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segunda-feira, 25 de fevereiro de 2013

TRADICIÓN CON MUCHAS LETRAS



17.02.2013 | Una gran exposición sobre la historia de la institución inaugurará en septiembre de este año los festejos por sus tres siglos, que culminarán en octubre de 2014 con una nueva edición, la vigésimo tercera, del Diccionario.
De la austeridad y de las diversas iniciativas que hay programadas, habla en una entrevista con la agencia EFE el secretario de la Real Academia Española, Darío Villanueva, quien afirma que se aprovechará la ocasión para "transmitir todavía más el legado histórico de la Academia" y para perfilar su futuro, "cuya clave está en la sociedad digital", y precisa "será un centenario austero pero sin renunciar a hacerlo significativo".
La Academia no desea que este tercer centenario pase sin pena ni gloria, como sucedió con el segundo, en el que se hizo "alguna sesión extraordinaria" y se comenzó a publicar el Boletín de la Real Academia Española, que en 2014 cumple cien años, recuerda Villanueva.
FASTOS ACEPTABLES
Pero tampoco se trata de programar "unos fastos que resulten inaceptables" para la situación actual de crisis. La RAE se financia al cincuenta por ciento con recursos propios y el resto con el aporte del Estado, que para 2013 ha disminuido un 37 por ciento. Esos recortes han obligado a diseñar un tercer centenario "sostenible".
Todo comenzó en agosto de 1713, bajo "aquella oleada de impulso ilustrado que hubo en el XVIII español y que dio lugar también a la creación de otras instituciones, como la Biblioteca Nacional".
Un grupo de eruditos y de nobles, liderados por el marqués de Villena, empezó a reunirse dispuestos a subsanar "una carencia importante: la lengua española no tenía un diccionario a la altura de las circunstancias".
En octubre de 1714 el rey Felipe V reconoce con una real cédula la existencia de la Academia, cuyos miembros trabajaron mucho para comenzar a publicar el "Diccionario de autoridades" en 1726 y terminar sus seis tomos en 1739. Todo un récord para los medios que había entonces.
Luego vendrían la Gramática, la Ortografía y ediciones de obras clásicas, como el famoso Quijote ilustrado de 1780.
LUCHA POR LA UNIDAD
Han sido tres siglos de servicio a la lengua española y de lucha por su unidad. Y tres siglos en los que la irrupción de las nuevas tecnologías, en el último tercio del XX, ha dado un vuelco total a la labor de esta institución, que prepara sus grandes obras de referencia de forma "totalmente coordinada" con las veintiún Academias de la Lengua Española restantes y que trata de ser útil ""a todos los hispanohablantes, especialmente a la gente más joven", a los llamados "nativos digitales", subraya el secretario.
La conmemoración del tricentenario le prestará atención al pasado, pero "no será puramente nostálgica". Habrá también esa "nostalgia del futuro" de la que hablaba el poeta", comenta Villanueva.
Esa doble vertiente estará presente en la magna exposición que se inaugurará el próximo mes de septiembre en la Biblioteca Nacional y cuyos comisarios son la historiadora Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron, historiador de la ciencia. Podrá verse en otras ciudades españolas y quizá viaje a América.
Con fondos de la propia RAE y de otras instituciones, la exposición revisará el pasado de la Academia sin olvidar el siglo XXI, "donde las instancias y las urgencias son muy distintas". Habrá también "una presencia muy llamativa de la irrupción de las nuevas tecnologías en el trabajo académico", añade Villanueva, que da por hecho que la familia real estará presente "en los acontecimientos fundamentales del centenario".
TAMBIEN EN LA WEB
El cierre del tricentenario será la publicación, en octubre de 2014, de la XXIII edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), cuya edición en línea, que algunos meses ha superado las setenta millones de consultas, ha ido incorporando desde 2001 numerosas novedades aprobadas por las Academias a lo largo de estos años.
Coincidiendo con la publicación del DRAE, se celebrará un encuentro internacional sobre el futuro de los diccionarios en la era digital, en el que participarán "los más importantes editores de diccionarios del mundo", además de lexicógrafos, lingüistas, informáticos y las grandes compañías de distribuidores de contenidos y soportes digitales, como Amazon, Google, Microsoft o Apple.
Pero hay muchas más actividades programadas: habrá jornadas de puertas abiertas, que suelen despertar un gran interés en la sociedad, y habrá también "uno o dos plenos abiertos al público", fuera de Madrid, como el que se celebró en el pasado mes de noviembre en Cádiz con motivo del bicentenario de la Constitución de 1812.
(c) EFE

