Se recomienda el topónimo Burkina Fasopara referirse a este país africano (antes llamado Alto Volta) yUagadugúpara su capital.
Sin embargo, en los medios de comunicación se están escribiendo frases como «Unas diez mil personas protestan este martes en Ouagadougou, la capital de Burkina Fasso» o «Un avión español que cubría la línea entre Argel y Ouagadougou ha desaparecido 50 minutos después de su despegue». Burkina Faso (con una sola ese) y Uagadugú son las adaptaciones españolas de esos nombres, tal como señala la Ortografía de la lengua española en el apéndice sobre topónimos y gentilicios. Esta obra añade que el gentilicio correspondiente al país es burkinés.
Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Unas diez mil personas protestan este martes en Uagadugú, la capital de Burkina Faso» y «Un avión español que cubría la línea entre Argel y Uagadugú ha desaparecido 50 minutos después de su despegue».
Los ponentes de la mesa redonda que trató sobre ‘El periodismo en español en EEUU’ coincidieron en la necesidad de captar a los hispanos de segunda y tercera generación en Norteamérica
El tema de debate era tan atractivo como abierto: ‘El periodismo en español en Estados Unidos’, con tres ponentes con conocimientos, experiencia y formación más que sobrada para opinar y valorar con criterio la situación actual de los medios hispanos en el gigante americano.
Así comenzó la mesa redonda que protagonizaron María Arce, directora de Noticias Digitales en Univisión; Michael Cowan, asesor en comunicaciones estratégicas, ex productor de televisión en la NBC y antiguo profesor de Columbia University; y Mercedes Gallego, corresponsal de Vocento en EE UU y que estuvo moderada por Benjamín LANA, director editorial de Medios Regionales y Revistas de Vocento. Sin embargo, derivó hacia la importancia hispana dentro de la sociedad y la política estadounidense y la necesidad del bilingüismo como herramienta laboral.
Gallego decidió empezar por el Génesis. "Al principio existía el verbo", leyó para luego aclarar que la palabra es “la herramienta más poderosa del ser humano”. Por eso, consideró que el lenguaje es “la responsabilidad más grande con la que cuentan los periodistas”. La corresponsal de Vocento hizo balance de su carrera como corresponsal como base para analizar las diferencias entre los hispanohablantes de España y de América Latina. Tras considerar que, pese a que en nuestro país nos creemos “dueños del idioma”, “hay más nexos en común entre los otros países hispanohablantes”. Con esto, quiso abrir una cuestión importante en los medios hispanos en EE UU, las variedades de español según la nacionalidad y la necesidad de valorar como algo tan importante como la lengua las relaciones humanas, como bases fundamentales para entender un negocio dirigido a “una población de 50 millones de hispanos de los que sólo 30 hablan español” y que consideran casi un estigma ser tratados como hispanos.
Lejos del "ilegal"
Arce también hizo hincapié en esta afirmación, y explicó que, hace sólo unos años, “hispano era sinónimo de inmigrante ilegal” y, por ello, para una parte de esta población era importante alejarse de este calificativo.
Centrada en el negocio periodístico, la directora de Noticias Digitales de Univisión explicó que el tema de la inmigración era incuestionable como referencia informativa y debía ser tratada todos los días con profusión. Además, desveló la necesidad de intentar informar para todos los hispanos. “Hay muchas nacionalidades y muchas problemáticas muy distintas, más allá de las cosas que nos unen. El lazo con los países de origen es muy fuerte y a los hispanos les interesa qué ha pasado en esos países”, contó Arce.
Ahora bien, el objetivo, una vez captados a los inmigrantes llegados a EE. UU., era atraer la atención de los hispanos de segunda generación, lo que llamó “la generación Ñ’. “Son ciudadanos que utilizan el español en casa, pero fuera de ella son un americano más. Son los americaños, los estadounidenses. Son Eduardo en casa y Eddie fuera de ella”, aclaró, para añadir que son “jóvenes que navegan entre esas dos culturas: son gringos en el país de sus padres y no son tratados como estadounidenses en el país en el que nacieron”. Y, en este entorno, Arce reveló que “los medios intentamos estar en medio”.
