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sexta-feira, 13 de maio de 2016

IDIOMA


El director de la Real Academia 

Española considera que el libro 

impreso nunca desaparecerá

Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, está convencido de que los libros de papel convivirán con los digitales.

No le asustan las licencias lingüísticas de los usuarios de las nuevas tecnologías como el uso de ‘xq’ en vez de la expresión completa ‘porque’ en Whatssap o Twitter.No le asustan las licencias lingüísticas de los usuarios de las nuevas tecnologías como el uso de ‘xq’ en vez de la expresión completa ‘porque’ en Whatssap o Twitter.
No le asustan las licencias lingüísticas de los usuarios de las nuevas tecnologías como el uso de ‘xq’ en vez de la expresión completa ‘porque’ en Whatssap o Twitter. 
Darío Villanueva es desde enero de 2015 el director de la Real Academia Española, institución en la que ingresó con 57 años. Asegura que ellos no inventan palabras y que siempre van “un paso por detrás” de los hablantes.
En este primer año ha liderado el proceso de digitalización del Diccionario de la Real Academia Española, disponible gratuitamente en internet desde octubre del año pasado, que solo en el mes de marzo recibió un total de 71 millones 134 mil 198 consultas.
Está convencido de que los libros de papel convivirán con los digitales. No le asustan las licencias lingüísticas de los usuarios de las nuevas tecnologías. Es un fiel defensor de la unidad del español, a pesar de su dispersión geográfica y dice que los panameños hablan de manera “expresiva” y “personal”.
-¿En qué momento considera se encuentra la lengua española?
Según Ethnologue (respetada publicación de temas lingüísticos), el español es la segunda lengua del mundo por el número de hablantes nativos, la segunda por el número de estudiantes extranjeros, la segunda en los negocios y la tercera en internet. Y el crecimiento del idioma no se detiene, como demuestra la situación de los Estados Unidos, donde la minoría hispana es la mayoritaria. Allí, además, el español está cobrando un creciente prestigio social, económico, político, deportivo, cultural y comunicativo. Pero lo más importante es que el español conserva una unidad admirable, ortográfica, gramatical y léxica, lo que no significa uniformidad empobrecedora. Tenemos distintos acentos, tonos o palabras propias de las distintas regiones donde se habla, pero los 500 millones de hispanohablantes podemos entendernos entre todos.
-¿Le preocupan más las ‘licencias ortográficas’ que adoptan los usuarios de nuevas tecnologías o la invasión de los anglicismos en el español de América?
Las licencias ortográficas y gramaticales son cosa de siempre. Los manuscritos medievales que se copiaban en los monasterios están llenos de abreviaturas, y cuando en el siglo XIX se inventó el telégrafo, los telegramas se escribían sin artículos, adjetivos, adverbios ni preposiciones. Las nuevas tecnologías de la comunicación permiten y, a veces, incluso exigen esas licencias, que no consiguen deteriorar sin remedio el idioma, pues los hablantes saben cuándo pueden usarlas y cuándo no. La invasión de los anglicismos no es solo cosa de América, sino también de España, y resulta un fenómeno preocupante cuando se trata de palabras inglesas innecesarias. Su abuso indica un cierto complejo de inferioridad y un papanatismo por parte de los hispanohablantes.
- ¿Por qué usamos palabras en inglés?
Por ese complejo de inferioridad y el papanatismo de creer que una cosa por decirse en inglés es mejor que si se dice en español.
- ¿En el futuro todos los libros serán digitales?
El libro impreso nunca desaparecerá, sino que convivirán ambos soportes. La imprenta no acabó con el manuscrito; el telégrafo no acabó con la carta; el teléfono, con el telégrafo; la televisión, con la radio; el cine, con el teatro; e internet no acabará con ninguna de estas manifestaciones.
-¿Cuáles son los criterios para que la Academia acepte incluir en el diccionario palabras o acepciones?
El criterio es la intensidad y variedad de uso. Los que llamamos neologismos, palabras nuevas, entran cuando comprobamos por nuestras bases de datos que se usan muy intensa y ampliamente en el conjunto de los países hispanohablantes. Las academias de Asale (Asociación de Academias de la Lengua Española) no inventamos palabras: vamos siempre un paso por detrás del uso que hacen de ellas los hablantes.
-¿Cómo describiría la manera de hablar de los panameños?
Muy expresiva y personal. Abierta a múltiples influencias lingüísticas, pero a la vez profundamente hispana.
-Hay algunos lingüistas que ven una diferencia inconciliable entre el uso del español de España en relación con los países de Latinoamérica.
Son muchos los lingüistas que demuestran exactamente lo contrario, esa unidad de la que hace un momento hablábamos. De verdad, no comprendo quién niega esta evidencia, como si la unidad no fuese un gran valor, muy útil, y como si lo fuese una dispersión lingüística que entre nosotros no se da. Por otra parte, esas academias de la lengua ya existen: hay 23. La española, la filipina, la academia norteamericana de la lengua española, la de todos los países latinoamericanos (la primera se fundó en Colombia en 1871) y la más reciente de todas, en África: la de Guinea Ecuatorial, país que tiene el español como lengua oficial.
-Hay quien hasta acusa a la RAE de imponer el español de España al otro lado del Atlántico…
Esa es una imputación totalmente falsa. El español se habla en toda América, no por una imposición de los españoles durante la colonia -entonces solo un 20% de los americanos lo hablaban-. Son las Repúblicas independientes a partir de 1820 las que establecen el español como lengua oficial, pues al constituir la nación es necesario establecer sus fronteras, sus constituciones, su administración y hay que elegir una lengua para la comunicación. Todas eligen el castellano. El gran reto es mantener esa unidad envidiable.
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FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