LA LENGUA VIVA


Ideología y atuendo
Amando de Miguel


Parece que la ideología solo se correlaciona con ella misma. Es decir, se mueve en una esfera peculiar que poco tiene que ver con la clase social, los estudios, los ingresos. Esto es nuevo. Sin embargo, la ideología se asocia con algo tan vulgar como la indumentaria. Es decir, dime qué ropa te pones y te diré cómo piensas en política.
Comentaba yo aquí esa constancia de los hombres públicos (los varones) de la izquierda por la que cuidan la apariencia de ponerse corbatas más claras que el color de la camisa. José Antonio Martínez Pons añade que la moda novísima en esos hombres que quieren pasar por progresistas es aparecer en público sin corbata. Da la impresión de que, si se pone uno corbata, puede ser tachado de fascista. Añado que se trata de una curiosa involución, pues los fascistas históricos aborrecían la corbata. Anota el mallorquín que puede suceder como con los primeros curas cuando se quitaban la sotana o el alzacuello. Se veía entonces con toda claridad que eran curas. Esa curiosa observación la tengo contrastada en el caso de los militares. Cuando van de paisano se nota a la legua que son militares. No sabría de decir por qué, pero no falla. En consecuencia, no es el hábito lo que hace al monje sino la manera de hablar o de gesticular.
José María Navia-Osorio aporta algunos matices a mi simplicísima teoría. Según su experiencia, lo que ha desaparecido es la camisa blanca. En su lugar, se prefieren las camisas de colores suaves. Por tanto, en ese caso la corbata exige ser oscura. Pero los progres se aficionan a la camisa gris oscura. Por tanto, la corbata tiene que ser necesariamente más clara. Si fuera negra parecería que van de luto. Sea como fuere, el resultado es una corbata más clara que la camisa.Ignoro por qué ese atuendo revela progresía, pero así es. Ese uniforme es casi obligatorio en el ramo de los cineastas, aunque también se prefieren los atuendos que llevan a prescindir de la corbata. Por ejemplo, un jersey de cuello vuelto o una camisa negra. Ese atuendo sí que recuerda la moda de los fascistas históricos, ahora en la grey antifascista por antonomasia.
Algo habría que decir también sobre la ilación entre la indumentaria femenina y la ideología. Sospecho que las mujeres progresistas han perdido el tradicional sentido del color, de saber conjuntar sus prendas. Es su marca de distinción. Por otra parte, sigue siendo una constante que las mujeres de cualquier ideología, con tal de que se esmeren por parecer jóvenes, muestren más parte de piel que los varones. En las progresistas, sobre todo vascas, se impone el peinado a lo garsón. El color preferido para la ropa de las mujeres que desean pasar por izquierdistas es el negro. Quizá sea una forma de coquetería, pues el color negro adelgaza la silueta. Esa moda tenebrista ha penetrado también en las filas de la derecha.
Contacte con Amando de Miguel: http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/ideologia-y-atuendo-67493/

FIEBRE MANUSCRITA


Después de 30 años leyendo a Proust, he visto por primera vez de cerca su letra
ANTONIO MUÑOZ MOLINA 20 FEB 2013 -

