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sexta-feira, 5 de outubro de 2012


Recomendación del día


holding, anglicismo traducible en español

La voz inglesa holding, que significa 'sociedad financiera que posee o controla la mayoría de las acciones de un grupo de empresas', puede sustituirse por grupo.

Cada vez es más frecuente encontrar el término inglés en lugar de sus equivalentes en español: «El impulsor del holding de la abeja debía comparecer el pasado jueves tras ser arrestado un día antes», «Las irregularidades del holding Rumasa comenzaron en los años 70».
Este anglicismo es propio de la jerga empresarial y puede traducirse también por consorcio, grupo financiero, grupo industrial o grupo de empresas, según el contexto.
Así pues, en los casos citados anteriormente lo adecuado habría sido: «El impulsor del grupo de empresas de la abeja debía comparecer el pasado jueves tras ser arrestado un día antes», «Las irregularidades del grupo Rumasa comenzaron en los años 70».
Cabe recordar, además, que si se opta por la utilización de la voz inglesa, lo adecuado es escribirla en cursiva.

quinta-feira, 4 de outubro de 2012


“Los tiempos son duros y el que arriesga, corre el riesgo de perder.
Pero recuerda, no arriesgarse nunca es perder siempre”.

VICTORIA OCAMPO


“Para elevar el nivel del traductor hacen falta dos cosas: que el traductor tome conciencia de la seriedad de trabajo y sepa que una buena traducción no se consigue sin preparación y esfuerzo; que el editor tome conciencia de su deber de remunerar esa tarea adecuadamente […] Es un oficio (o profesión) que ha de tomarse en serio, y es un oficio (o profesión) que ha de pagarse como lo merece”.
“La traducción se ha convertido, en nuestros días, en un asunto de suma importancia. Sin los traductores muchas cosas en el mundo moderno cesarian de funcionar”.

Victoria Ocampo

TRADUCCIÓN Y NORMALIZACIÓN






Traducción y normalización: esa hermandad necesaria
Por Juan José Arevalillo
Director gerente de Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos –España.


