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sexta-feira, 8 de agosto de 2014

PALABRA EN COMBATE:


Los primeros carros de combate

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MARÍA LUISA GARCÍA MORENO  (REVISTA VERDE OLIVO, CUBA, MAY.-JUN., 2014)


En realidad, los tanques o carros de combate son un arma relativamente reciente, pues aparecieron durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la idea de utilizar algún tipo de construcción móvil como protección es muy antigua.


Desde antes de nuestra era, los asirios emplearon una especie de barreras móviles para proteger a sus arqueros. En los tiempos de la civilización griega, se construyeron grandes torres de asedio denominadas Helepolis y las fuerzas militares romanas –las legiones– usaban torres sobre ruedas revestidas con armaduras y armadas con catapultas. Incluso, en la Edad Media, algunos pueblos europeos –polacos y checos–fabricaron carromatos de guerra blindados con metal.
Durante el Renacimiento, el genial artista y científico florentino Leonardo da Vinci (1452-1519) diseñó un vehículo de ataque, con ruedas, impulsado por la fuerza humana.
Por lo general, estas ideas se basaban en el asedio –«cerco de un punto fortificado, para impedir que salgan quienes están en él o que reciban socorro de fuera»–; pero luego de la Revolución Industrial y los avances tecnológicos que la acompañaron, los enfrentamientos armados se convertirían en guerras de trincheras o de posiciones –«la que se desarrolla desde frentes móviles o fijos, en los que se hace uso de trincheras u obras de tierra».
Los ingleses los denominaron en un principio land ships –buques terrestres–; pero, como para mantener el secreto militar, aunque estaban produciendo un vehículo de combate, les decían a los obreros que estaban construyendo depósitos de agua móviles para el ejército, así los trabajadores los llamaron tanques, palabra que procede del ingléstank.
Los tanques resultaron, de hecho, una solución al problema de continuar avanzando mientras se está bajo el fuego enemigo. Fueron precisamente los británicos quienes dieron solución a este problema y crearon un nuevo tipo de arma, utilizando para ello varias tecnologías: combinaron las orugas –«cadena articulada sin fin, que se aplica a las llantas de las ruedas de cada lado de un vehículo y permite a este avanzar por terrenos escabrosos»– con armas montadas en torretas –«en un buque de guerra o tanque, torre acorazada»– y con blindaje –«protección exterior con planchas metálicas con el fin de resguardar cosas o lugares contra los efectos de las balas, el fuego, etc.»–.
Aunque lo nombraron carro de combate, la denominación tanque sobrevivió.
El primer prototipo, el Mark I, tenía forma romboide y fue probado el 6 de septiembre de 1915 por el Ejército Británico, ya en plena guerra mundial. Muy pronto otras potencias europeas, como Francia y Alemania, se sumarían a la carrera de producir carros de combate o armas anticarros –«arma o artificio que se destina a destruir o neutralizar carros de combate o vehículos semejantes».
La carrera por producir una nueva y poderosa arma había comenzado.

DRAE


4 palabras y definiciones chilenas que se 

incorporan al Diccionario de la RAE


Imagen de archivo | Josep Ma. Rosell (cc) en Flickr
Imagen de archivo | Josep Ma. Rosell (cc) en Flickr
Publicado por Gabriela Ulloa


El próximo 21 de octubre, la Real Academia Española (RAE) hará estreno de la 23° versión en papel de su prestigioso Diccionario, el cual constará de 2.500 páginas e incorporará cerca de cinco mil palabras nuevas.
Según lo relatado a La Tercera por el Director de la institución, José Manuel Blecua, la obra “Ha crecido mucho, tiene 93 mil entradas y 200 mil acepciones. Agregamos cinco mil palabras y quitamos 1.300 que ya no tenían vigencia. Es imposible que una lengua no esté en movimiento”.
En este contexto, se detallaron algunas de las últimas palabras y significados aportados por laAcademia Chilena de la Lengua al Diccionario, entre las que destaca “cacharriento”.
1.- Cacharriento (se agrega la palabra): que tiene los defectos propios de los ve hículos viejos y destartalados.
2.- Nana (se agrega definición): daño, del quechua nánay, dolor, que alude a esa forma en que los niños llaman a las heridas.
3.- Mapear (se agrega término técnico): hacer mapas.
4.- Enripiar (se agrega término técnico): echar o poner ripio.
“Esas son sólo cuatro, pero hay un poco más de mil palabras que existen sólo en Chile. Representan el 1% del diccionario. En total, entre conceptos y significados, hay 2.200 y un poco más de elementos de Chile en el diccionario nuevo. Están muy representados”, señaló Blecua.
Cabe destacar, que si bien éstos y otros términos aportados se verán reflejados en el papel en octubre, ya se encuentran disponibles en la versión online del Diccionario (www.rae.es), la cual constantemente incorpora nuevos términos y realiza correcciones.
“Hace dos años y medio, todas las novedades se han mandado a la red. Se han enmendado varias veces algunos artículos desde 2001. Internet sólo da satisfacciones”, concluyó el Director.

