las cosas, ante el mundo».

Escapatorias

Aunque, para Elena Medel (Córdoba, 1985), último premio Loewe a la Creación Joven por «Chatterton», la poesía es más «un bálsamo y un hogar». Pero también «un guisante bajo el colchón y una alarma que no hay manera de callar». Por eso Medel defiende que «la poesía tiene que molestar, que señalar nuestras carencias y nuestros puntos débiles», para así «ayudarnos a encontrar escapatoria». Como a ella le ayudó Whitman, con esos «poderes mágicos» por los que «sabe qué me ha ocurrido y qué va a sucedernos», gracias a los que «conoce todas las palabras, incluso las que no existen».
Por algo el mundo que Whitman creó «suena futuro incluso hoy» y su poesía es «visionaria, luminosa», como «el ruido de un motor que se enciende para que todo marche, y a veces arde y a veces hiela, según le dé». Lo dice alguien que, siendo niña, soñaba convertirse en Federico García Lorca, Walt Whitman, William Blake, Luis de Góngora. Pura poesía en libertad.
Como libre (y hermosa) es la definición que hace Manuel Vilas(Barbastro, 1962) de la poesía de Whitman: «Es un imperio, la poesía de Whitman es más importante que el imperio romano, el imperio español, el imperio británico. Todos los imperios políticos son inferiores al imperio moral de Whitman». No obstante, es el poeta favorito del narrador aragonés. «Whitman es el esplendor infinito de la vida, es estar enamorado y bañarte desnudo en todos los ríos de la tierra. En mi vida y en mi obra es esencial. Me enseñó a no tenerle miedo a la verdad, a amar la vida sin estupideces ni ñoñerías ni cursilerías, a escribir como me diera la real gana, pasando de todos y de todo».
Ese todo que la andaluza Carmen Camacho(Alcaudete, 1976) ignoró un día de invierno de 1995 en la madrileña Plaza de Callao. La poeta abría entonces, por primera vez, las páginas de «Hojas de hierba». «Tan antiguo como un lagarto recién nacido, ese es Whitman», al que Camacho sitúa «junto a aquellas y aquellos poetas que siempre me acompañan, que tengo presentes porque me recuerdan qué cosa es y para qué sirve la poesía». Todos ellos (y ellas, como bien especifica Camacho) «son norte y me alumbran» para dar forma a la «palabra viva», al «verbo en ascuas», al «lenguaje que acontece», al «canto que convoca e invoca». Porque, para ser poeta, «hay que tener hambre de forma, estar una que se muere por balbucear lo real, por tocar o contornear con las palabras eso que tal vez no tiene nombre ni falta que le hace».
Es cierto que, a veces, las definiciones se antojan absurdas, innecesarias, prescindibles. Sobre todo al hablar de poesía. Y es que, según María Eloy-García (Málaga, 1972), «ser poeta es lo inevitable». La autora malagueña llegó a la conclusión, gracias a su primera lectura de Whitman, de que «ni intelectualidad, ni filología, hacen al poema más puro, sino la vida latiendo intensamente». E intenso es el «chorro» de los versos de Whitman, «el primer poeta del que tuve conciencia que escribía a bocajarro, a manos llenas, a boca llena sin parar», una tras otra «metáforas inusitadas en cascada». El «amor por ese canturreo cerebral que todo poeta lleva dentro», en palabras de Eloy-García, permitió a Whitman crear ese «himno del hombre solo frente a todo, la poesía del que enfrenta con sus pequeñas fuerzas el todo cósmico».