■ Cuando pensamos en el mundo de la traducción, la primera imagen que aparece es la
del traductor aislado en su trabajo y rodeado de una considerable pila de libros y documentos de consulta.
Si bien esto podía ser así no hace mucho tiempo, en la actualidad se ha producido un cambio drástico en esta consideración: el traductor aislado tradicional ha evolucionado a un traductor más abierto al mundo exterior gracias a la ventana internética.
En efecto, el mundo de la Red se abrió de golpe para el sector de la traducción unos cuantos años atrás y la evolución experimentada se mostró en progresión geométrica: de contar con unos medios de consulta impresos y de la típica máquina de escribir se pasó a un sinfín de recursos de todo tipo y a la aparición de programas especializados para la traducción y disciplinas afines.
En todo ello tuvieron que ver en gran medida los cuantiosos volúmenes de traducción
que se mueven en el mundo actual, que también han experimentado a su vez la correspondiente progresión geométrica.
De ahí que ese traductor que funcionaba un poco a su aire se vea obligado a colaborar con otros colegas para sacar adelante encargos de traducción que de otro modo no podría.
De hecho, el traductor autónomo de toda la vida funciona ahora como una microempresa, lo quiera o no. En paralelo a esta evolución del traductor han ido proliferando las empresas y agencias de traducción con sus distintas especialidades para poder abordar esos grandes
volúmenes. Hasta tal punto es así, que solo en España, según el estudio del sector profesional que llevó a cabo la Asociación Española de Empresas de Traducción (ACT, www.act.es) en
el 2004, se contaba con unas 750 empresas. La situación es de una gran atomización, puesto que entre el número de traductores independientes —que crece a un ritmo considerable por el gran número de licenciados en Traducción e Interpretación que salta cada año al sector— y las empresas y agencias que funcionan en la actualidad puede hablarse de unos 9000 operadores presentes en el mercado.
El mismo estudio de la ACT cifraba el crecimiento en un 6 % anual, claro, indicador de la madurez de este sector.
Si a todo esto le añadimos que el 15 % del PIB español se cubre con la denominada
industria de la lengua, nos enfrentamos a un mercado con enormes posibilidades para
todos los intervinientes. No obstante, la traducción en sí puede no alcanzar el 1 % de ese
PIB en España, pero sí las demás disciplinas que la acompañan.
En cualquier caso, estos datos del informe de la ACT se refieren al mercado horizontal, que aparenta una cuota reducida, pero en el mercado vertical sus cifras se disparan, porque la traducción y la interpretación —sin incluir otras especialidades relacionadas— son agentes no solo de sus propias disciplinas, sino de la internacionalización y globalización de los mercados
comerciales.
Sin duda, la especialización del sector ha dado lugar a un gran número de disciplinas
paralelas que acompañan a la traducción: revisión, corrección, maquetación,
localización, internacionalización, globalización, interpretación, Pré edición, posedición, terminología, etc.
Todos estos servicios son prestados habitualmente por las empresas de traducción, ya
que un número cada vez mayor de clientes solicitan no solo la traducción, sino una
solución documental completa y multidisciplinar. De hecho, en el ámbito internacional
se emplean con frecuencia las siglas GILT (Globalización, Internacionalización,
Localización y Traducción).
Esta combinación de servicios ha desembocado en un alto grado de especialización y en la aparición y desarrollo de una tecnología propia muy especializada que facilita la vida del profesional.
Por desgracia, la curva de aprendizaje de los traductores es significativa, ya que un buen número de universidades son ajenas a este mundo real. Todos esperamos que con la nueva visión del plan Bolonia se incluyan en los nuevos planes no solo la traducción propiamente dicha, sino también su combinación con otras disciplinas que faciliten la incorporación de los egresados al mundo profesional.
Paradójicamente, con un panorama tan intrincado, el sector adolecía de la falta de una
referencia oficial que organizara el sector o que, al menos proporcionara una guía básica
de funcionamiento profesional. El 1 de diciembre del 2006 el Boletín Oficial del Estado
publicó la norma de calidad EN-15038 para servicios de traducción y a partir de ese
momento ya se dispuso de una referencia para todo el sector. No se trataba de que antes
los profesionales no supieran cómo trabajar: todo lo contrario. Esta norma sancionaba los
usos correctos que traductores y empresas llevaban desempeñando años y años. Entre
estos usos, la norma establece como eje de su funcionamiento la revisión de las
traducciones por una persona distinta del traductor, por lo que reconoce la revisión —
e incluso la corrección de concepto— como parte esencial de todo el proceso de traducción.
La localización es la adaptación de un producto informático o página de Internet a un
idioma, país o cultura específicos, en la que la traducción es solo una parte de todo el proceso de adaptación. Conlleva también adaptaciones técnicas y el empleo de programas muy especializados. En la actualidad supone aproximadamente un tercio de todas las traducciones que se efectúan en el mundo. ello lo reviste con una serie de procedimientos de funcionamiento y apoyo para establecer el contexto operativo ideal para la prestación correcta de los servicios de traducción.
La creación de esta norma de calidad fue fruto de la iniciativa de la Unión Europea de Asociaciones de Empresas de Traducción (EUATC, www.euatc.org) —cabe recordar que la ACT es miembro fundador de esta confederación europea—, que consideraba esencial la existencia de un código mínimo para la prestación profesional de servicios de traducción.
A partir de su propio código ético interno, la EUATC propuso al Comité Europeo de Normalización (CEN) la elaboración de esta norma. Rápidamente contó con el apoyo de
todos los organismos europeos de normalización (AENOR en concreto en España) y de diversas asociaciones profesionales, universidades y diversos estamentos de toda Europa en el seno del
Comité Internacional y de los comités técnicos nacionales. Tras cinco años de trabajo, en el 2006 se aprobó unánimemente el texto de la norma y se publicó a la vez en 22 países europeos con sus respectivas versiones nacionales. Desde entonces hasta hoy numerosas empresas europeas se han certificado por esta norma de calidad —que se complementa a la perfección con la ISO 9001— y a España le cabe el honor de ser el país que cuenta con el mayor número de certificaciones, en gran medida gracias a la febril actividad de la ACT y de FEGILT, la federación a la que pertenece, que fue desde el primer momento iniciadora, creadora y garante de la norma en España y ayudó a numerosas empresas a certificarse gracias a la adaptación de sus planteamientos operativos a los procedimientos impuestos por la norma. Además, por medio de esta actividad conjunta muchas empresas consiguieron un interesante ahorro de dinero y tiempo. En la actualidad, ACT-FEGILT sigue impartiendo cursos y seminarios destinados a este fin.
Efectivamente, de todo esto se vertebra en España el asociacionismo de las empresas de traducción, que cuenta con la asociación original, ACT, que dio lugar a FEGILT, la federación española que engloba a la industria de la lengua, tal y como es reconocida por la
propia CEOE como el único representante válido en el sector empresarial. Esta federación también incluye a las asociaciones GILT territoriales, por lo que en su conjunto este movimiento asociativo dispone de una enorme capacidad de actuación, formación y prestación de servicios.
Decíamos que era precisa la existencia de ese código de prácticas recomendadas que supone la norma EN 15038 en un sector de tanta presencia. Debe recordarse que aproximadamente el 90 % de la información que nos llega procede de traducciones, y no siempre llega bien… Instituciones como la RAE, la Fundéu BBVA y el Instituto Cervantes procuran que llegue lo mejor posible mediante sus recomendaciones, pero no depende solo de ellos, sino
también de la sensibilidad de los propios receptores y clientes.
Una sensibilidad que no siempre brilla entre los usuarios, ya que la traducción es una desconocida para el gran público por numerosas razones que no vienen al caso mencionar aquí. A pocos les extraña que se den errores de todo tipo en los textos que nos llegan,
muchos de los cuales proceden de traducciones. Desde los errores internos detectados por los revisores, que pueden provocar la hilaridad por los dobles sentidos producidos —y que en ocasiones no se detectan y se publican poniendo en peligro la imagen de una empresa o producto, muchas veces por la inexistencia de la revisión—, hasta errores con una peligrosa cuantificación económica para quien los sufre: en su memoria anual del 2008 una multinacional cementera anunciaba un recorte de 21 millones de euros en sus
beneficios a causa de un error de traducción…
Como conclusión, y con toda esta información anterior, es fácil adivinar qué necesario era este documento de referencia en un sector tan huérfano en este sentido. Existe actualmente una fiebre de normalización en el sector, porque a raíz de la europea —o en
paralelo con ella— surgieron varias normas más: la ASTM estadounidense, la GB/T 19363 china y la CA/CSGB-131.10 canadiense.
Además, la ISO se ha unido a este ritmo normalizador del sector y ya está trabajando en las siguientes normas: parámetros de traducción, evaluación de traducciones, métodos término graficos y lexicográficos e interpretación comunitaria, por citar solo los relacionados directamente con el sector, al que muchos miran con interés y eso es bueno.
¡Que no decaiga!