Cowan, por su parte, incidió en la importancia de la población latina , “que se ha duplicado desde 1990 y que es la etnia más joven”, y consideró que “existen oportunidades para medios en español porque hay interés en mantener los lazos con los países de origen”. Ahora bien, el asesor se hacía dos preguntas de difícil respuesta. “¿Cómo seleccionar los temas para un público hispano? ¿Cómo conectar con una comunidad que crece y que tiene mucha vitalidad? Los criterios son difíciles de concretar. Es un dilema al que se enfrentan los responsables de los medios hispanos actuales”, concluyó.
Para hispanos, pero en inglés
Sobre esta última idea, Mercedes Gallego quiso echar algo de luz: “Hubo un tiempo en que algunos medios se centraban en inmigrantes recién llegados e inmigrantes no adaptados. Pero se ha dado un paso adelante, que consiste en contar las noticias para hispanos pero en inglés , para que se sientan integrados y reconocidos. Otros que no han tenido en cuenta esas sutilezas se han visto obligados a cerrar”.
La corresponsal de Vocento admitió que la situación social había mejorado en los últimos tiempos desde aquellos años en los que los propios hispanos no quería que sus hijos hablaran en español ni en casa, para que se integraran lo más rápidamente posible. “El sueño americano no sonaba en español”, explicó gráficamente Gallego. Arce asintió y contó que “lo hispano está ahora de moda en Estados Unidos” y apostó por el bilingüismo. “Es necesario destacar que más del 90% de los hispanos cree que es muy importante que sus hijos hablen español. Es un plus”, añadió, antes de analizar la importancia de los hispanos en la sociedad actual y en la política estadounidense.
Gallego, Cowan y Arce coincidieron en reseñar que la población hispanaes tenida en cuenta “porque votan”. “Los americanos son pragmáticos y ven que interesan. Tienen una sensibilidad común, que tiende a ser demócratas y los republicanos entienden que no recuperarán la Casa Blanca hasta que no se ganen a los hispanos”, cerró Gallego.
En la escritura de los grados de temperatura se presentan a menudo dudas, por lo que a continuación se ofrecen una serie de claves:
1. El nombre, en rigor, esgrado Celsius (con el nombre del científico en mayúscula), aunque fuera de contextos técnicos se usa grado centígrado o simplemente grado.
2. El símbolo establecido internacionalmente es °C, que consiste en un pequeño círculo seguido sin espacio de la letra C. Se deja un espacio entre la cifra y el símbolo: 23 °C.
3. En escritos no especializados se usa en ocasiones solo el círculo y en tal caso se escribe pegado al número: 23°. En contextos técnicos y conforme a las normas internacionales, este símbolo se reserva a los grados de ángulo, que es un valor que también tiene en general, como en «Dio un giro de 180°».
4. A menudo se reemplaza el círculo por una o o por un cero, perono son las grafías adecuadas. Si se optara por la o a causa de limitaciones tipográficas, es preferible no añadir una subraya (no es, por tanto, 23 oC), pero en cualquier caso no se añade un punto.
5. No debería haber un salto de línea entre el número y el símbolo, para lo cual puede emplearse un espacio de no división u otro recurso ajustado al medio usado.
6. Ocasionalmente aparece en prensa otra unidad de temperatura llamadakelvin (y no grado Kelvin), de símbolo K (no °K), pero normalmente está limitada a textos científicos.
7. También puede encontrarse el grado Fahrenheit, aunque es una unidad que conviene evitar en países donde no es oficial y convertir a grado Celsius. Su símbolo es °F.
Estas unidades, tal como explica la Ortografía, están reguladas en el Sistema Internacional de Unidades, que en muchos países se ha incorporado total o parcialmente a su legislación y que tiene como complemento el Sistema Internacional de Magnitudes (ISO 80000).
Comienza en la UPO el VII Simposio de Interculturalidad y Traducción
Este lunes se ha inaugurado el VII Simposio de Interculturalidad y Traducción, que se desarrollará hasta el miércoles 29 de octubre en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, organizado por el Área de Estudios Árabes e Islámicos de la UPO, en colaboración con el Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid.
En el marco de este simposio, la vicerrectora de Internacionalización y Comunicación de la Olavide, Pilar Rodríguez Reina, y el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Aswán, Ahmed Sokarno Abdel Hafez, han firmado un convenio de colaboración entre ambas instituciones gracias al cual los estudiantes de la UPO podrán realizar una parte de sus estudios en esta universidad egipcia, donde podrán adquirir un mayor conocimiento de la lengua y la cultura árabes.