Los cauces de la poesía

Un hombre solo y rebelde. Valiente y moderno. La esencia, en definitiva, de Walt Whitman y su poesía. Así lo ve, al menos, el granadino Juan Andrés García Román (Granada, 1979). «Whitmanhizo añicos los cauces formales e ideológicos de la poesía heredada con la intención de dar cabida al todo, al hombre moderno devenido en nuevo Dios» y «arrojó al río un estrecho chaqué polvoriento y lo cambió por un hermoso y amplio traje veraniego». Ese traje, el de poeta, que sin embargo no bastaba a García Román, quien siempre ha soñado «con Bizancio, con monjes, con cruzados, místicos, reyes…».
Bizancio no entraba en los planes de Antonio Portela (Huelva, 1978), pero sí ser Epicuro. «¿Cuenta como poeta, no?», pregunta el que fuera premio Andalucía Joven de poesía en 2002. «He soñado y sueño con ser cada uno de los poetas que leo. Cero ansiedad de la influencia», explica. También soñó Portela con ser Whitman, «un modo epicúreo de estar en el mundo» que «enseña que no hay separación entre lo maravilloso y la vida, es un átomo, no identificable con nadie por el modo en quecombina la absoluta soledad del poeta con el amor por la humanidad». El poeta que nos ocupa es, en definitiva, «el Francisco de Asís de Estados Unidos», porque «no oculta lo amargo de la vida, pero prefirió la celebración al lamento». Y es que «toda palabra que no limite con la vida no es poesía», que no es otra cosa (dándole la vuelta a la definición machadiana) que «tiempo en la palabra».
El tiempo aplicado a la palabra (y hecho verso) es también, segúnAlberto Santamaría (Torrelavega, 1976), «dopaje frente a lo real, un mecanismo de confusión». ¿Y ser poeta? El cántabro no lo tiene muy claro: «La acción de la escritura. Escribir poemas como descarga. Como filtración». Cuerpo. Lenguaje. Ritmo. Así procesa (y filtra) Santamaría la poesía de Whitman, al que considera responsable del «mayor acto de amor al lenguaje en su sentido carnal». Por algo le parece «muy difícil escribir poesía sin haber pasado y parado alguna vez en Walt Whitman», cuyos poemas son «grandes composiciones visuales que finalmente no podemos alcanzar o ver en su totalidad, siempre hay algo que se nos escapa en ellas, algo indefinido que es, precisamente, lo que nos atrapa».
Y es que, como defiende Julieta Valero(Madrid, 1971), a Whitman no hay que racionalizarlo. Es, sencillamente, «libertad, horizontalidad, anchos y magnéticos paisajes, envidiable errancia; generosidad, músculo vital y poético… una reconciliación con el cuerpo, con la existencia». De hecho, el «Canto a mí mismo» es el texto de referencia de la poeta madrileña, Premio Ausiàs March en 2010, y para la que Whitman es «un hombre y un poeta mesiánico pero por lo civil; radiantemente cercano».
Valero siempre ha admirado «su dignificación de la existencia humana en un sentido integral como génesis y materia de la poesía», pero también «su equilibrada actitud entre el compromiso personal con el tiempo histórico que le tocó vivir y a la vez la inteligencia panorámica, anticipatoria». Ese «renovado estupor ante la vida»como «antídoto» contra el «peligro de alinearse en las propias retóricas». Un recordatorio, al fin y al cabo, de que ninguna escritura «debe segregarse de la Vida, de que es una de sus funciones».
Ya lo dijo Whitman:
Como asombrosa es siempre la poesía, respuesta infinita al ansia de estar vivo. De ser Walt Whitman. O soñarlo.

LENGUA MATERNA


La reconocida filóloga explica por qué es bueno hablar en más de una lengua
Dibujo de Ombú
Barbara Cassin02 may 2014 en El País - Uruguay.
La lengua materna es la lengua de mamá, puede ser también la lengua de papá y no es necesario que ambas sean iguales. Es la lengua que hablamos, en la que nos bañamos al nacer, la lengua que nos rodea en casa, en familia.

Ya en el vientre materno escuchamos sonidos que crean un largo acostumbramiento y forman una secuencia con las canciones que nos cantan para hacernos dormir cuando somos bebés y, luego, con las historias que nos cuentan. Esa es la singularidad de la lengua materna. Algunos tienen, quizá, dos lenguas maternas, no porque tengan dos mamás, sino porque la lengua de su madre y la de su padre no son la misma. O bien porque la lengua que habla su familia y en la que están inmersos está ligada de manera inmediata a, o entre en competencia con, la lengua del país en el que están, aquella en la que les hablan y que ustedes hablan quizá también en su casa, con sus hermanos y hermanas, y si no, muy pronto, fuera de la casa, en el jardín de infantes, en la escuela.
Hablar dos lenguas no es simple, pero es una suerte. Evita caer en una ilusión muy grave, a mi modo de ver, que es la ilusión que cultivaban los griegos: imaginaban que solo existía de verdad una única lengua, la suya. La llamaban con una palabra: logos. Los otros, los que no hablaban como ellos, eran "bárbaros", los que decían "blablabla", algo que no se entiende. Ustedes saben qué son las onomatopeyas, "crac", "puf", "bum". "Bárbaro" es el ruido que hace alguien que es designado por su ruido -un ruido ininteligible para los griegos, que no lo comprenden y que no tratan de comprenderlo-. Logos, en cambio, significa la "lengua" en griego, pero también la "razón". Aristóteles, uno de los primeros filósofos griegos, define al hombre como un animal dotado de logos, es un animal que habla-y-piensa. Los griegos, entonces, suponen que la lengua que ellos hablan se confunde con la razón, que el griego es la lengua de la razón, de la inteligencia, la única lengua posible, y que el resto no existe. El resto ni siquiera es una lengua. Los griegos hablaban el logos, es decir la lengua que constituye la humanidad, la cultura, la racionalidad, de modo tal que no estaban seguros de que los bárbaros fueran hombres. En todo caso, en tanto bárbaros, en tanto blablantes, estaba permitido ponerlo en duda. Imaginar que no existe más que una lengua, la que uno habla, implica esta división terrible. Quiere decir que los otros quizá no hablan, quizá no son hombres o, en todo caso, no son hombres como nosotros. Por eso yo digo que ser bilingüe es una suerte, porque es una suerte comprender y sentir que hay varias lenguas. Lo primero que hay que tener en la cabeza cuando se quiere pensar la lengua materna es que es una lengua, una lengua entre otras lenguas posibles, una lengua entre otras, aun cuando es para cada uno magníficamente singular. Barbara Cassin, Lengua materna