ORTOGRAFÍA AMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

Qambiar la ortografia mejicana


http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle20646.html


El lingüista Juan Andrés Gualda Gil publicó recientemente el libro Ortografía americana de la lengua española, en el que hace una propuesta para simplificar las reglas de la lengua que hablamos y que, dice, debería independizarse de la Real Academia Española y ser acorde a lo que hablamos. Un ejemplo de lo que dice y propone es el siguiente:
“Hase unos años se han selebrado los bisentenarios de la independensia de los paises hispanoamericanos, pero todavia esa independensia no es total pues no han consegido la linguistica ya qe sus normas, su dicsionario y su ortografia vienen siendo dictados por la antigua metropoli a traves de la RAE (Real Academia Española de la Lengua). A pesar de qe la lengua en America ha experimentado sustansiales cambios y es hablada por unos 420 millones de personas (nada menos qe el 93% de todos los hispanohablantes), las normas linguisticas qe la rijen son las del dialecto castellano hablado tan solo por unos 30 millones en el sentro y norte de España. Es, pues, llegada ya la hora de cambiar para poder disponer de una ortografia autenticamente americana. Esta ortografia americana podria convertirse simplemente en una nueva ortografia de la lengua española si la RAE tuviera el coraje y la consiensia democratica de avenirse a ella, en benefisio de todos los hispanohablantes incluidos los españoles.”
Muchos estudiosos han hecho propuestas respecto a este tema. Varios de ellos han sido escritores, como el propio García Márquez, quien expresó en Zacatecas, allá por 1997, que había que jubilar a la ortografía porque traía “el terror al ser humano desde la cuna”. En aquella ocasión Raúl Ávila Sánchez, de el Colegio de México, expresó que la ortografía es una forma de control social. Pero también hubo quien, como Víctor García de la Concha, de la RAE, señaló que justamente en la unidad ortográfica yace buena parte de la fortaleza de la lengua. Incluso puso el ejemplo del portugués de Portugal y Brasil, que se están convirtiendo en dos lenguas debido a la falta de unidad.
¿De quién es la lengua que hablamos? Le llamamos lengua española, pero quizás, debido al número de hablantes de ella que habitamos en este continente bien podría llamarse lengua americana. ¿Haría esto alguna diferencia? ¿Es como cuando los países recién independizados le pusieron otro nombre a sus novísimos estados? Las preguntas surgen debido a que de la propuesta de Gualda Gil se desprende un reclamo político que tiene como objetivo el control sobre las reglas de una lengua. No hay nada extraño en esto. La elección de una lengua y de su ortografía es un asunto político. Así lo fue cuando se impuso en este lado del planeta, pero también cuando un grupo de gente decidió que la enseñanza se daría en un idioma y no en los otros. Lo mismo le sucede a los hablantes de francés, que deben seguir reglas de una región que no es la suya y cuya pronunciación es diferente.
Aquí yo veo un grave problema. ¿Qué haremos con el español que se habla en Tabasco? Porque si queremos ser justos habrá que poner gráficamente su forma de decir “ejpañol” o “ehpañol”. O cómo podremos respetar el habla de Yucatán y sus consonantes implosivas k', t', p' o su manera de pronunciar la “x”, que suena como a “sh”. Deberemos escribir “Shoshimilco” para ser justos, aunque esto dejaría fuera a muchísimos que decimos “Sochimilco”. En fin, que no creo, como dice este señor, que exista un español americano, en todo caso existen muchos.
Ahora, las reglas ortográficas no democráticas de la RAE tampoco reproducen al español de toda España. Habría regiones, las Islas Canarias, y algunas zonas de Andalucía, que deberían regirse por las reglas americanas ya que su lengua es más cercana a la nuestra. ¿O quizás podrían declararse también independientes y tener su propia ortografía? Un poco al estilo ni de aquí ni de allá. ¿Qué los de la RAE caen mal? ¿Que son conservadores? ¿Que quieren ser tan abarcadores que acaban metiendo la pata? ¡Y quién les hace caso! Vaya, que yo sigo escribiendo sólo con acento y nada ha pasado.
Por otra parte la ortografía no debería ser un problema, las reglas son tan artificiales como la escritura misma. Cuando aprendimos a leer y escribir nada nos parecía lógico. ¿Por qué ese garabato con forma de viborita la “s”, suena como suena. Porque a alguien se le ocurrió que así fuera y mucha gente estuvo de acuerdo y luego alguien lo hizo ortografía. Y esto es tan artificial y lleno de convenciones como los géneros. ¿Que la lengua y su uso son armas políticas? Sí, lo son. Y del mismo modo para el que intenta romper con un uso antiguo como para quien desea un cambio a lo moderno. Alguna vez ese antiguo fue moderno y el moderno de hoy será antiguo.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

