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terça-feira, 6 de agosto de 2013

¿Quo vadis, español?


Escrito por Yuris Nórido/ CubaSí

¿Quo vadis, español?
Las nuevas tecnologías plantean un reto al idioma español. ¿Lo empobrecen, lo transforman? ¿Cómo será nuestro idioma dentro de algunos años?

Las computadoras y los teléfonos móviles le han dado un golpe de gracia a los símbolos y las mayúsculas de nuestro idioma. Cuando chateamos, raramente abrimos signos de interrogación y mucho menos de admiración, solemos escribir siempre en minúsculas, abreviamos palabras hasta lo inaudito, nos “comemos” las tildes…


Algunos hablan ya de una “nueva ortografía”, marcada por las “exigencias” de las nuevas tecnologías.

Pero, ¿hasta qué punto son legítimos estos “cambios”? ¿De verdad son inevitables? El debate, de cualquier modo, no ha tenido gran repercusión en las normas. Cada quién hace lo que quiera, a nadie lo sancionan por escribir un sms con faltas ortográficas. Pero si asumimos que la lengua es un ente “vivo”, que nace, se desarrolla y eventualmente puede morir, la discusión adquiere otro matiz: ¿estamos matando lentamente el idioma?

Hay opiniones en los dos extremos. Algunos consideran que el empobrecimiento es evidente, sobre todo en ámbitos menos profesionales. Otros son más optimistas: creen que asistimos a una transformación sensata. Algo está claro: no hablamos el mismo español de hace cinco siglos, si siquiera el de hace cien años.

Cada época instaura un contexto singular: nuevas maneras, nuevos inventos, nuevos procesos en los ámbitos económicos, sociales, políticos y culturales. Los pueblos cambian y con ellos el idioma. No se puede pretender que una lengua sea una entidad inamovible, eso va contra todas las lógicas.

Pero también es cierto que las prácticas pueden “abaratar” giros, expresiones, estilos… Pudiera parecer que hay un idioma español “culto”, lengua de poetas, y hay un español “popular”, patrimonio del pueblo, ingenioso y cambiante… Pero en realidad hay un solo idioma, con variantes geográficas y disímiles niveles de dominio.

No pocos piensan que a la vuelta de algunos siglos, el inglés habrá devorado al español. Dicen, incluso, que el denominado “spanglish” será el idioma del futuro. Pero es una apreciación algo superficial. El español se ha consolidado extraordinariamente a lo largo de más de cinco siglos, hoy es el tercer idioma en el mundo y el principal patrimonio cultural de todo un continente.

Mientras existan estas naciones, estos pueblos, habrá español. Es cierto que algunas lenguas murieron o fueron “ocupadas” por otras más fuertes. Pero eran, casi siempre, lenguas poco difundidas y en ocasiones poco prácticas. Es impensable que algo así le ocurra a un idioma hablado ahora mismo por casi 500 millones de personas.

Las nuevas tecnologías plantean un reto al español. Todo parece indicar que el idioma podrá vencer los obstáculos —hasta ahora lo ha hecho— y adaptarse sin que se pierdan las esencias.

México

Academia Mexicana de la Lengua corregirá próximos Libros de Texto
Organización Editorial Mexicana
José Luna / El Sol de México

Ciudad de México.- La Academia Mexicana de la Lengua revisará y corregirá los errores de ortografía, sintaxis y gramática de los libros de texto que edite la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el próximo ciclo escolar. Asimismo, corregirá los errores ortográficos, que se pueden encontrar en cada placa, de las cuales suman aproximadamente 300, de las 61 obras de Diego Rivera que están en los muros de la dependencia, las placas de las esculturas de los patios y las que indican el nombre de sus oficinas.

La revisión de los nuevos textos iniciará este mes y concluirá a finales de año, informó Jaime Labastida, presidente del organismo, en relación a los 117 errores de diversos tipos que contienen los 238 millones de libros de texto gratuitos del nivel de educación básica que serán utilizados durante el ciclo escolar 2013-2014.