FUENTE: Donde dice... número 17 enero-abril 2010 - la traducción en la sociedad del siglo XX
http://www.fundeu.es/files/revistas/rev-17.pdf

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


operación o intervención, mejor que cirugía

La palabra cirugía se aplica a la disciplina médica que se ocupa de la curación mediante operaciones, por lo que se recomienda no emplearla como sinónima de operación o intervención quirúrgica.

Este uso tal vez esté calcado del inglés, pues en esa lengua surgery tiene, entre otros significados, el de ‘operación’ e ‘intervención’, pero en español son preferibles estos últimos términos, asentados incluso en el ámbito médico, donde cirugía suscita rechazo con este sentido por considerarse impropio y confuso, según explica el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia de Medicina.

Así, por ejemplo, en lugar de «El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se someterá este miércoles en Bogotá a una cirugía de cáncer de próstata» habría sido preferible «El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se someterá este miércoles en Bogotá a una operación de cáncer de próstata».

En el ámbito de la cirugía plástica, para la operación se emplean las expresiones cirugía plástica y cirugía estética, según se trate, que están aceptadas en el Diccionario académico, pero se recomienda que este uso se restrinja a este campo específico y no se extienda a las intervenciones quirúrgicas en general.

quarta-feira, 3 de outubro de 2012

TRADUCCIÓN TÉCNICA

La traducción técnico-científica y los recursos del consumidor
Por Gabriel Giavedoni
En términos generales, las publicaciones de mayor difusión que se ocupan de hablar de la traducción lo hacen casi exclusivamente en relación con la literatura. Es así que casi siempre se hace referencia a la habilidad de Borges para traducir a Virginia Woolf, o a la de Julio Cortázar para con Marguerite Yourcenar. Algunas notas se han adentrado en la traducción de documentos en un intento por poner al traductor como aquel que es capaz de traducir una partida de nacimiento, lo que en todo caso sería algo así como el ABC de la traducción en lo que a este tipo de textos se refiere, a punto tal que debe de figurar entre los primeros que se dan como ejemplo y práctica en la carrera de traducción pública.