diaconisa 


es el femenino 


de diácono

Recomendación urgente del día
El término diaconisa es el femenino adecuado de diácono, y no diácona nidiaconesa.
Con motivo del anuncio del papa Francisco de la creación de una comisión que estudie la posibilidad de que las mujeres puedan acceder a esa condición, en los medios aparecen frases como «El papa, abierto a la posibilidad de ordenar a mujeres diáconas», «Se creará una comisión para estudiar si las mujeres pueden servir como diaconesas en la Iglesia católica» o «Francisco abre la puerta a que las mujeres sean diácono, casen y bauticen».
El Diccionario académico recoge diaconisa desde su primera edición en 1732. En la actualidad se define como ‘mujer que en la Antigüedad era consagrada o bendecida para ejercer determinados ministerios en las Iglesias cristianas’, una figura que desapareció posteriormente en la Iglesia católica y cuya recuperación se estudiará ahora.
Se trata de un término preferible a diácona y diaconesa. Tampoco resultan aconsejables para el femenino las formas diácono, mujer diácono ni mujer diaconisa.
Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «El papa, abierto a la posibilidad de ordenar a diaconisas», «Se creará una comisión para estudiar si las mujeres pueden servir como diaconisas en la Iglesia católica» y «Francisco abre la puerta a que las mujeres sean diaconisas, casen y bauticen».

quinta-feira, 12 de maio de 2016

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

au pair,

en cursiva

y en minúscula

Recomendación urgente del día
El término au pair, con el que se alude a las personas que realizan un trabajo doméstico a cambio básicamente de alojamiento y manutención, se escribe en minúscula y en cursiva por tratarse de un extranjerismo.
En los medios puede encontrase esta expresión escrita de muy diversas formas como en «Ser Au Pair, una alternativa de trabajo para muchos jóvenes españoles en el extranjero» o en letra redonda y minúscula, «La estudiante, que trabajó como au pair, dice defenderse bien en inglés».
La expresión francesa au pair, que significa literalmente ‘a la par’, se pronuncia /opér/ y, al ser un término de otro idioma no adaptado, forma el plural conforme a las reglas de su lengua de origen: au pairs.
Varios diccionarios de uso como el General de Vox incluyen esa expresión, que se utiliza tanto en masculino como en femenino («un/una au pair»), para referirse a una persona, generalmente extranjera, ‘que se emplea en una casa para prestar algunos servicios domésticos, como cuidar de los niños o darles clases de idiomas, a cambio de la alimentación y hospedaje’, aunque otros, como el Clave de SM, indican que pueden recibir además un pequeño salario.
Por todo ello, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Serau pair, una alternativa de trabajo para muchos jóvenes españoles en el extranjero» y «La estudiante, que trabajó como au pair, dice defenderse bien en inglés».