Marcel Proust tenía una letra rasgada y diminuta y escribía sobre cualquier superficie que tuviera a mano. Escribía en estrechos cuadernos verticales quizás pensados para ajustarse a los bolsillos de una chaqueta o un abrigo de su época, cuadernos diseñados con una elegancia mundana de pitilleras o petacas de licor. Escribía en baratos cuadernos escolares y en hojas a veces no más grandes que un papel de fumar, en reversos de sobres, en páginas arrancadas de agendas. Escribía en los márgenes y entre las líneas de las copias mecanografiadas de los capítulos de su novela inacabable y en el reverso en blanco de esas mismas páginas. Escribía sobre las galeradas ya compuestas y a punto de editarse. La letra inclinada y mínima se infiltraba como raíces y tentáculos de una planta trepadora entre las líneas rectas y los márgenes fijos del texto impreso, que así recobraba su condición de borrador, de obra en marcha que no puede darse nunca por terminada mientras dure la vida y la imaginación permanezca activa. Lo que había parecido definitivo ahora sucumbía a tachaduras en aspa y borrones furiosos. A lo ya terminado y corregido le brotaba la hiedra selvática de nuevas ocurrencias, de vínculos recién descubiertos y de hilos de intuiciones que era preciso seguir.
Escribiría hasta quedarse sin fuerzas, hasta que la mano ya no pudiera seguir sosteniendo la pluma, bajo la luz eléctrica de su dormitorio
Él mismo comparaba sus trances de inspiración a golpes sucesivos de olas contra una orilla en la que el mar no se apacigua nunca. En sus cuadernos verticales de anotarlo todo cabe igual una metáfora inusitada que un comentario trivial escuchado al paso por la calle o que uno de esos giros pomposos que infectan de un día para otro el habla común y el lenguaje de los periódicos. Sólo al final de su vida vivió Proust enclaustrado en su dormitorio de cortinajes echados durante el día y paredes forradas de corcho, y aun entonces aprovechó sus penúltimas fuerzas para salir a ver alguna cosa que le interesaba, para visitar de nuevo un lugar que deseaba describir con un máximo de precisión o encontrarse con alguien que le suministraría alguna dosis del material con el que modelaba un personaje. Un día de mayo de 1921, ya muy debilitado, fue al museo del Jeu de Paume para observar de cerca la Vista de Delft de Vermeer, no por amor desinteresado a la pintura sino porque ese cuadro precisamente era el preferido de su novelista inventado Bergotte, cuya muerte había contado ya. Testigos que lo veían entonces en París recordaron que tenía una palidez de ultratumba. Jean Cocteau fue a visitarlo una noche de invierno durante la guerra y al verlo envuelto en mantas y pieles, en su gran piso helado, en la penumbra del toque de queda, pensó que se parecía al capitán Nemo después de quedarse solo en su submarino.
Muy enfermo, más débil aún por la falta de ejercicio, la tarde del Jeu de Paume Proust sufrió un desvanecimiento delante de ese cuadro que era para él un emblema de la capacidad suprema del arte para apresar la belleza y el temblor de lo real y hacer duradero lo más fugitivo: esa mancha dorada del primer sol de la mañana en un muro de ladrillo. Un amigo lo sostuvo en pie. Volvió inmediatamente a casa y le pidió a Céleste Albaret, su ama de llaves y enfermera y secretaria, las páginas del manuscrito en las que estaba contada la muerte de Bergotte. Y se puso a tachar y a corregir y agregar de modo que la experiencia de su pérdida de conocimiento y su miedo a morir enriqueciera la escena de la agonía de su personaje.