En el marco de la firma de un convenio entre la SEP y la AML, el secretario Emilio Chuayffet reiteró que son un error imperdonable, pero resaltó que hubiera sido "más error callarnos", al tiempo de señalar que para subsanar esas deficiencias se entregarán manuales a los profesores a efecto de realizar las correcciones pertinentes en dichos textos de manera directa en los salones de clase.

Con el convenio la AML revisará "que todos los libros de texto sean vehículo de buen español, porque cada palabra estará limpia y dará esplendor a nuestro idioma como reza su lema", puntualizó el titular de la SEP.

Asimismo, destacó que la dependencia a su cargo abrió una investigación a efecto de dilucidar causas y responsables de los 117 errores en los libros de texto gratuitos.

Además de mencionar que la reforma en materia educativa del actual gobierno establece la obligación del Estado de proporcionar educación de calidad, presupone que niños y jóvenes tengan maestros más preparados y cuenten con mejores materiales para su aprendizaje.

En cuanto a la revisión y corrección de errores ortográficos tanto en oficinas de la SEP como en placas de esculturas, así como en obras de Diego Rivera que en la sede de esa dependencia se encuentran, el presidente de la AML sostuvo que la falta de acentos predomina en nombres de personajes históricos como Benito Juárez, Rubén Darío e incluso en la estatua del primer secretario de Educación, José Vasconcelos.

Se debe a la creencia errónea de que las mayúsculas no se acentuaban. Lo asombroso es que en esta sede que debe establecer las normas de la educación del país hay una enorme cantidad de faltas de ortografía...En la estatua de Benito Juárez en la que lleva a un niño por el camino de la educación dice Benito Juárez (sin acento), señaló Labastida Ochoa.

Es de señalar que el muralista mexicano pintó entre 1923 y 1928 los muros de los corredores, cubos de escaleras de elevadores, en el primer patio o Patio del Trabajo y segundo patio o Patio de las fiestas, y según datos de la SEP, hay 61 murales en los tres niveles de la sede de la dependencia.

En su momento, la maestra Alba Martínez Olivé, subsecretaria de Educación Básica, manifestó que con el saber especializado de la Academia Mexicana de la Lengua "vamos a asegurarnos de que los libros que reciben 25 millones de niños y adolescentes mexicanos estén bien escritos para que en ellos se pueda aprender".

Antes de finalizar es de resaltar también que la Academia orientará el desarrollo de metodologías para la enseñanza de la lectura y de la escritura; además, colaborará en la elaboración de los planes y programas de la asignatura de español en la educación básica.

Tres siglos con las palabras




El 3 de agosto de 1713 un grupo de amigos se embarca en la elaboración de un diccionario y surge así la Real Academia Española
EL PAÍS - España



MARCOS BALFAGÓN

No eran más que ocho amigos, a los que terminaron por unírseles otros tres, los que el 3 de agosto de 1713 decidieron que no tenía sentido esperar más, que había que ponerse a redactar ya un diccionario de la lengua española. Lo habían discutido una y otra vez en sus tertulias, que tenían el mismo afán que tienen todas las que se convocan desde que el mundo existe. Es decir, arreglarlo. O más exactamente, hablar de arreglar el mundo. Pero esta vez se pusieron a la labor y, 26 años después, seis consistentes volúmenes con más de 4.000 páginas en cuarto mayor daban cuenta del prodigio: ya existía un mapa de las palabras del español (para que nadie se perdiera). Había nacido el Diccionario de autoridades y aquel día en que esos 11 entusiastas pusieron en marcha el proyecto con un acta pragmática, una suerte de hoja de ruta para cumplir sus objetivos, se convirtió en el día de la fundación de la Real Academia Española. Han pasado 300 años, y ahí sigue la institución, llena de energía y volcada en la 23ª edición de su diccionario, su verdadera alma mater, que aparecerá en 2014.

Conviene acordarse del principio. Los 11 caballeros que se disponían en 1713 a construir un diccionario del español no eran lexicógrafos, ni siquiera contaban con un archivo de términos lo suficientemente amplio que garantizara el éxito de la empresa. Pero estaban convencidos de que este país necesitaba ese instrumento, que velar por la lengua y cuidarla era una manera de reforzar el tronco que mantiene firme a una sociedad. Dialogar, discutir, polemizar, argumentar, construir: sin conocer las palabras no se va a ninguna parte y no hay razón que valga.