LA AUTORA

BARBARA CASSIN (n. 1947 en Boulogne-Billancourt, Francia) es filóloga y filósofa. Actual directora de investigación del Centre National de la Recherche Scientifique en París. Es editora de una monumental obra sobre los términos intraducibles en una docena de lenguas,Vocabulaire européen des philosophies: Dictionnaire des intraduisibles (Seuil, 2004), que acaba de tener una edición actualizada en inglés, Dictionary of Untranslatables (Princeton, 2014) de 1.298 págs. El texto adjunto fue tomado del libro Más de una lengua (FCE, 2014).

"CHIVITOS Y PAMPLONAS"

Una fiesta de manjares en Punta del Este


Los paladares de Punta del Este celebraron ayer los 70 años del Chivito y los 50 de la Pamplona de Ternero. El evento gastronómico contó con la presencia de comensales de toda la región en un marco de alegría y reconocimiento a una marca del lugar.

Turistas degustaron platos típicos de cocina criolla. Foto: Ricardo Figueredo
04 may 2014
La parada 1 de la Mansa se vistió de gala ayer para recibir a miles de turistas uruguayos, brasileños y argentinos en la primera Fiesta Nacional del Chivito y la Pamplona.
Se trata del primer evento gastronómico dedicado a productos típicos uruguayos. El Chivito fue creado en Punta del Este hace 70 años y la Pamplona de Ternero, es original del departamento de Florida y ya cumplió 50 años.
La organización del evento estuvo a cargo de la alcaldía de Punta del Este, la Intendencia de Florida y la corporación gastronómica del balneario.
En la tarde de ayer se instalaron siete stand, cinco de ellos ofrecieron las distintas variedades de chivito que se ofrecen en Punta y los otros dos promocionaron la tradicional pamplona floridense.
El alcalde de Punta del Este, Martín Laventure, señaló a El País que la propuesta fue un "éxito" teniendo en cuenta que se desarrolló en medio de un fin de semana largo que alcanza a toda la región.
"La idea es que la Fiesta Nacional del Chivito y la Pamplona permanezca en el calendario anual de actividades de Punta del Este", dijo el alcalde.
Hubo dos espectáculos musicales a cargo de Marín Buscaglia y Francis Andreu.

Historia.

El chivito es, en su variedad actual, una combinación de carne, queso, jamón, panceta, huevo, lechuga, tomate y mayonesa entre dos panes, símbolo popular de la cocina uruguaya.
Una viajera hambrienta, un bar para noctámbulos jugadores y un ingenioso cocinero de origen italiano, Antonio Carbonaro, se unieron en una noche de invierno para crear este sándwich. "Mi tío Donato se instaló en Punta del Este en 1935, y luego llegó mi padre, Antonio, y se asoció con él. Se dieron cuenta de que en la zona, donde había muchos casinos, no había ningún restaurante abierto las 24 horas para atender a los jugadores. Y así nació su negocio", explicó Graciela Carbonaro, hija del afamado inventor.
La historia del chivito comenzó una noche cuando una turista que por su acento Antonio Carbonaro identificó como cordobesa, llegó al bar y pidió algo rápido para comer.
"La cocina estaba cerrada, pero mi padre siempre decía que nadie se podía ir sin estar bien servido, así que improvisó el primer chivito", ilustró Carbonaro. ¿Por qué el nombre? "Al parecer, la señora pidió algo de carne de chivo, pero aquí en Uruguay esa carne es muy poco común. Así que quedó como chivito en homenaje a esa circunstancia".
En tanto, en Florida aseguran que las pamplonas son un auténtico invento uruguayo y floridense. Dicen que su inventor fue Rosendo Rodríguez, conocido popularmente como el "Petiso Caetano", que la comercializó desde 1963.
Al principio se las conocía como "arrollados de tela" y eran hechas a base del lomito de ternero mamón en tela de cerdo. Luego su creador la denominó pamplonas y así se hicieron conocer en las parrilladas.