Sin embargo, poco (por no decir casi nada) es lo que se dice de la traducción técnico-científica.
En un mundo globalizado en donde las fronteras se desdibujan y en el que la transferencia de tecnología y de conocimientos científicos está a la orden del día, un mundo en el que de alguna manera o de otra todos queremos estar presentes para no sentir que "nos caemos del mapa", el papel que juegan estas dos áreas en relación con la traducción es nada más y nada menos que crucial.
Y no es capricho de traductor, sino en todo caso conciencia de usuario. Si uno no toma conciencia de su rol de consumidor de los productos finales ofrecidos por ciencia y técnica, si no se coloca en el lugar del receptor de más y mejores productos y servicios, mal puede entenderse que alguna vez Victoria Ocampo se refiriera a la traducción como "un asunto de suma importancia".
Algunos ejemplos

Los ejemplos son tantos, tan prácticos y tan directos, que sería imposible mencionarlos a todos. Para citar algunos, bien podemos aludir a lo que sucede con los manuales, y para empezar por los más simples tomemos teléfonos celulares, agendas electrónicas, u hornos a microondas. Pocos somos los consumidores que alguna vez nos planteamos qué instrucciones seguimos, cómo están dadas esas instrucciones, si atienden al uso correcto del idioma de llegada o, lo más importante, si son lo suficientemente claras y precisas para enseñarnos a poner en funcionamiento y sacar de un aparato cualquiera las mayores posibilidades que nos ofrece su potencial. Es así que cuanto menos claras y precisas, menos entendemos, y cuanto menos entendemos, mayores las probabilidades de que el aparato no funcione de la manera correcta y que, en el mejor de los casos, no cumpla la función para la cual lo adquirimos. Si esta situación nos sucediera, quizá miraríamos el deterioro del aparato con resignación, o tal vez pondríamos nuestra energía en ir de un usuario "con experiencia" a otro, hasta que tal vez demos con la persona indicada que nos resuelva el problema... que a veces no se presenta de otra manera que con la inutilización total del aparato en cuestión.
Ahora, ¿qué sucede si además de ser usuarios finales de un producto, somos empresarios? ¿Qué sucede si en un intento por automatizar la producción de telas compramos una máquina que ayude a automatizar el proceso y ganar más mercado, y en realidad nos encontramos con que, como funciona de la manera indebida, la producción se atrasa y nuestra inversión se pierde entre el enredo de los hilos? Acá ya no es el solo reemplazo de un mero aparato o un electrodoméstico, sino la frustración de haber invertido un dinero que se nos fue por la borda y que, en algún caso extremo, ni siquiera podamos reponer. Valga aquí el ejemplo de una importante firma de bebidas gaseosas que compró una máquina automática para lograr lo antedicho, y al seguir las instrucciones de un manual traducido sepa Dios por quién, terminaron con una hermosa explosión que dio por tierra con las mejores intenciones (por no decir que casi da por tierra con las personas presentes también).
Mucho más que palabras

Que traducir es un arte es indiscutible. Pero de la misma manera que el mejor dibujo realizado por mi hijo de dos años no se compara con el peor cuadro del más afamado pintor, la mejor traducción hecha por alguien que cree que traducir es nada más que buscar palabras en el diccionario no tiene punto de comparación con la traducción hecha por un profesional.
Traducir es más, mucho más que palabras sueltas. Es tener un entendimiento cabal y profundo de aquello sobre lo que se traduce (no es lo mismo ependimomas carcinoides presacros, que aspectos sanitarios y ambientales en la producción de la leche en polvo, o emanaciones de gas inerte). Traducir es saber cómo o adónde buscar (los diccionarios terminan siendo la mayor parte de las veces los recursos más dudosos); es "coleccionar" informantes (profesionales o expertos); es mirar un texto desde un punto de vista crítico, cuestionador, indagador, curioso; traducir es desarmar un original hasta las últimas consecuencias para volver a juntar todas las partes haciendo que adquieran el mejor y último de sus sentidos; es tener claro no sólo qué decir, sino cómo decirlo; es entender al redactor del texto poniéndose al mismo tiempo en la piel del usuario. Para ponerlo en términos más claros, cuando un médico me ve como paciente, me observa con una mirada mucho más profunda y abarcativa de lo que le muestran sus ojos. Un médico mira en el interior de nuestros cuerpos de la misma manera en que un traductor observa el más allá de las meras palabras. Y es en este sentido que, de la misma manera en que un médico detecta las falencias en el funcionamiento del cuerpo, nosotros los traductores nos preparamos para detectar las falencias que puedan presentar los textos. Muchos se sorprenderían al darse cuenta de que muchos de los especialistas que redactan los textos son especialistas en el tema, pero no en la redacción. Y muchos también se sorprenderían si supieran las peripecias que realiza un traductor para convertir un mal discurso en la mejor forma posible de expresión, una expresión en donde el contenido y la forma sean lo que deben ser.
Algo de lo que no se habla