Lázaro Carreter, que dirigió la RAE, subrayó que la Academia Francesa tardó 65 años en completar una tarea menor que la que alcanzaron los españoles en 26. El marqués de Villena, uno de los hombres más instruidos de España, fue uno de los impulsores de un reto en el que cuatro gatos se lanzaban al abismo.

El mismo año en que se puso en marcha el diccionario fue el del Tratado de Utrecht, que puso fin a la Guerra de Sucesión. La obra nació en tiempos agitados, pero no quería saber de los desgarros que ocasiona una guerra. Su vocación fue propiciar el entendimiento. Es lo que hace la RAE hoy, creando puentes entre España y las Américas que fueron españolas. ¡Feliz cumpleaños!

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



asola y asuela, formas correctas

Recomendación urgente del día

Asolar, con el significado de ‘arrasar o destruir un lugar’, admite dos conjugaciones, una regular y otra irregular (asola y asuela), de acuerdo con el Diccionario panshipánico de dudas.

Es frecuente encontrar discrepancias en los distintos medios de comunicación al conjugar el verbo asolar: «El presidente ha lamentando el incendio que asola parte de la isla de Mallorca» o «Su próximo proyecto se centrará en las guerras civiles modernas como la que asuela Siria».

Ello se debe a que la conjugación de asolar, con el sentido de ‘arrasar o destruir un lugar’ (del latín assolāre, ‘derribar’), tradicionalmente ha sido irregular, siguiendo el modelo de contar (yo asuelo, tú asuelas, él asuela y ellos asuelan, pero nosotros asolamos y vosotros asoláis).

Sin embargo, tal y como señala la Academia, hoy es normal, incluso en la lengua culta, que el verbo asolar con este sentido se conjugue también como regular (yo asolo, tú asolas, él asola y ellos asolan), de modo que en los ejemplos anteriores ambas opciones pueden considerarse apropiadas.

Por el contrario, cuando el verbo asolar significa ‘secar’ (de sol), solo tiene la conjugación regular: «El extremo calor asola los campos».

segunda-feira, 5 de agosto de 2013

EL REFRANERO ESPAÑOL COMENTADO




Por Ginés Rosa - http://www.totana.com/cgi-bin/el-arcon-refranero.asp


El refranero español es uno de los más completos compendios de filosofía y saber popular que se conocen en el mundo. Los casi cien mil refranes que se registran en la lengua castellana dan pie a un extraordinario material que representa uno de los grandes valores aportados esencialmente por el pueblo, que los españoles siempre tenemos en cuenta en nuestra vida cotidiana, puesto que nunca falta uno o varios refranes para ilustrar nuestra conversación, cualquier momento del día, cualquier ángulo de nuestra existencia. El refranero es una parte consustancial de la parla diaria de los españoles. Nuestra literatura clásica, desde "El libro de buen amor", del siglo XIV, es un magnífico exponente de la tradición paremiológica española. Desde entonces, el refrán nos ha acompañado siempre, ofreciéndonos su precisión, su gracejo, su oportunidad, su magnífica brevedad y su poder de ilustración.

En esta sección de "El Arcón" iremos publicando, con un breve comentario para ayudar a su mejor comprensión y análisis, en algunos casos, nuestros refranes más clásicos, fruto de siglos de experiencia vital en un país que ama profundamente el refrán.

Hacendado en olivos, un año en terciopelo y cinco en cueros vivos
El refranero, que se caracteriza por reflejar los aspectos mas pesimistas de las cosas del campo con el fin de mantener alerta y en constante actitud precavida a los agricultores, se refiere a la incierta fortuna de éstos ante la distinta suerte de las cosechas.

Entre dos que bien se quieren, con uno que coma basta
En sentido irónico, indica que, a veces, en el mundo de las relaciones uno sobrevive a costa del otro, mientras que en su sentido más directo expresa el hecho de que, en las uniones más sólidas y fuertes, dos personas pueden sentirse como una sola.