I Premio Internacional de Poesía Jovellanos “El Mejor Poema del Mundo”

El “mejor poema del mundo” se escribió en guaraní

El paraguayo Cristian David López ganó el premio español de Poesía Jovellanos “El Mejor Poema del Mundo” con su obra “Sy”, madre en idioma guaraní. Compitió con 1893 obras, de 40 países.
El poema “Sy”, “Madre” en idioma guaraní, del autor paraguayo Cristian David López, fue seleccionado en España como el poema ganador del I Premio Internacional de Poesía Jovellanos “El Mejor Poema del Mundo”, informó Prensa Latina.
Christian David López. Foto: María Jesús Florez.
La primera edición de este certamen, dotado con 2.700 dólares de premio, recibió 1.893 obras de más de 40 países, en 21 idiomas.
El galardón, que se entregará el 11 de junio en el Museo Casa Natal Jovellanos de Gijón (en el norte de España), fue creado por Ediciones Nobel para celebrar el XX Certamen del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos.
La obra fue valorada por el jurado por su carácter “profundamente simbólico y universal”.  “Pueden entender hombres y mujeres de toda condición y cultura al referirse a elementos primigenios como son la maternidad y el descubrimiento del habla y la escritura. El autor sitúa el nacimiento y la especial relación que se establece entre madres e hijos como origen de la lengua”, expresó el jurado.  Se destacó además que haya sido escrito en idioma guaraní.
Cristian David López (Lambaré, 1987) es narrador y poeta, escribe en español y guaraní, publicó Poemas del exilio (2010) y fue coeditor y traductor de Cantos guaraníes/Guarani purahéi (2012).
López, quien actualmente vive en España, agradeció las felicitaciones que recibió desde Paraguay, en su cuenta de Facebook. “Muchísimas gracias a todos por la alegría y las felicitaciones. Me alegra mucho formar parte de tan buena noticia. Esto no pasa todos los días y no a todos. Me siento un bendecido, un chico con suerte. Me siento como el Cid, que en buena hora nació. Pero estas cosas son señal también de que debemos seguir trabajando para mejorar y merecer ese premio (que es alegrar a medio mundo). Y es que todavía tengo que mejorar y mucho, pero creo que estoy en buena camino. Otra vez, muchas gracias a todos”, dijo.
Aquí el poema:
‘Sy’ (Madre) 
Ahai nde resa
ha mitãnguéra oma’ẽ.
Ahaí nde juru
ha mitãnguéra opuka.
Ahai nde réra
ha mitãnguéra oñe’ẽ.

Dibujo tus ojos
y los niños miran.
Dibujo tu boca
y los niños sonríen.
Dibujo tu nombre
y los niños hablan.

Fuente: E’a, periódico de Paraguay.