superluna, grafía 


adecuada

Recomendación urgente del día
El sustantivo superluna se escribe en minúscula, con el prefijo super- unido a luna, sin guion ni espacio intermedios, y sin necesidad de comillas o cursiva.
En las noticias sobre la luna llena de este próximo fin de semana, que parecerá más grande y luminosa de lo habitual, pueden encontrarse todo tipo de grafías: «El sábado se verá una súper luna», «Nuestra compañera nocturna se transformará en esta “Súper Luna”», «La Super Luna alcanzará su máximo esplendor el 10 de agosto» o «La segunda súper Luna del verano se alineará con la sombra del Teide»…
La Ortografía académica señala que luna se escribe con mayúscula inicial en contextos astronómicos, como nombre designativo del satélite, pero en minúscula fuera de contextos estrictamente astronómicos, tanto si es el astro en sí como en los usos derivados o metafóricos, entre los que cabe incluir los nombres de las fases lunares: pedir la luna estar en la luna, así como luna llenamedia luna luna creciente.
Dado que la superluna no es el nombre propio de un astro, sino la denominación meramente descriptiva de un fenómeno, lo recomendable es escribir dicho término en minúscula, del mismo modo que empleamos esta grafía en media luna, que alude al modo en que se percibe la Luna desde la Tierra, aun a sabiendas de que el satélite, pese a las apariencias, continúa intacto.
Asimismo, cabe recordar, por un lado, que los prefijos se escriben unidos a la palabra a la que se incorporan y, por otro, que las comillas se emplean —entre otros usos— para destacar que se está empleando una palabra con un sentido especial. Comoquiera que, en este caso, super- aporta su significado habitual, no hay razón para entrecomillar este término.
Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «El sábado se verá una superluna», «Nuestra compañera nocturna se transformará en esta superluna”», «La superluna alcanzará su máximo esplendor el 10 de agosto» y «La segunda superluna del verano se alineará con la sombra del Teide».
Esta superluna, por cierto, dificultará la contemplación de la lluvia de perseidas, en minúscula, prevista igualmente para este fin de semana.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

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milénico, mejor 


que millennial

Recomendación urgente del día

Milénico es una alternativa en español al anglicismo millennial, término con el que se hace referencia a las personas pertenecientes a la llamada Generación Y, nacidas aproximadamente en las dos últimas décadas del siglo veinte.
En los medios de comunicación se encuentran a menudo frases como «La red social va por un millón de ‘millenials’», «El 67 % de los “Millenials”, gente nacida entre 1981 y 1995 comparten detalles personales con sus compañeros de trabajo» o «El 67 % de los ‘Millenials’ (entre 16 y 30 años) compraron por internet en el primer trimestre de este año».
Este término da nombre a los integrantes de la llamada Generación Y, que en la actualidad tienen entre dieciocho y treinta años y que, sin ser nativos digitales, se caracterizan por su familiaridad con internet y las nuevas tecnologías; también, entre otros rasgos, destacan por ser individualistas, pero contar con gran conciencia global y medioambiental, así como por haber crecido en una época de bonanza económica, pero encontrarse hoy con dificultades para entrar en el mercado laboral.
La Nueva gramática de la lengua española señala que muchos adjetivos derivados que terminan en ´-ico/´-ica se sustantivan mediante la anteposición del llamado un enfático para formar nombres de persona: a partir de esquizofrenia y teoría, por ejemplo, se crean primero los adjetivos esquizofrénico teórico, que a su vez se sustantivan luego dando lugar a un esquizofrénico un teórico.
Este mismo proceso es aplicable al trío milenio>milénico>un milénico, por lo que en las frases anteriores podría haberse optado por «La red social va por un millón de milénicos», «El 67 % de los milénicos, gente nacida entre 1981 y 1995 comparten detalles personales con sus compañeros de trabajo» y «El 67 % de los milénicos (entre 16 y 30 años) compraron por internet en el primer trimestre de este año».
En caso de optar por el término inglés, lo apropiado es escribirlo en cursiva, millennial, con dos enes y en minúscula, o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.