El cerdo y el avariento sólo dan un día bueno
El día de su muerte, claro, que se convierte en un gran día de provecho para todos.

Marido rico y necio, no tiene precio
Nada puede ser más provechoso para la mujer que un marido así, adinerado y tonto, para campar por sus respetos.

Deuda vieja no comerás de ella
Por la dificultad de poder cobrarla

El buen boticario cuatro "ces" ha de tener: ciencia, conciencia, capital y cojera.
Ciencia para conocer recetas y remedios; conciencia para actuar siempre beneficiando al cliente; capital para hacerse con todas las cosas necesarias para llevar a cabo su trabajo; y cojera, para no alejarse demasiado de la botica.

Dios te de salud y gozo, y casa con corral y pozo
Antaño, las casas con corral y pozo eran sinónimo de gran propiedad y garantía de llevar una vida desahogada, puesto que eran dos cosas que prestaban los mejores servicios a la economía de una familia en aquellos tiempos.

Procura lo mejor, espera lo peor y toma lo que viniere
De forma filosófica, el refranero ofrece una curiosa fórmula para posicionarnos ante posibles frustaciones mediante elementos tales como el voluntarismo, el pesimismo y la resignación.

El que en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan
El refranero advierte seriamente a los desmesuradamente ambiciosos que desean enriquecerse a toda costa y en el menor tiempo posible sin reparar en los medios, sentenciando que esta ambición puede conducirlos a terminar de mala manera en la vida.

Vieja que baila, mucho polvo levanta
Al indicar que la vieja arrastra los pies al bailar, ironiza sobre aquellas personas que hacen cosas impropias de su edad.

Quien ríe del mal de su vecino, el suyo viene de camino
Una de las principales esencias del refranero, la de advertir y aleccionar, se cumple perfectamente en este refrán que nos avisa de que no hay que regocijarse del mal ajeno, ante la posibilidad de que nos suceda lo mismo a nosotros.

Más vale avenencia que buena sentencia
Esta recomendación, que ya era bien conocida en la época romana, la ha recogido la sabiduría popular para aconsejar evitar en lo posible cualquier juicio. Al final, ya se sabe, sucede algo parecido a lo que expresa esta coplilla:

Sobre un pedazo de huerto
le puse pleito a mi hermano;
hoy nos odiamos a muerte
y el huerto es del escribano



La palabra y la piedra suelta no tienen vuelta
El saber popular insiste en la necesidad de la prudencia al hablar. En este refrán la palabra se coloca junto a un objeto tan contundente como es la piedra, significando así el peligro de no sujetarse la lengua en determinadas ocasiones.

Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Expresa claramente las proporciones que han de observarse para tres de los principales artículos de nuestra alimentación.

A enemigo que huye, puente de plata
Nos indica la disposición que hemos de tener para facilitar una retirada ventajosa para las personas que nos están haciendo o nos pueden hacer algún mal o daño, hasta el punto de adoptar cualquier medida para acelerar su desaparición ante nosotros, tendiendo, como indica el refrán, un puente de plata. Otro refrán que expresa la misma idea: A enemigo que huye, diez bendiciones. En cualquier caso, el buen trato al enemigo está presente con tal de su marcha.

Al más ruín puerco, la mejor bellota
Clásico refrán que nos dice que las más de las veces los que menos se lo merecen consiguen las mejores cosas.

No dejes camino viejo por sendero nuevo
En el refranero español, el camino adquiere una dimensión muy importante, pues siempre se nos abre ante nuestro ir y venir, nuestro caminar, nuestra dirección a un lugar concreto. El camino se nos ofrece lleno de dificultades en nuestra vida cotidiana. Por eso nos indica la necesidad de no dejar nuestros usos y costumbres para adoptar otros nuevos de forma radical. Las engañosas apariencias nos llevan a confundirnos y solemos caer en errores de apreciación, y lo que parece más fácil nos resulta a la postre más dificultoso de lo imaginado. De ahí otros refranes con la misma insistencia: "Quien deja camino por vereda, atrás se queda", o "No siempre es buen tino seguir el corto camino".