quarta-feira, 11 de maio de 2016

"j"


Sabe usted: ¿cuántas palabras castellanas terminan en 'j'?

Juan Gossaín buscó expresiones que acaban en esta letra y solo tres son propias del español.

Por:  JUAN GOSSAÍN | 

Cada página de internet tiene un número distinto de palabras que terminan en 'j'. Están llenas de inexactitudes.
Foto: Archivo particular
Cada página de internet tiene un número distinto de palabras que terminan en 'j'. 


Esa mañana estaba entrando yo a la peluquería. Bueno, en mi caso, y por razones que saltan a la vista, sería mejor llamarla por su otro nombre, barbería. Iba a cortarme la barba y a que me pulieran las uñas. Mi mujer suele embromarme diciendo, con un acento de ironía, que yo no tengo ni un pelo de tonto. Ni de astuto, le respondo siempre, aunque en realidad vivo convencido de que a mí no se me ha caído el pelo. Fue que se me corrió para la cara.

Ya estoy divagando otra vez. Yéndome por las ramas. Yo vine fue a contarles que, mientras me sentaba en la silla y me anudaban el paño blanco en el cuello, un muchacho que estaba ahí, haciendo visita, me tendió la mano, cariñosamente.

–Una vez –me dijo– usted estuvo hablando por radio sobre las palabras que terminan en jota. Desde entonces quería conocerlo para preguntarle cuántas son y cuáles son.

Una señora, a la que le estaban haciendo la permanente en la otra silla, se sumó con entusiasmo a la petición. Me cayó de perlas aquella inquietud, imagínese usted, para un periodista tan escaso de tema como de pelo que se la pasa perdiendo el tiempo en las peluquerías. Les contesté que a lo mejor escribiría algo sobre eso.

Más me valiera haberles cambiado de tema. Porque semejante investigación me costó largos meses de trabajo y desvelos. Y eso que ahora, en estos tiempos de aparatos electrónicos, las cosas parecen más fáciles porque hay muchas fuentes para consultar. Ahí radica, precisamente, el principal problema: cada página de internet tiene un número distinto de palabras que terminan en “j”, porque esta dice que solo son cinco, aquella sostiene que son treinta, la de más acá asegura que son veinte. Están llenas de inexactitudes y contradicciones.

El inconveniente consiste en que quienes elaboran esas listas son más entusiastas que rigurosos y acaban incluyendo, como si tuvieran vida propia, algunos términos que apenas son derivados de otro. O compuestos. Ese es el caso de ‘ej’, que es una simple abreviatura de ejemplo, o de contrarreloj, tan familiar al oído ciclístico de los colombianos. Andando por ese camino, no faltará quien crea que Nairo es lo mismo que Jairo.
Propias y adoptadas

De manera, pues, que al final me tocó abandonar las tecnologías modernas y volver al viejo sistema, el de los tiempos de la vela y el bolígrafo: ponerme a rebuscar en el venerable Diccionario de la Real Academia Española, que es el árbitro supremo del idioma, y en los libros polvorientos de los grandes maestros del castellano.

Comienzo diciendo, de un golpe, que las palabras que terminan con ‘j’, reconocidas por la Academia y anotadas en su diccionario, son exactamente diecinueve. Lo más curioso es que solo tres de ellas son propias del español, lo que suele llamarse “palabras patrimoniales”. Se trata de reloj, boj y carcaj.Las otras dieciséis provienen de diferentes idiomas, pero el nuestro las adoptó como propias y les dio su reconocimiento.