EL IDIOMA ESPAÑOL


ESCRITO POR  JOSÉ MANUEL ADÁN CARMONA - eL fARO dIGITAL

El español

El Rey acaba de ir a  algunos   países del golfo pérsico y sus discursos sorprendentemente solo los expresa en  inglés. No imagino que la Reina de Inglaterra viajara, por ejemplo a Honduras y su discurso lo hiciera en español.
Ese error pertinaz del Jefe del Estado  nace, en mi opinión, de un complejo casi permanente, sobre la incapacidad de los españoles en el aprendizaje de lenguas foráneas en especial el inglés.
Las lenguas oficiales de Naciones Unidas son: el inglés, el francés, el chino, el árabe, el ruso y el español. Nadie en Naciones Unidas se refiere a la lengua oficial de toda España, el español, como el castellano. En España, en contra de la autorizadísima voz de  Don Camilo José Cela, se impuso en la Constitución por la presión nacionalista una vez más, la denominación antigua del “castellano” en lugar del español como se conoce en el resto del mundo y en las Constituciones de los países en los que esta lengua es oficial. Así, las  que son un patrimonio cultural de la Humanidad, las seis lenguas de la ONU, deben ser preservadas por todos y cada uno de los habitantes de los países en que el idioma es oficial, lo que no impide preservar el resto de lenguas aunque no en igual medida. Sería absurdo un Instituto Cervantes en todo el mundo para la expansión del swahili, lengua bella pero  hablada solamente por diez millones de personas, como lengua materna y cincuenta millones como segunda lengua.
El Rey de España debe expresarse en  todos los discursos oficiales en español, en cualquier parte del mundo en que se encuentre y después, a la hora de una mayor intimidad, por ejemplo en los negocios o en actos privados, puede expresarse en el idioma que prefiera en relación con los intereses que le lleve. Esta exigencia debe ser ampliada al Presidente del Gobierno.
Este gran complejo, lo he observado con diferentes diplomáticos, cuando por ejemplo en las conversaciones que llegarían a fructificar en el Tratado de Schengen, la presidencia española, en ese tiempo liderada por un diplomático español, a pesar de que el español era lengua oficial, se dirigía a los miembros en francés, lo que me llevó a una severa discusión con él. En los tiempos en que he podido dirigir grupos de trabajo en diferentes organismos internacionales, si no había intérpretes me dirigía en las lenguas de trabajo habituales (inglés o francés), pero si existía el intérprete, era  el español, mi lengua maravillosa la que me facilitaba la tarea.
En Francia se toma muy en serio la cuestión de la lengua en organismos internacionales y más de una vez he asistido a reuniones que han debido ser interrumpidas por ausencia de intérprete en francés. Los diplomáticos franceses y los funcionarios de los distintos ministerios, que también tienen las dificultades de los españoles con el inglés,  se expresan solamente en francés porque así se lo exigen en su respectivo ministerio. De la misma forma, en España a todos los diplomáticos, Técnicos comerciales del Estado o funcionarios que representen a sus respectivos ministerios en organismos internacionales se les debe exigir su expresión en español siempre que así esté establecido en dichas reuniones la presencia de intérpretes. Lo que no es óbice para que estos funcionarios conozcan otras lenguas en las que, con seguridad, conseguirán  acuerdos sobre los distintos puntos de la reuniones y en esos casos  habrán de expresarse en la lengua más común de los distintos interlocutores.
Sabido que el español ya lo hablan más estadounidenses que españoles y que cerca de 450 millones de seres lo hablan en el mundo. En España se ponen trabas al español pero se dan facilidades a  otros idiomas, hay que  dejar el complejo de inferioridad de la lengua  a un lado. Los británicos que llegan a España y se asientan en cualquier lugar de la costa mediterránea, después de muchos años no saben una sola palabra de español (perdón, quizás una), pero porque tienen colegios en inglés, pubs, cervecerías con dependientes que solo hablan inglés, Agencias inmobiliarias inglesas, es decir todo un mundo en inglés, ¿por qué se van a molestar en aprender otro idioma con el esfuerzo tan grande que sería necesario realizar?, de esta manera son ,en general, los menos cultos de los foráneos que nos visitan o invaden, desde el punto de vista lingüístico.
Los políticos españoles deben saber otros idiomas, pero de la misma manera que los políticos extranjeros deben hablar también en español. Es decir, los discursos formales,  en la UE, La OCDE, la ONU o la OTAN  deben hablarse en español, después a la hora de los cafés y en las comidas donde tanto se resuelve, se deben conocer otros idiomas.
El anterior Presidente del Gobierno, Sr. Zapatero, en Francia tuvo la ocurrencia, como casi todas las suyas, de expresarse en francés en el Parlamento de esa nación creyendo que así halagaba el ego francés. No es necesario hacer ningún ridículo. Si se hubiera expresado en español, intérprete incluida, y después a la hora del café lo hiciera en francés, el mundo entero le estaría muy agradecido. Pero es que incluso, aun cuando se hable a la perfección el idioma foráneo, es una cuestión del activo cultural que se representa en cada momento.
Dejémonos de “relaxing cup”, y evitemos el  maltrato dado en España a nuestro idioma, único país del mundo donde a pesar de ser el idioma oficial de todo el territorio, existe una parte del mismo en que, gracias a la irresponsabilidad de los políticos que nos gobiernan y a la de los jueces y fiscales que no cumplen con su obligación, existen varias regiones en los que no es posible educar a los niños en su lengua materna, privándoles de un futuro laboral mejor y de un derecho ineludible, y pensemos que el idioma español en el mundo sigue creciendo, a pesar de los españoles.

sexta-feira, 2 de maio de 2014

DE CÓMO LOS HISPANOS SE CONVIRTIERON EN ÁRABES


Por:  | Blog El País - España
Alhambra







Vista del mihrab en la Alhambra en una imagen del siglo XIX. / J. LAURENT (BIBLIOTECA NACIONAL)