No hay ninguno tan pobre que la muerte no le sobre
Nuestro refranero acostumbra a ironizar con la miseria, para mostrarnos que en ocasiones, pese a la extrema pobreza o necesidad, hay cosas que no se desean. En un sentido general, el refrán se refiere a que los males no son santo de devoción de nadie. Como en tantas otras ocasiones, el refrán alude al gran valor de la salud, principal riqueza de los humanos.

Dedo encogido no rebaña plato
Una vez más, el pueblo español acude al símil de la comida, del pan o del guiso, verdadera obsesión nacional durante siglos, para ofrecernos un refrán de magnífica estructura, de gran fuerza expresiva, dirigido a poner de manifiesto los problemas de la timidez. Con el dedo encogido, esto es, sin decisión y mostrándonos cobardes, no conseguiremos lo que nos proponemos. Del mismo modo, el refrán adquiere una dimensión muy amplia al proponernos que para hacernos con nuestro sitio en la sociedad y conseguir el trozo o parte que nos pueda corresponder es preciso actuar con coraje, sobre todo en unos momentos de gran competencia.

Donde comen dos comen tres, si hay comida para cuatro.
El refrán critica la costumbre generalizada que nos hace creer que, ante inesperados comensales a la hora de la comida, el problema está resuelto por pensar que ésta es más que suficiente. La realidad es que en estas ocasiones, por las razones que fueren, la comida de dos repartida entre tres, hace que no coma bien ninguno, de ahí que ante la llegada de un nuevo comensal la comida parece reducirse, mientras las ganas van en aumento. Y es que, en el fondo, nos parece que se están comiendo nuestra comida, sin más. Y aumento el apetito. El remedio lo da también el refrán: nada de repartir la comida sino aumentarla como si vinieran dos personas más.


Día de mucho, víspera de nada
He aquí una de las muchas ocasiones en las que el refranero español llama la atención sobre la inestabilidad de los bienes terrenales, advirtiendo que tras la abundancia excesiva suele aparecer la inevitable escasez.

Por la peana se adora al santo
Este refrán puede tener una doble lectura. Como sabemos, en la peana de los santos suele estar el llamado "cepillo" o caja de las limosnas, con su ranura al frente. El sentido de adorar cobra aquí el acto de depositar la limosna, de tal forma que, a mayor cantidad de dinero, a mejor acto de adoración al santo. Por otro lado, el refrán alude a que muchas veces se regala un objeto para recibir algo a cambio.

El diente miente, la cana engaña, pero la arruga no ofrece duda.
Una ilustrativa formas de aludir a la edad avanzada de las personas.

Cuando el gato no está los ratones bailan
Expresa el cambio de actitud de los subordinados cuando los jefes se ausentan.

Pan para hoy y hambre para mañana
Se refiere a las cosas que tienen muy poca consistencia en la vida.

Casa, viña y potro, hágalo otro
Se trata de tres cosas de larga y costosa realización, de ahí que el refrán aconseje adquirirlas ya terminadas.

Entre col y col, lechuga
El refrán advierte especialmente sobre la necesidad de variar las acciones para evitar el cansancio y el aburrimiento por la monotonía. Al mismo tiempo, es de común aplicación a los discursos e intervenciones orales, puesto que aconseja alternar el meollo de la cuestión con anécdotas, dichos o breves historias ilustrativas. Otro significado alude al hecho de que, en ocasiones, nos sucede alguna cosa buena en medio de muchas desgracias. La lechuga, por ser tierna y jugosa, destaca entre las coles, que son más duras y sosas.