El VII Simposio de Interculturalidad y Traducción tiene como objetivo tratar los aspectos esenciales y, al mismo tiempo, conflictivos de la traducción entre dos lenguas que representan dos culturas y dos mundos tan dispares como son la española y la árabe.
Las diferencias derivadas de una religión distinta, de una legislación y un derecho basados en este credo, así como de un modo diferente de vivir y de pensar, hacen que el componente cultural tenga una especial importancia para el caso de la traducción entre el español y el árabe.
Esta edición del simposio transmite por videoconferencia sesiones con las ciudades de El Cairo y Madrid, para abrir así el abanico de participación a investigadores de otras universidades. De este modo, en estas jornadas participan investigadores y profesores de universidades españolas como la Complutense y la Autónoma de Madrid, Alcalá de Henares, Oviedo y Castilla La Mancha, así como profesores de universidades de Egipto, Marruecos y Argelia.
Los académicos, la élite que gobierna al mundo en silencio como las hemorroides, con la llegada de los nuevos ‘palabros’ nos quieren ofrecer un nuevo espectáculo de sinrazón y gilipollez desmedida.
FRANCISCO SOLANA Perdone que le moleste pero el Circo Ringling de los sillonetas de las letras ha vuelto. Los Illuminati de las palabras han creado su número estrella: las nuevas acepciones del español para lelos, babuinos y filochinos. Agárrense que vienen ´papichulos´, ´amigovios´, ´tuits´ y la madre del topoyiyo.
Los académicos, la élite que gobierna al mundo en silencio como las hemorroides, con la llegada de los nuevos ´palabros´ nos quieren ofrecer un nuevo espectáculo de sinrazón y gilipollez desmedida.
Estos señores de los sillones, guardianes de lo correcto en el diccionario español de la Real Academia de la Lengua, han pensado que sería muy conveniente dar pábulo a verdaderas memeces y conferirle la importancia que ellos creen que merecen. Se lo digo porque han cambiado mucho las cosas desde que ´egresé´ de la Facultad. En su día me pegué una ´batucada´ para celebrarlo, aunque mi carrera fue una ´serendipia´ porque no sé ni como pude acabarla.
La verdad es que escribir me da hambre. Menos mal que mi mujer me han metido un bocadillo en la ´lonchera´ y he hecho un ´impasse´ en el trabajo para comérmelo. La voy a ´tunear´ porque parece salida de Cuéntame.
Por cierto, voy a intentar ´cajonear´ algunos artículos porque no me gustan mucho. Hablo sobre los independentistas ´blaugranas´ y se me va la pinza. Me pongo más tenso que el cuello de un cantaor (me pasa Acebes, quiero decir a veces, bueno... sobradamente).
Espero que mis amigas, las señoras, no se ofendan y se crean que quiero cometer un ´feminicidio´ con las nuevas palabras, símplemente quiero demostrar que son un importunio.
Estos jueces de la RAE estarán calladicos la mayoría del tiempo pero cuando hablan, tras su brain-storming particular sube el pan, tanto como el bótox los pómulos y dan un porsaco considerable.
Se me ha ocurrido echarle un ojo a los nuevos términos que recoge el nuevo diccionario y he ido corriendo al médico del seguro para que me inyectase el Primperan. Nos estamos volviendo unos macarras dialécticos de tomo y lomo. Una cosa es luchar en las aulas contra las palabras soeces y malsonantes amén de la sórdida incultura y otra muy distinta es que te desde arriba te estén torpedeando bajo la línea de flotacion los cel-lebros estos de la Real Academia Española de la Lengua. Se les va la olla de pensar a la hora de dar cuartelillo a tanta expresión de vulgaridad.
Si en algunos paises hispano hablantes le pegan bocados al diccionario, no es que tengamos que fusilarlos al amanecer, pero tampoco amedrentarse y adaptarlos al castellano. Que nos la estamos cogiendo tanto con papel de fumar que al final le vamos a meter fuego pensando que es un purito.
Creo que ya de por sí es complicado expresarse, dado la ingente variedad de palabras que conforman nuestro idioma, como para incluir 5.000 más, en un intento de ser más revolucionarios que el ególatra de Jodemos.
La Academia se ha abierto tanto hacia América Latina que le va a costar lo suyo cerrar las piernas. Recuerdo cuando las señoras gitanas llamaban a los señores sudamericanos ´payos-poni´ no porque fueran payos y de menor talla sino porque les tocaba los cojones que estos últimos les quitaran las ayudas y demás al Cuerpo de Gandules de la Península.