Uno de los temas que más difícil nos resulta explicar a los historiadores es el significado que tienen los pueblos en la Historia. Hablamos de romanos, visigodos o árabes, pero pocas veces explicamos lo que queremos decir con esos apelativos. No es, pues, de extrañar que sigan muy presentes aquellas tediosas enseñanzas escolares que dibujaban a los romanos trayéndonos acueductos; a los visigodos, escudos y espadas; o a los árabes, en fin, regadíos y la Alhambra. Detrás de esta visión latía la idea de que "nuestros ancestros" habían sido dominados por estos pueblos en distintos momentos, mientras el "pueblo originario" -o los diversos "pueblos originarios", dependiendo del prisma nacionalista que se elija- continuaban su larga andadura histórica. Fruto de esta visión, forjada en púpitres de madera con tintero, es que un antiguo presidente del Gobierno de España tuviera la peregrina ocurrencia de declarar que los árabes tenían que pedir perdón a los españoles por haberles conquistado.
Las cosas afortunadamente son algo más complejas y también bastante más interesantes. Me centraré en el caso de los árabes, que es el que mayores confusiones genera, pues no en vano los nacionalismos ibéricos han hecho de la idea de Reconquista su santo y seña particular.
Es un error muy común creer que los árabes eran un pueblo de camelleros nómadas en estado semi-salvaje antes de la aparición del islam. Lo que se sabe de la Arabia preislámica, por el contrario, es que albergaba poblaciones muy diversas, algunas de ellas instaladas en ciudades con larga tradición comercial y una cultura nada rústica. Las miles de inscripciones encontradas allí hablan en distintos dialectos y caracteres de una sociedad estrechamente relacionada con los grandes imperios antiguos, y en la que existían también pujantes reinos e incluso una literatura muy interesante, que ha dejado restos de una excepcional poesía.
Las grandes conquistas producidas tras la aparición del islam no fueron provocadas por un alocado movimiento de tribus montadas en camellos, sino que estuvieron dirigidas por la élite árabe nacida al amparo de la nueva religión predicada por el profeta Mahoma. Lo que sabemos sobre esas conquistas apunta hacia un patrón casi siempre muy similar: la gran debilidad de los estados de la época hacía que dependieran mucho de la suerte del ejército de su rey o de su emperador, de tal manera que su derrota en una o dos batallas campales dejaba sin defensa a unas poblaciones que quedaban abandonadas a su propia suerte. Los ejércitos árabes podían tomar entonces las principales ciudades -Damasco, Jerusalén, Ctesifón, Alejandría, Cartago, Córdoba o Toledo- sin encontrar mucha oposición. Tras hacerse con los resortes de la administración conseguían que la posible resistencia en otras zonas no pudiera reorganizarse y que fueran muchos quienes optaran entonces por pactar con los invasores. Ello permitió conquistas fulminantes de las que se benefició inmensamente la nueva élite, que se hizo construir grandes y hermosos palacios en lugares de la actual Siria y Jordania. En uno de ellos, Qusayr Amra, unas pinturas realizadas para el califa omeya en la primera mitad del siglo VIII muestran al rey visigodoRodrigo -con una inscripción que le identifica- junto a los emperadores bizantino y sasánida: los grandes derrotados por los ejércitos de los califas.
SelloPrecinto de plomo a nombre del gobernador árabe de al-Andalus Anbasa ibn Suhaym (721-726). Colección Tonegawa.
Se dice a veces que la conquista de Hispania del año 711 fue llevada cabo por tropas mayoritariamente bereberes -es decir, gentes procedentes del norte de África- lo cual significaría que de árabe no habría tenido mucho. Sin embargo, esa idea no es correcta, dado que tanto la dirección de la misma, como su orientación ideológica eran árabes, como también lo fue su resultado: la integración de Hispania -ahora llamada al-Andalus- en el imperio de los califas árabes de Damasco. De la misma manera que a nadie se le ocurre dudar del carácter de las conquistas de Roma por la variada procedencia de los legionarios que las realizaban, es erróneo poner en duda el carácter árabe e islámico de la conquista por el hecho de que muchas de sus tropas procedieran del norte de África. Además, en torno al año 741 un nuevo ejército árabe llegó a al-Andalus, y sus numerosas tropas se diseminaron por buena parte de este territorio, contribuyendo así a reforzar el carácter árabe e islámico de la ocupación. Quienes organizaron, dirigieron y administraron la conquista fueron, pues, los árabes, y los testimonios contemporáneos en papiros procedentes de latitudes como Egipto demuestran que, como todos los conquistadores, se tomaron muy en serio su papel de dominio sobre las poblaciones sometidas.