La lengua de mil colores




A través de 8.000 entrevistas en capitales de América y España, un grupo de lingüistas indagó sobre la percepción que se tiene del castellano. Ana Beatriz Chiquito, investigadora, dice que hace falta “autoestima lingüística”.
Por: Juan David Torres Duarte


La lingüista Ana Beatriz Chiquito es investigadora en el MIT y la Universidad de Bergen (Noruega). / Gustavo Torrijos

La oración ha sido repetida tantas veces que se ha convertido en mito: en Colombia, dicen, se habla el mejor español. Como muchas de las frases y características que sostienen el espíritu patriótico, ésta tampoco permite duda. La dijo el presidente Juan Manuel Santos hace poco para promocionar el programa Spanish in Colombia, que ayer fue lanzado de manera oficial: “Con base en nuestra bien ganada reputación de hablar el mejor español del mundo, uniremos la fuerza y la reputación del Instituto Caro y Cuervo con las universidades y la empresa privada para convertir a Colombia en el mayor destino en América Latina donde aprender español como segunda lengua”.
El objetivo del programa es que los extranjeros acudan a las universidades e institutos colombianos para aprender español. El Ministerio de Cultura apunta que 20 de las 43 escuelas de español en Latinoamérica se encuentran aquí. También varias universidades reconocidas, que no son nombradas en las comunicaciones de prensa, tienen acreditación internacional para estos cursos.
Fue por ello que Ana Beatriz Chiquito, investigadora de la Universidad de Bergen (Noruega) y profesora invitada del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), vino al país: para hablar sobre la preocupación del país por la lengua. Chiquito fue durante tres años parte de una indagación en la que, con el patrocinio del Consejo Noruego de Investigaciones y a través de 8.000 entrevistas en las capitales de América y España, se buscaba comprender las percepciones que tienen los hispanohablantes del idioma. ¿Quién habla mejor? ¿Por qué? ¿Qué cree usted que es hablar bien? De modo que vino también para discutir si, en verdad, en Colombia se habla el mejor español.
“Tenemos algunas creencias sobre cómo hablan nuestros vecinos —dice Chiquito—, pero son creencias, nada más (...). Conocemos qué es el lenguaje culto. Cómo pronuncian las palabras las personas cultas y la manera en que las demás personas lo aprecian. Por otro parte tenemos las creencias, que no están basadas en datos, sino en las ideas que tenemos del otro”.
Esas creencias, por ejemplo, han dejado bien parada a Colombia. Aunque los resultados están en proceso de análisis (el trabajo, titulado Actitudes lingüísticas de los hispanohablantes hacia el idioma español y sus variantes, saldrá en las próximas semanas), Chiquito cuenta que buena parte de los hispanohablantes creen que en el país el castellano es cuidado, bien hablado.
¿De dónde viene esa fama? De acuerdo con la investigadora, los entrevistados esgrimían razones de este tipo: “Me gusta como hablan en Colombia”, “en Colombia hay mucha cultura”, “ellos pronuncian todas las eses”, “pronuncian bien”, “porque usan el ‘usted’”. Sin embargo, la pregunta sigue en pie: ¿qué ha producido ese imaginario en el resto de países de América Latina?
Más allá de que, como dijo Santos, en Colombia se hable el “mejor” español, es evidente que han existido en el país numerosas instituciones preocupadas por el manejo de la lengua. Colombia fue el primer país, por ejemplo, en fundar una Academia de la Lengua. También es la casa del Instituto Caro y Cuervo y tiene lingüistas históricos de renombre, entre ellos Rufino José Cuervo, Ezequiel Uricoechea y Miguel Antonio Caro. En 2007, además, con la presencia de los reyes de España, fue aprobada en Medellín la versión definitiva de la más reciente gramática del idioma. Y afuera también es conocida la relación entre la lengua y el poder: en cierta época, era imposible ser político sin ser primero poeta.
En 2005 el director de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha, dijo en Caracol Radio: “Colombia sí habla un muy buen español. Pero, de ahí a que sea el mejor, bueno... Esa frase es cierta, pero hay que matizarla porque yo no creo que haya versiones de mejor español. Lo que sí quiere decir es que Colombia tiene una tradición histórica de preocupación por la lengua, desde su propia independencia”. Sí, es difícil tratar el idioma en términos de “mejor” o “peor”, sobre todo si se tienen en cuenta la multitud de dialectos. Son, además, categorías inútiles: con base en lo dicho por De la Concha y Chiquito, es fácil concluir que la lengua es un instrumento de poder, de identificación y expresión. Reducirlo a esas dos categorías resultaría fútil.
“Lo más sorprendente —cuenta Chiquito— es que esperaba que hubiera más alta autoestima lingüística. Falta hacer énfasis a todo nivel sobre el aprecio a la manera de hablar de los demás y a la manera de ser de los demás. Porque la autoestima lingüística es reflejo de otras cosas: está relacionada con variables sociales, con recursos, con las estructuras de poder, con la globalización”.
La anotación de Chiquito se refiere a lo mismo que en los años 70 estudiaban Noam Chomsky y Michel Foucault: cómo las palabras determinan la posición social de una persona, su forma de relacionarse y, por último, determina su poder. La pregunta no es menor, entonces: ¿parte de la percepción del Tercer Mundo que existe sobre América Latina tiene que ver con su propia apreciación del lenguaje?
En tono pausado, con un español invadido por cierto tono extranjero, Chiquito dice: “A pesar de que la gente exprese una autoestima, al preguntársele si quisiera cambiar el acento, dice que no. Y las explicaciones son: porque es mío, es el que me identifica, es el que yo hablo. De tal manera que vamos por buen camino, pero se necesita mucho esfuerzo a nivel nacional. Tenemos que empezar por nosotros mismos. Por querer más nuestra lengua”.