Si bien no es tarea fácil entender que el traductor que no es médico se transforma en el puente necesario para realizar una cirugía, o que el que no es ingeniero se convierte en la pieza clave para el tendido de una red informática, o que el que no es abogado comprende las complejidades de un juicio o las cláusulas de un contrato, o que el que no es contador da fe pública en otro idioma del balance de una empresa, sin embargo la responsabilidad inherente de los traductores profesionales es algo sobre lo que no se habla. Pues bien, imaginemos por un instante lo que sucedería si el traductor cambiara el nombre del instrumental quirúrgico, o confundiera la conexión de los puertos en la red, malinterpretara las cláusulas contractuales o no diera importancia a las fórmulas de conversiones numéricas. El resultado podría ser catastrófico: quizá una seria complicación quirúrgica, tal vez la inoperancia de un sistema, a lo mejor un juicio por disidencia en la interpretación del contrato, o por qué no un balance irreal que reflejara que la empresa obtuvo ganancias que se convierten según una relación de one billion igual a un billón.
Todavía recuerdo aquella secretaria que, por haber tomado un curso de inglés de cinco años y tres horas semanales, fue premiada por la empresa donde trabajaba al confiársele nada más y nada menos que la traducción de los documentos técnicos que hacían a la producción de aluminio, rubro al que se dedicaba la compañía de marras. Aún me pregunto si el frisado de su cabello se debía a algún método de belleza, o a los nervios provocados por decidir si estaba o no capacitada para tan difícil tarea.
Como sucede en otras, nuestra provincia cuenta con un Colegio de Traductores, dividido en dos circunscripciones: la primera en nuestra ciudad, la segunda en Rosario, cada una a cargo de determinados departamentos de la provincia. Y como sucede con otras agrupaciones profesionales, nuestro colegio cuenta con un consejo directivo y un tribunal de conducta, órgano este último que tiene a su cargo atender al buen ejercicio de la profesión y a la defensa de los usuarios. Esta, que no es una ventaja menor, sitúa a la traducción dentro del marco de una ley (en nuestro caso la ley provincial Nro. 10.757), que reglamenta punto por punto quiénes y cómo estarán habilitados para ejercer la traducción profesional.
Por lo tanto, si consume ciencia o tecnología, y para no sentir que malgastó sino que invirtió su tiempo y su dinero, cuando de traducciones técnico-científicas se trate, recurra a un traductor profesional. Por encima de todo, estará contribuyendo a dar más excelencia a una provincia que se jacta nada más y nada menos que de ofrecer al país el 20% de sus exportaciones totales.

Fuente: El Litoral.com - http://www2.ellitoral.com/index.php/diarios/2002/09/30/opinion/OPIN-04.html

FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


itinerar, término apropiado

El verbo itinerar está bien formado y su uso es adecuado para expresar que una exposición temporal o espectáculo se traslada de un lugar a otro.

Aunque no esté recogido en el Diccionario, cada vez es más común el uso de este verbo en frases como «Exponen a partir de hoy y hasta el 22 de septiembre sus obras en la Sala Parés y la Galería Trama de Barcelona, antes de itinerar en noviembre a Madrid, Valencia y Sevilla», «Durante este semestre itineró por Holanda, Canadá, Francia y Australia».

Se recuerda que para definir esta misma acción también existen otras alternativas como viajar («la exposición viajará...»), desplazarse («la exposición se desplaza hasta...») o visitar («la exposición visitará más de veinte países...»), según el contexto y el sentido que se pretenda expresar.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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