Se me estaba olvidando decir que una de las razones por las cuales hay tan poquitas palabras terminadas en jota, es por la dificultad fonética que tenemos los hablantes castellanos para pronunciar al final una letra tan fuerte y compleja. A eso se debe que la gente diga “reló” en vez de “reloj”.

Entonces me entró una carcoma en la cabeza: ¿de dónde proviene la letra jota?
La letra más humilde
En el habla cotidiana usamos varios proverbios relacionado con las letras. Así, por ejemplo, decimos “poner los puntos sobre las íes” cuando queremos concretar algo, precisarlo, dejarlo en claro. Pero cuando alguien no logra captar lo más mínimo, ni siquiera un poquito, se dice que no ha entendido ni jota. ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver la jota en eso?

Tenemos que remontarnos a los tiempos anteriores a Cristo. La jota fue inventada por el idioma hebreo de los judíos antiguos. El gran Covarrubias, en su inmortal 'Tesoro de la lengua castellana', escrito hace más de quinientos años, dice que la ‘j’ tiene una figura muy pobre y que “ninguna letra hay de tan poco cuerpo como ella, porque casi es un simple punto con cola, poca cosa”.

De manera, pues, que no entender ni jota significa que una persona no ha comprendido ni lo más sencillo, lo más humilde, lo más elemental. Desde entonces, la jota quedó convertida en sinónimo de simpleza.
El reloj
Mientras iba rastreando cada palabra terminada en jota, y cuando trataba de encontrar sus orígenes y su significado, comprendí que entre todas ellas hay una sola que le resulta conocida a cualquier persona que hable castellano, así sea un recién nacido o un indígena que vive en lo profundo de la selva.

Esa palabra es reloj. A las otras dieciocho solo las conocen los eruditos, los gramáticos o los lingüistas que se dedican a investigar los entresijos más profundos del idioma. (Dicho sea entre paréntesis: el primer reloj con agujas y números, para reemplazar el viejo reloj de arena, fue inventado por los alemanes en 1326, lo cual significa que acaba de cumplir 690 años).

Por su parte, el origen de la palabra “reloj” es mucho más antiguo, ya que se remonta al lenguaje de los clásicos griegos. 'Oorologion', en aquella época, era el conteo de las horas. De allí pasó al latín. Del latín al francés. Del francés, por la frontera española, al catalán y luego al castellano.
La lista completa
Como dicen que lo prometido es deuda, y que en esta vida no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, vengo a cumplir la promesa hecha al señor que entró en la peluquería, a la señora que se estaba haciendo la permanente y a todos ustedes. Esta es, en orden alfabético, la lista de las diecinueve palabras terminadas en jota que nuestra lengua reconoce como legítimas:

1- Aj (o aje). Achaque, indisposición, leve molestia física. Proviene de ax, exclamación antigua, ya desaparecida, que se usaba para expresar dolor. Fue el antecesor de ay.

2- Alioj. (Del árabe alioh, piedra). Nombre que los árabes que conquistaron España le daban al mármol o piedra caliza.

3- Almofrej. También de origen árabe, como casi todas las palabras españolas que empiezan por ‘al’. Este es el nombre que los viajeros antiguos le daban a una funda de cuero o lienzo que usaban para envolver la cama que llevaban en sus correrías. No había hoteles ni posadas.

4- Almoraduj. Nombre árabe del sándalo, planta aromática que en aquí conocemos como mejorana.

5- Balaj (o balaje). Piedra preciosa, rubí morado. Balaj es el nombre de la región donde fue descubierto. Hoy queda en Pakistán.

6- Boj. (Del latín buxus, planta). Arbusto maloliente de flores pequeñas. También se le da ese nombre a un molde de madera que los zapateros usan para coser el calzado.

7- Borraj. (Del persa bore, polvo). Sal del ácido bórico, conocida como bórax.

8- Cambuj (o gambuj). Proviene del latín caputium, que significa capucha. Era una mascarilla o antifaz que se usaba en los bailes de disfraces.