jtorres@elespectador.com

LINGÜÍSTICA



El lingüista Fernando Díez ha publicado un libro de consejos gramaticales
VÍCTOR HURTADO OVIEDO en www.nación.com

Tribuna del idioma. El conocido lingüista Fernando Díez ha publicado un libro de consejos gramaticales

La gente envía correos a Fernando Díez Losada , pero él recibe mensajes porque 'correos' y 'mensajes' no son lo mismo. En asuntos del idioma, Díez conoce las diferencias. Si no es el que más sabe, él sabe como el que más.

No es el primer libro de este español-tico (Valladolid, 1934). Antes han aparecido Guardián del idioma ( PROCEPER), Lenguaje y Periodismo (Trillas), Manual de español para locutores (INA) , La tribuna del idioma (EDITEC), Manual del español moderno para docentes (Ministerio de Educación) y Manual del español moderno (Jadine).

Exponerse a preguntas sobre el lenguaje suele ofrecer sorpresas:

“Una vez me consultaron sobre la segunda persona tuteante del singular del imperativo de “salir” con el pronombre enclítico “le” (sal/le), como en “ahí viene tu hermano, sal/le al encuentro”. El lector me escribió después de que la misma Academia le respondiera, por Internet, que por las normas de grafía, el término sal/le (con pronunciación “sal-le”) no podría representarse por escrito, por cuanto debería pronunciarse “salle” .

”Yo mismo acepté que la norma era clara al respecto; lo que no tiene justificación es que el órgano supremo de la lengua española diga que hay palabras que se pueden decir mas no escribir, en lugar de buscar una solución al problema, como escribir la palabra con un guion: “sal-le”…”.

Esta nueva publicación complementa el libro La tribuna del idioma , publicado por EDITEC en el 2004.

Díez recuerda con aprecio a otro español, Alfonso López Martín , ya fallecido, quien también procuró ilustrarnos en el uso más exacto del idioma. Ambos son buenos aristócratas: personas de densa cultura que, en vez de guardarse lo que saben, lo comparten. Don Fernando sabe también que a nadie le gusta parecer ignorante, de modo que, si alguien enseña a usar mejor el idioma, se lo agradece.

Díez es un latinista que sabe tanto de beisbol como de gramática, y quizá dude entre leer un texto en una pantalla o ver un jonrón en otra. Don Fernando estudió Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y se graduó en 1961. Es licenciado en Filología Española por la Universidad Autónoma de Centroamérica con distinción de Summa Cum Laude. Hoy es asesor lingüístico de La Nación . Conversamos con él.

–¿Cómo podría definirse el “idioma español correcto”?