La consolidación de este dominio comenzó a cambiar las cosas. De hecho, es llamativo el destino de los bereberes llegados a la península. Perdieron rápidamente su propia lengua -que nada tenía que ver con el árabe- hasta el punto de que el castellano apenas incorporó palabras procedentes del bereber, al contrario de lo que haría con el árabe, del que proceden entre 4000 y 5000 vocablos. Estos bereberes, por lo tanto, se arabizaron muy rápidamente tanto en su lengua, como en sus nombres y usos culturales. Un sabio andalusí muy conocido, debido a que fue uno de los introductores del rito jurídico malikí, llamado Yahya b. Yahya (m en 848), tenía un nombre indistinguible de cualquier árabe, pero descendía de un ancestro bereber llegado con la conquista cien años antes.
También la población indígena comenzó a adoptar la lengua árabe de forma muy rápida. Hay muchas pruebas de ello. En un célebre texto, el escritor cristano Álvaro de Córdoba se quejaba en pleno siglo IX de que sus correligionarios más jóvenes apenas se interesaban por el latín y los escritos eclesiásticos, prefiriendo la lectura de los poetas árabes. Por la misma época, un gobernador árabe de Mérida, prendado de las antiguas inscripciones que todavía abundaban en la ciudad, quiso saber lo que decían, pero no encontró entre todos los cristianos a nadie que supiera descifrarlas, excepto un clérigo viejo y decrépito. Un siglo más tarde, libros sagrados como los Salmos o incluso el Evangelio tenían que ser traducidos al árabe, como también lo fueron los propios concilios de la iglesia hispana en pleno siglo XI. Todo ello demuestra que los cristianos que todavía quedaban en al-Andalus tenían que traducir sus textos religiosos al árabe para poder entenderlos.
Este proceso de cambio es conocido como arabización. A él contribuyeron también los matrimonios mixtos producidos después del año 711 entre mujeres indígenas y conquistadores. Fueron muy numerosos, -el más conocido el de Sara, la nieta del rey visigodo Witiza- aunque no eran muy bien vistos por las jerarquías eclesiásticas, tal y como demuestra una carta del papa Adriano, quien a finales del siglo VIII, se lamentaba de que en Hispania las gentes daban a sus hijas en matrimonio a los paganos. Estas quejas, sin embargo, poco podían hacer para detener unos procesos sociales imparables, que acabaron suponiendo la fusión de conquistadores y conquistados y la arabización completa de estos últimos. El resultado fue que varias generaciones después de la conquista mucha gente había perdido la conciencia de sus ancestros indígenas.
Escanear0434Un caso muy evidente -y siempre citado- es el del gran escritor Ibn Hazm [en la imagen], autor de un magnífico tratado sobre el amor, El Collar de la Paloma (Tawq al-hamama), quien con toda probabilidad descendía de indígenas, pero para el cual las principales referencias culturales eran árabes y, por supuesto, islámicas. Los casos más extremos de arabización eran los de personajes que, a pesar de que descendían de bereberes o indígenas, pretendían tener ancestros en la Arabia preislámica, lo que da buena muestra del prestigio que esta noción tenía en la sociedad andalusí. La arabización lingüística, por lo demás, ha sido brillantemente demostrada por arabistas españoles como Federico Corriente, que han sido capaces de establecer los peculiares rasgos morfológicos, fonéticos y léxicos que tenía el árabe hablado por la inmensa mayoría de las gentes en al-Andalus.
Siempre que se habla de estas cosas, sin embargo, uno debe temerse lo peor. Es inevitable que surja el Unamuno de turno, que se tome todo esto a la tremenda y nos regale atormentadas disquisiciones, que insisten en ver en lo ocurrido hace mil y pico años los gérmenes de nuestra contemporánea aflicción. Tampoco suele faltar una visión nacionalista árabe que intente demostrar la superioridad de esta cultura a lo largo de los siglos. Las gentes aquejadas por estas visiones tan trascendentalistas del pasado -a pesar de que éste insiste en ser miserablemente materialista- suelen discutir entre sí con gran pasión y con información no muy veraz, lo que provoca embrollos sin cuento, que mezclan lo ocurrido en los siglos medievales con situaciones contemporáneas para perplejidad de los más sensatos.
Me consta que a muchos de mis colegas estos embrollos les provocan cierto tedio y una comprensible desgana por embarcarse en la divulgación de los conocimientos que atesoran. Pero me temo que nuestro compromiso social de historiadores no nos deja elección, y que, a despecho de malentendidos y tergiversaciones, debemos explicar lo que la investigación ha venido sacando pacientemente a la luz y que, en muchos casos, no son meras opiniones, sino hechos plenamente verificados. Y uno de esos hechos es que, tiempo después de la conquista militar, los descendientes de los hispanos sometidos comenzaron a convertirse en árabes desde el punto de vista cultural y lingüístico: algunos siguieron manteniendo su religión cristiana -los llamados mozárabes-, mientras que otros muchos se convirtieron al islam. Queda para otra ocasión este tema, el de la islamización religiosa, del que apenas hemos podido hablar aquí y que merece también una larga explicación.
Mientras tanto quédense con esta idea. Contrariamente a lo que pretende el pensamiento histórico más conservador (que anda últimamente muy desbocado), la Historia es un proceso continuo de cambio y transformación.