Escribiría hasta quedarse sin fuerzas, hasta que la mano ya no pudiera seguir sosteniendo la pluma, bajo la luz eléctrica de su dormitorio, sin enterarse de si era de noche o de día, sobre una mesilla inestable de bambú no mucho mayor que una bandeja de desayuno, las hojas del manuscrito desplegadas sobre la cama o caídas por el suelo, la letra cada vez más rápida, más pequeña y rasgada, una línea nerviosa como de sismógrafo, como un registro de los impulsos eléctricos de la actividad cerebral.
Unas veces la letra avanza sobre las hojas a tal velocidad que acaba pareciendo una taquigrafía indescifrable
Después de treinta años de mi vida leyendo a Proust, con una emoción que el tiempo y la familiaridad hacen cada vez más intensa, he visto por primera vez de cerca su letra, los primeros borradores tentativos de À la recherche, los cuadernos verticales y estrechos con sus tapas art nouveau, las libretas escolares rayadas, con los márgenes apurados por la codicia de la escritura, con las tapas de cartón desgastadas. He empujado la puerta de una sala con iluminación tenue, para no dañar el papel, en laMorgan Library, en la primera hora del primer día de la exposición dedicada al centenario del primer tomo de la novela, Du coté de chez Swann. Algunos proustianos más resueltos que yo me habían precedido. Nos movíamos en silencio de una vitrina a otra, y lo que nos estremecía, lo que nos agrupaba en una fraternidad sigilosa, no era tanto la materialidad estática del papel como la revelación visible del proceso de la escritura. Allí estaban las primeras incertidumbres, el tesón de persistir en algo que no se sabe todavía lo que es. En algún momento Proust se pregunta, en uno de esos cuadernos primeros, si lo que ha de escribir, lo que le viene rondando la imaginación desde hace tanto tiempo, será o no una novela, o quizás un ensayo literario, o un tratado filosófico. Escribe y tacha, cuenta un episodio que no sabe a qué pertenece y años después, en otro cuaderno, lo escribe de otra manera. Unas veces la letra avanza sobre las hojas a tal velocidad que acaba pareciendo una taquigrafía indescifrable. Otras, por cada palabra, cada frase concluida, hay una tachadura.
Al cabo de un rato de observación cuidadosa hay nombres, pasajes manuscritos que puedo descifrar y reconocer: estoy viendo surgir por primera vez, delante de mí, como se vería en otro tiempo formarse una fotografía en el líquido del revelado, un fragmento de algo que ahora forma parte de mi archivo indeleble de la literatura. En una carta Proust felicita a Camile Saint-Saëns por su sonata para violín y piano: en un lugar de los manuscritos la sonata que escuchan Swann y Odette aún está identificada expresamente como la de Saint-Saëns. Poco después, en otra de las versiones sucesivas, la química de la ficción ha actuado y la música pertenece al compositor inventado Vinteuil.
La novela se extiende tanto que ya no puede caber en un solo volumen. La novela crece expandiéndose y ramificándose con una fecundidad orgánica que abarca la vida entera de su autor, y que se alimenta no sólo de su memoria sino también de lo que está ocurriendo mientras escribe. Cuando llega la guerra en 1914 y se detiene la publicación del segundo volumen, la guerra misma entra en la novela ya omnívora. En una vitrina, en el centro de la sala, en la Morgan Library, está lo que Proust nunca vio: la edición completa en siete tomos que sólo apareció en 1927, cuando llevaba muerto cinco años. No hay monumento fúnebre más noble para un escritor.
Marcel Proust and Swann’s Way: 100th Anniversary. The Morgan Library & Museum. 225 Madison Avenue. New York. Hasta el 28 de abril.
www.antoniomuñozmolina.es