Por ello, por desagravio, el cuerpo de sillonetas de las letras han decidido dar la importancia que se merecen a ´papichulo´ y ´amigovio´. Dos términos que reflejan claramente la edad mental de los emisores.
Porque, una cosa es ser ´mileurista´ y otra muy distinta ser un ´basurita´. Me pregunto si habrán incluido la palabra ´recortá´, que es con la que yo entraría en sus reuniones de neuronas culturales.
No quiero seguir escribiendo, que me caliento más que el motor de un ocho y medio. ¿Se acuerdan ustedes de los culo-pollo? ¿Esos SEAT con el motor trasero más feos que un palabro? En ese coche se subían las folla-amigas, que es el término español que se le daba al insulso y lelo ´amigovio´.
El abuso de tópicos y muletillas en las redes sociales
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ISABEL GARZO (YOROKOBU, ESPAÑA)
¿Quién sería el primero que escribió «un marco incomparable»? Seguro que le pareció una elección acertada, con buena sonoridad y un significado tajante. Cómo iba él a suponer que el abuso de esta expresión terminaría anulando su significado
Utilizar un tópico, también llamado lugar común, al escribir o hablar equivale a no decir nada, o a decir muy poco en el mejor de los casos. Los ojos de los lectores y los oídos de los oyentes pasan de largo por estas construcciones demasiado trilladas. Frases como «solo se vive una vez» o «rectificar es de sabios» y asociaciones lingüísticas como «claro exponente», «oportunidad única» o «estrecha colaboración» demuestran la pobreza léxica de quien las utiliza.
En el lenguaje digital utilizado por las marcas y los particulares en las redes sociales y otros entornos web (blogs, foros…) podemos encontrar una gran cantidad de nuevos lugares comunes que se han sumado a los tradicionales.
TÓPICOS DE LAS MARCAS EN REDES SOCIALES
- Una marca comparte un evento en Facebook. ¿Qué frase no puede faltar al final de la descripción del mismo? ¡Bingo! El muy manido «¿te lo vas a perder?» o alguna de sus versiones («no te lo pierdas», «que no te lo cuenten»…)
El gran volumen de faltas detectado en ESO obliga a cambiar la enseñanza de las normas
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MAITE GUTIÉRREZ (LA VANGUARDIA, ESPAÑA)
Las pruebas de evaluación de 4º de ESO, que miden los conocimientos de todos los alumnos de Catalunya al acabar la secundaria, han revelado uno de los grandes agujeros educativos: la corrección ortográfica.
Se trata de la única área que no mejora entre todas las examinadas. Ensenyament empezó a efectuar estas evaluaciones hace cuatro cursos, y durante este periodo los estudiantes han avanzado en comprensión lectora, vocabulario y coherencia a la hora de escribir -léxico y competencia discursiva-. En cambio, la ortografía continúa estancada y hay una gran parte de alumnos que cometen muchas faltas, indica un reciente análisis del Departament d’Ensenyament.
«Hemos revisado los resultados y hemos visto que tenemos bastante margen de mejora», señala Teresa Pijoan, directora general de Secundaria. Y no será por falta de horas y esfuerzo. Escuelas e institutos dedican mucho tiempo a enseñar las normas ortográficas, y sin embargo no se obtienen los resultados esperados. «Quizás no se están utilizando los métodos adecuados; en todo caso, tenemos que atajar el problema», sigue Pijoan.
El volumen de faltas detectadas y la evidencia de que la situación no mejora ha hecho que la conselleria tenga que actuar. Ensenyament ha analizado el tipo de errores más comunes entre los alumnos y las técnicas que se utilizan en clase para enseñar las reglas. Después ha estudiado qué se puede hacer para revertir la situación. La primera medida: la publicación de unas instrucciones dirigidas a todos los institutos para que cambien la enseñanza de la ortografía. El documento se llama Orientaciones prácticas para la mejora de la ortografía y en él se incluyen consejos y casos para dar la vuelta a la forma tradicional del aprendizaje de las normas. «Si las horas que dedicamos en los centros producen unos resultados más bien pobres, lo mejor es repensar las actividades, con nuevos recursos y enfoques», afirma Jordi Balcells, el catedrático de instituto que ha elaborado el contenido de estas instrucciones.