LA LENGUA VIVA


Marbetes 


poco 


recomendables


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José Antonio Martínez Pons alerta de la alegría con la que se desliza el adjetivo natural en la prosa publicitaria. Por ejemplo, "calcio natural procedente de la leche" para enriquecer la leche misma. Añado que es la leche que yo tomo, más que nada porque resulta barata. El letrero completo reza: "Leche enriquecida con calcio 100% natural procedente de la leche". Se trata de "leche semidesnatada". Así que no sé muy bien lo que tomo. ¿Habrá alguna forma de calcio que no sea natural o que no sea el 100% natural? Don José Antonio aporta otro ejemplo aún más llamativo que ha visto en el súper: “Naranjas totalmente naturales”. ¿Cuáles serán las artificiales? Una sugerencia: ¿por qué no probar a vender naranjas enriquecidas con vitamina C, extraída de las mismas naranjas?
Don José Antonio ha tratado de adquirir un producto cosmético nuevo. El envase contiene una buena descripción en castellano. Luego viene ingredients con una jerigonza en inglés y latín. Al final se subraya con mayúsculas: "Producto no testado sobre animales". El mallorquín se pregunta si quiere decir que no se ha hecho testamento o que no se ha probado con animales. Entonces, "¿con quién se ha probado?".
José María Navia-Osorio (del infatigable Foro Asturias) se maravilla de que hayan dejado registrar un partido con el título de Vox, cuando es el de un popular diccionario. Sugiere irónicamente que podría haberse registrado como AUDI (Asociación Unidad de Independientes) o SEAT (Somos Españoles Ante Todo).
Ángel Morancho Saumench critica la campaña de una televisión para llegar a "cero accidentes de tráfico". Tamaño objetivo es gran tontería, a no ser que se prohíba la curculación de vehículos. Aun así habría encontronazos entre las personas o los animales. Puede parecer un dislate, pero de momento ya tenemos "cero inflación", y no sabemos qué hacer. Otro deseo paralelo es el de "erradicar" la violencia de género, la droga, la inmigración ilegal, el paro, la corrupción y todo lo que sea molesto. Recuerdo que en miles de años de civilización clásica y occidental no se ha erradicado más que una enfermedad: la viruela. Y por si acaso se ha guardado una cepa de la bacteria, no vaya a ser que rebrote y haya que volver a hacer vacunas.
Nacho García se asombra del comienzo de una famosa periodista en una entrevista auspiciada por el Banco de Sabadell: "¿Quién fueron las personas…?". No entiendo cómo un banco tan prestigioso puede patrocinar un programa (grabado) con un error de tal calibre. ¿Quiénes serán las personas que supervisan esos trabajos?
A propósito del prefijo des-, que tantos momentos de gloria nos ha dado, observa una tendencia en sus alumnos de la ESO. Dicen "desapretar" en lugar de "aflojar". No me parece tan desacertado o descabellado como sugiere don Diego. Por cierto, acabo de oír a un experto por la tele: "Desinflación". ¿No quedábamos que era deflación? Cada vez me despistan más estos economistas descastados. No creo que sea por desconocimiento ni por descuido.
Óscar Rodríguez-Pardo se pregunta por qué se dice "montar en burro", "en coche", etc., y, en cambio, lo correcto es montar a caballo. No tengo ni idea de por qué esa variación. Tampoco sé resolver la duda si se debe decir "montar en yegua" o "a yegua". Libertarios más doctos que yo habrá que sabrán responder.
Lorenzo Martínez especifica que la completa traducción de "un consomé muy frío, de cebada tostada al aroma de lúpulo, con frutitos de olivo al aire del Cantábrico" significa sencillamente "cerveza con aceitunas rellenas de anchoas". Acabáramos.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...