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


feminicidio es el asesinato de mujeres por razón de su sexo


La palabra feminicidio es adecuada para referirse al asesinato de mujeres por el hecho de serlo, como una forma extrema de violencia machista.

El término no está aún recogido en el Diccionario académico, aunque sí en algunos de uso, y se emplea con frecuencia en los medios de comunicación. Se trata de una palabra bien formada y no es necesario destacarla con cursivas ni comillas.

Las leyes de varios países y las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos definen feminicidio como el ‘homicidio de mujer por razones de género’.

Este sustantivo se puede emplear no solo para hacer referencia al asesinato individual de una mujer, sino también para referirse al homicidio sistemático de mujeres, en especial en contextos donde no existe un fuerte reproche social o cultural de estos hechos. Por ejemplo, hay culturas donde el feminicidio consiste en dar muerte a las niñas cuando nacen.

Así, es correcto su uso en frases como «Piden el esclarecimiento de los feminicidios en Tula», «Bolivia da el primer paso para aprobar una ley que incluye el delito de feminicidio» o «El feminicidio en Ciudad Juárez se traslada al drama de Fuenteovejuna».

Se recomienda evitar la forma femicidio, calco del inglés femicide.

domingo, 24 de fevereiro de 2013

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Yo no soy yo

Foto: Pablo Bernasconi
Por Juan Ramón Jiménez

Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
En Segunda antología poética 1898 - 1918
Espasa Calpe

JUAN RAMÓN JIMENEZ
Huelva, 1881 - Puerto Rico, 1958
Además de ser el autor del famosísimo Platero y yo, Juan Ramón Jiménez fue uno de los poetas más originales de España. Su primer libro, Almas de violeta, vio la luz con el siglo, en 1900. La poesía de Jiménez empezó inscripta en el modernismo hispanoamericano y fue volviéndose cada vez más personal..

Homenaje a España


FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR / DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DOS DE MAYO, NACIÓN Y LIBERTAD

Quiero evocar la imagen de una España rica en la variedad de sueños que la conforman

Poco debería extrañarnos que, atrapados como estamos en las peores circunstancias sociales y económicas que ha conocido nuestro país en más de medio siglo, muchos españoles, especialmente los más jóvenes, hayan recuperado la definición que Cánovas, según Galdós, proponía para el artículo 1 de la Constitución de 1876:
«Es español el que no puede ser otra cosa». En estos tiempos de impugnación y tiniebla, no son pocos los que creen vivir en una nación enferma, cuya historia es el relato de un inveterado atraso y de una interminable decadencia. Algo que ya sublevaba a Lope de Vega, cuando en «La Dragontea» se quejaba de ese pesimismo endémico que nos acompaña desde la Armada Invencible y a menudo nos impide ver la fértil y larga aventura de España, tantas veces desconocida porque nos la han contado mal o, sencillamente, porque no nos la han contado.