9- Carcaj (del griego karkásion, envoltura). Era la caja que los indígenas llevaban en la espalda, para guardar las flechas y sacarlas por encima del hombro. En Centroamérica llaman así al forro de la escopeta. Y en las primeras procesiones católicas llamaban carcaj al cinturón de cuero que un penitente llevaba cruzado al pecho, para sostener la cruz que iba cargando.

10- Chuj. Pueblo indígena de Guatemala y su dialecto.

11. Dij. Hace trescientos años se usaba como sustituto de dije. Por ejemplo: “Ya te dij que no podemos ir”.

12- Erraj (del árabe arrahg, polvillo). Polvo que se obtiene moliendo el hueso de la aceituna.

13- Itzaj. Otro pueblo maya de Guatemala.

14- Maniblaj (de origen alemán). Una de las palabras más extrañas y menos usadas del castellano. En el dialecto del bajo mundo, ese era el nombre que le daban al criado de una mancebía, es decir, al mandadero de un prostíbulo.

15- Pedicoj (contracción de pie y cojo). Salto o brinco que se da en un solo pie, tal como ocurre en el juego llamado rayuela, golosa, avión o peregrina.

16- Relej (o releje). Línea larga que corre paralela al filo de la navaja. También se llaman así la estrechez que se forma en el cañón de las armas y el sarro o sustancia amarillenta que se pega en los dientes.

17- Reloj. Llegó la hora de decirles que me siento liberado de explicar lo que significa.

18- Sij (del sánscrito sikh, discípulo). Seguidor o practicante del sijismo, una de las religiones de la India.

19- Troj (de origen incierto). Especie de despensa hecha con tabiques para guardar frutos y cereales. El diccionario de la Real Academia también acepta que se le llame troje. Ante la dificultad para pronunciar la jota final, los campesinos del Caribe colombiano la llaman troja.
Epílogo
Al salir de la peluquería paso frente a una cafetería al aire libre, en una plaza de Cartagena. En la pared hay un letrero que me reivindica con la vida. Dice así: “No tenemos wifi. Aprovechen para hablar entre ustedes”. Y como Einstein decía que en el universo no existen las coincidencias, sino la armonía, en ese preciso instante me llama al celular mi compadre Daniel Samper Pizano.

–Te doy la noticia –me dice–. La Academia Colombiana de la Lengua nos acaba de elegir, a ti y a mí, miembros de número.

Entonces me digo: tengo que sentarme a escribir la crónica de la jota. Porque esa es mi manera de dar las gracias…
JUAN GOSSAÍN
Especial para EL TIEMPO

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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omóplato 


y


omoplato



acentuaciones válidas

Recomendación urgente del día
Tanto omóplato como omoplato son acentuaciones válidas en español.
No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas considera preferible utilizar la forma esdrújula (omóplato), que cuenta con un uso más extendido.
En el Diccionario académico la palabra omóplato u omoplato alude a ‘cada uno de los dos huesos anchos, casi planos, situados a uno y otro lado de la espalda, donde se articulan los húmeros y las clavículas’. La primera mantiene la acentuación del latín y la segunda la de la raíz griega.
Se recuerda que este término perteneciente al ámbito de la anatomía siempre se escribe sin hache inicial, por lo que conviene evitar las grafíashomóplato y homoplato.
Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran frases como «Se giró para marcharse y le dio un golpe a la altura del homóplato derecho», «Así generarás la alineación precisa entre los homóplatos» o «La fuerte caída le provocó la rotura del homoplato», en los que lo adecuado habría siso usaromóplato u omoplato, sin hache en todo caso.
Cabe también mencionar que escápula es un sinónimo adecuado paraomóplato u omoplato.