quinta-feira, 7 de agosto de 2014

EL CONDE DE LAUTRÉAMONT






Traducción definitiva del misterio de Latréamont 50 años después




La "traducción definitiva al español" que el poeta y ensayista Aldo Pellegrini realizó de las obras completas del Conde de Lautréamont -los cantos malditos de Maldoror, un puñado de versos y cartas que nutrieron al dadaísmo y el surrealismo- se reedita a 50 años de su primera publicación.


Sazonado con ilustraciones de Man Ray, Max Ernst, René Magritte, André Masson y Joan Miró entre otros; y con la única fotografía de Lautréamont de la que se tiene noticia, el libro editado por Argonauta reproduce la traducción que Pellegrini (1903-1973) publicó por primera vez en 1964 en Argentina.

El delicado arte de tapa de Mario Eskenazi enmarca un trabajo minucioso y exhaustivo sobre los textos originales y a veces divergentes escritos en francés, a cargo del crítico de arte rosarino, fundador del primer grupo surrealista en Sudamérica y colega del psicoanalista Enrique Pichón Riviere, en iniciativas editoriales como la de la revista artístico literaria Ciclo.

Inspiración, vena y fantasía de los malditos de los años 20, 

del Conde de Lautréamont -el enigmático Isidore Lucein Ducasse nacido en Montevideo en 1846 y muerto en París a los 24 años en forma extraña (lo encuentran sin vida en el cuarto que alquilaba en Montmartre)- sólo se consiguió dar con una fotografía en 1977.

Ni sus primeros seguidores, entre los que se encolumnaba Arthur Rimbaud, ni Pellegrni conocieron su rostro. El gastado fotograma lo muestra de cuerpo entero, peinado prolijamente, ojos grandes, traje y moño de corbatín, lo que ayudó a alimentar el mito y el misterio en torno a estos textos malditos y su creador.

Ducasse nació aleatoriamente en Uruguay. Hijo de un diplomático francés asignado al consulado de Montevideo durante la Guerra Grande que enfrentó a blancos y colorados uruguayos e involucró a Argentina, Francia, Gran Bretaña y el entonces Imperio de Brasil, quedó huérfano sin tener dos años y desde los 12fue pupilo en un liceo francés al otro lado del mar.

No volvió a ver a su padre desde los 21 años; publicó sus primeros cantos, poéticos y anónimos, a los 22; los imprimió completos en Bruselas a los 23 con el seudónimo del Conde de Lautréamont -pero el editor Albert Lacroix se negó a venderlos por escandalosos (salvo 10 ejemplares que accedió a entregarle)-; y a los 24, poco antes de morir en noviembre de 1870, publicó las poesí­as hoy reeditadas por Argonauta.

La guerra y orfandad de sus niñez habrían influenciado su carácter, en tanto que la anonimia y el seudónimo, la escasa tirada de una y la escasí­sima de la otra, más la falta de datos biográficos y, durante mucho tiempo, hasta de un retrato del autor, hizo de Lautréamont un misterio.

Así, el novelista francés León Bloy (1846-1917) se refirió a un "libro monstruoso", que describe como "lava lí­quida", "insensato", "negro" y "devorador" cuyo autor murió una celda de locos furiosos, mostrando el poder de esa prosa para el surgimiento del surrealismo y la literatura moderna.

Una literatura donde, en palabras de Lautréamont, "la risa, el mal, el orgullo, la locura, aparecerán por turno, entremezcladas con la sensibilidad y el amor por la justicia y servirán de ejemplo a la estupefacción humana".

De hecho, su nacimiento durante el sitio a Montevideo de las tropas de Rosas y su muerte en una Parí­s sitiada por las tropas del Reino de Prusia, establecieron una doble circunstancia altamente sugestiva que movilizó las interpretaciones psicoanalíticas de Pichón Riviere, publicadas post mortem también por Argonauta, en "Psicoanálisis del Conde de Lautreamont".

El "mal d`audore" francés, mal del alba o la aurora en castellano, los "rebeldes a la luz" del Libro de Job para quienes "el alba es la sombra", no tienen espacio en los textos de Ducasse a vistas de Mario Pellegrini, hijo del traductor y responsable en gran parte del nuevo lanzamiento.