¡Oh patria! Cuántos hechos, cuántos nombres,
cuántos sucesos y victorias grandes…
Pues que tienes quien haga y quien te obliga,
¿por qué te falta, España, quien lo diga?
(Lope de Vega, «La Dragontea»)
Alguien tan poco dado a la frivolidad como Albert Camus señalaba, al pedirle rectitud a la prensa de la Francia recién liberada del yugo nazi: «No estamos, desgraciadamente, en tiempos de ironía. Estamos todavía en tiempos de indignación». Que nadie crea que los tiempos de indignación son tiempos de desaliento. Al contrario, la indignación procede de saber dónde se encuentra la dignidad, no de haberla extraviado; procede de conocer su vulneración, no de ignorar su suerte.
Es verdad que distintas dolencias acompañan la historia de España. Pero no es menos verdad que diversidad, mestizaje, quimera, generosidad, determinación, esfuerzo son palabras de la lengua tallada por Nebrija que sirven para describir esa misma historia.
Por eso, frente al masoquismo intelectual que vuelve a chapotear en la patología del Desastre del 98, frente a ese relato doliente y desengañado que seca parte de nuestras raíces, hoy quiero evocar la imagen de una España rica en la variedad de sueños que la conforman, tolerante de lealtad contraria, según la tradición generosa de Cervantes. Para mí la real no es la España obscena y deprimente que regenta la canalla y que ya pintara Quevedo en sus mordaces versos - «Este mundo es juego de bazas, que sólo el que roba, triunfa y manda» - sino la España viva y siempre noble que, en plena desilusión del adiós a las colonias, inspiró al nicaragüense Rubén Darío versos tan hondos y optimistas:
Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire,
mientras la onda cordial aliente un sueño,
mientras haya una viva pasión, un noble empeño,
un buscado imposible, una imposible hazaña,
una América oculta que hallar, vivirá España!
(Rubén Darío, «Al rey Óscar»)
De aquella nación de rostro siniestro que quiebra la confianza entre gobernantes y gobernados nos consuela y nos cura ésta, la España del oro de las letras y el pensamiento recio , la misma que sus poetas nos han confiado con su canto universal de amor a la tierra, a Dios y al hombre…
Hablo del país que, más allá de los símbolos, más allá de la pompa y la ceniza de los aniversarios, está, silencioso, en nosotros. Hablo de la nación que, en tiempos difíciles, de mutismo, ruido o furia, ha sabido alumbrar esperanzas. Hablo de una tierra que mejoró su destino convirtiéndose en cuba de sedimentación de pueblos, culturas y dioses: Hispania, Toledo, Al Andalus, Sefarad, América… Hablo de la «madre de ríos y multiplicadas generaciones» a la que Borges, otro hispanoamericano, rindió homenaje un atardecer del mes de julio de 1964: la España donde Ulises descendió a la Casa de Hades, la España del ibero, del celta, del cartaginés y de Roma, la España de los duros visigodos, la España del islam, de la cábala y de la «Noche oscura del alma», la España que descifró los mares y que prosigue en América, la España del inútil coraje y la caudalosa amistad…
Podemos olvidarte
como olvidamos nuestro propio pasado,
porque inseparablemente estás en nosotros,
en los íntimos hábitos de la sangre,
en los Acevedo y los Suárez de mi linaje…
(Jorge Luis Borges, «España»)
Hablo de una nación que ni es un trámite legal cumplimentado en 1978 ni se reduce a un nombre ni recluye su existencia en la aridez de sus códigos, en la débil seguridad de sus ordenanzas o en la frágil vanidad de sus ostentosas conmemoraciones: una España múltiple en el pasado y también en el presente, una España en permanente génesis, como ya la definiera Galdós, heroica viviendo, heroica luchando por un mañana que es el lugar donde hoy cobran forma nuestras libertades, una malla de derechos que de tan aceptados se vuelven invisibles.
No hablo solamente de la España que nos encontramos ya hecha, al alba de cada día, sino también de esa España que sigue necesitando de nuestra voz y nuestros actos para vivir, para ser vivida: una nación inacabada, una nación de ciudadanos que hereda una tradición de una intensidad humanista y cívica muy honda.
Hablo y firmo sobre esa España que tan a menudo olvidamos; y me gustaría que el conocimiento de su larga aventura golpease la conciencia de los numerosos descreídos que, al preguntarse hoy qué es España, sólo ven una vieja, polvorienta plaza de toros de multitud melancólica, indignada y sin salida, una noche donde reinan todas las políticas egoístas y no existe más caballero que la impostura y el dinero. A esa España nuestra, insaciable de sí misma, de miel y granito, de frutos madurados poco a poco, quiero dedicar hoy, como mi paisana Ángela Figuera, este homenaje de amor en su belleza.

COMUNICA 2.0

Comunica 2.0:

La ética y el rigor, claves de la supervivencia de los medios

22/02/2013

La ética y el rigor serán claves para la adaptación de profesionales y medios de comunicación social a los cambios que ha introducido internet en la comunicación pública. Este es uno de los mensajes más repetidos en el Congreso Comunica2.0 sobre redes sociales que ha tenido lugar el 21 y 22 de febrero en el Campus de Gandía de la Universitat Politècnica de València, organizado de la mano de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) bajo la temática Escribir en internet.