terça-feira, 10 de maio de 2016

LA ESQUINA DEL IDIOMA


Piedad Villavicencio Bellolio

piedadvillavicencio@gmail.com
¿«Voy adonde mi hermano» o «voy donde mi hermano»?
«Adonde» equivale a «donde» y es un adverbio relativo. Se emplea con los sentidos de ‘al que’ (me gusta el parque adonde vamos [al que vamos]) y ‘al lugar que’(viajaremos adonde nadie nos encuentre [donde nadie nos encuentre]). Con los sentidos de ‘al lugar de’ o ‘a la casa de’ es preposición de uso coloquial (voy adonde mi hermano [donde mi hermano]). En estos ejemplos es mejor el uso de «donde», que se usa sin tilde.
¿Y en qué casos va con tilde?
«Dónde» es adverbio interrogativo o exclamativo. Dependiendo de la preposición con que se construya puede expresar relaciones de origen, lugar, destino, punto de partida, movimiento, tránsito:
Origen: ¿De dónde eres? Lugar: ¿En dónde está? Destino: ¿Hacia dónde vas?Punto de partida: ¿Desde dónde vienes? Movimiento: ¿A dónde vas? Tránsito: ¿Por dónde vas? Con estos significados también se aplica la forma «adónde».
No se recomienda el empleo de «a dónde» o «adónde» con el sentido de ubicación o sin el valor de movimiento: ¿A dónde está? ¿Adónde está? Para estos casos se aconseja evitar la preposición.
Para transmitir los sentidos que preceden es opcional el uso de la preposición «en». De esta manera, se indica estado o situación con las formas ¿en dónde estás? o¿dónde estás?
Al anteponerle un artículo se sustantiva y se puede pluralizar: No están en discusión el dónde ni el cómo (no se está analizando o no importa ni el lugar ni la forma o manera). No están en discusión los dóndes ni los cómos.
Dondequiera
Se emplea con el significado de ‘en cualquier parte’, con verbos que indican estado o situación: Sé ordenado, no dejes dondequiera tus libros.
También se usa con verbos de movimiento con el sentido de ‘a cualquier parte’:Dondequiera que vaya la llevará consigo. Con igual matiz se emplea unido a la preposición: Adondequiera que vaya... (Actualizado de La esquina del idioma de 23/05/2010). (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2014) y Diccionario panhispánico de dudas(2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
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-fobo 


forma nombres y 


adjetivos; 



-fóbico



solo adjetivos

Recomendación urgente del día
El sufijo -fobo permite formar nombres y adjetivos que expresan el sentimiento de horror o repulsión, mientras que -fóbico, también válido pero menos aconsejable, da lugar solo a adjetivos.
En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como las siguientes: «Un selfi hitleriano derribó al líder de los islamofóbicos alemanes» y «Las relaciones habían sido tensas por las campañas rusofóbicas».
Cuando el Diccionario académico ofrece la alternancia entre parejas de voces formadas con los sufijos fóbico y –fobo, remite de la primera forma a la segunda: de hidrofóbico a hidrófobo, de homofóbico a homófobo, dexenofóbico a xenófobo. Además, voces como andrófobo (‘con fobia a los varones’), clerófobo (‘anticlerical’), fotófobo (‘con intolerancia a la luz’) yanglófobo (‘con aversión por lo inglés’), entre otras, solo aparecen en estas variantes.
Dado que la terminación -fobo es la que se ha usado normalmente, la que ha dado origen a más palabras y la única recogida como tal en el diccionario, es esta la recomendada para crear nuevas voces, ya sean adjetivos o sustantivos.
No obstante, no cabe tachar de incorrecta la variante -fóbico, que puede considerarse derivada de -fobo con la adición de -ico, pero que en cualquier caso solo debería formar adjetivos, no sustantivos.
Al ser voces formadas según las pautas propias del castellano, no necesitan ni cursiva ni comillas.
En consecuencia, en el primero de los ejemplos anteriores es más apropiado «Un selfi hitleriano derribó al líder de los islamófobos alemanes», pues se trata de un sustantivo, mientras que en el segundo, aun sin ser incorrecto, es preferible «Las relaciones habían sido tensas por las campañas rusófobas».

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

  LA RECOMENDACIÓN DIARIA resistencia a los antimicrobianos , mejor que  resistencia antimicrobiana   Resistencia a los antimicrobianos , no...