"¿Por qué traducir los nombres, reales o ficticios? Fue una mala costumbre de los editores españoles de la primera mitad del siglo XX, como si el traductor desempeñara el rol de funcionario del registro civil", dice a Télam.

"Maldoror no está traducido porque en el original francés es precisamente Maldoror, por supuesto que en francés ese nombre puede tener resonancias significantes, pero traducción de ninguna manera significa explicación", sentencia.

Lo cual Mario Pellegrini explicó así: "Gran parte de las palabras de un idioma no tienen un equivalente absolutamente preciso en otro y, si lo tienen, puede carecer de las cualidades que le confieren un resplandor, una dignidad, un aura", desarrollando "su propio drama en el discurso, paralelo pero no coincidente con el drama del significado".

En efecto, continúa el vástago, ésta "traducción de los cantos de Maldoror fue la primera realizada en forma integral", antes sólo había versiones fragmentadas como la de Julio Gómez de la Serna, "pero aquí subyace, ante todo, el tema esencial de la tarea de un poeta traduciendo a otro poeta", y es en ese sentido que se trata de "una versión definitiva".

LA LENGUA VIVA


La 


Constitución 


es 


más que palabras



 en Libertad Digital - España

Eduardo Fungairiño propone una enmienda a la futura Constitución sobre los dichosos referendos: "No debe aprobarse ninguna cuestión sometida a referéndum si no es votada, al menos, por el 50% del censo electoral. Rechazada una cuestión sometida a referéndum, no podrá volver a plantearse sino transcurridos 25 años desde el rechazo". La propuesta me parece muy juiciosa. Como es sabido, la han adoptado en otros países civilizados. Aunque, ¿no sería mejor suprimir todo tipo de referendos? En España suenan a demagogia y dictadura. Ya que estamos. Propongo que don Eduardo presida la próxima comisión para redactar una nueva Constitución. Es el candidato ideal. Aúna una gran cultura, conocimientos jurídicos e independencia política. No se puede pedir más.
Luis Lebredo (desde California) arguye que la nueva Constitución debe ser un texto breve que no entre en el detalle que desarrollan otras leyes. De acuerdo. Añado que el texto constitucional debería contener algún procedimiento sencillo para enmendarlo, como en el caso de los Estados Unidos. Pero sucede que a los españoles nos privan los detalles. Para nosotros un texto constitucional es como el Credo para los de Nicea. Nos matamos por un filioque. Por eso mismo es fundamental la decisión de formar una comisión constituyenterepresentativa, independiente y sensata. Que no sea un chalaneo de los partidos. Quizá sea mucho pedir.
Me sobresalta una noticia, verdaderamente increíble. El consejero de Educación de Andalucía ha prohibido que los profesores de la enseñanza obligatoria recomienden lecturas complementarias a los alumnos, fuera de los textos oficiales. El argumento es así de falaz: de esa forma no habrá discriminación social, pues los ricos podrían comprar los libros recomendados y los pobres no. Por lo visto, el consejero –que Gárgoris confunda─ no se ha enterado de que ya hay muchos libros gratis en la red. También abundan las bibliotecas públicas, incluidas las escolares. Además, tampoco es tan grave comprar algún libro de vez en cuando. Me gustaría saber cuántos libros ha escrito el susomentado consejero. ¿No habrá un punto de envidia en su arbitraria prohibición?
Sebastián Contin Pellicer comenta la noticia de que los asesores de Artur Mas reclaman el 16% del arsenal militar español. Con la misma lógica, don Sebastián apunta que también podrían reclamar el 16% del Museo del Prado. Añado que la reclamación del 16% debería extenderse a la deuda del Estado español. Me pregunto cómo habrán llegado los dichosos asesores a esa cifra del 16%. Creo recordar que la proporción de la economía catalana respecto a la española es el 19%. Ya me salen las cuentas de la vieja. La diferencia es lo que decía Maragall nieto: el famoso 3%.
Manuel Morillo discute la oportunidad de comparar a Escocia con Cataluña en el asunto del referéndum secesionista. Tiene razón don Manuel. Escocia siempre fue una nación; decidió hace siglos unirse a la Corona inglesa. Por tanto, bien puede ahora dar marcha atrás. Hubo reyes de Escocia, pero en Cataluña no pasaron de condes. Cataluña siempre formó parte de la Corona de Aragón, como demuestran los colores rojo y amarillo de sus enseñas. Por cierto, son los mismos que luce la bandera de España, no por casualidad. Puestos a separarse de España, la unidad verdadera sería la suma de Aragón, Cataluña, Valencia y las Baleares. En ese caso, el resto se podría unir a Portugal.

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