El congreso ha contado con la asistencia presencial de 200 personas llegadas de diferentes puntos de España y ha sido seguido por más de 1.500 personas gracias a su retransmisión en directo por internet. Además, #Comunica2 ha sido cuatro veces uno de los temas destacados (trending topic) en España en la red social Twitter.
La jornada del 22 de febrero se ha iniciado con la intervención de Marilín Gonzalo, periodista y consultora especializada en comunicación y medios en internet quien, en su ponencia sobre la Comunicación a través del blog, ha abogado por la escritura de blogs como vía de aprendizaje, expresión libre de la opinión y también como forma de contribuir con el propio conocimiento al de la comunidad, interactuando con los demás usuarios. Por ello la periodista ha recomendado escribir sobre lo que el autor o autora del blog conoce muy bien.
A continuación han intervenido Judtih González y Álvaro Peláez, profesionales de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), que en su conferencia Gestión de una comunidad en línea: el caso @fundeu, han expuesto los múltiples canales de que dispone esta entidad por responder de forma rápida a las dudas lingüísticas de los miles de usuarios e internautas que solicitan sus servicios.
El siguiente ponente ha sido Alejandro Touriño, abogado especializado en propiedad intelectual y nuevas tecnologías, socio del área de Information Technology de ECIJA y profesor del Instituto de Empresa. En su intervención, Touriño ha abordado las lagunas de la conocida como Ley Sinde y las posibilidades que ofrecen las licencias Creative Commons para que los autores y autoras puedan decidir qué derechos ceder sobre sus propias obras.
Renovarse o morir
A continuación ha tenido lugar la mesa redonda Renovarse o morir: los medios frente a los cambios, en la que han intervenido Mario Tascón, Xosé Castro, Marilín Gonzalo y Judith González. En ella se ha destacado la importancia de la ética, el rigor, la pasión y la curiosidad del profesional de la comunicación como vía de supervivencia de los medios frente a los cambios que ha introducido internet en la comunicación pública. Para Mario Tascón, el modelo de medio de comunicación tiene que modificarse: «El resto de industrias han cambiado y con esta pasará lo mismo; queremos proyectar al futuro un modelo que no va a volver».
Todos los ponentes de la mesa redonda han coincidido en destacar la importancia de volver a principios básicos del periodismo, que en algún caso se han perdido y han convertido a la prensa en rehenes de otros poderes. Entre otros, se ha señalado la importancia de contrastar la información, a pesar y precisamente por la velocidad con la que se propaga, de citar las fuentes y de escribir textos de calidad ya que, según ha destacado Mario Tascón «el texto es un fiel reflejo de la persona y del profesional, más que nunca».
Tras la mesa redonda ha intervenido Xosé Castro, traductor, corrector de estilo y redactor creativo, además de presentador de televisión, formador y fotógrafo, que ha hablado sobre la mensajería instantánea. En su intervención ha destacado la importancia de adaptar el lenguaje del mensaje al registro de la conversación y ha ofrecido ejemplos de ortografía adaptada para mensajería instantánea.
SEO y criterio periodístico
La última de las ponencias la ha ofrecido Mario Tascón, socio director de Prodigioso Volcán y director del libro Escribir en internet: Guía para los nuevos medios y las redes sociales editado por Fundéu BBVA, que da título a esta edición del congreso Comunica2.0. En su intervención, titulada Personas, internet y máquinas ha afirmado que no existe en realidad una oposición entre SEO (posicionamiento en buscadores) y los criterios periodísticos de redacción: «Más que en el SEO yo confío en el SECO, en el sentido común», ha afirmado. Tascón ha explicado que Google premia cuestiones básicas del periodismo, como que los titulares describan el contenido del artículo o que se repitan palabras relacionadas con el tema del que se habla. Solo se penaliza, ha afirmado Tascón, el ego del periodista que prefiere utilizar palabras más literarias y menos conocidas por el público.
Como clausura al Congreso Comunica2.0 , sus codirectoras y profesoras de la UPV, Marga Cabrera y Rebeca Díez, han dado las gracias a todo el equipo de estudiantes y titulados del Campus de Gandia de la UPV que han hecho realidad el congreso con su trabajo y en especial el esfuerzo de los titulados Ana Bonet y Luis López Cuenca, coordinadores del mismo.

LA RECOMENDACIÓN DIARIA

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