–Es aquel que cumple la normativa establecida por la Real Academia Española (RAE). Sin embargo, es necesario entender que existe un español estándar o culto (aquel que debe usarse para la expresión formal oral y escrita de discursos, entrevistas, conferencias, cartas, libros, periódicos, etcétera), y uno informal o coloquial (básicamente oral), en el que se usan válidamente expresiones o palabras populares y autóctonas) y cuyo fin es la simple y vital comunicación inmediata.

–¿Hay criterios generales de corrección gramatical o todo se reduce a la casuística?

–En la práctica, el español informal o coloquial debe cumplir las normas gramaticales (morfología, sintaxis y ortografía), aun cuando el aspecto léxico tenga sus propios usos. Por ejemplo, si un costarricense conversa con otro y le dice: “El güila se dio un cañazo en la jupa cuando mejengueaba”, este será un mensaje que ambos entenderán, dentro de una conversación informal; pero en una nota periodística, aunque sea para el público costarricense, deberá escribirse: “Niño recibió un golpe en la cabeza cuando practicaba futbol”.

–¿Por qué le interesa a la gente evitar errores en la expresión?

–En general, Costa Rica tiene un nivel cultural alto, con accesibilidad a la educación formal, que se refleja en su lingüística. La gente piensa que un error en la expresión oral o escrita “desprestigia” al que lo comete. Prueba de ello son los más de 6.000 mensajes que he recibido en estas dos décadas con consultas de estudiantes, secretarias, médicos, abogados, padres de familia, etcétera, sobre cómo decir o escribir correctamente algo.

–¿Cree que “el pueblo hace el idioma”.

–En cierto modo. Las lenguas neolatinas (español, portugués, francés, italiano, etcétera) se formaron con base en el “bueno y mal uso” léxico del latín clásico; pero, gracias a ello, cada región o pueblo fue adaptando el idioma a sus necesidades y costumbres, a tal punto que su resultado fue el nacimiento de nuevas lenguas, consolidadas pero siempre en evolución. Ningún pueblo habla un idioma artificial, como el esperanto.

–¿Hace Internet que mucha gente escriba mal o solo difunde la forma de expresión de cada cual?

–Lamentablemente, hay una idea generalizada de que en las redes no hay obligación de respetar el correcto español; en ocasiones, parece una competencia por ver quién escribe con más errores ortográficos o mayor número de abreviaturas… Incluso gente con preparación académica cae en la tentación del “q?”, en lugar del “¿qué?”. Yo no creo que Internet sea la causa directa de la deficiencia idiomática pues lo mismo se ve en los mensajes de texto…

”Mientras eso se mantenga en el plano informal y no trascienda al español estándar, lo veo como una moda, un código para ese tipo específico de comunicación, aunque no siga las normas como debiera.

–En términos gramaticales, ¿cómo se expresa en promedio el político costarricense?

–No veo mucha diferencia con el resto de los profesionales… Sin embargo, tienen la “desventaja” de ser figuras públicas y de que sus errores, incluidos los lingüísticos, son más evidentes y divulgados.

–¿Qué le gustaría preguntar a los miembros de la RAE?

–Yo les preguntaría: ¿Por qué han cambiado últimamente su actitud normativa por “consejos y recomendaciones”?

–¿Cuál es la consulta que le ha resultado más difícil?

–Ha habido muchas… Una fue relacionada con la expresión “mal/llamado”: “El mal/llamado Ministerio de Deportes…”. En realidad es una sola palabra, como en “malherido”, “malportado”, “malpensado”…, pero en este caso es inadmisible escribir una palabra con tres consonantes iguales seguidas (“malllamado”). Entonces, mi consejo fue escribirlo separado o cambiarlo por “maldenominado”.

–¿Tiene otro libro en mente?

–Por ahora no. Voy a dedicarme a atender a los lectores y alumnos de mis cursos… Todos los días me llegan nuevas preguntas, y los temas para escribir mi columna surgen diariamente.

Puede pedirse , autografiado y dedicado, el libro Veinte años de “La tribuna del idioma” mediante el correo ferdiezlosada@gmail.com o por el teléfono 8391-4663.

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